El Festival Grec irrumpe de pleno en la cadenciosa actividad estival de Barcelona, con un aire cultural y artĆstico que se mantendrĆ” hasta finales del mes de julio. Una actividad que comenzamos a reseƱar aquĆ con Macho grita y que continuamos con El Misantrop, de la compaƱĆa La Brutal.
David Selvas y Sergi Pompermayer reubican la trama de El misĆ”ntropo en una discografĆa que estĆ” a punto de hacer aguas debido al carĆ”cter de Alceste, uno de los propietarios. Su trato con los demĆ”s, basado en la franqueza y en la falta de tacto social, estĆ”n llevado a la discogrĆ”fica El Misantrop a la quiebra. A partir de aquĆ, y de la voluntad de Alceste de mantener sus convicciones morales hasta sus Ćŗltimas consecuencias, se originarĆ” el drama vital que es la clave de la obra de MoliĆØre.
La Brutal nos presenta una propuesta que pretende analizar la sociedad digital del siglo XXI a partir de un texto que nos muestran los usos sociales del XVIII. Y lo consigue con nota. El texto que mantiene una bella rima a lo largo de su desarrollo de la mano de Pablo Macho, se ha actualizado para soportar la realidad actual y para analizar cómo vivimos, o mejor dicho, como viven las nuevas generaciones en un contexto digital y postmoderno.
Y de esto que se traten temas como la hipocresĆa, la fidelidad, la gestión de los valores individuales en una sociedad lĆquida, la carga que representan las redes sociales o la adicción a las pantallas tan habitual hoy en dĆa, cuando nuestras simples vidas suelen parecer grises si las comparamos con todo lo que pasa en las vĆsceras digitales.
El misantrop es una magnifica propuesta que regresarĆ” a Barcelona en diciembre con una temporada regular en el Teatre Lliure y nos harĆ” reĆr, incluso de nosotros mismos, y reflexionar de cómo vivimos nuestras vidas en un mundo globalizado y digitalizado. Como veis una excelente sugerencia para transitar por las no tan cĆ”lidas, de momento, noches veraniegas y disfrutar al mismo tiempo del teatro bien hecho.
Ā«El misantropĀ»se representa en el Teatre Grec los dĆas 2 y 3 de julio de 2024.
El pasado 28 de junio regresaba al Poliorama La tendresa, la obra creada por Alfredo Sanzol galardonada con el Premio Nacional de Literatura DramÔtica 2017 y el XII Premio Valle-InclÔn de Teatro, una versión libre de las comedias de Shakespeare que nos habla del amor, del atrevimiento y del sufrimiento.
La ternura es una propuesta, sin duda, ganadora, por la trama de comedia que nos propone, basada en el universo y el libro de estilo de Shakespeare, en un texto travieso y en unas actuaciones que estĆ”n en lĆnea con todo lo anterior.
Sanzol ha creado para su obra una escenografĆa vacĆa y con muy poco atrezo, lo que fuerza al espectador a imaginarse parte de la obra y sumergirse en la acción que se desarrolla encima del escenario.
āLas brujas de Salem, alude a un episodio de histeria colectiva registrado en Salem (Massachusetts) en 1692. Una pequeƱa comunidad rural con unas normas religiosas y de conducta especialmente estrictas se ve sacudida por un rumor: una de las chicas del pueblo es vĆctima de un maleficio. La sospecha de que hay brujas en la comunidad y los enfrentamientos entre colonos por la posesión de tierras acabarĆ”n causando la cruel condena a muerte de cerca de veinticinco personas, la mayor parte de ellas eran mujeresā.
El Grec comienza con uno de sus platos fuertes, ya sea por el centenario del nacimiento de Arthur Miller celebrado el aƱo pasado, por la fuerza de un texto que examina la caza de brujas, tanto la histórica y religiosa como la anticomunista llevada a cabo en los EE.UU. en los aƱos 50 y por el reparto de la obra, en el que destacan, entre otros, LluĆs Homar, Borja Espinosa, Nora Navas, Carles Canut, Albert Prat y Carles MartĆnez.
La obra se enmarca en un Festival Grec que desde hace aƱos muestra un manifiesto adn polĆtico, nada de extraƱar en un momento en el que tanto EspaƱa como el resto de Europa aĆŗn siguen sufriendo las consecuencias del desenfreno polĆtico y económico de los Ćŗltimos aƱos. Y pretende llegar al espectador con un historia intensa de la que, sin embargo, no se ha sabido extraer el mĆ”ximoĀ provecho.
AĆŗn asĆ, la propuesta peca de una sobrada extensión (150 minutos sin descanso) y sobre todo de una falta de tono en gran parte de la representación, hecho este que solo se soluciona, en parte, en la segunda mitad de la obra. Parece, pues, que ni la dirección ni el esfuerzo de los actores han podido evitar una falta de āespĆrituā en una obra que justamente reposa en ese punto. A esto se suma algĆŗn que otro error de casting en casos como el de Carles MartĆnez, que no hace creĆble su personaje de inquisidor arrepentido, y sobre todo del elenco mĆ”s joven, en el que Albert Prat, Anna Moliner o Nausicaa Bonnin parecen no estar a la altura de lo que exigen sus personajes, en algunos casos claves para comprender el verdadero trasfondo del relato.
La escenografĆa, aunque muestra fuerza creativa, es algo confusa en los primeros actos de la obra, en los que al pĆŗblico le puede costar situarse espacialmente. La cosa cambia a mejor con la llegada de LluĆs Homar a escena. Si en los primeros actos Homar ejerce como mero presentador de la obra, en la segunda parte se incorpora en el relato dando vida al gobernador de la provincia y principal juez en el caso. Es en este momento en el que la obra alza el vuelo y podemos observar lo inquino de cualquier inquisición y el grado de bajeza y de sugestión que el miedo pueden provocar en cualquier comunidad humana.
Sin embargo la obra no logra, salvo en algunas ocasiones, alcanzar la tensión dramĆ”tica requerida, aunque sĆ que dispone de momentos en los que la angustia recorre, seguro, las vĆsceras del pĆŗblico presente, al confundirse sus miedos y sus juicios de valor con los que se nos plantean sobre el escenario.
AĆŗn asĆ, Les Bruixes de Salem no deja a nadie indiferente a la salida del teatro, algo que nos demuestra que los clĆ”sicos siempre hablan, de una forma u otra, con nosotros y nos hacen reflexionar sobre realidades que aunque aparentemente alejadas de nuestro tiempo, nos amenazan desde los profundos abismos del miedo y la pasión humanas.
āLes bruixes de Salemā se representa en el Teatre Grec del 1 al 5 de julio de 2016.
En el apartado de las interpretaciones nos encontramos con un reparto amplio y de una calidad de Champions. La pieza clave sobre la que se construye la obra es la de Lluis Homar que interpreta de forma majestuosa al profesor Bernhardi,Ā obstinado en considerar su acción como un acto puramente privado exento de cualquier componente polĆtico o ideológico. La actuación de Homar se complementa de forma admirable con las deĀ Joel JoanĀ que da vida al doctor Ebenwald, personaje que prefigura en la obra el infierno del nazismo; y la de Manel Barceló que encarna al gran polĆtico que se aprovecharĆ” de la polvareda provocada por los actos del profesor Bernhardi para consolidar su posición en el Parlamento.
A la Biblioteca de Catalunya seāns obre aquests dies una sendera de pols irlandĆØs vuitcentista que un vent anglĆØs bufa capritxosament, on les pedres tenen lāĆ nim dāaprendre però alhora pateixen lāerosió de la globalització educativa.
Jordi Faura estrena el próximo 23 de agosto su nueva obra My way en el espacio teatral de la Nau Ivanow dirigida por Abel Coll e interpretada por David Verdaguer, Francesc Ferrer y Albert Prat.