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Crítica teatral: Cançó per tornar a casa, en la Sala Beckett

El Festival Grec de Barcelona nos permite disfrutar en la Sala Beckett de un nuevo espectáculo de T de Teatre, Cançó per tornar a casa, en el que la compañía ha sido dirigida por Denise Despeyroux, responsable también de la escritura del texto.

Cançó per tornar a casa mezcla dos realidades argumentales, la historia de Renata, Rita y Greta, tres antiguas amigas y ex-actrices en plena crisis existencial que se reúnen de nuevo en el lugar donde disfrutaron de su primer y único éxito vital. Ninguna de ellas ha conseguido construir una vida satisfactoria desde entonces. La casualidad quiere que el dramaturgo con el que debutaron hace 26 años se haya refugiado cerca de ellas, y un nexo en común hará que su realidad se vincule a la de un hipnólogo huido de la justicia y su ayudante.

La nueva propuesta de T de Teatre tiene un efecto ambivalente en el espectador. Si por un lado uno siempre agradece una obra “T de Teatre”, con todos los elementos que ello comporta y que incluyen la tragicomedia fresca y a veces alocada tan propia de la compañía, al mismo tiempo la dramaturgia de Despeyroux nos hace recorrer un camino algo fantasioso y estrambótico en un texto escrito especialmente para la ocasión.

Cançó per tornar a casa_1

Si bien la dirección de Despeyroux se ha integrado muy bien al adn de la compañía, constituyendo un paso adelante más en su ya larga trayectoria, el argumento peca de excentricidad. Algunas de las situaciones que acontecen sobre el escenario no son demasiado creíbles, hecho este que potencia la comicidad de algunas de las situaciones. En este apartado el formato T de Teatre funciona bien, estableciéndose un flujo actoral intenso, como es acostumbrado, entre Mamen Duch, Marta Pérez y Àgata Roca. Pero es cuando se integran las dos historias y se suman al relato Carme Pla y Jordi Rico cuando la propuesta se hace más extraña.

Y es aquí donde se advierte más el peso de Despeyroux, al llevar la trama hacia el ámbito de los vínculos entre las personas y los acontecimientos, y donde se impone más la tragedia del binomio tragicómico tan propio de T de Teatre y el toque sobrenatural.

En esta ocasión la compañía ha escogido una sala más pequeña, la Beckett, para la representación de la obra, lo que permite al espectador observar más de cerca, un acierto, la evolución de los acontecimientos. La compañía ha apostado también por una escenografía algo más minimalista en la que destaquen más las interpretaciones que los ambientes. Y como decía antes, el apartado de las interpretaciones es el correcto, si bien algo iterativo en ocasiones, aunque en definitiva el flow de la compañía y una clave de su éxito.

Cançó per tornar a casa es una obra sin excesivas pretensiones que nos hace reflexionar sobre lo vacío, a veces, de la existencia y de como todo lo que pasa está conectado, o puede estarlo, de una forma u otra. Una oportunidad de desconectar un poco de los calores del verano, que lo son y mucho, y de meditar sobre el teatro, la vida y las ¿casualidades?.

“Cançó per tornar a casa” se representa en la Sala Beckett del 2 al 28 de julio de 2019.

Autoría y dirección: Denise Despeyroux
Traducción: Sergi Belbel
Reparto: Mamen Duch, Marta Pérez, Carme Pla, Jordi Rico y Àgata Roca
Escenografía: Alejandro Andújar
Vestuario: Mamen Duch
Iluminación: Rubèn Taltavull
Sonido: Roger Ábalos
Producción: T de Teatre

Horario: de martes a sábado a las 21:00 horas y domingos a las 18:00 horas
Precio: de 11€ a 22€
Duración: 1 hora y 30 minutos
Idioma: catalàn
NOTA CULTURALIA: 6,5
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Jorge Pisa

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Crítica teatral: Avui no sopem, en el Teatre Condal

Comienza la temporada teatral y con ella las primeras críticas en nuestro blog. El pasado jueves se estrenó en el Teatre Condal Avui no sopem, una comedia de sofá y puertas abiertas escrita por Jordi Sánchez y Pep Antón Gómez, dirigida por este último e interpretada por Jordi Banacolocha, Maife Gil, David Bagés, Susanna Garachana y Mercè Martínez y que nos muestra, de forma agridulce, las tensiones existentes en el seno de una familia barcelonesa.

Maria Teresa (Maife Gil) y Vicenç (Jordi Banacolocha) son un matrimonio de clase media residente en Barcelona. Están jubilados y hace tiempo que se plantean irse de la ciudad e ir a vivir a la masía del pueblo, pero nunca se acaban de decidir. ¿Por qué? Una hija de casi cuarenta años que aún vive con ellos y un hijo con cara de pocos amigos se lo impiden…”.

Avui no sopem comienza con el pequeño accidente que sufre Vicenç, el jerarca de la familia, en la casa del pueblo. Como consecuencia se produce una reunión apresurada en la casa familiar donde coincidirán los abuelos, una hija funcionaria pero no emancipada (Mercè Martínez); un hijo aprovechado (David Bagés ) y una nuera algo histérica y controladora (Susanna Garachana). Como ven, los ingredientes necesarios para cocinar una comedia disparatada.

Avui no sopem_Teatre Condal_2Pero Avui no sopem no lo es. Tiene sus momentos pero es una comedia familiar que no acaba de explotar. La propuesta de Pep Antón Gómez y Jordi Sánchez posee una trama bien desarrollada que nos revela pronto el talante de cada uno de los personajes. Y nos va mostrando poco a poco los diversos intereses entretejidos en una familia muy normal, tanto que podría ser cualquier familia de clase media barcelonesa. Si bien el ritmo cómico de la representación aún no está tomado y la obra tarda mucho en coger ese tono frenético de comedia “de sofá” que requiere, para acabar explotando en un final algo más parecido a un alegato en favor de la familia tradicional.

Aún así, es de esperar que Avui no sopem vaya cogiendo fuerza con el paso de las sesiones, hecho este que comparten, cada vez más, las comedias del género, ya que la obra tiene una incontestable vis cómica que reside en las capacidades de los actores principales (sobre todo Jordi Banacolocha y Maife Gil) y en la naturaleza de la situación, que además nos puede llegar a parecer muy cercana, algo que sin duda atraerá al público.

Uno de los elementos que destaca de la obra es, asimismo, la escenografía, que potencia la idea de proximidad y voyerismo desarrollada a lo largo de la representación, permitiendo al espectador tener la sensación de estar espiando lo que pasa en el interior de una vivienda situada en cualquier bloque de edificios cercano a su lugar de residencia.

Pep Antón Gómez y Jordi Sánchez han creado una obra de comicidad algo blanca, aunque no del todo, que requiere de un cierto rodaje, pero que satisface, de una forma muy próxima, las ganas de reírse de uno mismo y de los intereses existentes en cualquier familia. Una comedia relajada que nos permite reír de las cosas “de cada día”.

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Avui no sopem” se representa en el Teatre Condal hasta el 30 de octubre de 2016.

Autores: Pep Antón Gómez y Jordi Sánchez
Dirección: Pep Antón Gómez
Intérpretes: Jordi Banacolocha, Maife Gil, David Bagés, Susanna Garachana y Mercè Martínez

Duración: 1 hora y 30 minutos aproximadamente
Idioma: catalán
Horarios y precio:  Web del Teatre Condal

NOTA CULTURALIA: 6
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Jorge Pisa

Crítica teatral: Conversaciones con mamá, al Teatre Goya.

conversaciones-con-mama_1Focus ens presenta una magnífica adaptació de l’obra de l’argentí Santiago Carlos OvesConversaciones con mamá” realitzada per Jordi Galceran, que ens explica la tendra relació entre un fill i la seva mare (Juan Echanove i María Galiana). La conversa entre els dos personatges va destapant els secrets que aquests tenen, del passat i del present. Innocents confessions que canviaran la vida dels protagonistes.

El factor clau de la història és la seva senzillesa. “Conversaciones con mamá” ens explica una trobada entre mare i fill, dos persones que tot i estar presents en el mateix lloc es nota que viuen distanciades. La visita del fill l’ha desencadenat la pèrdua de la feina per part d’aquest, qui demana a la seva mare que vagi a viure amb ell i la seva dona per poder vendre la casa familiar on ella ha viscut des de sempre. Això ens portarà moments de sublim bellesa en el text, que emociona i alhora et fa riure.

Echanove a més, és posa de nou en el paper de director teatral després de “Visitant al Senyor Green”, i sembla que el seu talent no es limita solament a la interpretació. Amb “Conversaciones con mamá” no hem d’esperar diàlegs llargs, hi trobarem més aviat la interpretació d’una conversa qualsevol a la cuina de casa on hi ha moments en els que els silencis llargs i els gestos donen més informació sobre la psique dels personatges que no pas les paraules. Amb una escenografia amb poques complicacions i que ens permet gaudir amb un espectacle rodó.

La posada és escena ens ajuda a situar-nos i gaudir d’una conversa de vegades d’allò més quotidiana i de vegades transcendental entre una mare, que vol seguir a casa seva tot i els problemes econòmics del seu fill. Galiana s’enfronta als desitjos del seu fill, amb un to burleta, com si d’un arlequí és tractés, i tot i la transcendència dels fets que s’expliquen arriba a arrencar més d’una rialla al públic.

conversaciones-con-mama_2Aquest tipus de text necessita de dos actors que el facin créixer, s’impliquin i apostin per ell. És per això que cal agrair molt les interpretacions sinceres de Juan Echanove i María Galiana que desprenen naturalitat i sensibilitat a dojo. A la seva interpretació hem de sumar la elegant posada en escena d’Ana Garay, on destaca un majestuós arbre que apareix a l’escenografia darrera la finestra de la cuina on transcorre l’acció, i ens fa pensar si no fa referència a la genealogia dels dos personatges, tant aparentment distants, com les branques i les arrels, però alhora units en el seu tronc. Galiana interpreta a una mare que coneix al seu fill, Echanove, millor que ell mateix. Els dos ens donen una lliçó d’ofici i mesura. Arrancant al públic més d’una rialla i alguna llàgrima.

El ritme de l’obra està al servei de l’acció dramàtica dels personatges, i ens trobem amb dos ritmes ben diferenciats. El de la primera part, on se’ns dibuixen els dos personatges, on hi ha retrets, i fins i tots crits. I la segona part, amb un ritme més pausat, que ens descobrirà algun gir inesperat. María Galiana i Juan Echanove ens impliquen tant en la trama que aconsegueixen que el públic és vegi reflectit en ells.

L’hora i mitja que dura l’obra, sembla esvair-se ràpidament entre els retrets i els secrets dels dos personatges. L’espectador es fa tant seus als personatges que gairebé voldria deixar el seient i entrar a la cuina per fer un tè amb ells.

Aquesta comèdia agredolça t’arriba al cor i et fa aflorar sentiments, a la vegada que et dona espai per reflexionar sobre la teva pròpia vida. L’espectacle té aquell toc de realisme, d’humor, de tristesa i de poesia que aconsegueixen que l’espectador s’alci de la butaca quan s’encenen els llums. “Conversaciones con mamÁ” és una obra tendra, commovedora i amb grans professionals dalt i darrere d’escena, és una proposta que segur no et penediràs de veure.

Conversaciones con mamá” es representa al Teatre Goya fins al 30 de novembre de 2014.

Autor: Santiago Carlos Oves
Direcció: Juan Echanove
Adaptació: Jordi Galceran
Intèrprets: María Galiana i Juan Echanove
Escenografia i vestuari: Ana Garay
Il·luminació: Juan Gómez Cornejo
Producció: Pentación Espectacles

Durada: 1 hora i 30 minuts
Idioma: Castellà

Més informació: http://www.teatregoya.cat/
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Tere Gilisbars

Crítica teatral: Losers, en La Villarroel

image-3Todos, al menos en algún momento de nuestras vidas, hemos sido unos fracasados o losers. Me imagino que esto también es aplicable a los personajes más famosos y reconocidos en nuestras sociedad, ya sea en el ámbito económico, profesional o personal. El fracaso es algo, por suerte o por desgracia, natural en la vida de cada uno de nosotros. Otra cuestión es la de aquellos que son losers vitales, los que por norma, por carácter o por filosofía de vida son unos perdedores y es sobre esta tipología de individu@s sobre la que nos habla Losers, de Marta Buchaca, interpretada por Alba Florejachs y Jordi Díaz y estrenada en La Villarroel el pasado 28 de abril.

Sandra y Manel se encuentran en un establecimiento de atención al cliente de una compañía de telefonía. Ella, que desea dar de baja el móvil de su madre fallecida hace años, es una treintañera cerca de los cuarenta que no ha tenido nunca suerte con los hombres. Sus relaciones sentimentales siempre han sido un completo fracaso. Él es el dependiente de la tienda y vive controlado por las continuas llamadas que le hace su madre. La chispa del amor nacerá, por necesidad, entre ellos, pero ¿su tendencia al fracaso, a ser unos losers de manual, les permitirá construir una nueva vida en pareja?

Losers es una comedia que a veces es casi una tragedia y que nos habla de los sentimientos, de la pareja y de la vida misma en un mundo en el que la tecnología y la liquidez de las relaciones han dado forma a un nuevo paradigma emocional y de comportamiento. De ahí que el primer escenario en el que se desarrolla la acción de Losers sea un establecimiento de venta de telefonía, en el que Sandra conocerá a Manel, y donde la tecnología se convertirá en una excusa y en un medio para relacionarse entre ellos. En esta primera escena conoceremos a los personajes y sus rarezas, todas ellas nacidas de sus experiencias vitales como losers: El férreo control que sobre él ejerce su madre; la aversión de ella hacia el trato con los contestadores automáticos de ayuda técnica; los traumas emotivos que él mantiene por la marcha de su anterior pareja, que lo abandonó por un teleoperador colombiano; la extraña y agresiva familia que tiene ella y que provoca el terror en sus parejas; la extrema tacañería de él (si bien esta característica la descubriremos en el segundo acto) o la fijación por el uso de ciertas palabras de ella.

Una vez que Sandra y Manel se conocen y se “enamoran”, la obra nos traslada en el tiempo, aunque no demasiado, a través de una magnífica acción de mudanza de escenario, excelentemente entretejida en el ritmo de la representación, a un momento en el que ambos ya viven juntos y ella está a punto de presentarle a él a su “peculiar” familia. En este segundo acto de la obra seremos testigos de la influencia del espíritu loser en la vida de los protagonistas. Al principio todo parece ir bien, pero el más mínimo detalle o la actitud más inocua puede desbaratarlo todo…

image-10Marta Buchaca nos presenta una nueva propuesta escénica que nos remite a la actualidad, al mundo repleto de cambios continuos en el que vivimos, y a las experiencias vitales de aquellos que debemos lidiar, queramos o no, con ellos en nuestro quehacer diario, algo que ya hiciera en obras como L’any que ve serà millor, espectáculo en el que ya contara con Alba Florejachs, o Les nenes no haurien de jugar a futbol. En esta ocasión se rodea de un actor y una actriz de comedia: Jordi Díaz interpreta la parte masculina de este singular romance, invirtiendo en ello su experiencia en el campo del humor escénico desarrollado en obras como El mètode Grönholm y No et vesteixis per sopar; Alba Florejachs, a la que hemos visto en obras como L’expedient,L’any que ve serà millor, o I LOVE TV, hace lo propio dando vida a Sandra, y rebosando su comicidad tanto sobre el escenario como por el patio de butacas.

La representación posee, además, continuos guiños con el público en el que la acción se congela y se desvanece la cuarta pared, instantes en los que los actores, sobre todo Florejachs, pueden diriguirse directamente al respetable, una solución que le provee de mayor cercanía a las vivencias de los actores sobre el escenario.

Aún así, aunque la fórmula de Losers es la correcta y está bien construida, le falla algo para conseguir un resultado redondo, para provocar en el público el efecto que la obra pretende. De esta forma el espectador sale del teatro habiendo reído, durante el primer acto, y habiendo asistido en el segundo a una agria discusión de pareja, eso sí, con toques de humor, pero poco más. Seguramente la causa de todo ello sea la estructuración de la obra en dos actos tan diferenciados, aunque bien ligados, en el que la comedia de fuerte pegada va cediendo paso a una tragedia que va helando poco a poco la sangre de los espectadores, a lo que se suma el desequilibrio humorístico en la representación, con un Díaz siempre por detrás de Florejachs, algo comprensible debido al tremendo arsenal cómico de la actriz.

Losers, sin embargo, es una muy magnífica oportunidad de reírnos de nosotros mismos o de la realidad que nos rodea cuando la vemos plasmada sobre el escenario. Como les decía todos nosotros, en algún aspecto concreto, somos unos losers, por lo que nos veremos, seguro, reflejados en algún momento o en alguna actitud de la representación y podremos comprobar si dos perdedores como los interpretados por Jordi Díaz y Alba Florejachs, concebidos y dirigidos por Marta Buchaca, tienen alguna posibilidad de mudar su naturaleza y convertirse, aunque solo sea por una vez, en los triunfadores de la noche.

Losers” se representa en La Villarroel del 28 de abril al 29 de junio de 2014.

Dramaturgia y dirección: Marta Buchaca
Reparto: Alba Florejachs y Jordi Díaz
Escenografía: Sebastià Brosa
Vestuario: Laia Muñoz
Iluminación: David Bofarull
Espacio sonoro: Imma Sust
Caracterización: Toni Santos
Producción: La Villarroel y Faig Produccions

Horarios: de martes a jueves a las 20:30 horas; viernes a las 21:00 horas; sábados a las 18:00 y a las 20:30 horas y domingos a las 18:00 horas.
Precio: web de La Villarroel
Idioma: catalán
Duración: 1 hora y veinte minutos

Crítica teatral: Dones com jo, en el Teatre Romea.

foto_promo_01_tdeteatre_dcjLa compañía T de Teatre regresa a los escenarios con Dones com jo, una comedia negra que nos plantea el drama generacional y social de los tiempos de crisis en los que vivimos, una propuesta dirigida por Pau Miró e integrada holgadamente en el sello teatral de la compañía.

La obra da comienzo con el asilamiento buscado por una mujer desesperada. Necesita huir de su vida y de su familia al menos durante algún tiempo. Gracias a la ayuda de una de sus amigas se esconde en el viejo estudio de un abogado. Ante sus ojos la realidad que la rodeaba se ha degradado hasta reventar. Sus amigas no van a dejarla sola y compartirán con ella un momento tan penoso como este. Pero al hacerlo cada una de ellas se dará cuenta de lo precario de sus vidas, una situación que solo podrán afrontar juntas. Será en ese momento cuando les llegue una oportunidad para solucionar sus problemas ante la que tendrán que decidirse. Posiblemente esta sea su última oportunidad.

T de Teatre nos presenta una nueva reflexión que aunque de género es posible trasladar a una generación, como parece indicar su título, e incluso a una sociedad entera, y que no es otra que la perdida de anclajes y objetivos vitales que ha provocado el callejón sin salida social, económico y político que sufrimos tras décadas de falsa democracia. El conjunto de personajes que nos presenta la obra está compuesto por mujeres adultas que han ido fracasando a lo largo de la vida. La primera es una arqueóloga que trabaja limpiando suelos; la segunda es una maestra a la que acaban de echar del trabajo por culpa de los recortes; la tercera, licenciada en biología, trabaja en una cabina de peaje y la cuarta, la que pone en marcha todo el drama, es arquitecta, trabajaba como dependienta en una tienda de la cual la han echado hace poco y se ha visto obligada a prostituirse para hacer frente a las necesidades familiares.

Como ven la construcción de los personajes intenta mostrarnos un reflejo, si bien parcial, del momento socio-económico en el que vivimos y que en muchas ocasiones nos obliga a dilapidar proyectos personales y profesionales a jóvenes y no tan jóvenes. El drama que todo esto representa nos lo relata Pau Miró con un sello inconfundible T de Teatre, es decir, a través de una tragicomedia de género que lleva al espectador de momentos tensos y pesarosos hasta instantes de comicidad que nos muestran el panorama personal de cada uno de los personajes o los frágiles lazos familiares que han sido capaces de crear.

image-1Por ello las protagonistas necesitan un respiro que les permita apropiarse de una reserva de ánimo con la que hacer frente a sus atribuladas vidas reales, un lugar que hallan en el estudio que ocuparán ilegítimamente, que parece suspendido en el tiempo y que perteneció a un abogado fallecido del que nadie reclama ni sus bienes ni su memoria, una muestra dolorosa de la implacable sociedad en la que vivimos.

Dones com jo nos habla, de esta forma, de cosas muy cotidianas y lo hace con la plantilla T de Teatre, esto es, con una estructuración, unos diálogos y una creación de personajes típico de la compañía a lo que hay que sumar una trama que recuerda demasiado a la que dirigió el propio Miró en Els jugadors, en la que un grupo de hombres, bastante más entrados en edad aunque también fracasados, lo arriesgaban todo en un último “golpe” que podía cambiar sus vidas. Así, pues, Dones com jo se podría considerar el sumatorio de dos plantillas teatrales, la de Miró y la de T de Teatre, por lo que en este aspecto no esperen hallar nada demasiado original.

La baza que juega la obra es la del relato que seguro que hará moverse impetuosas las fibras emotivas de muchos, sobre todo a aquellos que están pasando por calvarios parecidos a los que nos narra la obra, una agitación intestinal que fomenta la vinculación del espectador con la historia que se desarrolla sobre el escenario.

Por lo que respecta a las interpretaciones la propuesta no escapa de la plantilla que les comentaba, en la que Mamen Duch, Marta Pérez, Carme Pla y Àgata Roca desarrollan de nuevo los roles que ya estamos acostumbrados a ver y que van desde el feminismo agresivo, la ironía despechada, la sensualidad desilusionada o la aspereza transgresora, lo que convierte la propuesta en un episodio más de la serie teatral producida por la compañía, un sello que ha triunfado en los escenarios y en la televisión.

La dirección de Miró se deja ver más en la historia y el envoltorio que en las propias interpretaciones, mostrándonos una escenografía parecida a la de Els jugadors que se va diluyendo a medida que avanza la representación y un ambiente pesaroso que se apodera poco a poco de la obra, salpimentado, eso sí, con momentos de humor, como la descolorida coreografía que las integrantes de T de Teatre realizan al son de la canción de Last Dance de Donna Summer.

Un título de canción que nos recuerda que siempre existe un último baile, una última oportunidad, la de apostar por uno mismo por encima de todo lo demás. Una oportunidad de decirle al mundo que estamos ahí y que vamos a seguir estando pase lo que pase y ocurra lo que ocurra, y que nada puede acabar con la voluntad de cada uno de nosotros de cumplir nuestros sueños y alcanzar la felicidad, por muy dura, cruel y salvaje que sea la realidad que nos rodea.

Dones com jo” se representa en el Teatre Romea hasta el 18 de marzo de 2014.

Autor y director: Pau Miró
Intérpretes: Mamen Duch, Marta Pérez, Carme Pla y Àgata Roca
Escenografía y vestuario: Alejandro Andújar
Iluminación: Albert Faura
Sonido: Roger Ábalos
Coreografía: Roberto G. Alonso
Producción: T de Teatre

Horarios: de martes a viernes a las 20:30 horas; sábados a las 18:00 y a las 21:00 horas y domingos a las 18:00 horas.
Precio: de 17 a 29 €
Idioma: catalán
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Jorge Pisa Sánchez

Crítica cinematográfica: Vivir es fácil con los ojos cerrados, de David Trueba

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“Living is easy with eyes closed”, afirmaba John Lennon en la hermosa Strawberry Fields Forever, una canción que escribió para The Beatles durante los días que pasó en Almería rodando Cómo gané la guerra, el film antibelicista de Richard Lester. Ahora, más de cuarenta años después, David Trueba recupera ese verso para titular su nueva película, Vivir es fácil con los ojos cerrados, una road movie tragicómica en la que consigue recrear con acierto la España decadente de la década de los sesenta, el país en el que los grises repartían estopa a las puertas de la Monumental, Eleuterio Sánchez, El Lute, se convertía en mito y Manuel Fraga se bañaba en las playas de Palomares, una época extremadamente dura en la que una parte de la población pasaba hambre y malvivía bajo la amenaza constante de la represión.

El director madrileño ha tomado como punto de partida la historia verídica de Juan Carrión, un profesor de inglés que enseñaba el idioma de Shakespeare a sus alumnos a partir de los temas de The Beatles que escuchaba en la radio clandestina; pero transcribir la letra de las canciones de oído no era una tarea sencilla, así que, cuando supo de la presencia de Lennon en Almería, no dudó ni un instante en viajar desde Cartagena para entrevistarse con él y, de esta manera, conseguir que le aclarara los interrogantes que tenía acerca de sus composiciones. Trueba recupera esa aventura (tan solo cambia el nombre de Juan por el de Antonio) y le añade algo de ficción y algún que otro apunte autobiográfico (el disgusto de Juanjo cuando ve peligrar su melena lo vivió uno de sus hermanos) para confeccionar Vivir es fácil con los ojos cerrados, un relato que utiliza ese viaje y la figura de John Lennon como metáfora de una ilusión, la de dejar de vivir con miedo y empezar a emprender uno mismo su propio camino, una quimera necesaria para una sociedad sin ilusiones que ansiaba una bocanada de aire fresco en esa España de 1966.

El trío protagonista, en un fotograma de la película
El trío protagonista, en un fotograma de la película

David Trueba se ha rodeado, en esta ocasión, de sus actores más fieles para completar el reparto: Jorge Sanz y Ariadna Gil son los padres del rebelde Juanjo, y Ramón Fontserè ejerce de propietario del chiringuito El Catalán, además de mostrar su habilidad para tocar La presó del Rei de França a la trompeta; ah, y como curiosidad debemos señalar la presencia de Valentí Guardiola (sí, sí, el padre del celebérrimo entrenador del Bayern Münich) como eficiente peluquero. Sin embargo, Trueba ha confiado en dos jóvenes sin excesiva experiencia a sus espaldas para ejercer de protagonistas: Natalia de Molina y Francesc Colomer firman un excelente trabajo a sus órdenes, ellos son unos convincentes Belén y Juanjo, compañeros de fatigas del bondadoso y quijotesco maestro, un enorme Javier Cámara que, aquí, logra una de sus mejores interpretaciones, capaz de hacer sonreír al espectador con su ingenio para, acto seguido, emocionarle con su sabiduría y ternura.

En un momento de la película, Antonio comparte una teoría según la cual la música del cuarteto de Liverpool subsistirá al paso del tiempo: “Su música es alegre y melancólica, como lo es la vida, y por eso la gente hace suyas las canciones de The Beatles; los años han pasado, de los Fab Four solo Paul McCartney y Ringo Starr siguen vivos, pero Antonio estaba en lo cierto: las canciones que elaboraron en sus diez años de existencia conjunta siguen vigentes en el imaginario colectivo. De la misma manera, Vivir es fácil con los ojos cerrados merece tener una larga vida cinematográfica porque está confeccionada exactamente con esos ingredientes: alegría y melancolía, sonrisa y emotividad, además de ser una maravillosa lección vital y optimista para aquellos que tienen la sensación de que nuestros actuales gobernantes, como entonces, no tienen intención alguna de que veamos algo de luz en el futuro.

Título: Vivir es fácil con los ojos cerrados
Director: David Trueba
Intérpretes: Javier Cámara, Natalia de Molina, Francesc Colomer, Ramón Fontserè, Jorge Sanz, Ariadna Gil, Rogelio Fernández Espinosa, Valentí Guardiola
Guión: David Trueba
Año: 2013
Duración: 108 minutos

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Escrito por: Robert Martínez

Crítica cinematogràfica: Tots volem el millor per a ella, de Mar Coll

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L’any 2009, una jove sorgida de l’Escola Superior de Cinema i Audiovisuals de Catalunya (ESCAC) presentava la seva primera pel·lícula, Tres dies amb la família, un debut magnífic amb el qual Mar Coll es va guanyar els millors elogis tant de crítica com de públic. Ara, quatre anys després d’aquella estrena, arriba als cinemes el seu esperat nou film: Tots volem el millor per a ella, una delicada història, a mig camí entre el drama i la comèdia, en què la directora barcelonina aprofundeix amb èxit en les crisis personals i la necessitat de seguir endavant amb les nostres vides malgrat els entrebancs inevitables del destí.

És evident l’interès de Coll en desconstruir les famílies i posar en relleu les carències afectives entre els seus membres, els mateixos que pretenen amagar les seves misèries i guardar les aparences. Així ho va fer en el seu debut cinematogràfic, on oferia una visió de les relacions familiars a partir de la mirada juvenil de la protagonista, i ara trobem una situació similar, però des dels ulls experimentats de la Geni, l’heroïna d’aquest relat que intenta superar les seqüeles de l’accident que va patir un any abans i que li ha destrossat el genoll, a més de provocar-li certes dificultats en la memòria i en la parla. Res no és fàcil des d’aquell desgraciat incident, ni per a ella ni per al seu entorn més immediat, començant pel Dani, el seu sacrificat marit, qui no sap com afrontar l’estat actual de la seva dona. Tots voldran ajudar la Geni, tots voldran el millor per a ella, però ella no ho tindrà tan clar: ¿volen el millor per a ella o el millor per a ells mateixos?

Nora Navas i Valeria Bertuccelli, en una imatge de la pel·lícula
Nora Navas i Valeria Bertuccelli, en una imatge de la pel·lícula

La seva nova situació farà que es replantegi moltes coses del seu dia a dia, ella s’adona que no és la mateixa persona que era abans de l’accident –i no només pels problemes físics–, i creu que ha arribat el moment d’acceptar els canvis. A més, la trobada casual amb la seva millor amiga de l’adolescència li mostrarà com podria haver estat la seva existència si hagués seguit els seus passos; d’aquesta manera, la Geni dubtarà si és massa tard per a fer un gir radical en la seva vida, un desig que la seva família s’encarregarà de torpedinar una vegada i una altra per a què torni a ser la d’abans i, així, restablir l’ordre existent previ a aquell succés que va trasbalsar els plans de tots ells.

Rodada amb una senzillesa exquisida, Tots volem el millor per a ella ofereix una visió esperançadora sobre la necessitat de seguir els nostres impulsos malgrat que això signifiqui haver d’enfrontar-nos al nostre entorn més proper, aquell que pretén guiar els nostres passos per a retornar a la comoditat del passat. Coll confirma el seu talent per a commoure l’espectador amb aquest relat amarg sobre la recerca de la identitat personal que encara podria haver estat més dramàtic –l’humor necessari l’aporta una brillant Àgata Roca com a Raquel, entestada en ajudar la seva germana tot i estar tan desorientada com ella–; tot això, però, no hauria estat possible sense Nora Navas, extraordinària interpretant un paper que, de ben segur, l’acompanyarà tota la vida: la Geni, la fràgil –i a estones esbojarrada– protagonista que, malgrat la por i la incertesa, no deixarà que ningú prengui les decisions per ella, un personatge de gran tendresa que el públic s’estimarà des del primer instant, desitjant-li, evidentment, tot el millor per a ella.

Títol: Tots volem el millor per a ella
Direcció: Mar Coll
Intèrprets: Nora Navas, Valeria Bertuccelli, Pau Durà, Àgata Roca, Jordi Costa, Clara Segura
Guió: Mar Coll, Valentina Viso
Any: 2013
Durada: 105 minuts

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Escrit per: Robert Martínez

Crítica teatral: Bona Gent, en el Teatre Goya.

640x360_bona_gent.v1363694186Si les he de ser sincero, la etiqueta de “bona gent” es, seguramente, una de las que más se utiliza en el habla cotidiana y sobre todo en estos momentos de desgarrada crisis social y económica en los cuales esa “buena gente” está sufriendo los golpes más crueles al respecto.

Seguramente por esto, el Teatre Goya estrenó el pasado 16 de marzo la obra titulada Bona Gent, escrita por David Lindsay-Abaire y dirigida en esta ocasión por Daniel Veronese, un pretendido esfuerzo por descubrir dónde se hallan esas personas y en qué condiciones están.

Así, pues, el contexto en el que se desarrolla la obra está marcado de rabiosa actualidad. A Margaret (Mercè Aránega) la despiden de su trabajo de cajera debido a sus constantes retrasos, a los que se ve obligada ya que ha de cuidar de su hija discapacitada. El despido sumerge a Margie en un difícil situación, ya que sin trabajo no dispondrá de dinero para pagar el alquiler del piso en el que vive y hacer frente a los cuidados de su hija. Para más inri, su casera, que es al mismo tiempo amiga suya, la presiona para que no deje de pagarle el alquiler, ya que ella también necesita el dinero pues “las cosas están mal para todos“. En el contexto de crisis y pobreza en el que vive Margaret, en un barrio de la periferia de Boston, es difícil hallar un buena trabajo y menos con su edad y la situación familiar.

A sus oídos llega que Mike (Alex Casanovas), un antiguo vecino y amigo de juventud del barrio, ha abierto una consulta médica. Apremiada por sus amigos Margie irá a visitarlo para ver si le puede ofrecer trabajo. Aunque su intento es infructuoso, Mike acaba invitando a Margie (no sabremos si obligado o de forma sincera) a su fiesta de aniversario que se celebrará en su casa, situada en uno de los barrios elegantes de la ciudad, ya que puede ser que allí encuentre a alguien que sí le pueda ofrecer algo. La fiesta acabará anulándose, lo que no impedirá que Margie se presente en casa de Mike y que la situación acabe explotando.

bonagent_1Bona gent se nos presenta como una tragicomedia, uno de los géneros más habituales en la actualidad en los escenarios barceloneses. Si bien por la crudeza de las situaciones que plantea, el equilibrio entre tragedia y humor llega en algunos momentos a decantarse totalmente hacia el primero de los géneros.

La atmósfera que domina el desarrollo de la obra está acotada por las dificultades emocionales, vivenciales y laborales que sufre la protagonista y que desde siempre le ha interpuesto la vida: vecina de un barrio pobre de la periferia; casada joven; un marido que la ha abandonado a cargo de una hija discapacitada que requiere continuos cuidados; una carrera profesional que la ha llevado de un trabajo a otro, cada uno peor que el anterior. Una amarga realidad que ha desarrollado en Margie un instinto de supervivencia con el que ha conseguido sobreponerse a todo.

Ante esta situación Margie solo dispone de la ayuda de sus amigos, con los que, cuando puede, queda para ir a jugar al bingo, la única esperanza de futuro que le queda, eso sí, sin gastarse demasiado dinero. Sin embargo parece que su suerte puede cambiar de la mano de Mike, y del posible trabajo que este, por camaradería, le pueda ofrecer en su consulta o a través de sus amistades en su fiesta de aniversario. Aunque su intentona no hará más que exponerla a un ambiente que no es el suyo. Margie y Mike viven en mundos opuestos y aunque no quieran reconocerlo abiertamente, sus vidas ya no tienen nada en común. Aún así Margie intentará con todas tus fuerzas y argumentos conseguir un trabajo, aunque ello conlleve mentir, acusar y amenazar la frágil existencia de Mike.

Pueden creerme si les digo que a medida que avanza la obra podrán observar como la comicidad amarga de sus primeros momentos se va diluyendo en una situación extremadamente tensa que explotará en casa de Mike, donde se hará evidente la dureza de estos tiempos de crisis y la desesperación a la que pueden llevar.

Veronese da forma en Bona Gent a un realismo cotidiano en el modo de actuar y en el contexto en el que se desarrolla la obra, que marca el avance de la misma, fiel a su estilo personal del cual dio muestras en su anterior experiencia teatral en el grupo Focus, la dirección hace un par de años de Qui té por de Virginia Woolf en el Teatre Romea.

bonagent_119(1)Los polos opuestos a nivel de personajes los interpretan Mercè Aránega, que se transmuta en una más que creíble trabajadora de clase baja que, consciente de su dramática situación, materializada en la amenaza de la reciente muerte de una vecina del barrio que vagabundeaba por las calles, un peligro que, dadas las circunstancias, puede acechar a cualquiera; el segundo eje actoral lo representa Alex Casanovas que cede su físico para encarnar a un exitoso doctor que de sus recuerdos y vivencias de juventud tan solo ha mantenido vivos los relatos de “chico malo” necesarios para entretener a sus nuevos amigos ricos. La obra se construye, además, con un realismo y una actualidad que supura en cada uno de sus actos y situaciones, y que hace reconocible para todos la historia de la pauperización social y económica que sufren en los tiempos presentes las clases sociales menos favorecidas, si bien su enmarque en una realidad claramente norteamericana nos la puede hacer sentir un poco lejana.

Otro de los elementos que destaca de la obra es su escenario, en el cual una plataforma giratoria crea los tres espacios donde se desarrolla la representación: el piso donde vive Margie y la consulta y la vivienda de Mike, que comparte con su actual pareja (Carol Muakuku). Una solución escénica interesante aunque algo infrautilizada en el desarrollo de la representación.

Bona Gent representa, algo así, como la evidencia de una situación que cada vez más se generaliza entre las clases media y, sobretodo, baja, al menos en el caso de España y de todos aquellos países que los mercados y las naciones ricas del norte europeo designan despectivamente como PIGS, países que como Margie parecen condenados a permanecer en una “pobreza acomodada” debido a unas barreras metafísicas que, aunque son principalmente inmateriales, separan a aquellos que pueden aspirar a cosas mejores de aquellos para los cuales la vida solo dispone obstáculos, y tan solo aspiran a permanecer en la cuerda floja otro mes más, casi siempre gracias a la ayuda y la solidaridad que pueden hallar en aquellos amigos y familiares, la “bona gent” a la que hace referencia el título de la obra, que como ellos luchan por no ser engullidos por el drama de la pobreza y de la exclusión.

Bona Gent” se representa en el Teatre Goya del 16 de marzo al 5 de mayo de 2013.

Autor: David Lindsay-Abaire
Traducción: Joan Sellent
Dirección: Daniel Veronese
Reparto: Mercè Aránega, Àlex Casanovas, Antònia (Nies) Jaume, Carol Muakuku, Ruben Ametllé y Àngela Jové
Escenografía: Paco Azorín
Vestuario: Mercè Paloma
Iluminación: Txema Orriols
Espacio sonoro: Damien Bazin
Caracterización: Toni Santos

Horarios: de martes a viernes a las 21:00 horas; sábados a las 18:00 y 21:00 horas y domingos a las 18:00 horas.
Precio: de 30,5 a 32 €
Idioma: catalán

Escrito por Jorge Pisa

Crítica teatral: Perversiones sexuales en Chicago, en La Villarroel.

La Villarroel estrenó el pasado 9 de octubre uno de los primeros textos teatrales escritos por David MametPerversiones sexuales en Chicago, una vivisección de la pareja en un mundo de compromisos y relaciones liquidas. Una adaptación de Roberto Santiago, dirigida por Juan Pedro Campoy e interpretada por cuatro jóvenes valores: Cristina Alcázar, Úrsula Corberó, Javier Pereira y Fernando Gil.

Deborah (Úrsula Corberó) y Danny (Javier Pereira) se conocen una noche al coincidir en un local en compañía de sus amigos, Joan (Cristina Alcázar) y Bernard (Fernando Gil). Entre ellos dos se produce, desde el primer momento, un arrebato de pasión y deseo sexual de alta graduación, lo que les lleva a iniciar una relación de pareja. Pero no todo será plácido en su idilio. Sus mejores amigos (Joan, de ella y Bernard, de él) no les pondrán las cosas fáciles, mostrándose ambos reacios al desarrollo de la relación.

Deborah y Danny decidirán irse a vivir juntos, embriagados por el romanticismo que envuelve sus sentimientos. Sin embargo la vida en pareja hará aflorar los primeros problemas originados por el deficiente ensamblaje de los caracteres y la carencia de compromiso entre ellos. Un atolladero sentimental que hará que la relación se transforme en una suma de reproches y falta de entendimiento y en una plasmación de su aún no superada etapa emotiva adolescente.

Mamet, como es propio del autor norteamericano, nos sitúa de pleno, ya desde el inicio de la representación, en un contexto realista, aunque minimalista, que dominará el transcurso de la obra, en el que realiza un estudio, cómico a veces, melodramático por momentos, de las relaciones de pareja en una actualidad liquida y consumista. Un objetivo que pretende alcanzar con una historia interpretada por cuatro personajes, una pareja y sus dos mejores amigos (de cada uno de ellos, no entre ellos) y que se desarrolla con un ritmo ultraligero.

Ante nuestros ojos veremos desarrollarse la relación a una velocidad supersónica, desde el encuentro en un bar de copas entre Deborah y Danny, su intento fatuo de vida en pareja y el propio desgaste que esta provoca sobre la pasión nacida entre ellos. Todo esto a partir de una sucesión de escenas, ya sean monólogos, interpretaciones a dos caras o escenas en las que los cuatro interpretes están en el escenario (las menos), que desfilan a un ritmo vertiginoso, que provoca casi el encabalgamiento de una sobre la otra, fiel representación de la rapidez con la que se mueve el mundo de hoy en día.

En estas escenas, y con un encuadre natural y cotidiano, Mamet reflexiona sobre el comportamiento y las preocupaciones que afectan a los hombres y las mujeres en estos tiempos postmodernos y reduccionistas en los que nos ha tocado vivir: las dudas del individuo ante el otro; la falta de referentes y valores de los jóvenes; la obsesión por el sexo; el miedo al compromiso… Un auténtico avispero de emociones y des-ilusiones que forma parte del día a día de la mayoría de nosotros.

En este marasmo de intenciones se mueven los cuatro intérpretes de Perversiones sexuales en Chicago, intentado hacer suyos los desvelos de una obra escrita en 1974 en un ambiente de cuño estadounidense, con la voluntad, de la mano de la adaptación de Roberto Santiago y la dirección de Juan Pedro Campoy, de traspasarlos a un escenario barcelonés en la segunda década del siglo XXI. Unos jóvenes actores y actrices que tienen experiencia teatral, pero que provienen principalmente del cine y, sobre todo, de la televisión. Y se nota.

Cristina Alcázar, Úrsula Corberó, Javier Pereira y Fernando Gil se deshacen de sus complejos, y de su timidez, para enfrentarse al texto de Mamet. Si bien el resultado es desigual. Si la pareja principal, la formada por Úrsula Corberó (que realiza su primera incursión en los escenarios) y Javier Pereira muestran algunas carencias a la hora de interpretar sus respectivos papeles, el do de pecho lo llevan a cabo los que podríamos considerar los actores secundarios, Cristina Alcázar y Fernando Gil. Este último invierte en su actuación su desarrollada vis cómica, para dar vida a un soltero empedernido, despectivo y que valora en muy poco a las mujeres, sobre todo a Deborah y su amiga Joan. Dignos de resaltar por su comicidad son sus monólogos y la visión machista que tiene de las mujeres y de la vida, al más puro estilo Club de la Comedia; Por otro lado Cristina Alcázar acierta muchísimo en su interpretación de mujer atractiva, realista y con carácter. Seguramente la mejor interpretación del cuarteto.

A este descompensado mosaico teatral se suma el hándicap de que los años no han pasado en balde desde el estreno original de la obra, y lo que ésta nos muestra ya no sorprende tanto como sorprendía a mediados de los años 70 del siglo pasado (y miren que me cuesta hablar del siglo XX como el siglo pasado!!), ya sea en su formato o en su contenido, que ha quedado superado por el simple pasar de los años.

Perversiones sexuales en Chicago adolece, pues, de indefinición actoral y de envejecimiento prematuro, aunque hoy en día casi todo es prematuro… Algo que se soluciona, en parte, con el ritmo desenfrenado de la representación, por lo acertado de la temática, vigente, aunque de otras formas en la actualidad, y por los “sin tapujos” y la falta de recato a la hora de hablar y reflexionar sobre el sexo y la relación de pareja, o lo que podría ser lo mismo, la lucha de sexos, que, reconozcámoslo, no ha desparecido nunca, más bien ha modificado sus ingredientes, para filtrarse de forma sibilina y “políticamente correcta” en las conversaciones de los almuerzos en la oficina, o en los secretos y voluntades inherentes en los grupos de amigos.

Perversiones sexuales en Chicago se queda a medias en el recorrido que pretende transitar, aunque nos muestra la concepción del autor de la obra de que el mal forma una parte “inseparable del corazón humano”. No soy yo el que vaya a contradecir una verdad como esa, aunque no sé si la obra, que estará en cartelera en La Villarroel hasta el próximo 4 de noviembre, es la mejor forma para demostrarlo. Juzguen ustedes mismos.

Perversiones sexuales en Chicago” se representa en La Villarroel del 9 de octubre al 4 de noviembre de 2012.

Autor: David Mamet
Versión: Roberto Santiago
Dirección: Juan Pedro Campoy
Intérpretes: Fernando Gil, Úrsula Corberó Javier Pereira y Cristina Alcázar
Música: Tea Baggers
Escenografía: La Ruta
Producción: La Ruta Teatro en coproducción con el TCM

Horarios: de martes a jueves a las 21:00 horas; viernes a las 21:30 horas; sábados a las 18:30 y a las 21:00 horas y domingos a las 18:30 horas.
Precio: 24,4 €
Idioma: castellano

Escrito por Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: Querida Matilde, en el Teatro Goya Codorniu.

Lola Herrera regresa a los escenarios barceloneses con la obra Querida Matilde, un alegato para plantarle cara a los problemas de la vida escrito por Israel Horovitz y dirigido por Juan Luis Iborra. Una tragicomedia que apuesta por el vínculo cultural iberoamericano y la defensa del amor como remedio vital.

Hacía ya más de dos años que la veterana actriz Lola Herrera no se dejaba ver entre los bastidores y las tramoyas barcelonesas. La última vez fue con Seis clases de baile en seis semanas, que estrenó en el Teatre Borràs junto a Juanjo Artero (El comisario, El barco), una comedia de baile que nos narraba una historia emotiva y de superación que transportaba emocionalmente al público.

Querida Matilde sigue, en parte, la estela de aquella fábula vital y nos presenta una historia en la que son protagonistas el amor, el empeño y las voluntad de tomarse la vida de cara, sin tapujos y sin temores. Un cuento actual que nos es narrado como una tragicomedia generacional. Pero vamos, si un caso, con la sinopsis.

La vida en casa de Matilde (Lola Herrera) transcurre con una gran normalidad, si no fuera porque desde hace años ha mantenido una relación amorosa encubierta fuera del matrimonio. Su idilio solo se materializaba seis meses al año, cuando su amante abandonaba su Argentina natal y convivía en Madrid con ella y su hija en el piso cerca de la Puerta de Alcalá, que la extraña familia poseía a medias.

Los problemas comenzarán cuando Matías (Daniel Freire) viaje a Madrid para hacerse cargo del piso en cuestión, que ha heredado tras la muerte de su padre, el amante de MatildeMatías se verá obligado a compartir su herencia con ella y con su hija Concha (Ana Labordeta), ya que el extraño contrato de compra-alquiler del apartamento permite a Matilde vivir en él hasta el día de su muerte. La convivencia entre los tres personajes les llevará a conocerse mejor y nos permitirá descubrir los secretos de dos familias que compartieron mucho más de lo que puede parecer a primera vista.

Querida Matilde es una especie de fábula, aunque con toques actuales y realistas. La base de la trama la constituye la convivencia que se iniciará en el piso madrileño entre los miembros de dos familias: una argentina (Matías) y una española (Matilde y Concha). De esta forma seremos conscientes de las diferencias que existen entre las diversas culturas de cuño iberoamericano. Estas no solo se revelan en el uso de las palabras (serán continuas las confusiones de significados) sino en los caracteres de los protagonistas: Matilde posee una visión de la vida tierna y moderna, donde no existe espacio para las obligaciones y las privaciones; Matías demuestra un carácter tímido y débil que le ha llevado a fracasar en tres matrimonios y a no “triunfar” en la vida. Por el contrario, Concha ha heredado la fuerza de su madre, a la que ha sumado un carácter fuerte y combativo.

Sus vidas parecen muy alejadas y diferentes, hasta que escudriñamos un poco en el pasado y en las emociones que viven los tres protagonistas, que los llevarán a un acercamiento cada vez mayor y al descubrimiento de que las diferencias no son tales si las entendemos desde el punto de vista del corazón, y si nos libramos de los temores que nos provoca lo diferente y lo desconocido.

Querida Matilde es una comedia en la que el drama está muy presente, aunque esté recubierto con un ligero barniz de humor. Este se centra, principalmente, en la interpretación de Herrera, a la que parece que le han hecho la obra a medida, y en el juego de atracción-oposición que se genera entre Matías y Concha. La obra se compone de diversas escenas en las que pocas veces veremos a los tres protagonistas juntos sobre el escenario. Parece más, a simple vista, una sucesión de duetos interpretativos en los que estarán siempre presentes el amor familiar; la distancia del padre y los efectos que esta provoca; y el apego a la vida y la voluntad de vivirla plenamente y sin dejar perder ni un solo momento.

Todo este juego de oposiciones y atracciones llevará a una unión cada vez más poderosa entre los tres personajes. Un puzle teatral que irá uniendo sus piezas a medida que avanza la representación, para llegar a un final en el que se potenciará la ternura, que siempre deja un buen sabor de boca en los espectadores.

Si bien cabe señalar que la historia no es todo lo creíble que debería ser. Posiblemente la parte “de fábula” si que funciona, pero su contraparte más realista y trágica, falla en diversas ocasiones. Es difícil creerse una historia, unos personajes y unos comportamientos como los que nos muestra la obra. A ello no ayuda demasiado el sumatorio de las interpretaciones: Aunque Lola Herrera está genial haciendo de Lola Herrera y Ana Labordeta defiende correctamente su papel de hija rebelde hecha a sí misma con mal carácter incluido, la interpretación de Daniel Freire, el epicentro argumental y emocional de la obra, no acaba de alcanzar el registro necesario. Algo que se ve frustrado, seguramente, por el avance mismo de la trama; por lo, a veces, irreal del argumento; y por las “mudanzas emotivas” de Matías en relación a Concha, a veces poco creíbles y algo infantiles.

La propuesta del Teatro Goya Codorniu se queda algo a medias en relación a lo que podría haber sido. Aún así nos permite salvaguardar ese rayo de esperanza que todos tenemos guardado en aquel lugar al que no dejamos entrar a nadie y más en las épocas en las que vivimos. Ese pizca de magia que nos permite pensar que el mundo también se mueve, aunque solo sea a veces, gracias al amor y la ternura, y que si nos esforzamos nosotros también, podemos vivir la fábula en el mundo real que nos propone Querida Matilde, ¿no creen?

Querida Matilde” se representa en el Teatre Goya-Codorniu del 6 de septiembre al 11 de octubre de 2012.

Autor: Israel Horovitz
Adaptación: Antonio Albert y Juan Luis Iborra
Dirección: Juan Luis Iborra
Reparto: Lola Herrera, Daniel Freire y Ana Labordeta
Iluminación: Juanjo Llorens
Vestuario de Ana y Daniel: Miguel Ángel Milán
Música original: David San José
Peluquería y maquillaje: Gema Moreno
Producción: Pentación Espectáculos

Horarios: de miércoles a viernes a las 21:00 horas; sábados a las 18:30 y a las 21:30 horas y domingos a las 18:30 horas.
Funciones especiales: 10, 11, 24 de septiembre y 9 de octubre.
Precio: de 28,5 a 32 €.
Idioma: castellano

Escrito por Jorge Pisa Sánchez