Parece ser que no hay pareja si no somos uno y uno sumando.
Hasta aquí la aritmética emocional comúnmente aceptada.
Veamos cuál es el resultado si el cálculo se alarga en el tiempo a causa de la incapacidad de los sumandos de “mejorar adecuadamente”.
Paul Berrondo anuncia su llegada al tentador binomio de la dirección escénica y la dramaturgia con un apetitoso bocado de realidad cotidiana roído por la pasión confesa hacia “La noche de la Iguana” de Tennessee Williams.
Y lo que cuenta en este ilusionado debut resplandece al inicio del espectáculo con un impacto deslumbrante: Sus criaturas son bulliciosas (un Borja Espinosa de generosa prestancia carismática; Maria Ribera transpirando una mosquita muerta que zumba con gracia) y la forma de relacionarse ambas es directa, refrescante y natural. Berrondo se aplica a fondo en esta parte y nos da un escenario conjunto donde público y actores convivimos pagando facturas a medias, haciendo planes y postergando cenas por dejadez doméstica. La historia de una pareja de actores que se irá desmembrando al no saber combinar triunfo profesional y oscuridad sentimental no por ser de lo más trillada tiene que parecernos prescindible cuando está contada desde la autenticidad y haciendo del desenfado escénico (los personajes se llaman igual que los actores que los interpretan; sus primeros encuentros rebosan agradecida espontaneidad producto del trabajo concienzudo; el músico ejerce como maestro de ceremonias a la vez que de comparsa constante) el gran mérito de “Nedant cap a la Mar de la Xina”.
Sucede, empero, que cuando Berrondo decide valerse del trágico y perverso Tennessee, el fulgor narrativo va apagándose al no alcanzar los intérpretes el nivel que requiere este nuevo contexto dramatúrgico. Si bien él logra mantener el tipo, ella va hundiéndose paulatinamente por una insipidez emergente.
Inclinándose la balanza entonces por las concesiones a esa “Iguana” castradora, la parte más cercana de esta “natación orientalista” va diluyéndose en la lejanía. Y es que esa porción de pequeñas vidas que nos ofrece la tropa de Paul para hincar el diente es tan sabrosa que no les perdonamos ni que nos la envuelvan ni que pretendan que nos la comamos en casa.
Por Juan Marea
“Nedant cap a la Mar de la Xina” se representa en el Almeria Teatre de Barcelona hasta el 17 de noviembre. http://www.almeriateatre.com/
Culturaliay Ediciones Urano os proponen un concurso con motivo de la publicación de la nueva novela de Seth Grahame-Smith, Noche sin paz.
Noche sin paz, Seth Grahame-Smith.
Un camello cruza al galope el desierto de Judea. Sobre su sufrida grupa se encuentra Baltasar, más conocido como “El fantasma de Antioquía”, un ladrón profesional que viene de desvalijar la casa del prefecto de Tel Arad. Y, pisándole los talones, una cohorte de soldados romanos ansiosos por llevar su cabeza ante los pies de Herodes el Grande. Porque… ¿Y si los Reyes de Oriente, en vez de magos, hubieran sido tres criminales que han escapado por los pelos de la ejecución pública? Tras sembrar de zombis la Inglaterra rural de Jane Austen, tras convertir a Abraham Lincoln en el gran cazador de vampiros del siglo XIX norteamericano, Seth Grahame-Smith nos conduce ahora a la aldea de Belén para mostrarnos todo lo que la Biblia olvidó contar sobre el nacimiento de Cristo y la huida a Egipto. Noche sin paz es una aventura épica llena de fantasía, acción y aventura que hará las delicias de los seguidores de Juego de tronos.
CONCURSO: Sorteo pack de novelas de Seth Grahame-Smith, ediciones Urano.
Envía la respuesta a concurso_culturalia@hotmail.es antes del 22 de noviembre de 2013 a las 24:00 horas y participarás en el sorteo de 1 pack de tres libros del autor Seth Grahame-Smith editados por Ediciones Urano. En el asunto del mensaje has de indicar Concurso Seth Grahame-Smith y en el correo has de responder a la pregunta e indicarnos tus datos personales: nombre completo, dirección postal y teléfono móvil.
El nombre de los ganadores aparecerá publicado en nuestro blog.
Paul se confiesa un gran cinéfilo. A Paul le fascina Tennessee Williams. Y, además, Paul hace teatro.
Paul mirando a Oriente. (Fotografía: Nuria Gómez)
¿Qué es “Nadando hacia el Mar de China”?
Pues una historia de amor y desamor como las que vivimos todos continuamente hecha muy artesanalmente y con mucho cariño. Desde la honestidad y el amor con el que entendemos nosotros el teatro.
¿Dónde lleva ese mar?
A un lugar al que se llega después de un arduo trabajo consigo mismo habiendo pasado por sitios propios muy oscuros. El último donde uno puede acceder. Y es muy inhóspito. Es como cuando los elefantes acuden a su cementerio. Dejo a la imaginación del espectador situarlo donde desee.
En esta obra, tus personajes interpretan “La noche de la iguana” de Tennessee Williams y el argumento es muy similar al de “Ha nacido una estrella” de George Cukor.
Para escribir el texto, leí una docena de obras de teatro en las que inspirarme pero no encontraba lo que buscaba. Hasta que una noche vi “Ha nacido una estrella” (“A Star is born”) y se me ocurrió contar la relación de una pareja que se quiere muchísimo pero que nunca podrá llegar a encontrarse. En la película, los dos personajes eran actores de cine. Yo los trasladé al mundo del teatro, que conozco perfectamente. Por otra parte, “La noche de la iguana” (“The Night of the Iguana”) me rondaba muy cerca y me pareció que el personaje del Reverendo Shannon (interpretado por Richard Burton) tenía un paralelismo brutal con el personaje de «Norman Maine» (James Mason) de la película de Cukor. Ambos son totalmente destructivos y los uní.
¿Es responsable el otro de nuestros problemas?
En absoluto. No podemos culpar a la pareja de nuestros males porque en realidad todo parte de uno mismo. Por mucho que Borja, el protagonista, quiera nunca podrá salir de ese demonio que tiene: su carácter autodestructivo.
Pero Borja es quien da precisamente a Maria su gran oportunidad laboral. ¿Esa lucidez no es capaz de aplicarla a su propia vida?
Él es un tío muy lúcido en lo suyo, muy intuitivo en su trabajo. Pero no sabe usar la razón. También tiene una gran carencia de inteligencia emocional. El drama de esta historia es que le ganan sus circunstancias, su propio carácter.
La obra se estructura en dos niveles narrativos: la historia de una pareja y cómo sus integrantes representan en el escenario fragmentos de “La noche de la iguana”.
Alternamos la relación de ambos, contada de una forma “casual”, con la puesta en escena de “La iguana”, que es más clásica. El personaje de “Hannah Jelkes” que interpreta Maria es la antítesis de ella misma. Eso me gustaba porque me permitía remarcar la diferencia entre su mundo real y el metateatral en el que también se mueve con él. En cambio el personaje que interpreta Borja, que es “Shannon”, es tan cercano a él mismo que ambos parecen uno. Algunos espectadores llegan a confundirlos.
El arranque del espectáculo tiene un aire espontáneo que hace que el público se sienta muy a gusto.
Necesitábamos esa frescura y ligereza iniciales para poder meternos luego en un terreno mucho más pantanoso. Así los personajes podían calar en el espectador y este empatizar con ellos y entrar en el juego teatral que los dibuja.
El reverendo está capturado. ¿Es un requisito previo para que pueda finalmente nadar hacia el Mar de China?
Hay un momento de la obra en que él pregunta a ella. “¿Por qué hay que atar a la gente? ¿Por qué no dejar que las cosas fluyan y sean como tienen que ser?” Y ella, desde la razón, le contesta que a veces hay que poner límites aunque no queramos. Uno se ata a sí mismo poniéndose límites y pasándose las cuerdas que necesita para no poder irse corriendo a ese mar.
¿Qué límites te has puesto como creador a la hora de llevar a cabo este proyecto?
Me he dejado llevar mucho por mis impulsos y por cómo entiendo yo el teatro. Solo me he puesto los límites que me atraen como espectador. Lo único que he pretendido ha sido explicar una historia y que se entendiera. Que fuese un espectáculo o no era una cuestión secundaria. Luego descubrí que este último aspecto era necesario para que el producto resultase más agradable a la mente del público.
Habéis trabajado el texto a partir de las improvisaciones del reparto. ¿Ha sido fácil nadar todos en una misma dirección?
Esa ha sido mi labor. Yo escribí la base, dibujé cada escena, por dónde los actores debían navegar. Así pudimos después reescribir la obra entre todos.
¿Qué destacas de los actores, Borja Espinosa y Maria Ribera?
Esta es la primera obra que dirijo y los dos se me han abierto en canal. Ha sido muy gratificante para mí y me ha dado mucha confianza. Ambos trabajan de manera muy diferente pero hemos conseguido encontrar un nexo de unión basado en la escucha del uno por el otro.
Hay un tercer personaje, el músico Jordi Busquets.
Propuse a Jordi que participara en nuestro proyecto como músico y como me gusta mucho la energía que desprende en el escenario decidimos incorporarlo también como actor. Es el juglar que da los “titulares” de la historia y con su soplido indica a los protagonistas que los desarrollen. Como un mago que, después de colocar a los personajes en su sitio, les insufla de un aire de vida.
¿Qué es el Teatro para ti?
El alimento del alma. Lo que te permite realmente alimentar el estómago porque te da una capacidad de búsqueda de vida que hace que puedas ir más allá.
¿Cómo ves el panorama teatral actual?
En él proliferan propuestas de pequeño formato como la nuestra producidas con muy pocos medios. El público dice que son muy ingeniosas porque en ellas se aprieta la imaginación pero eso tiene un doble rasero: ¡Acaba siendo teatro amateur porque acabamos haciéndolo por amor al teatro sin poder comer de ello! Y los artistas deberíamos poder comer con nuestro arte.
En la escena final, ella cierra una puerta, la misma por la que entró al principio.
Ese momento es mágico: acaba la obra y es un falso final. Me encanta que cada uno se imagine algo distinto sobre lo que aguarda a Maria tras esa puerta. Todo creador, una vez que ha hecho su obra, debería poder dejarla a la imaginación del espectador que la mira.
Paul recibe a sus compañeros. Y China queda lejísimos.
por Juan Marea
“Nedant cap a la Mar de la Xina” se representa en el Almeria Teatre de Barcelona hasta el 17 de noviembre.
«El culpable va hacia el castigo como el agua va al mar.»
Lo que en esta pieza teatral suena a amenaza puede camuflarse de advertencia.
Pero en la función de la Sala Muntaner no se detendrá aquí. Sino que acabará suponiendo un alivio para su protagonista. Aclaremos, no obstante, que no sin tener que pagar un precio al alcance de pocos bolsillos.
«Cosmètica de l’enemic» consiste, pues, en un juicio inesperado para su acusado, que primero rechaza y finalmente se erige en liberador. El fiscal es un despiadado avasallador que con su discurso relleno de amistosas intenciones destruye la calma del anónimo transeúnte. Esto no es más que el punto de partida de un proceso cuyo objetivo fundamental es averiguar si la impunidad social constituye una buena compensación para quien no puede garantizar su derecho a formar parte del grupo.
Magda Puyo, la instructora penal (y desde su posición de directora escénica) limpia casi por completo el escenario de artificios para dejar reposar en él los tres elementos esenciales del espectáculo, a los que saca lustre: la pareja de actores y el suspense.
Como cabezas visibles, Xavier Ripoll y Lluís Soler. El primero, objeto de martirio del segundo. Ripoll juega su papel de víctima combinando su diminuta presencia con un autoritario timbre. Ante el rechazo frontal del héroe, Soler contraataca con su esbelta figura y encantadora expresión demente.
Ambos personajes descifran la trama mediante un diálogo sin marcha atrás cuyo gran logro radica en la habilidad con que maneja los intrincados resortes de la ambigüedad, la sugestión en la manipulación y una estimulante insistencia en la creación de interrogantes. La ejecución por ambos intérpretes de sus réplicas adolece de cierta aceleración y alcanza sus cotas más altas cuando se ve bruscamente interrumpida. En esos momentos en que los dos personajes llegan a arañarse con los ojos y a salvaguardar su más celosa intimidad a escasos centímetros de distancia el uno del otro, reina un silencio inteligente que acrecenta la tensión y dota a los actores de una mayor entidad escénica. Y los aspavientos de Xavier que resquebrajan a su agredido «Jérôme» son tan estremecedores como la narración juguetona de Lluís al filosofar su «Textor» sobre los límites morales entre deseo, dominio y pasión amorosa.
El público, forzado a dictar sentencia, devora con mórbido interés el desarrollo de la trama. Y cuando llega el desenlace, los efectismos empleados resultarán tan acertados que no solo se nos congela la sangre. También temblamos al asumir nuestra misión de Jurado mientras aplaudimos y nos disponemos a abandonar la sala sumidos en una confusión tan atractiva que saldremos más imperfectos y bellos.
Un divorcio siempre es un acontecimiento digno de reseña y más cuando sus protagonistas forman parte del glamoroso y estrafalario mundo del famoseo. Esto es lo que pasa en Divorci, la obra que estrenó el pasado viernes el Teatre Gaudí, creada por Franz Keppler con argumento de Otávio Martins, adaptada y dirigida por Miquel Murga e interpretada por Òscar Mas, Núria Hosta, Aida Flix y Juan Frendsa.
La obra nos mete de lleno en un proceso de divorcio. En él los integrantes de la pareja formada por Cesc Santana (Juan Frendsa), un jugador de futbol venido a menos y su mujer, Bruna Monroy (Aida Flix), una modelo aspirante a actriz, han roto. Su amor (y sus intereses respectivos) no han resistido los pocos meses de matrimonio durante los que han estado juntos, por lo que ambos han iniciado los trámites de divorcio, que han puesto en manos de dos capaces abogados. Ella ha contratado a Josep Lluís Alsina (Òscar Mas), mientras que él ha hecho lo propio con Cecília Retxa (Núria Hosta), sin saber que sus defensores estuvieron, a su vez, casados y se divorciaron hace años.
La situación, pues, no puede ser más irónica: dos abogados divorciados que tienen que negociar el divorcio de sus clientes. ¿Algo puede ir mejor? Puede que sí, puede que las nuevas vidas de los abogados les hagan a ambos replantearse su situación y puede que el desarrollo del divorcio haga, también, reconsiderar las decisiones de las dos estrellas de la prensa rosa. Un lío emocional que provocará situaciones y finales inesperados.
Divorci es una comedia de enredos que se adentra por una parte en el mundo del famoseo, de los posados y de las trifulcas y por otro en las segundas oportunidades que la vida nos provee de tanto en tanto. La obra trata los dos temas con una gran perspectiva teatral y con voluntad de hacer pasar un buen rato a los espectadores. El tema escogido es, por otra parte, uno de aquellos que invaden los salones de la mayoría de los hogares y que se pelean, e incluso querellan, por ocupar las portadas y el máximo de páginas interiores de las revistas del corazón. Y es que en la actualidad las relaciones más o menos serias entre deportistas y modelos, léase cantantes, actrices, artistas y vividoras en general, está a la orden del día. De ahí que la elección del tema sea un acierto.
El texto, por otra parte, posee la fuerza y el vigor cómico que irradia de una escritura sencilla en el dibujo de las situaciones y de la continua contradicción de las mismas: dos parejas, una de ellas en proceso de divorcio, la otra divorciada. La primera parece que no tienen las cosas demasiado claras, o posiblemente las tenga y mucho. Los componentes de la segunda descubren que el hombre y la mujer nuevos que surgieron del divorcio vuelven a interesarles y seducirles, por lo que el odio inicial se convierte poco a poco en atracción. Un planteamiento, por tanto, en el que el enredo y la contradicción afloran constantemente. Una estructura que recuerda mucho a las comedias de enredo americanas en la que los sentimientos y la acción de hombres y mujeres se ven turbados por sus propias decisiones y empeños, desarrollándose de forma irónicamente confusa para ellos.
Si bien, aunque el texto posee la corriente humorística necesaria, parte de ella se pierde a la hora de materializarse en las actuaciones. A la obra le falta recorrido para conseguir que el humor que contiene fluya de forma natural y contundente. De sus cuatro interpretes destaca Òscar Mas, que le da a su personaje, el abogado Josep Lluís Alsina el touch humorístico que requiere. Nuria Hosta lo consigue por momentos pero aún no se le ve lo suficientemente suelta, y eso en humor se nota. Por lo que respecta a la pareja más joven, aunque Aida Flix dota a su papel de la ingenuidad y el atractivo físico que necesita, Juan Frendsa muestra cierta inexperiencia, debido, sin duda a que la obra representa su primer intento profesional en el teatro. Todo ello, sin duda, se puede mejorar con la propia evolución de las representaciones, consiguiendo darle a la obra la prestancia y la chispa que necesita.
Divorci es una buena receta de humor, aunque le falte algo más de cocción, para pasar un buen rato riéndose no solo de lo que pasa encima del escenario sino de sus conexión con la actualidad de la prensa rosa abanderada por programas de televisión como el infumable Sálvame en Telecinco y de revistas por el estilo. Y para confirmar que detrás de lo que parece algo cierto y seguro siempre queda un resquicio de incertidumbre y duda. Vamos, como en la vida misma.
«Divorci» se representa en el Teatre Gaudí des del 1 de noviembre de 2013.
Autor: Franz Keppler
Argumento: Otávio Martins
Reparto: Òscar mas, Núria Hosta, Aida Flix y Juan Frendsa
Versión catalana y dirección: Miquel Murga
Producción: Teatre Gaudí
Espacio escénico: Gordon Svaboda Craig
Vestuario: Daniel Carrasco
Diseño de luces: Daniel Gener
Espacio sonoro: José Gil
Horario: de jueves a sábado a las 21:30 horas y domingo a las 18:00 horas. Precio: 20 € Idioma: catalán Duración: 90 minutos
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Os presentamos cuatro de las novedades más recientes de Ediciones Urano que nos traen intriga, humor, difusión científica y un poco de picante erótico y que esperamos que sean de vuestro agrado.
El Club de Hexam Place, Ruth Rendell.
En torno a una mesa del pub Dugong, los trabajadores domésticos de la aristocrática callejuela londinense Hexam Place han creado una informal sociedad. Allí, criadas y conductores, mayordomos y cocineros, niñeras y au pairs se sienten liberados para contarse las miserias de sus trabajos y las manías de sus empleadores… pero, ¿hasta qué punto son sinceros los unos con los otros? La llegada del jardinero Dex, un hombre recién salido del psiquiátrico que cree que los mensajes de su compañía de móvil proceden de una voz divina, abrirá una caja de Pandora llena de obsesiones, adulterios… y, quizá, asesinatos. Con la elegancia habitual en ella, Ruth Rendell nos ofrece un nuevo recorrido por los laberintos más oscuros de la mente humana. A punto de cumplir cincuenta años de carrera literaria, esta gran dama de las letras inglesas es sinónimo del mejor thriller y de los más perturbadores retratos psicológicos.
Título:El club de Hexam Place Autora: Ruth Rendell Sello: Umbriel ISBN: 978-84-92915-34-7 Fecha de publicación: 25/11/2013 Precio: 15 € Número de páginas: 288 Medidas: 150 x 230 mm Encuadernación: Rústica con solapas
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Noche sin paz, Seth Grahame-Smith.
Un camello cruza al galope el desierto de Judea. Sobre su sufrida grupa se encuentra Baltasar, más conocido como “El fantasma de Antioquía”, un ladrón profesional que viene de desvalijar la casa del prefecto de Tel Arad. Y, pisándole los talones, una cohorte de soldados romanos ansiosos por llevar su cabeza ante los pies de Herodes el Grande. Porque… ¿Y si los Reyes de Oriente, en vez de magos, hubieran sido tres criminales que han escapado por los pelos de la ejecución pública? Tras sembrar de zombis la Inglaterra rural de Jane Austen, tras convertir a Abraham Lincoln en el gran cazador de vampiros del siglo XIX norteamericano, Seth Grahame-Smith nos conduce ahora a la aldea de Belén para mostrarnos todo lo que la Biblia olvidó contar sobre el nacimiento de Cristo y la huida a Egipto. Noche sin paz es una aventura épica llena de fantasía, acción y aventura que hará las delicias de los seguidores de Juego de tronos.
Título:Noche sin paz Autor: Seth Grahame-Smith Sello: Umbriel ISBN: 978-84-92915-36-1 Fecha de publicación: 11/11/2013 Precio: 17 € Número de páginas: 352 Medidas: 150 x 230 mm Encuadernación: Rústica con solapas
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Deixa de ser tu, Joe Dispenza.
Joe Dispenza va saltar a la fama al nostre país després de participar al film I tu què saps?, un documental sobre la impressionant capacitat de la ment per transformar la realitat, que es va popularitzar sense cap tipus de publicitat i gràcies al boca orella.
Ara, el popular científic i autor de Deixa de ser tu aprofundeix en tots aquells temes que tant ens van captivar – física quàntica, neurociència, biologia i genética- per ensenyar-nos a reprogramar el nostre cervell i ampliar el nostre marc de realitat. El resultat és un mètode pràctic de transformació per crear prosperitat i riquesa, però també un viatge prodigiós a un nou estat de consciència.
Título:Deixa de ser tu Autor: Joe Dispenza Sello: Entramat ISBN: 978-84-92920-05-1 Fecha de publicación: 27/05/2013 Precio: 18 € Número de páginas: 352 Medidas: 150 x 225 mm Encuadernación: Rústica con solapas
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Una chica entra en un bar, Helena S. Paige.
Primer título de una excitante serie: “Elige tu propia aventura… erótica” ¿Eres capaz de elegir tu propio destino? Tu mejor amiga cancela una cita contigo de último momento, y te encuentras sola, en un bar exclusivo, vestida para matar. ¿Qué vas a hacer ahora? ¿Pasarás la velada bebiendo tequila con una estrella de rock? ¿O te atraerá más ese encantador hombre de negocios? ¿Quizás prefieras charlar con el escultural barman? ¿O aceptar la invitación del guardaespaldas del célebre músico, que te ofrece llevarte a tu casa en el coche de su caprichoso jefe? Decidas lo que decidas, cada paso y cada desvío te promete un encuentro inolvidable, una experiencia sensual y única y un final feliz garantizado. Tú tienes el poder. Tus fantasías, tus reglas.
Título:Una chica entra en un bar Autora: Helena S. Paige Colección: Sombras ISBN: 978-84-15955-03-0 Fecha de publicación: 14/10/2013 Precio: 17 € Número de páginas: 320 Medidas: 150 x 225 mm Encuadernación: Rústica con solapas
Hoy os presentamos Por el bien del Imperio. Una historia del mundo desde 1945, escrito por el historiador Josep Fontana, un libro que nos habla de la historia del mundo más reciente.
Por el bien del Imperio. Una historia del mundo desde 1945, ha sido considerado como uno de los mejores libros del año 2011 y una obra de referencia para entender todos los acontecimientos históricos posteriores a la Segunda Guerra Mundial, la creación del estado de bienestar como respuesta al fascismo y al totalitarismo, la guerra fría, la caída de la URSS, la intervención de Estados Unidos en el mundo y la involución que se vive desde la década de 1970 en relación a los derechos sociales, el bienestar social y la democracia como consecuencia del triunfo del neoliberalismo.
Fontana constata, setenta años después, el fracaso del proyecto que surgió tras la Segunda Guerra Mundial de construir un nuevo orden internacional donde fuera posible el progreso de los pueblos y el entendimiento entre las naciones.
El libro tiene su origen en una preocupación personal. Su autor tenía 14 años cuando terminó la Segunda Guerra Mundial y creció con la esperanza de que se cumplieran las promesas que habían hecho en 1941, en la Carta del Atlántico, los que iban a resultar vencedores en la lucha contra el fascismo, en un programa en que nos garantizaban, entre otras cosas, “el derecho que tienen todos los pueblos a escoger la forma de gobierno bajo la cual quieren vivir” y una paz que había de proporcionar “a todos los hombres de todos los países una existencia libre, sin miedo ni pobreza”.
Cuando se cumplen 70 años de aquellas promesas, la frustración no puede ser mayor. No hay paz, la extensión de la democracia es poco más que una apariencia y, lejos de la prosperidad global que se nos anunciaba, vivimos en un mundo más desigual (…) Era lógico que me sintiera engañado y con derecho a preguntar por las causas de este fracaso, y mi oficio de historiador me ha llevado a hacerlo en la forma propia de mi trabajo”.
Título:Por el bien del Imperio. Una historia del mundo desde 1945 Autor: Josep Fontana Editor: Pasado & presente Fecha publicación: 2011 Precio: 39 € ISBN: 9788493914349 Páginas: 1232 págs. Encuadernación: Tapa dura
“Living is easy with eyes closed”, afirmaba John Lennon en la hermosa Strawberry Fields Forever, una canción que escribió para The Beatles durante los días que pasó en Almería rodando Cómo gané la guerra, el film antibelicista de Richard Lester. Ahora, más de cuarenta años después, David Trueba recupera ese verso para titular su nueva película, Vivir es fácil con los ojos cerrados, una road movie tragicómica en la que consigue recrear con acierto la España decadente de la década de los sesenta, el país en el que los grises repartían estopa a las puertas de la Monumental, Eleuterio Sánchez, El Lute, se convertía en mito y Manuel Fraga se bañaba en las playas de Palomares, una época extremadamente dura en la que una parte de la población pasaba hambre y malvivía bajo la amenaza constante de la represión.
El director madrileño ha tomado como punto de partida la historia verídica de Juan Carrión, un profesor de inglés que enseñaba el idioma de Shakespeare a sus alumnos a partir de los temas de The Beatles que escuchaba en la radio clandestina; pero transcribir la letra de las canciones de oído no era una tarea sencilla, así que, cuando supo de la presencia de Lennon en Almería, no dudó ni un instante en viajar desde Cartagena para entrevistarse con él y, de esta manera, conseguir que le aclarara los interrogantes que tenía acerca de sus composiciones. Trueba recupera esa aventura (tan solo cambia el nombre de Juan por el de Antonio) y le añade algo de ficción y algún que otro apunte autobiográfico (el disgusto de Juanjo cuando ve peligrar su melena lo vivió uno de sus hermanos) para confeccionar Vivir es fácil con los ojos cerrados, un relato que utiliza ese viaje y la figura de John Lennon como metáfora de una ilusión, la de dejar de vivir con miedo y empezar a emprender uno mismo su propio camino, una quimera necesaria para una sociedad sin ilusiones que ansiaba una bocanada de aire fresco en esa España de 1966.
El trío protagonista, en un fotograma de la película
David Trueba se ha rodeado, en esta ocasión, de sus actores más fieles para completar el reparto: Jorge Sanz y Ariadna Gil son los padres del rebelde Juanjo, y Ramón Fontserè ejerce de propietario del chiringuito El Catalán, además de mostrar su habilidad para tocar La presó del Rei de França a la trompeta; ah, y como curiosidad debemos señalar la presencia de Valentí Guardiola (sí, sí, el padre del celebérrimo entrenador del Bayern Münich) como eficiente peluquero. Sin embargo, Trueba ha confiado en dos jóvenes sin excesiva experiencia a sus espaldas para ejercer de protagonistas: Natalia de Molina y Francesc Colomer firman un excelente trabajo a sus órdenes, ellos son unos convincentes Belén y Juanjo, compañeros de fatigas del bondadoso y quijotesco maestro, un enorme Javier Cámara que, aquí, logra una de sus mejores interpretaciones, capaz de hacer sonreír al espectador con su ingenio para, acto seguido, emocionarle con su sabiduría y ternura.
En un momento de la película, Antonio comparte una teoría según la cual la música del cuarteto de Liverpool subsistirá al paso del tiempo: “Su música es alegre y melancólica, como lo es la vida, y por eso la gente hace suyas las canciones de The Beatles”; los años han pasado, de los Fab Four solo Paul McCartney y Ringo Starr siguen vivos, pero Antonio estaba en lo cierto: las canciones que elaboraron en sus diez años de existencia conjunta siguen vigentes en el imaginario colectivo. De la misma manera, Vivir es fácil con los ojos cerrados merece tener una larga vida cinematográfica porque está confeccionada exactamente con esos ingredientes: alegría y melancolía, sonrisa y emotividad, además de ser una maravillosa lección vital y optimista para aquellos que tienen la sensación de que nuestros actuales gobernantes, como entonces, no tienen intención alguna de que veamos algo de luz en el futuro.
Título: Vivir es fácil con los ojos cerrados
Director: David Trueba
Intérpretes: Javier Cámara, Natalia de Molina, Francesc Colomer, Ramón Fontserè, Jorge Sanz, Ariadna Gil, Rogelio Fernández Espinosa, Valentí Guardiola
Guión: David Trueba
Año: 2013
Duración: 108 minutos
Magda ríe a mandíbula batiente y dispara pasión por su trabajo. Ni la grabadora está segura. Pero no seré yo quien consiga evitarlo.
¿Qué es “Cosmètica de l’enemic”?
Es la historia de un hombre que encuentra a su álter ego y este le ayudará a conocerse. Siente pánico porque tiene un lado oscuro. Al igual que hace Amélie Nothomb en su novela homónima, nuestra propuesta combina comedia y thriller psicológico.
¿Al público actual, en estos momentos, le gusta que le mostremos este lado?
Sí y mucho. Porque todos lo tenemos. Si alguien nos tirase un poco de la lengua, seguramente saldrían aspectos de nuestra personalidad mucho más negros que el blanco que enseñamos aparentemente. La obra habla de emociones fuertes y la gente las necesita. Aunque sean de ficción, las puede contrastar con sus propios miedos, con su angustia. Así dejamos escapar nuestra parte negativa. Y ello nos permite descansar. También es una forma de reírnos de nosotros mismos, de ironizar sobre la realidad. Y es que la vida es una tragicomedia grotesca.
Magda claroscura
Lo que tenemos dentro no podemos rechazarlo. Lo importante es saber que lo tenemos y no negarlo. No te escondas de lo que tú también eres.
Definís la obra como un “juego ambiguo y seductor entre el Bien y el Mal”. ¿Por qué es tan tentador el Mal?
¿Por qué nos atraen los acantilados? Pues porque sabemos que si los traspasamos ocurrirá algo absolutamente desconocido y quizás descubriremos cosas de nosotros mismos que nos asusten mucho y que prefiramos ocultar. De todas maneras, el Mal es muy relativo: Muchas cosas que calificamos socialmente como buenas son malas en realidad. Y al revés.
La obra transcurre en la sala de espera un aeropuerto. ¿Es relevante que los hechos sucedan allí?
Por supuesto. En primer lugar, porque la sala de espera es tierra de nadie y en ella no estás protegido. En segundo lugar, mientras esperas tu mente puede estar en blanco porque no estás haciendo nada en concreto. Y finalmente porque no puedes escaparte de allí. Solo tienes una salida: Subir al avión. Después de encontrarse Jérôme Angust, el ejecutivo protagonista, con Textor Texel en dicho aeropuerto, el primero solo podrá dirigirse hacia una puerta, la del abismo.
La obra se centra en dos personajes antagonistas que “se oponen, se cruzan y finalmente se confunden”. Eso también ocurría en “Alma i Elisabeth”, la obra que estrenaste el pasado mes de junio adaptando “Persona” de Ingmar Bergman.
Es curioso pero no lo busqué intencionadamente. Ambas propuestas me las hizo Carles Manrique, el productor ejecutivo. En ambas se plantea la dualidad del ser humano. ¡Quizás fue mi subconsciente el que me llevó a ellas!. Mi hijo, al ver las dos obras, me preguntó si me pasaba algo, si tenía algún problema… Yo le contesté como hace todo el mundo: que no. Tanto Amélie Nothomb como Ingmar Bergman son personas muy contradictorias, en lucha constante consigo mismos y con la realidad y la sociedad. Sus obras son también muy complejas. Últimamente me divierto mucho haciendo cosas tan duras.
El título de la obra, “Cosmètica de l’enemic”, es extraño.
La “cosmética” (que viene de “cosmos”) es la ciencia que estudia el equilibrio del cosmos, es el “arte del equilibrio”. Textor equilibrará a esa persona que es Jérôme y su dualidad.
Te enfrentas al estilo de Nothomb, íntimo y hermético.
Amélie es muy dual. Nunca es tan hermética o grotesca como para llegar al límite. Siempre te permite volver. Lo combina muy bien. Algunos elementos de su obra, como cuando habla del jansenismo, de Pascal o incluso cierta influencia freudiana, podrían resultar herméticos. Pero al mismo tiempo es una novelista popular por su forma clara y diáfana de hacer que corra la acción y su capacidad de seducir al público. Además, Amélie tiene un sentido del humor negro. Y eso gusta mucho por la perversidad que todos llevamos dentro.
¿Cómo adaptasteis Pablo Ley y tú la novela?
La literatura de Amélie es muy teatral. Nos limitamos prácticamente a sintetizar su texto. A medida que avanza la obra, se abren puertas falsas repentinas que te llevan por otro lado. Intentamos no dejarnos ninguna de esas puertas. Quisimos mantener ese suspense, elemento frecuente en la obra de Nothomb. Nosotros solo hemos intentado no perder el equilibrio que su obra ya tiene.
Los actores, Lluís Soler y Xavier Ripoll, destacan por la gravedad de sus voces.
Sus voces contrastan muy bien. La de Xavier es algo volátil mientras que la de Lluís es más profunda, rasgo muy apropiado ya que él interpreta precisamente al enemigo interior. De ambos actores, destaco además su capacidad de hacer verdadero todo lo que aquí interpretan.
El espacio escénico es tuyo y de Martí Torras.
Yo quería contar la metáfora de la mente humana. Representarlo con algo que recordara al cerebro mediante formas organizadas. Y que el público formara parte del espectáculo de modo que puntualmente se sintiera en un aeropuerto abriendo una ventana hacia la mente de alguien para poder mirar adentro.
¿Cuáles son tus inquietudes como directora?
A mí me gusta crear espacios poéticos. Hacer una propuesta estética que incluya una complejidad ideológica. No me interesa hacer una copia de la realidad. Y me encanta trabajar la corporalidad de los actores. El cuerpo explica cosas irracionales mientras que la palabra siempre es racional. Por ello, el cuerpo lleva a lugares personales mucho más profundos.
¿Es la ambigüedad una forma de no mojarse?
El teatro es hacer preguntas. La respuesta debe darla el público formulándose más preguntas. El arte causa incógnitas. Cuando miramos un cuadro de Pollock, lo entendemos desde la emoción y la sensación, y no desde la razón. No obstante, a veces los directores y dramaturgos no sabemos explicar lo que queremos decir.
¿A quién va dirigida vuestra propuesta?
Es una obra con diversos niveles de lectura. Nos está sorprendiendo que venga a verla gente muy joven, que es un sector social poco habituado al teatro. Los domingos por la tarde, en cambio, el patio de butacas se llena de gente mayor. El público que estamos teniendo es un buen reflejo de la combinación que “Cosmètica de l’enemic” ofrece de lo popular y lo ambiguo. Estaremos en la Sala Muntaner hasta el 9 de noviembre y después tenemos catorce “bolos” por Catalunya.
Recomiéndame una obra que hayas visto recientemente.
“La marquesa de Sade” dirigida por Emilià Carilla y protagonizada por Agnès Romeu, Muntsa Alcañiz, Àngels Bassas, Andrea Montero, Laura Fité y Enka Alonso en el Teatre Akadèmia de Barcelona. El trabajo de las actrices es muy interesante.
¿Cómo ves el panorama teatral catalán actual?
Hiperconservador y muy acomodaticio. Es necesario iniciar un proceso de liberación. La cultura y el arte de este país son un patrimonio muy rico: Por un lado, somos cuatro gatos y en cambio tenemos muchos artistas. Este proceso se inició en un momento dado pero ha quedado paralizado. Lo que tenemos ahora es un localismo patético.
¿A qué se debe esta situación?
Hace mucho tiempo que las instituciones públicas siguen un camino equivocado potenciando una serie de propuestas insuficientes para crear un tejido cultural pero que lucen mucho en el aparador. Esto pasa ahora más que nunca. Los proyectos mueren donde se estrenan y fundamentalmente en Barcelona: No hay una red de exhibición, solo edificios con sus focos. Todo son ladrillos y ordenadores. Y lo importante es que los artistas estén en el escenario. Por otra parte, los profesionales tenemos que depender menos de las instituciones.
¿Qué es la cultura para ti?
Un espacio de placer y reflexión. Un lugar donde buscarse como persona y como país. Es una de las pocas cosas que te hacen avanzar humanamente. Y empieza en la esfera más privada. Si la cultura local no es potente, nunca podrá dar el salto hacia lo universal. Y lo universal nace de la potenciación de aquello que proviene del territorio propio. Cuando lo que se promueve es una colección de obviedades, los saltos son fuegos artificiales. La cultura es incomodidad. Solo así es posible la búsqueda de algo mejor.
Apago la grabadora. Ahora soy yo el que debe responder a Magda.
Como es sabido por todos una película está compuesta por diversos elementos entre los que destacan la imagen, el texto y la música. De entre ellos la música muchas veces queda, para el público en general, como un elemento decorativo de refuerzo para realzar justamente a los dos primeros. De tanto en tanto, sin embargo, algunos compositores y ciertas composiciones traspasan esta función decorativa y adquieren una identidad propia, haciéndose reconocibles y recordándose de forma autónoma al resto del film. Y si existe un compositor que se pueda considerar como un icono de la música de cine y cuyas partituras, por su contundencia y por su calidad, hayan traspasado este «ahogo decorativo», convirtiéndose en un nombre conocido por el público en general, este no es otro que John William.
Pues bien, durante el pasado mes de octubre y el actual de noviembre la Film Symphony Orchestra, dirigida por Constantino Martínez-Orts, se ha propuesto sacar a pasear por diversas ciudades españolas (Madrid, Valencia, Barcelona y Sevilla) los grandes temas de la música del cine capitaneados por los compuestos por Williams, una propuesta que llena de gozo a los amantes del cine y a los apasionados, también, de las soundtracks.
El concierto de Barcelona, celebrado en el Auditori el pasado domingo 27 de octubre, representó la cuarta parada del recital. La orquesta fue fiel, muy fiel, al programa marcado para la gira. Todo comenzó con la interpretación de La Guerra de las Galaxias, un tema que dejó claro, ya desde un buen principio, por donde iban a ir los tiros musicales de la noche. El tema principal del film encendió los primeros aplausos de la noche, a los que siguieron la interpretación de otros temas, compuestos principalmente por Williams, pero en los que también tuvieron cabida otros compositores como John Barry, Monty Norman, Hans Zimmer, o James Horner.
La orquesta, que cuenta con una base humana de 100 músicos profesionales, estuvo a la altura de las expectativas. Dirigida efusivamente por Constantino Martínez-Orts, tanto que a veces se dejaba llevar por los temas por él conducidos, hizo un repaso por lo mejor de la obra de Williams, con la tensión y la cadencia necesarias para dirigir la interpretación de algunos de los temas y las fanfarrias más sinfónicas de la historia del cine como Harry Potter y la piedra filosofal, Parque Jurásico, Hook, La Lista de Schindler o Tiburón. La efervescencia musical de Williams estuvo equilibrada con los temas más melódicos de John Barry (Memorias de África y Bailando con Lobos), los más efectistas de Hans Zimmer (Gladiator y Piratas del Caribe) o la marcha de estilo militar compuesta por Horner para su Apolo 13. En el recital también tuvo cabida la interpretación de uno de los temas más archi-famosos del cine, que no es otro que el de James Bond compuesto por Monty Norman.
El concierto, organizado en dos partes con un intermedio entre ambas, tuvo un desarrollo preciso y diestro marcado por los fervientes aplausos del público, que si bien ocupaba poco más de la mitad del aforo (la sala Pau Casals de l’Auditori tiene un aforo de 2.199 personas), se hacían notar tras la interpretación de cada uno de los temas, sobre todo después de aquellos más potentes. Aunque, y esto ya es un gusto personal, creo que el concierto hubiera ganado en policromía musical si hubieran estado más presentes otros compositores como el majestuoso Jerry Goldsmith o el resolutivo James Horner, del que si bien sí que se interpretó una pieza, Apolo 13, no es ni mucho menos, de las más representativas de la magia musical del compositor.
Aunque lo mejor del concierto llegó hacia el final, cuando y como para acabar «a lo grande» se interpretaron de forma consecutiva tres de los temas más recordados de John Williams, como son la marcha imperial de El imperio contraataca y los temas principales de Indiana Jones o E.T. El Extraterrestre. Y es que el compositor neoyorquino ha dejado en nuestra retina musical algunos de los temas musicales más laureados de cine americano del último tercio del siglo XX, traspasando, como decía antes, su naturaleza de apoyo cinematográfico y convirtiéndose en auténticos iconos musicales.
El concierto, sin embargo, no acabó allí, ya que tras la interpretación del último tema indicado en el programa, la Film Symphony Orchestra regaló al público con tres bises, el último de los cuales, y como no podía ser de otra forma, no fue otro que la fanfarria más conocida del compositor, la que creó en el año 1978 para Superman.
Film Symphony Orchestra nos demuestra, así, que la música de cine, bien entendida y bien interpretada en directo, es un producto que agrada al público y que tiene su lugar en la cartelera española. Una propuesta que agradecemos sobremanera aquellos que gozamos con el cine y con las bandas sonoras que, ligadas como la piel a la carne, dan como resultado auténticas obras maestras como las que se oyeron el pasado domingo en el concierto en el Auditori de Barcelona.
Calendario de conciertos:
Madrid – 17 y 18 de octubre – Auditorio Nacional de Música Valencia – 19 de octubre – Palau de la Música Barcelona – 27 de octubre – L’Auditori Sevilla – 23 de noviembre – Palacio de Congresos y Exposiciones