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III Ciclo de cine alemán actual en la Filmoteca de Catalunya: Willkommen, Liebelei!

El Amor en alemán y subtitulado.

A lo largo de esta nueva edición del Ciclo de cine alemán actual, hemos podido ver dos muestras de cómo este amenazador sentimiento provoca una adhesión casi ciega. En algunos casos, llevando al desconcierto (WESTENLAGERFEUER). En otros, empujando a la reafirmación decisiva (LOVE STEAKS). Y, en todos ellos, permitiendo que sus víctimas, los distinguidos protagonistas, adopten una actitud activa.

WESTENLAGERFEUER es la minuciosa crónica de una escapada. Para burlar el Muro berlinés, castrador de las ganas de vivir de Nelly. Su realizador, Christian Schwochow, toma como pretexto la necesidad de reinventarse de una madre joven para documentarnos sobre el proceso de éxodo de los alemanes confinados en la República Democrática Alemana hacia la Federal, otra falsa Tierra Prometida. Porque, una vez cruzada la línea, hay que volver a empezar si uno no quiere enterrarse en lo acomodaticio de los centros de acogida.

Tenemos aquí un drama de tintes histórico-sociales con el que empatizar sin que haga ninguna falta tener sangre germana. Schwochow nos presenta a una impecable madre coraje-viuda resignada-trabajadora orgullosa y, al fin, amante recompensada (convincente Jördis Triebel). Todo dentro de los cánones del género: historia de superación personal, personajes carismáticos y claramente reconocibles y muchos episodios argumentales. Para emocionarnos dentro de las convenciones universales.

LOVE STEAKS, de Jakob Lass, es más simpática pero menos consistente. Su punto de partida resulta curioso: Un masajista inexperto es contratado en un balneario donde construirá un hogar a base de traumatizarse con el atrevimiento de algunas clientas, lidiar con su torpeza (lo mejor de la película son los trompazos continuos que se da con las asépticas instalaciones) y apalear su pureza virginal al cruzarse en el camino de una inestable comehombres que supura sus ardores como poco profesional cocinera en el mismo centro. Obra de guión irregular pero con aire marciano que sopla con gracia hacia el bostezo del espectador, enternece gracias a las refrescantes interpretaciones de sus protagonistas: ella (Lana Cooper), estimulante por su extravagancia vital; él (Franz Rogowski), estupendo como “freak” social.

Por Juan Marea

El III Cicle de cinema alemany actual en la Filmoteca de Catalunya se proyecta del 14 al 31 de octubre.
http://www.filmoteca.cat/web/programacio/cicles/cicle-de-cinema-alemany-actual

 

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Stefan Drössler, director del Museo del Cine de Múnich: “La historia es algo vivo porque la mirada del pasado cambia continuamente.”

Una grabadora sirve para acompañar. También para desafiar la curiosidad.

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Usted vino a presentar “JUD SÜSS”(El judío Süss, Veit Harlan, 1940) en el seno de la Muestra de “Cinema i Propaganda Nazi” que se ha exhibido en la Filmoteca de Catalunya este pasado mes de enero. ¿Qué importancia tiene esta película?

En Alemania, tiene una historia muy específica: Seguramente, se trata dela película más turbia del cine producido por el Tercer Reich. Todos conocen su título pero la mayoría no la han visto. Más allá de su contexto político, me resulta muy difícil valorarla porque es una obra típica de los años 30. Tiene un estilo muy típico de su realizador: el melodrama monumental algo pesado. No es su mejor película pero sí la que mayor influencia política tuvo.

¿Qué tema trata “Jud Süss”?

Es una película propagandística antisemita basada en un suceso histórico de la Edad Media. Adapta los hechos de tal manera que prepara emocionalmente al espectador para la exclusión y exterminio de los judíos.

¿Cómo valora la programación de este cine propagandístico desde un punto de vista artístico?

No son películas verdaderamente innovadoras. No las hubo en la Alemania Nazi: A los sistemas totalitarios no les gustan los cineastas independientes porque cuando estos prueban algo nuevo ponen en peligro los límites impuestos. Era un cine que sufría un gran control político. Y, aunque no hubo obras maestras que se salieran del estándar, sí que fueron sólidas. Las seleccionadas en esta muestra están entre las mejores de la época. Ni siquiera Leni Riefenstahl, que supo aprovechar las distintas tendencias vanguardistas de “La nueva objetividad”, inventó nada…

¿Qué hemos visto estos días en Barcelona?

El director más eficaz fue Hans Steinhoff, del que se proyectaron las impresionantes “EL FLECHA QUEX (“Hitlerjunge Quex”, 1933) y “OHM KRÜGER(1941). Gustav Ucicky, autor deHEIMKEHR(El regreso, 1941), que está muy bien hecha, fue un buen director de cine. Ejemplos de buenos artesanos.

Usted es experto en cine mudo. ¿Qué perdió el cine cuando empezó a hablarse en él?

Al final de los años 20, el cine tenía un gran desarrollo estético. Trabajaba únicamente con imágenes de modo que acabaron rodándose películas que ya no necesitaban intertítulos. Pero cuando llegó el cine hablado muy pocos directores de cine (René Clair, Hitchcock, Fritz Lang) comprendieron que podía trabajarse de modo interesante con el sonido. Eso provocó un estancamiento estético durante unos diez años.

También se encarga de la restauración de películas estropeadas o que se han perdido parcialmente.

Cuando restauramos una película en el Museo, empezamos por reunir toda la información posible sobre la misma: la historia de la producción, su valoración en la época en que se realizó, el trasfondo. Se trata de restaurar la película y su contexto. A partir de ahí, nos ocupamos del trabajo meramente técnico. Todo ello supone una investigación histórica cultural. Yo suelo distinguir la reconstrucción de la restauración.

¿En qué se diferencian?

“Reconstruir” es volver a hacer el rompecabezas de la película y reflexionar sobre cómo llenar sus lagunas. Hemos reconstruido películas a partir de tan solo tres minutos de imagen en movimiento, siendo todo lo demás foto fija. A través del montaje y la música, logramos una mínima expresión de la obra original. La “restauración”, en cambio, se limita a limpiar las imágenes y a decidir en qué formato digital y con qué resolución hay que escanearlas. ¡A mí me interesa más la reconstrucción!

Con la reconstrucción ¿se crea una nueva obra?

Sí. Intentamos formarnos una idea de cómo era el original y aproximarnos todo lo posible. Ello implica adoptar muchas decisiones estéticas. Al final, obtienes algo nuevo y propio. Un buen ejemplo es “Metrópolis” (Metropolis”, Fritz Lang, 1927), de la que se prepararon en su momento como mínimo dos negativos con puntos de vista distintos: uno, de uso nacional y el otro, para el extranjero. Su reconstrucción ha durado décadas. El Museo se puso manos a la obra con esmero. Y, cuando acabamos, apareció una copia en Latinoamérica de la versión realizada para el extranjero que había ido a parar allí poco después del estreno. ¡Ese material resultó ser idéntico a la imagen que nos habíamos formado durante nuestro trabajo!

¿Podemos sintetizar la historia del cine en una serie de títulos?

Siempre he sido partidario de una visión relativa: Todas las películas son intercambiables o representan algo determinado. Para mí, la historia es algo vivo porque la mirada del pasado cambia continuamente.

¿En qué han estado trabajando recientemente en el Museo?

Acabamos de reconstruir “Algol-Tragödie der Macht” (Hans Werckmeister, 1920), un filme mudo sobre una máquina todopoderosa que permite cubrir las necesidades energéticas de todo el mundo, cuestión de gran actualidad. Es muy interesante porque al expresionismo de su dirección artística debemos sumar el realismo de su temática. Es una película prácticamente desconocida y con unas referencias históricas muy directas a la Primera Guerra Mundial.

Mi grabadora ya está lista para la reconstrucción. Y, con ello, mi curiosidad aumenta.

Por Juan Marea

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Felix Moeller, cineasta: “Debemos proteger la parte más oscura del cine alemán.”

Mi grabadora está nerviosa: Le hablarán de manipulación y de arte. Y de ampliar fronteras críticas. Mi grabadora se sonroja y se excita.

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Presentas en el Ciclo “Cinema i Propaganda Nazi” que se exhibe en la Filmoteca de Catalunya tu película documental “Harlan–A la sombra de El judío Süss” (“Harlan–Im Schatten von Jud Süss”, 2009).

F: Veit Harlan fue uno de los realizadores más oscuros del Tercer Reich. Y el creador de “El judío Süss”, la película antisemita alemana más perversa de todos los tiempos. Eso le ha convertido en un realizador maldito. Harlan obtuvo más éxito durante el nazismo incluso que Leni Riefenstahl aunque finalmente ella se hiciera más famosa.

Harlan reunía la doble condición de buen artesano y de artista personal.

Constituyó el paradigma de director consagrado de forma oportunista a un régimen político. A pesar de ello, quizás sea algo injusto recordarle solo por “El judío Süss”: También dirigió grandes películas como “Opfergang”, de un romanticismo tardío. El gran cineasta alemán Alexander Kluge insistió que hay que destacar las cualidades estéticas de sus melodramas coloristas así como el modo en que estos impactaron al público de entonces por la imaginería y atmósfera que muestran.

Pero fue juzgado por “El judío Süss”.

De hecho, se trata del único cineasta juzgado por crímenes de la Alemania nazi por una película. Es discutible que un tribunal pueda decidir hasta qué punto una película propagandística incita al genocidio. Y como no puede demostrase de una forma clara, Harlan fue absuelto. Quizás la cuestión tenga que ver más con la moral que con la causa penal.

¿Cómo recibe el espectador este cine nazi?

Desgraciadamente, sabemos muy poco de cómo el público de entonces percibió “El judío Süss”. Y hoy en día la lectura que se hace de ella es demasiado simplista, muy política. Pasando por alto, por ejemplo, su lectura sexual.

En tu documental tratas también cómo afecta la actitud profesional de Harlan a sus descendientes, en la línea de tu otra obra “Die Verhoevens” (2003).  

Siempre me ha interesado el punto de vista de la generación actual sobre lo que sucedió tiempo atrás en su propia familia. Al principio, ambas familias mostraban poco interés por averiguar alegando que ya se sabía todo desde un punto de vista histórico. Pero, en los últimos tiempos, han empezado a preguntarse qué estuvieron haciendo sus abuelos durante los tiempos del Tercer Reich. Aún les queda mucho por contar para después poder asimilar.

También se incluye en el Ciclo tu nueva película “El Cine de propaganda nazi visto hoy” (“Werkstattbericht NS Propagandafilm heute”, 2013). ¿Para qué sirvieron las películas nazis?

El cine como medio propagandístico tenía una importancia tremenda que no podemos minusvalorar. Entonces iban al cine diez veces más espectadores que ahora, su potencial de influencia era tremendo y Goebbels, ministro de propaganda, lo sabía muy bien. Por ello, se destinaba a su producción unos presupuestos muy elevados y participaban en las películas los mejores actores. Los efectos más eficaces se consiguen mediante la calidad y eso es algo que los nazis consiguieron.

¿Qué hacemos con esos filmes ahora?

Hoy en día resulta muy controvertido decidir cómo tratarlos. En Alemania, se discute si la sociedad democrática actual es suficientemente madura para ver estas películas sin limitaciones. Incluso setenta años después de lo sucedido, siguen estando prohibidas: No se permite exhibirlas en televisión ni editarlas en DVD. Solo pueden verse acudiendo a un archivo o bien en ciclos como este después de haber sido introducidas por estudiosos del tema y acompañadas de un debate posterior.

¿Qué opinas tú de estas restricciones?

Hay que adoptar una postura ofensiva al respecto. Si no se difunde este legado cinematográfico nazi, desaparecerá. Por ello, la digitalización y la conservación son muy importantes. No tenemos que limitarnos a conocer la parte luminosa de la historia cinematográfica alemana, como “Metrópolis” (Metropolis”, Fritz Lang, 1927) o Los nibelungos” (“Die Nibelungen”, F. Lang, 1924). También debemos proteger su parte más oscura. Estoy muy a favor de la edición cuidada en DVD de estas películas. Aún hay más de 40 prohibidas y muchas de ellas son interesantísimas.

¿Qué público asiste a las proyecciones de estos ciclos?

En Alemania suele ser una mezcla de unos pocos nostálgicos, que quizás vivieron esa época, junto a gente joven que valora con gran interés este cine como documento histórico. Pero es muy importante ampliar la visión alemana de esta temática. Por eso me alegra mucho que se vean aquí las películas.

Mi grabadora finalmente sonríe agradecida.

Por Juan Marea
http://www.filmoteca.cat/web/programacio/cicles/el-cinema-de-propaganda-nazi

Cinema i Propaganda Nazi: Fotogramas de concentración

Una vez más, el cine como expresión. Y en esta ocasión, como represión también. Porque se convierte en la concreción de un empeño de adoctrinar, legitimar y ensalzar.
La Filmoteca de Catalunya proyecta del 8 al 19 de este mes una selección de películas que anularon conciencias y crearon héroes del Tercer Reich.
Con la Muestra de Cinema i Propaganda Nazi, el Festival de Cinema Jueu de Barcelona y el Goethe-Institut nos “autorizan” a asistir a la exhibición de ficción audiovisual actualmente prohibida. A la que solo puede accederse en el transcurso de ciclos temáticos oportunamente explicados. Y bajo el solemne control del consulado y la embajada alemanes.
Ahora que ya estamos advertidos, entremos. Y no permitamos que sea el morbo quien nos guíe.

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Nos iluminará nuestra curiosidad “Hitlerjunge Quex(Hans Steinhoff, 1933) o la melodramática historia de un preadolescente voluntarioso, apasionado y deseoso de entrar en acción disputado por comunistas y nazis como estandarte. La película, estrenada en España en 1939 como “El flecha Quex”, despliega una intriga que incluye un padre comunista alcoholizado y finalmente iluminado por la salvación nazi a base de refrescantes cervezas; una madre sufriente capaz del infanticidio si con ello aleja a su benjamín del mal camino y, sobre todo, un protagonista resplandeciente en actitud y movimiento. Muy entretenida y con un guión consistente, documenta con detalle la eficacia de los agrupamientos juveniles para crear acólitos y su poder letal (los enfrentamientos entre uno y otro bando van desde las travesuras callejeras hasta el sacrificio final de la oveja más blanca del corral). Y curiosamente todo empieza con el hurto de una manzana por parte de un díscolo muchacho rojo… Hay también amores de adolescencia, traiciones y épica militar con una idea poco reconfortante que subyace: la hospitalidad nazi (“en casa, todos son bienvenidos” proclama con dulzura y convicción la amada de Quex).

Ohm Krüger

Del mismo Steinhoff y ocho años después, llega “Ohm Krüger”, que se adentra sin rubor y con mucho tesón en el terreno suspicaz del “biopic”, esto es, subgénero especializado en glosar y sobre todo glorificar a figuras cuya relevancia se presume harto demostrada. Con el “presidente Krüger”, líder político y judicial del pueblo de granjeros sudafricano bóer, conoceremos la crueldad del pueblo británico, empeñado en exterminar a aquellos por la riqueza mineral de sus tierras. Todo en esta película es magno: desde la interpretación de su actor principal (un omnipotente Emil Jannings) hasta las escenas de grupo (que encuadran admirablemente a centenares de figurantes recreando los momentos más emotivos) dejando incluso espacio a la ironía en algunos personajes memorables: una Reina Victoria irresistible en su ambición desmesurada (“hay que intentar que los pueblos se odien siempre. Si no, ¡estamos perdidos!” sentencia entre delirio y humana cordura en su lecho de muerte) interpretada soberbiamente por Hedwig Wangel, unos religiosos que reparten fusiles y biblias entre los aborígenes mientras cantan con ellos el “God save the Queen”, y un oficial británico que alimenta a su bulldog con casi media docena de filetes para dirigirse poco después a hacer las mil perrerías a las hordas de mujeres bóer aprisionadas en campos de exterminio creados (¡atención!) por los malvados ingleses. Nos quedamos con una de las frases que el “Mesías” Krüger grita a su rebelde hijo: “La historia no se estudia. ¡Se hace!”.
Va por nosotros.

 Por Juan Marea

http://www.filmoteca.cat/web/actualitat/noticies/el-cinema-de-propaganda-nazi-sis-titols-historics-quatre-documentals-actuals-i

Pentateatre Atòmic en el Aquitània Teatre: Viaje alucinante sin aditivos

titol-per-determinarMinguet, Torres y Boix determinan.

¿Qué son quince minutos de tu vida? ¿En qué se convierten si les sumas tu expectación más la entrega del artista? ¿Y si el resultado lo multiplicas por la posibilidad de prorrogarlos cambiando de registro escénico? Deja la calculadora, aprésurate a dividir tu recelo y vamos al Aquitània.

Pentateatre Atòmic nos organiza una ruta por cinco satélites escénicos, que giran en torno al deseo de romper con ideas preconcebidas sobre el hecho teatral. Para ello, estemos dispuestos a recorrer las instalaciones de la antigua sede de la Filmoteca de Catalunya. Aquellos rincones que hasta ahora permanecían ocultos del interés del espectador, que se dirigía sin vacilar a la enorme sala de proyecciones. Ahora será allí donde nos agruparán para la visita. Y sin más escafandra que nuestra curiosidad, rápidamente constatamos que la atmósfera festiva se respira en cada parada. Porque en cada una nos aguarda una propuesta iconoclasta. Desentumecemos nuestros músculos, activamos nuestra capacidad receptiva y relajamos los prejuicios. Del cielo al infierno.

En la azotea del edificio pentaocupado, nos recibe la excelsa “Crisis”, pieza escrita y dirigida por el vehemente Marc González de la Varga y de exquisita ternura que nos invita a una fiesta de cumpleaños-sorpresa. Conocemos a Asunción (soberbia Alzira Gómez) y a su compañero Harpo (entrañable Albert Eguiazábal). Nos sirven una historia de corte clásico que recupera acertadamente la apuesta por el carisma de unos personajes anodinos a los ojos de quienes seguramente les rodean pero que con tesón escénico sus intérpretes nos harán recordar fuera de allí.

No debemos bajar la guardia porque bajando apenas un tramo de escalera nos abducen los “esbirros” de Iván Morales en el espacio de la antigua sala de proyecciones. Es el “Títol per determinar“. Como si se tratasen de primos hermanos de “Magenta”, “Riff-Raff” y el “Dr. Frank-n-Furter” escapados fugazmente del “Rocky Horror Picture Show”, la inquietante Carla Torres; el imprevisible Joel Minguet y un Oscar Boix maestro de ceremonias tan grotesco como ambiguo, nos señalan con el dedo en un ejercicio metateatral que explora entre el terror y la sugestión el siempre controvertido tema del liderazgo de la manada. Y nos dejan boquiabiertos por la habilidad de Morales de ponernos entre las cuerdas de la incomodidad de conciencia.

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Bonjour acecha y Riera no exorciza.

Tras un portazo certero, nos consolamos en los dominios del “Séptimo chakra”, de Raül Z. Méndez, disparate resultón que reduce el dramatismo de quien agoniza en su lecho pero que no pierde por ello el sentido del humor (despiadada Elisabeth Bonjour) y le enfrenta a un ridículo charlatán, otro gurú orientalista con denominación de origen de ciudad dormitorio del área metropolitana (divertido Josep M. Riera). Ahora vivimos comedia desenfadada y nos sorprendemos soltando carcajadas intermitentemente.

Pero el delirio vuelve después a rodearnos: Albert Garcés, Nano Márquez y “La nit dels petons” osan desafiarnos ahora con la crónica de un viaje constante al sentimentalismo enquistador desde un presente que no es más que una terrible premonición del futuro casi inmediato: sin apenas margen para la improvisación. El texto, algo confuso, se atasca cuando ya no puede avanzar más por mostrar sus claves muy pronto sin hallar un desenlace convincente. ¿Ironías del destino?

Y ahora ya estamos listos para paladear ese infierno que os anunciaba hace unos cuantos párrafos: “El Paco Donald” emerge de entre neones de la “Sala Amsterdam” para reunir lo más glorioso y lo más patético de la profesión de actor. Todo eso cabe en la rotundidad de su protagonista absoluto, Paco Moreno, un animador temible para los espectadores más rezagados y que roza por momentos nuestro rubor para señalarnos sin piedad como sus orgullosos cómplices cuando nos confiesa impúdicamente sus temores más humanos.

¿Alguien se atreve a volver a la Tierra ahora?

Por Juan Marea

el-paco-donald Moreno repudia a Daisy en pos del ansiado escenario.

Pentateatre Atòmic
http://www.pentateatreatomic.com/
Hasta el 6 de octubre
Aquitània Teatre
http://www.teatreaquitania.com/
Horario: de miércoles a sábado a las 21 h; domingos a las 19.30 h
En catalán y castellano