El día que nació él, ¡qué planeta reinó!
Él fue Miguel de Molina y Su Planeta, el del aprendizaje vehemente que crece con la curiosidad constructiva y la constancia apasionada.
Estos días orbita en La Seca Espai Brossa un satélite reluciente. Se trata del espectáculo “Ojos verdes – Miguel de Molina in Memoriam” de La Barni Teatre. Y con su gracia y delicadeza, vuelve a poner el cante del ínclito artista en el insondable sistema solar de la cartelera teatral barcelonesa.
Los habitantes de “Ojos verdes” se distinguen por una sensibilidad escénica que multiplica el deseo de quienes a ellos se acercan de soñar con el cante jubiloso, el “biopic” entretenido y la denuncia de la censura política al arte. En este caso, referido a alguien que ni quiso ni pudo limitarse a seguir los cánones. Y, por ello, ahora nos sigue apeteciendo conocerle.
Ellos son Gracia Fernández arrastrándonos con dulzura hasta un hermosísimo quicio de puerta abierta en acogedor prostíbulo; Nacho Melús, viajero tenaz desde la ternura de quien invita a una copita andaluza hasta la hilarante contradicción del militar homosexual; Anaïs López, ninfa pizpireta de seductor poderío; y Marc Vilavella, rutilante protagonista y aplicado director cuyo carisma escénico se casa felizmente con una voz sentida función tras función. Todos bajo la entregada batuta musical de Marc Sambola y al sonde un festivo Gerard Alonso.
Los cuatro juntos esparcen magia musical al interpretarnos con admirable disciplina grupal momentos tenebrosos de guerra civil peninsular (el tiroteo de los fusiles, el pesar de la huida, la derrota de “Carmela”), juegan traviesos con títeres a representar el acoso del régimen al desconcertado Miguel y contagian de entusiasmo a una platea catalana encantada de formar tablao con ellos. Y a pesar de adolecer su propuesta de una carga panegírica desmesurada (el empeño de la dramaturgia de glorificar al antihéroe resulta redundante y algo rancio) y de quedar algo desaprovechados los intérpretes ante el excesivo protagonismo de Vilavella, estos “ojos verdes” nos hechizan por la honestidad con que miran, el encanto de su parpadeo y la brillante luz que destilan del gag resultón al jolgorio folclórico pasando por un emotivo intimismo vocal.
En los tiempos que corren, en los que la realidad se ennegrece debido a la deriva caótica por la que transita el Estado provocada por las continuas presiones del mercado, siempre es bueno disponer de elementos de reflexión social y política que permitan, a aquellos interesados, recapacitar sobre hacia dónde nos dirigimos. De ahí que la programación en el Almeria Teatre de la adaptación escénica de 1984 de George Orwell, una de las grandes novelas de ciencia ficción distópica y posiblemente la más conocida por el amplio público, sea una ocasión de disfrute y un acierto en sí mismo.
La compañía Gataro ha producido un espectáculo, basado en la adaptación de la novela realizada por Michael Gene Sullivan, de pequeño formato pero de brillante resultado en el que está presente toda la dureza y la inhumanidad que el texto original mostraba. La puesta en escena de Gataro opta por ir al grano de forma inmediata y nos relata la trama de la novela desde la óptica final de la misma, esto es, desde el interrogatorio al que es sometido Winston Smith (Andreu Rifé), el protagonista principal de la historia, al ser descubierto conspirando contra el régimen totalitario establecido por el Gran Hermano. A partir, pues, del interrogatorio iremos conociendo cuál es la realidad opresiva contra la que Smith y Julia(Savina Figueras), su compañera de lucha, han intentado rebelarse y cuáles son los acontecimientos que han llevado a ambos a tan desesperada situación.
Por el camino hacen aparición los componentes principales de la trama de la novela de Orwell, como el control omnímodo del Gran Hermano sobre la vida de los ciudadanos; la guerra continua como elemento coercitivo sobre la población atemorizada; la extinta lucha de clases establecida por el sistema; el control de la información o la función del lenguaje como elemento de sometimiento mental de los ciudadanos.
La composición de la obra es sencilla pero funcional y expeditiva. Lo primero que vemos al sentarnos en la butaca es un muro de hierro que nos oculta el escenario, como avisándonos de la dureza metálica de lo que veremos cuando el telón se alce. Una vez elevado este presenciamos el interrogatorio que sufre el protagonista que, encadenado y situado en una especie de depósito, será obligado a relatarnos con precisión todos sus crímenes. Su imagen, sucia aunque de tonalidades claras, contrasta con los grises y oscuros uniformes de sus interrogadores, una antítesis que se mantendrá a lo largo de la representación y que contrapone las ansias de libertad del arrestado y el brutal funcionamiento del Estado.
De esta forma nos es relatada la trama de la novela a partir de la propia declaración de Smith y de la re-interpretación de sus actos que llevan a cabo los propios interrogadores, una elección narrativa que aunque le da más fuerza visual a la narración despista inicialmente al espectador, al que le puede costar varios minutos situarse en la obra.
La adaptación de Gataro cuenta con caras conocidas en el reparto de la obra. El papel principal, el de Winston Smith, está interpretado por Andreu Rifé que aunque voluntarioso no acaba de transmitir todo el dramatismo que la situación requiere. Los interrogadores están encarnados por Lluís Canet, Tono Saló, Frank Capdet y Savina Figueras, que se encargan con destreza de poner un rostro cruel y desgarrador al sistema y de dar vida al resto de personajes de la novela. El broche, sin embargo, lo pone Carles Canut, cuya interpretación de O’Brien es fría e inhumana, como le corresponde a uno de los engranajes principales del Estado tiránico al que pertenece.
El resultado es una obra despiadada, como la novela, en la que el espectador llega a sufrir tanto por lo que pasa encima del escenario como por el camino que toman sus propias reflexiones. Aquí he de decir que volver a escuchar algunos de los terroríficos axiomas afianzados por la novela de Orwell en el momento socio-político que vivimos, asfixiados por una crisis económica y por la mentira y la corrupción que prolifera en la política, llega incluso a helar la sangre.
Una obra dura, sí, pero necesaria y de una calidad que impresiona tanto en su adaptación, en su traducción como en su composición, de aquellas que tan solo los teatros no tan grandes saben hacer, y en las cuales las ideas y la voluntad se imponen a los recursos a los que se tiene acceso. Una ocasión, además, para meditar sobre hacia dónde vamos y sobre si el Mundo Occidental, ese que a veces parece el velero insignia del bienestar a conseguir por el resto del planeta, ha evolucionado a mejor o tan solo ha perfeccionado las herramientas y las políticas que sus Estados ponen en marcha para controlar y dominar no tan solo el hacer de los ciudadanos sino también sus abruptas y a veces desganadas mentes.
«1984» se representa en el Almeria Teatre del 18 de diciembre de 2013 al 12 de enero de 2014.
Autor: George Orwell
Dirección: Victor Alvaro
Adaptación teatral: Michael Gene Sullivan
Versión catalana de la adaptación: Lluís-Anton Baulenas
Reparto: Andreu Rifé, Lluís Canet, Savina Figueras, Tono Saló, Frank Capdet y Carles Canut
Escenografía: Victor AlGo
Iluminación: Quico Gutiérrez (AAI)
Vestuario y caracterización: Núria Llunell
Sonido: Jordi Bonet
Producción: Gataro
Horarios: de miércoles a sábado a las 20:00 horas y domingos a las 17:00 horas Precio: 19 € Idioma: catalán
Estamos salvados.
Por fin un remedio infalible a los conflictos familiares.
Basta con saber organizarse, establecer una normativa a medida y ejecutarla.
Despleguemos ahora tan eficaz programa.
En primer lugar, Cristina Clemente redacta un texto de desarrollo impecable por cuanto, siguiendo la pauta de una estructura clásica, articula con oficio y arte una presentación del conflicto argumental (cómo una familia burguesa encuentra el equilibrio doméstico a costa de institucionalizarse como equipo extremadamente funcional), forma un nudo tan fuerte como desasosegante (el cuestionamiento del orden establecido por parte del miembro rebelde del grupo) y resuelve (algo precipitadamente, eso sí) un desenlace no por previsible poco coherente, y en resumidas cuentas certero (el elemento externo será el que ajusticie definitivamente tan hermético clan).
Luego llega el inquieto Jordi Casanovas, que firma una dirección sabia, ágil y eficaz. En sus manos, este “Consell Familiar” vibra en todo momento dentro de la armonía escénica, convirtiendo el chispeante verbo de Clemente en espectáculo cómico de primer orden: La sutileza de la puesta en escena, el ritmo con que va creciendo la intriga y la música que enfatiza su naturaleza de comedia ribeteada de un cariz esperpéntico suman un divertimento que aparta de su lado la banalidad y potencia la inteligencia crítica.
La ejecución es directamente atribuible a un reparto de actores en gracia (contenidos, compenetrados) y graciosos (en la palabra y en la expresión gestual). Un Pere Ventura irresistible en su autoritarismo demócrata; una Lluïsa Castell pasiva agresivísima pero también zumbona y seductora; una Georgina Latre encantadora como ingenua rebelde; un divertido Pep Ambròs, nini cuyo desquicio e ímpetu juvenil se adueñan de algunos de las réplicas más resultonas de la función; y un oportuno Marc Rius como Mesías Redentor que viajando en patera de Lufthansa no solo consigue los papeles sino que llega a dejar sin los suyos a la familia de acogida.
Afrontando el final de esta crónica, ya podemos desvelar cuál es la receta anunciada: la transformación en clase política del grupo social de convivencia. Solo así se consigue la felicidad en el hogar. Y no vale votar en blanco…
A veces un obra teatral nace de la simbiosis de los intereses de los artistas que la llevan a cabo. Este es el caso de 2 caraduras en crisis, la comedia socarrona que Bertín Osborne y Arévalo representan en el Teatre Borràs, un espectáculo cómico basado en la experiencia compartida y en la profunda amistad existente entre el showman-cantante y el cómico que comparten de una forma cordial y cercana con el público barcelonés.
El espectáculo está diseñado a la medida de ambos artistas, por lo que, como es evidente, su formato (y su tamaño!) varía para dar cabida tanto a Osborne como a Arévalo, mostrándonos una obra creada, como guante a la mano, entre los dos y en el que llevan a cabo un repaso de su trayectoria artística y de sus puntos de vista sobre la actualidad. De esta manera el espectáculo se divide en tres grandes partes. En la primera ambos artistas comparten con el público su opinión sobre la realidad desvergonzada y caradura que nos rodea. Sin pelos en la lengua Arévalo y Bertín reflexionan sobre la crisis económica; sobre los políticos y la corrupción; de los escándalos que empañan la imagen de la monarquía, de sus experiencias en la televisión… Tras ello Arévalo se queda solo sobre el escenario para ofrecernos en forma de monólogo una degustación del humor made in Arévalo, aquel que le hizo popular, aunque eso sí, enlucido para el nuevo espectáculo. Por último es Bertín el que repasa su trayectoria musical y televisiva, en esta ocasión al estilo Osborne, esto es, mostrando su característica desenvoltura y su personal desparpajo con el que consigue conectar fácilmente con la concurrencia.
Un público, este, que conocen desde hace ya bastante años la trayectoria de ambos artistas, ya fuera viéndolos en programas televisivos, en películas de los 80 y de los 90 u oyendo los discos de Bertín, compuestos por hits musicales que alteraban las hormonas de las féminas de aquel entonces.
El espectáculo cómico compuesto por Bertín y Arévalo no posee otra pretensión que conectar y hacer reír al público, eso sí, con un humor algo ya caduco a las alturas de siglo en el que estamos y en una época en la que se impone, demasiado a veces, lo políticamente correcto. Aún así, Bertín y Arévalo consiguen su propósito: hacer pasar un buen rato al público que reconoce sus figuras y se engancha rápidamente al humor que nace de ellos. Un espectáculo, en definitiva, en el que la cuarta pared desaparece y Bertín y Arévalo se ríen de la vida y, esto es lo más importante, de ellos mismos cuando hace falta, con un relato que habla de tú a tú al público. Los dos artistas están acompañados además en su aventura escénica por Franco Castellani al piano, que le da un toque de color musical al asunto.
2 caraduras en crisis se convierte, así, en una oportunidad para acompañar durante 1 hora y 45 minutos a dos artistas que comparten una muy grata amistad, de ahí que se consideren en varias ocasiones «hermanos mellizos», siguiendo la broma de los contrarios desarrollada en el film Los gemelos golpean dos veces (Ivan Reitman, 1988), y de gozar de un tipo de espectáculo, de marcado cuño madrileño, que le habla al público con franqueza y humor, algo que siempre ha caracterizado a ambos artistas.
«2 caraduras en crisis» se representa en el Teatre Borràs del 20 de noviembre de 2013 al 19 de enero de 2014.
«2 caraduras en crisis» regresa del 29 de enero al 8 de marzo de 2015 al Teatre Borràs con un espectáculo renovado.
Dirección: Arévalo y Bertín
Guión: Bertín y Arévalo
Dirección musical: Franco Castellani
Regiduría y Escenografía: Arévalo Jr.
Sonido: Álvaro Villacieros
Luminotecnia: casa de los técnicos
Idioma: castellano Duración: 1 hora y 45 minutos
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Cualquier ocasión para asistir a un Sondheim es una buena oportunidad para gozar del mejor teatro musical. Una prueba de ello lo es el estreno el pasado 27 de noviembre en el Teatre lliure de Marry me a little, un espectáculo musical de pequeño formato construido con los retazos musicales menos habituales de Sondheim e interpretado por Mone Teruel y Toni Viñals con el acompañamiento al piano de Xavier Torras.
Lo que nos presenta el Lliure es una pequeña obra en lo que respecta al formato formada con diversos de los temas menos conocidos de Sondheim pero con una elegancia en la puesta en escena y una delicadeza en el desarrollo que convierten el espectáculo en una pequeña maravilla, toda ella envuelta por la música del compositor estadounidense.
Marry me a little nos plantea, además, una reflexión sobre el amor y la ausencia del mismo en la sociedad en la que vivimos hoy en día. Por ello los protagonistas, Mone Teruel y Toni Viñals encarnan a dos jóvenes adultos a los que parece que las relaciones de pareja no les van muy bien. Ambos están solos un sábado por la noche, sin mucho que hacer, y con mucho que desear hacer. Ambos son vecinos del mismo edificio aunque no se conozcan personalmente. El espectáculo nos relata sus necesidades, emotivas sobre todo, los sueños y las ilusiones que hacen que sus vidas sean más llevaderas, aunque a veces la realidad es más consistente que los anhelos que uno permite anidar en su corazón.
La obra, por su parte, no contiene texto recitado, sino que se compone de una estructura musical pura, es decir, que los temas musicales se suceden uno tras otro sin ningún enlace textual. Las canciones pertenecen a musicales como A Funny Thing happened on the Way to the Forum, Anyone Can Whistle, Company, Follies, A Little Night Music o Saturday Nigth, que se reordenan para dar forma a un nuevo musical creado con la supervisión del propio autor. De esta forma asistimos a un Sondheim puro y duro en el que hallamos la maestra mano musical del compositor y su estilo risueño y elegante que recorre cada una de las canciones.
Marry me a little representa, además, un elaborado esfuerzo de traducción y de arreglos de los diferentes temas para unificar el trazo melódico. De ello se encargan Roser Batalla y Xavier Torras. La interpretación corre a cargo de dos voces que están a la altura de la circunstancias. Mone proporciona al musical la calidez vocal y el atractivo interpretativo que requiere. Toni Viñals, por su parte, le añade la potencia de su voz y la capacidad que el joven actor y cantante demuestra a lo largo de todo el espectáculo. Ambos entrelazan sus actuaciones y sus voces para conseguir un cum laude en la representación del musical. A todo ello hemos de sumar el malabarismo sobre el piano de Xavier Torras, que consigue extraer del instrumento una personalidad que lo convierte en el tercer protagonista del musical. El espacio escénico es, por otro lado, minimalista, con la intención de prestar todo el protagonismo a los actores y a la música. Un conjunto, en definitiva, que es un auténtico placer de una hora y diez minutos para la vista y los oídos.
El Lliure nos presenta una pequeña joya en bruto, de aquellas que el teatro sabe refinar tan bien, y nos da la posibilidad, hasta el próximo día 22 de diciembre, de disfrutar con algunos de los temas menos habituales de Sondheim en un nuevo musical de carácter íntimo en el que la cercanía y la conexión entre los actores y el público es total, y en el que se demuestra de nuevo, que el talento musical de Sondheim traspasa cualquier frontera y cualquier formato, y que el patrimonio sondheimdiano está hecho para gozarse ya sea en la fastuosidad de los grandes representaciones teatrales, como la esplendida Boscos endins (Teatre Victòria, 2008), o en menús de degustación más reducidos, como el que nos ha preparado el Lliure de Montjuïc.
«Marry me a little» se representa en el Teatre Lliure del 27 de noviembre al 22 de diciembre de 2013.
Música: Stephen Sondheim
Dramaturgia: Craig Lucas y Norman Rene
Dirección: Toni Martín
Dirección musical: Xavier Torras
Reparto: Mone Teruel y Toni Viñals
Traducción del inglés: Roser Batalla
Arreglos y piano: Xavier Torras
Escenografía: Xavi Sastre
Iluminación: Joan Cisa
Sonido: Igor Pinto
Coproducción: Teatre Lliure, Espai l’Amistat y Hold on Company según una Producción para el Off-Broadway de Diane de Mailly con William B. Young
Horarios: de miércoles a viernes a las 21 horas; sábados a las 18:00 y a las 21:30 horas y domingos a las 18:30 horas Precio: 22 €; 18 € (miércoles y sábado por la tarde, días del espectador); 18,70 € con descuento
Idioma: catalán Duración: 1 hora y 20 minutos
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Seguramente lo más natural en una época de crisis económica como la que vivimos es encuadrar una obra de teatro en los ejes de coordenadas cotidianos que el momento requiere. Algo que Jordi Galceran ha hecho con El crèdit, su nuevo exitazo teatral en forma de comedia «bancaria» dirigida por Sergi Belbel e interpretada por Jordi Bosch y Jordi Boixaderas.
La obra desarrolla una trama bien simple que se complica a medida que avanza la representación. Todo arranca en un despacho de una oficina bancaria en la que Jordi Bosch, el director de la misma, deniega un crédito a Jordi Boixaderas ya que su solicitud no posee los avales necesarios. El solicitante, en una situación desesperada, la cual nunca llegaremos a conocer, decide jugar su última carta: si no se le aprueba el préstamo se verá obligado a tomar «medidas de fuerza» con el objetivo de desbaratar la vida del director de la oficina. La amenaza determina que los acontecimientos se encaminen en una nueva y mordaz dirección, muy diferente, claro está, a la que habría debido ser en otras circunstancias.
Galceran y Belbel nos presentan un nuevo éxito arrollador a juzgar por la masiva asistencia de espectadores a las representaciones de la obra, hecho que ha urgido a la sala a habilitar sillas supletorias. La razón: Galceran es un autor ya con experiencia en lo que respecta a los grandes éxitos. Suyo es el texto de El mètode Gronholm (2003), uno de los grandes éxitos teatrales catalanes de los últimos años que analizaba los a veces extravagantes sistemas de selección de personal desde una perspectiva humorística. A ello se suma, como decía antes, la actualidad y la resonancia del tema que trata la obra. ¿Quién no ha solicitado nunca un crédito al banco? ¿Quién no ha sufrido ningún disgusto con su entidad bancaria?
El crèdit va más allá de una simple puesta en escena humorística sobre una denegación bancaria, ya que se toma la revancha, es decir, pone al infame colectivo de banqueros y financieros contra las cuerdas, ya que en esta ocasión son sus vidas las que, metafóricamente hablando, correrán peligro, las que se derrumban frente al ciudadano desahuciado. Solo por eso, por ese grado de «justicia social» y por sus ansias de revanchismo vestidas de comedia, se puede comprender, en parte, la gran aceptación de la que disfruta la obra.
Pero es que a lo comentado hasta ahora se suman varias cosas más. La primera un autor, Galceran, con un gran olfato para extraer de la realidad más cercana sus ideas teatrales y poseedor de una gran capacidad para desarrollarlas con buen pulso humorístico, lo que genera un gran interés en el público, al que además no defrauda. A lo que se suma la dirección acorde y afinada de Sergi Belbel, el cual conoce bien el mundo creativo del dramaturgo.
La segunda, la arquitectura actoral compuesta por Bosch y Boixaderas, dos referentes del teatro catalán actual que además se conocen muy bien ya que han colaborado sobre los escenarios en varias ocasiones destacando entre las últimas El misantrop (2011), Els jugadors (2011) o La Bête (2012). Ambos actores crean un divertimento teatral casi de la nada, demostrando de nuevo su conexión escénica marcada por el touch humorístico de Bosch, que borda cada uno de los personajes a los que da vida, y el buen hacer de Boixaderas, que en esta ocasión encarna a un personaje algo más grave aunque en clave de comedia.
Por lo que respecta al escenario, este toma forma como un espacio central rodeado en todos sus lados por gradas de butacas. Además parte de él gira poco a poco sobre sí mimo, con la intención de que todos y cada uno de los espectadores pueda encarar de frente a los actores en algún momento de la representación. Algo que ayuda a conectar al público con el desarrollo de la obra.
Si bien, y esto es ya una opinión personal, El crèdit, aunque baraja todos los elementos indicados, basa su atractivo en una situación con un alto grado de irrealidad aunque potencialmente cómica e irónica, hecho este que impide que el público se implique en ella todo lo que debiera. Pero, ahora que lo pienso, eso es lo que caracteriza en su esencia a las comedias ¿no? Siendo, pues, así, solo puedo felicitar a Galceran, Belbel, Bosch y Boixaderas y al acierto de la sala Villarroel que han logrado cocinar un nuevo éxito, el que seguramente será el éxito de la temporada.
«El crèdit» se representa en La Villarroel desde el 14 de setiembre de 2013.
Autor: Jordi Galceran
Dirigida: Sergi Belbel
Reparto: Jordi Boixaderas y Jordi Bosch
Escenografía: Max Glaenzel
Iluminación: Kiko Planas
Espacio sonoro: Jordi Bonet
Producción: Bitò Produccions y La Villarroel
Horarios: martes, miércoles y jueves a las 20:30 horas; viernes a las 21:00 horas, sábados a las 18:00 y a las 20:30 horas y domingo a las 18:00 horas Precio: De 26 a 32,5 €
Idioma: catalán
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Ya no necesitamos imaginar. Nos lo recuerda continuamente el Avance Tecnológico con la creación de mundos artificiales paralelos.
¿Para qué dar forma a los sentimientos? El Consumismo los lava, plancha, dobla y precinta para que podamos llevárnoslos bien envueltos después de haber aceptado pagarlos en cómodos plazos.
El teatro, que afortunadamente no pierde comba, recupera su misión de denuncia y para no ser desterrado de pleno por sus adormilados destinatarios nos está acostumbrando a tomar conciencia de todo ello sin hacer mucho ruido.
Después de los interesantes complots mediáticos de “George Kaplan” en la Sala Beckett, y de los felices escarceos sentimentales de “Smiley” a golpe de “uasap”, ahora llega a la Sala Flyhard “Ego”, una “comedia tecnológica” que no contenta con mezclar con soltura humor y suspense a ratos escalofriante, logra trascender su condición de digno entretenimiento. Y lo hace gracias a la habilidad del autor Marc Angelet para tratar un tema tan preocupante como apasionante hoy día: La progresiva vampirización del ser humano por los medios de comunicación virtuales inalámbricos (seguro que ya sabéis a qué me refiero) a la hora de dirigir el rumbo de su vida.
Oriol Casals y Xavi Francès a punto de disolverse.
Con “Ego”, no solo entramos en un ameno encuentro entre un encantador “freak” (celebrado Xavi Francès), la sabionda novia de su socio y el desequilibrado policía encargado de investigar la desaparición del tercero en discordia. Además (y aquí radica el gran logro de esta propuesta), “Ego” tiene como gran leitmotiv una letal aplicación informática impulsora de la trama, conquistadora del ritmo, dueña absoluta del espectáculo y casi abductora final de los atentos espectadores bajo una cómplice atmósfera inquietante que roza con ingenio la incomodidad.
Angelet estructura su juguetona pieza a base de ir superponiendo los diferentes tiempos narrativos y cuando pasado y presente se confunden la obra alcanza sus momentos más estimulantes por su notable ensamblaje. La propuesta, no obstante, se inclina hacia la comercialidad convencional (lícita y meritoria también), que resta singularidad al todo. A ello coadyuvan la oportunista pero eficaz inclusión de escenas de agradable eco “retro” (Francès cantando con el Dúo Dinámico; el flash-back como superhéroe felador del impávido desaparecido) y los guiños a unos personajes caricaturizados con gracia (el malo es “periquito”; el único personaje femenino es listo pero ligero de cascos). No tan acertada resulta la dirección de actores, algo apagados y con interpretaciones poco matizadas, y el desarrollo de la historia acusa ciertos desajustes en el ritmo. Pero nada de ello ensombrece la contundencia del mensaje: Para ser alguien tienes que dejar de ser. Pon un teléfono inteligente en tu vida y ya no tendrás que latir más.
Una jaula sirve para atrapar moscas cojoneras. Un músico puede ser muy útil para rasgar con un arco un serrucho y extraer de él hipnóticas melodías. Y el payaso Toti Toronell lo usaré para ejemplificar la magia de la cotidianidad.
La Seca Espai Brossa de Barcelona es estos días un catálogo de tiernos momentos escénicos para recordarnos a público y artistas que el arte no es más que percibir la emoción uniendo ilusiones y dándoles forma escénica.
“Naïf” ofrece a Toronell la posibilidad de medirse alternando gags íntimos que rehuyen la pretenciosidad subrayando el poder de la sencillez. Tomando como punto de partida al payaso ingenuo pero perseverante, de encantador desaliño y silencio sosegador, Toti vence con deportividad los enojosos obstáculos de la vida doméstica (una gotera desquiciante que desaparece cuando el aplicado manitas logra por fin llegar al techo), se entrega apasionadamente al “amour fou” de su fregona (precioso episodio de títere y clown) y vive el desengaño de la “ruptura” con su bolsa de basura, que no quiere separarse de su generador y se resiste a asumir su triste destino en el contenedor.
Esto no es todo: El osado artista emula la danza clásica y la contemporánea sin solución de continuidad, pasando por un ejercicio múltiple malabar con la versátil bolsa.
Y cuando ya asume que el escenario no es solo suyo, lo convierte en prometedor punto de llegada para dos espectadores a los que elige tan cuidadosamente que les construye un camino desconcertante e hilarante a través del patio de butacas. Con ello, se acaba de meter al público en el bolsillo. O mejor dicho, en su nariz enrojecida.
Albert Dondarza, segundo de a bordo y exquisito recreando burbujas de música que acarician nuestra sensibilidad, es cómplice inseparable de Toronell a la hora de afinar, entonar y cautivar.
Ocurre, no obstante, que son tantos los recursos que el espectáculo exhibe y desplegándose de manera tan entusiasta, que llegan a perjudicar parcialmente el resultado final. En este sentido, momentos como el del bolero o el duelo entre el clown humano y el animado resultan prescindibles por romper con la línea principal recorrida, la que conduce al abono con mimo de ese pequeño canto a la inocencia sensitiva.
Y una cinta métrica sirve para acercar a tímidos amantes. Y una rueda es muy valiosa para sentirse uno atascado en el camino. Y “Naïf” abre recovecos en nuestra ceguera adulta.
Aquest 23 de novembre arriba a les cartelleres una nova versió I+D de Els Pastorets, una idea de Tricicle i Eòlia, Escola d’Art Dramàtic nova, moderna, sorprenent, gamberra, per nens, joves i grans. Una versió sorprenent i revolucionària sobre el clàssic de Folch i Torres.
La Noa i el Max, uns nens d’avui en dia, somien que són pastorets en l’època del naixement de Jesús, i somien en dimonis, i que els dimonis volen conquerir la terra, i que hi ha un superheroi que en realitat és un àngel que els salva de tots els embolics on es fiquen, i que hi ha una noia molt guapa que és a punt de morir per culpa dels dimonis, i que la volen salvar, i que Sant Josep, que resulta que és un inventor, els ajuda a fer-ho i que al final tot acaba bé perquè, amb aquests somnis, fan els millors Pastorets que algú ha fet mai al seu col·legi.
La nova versió de Els Pastorets compta amb l’esperit del Tricicle remenant un argument més que conegut fins regirar-lo de dalt a baix per convertir-lo en una obra creada (o recreada) amb una única missió: abduir l’espectador des del primer segon. Serà una VIDA DE BRIAN, un SPAMALOT, un donar-li la volta a tot el que coneixíem dels PASTORETS, una explosió d’energia emanant de 12 actors que s’han de deixar la pell a l’escenari per poder revolucionar la imaginació de l’espectador…
Pastortes I+D és un projecte pedagògic impulsat per l’Escola de teatre EOLIA on els estudiants crearan un espectacle partint de zero. L’obra és una re-escriptura dels PASTORETS per donar-li un ritme i un llenguatge actual; modificar personatges, afegir de nous, potser canviar l’època o fer salts en el temps. És un text nou en el que l’alumnat participa en la proposta de la posada en escena. És una aventura que aglutina gairebé a uns 40 estudiants que posen en pràctica, en un marc professional, els coneixements adquirits a les seves escoles. És una idea impulsada pel Tricicle que supervisa el projecte donant-li estàndards de qualitat als que ens ha acostumat aquesta companyia. És un espectacle de 70 minuts molt intensos que va dirigit a un públic més ampli que el dels PASTORETS tradicionals. En definitiva, per públics de 5 a 105 anys.
«Els Pastorets – L’hivernació de l’Hivern» es representa al Teatre Poliorama del 23 de novembre de 2013 al 6 de gener de 2014.
Idea: El Tricicle i Eòlia Escola d’Art Dràmatic
Creació i direcció: Paco Mir i el Taller de Dramaturgia de Eolia
Actors: 20
Estudiants implicats en el projecte: 40 5 actuacions per a escoles i 20 per al públic
Horaris:web Poliorama Preu: 18 i 20 €. Menors de 10 anys 12 €.
DIVORCI cuenta la historia de un ex-matrimonio de abogados que se reencuentra en un caso de divorcio, donde un jugador de fútbol y una modelo tienen un litigio alegando los mismos motivos que ellos utilizaron cuando optaron por la separación.
Es una comedia que se desarrolla en el universo de las grandes bodas y separaciones y que no sólo polemiza con las grandes cantidades de dinero que se mueven en ellas, sino en todo el alboroto que generan en los medios de comunicación y en el público necesitado de informaciones sensacionalistas.
CONCURSO: Sorteo de 2 entradas dobles para asistir a la representación de Divorci en el Teatre Gaudí.
PROMOCIÓN FINALIZADA
Ganadores: Laura Hernández Bardelás
Culturalia en colaboración con Teatre Gaudí dispone de 2 entradas dobles para asistir a la representación de Divorci el próximo viernes 22 de noviembre a las 21:30 horas.
Enviar un mail a concurso_culturalia@hotmail.es antes del jueves 21 de noviembre a las 22:00 horas. En el asunto del mensaje has de indicar Concurso Divorci y en el correo has de indicarnos tu nombre completo y tu nº de móvil.
Los dos primeros que envíen el mail obtendrán una entrada doble para ir a ver Divorci el próximo viernes 22 de noviembre a las 21:30 horas en el Teatre Gaudí.
El nombre de los ganadores aparecerá publicado en nuestro blog.