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Estreno cine: Glass (Cristal), de M. Night Shyamalan

glass_cristalEl próximo 18 de enero (de 2019) llega a las carteleras españolas Glass (Cristal), la nueva película de M. Night Shyamalan que recupera personajes de algunos de sus antiguos éxitos.

La trama de la película continúa donde la dejó Múltiple. Glass (Cristal) sigue los pasos del guardia de seguridad David Dunn (Bruce Willis) mientras busca a la figura superhumana de La Bestia, la personalidad más peligrosa y desatada de las veinticuatro que comparte en su interior Kevin Wendell Crumb (James McAvoy). En la sombra, Elijah Price (Samuel L. Jackson), al que David ya se enfrentó en una ocasión anterior, parece emerger como una figura clave que conoce los secretos de ambos. Glass (Cristal) es una secuela tanto de ‘El protegido’ como de ‘Múltiple’, películas de M. Night Shyamalan. Ahora ambos films del aclamado director de ‘El sexto sentido’ y ‘El bosque’ convergen en un nuevo y explosivo thriller.

Título: Glass (Cristal)
Título original: Glass
Director: M. Night Shyamalan
Guión: M. Night Shyamalan
Reparto: Sarah Paulson, Bruce Willis, Anya Taylor-Joy, James McAvoy, Samuel L. Jackson, Spencer Treat Clark, Luke Kirby, Charlayne Woodard, Rob Yang, Kyli Zion, Jane Park Smith, Adam David Thompson, Shayna Ryan, Diana Silvers, Aurora Karine

País: EE.UU.
Género: Thriller, Suspense
Estudios: Blumhouse Productions, Touchstone Pictures
Distribuidora: Buena Vista Internacional
Fecha de estreno España: 18 Enero 2019

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Crítica cinematográfica: El cadáver de Anna Fritz, de Hèctor Hernández Vicens

El cadáver de Anna Frit_1Las actrices y los actores famosos generan una gran admiración y deseo, a veces malsano, por parte del público en general y sobre todo por los fans, algo que podemos ver cada día en los diversos canales de televisión. Pero ¿qué llegaríamos a hacer si pudiéramos acercarnos e incluso poseer el cuerpo de un famoso sin que nadie lo supiera?

Anna Fritz es una famosa y bella actriz que acaba de morir. Tres jóvenes deciden colarse en la morgue para ver su cuerpo desnudo y no pueden evitar tener sexo con ella. Víctimas de sus instintos más primitivos bajarán a un infierno del que les será muy difícil salir”.

Como veis, la temática sobre la que trata el film no es habitual. En ella se mezclan cadáveres, violaciones y violencia, algo a lo que no estamos acostumbrados en el cine que se estrena en las grandes pantallas. El cadáver de Anna Fritz nos presenta este coctel en forma de thriller de carácter casi teatral, en el que seremos testigos de los miedos surgidos de los “pecados” que cometemos a diario, magnificado todo ello por las particularidades de la historia.

Nos hemos de imaginar la situación en la morgue de un hospital en la que tras la violación del cadáver de una de las actrices más famosa y atractivas del momento, esta regresa a la vida. De forma previsible, tras el pavor inicial que este hecho provoca, la situación puede evolucionar hacia cualquier punto. En esta ocasión hacia el suspense más cargado y enfermizo que uno se pueda imaginar, que afectará a la relación de los tres amigos que perpetran el crimen necromántico y a su extraño vínculo con la Fritz.

El cadáver de Anna FritzLa película es bastante corta, dura tan solo 76 minutos, y con muy poco, cuatro actores, una sala del depósito de cadáveres de un hospital y una situación excitantemente anormal, sufriremos a medida que el metraje de la película avance. La historia atrapa fácilmente al espectador por lo inicialmente sórdido de la misma, y va evolucionando hacia un enfrentamiento de todos contra todos en una situación ante la que es difícil descifrar qué es creíble y qué no.

Las interpretaciones ayudan a meternos fácilmente en la trama. Alba Ribas da forma al cadáver de Anna Fritz y a la aterrorizada actriz una vez que esta regresa a la vida, gracias, no olvidemos, a la violación a la que es sometido su cuerpo. Además, entre los tres actores principales, Albert Carbó, Bernat Saumell y Cristian Valencia se generará una gran tensión ante la que responderán cada uno de ellos de forma diversa, lo que alimentará la tensión general de la trama. Un hecho a destacar es el esfuerzo actoral de Ribas, que en no pocas ocasiones tendrá que interpretar su papel tan solo con la mirada, viéndose privada del movimiento de gran parte de su cuerpo para encarnar a su personaje, y poniendo en práctica su papel como actriz en la película para proporcionarnos algún giro inesperado.

Hèctor Hernández Vicens, director que proviene del medio televisivo, demuestra con esta propuesta una voluntad de dejarse notar en el mundo del cine en general y en el ámbito  del terror fantástico en particular, con una trama que nos hará removernos en nuestras butacas al compartir las emociones, todas ellas negativas, que recorren el metraje.

Título: El cadáver de Anna Fritz
Director: Hèctor Hernández Vicens
Reparto: Alba Ribas, Cristian Valencia, Bernat Saumell y Albert Carbó
Guión: Hèctor Hernández Vicens y Isaac P. Creus
Fotografía: Ricard Canyellas
Musica: Tolo Prats
Género: Suspense, Thriller
País: España
Año: 2015
Estreno: 30 de Octubre de 2015

NOTA CULTURALIA: 7
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Jorge Pisa

Crítica teatral: El veneno del teatro, en el Teatre Romea.

El veneno del teatroEl Festival Grec ha llegado a Barcelona y con él el calor y el colorido sobre los escenarios de la ciudad condal, con una programación, la de este año, en la que está muy presente la reivindicación social y en la que se han hecho hueco algunas propuestas transgresoras e innovadoras.

Uno de los primeros estrenos del festival lo constituye El veneno del teatro, obra escrita por Rodolf Sirera, adaptada por José María Rodríguez Méndez y dirigida por Mario Gas que nos propone una reflexión sobre la profesión del teatro y nos remite a un debate siempre existente entre la veracidad y la simulación sobre el escenario.

Nos hemos de situar en una gran sala de recepción de una lujosa mansión. Allí, el actor de teatro Gabriel de Beaumont lleva más de una hora esperando a que un enriquecido y presuntuoso marqués le reciba. Tras una pequeña disputa con el extraño mayordomo Gabriel es finalmente recibido por el potentado, que lo ha citado con la voluntad de que interprete un texto escrito por él y que ahonda en la muerte de Sócrates, allá a finales del siglo V a. C. época en la que agonizaba junto a él el modelo de ciudad-estado griega. Gabriel enardecido por la singular proposición acepta el encargo sin sospechar los oscuros propósitos de su anfitrión.

La propuesta de Sirera/Gas nos guía hacia uno de los grandes qués del teatro, la necesidad de la simulación y del artificio para conseguir construir la realidad que se consume encima del escenario. ¿Puede ser una obra de teatro algo más que una suma de impostura y técnicas de actuación que tratan de asemejarse o de copiar a la realidad en la que vivimos?

big_Pase_El_Veneno_del_teatro.Foto_Jaime_Villanueva_0006El texto de Sirera, escrito en 1993, profundiza sobre esta cuestión llevando la representación teatral hasta el límite de sus posibilidades, mostrándonos una situación tensa y angustiosa regada por lo sombrío de la misma, en una propuesta que recuerda en algunos momentos a una obra como La huella, adaptada para el cine por Joseph L. Mankiewicz en el año 1972 e interpretado magistralmente por Laurence Olivier y Michael Caine, en el que el juego entre la verdad y la mentira estaban muy presente. Mario Gas, por su parte, dirige la obra con mano firme pero con la flexibilidad necesaria para que fluyan las personalidades de sus actores protagonistas.

El veneno del teatro nos propone, en un contexto más actual, una reflexión sobre la capacidad de dominio que una minoría adinerada, encarnada en el personaje del marqués, dispone para obligar a aquellos sus inferiores, en este caso un simple pero afamado actor de teatro, a hacer aquello que sus caprichos morales y estéticos le apetecen. Una situación esta que se puede trasladar fácilmente a la actualidad en la que se agiganta cada vez más el dominio sintomático de los ricos sobre los pobres a medida que los mercados y los poderes financieros imponen sus designios sobre la sociedad.

La obra se construye, por otra parte, a partir de una escenografía exigua pero contundente que crea un espacio sobrio y lúgubre, como lo es la trama que se representa sobre el escenario, sintetizada a su vez por las interpretaciones de los argentinos Miguel Ángel Solá y Daniel Freire, cuyo trabajo potencia el tono hiriente de una representación que se convierte en un tour de force entre ambos actores.

Una propuesta, en definitiva, indicada para reflexionar sobre el teatro y sobre la agonía que se transfigura a lo largo de su representación, de la que, no olviden, solo queda una semana de representación.

El veneno del teatro” se representa en el Teatre Romea del 2 al 13 de julio de 2013.

Autor: Rodolf Sirera
Versión: José María Rodríguez Méndez
Dirección: Mario Gas
Reparto: Miguel Ángel Solá y Daniel Freire
Escenografía: Paco Azorín
Vestuario: Antonio Belart
Iluminación: Juan Gómez-Cornejo
Diseño de sonido y música original: Orestes Gas
Producción: Concha Busto Producción, Teatros del Canal, CLECE y MAJI

Horario: de martes a sábado a las 20:30 horas y domingos a las 18:30 horas.
Precio: de martes a jueves 24 – 30 €; de viernes a domingo 26,5 – 31,5 €.
Idioma: castellano
Duración: 65 minutos

Escrito por Jorge Pisa Sánchez

Crítica literaria: El enano, de William C. Gordon, ed. DeBolsillo.

Martin A. La ReginaEl enano es un libro que, sin ninguna duda, destaca inicialmente por su portada, la cual llama nuestra atención visualmente mostrando a medias a un enano, presuntamente el personaje que da título a la novela, sentado en un sillón de piel que mira fijamente, casi desafiante, al futuro lector con la barbilla ligeramente apoyada sobre la mano derecha. Todo esto con un fondo cromático rojizo que sin duda prefigura el tono criminal y sexual de la trama de la novela.

El libro en cuestión es la tercera novela de William C. Gordon, y también la tercera entrega de las aventuras detectivescas de su personaje estrella, Samuel Hamilton, el joven y esmerado reportero especializado en la investigación de los casos más cruentos que acontecen en la ciudad de San Francisco. Si en la primera intriga investigada por Hamilton, y escrita por Gordon, el periodista tuvo que rastrear una red de tráfico de obras de arte chinas, y en la segunda se dedicaba a indagar sobre la muerte en extrañas circunstancias de un empresario armenio, en la tercera entrega Samuel investiga el extraño hallazgo de un pedazo de muslo humano en un cubo de la basura en el barrio de China Basin. Un descubrimiento que llevará a Hamilton a internarse en Mission, el barrio hispano de la ciudad y en los ambientes sexuales más sórdidos de San Francisco.

A ver, ¡centrémonos un poquito! Por si no lo he dicho antes, la novela está ambientada en el año 1963, por lo que el lector debe de hacer un esfuerzo mental inicial para situar la investigación cincuenta años en el pasado, cuando no existían las “infalibles” pruebas científicas actuales ni los cuerpos policiales al estilo CSI, o al menos no disponían de los ingentes medios científicos que nos muestran hoy en día en la televisión.

El argumento de la novela es, eso sí, bastante singular, ya que nos introducirá en el interior de la comunidad latina de San Francisco, de la que se aprovechan los personajes oscuros de la trama: el reverendo Dusty Schwartz, el enano del título, afectado por su condición física y que explota la crítica situación económica de sus adeptos para beneficiarse sexualmente de las acólitas más jóvenes y alcanzar algo de autoestima; y Dominique, una curandera que ejerció en el pasado como dominatrix sado-masoquista. Todo un contexto que se ensuciará aún más al mostrarnos los bajos fondos “sexuales” de la ciudad, entre ellos el ambiente gay de la época, recordemos que no del todo bien visto por las autoridades de aquel entonces, en el que presas y cazadores mezclan sus libidos para satisfacer sus más bajas pasiones.

William C. Gordon (c) Marcelo Lombardi
William C. Gordon

Gordon nos ofrece una trama policiaca que nos sumerge en el San Francisco de los años 60 y nos permite seguir las andanzas detectivescas de su personaje principal, Samuel Hamilton, y de su grupo de allegados y amigos que le ayudarán, cada uno a su forma, en su indagación. Entre ellos hallamos a Melba, la descubridora del cascajo humano, amiga y propietaria del local de copas Camelot, la base de operaciones del grupo investigador; el forense Barnaby McLeod, que le facilitará, algo a desgana, la información confidencial acerca del caso o Bruno Bernardi, el detective que compartirá las pesquisas con Samuel. Ambos tendrán que llevar adelante la investigación con la que resolver a quién pertenece el trozo de muslo humano encontrado en la basura por Melba y quien es el autor de una serie de asesinatos y desapariciones que parecen vinculadas al caso. Todo ello adornado por toda una serie de locales musicales y restaurantes de la época que los protagonistas irán visitando a lo largo de la novela y que recuerdan, por los nombres y las descripciones, los de aquellas películas musicales y de cine negro americanas de los años 40, 50 y 60.

Gordon, como dije, nos presenta una trama peculiar y sin grandes pretensiones, vinculada con la experiencia personal del autor, que representó entre los años 1965 y 2002 como abogado a los miembros de la comunidad hispana californiana, algo que queda patente en la novela.

El enano es, pues, una novela corta y de lectura rápida que no le creará excesivos problemas al lector, aunque su final no sea demasiado robusto y, me permito decir, demasiado relacionada con la trama principal de la novela. Pero bueno, la vida es así, y me imagino que la vida en San Francisco en la década de los años sesenta también debería serlo: un lugar en el que no acostumbraban a pasar grandes cosas y en el que un reverendo enano y una dominatrix reformada podían aprovecharse de los miembros de la comunidad, en este caso hispana, a cambio de un plato caliente. Bueno, eso al menos hasta que parte de un muslo humano apareciera, envuelto en la tela de una arpillera, con la inicial M, y de que su hallazgo fuera informado al protagonista de la novela, Samuel Hamilton.

Título: El enano
Autor: William C. Gordon
Sello: DEBOLSILLO
Colección: BEST SELLER
Fecha publicación: julio de 2012
Formato: bolsillo / 125 X 190 mm /
Nº de páginas: 288
ISBN: 9788499895970
Temática: Novela negra y de suspense
Precio: 8,95 €

Escrito por Jorge Pisa Sánchez

Novedades editoriales: Duelo en Chinatown y El enano, de William C. Gordon, ed. Debolsillo

La editorial Debolsillo publica dos de las obras de William C. Gordon, el autor que se ha convertido en un referente del género policiaco actual. Dos novelas de corte clásico ambientadas en la ciudad de san Francisco que nos presentan al aspirante a periodista e investigador Samuel Hilton.

Duelo en Chinatown.

Tráfico de arte, altos ejecutivos, homicidios y femmes fatales transitan por las páginas de esta novela ambientada en uno de los barrios más seductores y misteriosos de San Francisco.

Cuando un presunto millonario aparece muerto en San Francisco, Samuel Hamilton, vendedor de anuncios en un periódico local y aspirante a reportero, decide investigar por su cuenta. Aparentemente, el hombre ha sido atropellado por un autobús, pero algo no encaja en la versión oficial de los hechos. Con la ayuda de su amiga Melba, Samuel comenzará a desentrañar una trama que lo llevará a una tienda en Chinatown donde el señor Song guarda el dinero y los documentos importantes de muchos de sus vecinos en vasijas de porcelana.

Título: Duelo en China Town
Autor: William C. Gordon
Sello: DEBOLSILLO
Colección: BEST SELLER
Fecha publicación: julio de 2012
Formato: bolsillo / 125 x 190 mm
Nº de páginas: 256
ISBN: 9788499895963
Temática: Novela
Rango edad: Adultos
Precio: 8,95 €

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El enano.

Con una prosa tan realista como evocadora, Gordon nos ofrece un absorbente relato de intriga y suspense ambientado en las entrañas de las comunidades beatnik y gay del San Francisco de los años 60.

En la Bahía de San Francisco, el perro de Melba, ha encontrado un pedazo de muslo humano envuelto en un costal con la letra M inscrita en él. Con la ayuda del inspector Bernardi, Hamilton relaciona el hallazgo con la desaparición de un muchacho de origen mexicano. En el proceso de encontrar un sentido al misterio, Hamilton se topa con un personaje despreciable y patético, el enano pervertido Dusty Schwartz, y con su socia dominatrix, quienes predican en una secta. Sin embargo, no son los únicos sospechosos. Hay una caterva de abogados, burócratas y policías que podrían encajar perfectamente en el perfil del asesino

Título: El enano
Autor: William C. Gordon
Sello: DEBOLSILLO
Colección: BEST SELLER
Fecha publicación: julio de 2012
Formato: bolsillo / 125 X 190 mm /
Nº de páginas: 288
ISBN: 9788499895970
Temática: Novela negra y de suspense
Precio: 8,95 €

Crítica literaria: Los tesoros de Alfred Hitchcock, de Laurent Bouzereau.


No hay cineasta en el mundo cuya obra haya sido analizada de manera más minuciosa en innumerables libros como Alfred Hitchcock. El maestro, poseedor de una de las filmografías más poderosas de la historia fue, a su vez, el director que mejor supo vender su propia imagen. Ya desde sus primeras películas se ocupó de que los espectadores jugaran a descubrirle en ingeniosos cameos, creó una caricatura en forma de silueta a modo de logo mercantil, concedía entrevistas (preferiblemente gráficas o en shows televisivos), participaba en los avances comerciales de sus films, produjo y presentó sus propias series de televisión… Físicamente, no hay ningún otro profesional en lo suyo tan identificable. “Hitch” era una marca. Se le reconocía por dominar el suspense, pero también por representar él mismo al propio género, con su oronda figura y su manera pausada de hablar enfatizando los chistes macabros. Quizás, en las artes, su caso pueda ser comparable al de Salvador Dalí quien, por cierto, llegó a colaborar con nuestro protagonista en 1945 para la película “Recuerda”, diseñando las secuencias oníricas. En definitiva, la cosa se trataba de una combinación en la que participaba un producto artístico muy bien valorado por crítica y público y un creador conocedor, sospecho que conscientemente, de habilidades para vender su trabajo a través de sí mismo. Una mezcla perfecta cuando el artífice y el producto son de primera calidad.

Por supuesto, no podemos obviar las biografías en las que se ha pretendido recrear su vida personal, o incluso las referencias a las particulares filias y fobias que pueden detectarse en sus trabajos (el miedo a la policía y a ser encerrado en una cárcel injustamente, la adoración por determinado tipo de mujeres…). Tanto se ha visto y escrito que parece casi imposible descubrir facetas o aspectos nuevos sobre él. Personalmente, tengo por volúmenes de cabecera, tratándose de uno de mis directores predilectos, dos títulos imprescindibles: como estudio de su obra, el que está considerado el mejor libro sobre cine jamás escrito, el firmado por François Truffaut con el título “El cine según Hitchcock”, en el que se transcriben sus entrevistas con el director de “Vértigo”. En el plano biográfico, “La cara oculta del genio”, de Donald Spoto que, sin ser un texto definitivo, ofrece una visión retrospectiva muy completa de sus peripecias vitales.

A esos dos, habría que sumarle ahora el “libro-objeto” “Los tesoros de Alfred Hitchcock”. Se trata de un artefacto lujosamente presentado en gran formato y que resulta atractivo por varios motivos que, de manera feliz, han propiciado un reencuentro fascinante con el querido personaje.

El primero y fundamental: El autor. Laurent Bouzereau es un respetable documentalista y, me permito decirlo, el mejor director de “making-off’s” (documentales sobre producciones y rodajes cinematográficos). Conocido por los aficionados, en especial a partir de la comercialización de DVD’s con contenidos extra, Bouzereau se ha convertido en el experto que ha añadido valor a las ediciones especiales, con piezas que, en ocasiones, han superado en metraje a los propios films. Es, entre otros, el productor de los contenidos que acompañan a las películas de Steven Spielberg y, claro está, ha dedicado también esfuerzos para recuperar los recuerdos de los compañeros del “mago del suspense” que siguen vivos, con el fin de incluir la mayor cantidad de información en los “Cómo se hizo” de sus principales títulos. Sumar a ello el estudio pormenorizado de cada cinta le ha permitido, además, tener una visión en conjunto mucho más completa al elaborar los escritos que conforman la base de este ensayo.

Laurent Bouzereau

Otra cuestión importante es el enfoque. Sabedor de que prácticamente está todo dicho y que resulta difícil abordar una trayectoria tan conocida sin caer en la repetición, Bouzereau se ha inclinado por mostrarnos las principales características de lo que se entiende por el estilo “hitchcokiano”, marcado por ciertas reglas muy reconocibles e imitadas por otros cineastas. El libro está dividido en capítulos que describen esos elementos que conforman el estilo creado por el británico, las señas de identidad con las que perfeccionó un arte que se hizo el más popular del siglo XX: Los falsos culpables y antihéroes, las mujeres (a ser posible rubias, ya saben), los villanos y, por supuesto, el famoso “toque Hitchcock”, que se compone de varias características: un férreo guión; una estructura narrativa sorprendente incluyendo el uso del “macguffin” (término inventado por él, que se refiere a algo que hace avanzar la trama sin que, en realidad, tenga ninguna importancia para la película -algo así como una excusa argumental-); un equipo solvente que le permitiera no tener que asistir al rodaje (“es lo más aburrido de hacer una película”, decía); y, de manera muy especial, emplear técnicas de filmación diferentes en cada proyecto. Hitchcock llegó a hacer infinidad de experimentos visuales y sonoros para remarcar los momentos cumbres de su carrera, desde ser pionero en el 3D (“Crimen perfecto”, 1954) a filmar toda una película en un solo plano (“La soga”, 1948); proyectar, junto al diseñador Saul Bass, una secuencia de tres minutos con cincuenta planos y más de setenta ángulos de cámara (me refiero, claro está, al asesinato de la ducha en “Psicosis”, 1960); crear una tensa, larguísima y trepidante secuencia final de doce minutos sin diálogo, tan solo con la música de la “Storm Cloud Cantata” de Walter Benjamín interpretada en el Royal Albert Hall (“El hombre que sabía demasiado”, 1954); montar una secuencia de acción sin ni siquiera música (la de la avioneta en el desierto para “Con la muerte en los talones”, 1958); presentar otra película sin nada de música pero con sonidos electrónicos a cargo de Bernard Herrmann (“Los pájaros”, 1963); o hacer que el espectador contemple lo difícil que puede llegar a ser matar a alguien (lo hizo en “Cortina rasgada”, de 1966, con una secuencia portentosa que supera los cuatro minutos en la que la víctima, naturalmente, se resiste a ser asesinada). En cada proyecto, Hitchcock se comprometía con esos detalles y aún hoy resulta asombrosa la alegría con la que colocaba la cámara en los lugares más insospechados para ofrecer otro punto de vista al espectador. Todos estos aspectos, deteniéndose en sus representaciones más reconocibles, hacen del libro una guía interesante sobre lo que nos legó Hitchcock, su manera de utilizar el cine para explicar historias.

Pero el peso del volumen, y nunca mejor dicho, lo encontramos en el material gráfico. Y aquí destacaré que, sin la colaboración de los herederos, en especial de Patricia Hitchcock que firma el prólogo, no hubiera sido posible contemplar, por primera vez, fotos familiares y de rodaje que nos permiten descubrir el lado humano del director. De hecho, se nos indica que es el primer libro realizado con autorización expresa de la familia. La edición, en este sentido, es espléndida. Y no queda otra que felicitar a Libros Cúpula por haber respetado el formato original que contiene, para deleite de los coleccionistas, documentos facsimilares presentados en “páginas-sobre”. Así, tendremos en nuestras manos su certificado de nacimiento y el de matrimonio fielmente reproducidos; un telegrama dirigido en 1940 a David Selznick; unas notas extraídas de un bloc con membrete del barco Queen Mary, en las que detalla las cualidades más relevantes que debe tener una buena película; también encontramos storyboards, fragmentos de guiones manuscritos, bocetos de vestuario… Como ya indica el título, auténticos tesoros que hacen del ejemplar una deliciosa caja de sorpresas.

Quizás no descubrirán nada que no sepan, pero el libro de Bouzereau les permitirá recordar pasajes maravillosos de la historia del cine, detectar elementos que pudieran revelarles sincronías entre la vida del director y sus películas, volver a admirar a las grandes estrellas de Hollywood y disfrutar como niños con esas sorpresas que contienen sus páginas de color dorado, fragmentos de la vida de uno de los hombres más influyentes de la cultura del siglo pasado.

Título: Los tesoros de Alfred Hitchcock
Autor: Laurent Bouzereau
Prólogo: Patricia Hitchcock O’Connell
Traducción: Natalia Galiana Debourcieu
Editorial: Libros Cúpula (Barcelona, 2010)
Precio: 42 €

Escrito por: José A. Muñoz