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Magda Puyo, directora de “Cosmètica de l’enemic”: “La cultura es incomodidad.”

Magda ríe a mandíbula batiente y dispara pasión por su trabajo. Ni la grabadora está segura. Pero no seré yo quien consiga evitarlo.

 ¿Qué es “Cosmètica de l’enemic”?

Es la historia de un hombre que encuentra a su álter ego y este le ayudará a conocerse. Siente pánico porque tiene un lado oscuro. Al igual que hace Amélie Nothomb en su novela homónima, nuestra propuesta combina comedia y thriller psicológico.

¿Al público actual, en estos momentos, le gusta que le mostremos este lado?

Sí y mucho. Porque todos lo tenemos. Si alguien nos tirase un poco de la lengua, seguramente saldrían aspectos de nuestra personalidad mucho más negros que el blanco que enseñamos aparentemente. La obra habla de emociones fuertes y la gente las necesita. Aunque sean de ficción, las puede contrastar con sus propios miedos, con su angustia. Así dejamos escapar nuestra parte negativa. Y ello nos permite descansar. También es una forma de reírnos de nosotros mismos, de ironizar sobre la realidad. Y es que la vida es una tragicomedia grotesca.

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Magda claroscura

Lo que tenemos dentro no podemos rechazarlo. Lo importante es saber que lo tenemos y no negarlo. No te escondas de lo que tú también eres.

Definís la obra como un “juego ambiguo y seductor entre el Bien y el Mal”. ¿Por qué es tan tentador el Mal?

¿Por qué nos atraen los acantilados? Pues porque sabemos que si los traspasamos ocurrirá algo absolutamente desconocido y quizás descubriremos cosas de nosotros mismos que nos asusten mucho y que prefiramos ocultar. De todas maneras, el Mal es muy relativo: Muchas cosas que calificamos socialmente como buenas son malas en realidad. Y al revés.

La obra transcurre en la sala de espera un aeropuerto. ¿Es relevante que los hechos sucedan allí?

Por supuesto. En primer lugar, porque la sala de espera es tierra de nadie y en ella no estás protegido. En segundo lugar, mientras esperas tu mente puede estar en blanco porque no estás haciendo nada en concreto. Y finalmente porque no puedes escaparte de allí. Solo tienes una salida: Subir al avión. Después de encontrarse Jérôme Angust, el ejecutivo protagonista, con Textor Texel en dicho aeropuerto, el primero solo podrá dirigirse hacia una puerta, la del abismo.

La obra se centra en dos personajes antagonistas que “se oponen, se cruzan y finalmente se confunden”. Eso también ocurría en “Alma i Elisabeth”, la obra que estrenaste el pasado mes de junio adaptando “Persona” de Ingmar Bergman.

Es curioso pero no lo busqué intencionadamente. Ambas propuestas me las hizo Carles Manrique, el productor ejecutivo. En ambas se plantea la dualidad del ser humano. ¡Quizás fue mi subconsciente el que me llevó a ellas!. Mi hijo, al ver las dos obras, me preguntó si me pasaba algo, si tenía algún problema… Yo le contesté como hace todo el mundo: que no. Tanto Amélie Nothomb como Ingmar Bergman son personas muy contradictorias, en lucha constante consigo mismos y con la realidad y la sociedad. Sus obras son también muy complejas. Últimamente me divierto mucho haciendo cosas tan duras.

El título de la obra, “Cosmètica de l’enemic”, es extraño.

La “cosmética” (que viene de “cosmos”) es la ciencia que estudia el equilibrio del cosmos, es el “arte del equilibrio”. Textor equilibrará a esa persona que es Jérôme y su dualidad.

Te enfrentas al estilo de Nothomb, íntimo y hermético.

Amélie es muy dual. Nunca es tan hermética o grotesca como para llegar al límite. Siempre te permite volver. Lo combina muy bien. Algunos elementos de su obra, como cuando habla del jansenismo, de Pascal o incluso cierta influencia freudiana, podrían resultar herméticos. Pero al mismo tiempo es una novelista popular por su forma clara y diáfana de hacer que corra la acción y su capacidad de seducir al público. Además, Amélie tiene un sentido del humor negro. Y eso gusta mucho por la perversidad que todos llevamos dentro.

¿Cómo adaptasteis Pablo Ley y tú la novela?

La literatura de Amélie es muy teatral. Nos limitamos prácticamente a sintetizar su texto. A medida que avanza la obra, se abren puertas falsas repentinas que te llevan por otro lado. Intentamos no dejarnos ninguna de esas puertas. Quisimos mantener ese suspense, elemento frecuente en la obra de Nothomb. Nosotros solo hemos intentado no perder el equilibrio que su obra ya tiene.

Los actores, Lluís Soler y Xavier Ripoll, destacan por la gravedad de sus voces.

Sus voces contrastan muy bien. La de Xavier es algo volátil mientras que la de Lluís es más profunda, rasgo muy apropiado ya que él interpreta precisamente al enemigo interior. De ambos actores, destaco además su capacidad de hacer verdadero todo lo que aquí interpretan.

El espacio escénico es tuyo y de Martí Torras.

Yo quería contar la metáfora de la mente humana. Representarlo con algo que recordara al cerebro mediante formas organizadas. Y que el público formara parte del espectáculo de modo que puntualmente se sintiera en un aeropuerto abriendo una ventana hacia la mente de alguien para poder mirar adentro.

¿Cuáles son tus inquietudes como directora?

A mí me gusta crear espacios poéticos. Hacer una propuesta estética que incluya una complejidad ideológica. No me interesa hacer una copia de la realidad. Y me encanta trabajar la corporalidad de los actores. El cuerpo explica cosas irracionales mientras que la palabra siempre es racional. Por ello, el cuerpo lleva a lugares personales mucho más profundos.

¿Es la ambigüedad una forma de no mojarse?

El teatro es hacer preguntas. La respuesta debe darla el público formulándose más preguntas. El arte causa incógnitas. Cuando miramos un cuadro de Pollock, lo entendemos desde la emoción y la sensación, y no desde la razón. No obstante, a veces los directores y dramaturgos no sabemos explicar lo que queremos decir.

¿A quién va dirigida vuestra propuesta?

Es una obra con diversos niveles de lectura. Nos está sorprendiendo que venga a verla gente muy joven, que es un sector social poco habituado al teatro. Los domingos por la tarde, en cambio, el patio de butacas se llena de gente mayor. El público que estamos teniendo es un buen reflejo de la combinación que “Cosmètica de l’enemic” ofrece de lo popular y lo ambiguo. Estaremos en la Sala Muntaner hasta el 9 de noviembre y después tenemos catorce “bolos” por Catalunya.

Recomiéndame una obra que hayas visto recientemente.

La marquesa de Sade” dirigida por Emilià Carilla y protagonizada por Agnès Romeu, Muntsa Alcañiz, Àngels Bassas, Andrea Montero, Laura Fité y Enka Alonso en el Teatre Akadèmia de Barcelona. El trabajo de las actrices es muy interesante.

¿Cómo ves el panorama teatral catalán actual?

Hiperconservador y muy acomodaticio. Es necesario iniciar un proceso de liberación. La cultura y el arte de este país son un patrimonio muy rico: Por un lado, somos cuatro gatos y en cambio tenemos muchos artistas. Este proceso se inició en un momento dado pero ha quedado paralizado. Lo que tenemos ahora es un localismo patético.

¿A qué se debe esta situación?

Hace mucho tiempo que las instituciones públicas siguen un camino equivocado potenciando una serie de propuestas insuficientes para crear un tejido cultural pero que lucen mucho en el aparador. Esto pasa ahora más que nunca. Los proyectos mueren donde se estrenan y fundamentalmente en Barcelona: No hay una red de exhibición, solo edificios con sus focos. Todo son ladrillos y ordenadores. Y lo importante es que los artistas estén en el escenario. Por otra parte, los profesionales tenemos que depender menos de las instituciones.

¿Qué es la cultura para ti?

Un espacio de placer y reflexión. Un lugar donde buscarse como persona y como país. Es una de las pocas cosas que te hacen avanzar humanamente. Y empieza en la esfera más privada. Si la cultura local no es potente, nunca podrá dar el salto hacia lo universal. Y lo universal nace de la potenciación de aquello que proviene del territorio propio. Cuando lo que se promueve es una colección de obviedades, los saltos son fuegos artificiales. La cultura es incomodidad. Solo así es posible la búsqueda de algo mejor.

Apago la grabadora. Ahora soy yo el que debe responder a Magda.

por Juan Marea

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Magda, Xavier y Lluís, cosmonautas

Crítica teatral: L’impostor, Versió del Tartuf de Molière, en el Versus teatre.


Seguramente no existe una temporada teatral en ninguna ciudad española, ni tampoco en el mundo, al menos en el Occidental, en la que no se represente, como mínimo, una de la obra escrita por Molière, sin duda alguna uno de los dramaturgos franceses más reconocido, sino el que más, de todos los tiempos. Esta vez, y al inicio de la temporada, el Versus Teatre se ha atrevido con el estreno de L’impostor, Versió del Tartuf de Molière, una adaptación de la obra el autor francés dirigida por Frederic Roda al frente de la compañía Die Probe.

Y como pasa con todos los clásicos, la obra escogida, El Tartufo, pretende analizar los sentimientos y las ambiciones clásicas que vivifican y alteran los corazones humanos, los antiguos y los modernos, condimentado todo ello con un gran sentido del humor evidente a lo ancho y largo de la obra.

Tartufo o el impostor nos traslada a mediados del siglo XVII, a la casa del burgués Segimon cuyo entendimiento está confundido y obnubilado por la influencia que ejerce sobre él, y por tanto sobre el resto de la familia, Tartufo, un “supuesto” fraile beatucho acogido en la casa. Segimon, cegado por su reverencia hacia Tartufo, se propone unirlo en matrimonio con su propia hija, Anna, si bien esta está enamorada de Maurici. La decisión tomada por Segimon llevará a su mujer, Elvira y a una de las criadas, Francina, a luchar contra el triste destino matrimonial que Segimon depara a su hija, intentando desenmascarar a Tartufo. Toda esta complicada situación familiar lleva, como no, a que se represente sobre el escenario una trama cómica de intentos, equívocos y consecuencias, que afectará de pleno a la vida en la casa e incluso al destino económico y social de la familia.

La joven compañía teatral Die Probe lleva a cabo, pues, una relectura de una de las obras más conocidas de Molière, y lo hace con un carácter joven, un hecho que se nota tanto en los intérpretes y, a pesar de la veteranía del director Frederic Roda, en alguna inconveniencia a la hora de configurar el espectáculo. Y seguramente la mayor de ellas sea, justamente, la adaptación de la obra.

Me explico. La versión del Tartufo estrenada en el Versus opta por mantener una imagen clásica de la obra, apartándose de las muy de moda y peligrosas actualizaciones escénicas. Es todo un placer, además, deleitarse con un texto interpretado en catalán y en verso, con unas rimas y un ingenio preciosistas, que nos permiten gozar aún más del perfil clásico de la adaptación. Todo esto nos introduce rápidamente en la trama de la historia, a lo que no son ajenos los esfuerzos de sus jóvenes actores.

Si bien, la adaptación desbarata gran parte de los aciertos del intento. La drástica reducción del número de personajes y la dramática supresión de parte de la trama producen un efecto de desconcierto en el espectador, que, sobre todo en el último acto, se ve sorprendido por una deriva del argumento que no le permite comprender lo que se está narrando sobre el escenario. El cambio en el ritmo de representación, es pues, un bache que hace descarrilar, en parte, los logros de un proyecto que se nota materializado con mucho más que empeño.

La juventud, además, es manifiesta en la compañía y se hace evidente en el transcurso de la obra. La mayoría de los actores y actrices están aún en fase de aprendizaje, y se nota, lo que nos puede hacer valorar aún más el esfuerzo interpretativo. Aún así, es de derecho destacarla actuación de Anaïs Garcia y Laura Fité, la primera como una fiel criada alegre y metomentodo; y la segunda como Tartufo, que en esta versión adopta un componente andrógino (una mujer interpretando a un personaje masculino) que permite a la obra introducir un elemento de misterio y ocultación muy adecuado a un personaje mentiroso, conspirativo e intrigante que busca su éxito personal aún a expensas de destruir a la familia que lo acoge. Una juventud teatral que no ha podido ser equilibrada por la dirección escénica de Frederic Roda, que nos presenta una adaptación con unos perfiles no del todo definidos.

Aún así, y si tomamos a L’impostor. Versió del Tartuf de Molière como un ejercicio de maduración profesional (que creo que es lo que es), es de ley reconocerle algunos aciertos, sobre todo la valentía de atreverse con un Molière, y nada menos que con el Tartufo, y el hecho de permitirnos recrearnos de nuevo con una obra y con unos personajes que han dejado huella en la historia del teatro.

L’impostor. Versió del Tartuf de Molière” se representa en el Versus Teatre del 11 de octubre al 2 de noviembre de 2011.

Dirección: Frederic Roda
Versión: Joan Oliver
Reparto: Marina Barberà, Laura Fité, Anaïs Garcia, Anna Massó, Marc Rius y Jordi Sanosa
Cía: Die probe
Iluminación: Marc Martin
Técnico de iluminación: Andriy Kravchyk
Diseño de vestuario: Companyia Acte Quatre
Producción: Die probe y Acces Teatre SL con el apoyo de Teatre de Ponent, sl.

Horarios: martes y miércoles a las 21:00 horas.
Precio: 12 €.
Idioma: catalán.
Duración: 1 hora y 10 minutos.
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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez

Estreno teatral: Entrevista amb un vampir que al final va resultar que potser no ho era tant y L’impostor en el Versus Teatre.


El Versus Teatre presenta una doble programación para este mes de octubre. Por un lado la comedia Entrevista amb un vampir que al final va resultar que potser no ho era tant basada en la novela de Josephine P. Hey; por el otro L’impostor, una versión del Tartufo de Molière dirigida por Frederic Roda y producida por la compañía Die probe.

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Entrevista amb un vampir que al final va resultar que potser no ho era tant, de Josephine P. Hey.

Una comedia dirigida por Paco Mir que recupera la única obra escrita per Josephine P. Hey.

María Paz Palacio, periodista televisiva y estrella del polémico programa de investigación MYSTERYUS, invita a su plató a un hombrecillo que ha osado contradecirla, vía e-mail, y que afirma ser un vampiro. La venganza está servida: entre preguntas y respuestas singulares, María Paz Palacio intentará desmontar todos los argumentos que va exponiendo Juan Taboada (el hombrecillo) con otros… más o menos sólidos.

Una comedia hilarante, ingeniosa y trepidante que desmenuza en clave de humor clásico, negro, cruel, surrealista y, a veces, también un poco tonto… la mayoría de tópicos del mundo del vampirismo.

La adaptación recupera la única obra que escribió la noruega Josephine P. Hey, una novela homónima que a finales de los años treinta se convirtió, apoyada por la crítica especializada, en un gran éxito de ventas.

Entrevista amb un vampir que al final va resultar que potser no ho era tant” se representa en el Versus Teatre del 7 de octubre al 6 de noviembre de 2011.

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Autora: Josephine P. Hey
Versión: Paco Mir, Teresa Ros y Gilbert Bosch
Dirección: Paco Mir
Compañía: Grappa Teatre
Reparto: Teresa Ros y Gilbert Bosch

Horarios: de jueves a sábado a las 21:00 horas y domingo a las 20:00 horas.
Precio: 16 €.
Idioma: catalán.
Duración de la obra: 1 hora y 25 minutos.

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L’impostor. Versió del Tartuf de Molière.

Frederic Roda dirige L’impostor de Molière en el Versus Teatre.

Estrenada hace más de 300 años, el 12 de mayo de 1664, Tartufo es ya uno de los títulos esenciales de la historia del teatro y uno de los más representados y adaptados de todos los tiempos. Con la firma de uno de los mejores dramaturgos del teatro occidental, Molière, ahora es Frederic Roda quién decide darle vida de nuevo con un equipo formado por jóvenes actores que ya han recibido el entusiasta beneplácito de la crítica en las diversas previas que se han realizado.

El argumento, ya conocido por todos, hace de L’impostor una obra clave de su época y de la historia del teatro, puesto que a través de la crítica a la hipocresía, la influencia y el exceso de confianza en ciertos estamentos como el religioso se ganó la controversia y la oposición de sectores influyentes del poder, como la Iglesia. Ahora tenemos una nueva oportunidad para revisitar este clásico de la mano de la compañía Die probe.

Sólo nos hace falta que nuestra propuesta sea lo suficientemente atractiva para que os enganche y os pueda hacer pasar un buen rato con los personajes protagonistas de esta adaptación: Segimon, el padre, Elvira, la madre, Anna, la hija, Mauricio, el pretendiente, Francina, la muchacha y Tartufo, el impostor.

Mucho se ha escrito sobre esta obra y sobre sus posibles interpretaciones. La que os representamos es una más. Este es sin duda el valor de los clásicos, que nunca te los acabas y que siempre encuentras una nueva manera de ponerlos sobre el escenario.

L’impostor. Versió del Tartuf de Molière” se representa en el Versus Teatre del 11 de octubre al 2 de noviembre de 2011.

Dirección: Frederic Roda
Versión: Joan Oliver
Reparto: Marina Barberà, Laura Fité, Anaïs Garcia, Anna Massó, Marc Rius y Jordi Sanosa
Cía: Die probe
Iluminación: Marc Martin
Diseño de vestuario: Pau Fernandez
Producción: Die probe y Acces Teatre SL con el apoyo de Teatre de Ponent, sl.

Horarios: martes y miércoles a las 21:00 horas.
Precio: 12 €.
Idioma: catalán.
Duración: 1 hora y 10 minutos.