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Crítica teatral: El diario de Adán y Eva, en el Teatre Condal.

Imatge1El teatro Condal inicia temporada con la programación de El diario de Adán y Eva, una adaptación de textos de Mark Twain que nos habla del amor incondicional y de la separación y la pérdida que conlleva la muerte.

La obra dirigida por Miguel Ángel Solá e interpretada por Ana Milán y Fernando Guillén Cuervo está construida sobre la base de tres realidades escénicas. La primera nos muestra el origen del hombre y la mujer desde el punto de vista de la mitología cristiana, aunque con los pespuntes de humor propios del espíritu juguetón de Twain. La segunda nos traslada a la España de los años 60, a la última emisión del programa de radio donde Catalina y Felipe popularizan los clásicos de la literatura universal. Y la tercera nos permite asistir, en la actualidad, a la entrevista radiofónica realizada al mismo Felipe acerca de su programa de radio y de su relación con Catalina.

El diario de Adán y Eva es una obra con una factura cuidada. Es uno de aquellos espectáculos que apelan a los sentimientos, sobre los que le gusta posarse al director Miguel Ángel Solá, como ya nos demostró en Por el placer de volver a verla, en el que reflexionaba sobre el amor materno. La obra nos habla del viaje de conocimiento y de aceptación mutua que realizan hombres y mujeres a través del amor, de la fuerza del amor, que es, al fin y al cabo, la que se impone siempre ya sea de forma natural en el abismo fundacional de los tiempos o de una forma cotidiana en el día a día de cualquiera.

La obra también nos permite reflexionar sobre la muerte, la de la primera mujer, paradigma de todas las futuras, y la de Catalina, la locutora de radio, la mujer en particular que personifica el drama de la despedida final que nos acecha a cada uno de nosotros. Una cuestión que nos lleva directamente a Twain, el autor del texto en el que se basa la representación, que lo escribió afectado por la muerte de su mujer tras 34 de matrimonio, hecho que provee a la obra de un intenso tono melancólico.

eldiariodeadanyeva-4812Por lo que respecta a la adaptación del texto la obra está animada por el respeto al autor y al contenido original, lo que no quita que arriesgue con el objetivo de contextualizar y actualizar la propuesta en un formato teatral más contemporáneo. El resultado es una obra hecha como antes, sin prisas y sin voluntad de polemizar o banalizar conceptos para captar más público o conseguir una mayor presencia en la red, y que apela a los valores de los que trata con voluntad de conectar con el público a través de las emociones.

La forma en que lo hace es también variada, y nos retrotrae a la radio, a ese mundo de sonido e imaginación que nos proveía de sueños antes de que las multipantallas lo llenaran todo de imágenes. La radio se siente y se huele en todo momento, por lo que El diario de Adán y Eva es también un homenaje al medio. El aspecto físico de la representación también está muy cuidado y se basa en la dualidad de los espacios: el viejo plató de radio donde se locutaban los clásicos y el nuevo estudio radiofónico donde se desarrolla la entrevista al anciano Felipe. Ambos espacios marcados por el buen gusto minimalista. Sin embargo, si algo falla en la propuesta es el excesivo grado de sentimentalismo edulcorado que la caracteriza, lo que la despoja del realismo ficticio que ella misma busca.

La obra representa, además, un duelo interpretativo entre sus dos actores principales, Fernando Guillén Cuervo que da vida a Adán y a Felipe, en dos etapas diferentes de su vida, y la seductora Ana Milán que interpreta por su parte a Eva, a Catalina y a la locutora actual, muy interesada en desentrañar la más que probable relación que mantuvieron los conductores del espacio de radio literaria. Ambos están espléndidos en sus tres respectivas facetas, aunque como dije, algo edulcorados, hecho este que, por otra, provee a la obra de un alto grado de emotividad.

El diario de Adán y Eva es una propuesta que apela a las emociones, aquellas que se agitan desesperadamente en momentos de aflicción y que vibran alegres en los instantes de felicidad o cuando recordamos aquellos tiempos en los que fuimos felices junto a la gente a la que amamos.

El diario de Adán y Eva” se representa en el Teatre Condal del 12 de septiembre al 20 de octubre de 2013.

Autor: Mark Twain
Versión: Blanca Oteyza, Miguel Ángel Solá y Manuel González
Dirección: Miguel Ángel Solá
Reparto: Ana Milán y Fernando Guillén Cuervo
Escenografía: Miguel Oteyza
Vestuario: Nicolás Vaudelet
Iluminación: Daniel Bosio
Producción: Un Cuervo en Milán y Pentación Espectáculos

Horarios: miércoles, jueves y viernes a las 20:30 horas; sábados a las 17:30 y a las 20:30 horas y domingos a las 17:30 horas.
Precio: 24 – 28 €.
Idioma: castellano
Duración: 1 hora y 45 minutos
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Jorge Pisa

Crítica teatral: El veneno del teatro, en el Teatre Romea.

El veneno del teatroEl Festival Grec ha llegado a Barcelona y con él el calor y el colorido sobre los escenarios de la ciudad condal, con una programación, la de este año, en la que está muy presente la reivindicación social y en la que se han hecho hueco algunas propuestas transgresoras e innovadoras.

Uno de los primeros estrenos del festival lo constituye El veneno del teatro, obra escrita por Rodolf Sirera, adaptada por José María Rodríguez Méndez y dirigida por Mario Gas que nos propone una reflexión sobre la profesión del teatro y nos remite a un debate siempre existente entre la veracidad y la simulación sobre el escenario.

Nos hemos de situar en una gran sala de recepción de una lujosa mansión. Allí, el actor de teatro Gabriel de Beaumont lleva más de una hora esperando a que un enriquecido y presuntuoso marqués le reciba. Tras una pequeña disputa con el extraño mayordomo Gabriel es finalmente recibido por el potentado, que lo ha citado con la voluntad de que interprete un texto escrito por él y que ahonda en la muerte de Sócrates, allá a finales del siglo V a. C. época en la que agonizaba junto a él el modelo de ciudad-estado griega. Gabriel enardecido por la singular proposición acepta el encargo sin sospechar los oscuros propósitos de su anfitrión.

La propuesta de Sirera/Gas nos guía hacia uno de los grandes qués del teatro, la necesidad de la simulación y del artificio para conseguir construir la realidad que se consume encima del escenario. ¿Puede ser una obra de teatro algo más que una suma de impostura y técnicas de actuación que tratan de asemejarse o de copiar a la realidad en la que vivimos?

big_Pase_El_Veneno_del_teatro.Foto_Jaime_Villanueva_0006El texto de Sirera, escrito en 1993, profundiza sobre esta cuestión llevando la representación teatral hasta el límite de sus posibilidades, mostrándonos una situación tensa y angustiosa regada por lo sombrío de la misma, en una propuesta que recuerda en algunos momentos a una obra como La huella, adaptada para el cine por Joseph L. Mankiewicz en el año 1972 e interpretado magistralmente por Laurence Olivier y Michael Caine, en el que el juego entre la verdad y la mentira estaban muy presente. Mario Gas, por su parte, dirige la obra con mano firme pero con la flexibilidad necesaria para que fluyan las personalidades de sus actores protagonistas.

El veneno del teatro nos propone, en un contexto más actual, una reflexión sobre la capacidad de dominio que una minoría adinerada, encarnada en el personaje del marqués, dispone para obligar a aquellos sus inferiores, en este caso un simple pero afamado actor de teatro, a hacer aquello que sus caprichos morales y estéticos le apetecen. Una situación esta que se puede trasladar fácilmente a la actualidad en la que se agiganta cada vez más el dominio sintomático de los ricos sobre los pobres a medida que los mercados y los poderes financieros imponen sus designios sobre la sociedad.

La obra se construye, por otra parte, a partir de una escenografía exigua pero contundente que crea un espacio sobrio y lúgubre, como lo es la trama que se representa sobre el escenario, sintetizada a su vez por las interpretaciones de los argentinos Miguel Ángel Solá y Daniel Freire, cuyo trabajo potencia el tono hiriente de una representación que se convierte en un tour de force entre ambos actores.

Una propuesta, en definitiva, indicada para reflexionar sobre el teatro y sobre la agonía que se transfigura a lo largo de su representación, de la que, no olviden, solo queda una semana de representación.

El veneno del teatro” se representa en el Teatre Romea del 2 al 13 de julio de 2013.

Autor: Rodolf Sirera
Versión: José María Rodríguez Méndez
Dirección: Mario Gas
Reparto: Miguel Ángel Solá y Daniel Freire
Escenografía: Paco Azorín
Vestuario: Antonio Belart
Iluminación: Juan Gómez-Cornejo
Diseño de sonido y música original: Orestes Gas
Producción: Concha Busto Producción, Teatros del Canal, CLECE y MAJI

Horario: de martes a sábado a las 20:30 horas y domingos a las 18:30 horas.
Precio: de martes a jueves 24 – 30 €; de viernes a domingo 26,5 – 31,5 €.
Idioma: castellano
Duración: 65 minutos

Escrito por Jorge Pisa Sánchez