Si uno quiere ser asesino, nunca podrá encontrar la víctima perfecta. Porque en algún rincón del no espacio yace desde hace un tiempo o dos: quietecita e irrepetible. Y pertenece a aquel que, en lugar de planteárselo, fue matarife impecable.
Por eso, no deja de enorgullecernos que este “tipo a normal” nos elija como serios aspirantes para sus empeños de convertirse en notorio verdugo. Su táctica consiste en designar a todos y cada uno de los miembros de su público como eventual objetivo mortal. Y eso, que no es moco de pavo, hasta provocará momentos hilarantes.
Falín M. Galán se presenta en el show como despistado escalador por la platea. Y, una vez que ya ha superado los escollos de un público a veces deslizante (con sus carcajadas), otras escarpado (por su escepticismo), intenta acampar en el singular escenario de Casa La Teatro.
Pero el nerviosismo de clown en prácticas le sitúa más cerca del cómico entrañable que del payaso concienzudo: Galán afronta su atribulado personaje con voluntariosas zancadas aunque su expedición escénica las frena a veces por el agotamiento de la dramaturgia: Los gags onomatopéyicos se amontonan cuando la trama se detiene.
El punto de partida es juguetón: Un pobre diablo, en un denodado esfuerzo por escapar de la insignificancia, se propone convertirse en despiadado individuo. Y lo que sigue será un despliegue de ocurrencias entretenidas que encuentran en la mirada del intérprete su mejor baza (inquietante, grotesca, guasona y todo a la vez), y prometedor aliada en la ternura del quejido verbal (implora misericordia, persevera en la ingenuidad de su propósito). Finalmente, lo que nos lleva a usar el piolet con Falín es percibir cómo se asemejan personaje y artista en la lucha por alcanzar la cima: ilusionados ambos, y exhibiendo con rubor encantador sus maneras de aprendiz de excursionista.
En los últimos años, la figura del friki ha abandonado la clandestinidad para convertirse prácticamente en un héroe popular gracias al enorme éxito de Sheldon Cooper, el célebre protagonista de The Big Bang Theory. De esta manera, los miembros de esta comunidad ya no se avergüenzan de mostrar sus aficiones por los cómics ni sus obsesiones por los videojuegos en público, pero ¿qué hay de sus relaciones amorosas? El escritor Jorge Vesterra (que debutó con ¡Yo soy tu padre! en 2014) intenta ayudarles en su camino hacia el amor con su nuevo libro, Friki Love, un divertido manual con el que pretende explicar todos los secretos del ligoteo en el mundo friki.
Especialmente indicado para quienes buscan a esa persona con la que compartir eternas noches de series o ir a las convenciones sobre su película de ciencia-ficción favorita, Friki Love parte de la idea que lo primero es conocerse a uno mismo, y por esa razón propone diversos tests con los que el lector podrá saber qué tipo de friki es, cuáles son sus armas de seducción, en qué ámbito se defenderá mejor y cómo podrá conservar sus relaciones; por otra parte, les aconseja sobre cuáles son las mejores zonas en las que intervenir dependiendo de si el objetivo es o no friki, e incluye una gran cantidad de material gráfico para ayudarle en su exitoso camino hacia el amor.
Con la convicción de que “todo friki es un seductor en potencia”, Jorge Vesterra (pseudónimo bajo el que se esconde un conocido personaje público, casado y con hijos) intentará que el lector abandone su tendencia al aislamiento y consiga sacar partido a sus puntos fuertes; además, complementa su trabajo con consejos sobre cómo actuar en el ciberespacio y el “mundo analógico” o la forma en que se deben afrontar las primeras citas, convirtiendo Friki Love en un canto a la esperanza ya que, tal y como afirma el autor, “si Superman tuvo a Lois, Anakin a Padmé y Leonard a Penny, ¿por qué no ibas tú a encontrar a tu media naranja?”.
Título:Friki Love Autor: Jorge Vesterra Editorial: Timunmas Páginas: 176 páginas Fecha de publicación: Enero 2015 ISBN: 9788445002360 Precio: 15,00 €
En 1996 Alicia Giménez Bartlett (Almansa, 1951) publicaba la novela Ritos de muerte, el debut de la inspectora Petra Delicado, sin imaginar que ese personaje se convertiría en un icono de la novela policíaca que le granjearía una legión de seguidores no solo en nuestro país, sino también en Italia, Francia, Alemania o EE.UU. Casi veinte años después, Delicado continúa en plena forma en su lucha contra la delincuencia, y así lo demuestra en su nueva entrega, Crímenes que no olvidaré, una serie de episodios criminales que desbaratarán la vida privada de sus personajes principales.
En esta ocasión, la escritora afincada en Barcelona abandona el formato de novela, en el que reconoce sentirse muy cómoda, para afrontar un nuevo reto en su carrera literaria: escribir diversos relatos independientes entre sí y protagonizados por su celebrado personaje. De esta manera, la inspectora de policía Petra Delicado deberá enfrentarse a nueve casos que alterarán su cotidianidad en días tan señalados como la Navidad, los carnavales o las vacaciones estivales.
La escritora Alicia Giménez Bartlett, en una imagen promocional
Tras diez libros dedicados a Petra Delicado y su inseparable Fermín Garzón, Alicia Giménez Bartlett ha logrado consolidarse como una de las figuras clave de la novela negra de nuestro país, una labor que verá recompensada el próximo 5 de febrero, cuando recogerá el testigo del escritor Andrea Camilleri como ganadora del Premio Pepe Carvalho 2015 dentro del festival BCNegra, un galardón que el jurado ha decidido concederle de forma unánime por “haber renovado la novela policíaca española, aportándole una perspectiva femenina y feminista que ha resultado pionera en este ámbito”.
Título:Crímenes que no olvidaré Autora: Alicia Giménez Bartlett Editorial: Destino Colección: Áncora & Delfin Páginas: 368 páginas Fecha de publicación: Enero 2015 ISBN: 9788423348831 Precio: 18,50 €
El regreso de El Molino a la actividad teatral el pasado 2010 no solo supuso el rescate de un local muy ligado a la vida artística del Paral·lel y de la ciudad de Barcelona, sino también la recuperación de una tipología de espectáculos vinculados al cabaret actualizado y picarón. Es en esta línea en la que el pasado 4 de diciembre se estrenó #DPutuCooL, el regreso de The Chanclettes a los escenarios para celebrar sus 20 años de trayectoria artística.
El espectáculo incide de nuevo en el mundo del cabaret y del género burlesque en el que The Chanclettes se mueve tan bien y se estructura en diferentes escenas en las que los tres integrantes de la compañía, Josep Mª Portabella, Xavier Palomino y Josep Coll, se disponen a desgarrar con su humor irreverente y mordaz y a través de la actuación en túrmixPlayback, la realidad y la actualidad que nos rodea o que nos ha rodeado en algún momento de nuestra vida. Así algunas escenas nos hablan de la sexualidad que palpitaba en una serie como Heidi; de las relaciones de parentesco en Star Wars; nos trasladan a la realidad pictórica de Las meninas de Velázquez para ironizar sobre la actualidad de la familia real; nos permiten re-visitar el célebre por ridículo discurso de Ana Botella durante la votación final para la elección de la sede de las Olimpiadas de 2020 (sí, aquel del «relaxing cup of café con leche«) o disfrutar de los éxitos de las incombustibles Raffaella Carrá y Alaska.
#DPutuCooL es una suma, pues, de la comicidad distintiva de The Chanclettes, el humor de ambiente, la representación de playbacks adaptados con coreografías y de una actitud irreverente hacia la vida que hace las delicias del público. Algo que se puede comprobar no solo a través de la implicación de los espectadores en el show, que se decanta claramente hacia la feedback platea-escenario, sino también gracias al cartel del espectáculo, que informa del 100% de ocupación del show, lo que ha llevado a que las representaciones de #DPutuCooL se prorroguen a lo largo de los meses de febrero y marzo de 2015.
En esta ocasión, además, The Chanclettes están acompañadas por dos maestras de ceremonias, Brigitta Lamoure y la Megapubilla, cuya actuación se irá alternando con la de los miembros de la compañía con el objetivo de potenciar el humor cabaret burlesque y de ambiente «made in» El Molino.
Aunque el aspecto técnico y la representación del espectáculo son notables, si bien el sonido se mantiene demasiado alto, el show es irregular, lo que fuerza al espectador a circular como en una montaña rusa donde a los momentos de torsión cómica y burlesca les siguen otros con algo más de decaimiento. Por otra parte se observa en el show el brillo de un humor pro-independentista que sorprende por su falta de objetividad (qué se le va a hacer, es el teatro!), algo compensado tan solo al final de la representación. Un final que por cierto, no está demasiado bien cerrado.
Aún así, vale la pena recordar al futuro espectador el tipo de espectáculo al que va a asistir, esto es, una mezcla de cabaret, burlesque y The Chanclettes, una marca registrada que no defraudará a su público.
La risa como catalizador para abordar los temas más delicados es un eficaz instrumento del que se sirven muchos escritores para confeccionar sus propios universos literarios. Este es el caso de Santiago Lorenzo (Portugalete, 1964), un autor con un sentido del humor despiadado que acaba de publicar su tercera novela, Las ganas (Blackie Books), una historia tragicómica protagonizada por una figura realmente peculiar: Benito Bernal, un antihéroe que intenta sobrellevar sus delicadas circunstancias personales sin demasiado éxito.
La vida de Benito está muy lejos de ser envidiable: en el ámbito personal anda desconsolado porque lleva tres años sin mantener relaciones sexuales; en cuanto al profesional, su trabajo como químico y emprendedor le ha permitido descubrir una sustancia milagrosa que regenera la madera, pero no acaba de concretar el acuerdo definitivo para comercializarla. Sus problemas podrían tener solución gracias a María, de quien está secretamente enamorado y a quien escribe correos electrónicos que nunca llega a enviar. ¿Será capaz de lograr una cita con ella? Solo el tiempo lo dirá…
El escritor Santiago Lorenzo, en una imagen promocional
Tras Los millones (2010) y Los huerfanitos (2012), Santiago Lorenzo regresa con su novela más tierna, el libro que a buen seguro lo consolidará como uno de los principales representantes de la risa melancólica. Lorenzo lleva casi veinticinco años dedicándose a lo que más le gusta: contar historias, primero como guionista, director y productor cinematográfico (en 1992 creó la productora El Lápiz de la Factoría, y siete años después estrenó su primer largometraje, Mama es boba), y desde el 2010, desengañado con la industria del cine, lo hace como escritor. En sus tres novelas se dan cita personajes caracterizados por tener una autoestima muy frágil, son seres acomplejados que no logran encontrar su sitio en la sociedad actual, protagonistas surgidos del imaginario de un escritor de gran talento al que la crítica emparenta con genios de la talla de Rafael Azcona, Eduardo Mendoza o Ramón María del Valle-Inclán.
Título:Las ganas Autor: Santiago Lorenzo Ilustración de la cubierta: Ricardo Cavolo Editorial: Blackie Books Páginas: 232 páginas Fecha de publicación: Enero 2015 ISBN: 9788416290017 Precio: 19,00 €
L’any 2014 va significar la consagració de l’escriptora Marta Rojals (La Palma d’Ebre, 1975) com una de les veus més interessants de l’actual literatura catalana gràcies a l’èxit de la seva segona novel·la, L’altra, però el cert és que el seu talent ja havia captivat els lectors amb el seu debut: Primavera, estiu, etcètera (La Magrana, 2011), un magnífic relat d’ambientació rural en què una jove entrada en la trentena torna al seu poble d’origen en un moment de crisi personal i professional, un retorn decisiu per a afrontar comptes pendents del passat i trobar el seu lloc al món en el present.
Amb Primavera, estiu, etcèteraRojals signava una d’aquelles novel·les generacionals amb què, d’una manera o una altra, resulta molt fàcil identificar-se: als trenta-quatre anys, la protagonista (a qui al poble sempre coneixeran com l’Èlia de cal Padró) pateix els estralls de la crisi en la construcció com a arquitecta; per si això no fos suficient, en l’àmbit personal les coses no li van molt millor: la seva ruptura amb la parella, amb qui estava des dels seus temps universitaris, l’han deixat completament desorientada i incapaç d’afrontar la reacció dels seus familiars a aquesta separació.
La Palma d’Ebre, el poble on va néixer Marta Rojals i que hauria inspirat l’escenari d’aquesta novel·la
Així, l’Èlia arriba al poble per a Tots Sants sense imaginar que aquell retorn –en dos moments diferenciats: els primers dies de novembre i les vacances de Nadal– farà que s’adoni que aquella joveneta romàntica, pràcticament una adolescent, que va marxar de casa cap a Barcelona per a estudiar arquitectura ja no existeix, la il·lusió juvenil per començar una nova vida a la capital com si es dirigís al paradís (on l’esperava l’anhelat anonimat, una quimera impossible de trobar als carrers de la seva infantesa) s’ha acabat convertint en decepció (a la ciutat va perdre la sensació necessària de pertànyer a un lloc que sí tenia al poble), reflexions amb què conclourà que, sense gairebé ser-ne conscient, el seu trànsit cap a la maduresa ja és inevitable.
L’escriptora catalana utilitza un material conegut, el dia a dia en un poble, per a construir la trama (en què es desmunta la visió idealitzada de la vida de pagès), i ho fa, com no podia ser d’una altra manera, emprant la variant dialectal de les terres de l’Ebre, una peculiaritat que juga a favor de la versemblança d’aquest relat que barreja passat i present –l’Èlia recupera els seus records de la infantesa i adolescència per a contraposar-los al desencís amb què afronta els esdeveniments actuals– en un discurs amb pinzellades d’humor i de què es desprèn certa nostàlgia, una excel·lent novel·la amb què els lectors d’entre trenta i quaranta anys segur que s’hi reconeixeran.
Títol:Primavera, estiu, etcètera Autora: Marta Rojals Editorial: RBA La Magrana Pàgines: 368 pàgines Data de publicació: Febrer 2011 ISBN: 9788482649665 Preu: 20,00 €
Veniu sens temor: Aquí podreu estimar. Si us hi acosteu, el joc començarà. Tremoleu doncs! I, entre arbres que camuflin la vostra manca d’expertesa, somicareu. No estareu sols: Al bosc d’Arden, els humans teniu l’oportunitat de perdre-us els uns amb els altres. Dels vostres encontres, naixeran clarianes. Quan vulgueu fugir-ne, l’espessor de la vegetació us permetrà el millor mutis. Però si, a la fi, us decidiu a retrobar-vos, hi sereu legió.
Amb “Com us plagui”, Shakespeare torna a posar al tauler escènic a homes i dones. I si a “Molt soroll per no res”, l’orgull és qui basteix la barrera de la confusió i el malentès i a “Nit de Reis”, les diferències socials dificultaven molt l’acostament entre ambdues parts, ara i aquí trobem l’instint de supervivència com a principal impulsor de la joiosa comèdia.
Cap al paradís clorofíl·lic
Perquè els protagonistes de “Com us plagui” pateixen l’opressió del despotisme a la cort. La solució rau a emigrar al camp, on la Mare Natura els alliberarà oferint-los l’amor. Això no els dispensarà de pagar un preu elevat: Hauran d’exercitar les seves dots de seducció amb paciència, intel·ligència i carisma. Però què és, al capdavall, el ser humà sinó un treballador incansable de l’afecte?
El Teatre Akadèmia ha posat en mans d’en Dugald Bruce-Lockhart aquest tractat d’equívocs amorosos. I en Dugald planta una vegetació on preval el to dionisíac. Els personatges conviuen harmònicament quan interpreten belles melodies: Les seves veus projecten un encís que atrau l’espectador a l’escenari; els acompanyaments instrumentals són l’aire que omple d’alè vital la boscúria i els efectes sonors refresquen l’espai. Enmig de tot això, les criatures d’en William lluiten per reivindicar la seva autoritat. La grandiloqüència del perillós vers els depassa: La sobreactuació gairebé venç i, llavors, la màgia ambiental es mitiga. Però també saltironegen per l’escenari l’exquisida humanitat de la Núria Deulofeu (delicada, ocurrent, múrria i embadalida Rosalina), la venerable gràcia d’Emilià Carilla (divertit i subtil) més la versatilitat de Guillem Fernández-Valls (magnífic amb l’Oriol Casals en la lluita-duel, d’una elegància coreogràfica molt eficaç) i l’entusiasme de la resta del repartiment.
A la proposta de Bruce- Lockhart, l’atmosfera ociosa embolcalla l’estança i l’intercanvi constant de personatges dels seus dinàmics actors emfasitza l’ambigüitat d’una obra on el juganer William explora sense embuts els límits dels rols sexuals i la capacitat il·limitada del desig sexual.
I si aquests mots no us han complagut, us desafiu a contradir-los. I que el color de discussions com la nostra acabi amb la grisor del pensament propi quan no és integrador.
Una de las muchas sorpresas cinematográficas que nos dejó 2014 fue la última película de David Fincher: Perdida, con Ben Affleck y Rosamund Pike en los papeles protagonistas. El director norteamericano firmaba, así, una adaptación excelente de la novela homónima que publicó Gillian Flynn (Kansas, Missouri, 1971) en 2012, un estupendo thriller que haría las delicias del maestro del suspense Alfred Hitchcock por sus constantes giros narrativos.
Tras diez años ejerciendo como crítica para la revista Entertainment Weekly, Flynn debutó en 2006 como novelista con Heridas abiertas (también publicada en nuestro país por Roja y Negra) a la que tres años después siguió Lugares oscuros. Sin embargo, fue con su tercera incursión literaria con la que logró granjearse el afecto de una legión de lectores. En Perdida encontramos a Amy y Nick Dunne, un matrimonio feliz y sin fisuras aparentes en el día de su quinto aniversario, una celebración que no llegará a producirse: la extraña desaparición de su esposa obligará al joven y a sus vecinos a movilizarse rápidamente para encontrarla. Sin embargo, muy pronto su actitud serena en público pondrá en entredicho su declaración para, así, dejar de ser el afligido marido de quien todos se apiadan para convertirse en el principal sospechoso de este caso.
La escritora Gillian Flynn, en una imagen promocional
Sin duda el gran acierto de Perdida está en sus personajes principales, un matrimonio en el que cada uno muestra dos caras: Nick Dunne, siempre esforzándose en caer bien a la gente, siempre sonriendo, siempre adorable, pero a quien parece que la desaparición de su esposa apenas llega a afectarle realmente; por otra parte, Amy Elliott Dunne, convertida por sus padres en los años ochenta en un popular personaje de libro infantil con una conducta impecable (La Asombrosa Amy) y que, ahora, parece prisionera de esa figura ficticia, obligada a ser siempre “la chica enrollada” que todo lo hace bien. El lector se convierte en cómplice de ambos a la vez que descubre que ninguno es del todo sincero gracias a la estructura de la novela, que intercala la voz de Nick como narrador con las numerosas entradas del diario que escribía Amy.
Además, Gillian Flynn aprovecha esta novela para denunciar las prácticas éticamente reprobables de cierto periodismo, obstinado en manipular la opinión pública más que en descubrir la verdad: en el desarrollo de la trama juega un papel relevante la prensa sensacionalista, siempre ávida de carnaza y al acecho de las noticias más sórdidas para realizar su espectáculo más bochornoso. En este sentido, la figura de Ellen Abott destaca en su papel de defensora y protectora de las mujeres desaparecidas, una periodista con un discurso contundente y agresivo hacia Nick, capaz de efectuar un juicio televisado en paralelo a las investigaciones policiales con única misión: declarar culpable al sospechoso sin ofrecerle la oportunidad de defenderse.
Ben Affleck y Rosamund Pike, en la adaptación cinematográfica de la novela
Tras su aspecto de thriller psicológico, Perdida puede considerarse también una historia de amor nada convencional que hará reflexionar al lector sobre si uno realmente llega a conocer por completo a la persona con la que comparte su vida, un formidable relato que, según ha confesado la propia Flynn, probablemente tenga continuación en un futuro próximo.
Título:Perdida (Gone girl) Autora: Gillian Flynn Editorial: Roja y Negra Páginas: 576 páginas Fecha de publicación: Marzo 2013 ISBN: 9788439726821 Precio: 17,90 €
En Shakespeare va crear fa uns quatre-cents anysel bosc d’Arden. En ell, proposava el paradís: Regit per l’amor i el respecte, va acollir els fugitius del despotisme del duc Frederic.
Aquests dies, en Dugald Bruce-Lockhartil·lumina la frondositat d’ArdenCOM US PLAGUI al Teatre Akadèmia i ens complau tastar amb ell aquest pessic de llibertat.
A COM US PLAGUI, s’enfronten les criatures de la Natura contra la Civilització.
Els humans som criatures de la Natura i la Civilització és el resultat del nostre desenvolupament. Però, de vegades, oblidem d’on venim i ens pensem que ens vam crear nosaltres mateixos. De fet, formem part d’una xarxa, que inclou totes les criatures i on també tenim el nostre lloc.
S’avenen les sabatetes de taló de la ciutat amb les botes del camp?
Com a mínim, les sabatetes de taló s’estimen anar a veure les botes. Així poden “reiniciar-se”, com diríem avui en el llenguatge informàtic! Sí: les unes i les altres s’haurien d’entendre. Perquè les primeres provenen de les altres. I és que la civilització és un procés orgànic i evolutiu. El secret rau a recordar el nostre objectiu com a sers civilitzats.
On ens porta oblidar aquest objectiu?
Avui dia, amb la tecnologia hem deixat de relacionar-nos cara a cara i això ens posa en perill. Tenim milers de maneres de comunicar-nos però res a dir-nos. Cal que anem amb compte: El cor humà és qui mana!
Shakespeare diu en aquesta comèdia que el poder de la Natura ens fa més joves i feliços. Per què llavors ens entossudim de viure-hi lluny?
Doncs jo també m’ho pregunto! Ens sotmetem a un concepte de vida que ens reprimeix, tant en l’àmbit laboral com en el social. Però fixa’t que, a l’hora de fer vacances, solem anar al camp o bé al mar! Al camp, podem airejar el nostre esperit. I així ha estat al llarg dels segles…
Podem distingir l’ego bo, que viu al bosc d’Arden…
L’ego bo és el que ens permet ser pacients, perdonar i gaudir de la Natura que ens envolta. Ens fa bons essencialment: No hi ha ningú que neixi sent malvat. Fins i tot els assassins van ser nens innocents! És també el que ens diu que la condició humana és fràgil i que reclama tenir-ne cura. Aquest ego s’adona que les fulles dels arbres canvien de color al vespre i percep com canten els ocells.
… de l’ego dolent, que sempre està a l’aguait fora d’Arden.
L’ego dolent és el que ens governa a l’hora de sobreviure en societat i determina com ens veuran els altres. Ens fa creure que som més importants que les papallones que voletegen pel camp. Al capdavall, tots som bons de vegades i dolents, d’altres. Del que es tracta és d’esforçar-nos per ser més humils sense perdre les ganes de somriure.
Per què en Shakespeare solia fer que els seus personatges es disfressessin?
Potser perquè pensava que quan la gent es disfressa se sent més lliure per ser ella mateixa. Cal ser molt valent per a què hom es mostri al món tal com és!
Què és el teatre per a tu com a professional i com a espectador?
Vaig al teatre per a què m’entretinguin. No sé per què hi van els altres, però la qüestió és que hi van i dedueixo que ho fan perquè volen veure-hi històries. Així doncs, els n’explico una i espero que els agradi! Intento fer un espectacle amb allò que m’agradaria trobar-hi quan hi vaig com a públic.
A l’hora de dirigir els actors de COM US PLAGUI, els vas dir que el més important és ser valent i anar endavant. Això és una lliçó de vida!
Només vivim un cop i això és un temps molt breu si el comparem amb el que viu l’univers. Als actors, els vaig dir: “No patiu si us equivoqueu.” Si estiguessin en un partit de tennis i fessin una doble falta, ningú no els ho tindria en compte si després vingués un punt directe. A l’hora d’actuar, com més t’hi arrisques, més hi guanyes.
Avui dia és possible alliberar-se dels prejudicis i les inseguretats?
Així hauria de ser. Malauradament, no escoltem de debò el que els altres ens han de dir perquè estem massa ocupats amb el nostre propi discurs. Naixem bons i després ens allunyem perquè ens sentim ferits. Hem d’escoltar els altres quan ens diuen què els fa mal i potser llavors podrem deixar de tenir prejudicis.
I, mentre seguim perduts en l’espessor de la nostra sordesa, el Teatre Akadèmia ofereix una clariana al seu escenari.
A todos nos toca nadar en aguas profundas. Las que tienen un cauce compuesto de rutina y obediencia ajena. Pero como las brazadas que debemos dar a diario nos suelen dejar exhaustos, avistar islas es algo muy saludable.
El feSt-Festival de artes escénicas de Sevilla es una de ellas. Y, recorriéndola entre el 17 de diciembre del año pasado y hasta el 27 de enero del presente, podremos recuperarnos de tanto ejercicio acuático.
Esa recuperación puede venir mediante propuestas arriesgadas. Como la lectura psicoanalítica de Diego Anido, que es citado por su hermano en el escenario de La Fundición sevillana para sustituirle al frente de su espectáculo. Una forma de romper el hielo impredecible. Y una oportunidad de que Diego pueda comenzar su terapia. Con SYMON PÉDÍCRÍ, Anido se lanza con frescura y desfachatez a la arena del teatro llamado experimental. Para goce de espectadores avisados y para desconcierto de aquellos y del resto. El espectáculo, una recreación metateatral de cómo el instinto de supervivencia puede llevar a uno a ser su propio laboratorio, cuenta con la simpatía de su intérprete (sugerente al inicio, cargante después) como portavoz de esta exploración del desequilibrio mental que deforma a un ser con problemas de integración social mediante la exacerbación de sus pulsiones sexuales. Este PÉDÍCRÍ tiene momentos de celebrado y ambiguo humor (la lectura inicial de la carta, la procacidad de su ventriloquia) y también cae en sus propias trampas, que, a menudo, son las de la vanguardia teatral en la que se inscribe: Al mirarse más el ombligo su creador que la consistencia dramatúrgica, acaba ensombreciendo los aciertos con un efectismo gratuito.
El nadador cotidiano también recobra fuerzas respondiendo por sí mismo las preguntas que le formula el artista. Y eso hasta le reconforta. Así sucede con PEZES, el delicado mosaico de la Compañía Ultramarinos de Lucas que deslumbra desde Guadalajara también en La Fundición, y cuya lúdica puesta en escena casa bien con el discurso narrativo: Antes de nacer fuimos nada. Y antes, peces. Y vale la pena que movamos nuestras branquias. Marta Hurtado y Juan Monedero nos invitan a ello. Sin estridencias ni tampoco hilar una trama, se deslizan entre el mimo y el teatro de objetos para que los niños (y nosotros detrás de ellos) puedan (y podamos) tener conciencia de quienes somos. Y aplaudimos esa metafísica, poco frecuente en proyectos dirigidos a la comunidad infantil. Además, la belleza plástica de este fondo marino destaca por una sencillez bien entendida: Esa que conduce con firmeza a la elegancia escénica. Por todo ello, disculpamos la discreta interpretación artística de sus artífices.
Acabo con unos apuntes dedicados a nadadores tan agotados que a duras penas querrán distraerse. Para ellos va CERDA, comedia muy petarda de delirante trama pero que demuestra una vez más el poderoso influjo de Almodóvar en la subcultura del transformismo. Hace más de treinta años que el ínclito Pedro atacó alegremente con su película “Entre tinieblas” el modus vivendi de las congregaciones religiosas, convirtiéndolas en plataforma inusual para exhibir la crítica sociopolítica y la represión de la identidad sexual mediante una afilada frivolidad. Ahora, La Caja Negra Teatro madrileña emula pobremente la gesta almodovariana y evidencia lo poco que hemos avanzado en este sentido. Y aunque arranca la carcajada del respetable en la Sala Cero, la falta de pulso de Juan Mairena en la dirección provoca un entretenimiento desvaído salvado por la chispeante interpretación de Inma Cuevas (graciosa, expresiva y versátil) y la amenidad de su argumento, que va del humor disparatado al folletín casposísimo con sermones moralizantes incluyendo un sinfín de oportunistas chascarrillos muy resultones.
Otra cosa buena que tiene una isla es que solo llegan a ella los que quieren salvarse. Y mientras sucumbamos al oleaje que nos lleve a lugares como el feSt tendremos la oportunidad.
Por Juan Marea
El feSt-Festival de artes escénicas de Sevilla se celebra hasta el 27 de enero. www.sevillafest.com