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Programación en Porta 4 para el mes de abril

El próximo mes de abril la sala Porta 4 renueva su programación teatral; aquí os presentamos los espectáculos que se podrán ver en la pequeña sala de Gràcia en las próximas semanas.

Noviembre del 36, de Topich Theatrical y Junna Films

Rafael Alberti declaró en la academia de Bellas Artes que su propósito con “Noche de guerra en el Museo del Prado” era: “dar la palabra a la pintura”.

Hay dos épocas; la Guerra Civil y la Guerra de la Independencia. Ése es el paralelismo que propone la obra; pero el gran acierto, sin duda alguna, es hacer hablar a los cuadros de Goya, de Tiziano, de Velázquez, o de Fra Angélico, entre otros. Este no es un alegato a la guerra, es una reflexión sobre nuestros tiempos con la intención de no olvidar nuestra historia para no repetir los errores del pasado.

1936-1808: “Tenían los mismos rostros, iguales oficios, hervor idéntico en las venas”.

Versión, dramaturgia y dirección: Alain Chipot
Interpretes: Mario Layunta, Sandro López, Miriam Macías, Carlos Manuel, Lola Romero, Rosa Rubio y Yolanda Urban
Asistente de dirección: Yolanda Urban
Productor ejecutivo: Edwin Solache
Diseño de iluminación: Daniel Gener
Fotografía: Edu Barbero

Horario: sábados 14, 21 y 28 de abril a las 20:00 horas y a las 22:30 horas
Duración: 75 minutos
Idioma: castellano
Precio: 10 €

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Yo piedra quiere ser agua, de Palma Morena

La protagonista de Yo piedra quiere ser agua es una mujer hecha de piedra que cada noche sueña con convertirse en agua. Palma Morena presenta un espectáculo en el que encontraremos danza, teatro y clown, un trabajo de investigación que pretende conocer el pensamiento íntimo de una mujer que vive su existencia con la sensación de estar hecha de piedra; el conflicto se manifiesta en su imaginario inconsciente: cada noche, en sueños, la mujer se convierte en agua, y así experimenta la sensación de libertad que nada tiene que ver con su realidad.

Creación e interpretación: Palma Morena Greco
Coreografía: Palma Morena Greco
Músicas: Bau,Gadijo Dilo, G.L.Ferretti, Luigi Nono y Giacinto Scelsi
Sonido: Triggez
Foto cartel: Davide Belfiore
Edición videotrailer 2009: Bure Garcia
Vídeo: Raquel Garcia
Fotos: Chicaverde de la Rubia

Horario: Domingos 15, 22 y 29 a las 19:00 horas
Duración: 50 minutos
Precio: 10 €

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Bufanga, de Timuke Produccions

Bufaganda es una comedia en forma de monólogo en el que encontraremos una compilación de momentos, situaciones y gags que se inspiran en la niñez y la adolescencia de Núria Pellisa, la actriz que ha creado este espectáculo junto a la directora de la obra, Ester Cort.

Espectáculo de creación colectiva: Ester Cort y Núria Pellisa
Dirección: Ester Cort
Intérprete: Núria Pellisa
Ayudante de dirección: Pau Ferran
Escenografía y vestuario: Timuke Produccions
Diseño de luces: Abraham Pérez y Aitor S.Roselló
Grabación sonora: Joël Prieto
Técnico de luces y sonido: Abraham Pérez
Diseño gráfico: Arnau Caparó y Elena Rius
Producción ejecutiva: Timuke Produccions

Horario: domingos 15, 22 y 29 de abril a las 21:00 horas
Duración: 60 minutos
Idioma: catalán
Precio: 10 €

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En John i la caixa de música, de La Trama Produccions

Programado dentro del Petit Porta 4, En John i la caixa de música es un espectáculo familiar especialmente recomendado para los niños de 3 a 10 años, una historia ambientada en el taller de los juguetes de la Calle Estret donde el aviador John se dedica a volar cada noche; así, en una de sus rutas aéreas nocturnas descubre una muñeca autómata en una cajita de música que está desorientada, triste y un poco enfadada. Para animarla John le explicará una historia con la ayuda de un pequeño teatro de sombras chinas.

Dramaturgia y dirección: Xavier Pàmies y Carla Ricart
Intérpretes: Xavier Pàmies y Carla Ricart
Producción: La Trama Produccions
Escenografía: La Trama Produccions
Música: Carlos Cros
Vestuario: La Trama Produccions
Luces y sonido: La Trama Produccions
Diseño gráfico: La Trama Produccions

Horario: 1 de abril a las 12:00 horas
Duración: 50 minutos
Precio: 6 €

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Kashtanka, de la Compañía “Teatro ruso-barcelonés”

La Compañía “Teatro ruso-barcelonés” adapta un cuento de Antón Chejov. Kashtanka es una perrita que se pierde y es acogida por un director de circo, que le inicia en el mundo artístico. La nueva vida transcurre sobre ruedas pero, ¿podrá Kashtanka olvidar sus orígenes?

Texto original: A. Chejov
Adaptación musical y teatral: Compañía “Teatro ruso-barcelonés”
Intérpretes: Imanol Tolaretxipi y Natalia Garustovich
Diseño de luces: Pablo Tudela

Horario: 1 de abril a las 17:00 horas
Precio: 6 €

Crítica teatral: Temporada de Ópera en el teatro Coliseum, La Traviata.


El Grupo Balaña ha programado del 7 al 18 de marzo una experiencia operística en la ciudad de Barcelona que constó de la programación de dos obras, La Traviata de Verdi y Madame Butterfly dePuccini, llevadas a escena por la Compañía Lírica s. XXI, una oportunidad que ha permitido disfrutar al público de la ciudad condal de dos obras maestras del género dirigidas por el director de orquesta Carlos Cuesta.

Una experiencia que no se ubica en el espacio convencional para este tipo de montajes, sino que lo hace en el teatro Coliseum, con la voluntad de acercarse a un público más general con ganas de disfrutar de dos de los grandes clásicos de la ópera.

El Grupo Balaña se ha especializado desde la temporada pasada en la realización de breves temporadas de género, una actividad que inició el año pasado con la programación de algunas de las grandes piezas de la zarzuela española en el teatro Tívoli y que continua en el 2012 con el estreno de estatemporada de ópera en el Coliseum, dos fugaces degustaciones que vienen a satisfacer los gustos y las necesidades de un público que, al menos en la ciudad de Barcelona, no disfruta de una gran oferta en este ámbito.

La programación operística que nos ofrece Grupo Balaña y la Compañía Lírica s. XXI, es firme y consistente, y no sin razón, ya que está elaborada por los miembros de una compañía de carácter internacional que sabe dotar a la representación de un imponente clasicismo y que mantiene visualmente a sus espectáculos en un formato de ópera tradicional.

Una compañía que incluye, entre otros, varios nombres de peso en el panorama operístico como sonNatasha Tupin, Sergio Escobar, Andrés del Pino, Elena Ramos o Lucas Groppo, guiados por la batuta experta de Carlos Cuesta, acostumbrada a la dirección de proyectos internacionales.

La programación de ópera estuvo conformada por un menú doble: del 7 al 11 de marzo se representó La Traviata, de Giuseppe Verdi y del 14 al 18 de marzo Madame Butterfly de Giacomo Puccini.

La representación de La Traviata fue magnifica, hecho no tan solo reconocible por el esfuerzo interpretativo y musical de una obra de esas características, sino también por los aplausos del público que acudió a la representación, bañados por continuos bravos. Una actuación donde predominó la experiencia y la calidad de las voces y de las interpretaciones, que dieron vida a una ópera donde el amor, el desamor y las palpitaciones sentimentales de los personajes están muy presentes.

Si se puede señalar algún reparo en la representación de esta ópera, sería sin duda, la falta de espacio sobre el escenario, demasiado pequeño para un espectáculo con tantos intérpretes en escena, y la construcción de los decorados, demasiado “infantiles” en algunos momentos, hecho que sin duda, restaba efectividad al producto.

Sin embargo, la representación de la Traviata y de Madame Butterfly confirman algunos aspectos, como el hecho de que al público de Barcelona le interesa y le gusta la ópera, demasiado encorsetada en un espacio tan sublime y a veces tan arcano como El Gran Teatre del Liceu. También ratifica que la programación de ópera es posible, también, en otro tipo de espacios que rompen el rigor y la suntuosidad de un género que por su altura, prestigio y nobleza queda reducido muchas veces a ciertas clases y comportamiento sociales. Todo un ejemplo de lo que se conoce como “creación de públicos” y que, visto la asistencia de espectadores, como en el caso de la Temporada de Zarzuela del año pasado en el Tívoli, es más que posible que se pueda repetir en el futuro,

Sin duda alguna la temporada de Ópera en el Teatro Coliseum ha constituido un “menú operístico” de calidad compuesto por grandes voces internacionales y algunas de las piezas más célebres del género, dotadas de una cercanía y una calidez artística que seguro que ha hecho vibrar las “emociones musicales” de aquellos espectadores amantes de la ópera y de aquellos que quisieron adentrarse en uno de los géneros más reconocidos y proverbiales de la música y el teatro.

La «Temporada de Ópera” se representó en el Teatro Coliseum del 7 al 18 de marzo de 2012.
La Traviata, de Giuseppe Verdi (del 7 al 11 de marzo)
Madame Butterfly, de Giacomo Puccini (del 14 al 18 de marzo)

Director escena: Jose Manuel Mouriz
Director musical: Carlos Cuesta
Coreografía: Orietta de la Peña
Diseño de vestuario: Vicente Carrasco
Diseño decorados: Nayden Stefanov y Jose Manuel Mouriz
Diseño iluminación: Meme Tejedor
Producción: CIA. LIRICA s XXI
Reparto: Andrés del Pino, Natasha Tupin, Sergio Escobar, Elena Ramos, Lucas Groppo, Marcelo Aguilar, Meritxell Coma, Tony Durán, Rodrigo del Castillo
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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: El tipo de la tumba de al lado, en el Teatro Goya.


El amor surge en el lugar más inesperado, sin entender, a priori, de clases ni culturas, pero ¿funciona a largo plazo al ser los enamorados demasiado diferentes? Si te gustan las amables comedias americanas de amor y desamor “El tipo de la tumba de al lado” es tu obra, pues te hará sonreír ante los problemas de relación que viven sus dos y únicos protagonistas, Maribel Verdú y Antonio Molero.

Laura (Maribel Verdú) es una joven bibliotecaria que ha perdido a su marido y que visita asiduamente su tumba en el cementerio para hablar y desahogarse con él. Pablo (Antonio Molero) es un granjero que visita la tumba de su madre para comentarle como va la granja. Él es, lógicamente, el tipo de la tumba de al lado. Los dos personajes se estudiarán y menospreciarán a distancia de lápida, pero al final se encontrarán y se enamorarán…

Todo esto en un escenario minimalista compuesto por un fondo con un montículo verde por donde los actores pasean y que simula el campo o la granja de Pablo. Y dos prismas rectangulares donde los personajes se sientan para hablar consigo mismos, o entre ellos. Un espacio desnudo que se convertirá, si es necesario, en otros escenarios alejados del cementerio.

Los dos actores comparten, en un principio, sus monólogos con el público cuando cuentan sus experiencias o valoraciones del otro. Hábilmente pasan a conversar entre ellos y vamos asistiendo al inicio y la evolución de esta peculiar historia de amor.

La obra pone de relieve los problemas que surgen en la relación al pertenecer sus integrantes a dos mundos tan diferentes que, incluso, llegan a chocar. Él es de campo a la antigua usanza, sencillo y directo; ella es culta, delicada y algo neurótica. Ninguno de los dos quiere estar solo, pero tampoco quieren renunciar a sus vidas. Maribel Verdú está deliciosa en su papel de mujer aparentemente fuerte, al igual que Antonio Molero como hombre de campo que quiere una mujer para su hogar. Los dos son actores «como la copa de un pino» y llenan el amplio escenario con sus preocupaciones y dudas, que nos plantean como si fuésemos amigos. En este contraste de vidas no esperéis encontrar situaciones como las de “Granjero busca esposa”. El humor es fino y nada chabacano ni soez. Memorable y divertida es la escenificación del primer encuentro sexual entre los dos.

El tipo de la tumba de al lado pasa de la comedia ligera, al drama, cuando hay tensiones en la pareja, pero los dos géneros son tratados con una gran suavidad. De hecho desde el inicio de la obra escucharemos los bucólicos cantares de los pajarillos que pululan imaginarios por el campo y por el cementerio, dando sensación de bienestar, una impresión que nos durará hasta el final de la representación.

El tipo de la tumba de al lado es una adaptación de la exitosa novela sueca del mismo título escrita porKatarina Mazetti. La versión teatral estrenada en el Teatro Goya está dirigida por José María Pou, todo un aval de calidad y divertimento.

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«El tipo de la tumba de al lado» se representa en el Teatre Goya del 11 de febrero al 9 de abril de 2012.

Autora: Katarina Mazetti
Adaptación escénica: Alain Ganas
Dirección: José María Pou
Versión: Josep Maria Pou
Reparto: Maribel Verdú y Antonio Molero
Ayudante Dirección: Fran Arráez
Diseño de Escenografía: Ana Garay
Diseño de Iluminación: Albert Faura
Estilismo: José Juan Rodríguez y Paco Casado
Espacio Sonoro: J. Ballve
Producción: Trasgo Producciones y Focus

Horarios: miércoles, jueves y viernes, a las 21:00 horas; sábado a las 18:00 y a las 21:00 horas y domingo a las 17:00 y a las 19:00 horas.

Funciones especiales:
6 de abril a las 18:00 y a las 21:00 horas
7 de abril a las 18:00 y a las 21:00 horas
8 de abril a las 18:00 horas
9 de abril a las 18:00 horas

Precio: miércoles y jueves, 25 €; viernes y sábado, 29 €; domingo a las 17:00 h, 25 € y domingo a las 19:00 h, 29 €.

Precio Funciones especiales
6 de abril, 29 €
7 de abril, 29 €
8 de abril, 29 €
9 de abril, 29 €

Duración de la obra: 90 minutos
Idioma: castellano
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Escrito por: Taradete

Crítica teatral: Deflacionable, en la Nau Ivanow.


El pasado jueves 15 de marzo se estrenó en el espacio escénico de la Nau Ivanow Deflacionable, la nueva reflexión teatral que Daniel J. Meyer realiza sobre las consecuencias sociales y económicas de una ruptura amorosa.

Meyer presenta lo que se podría considerar la secuela de Descartable, obra que se estrenó el año pasado también en la Nau Ivanow y que fue representada por los componentes de la compañía Descartable Teatre. Si en su anterior trabajo éramos testigos del día a día de una joven pareja vencida por la inercia y las imposiciones propias de nuestros tiempos, en Deflacionable asistimos a la ruptura de la relación, y más concretamente a la «fiesta del divorcio» de la pareja formada por Víctor y Ana. Y como buena fiesta de divorcio, el espectáculo se representará en un espacio poco convencional que no es otro que el bar de la Nau Ivanow, en donde los propios integrantes de la compañía nos invitan a tomar una copa (recuerden, estamos en una fiesta!!) y nos animan a fotografiarnos (recuerden, estamos en una celebración familiar).

Una vez que cada uno de nosotros ocupa su asiento, da inicio la fiesta-representación. En ella los rituales sociales se invierten. Estarán presentes Ana y su madre, Víctor y su nueva pareja, Fernando, y un showman-presentador que dirigirá todo el cotarro. Es en este momento en el que se mostrarán las voluntades y los objetivos de todos los asistentes a la fiesta: Ana quiere quedarse con la casa que compartió con Víctor, pero para ello ha de pagar la mitad de su valor a su ex-pareja. Víctor necesita el dinero para entregárselo a Fernando para que éste pague la hipoteca de la vivienda donde vivirán juntos. Todo un dominó dinerario que se rompe cuando el banco deniega a Ana el préstamo que ha solicitado, a pesar de los altos ingresos generados de su profesión como arquitecta (una clara referencia a la impune crisis económica en la que vivimos). Esta denegación pondrá en marcha las ambiciones y la codicia de todos los asistentes a la fiesta, en un combate entre todos por hacerse con los recursos necesarios para materializar sus deseos cueste lo que cueste.

Meyer nos proporciona con Deflacionable más material para el debate socio-teatral y disecciona, de nuevo, el mundo de la pareja, de la familia y el papel del hombre y la mujer en el mundo actual. Para ello nos presenta su nueva obra como si fuera un reality show, un formato al que estamos más que acostumbrados gracias a la programación de muchos canales de televisión. El espectador se comporta como un voyeur contemplando todo lo que pasa en la fiesta de divorcio de Víctor y Ana, y como cada uno de los personajes se mueve con el único objetivo de realizar sus deseos egoístas, una clara crítica al sistema capitalista en el que vivimos sumergidos. En escena se nos mostrarán la avaricia y el deseo generado por el dinero; la incapacidad de amar realmente al otro y por lo tanto la facilidad con la que cambiamos de pareja o lo devaluado de conceptos como el amor o el compromiso; el consumo de alcohol como substitutivo y medicina ante nuestros fracasos impuestos por el propio sistema, que necesita de fracasados para su normal funcionamiento; y como no, la dependencia que cada vez más tenemos de la omnipresente tecnología, materializada con el formato de reality show televisivo que adquiere la obra.

El objetivo de cada uno de los protagonistas les llevará, incluso, a traicionarse a sí mismos y a los otros, aunque para ello se vean obligados, en una de las escenas más despiadadas de la obra, a vender en porciones al hijo fruto de la relación «in extremis» entre Víctor y Ana, llamado oportunamente Provecho. Una cruel metáfora del capitalismo llevado hasta sus últimas consecuencias.

El espectáculo diseñado por Meyer y la compañía Descartable Teatre se propone objetivos ambiciosos, si bien se queda a medio camino en su consecución. La obra es arriesgada aunque su materialización escénica no llega a las cotas que alcanzó su anterior trabajo Descartable. Si en aquélla la realización y el lenguaje teatral mantenían una delicada puesta en escena, en Deflacionable el formato está menos «pulido» y el avance de la representación es algo más disparatado, hecho éste que descoloca al espectador en más de una ocasión.

La obra posee un destacable componente de interacción con el público, al que saca del espacio escénico habitual para ubicarlo en un bar/cantina, un lugar más próximo y cotidiano para la mayoría de espectadores. Aunque esta ganancia se desvanece con las dificultades de visualización desde algunos sectores de la improvisada platea. Por lo que respecta a las interpretaciones de los jóvenes integrantes de la compañía, parece que les falta algo más de pulimento en general, algo que no ha de extrañar debido al poco rodaje del espectáculo. No obstante cabe destacar la interpretación como showman-presentador de Marc Pociello, que nos guiará a lo largo de la representación ejerciendo como anfitrión del espectáculo, y la comicidad de Sónia López, que le da a la obra un toque de humor muy sui generis!!

Deflacionable es un buen ejercicio de crítica social manufacturado por una compañía y un director familiarizados con el género, aunque su composición final no alcanza las cotas esperadas. Aún así se convierte en un producto necesario en una época como la nuestra en la que el compromiso, el amor, la buena voluntad y la amistad se agrian día a día contaminadas por la hediondez resultante de una forma de organización económica, política y social que nos embrutece día a día, y que de momento, por desgracia, parece no tener fecha de caducidad.

Deflacionable” se representa en el Espacio Guillot la Nau Ivanow del 15 al 25 de marzo de 2012.

Dramaturgia y dirección: Daniel J. Meyer
Intérpretes: Laia Pellejà, Oscar Jarque, Sonia López, Rafa Delacroix y Marc Pociello
Iluminación: Natalia Ramos
Vestuario: Gimena González
Escenografía: AUS3
Diseño Gráfico: AUS3
Producción: DESCARTABLE TEATRE

Duración de la obra:70 minutos
Idioma:
castellano y catalán
Género:
comedia
Especificaciones:
Fiesta de divorcio con copas incluidas
Entradas:
A la venta en Atrapalo, Telentrada o en taquilla (con o sin copa)

Crítica teatral: Violines y trompetas, en el Teatro Borràs.

El pasado 5 de marzo se estrenó en el Teatre BorràsViolines y trompetas, una de las obras de más éxito del teatro español contemporáneo y un “sentimental” recuerdo a Paco Morán, que interpretó uno de los papeles protagonistas de la misma en la década de los setenta. La pieza analiza, en clave de humor, las peripecias y las componendas sentimentales de los tres integrantes de un trío de música de cámara, encarnados por Joan Pera, Ferrán Rañé y Lloll Bertran.

El re-estreno del pasado lunes tuvo un alto componente de recuerdo y homenaje al dramaturgo Santiago Moncada, autor de la obra (que estuvo presente en el teatro) y a Paco Morán, uno de los grandes cómicos teatrales españoles y una de las claves del éxito de Violines y trompetas allá en el año 1977.

Y no era para menos ya que la ocasión se lo merecía, no solo por aquellos que formaron parte del elenco original sino por aquellos que integran el reparto en esta ocasión: Pera, Lloll (siempre Lloll) y Rañé, a los que acompaña la joven actriz Anna Gras.

La trama de la comedia puede parecer convencional si le echamos un rápido y superficial vistazo, aunque esconde en el texto y en su representación un juego de ideas y una riqueza de matices que la individualizan y le dan esos “puntos positivos” que la convierten en una comedia de éxito y humor asegurado.

Todo el entramado comienza en la casa de Gabriel (Ferran Rañé) e Irene (Lloll Bertran), dos de los componentes de un trió de música de cámara, en donde somos testigos de uno de los últimos momentos de pasión de la pareja. Parece que la magia se ha acabado y que la relación toca a su fin. La ruptura lleva a Irene a marcharse, no sin que se haya producido la inevitable discusión. Todo esto que les explico sería un episodio bastante cotidiano y normal, si me apuran, si no fuera porque Irene es la mujer de Rafael (Joan Pera), el tercer integrante del trío musical y Gabriel su mejor amigo y, por si esto fuera poco, la relación amorosa mantenida entre Gabriel e Irene tiene el visto bueno de Rafael.

Pero el lio no acaba aquí. Gabriel ha provocado la discusión con Irene con el objetivo de iniciar una nueva relación amorosa con una joven (Anna Gras) a la que conoció en un percance ocurrido en el metro, y de la que está rabiosamente enamorado. El objetivo de Gabriel será, pues, conseguir que Irene y Rafael vuelvan a retomar su relación de pareja “oficial”, y conseguir, así, vía libre para su nueva conquista.

Como ven la historia, de la que no se preocupen que no explicaré el final, es una suma de contradicciones humorísticas con las que Santiago Moncada habla de la amistad, del amor y de las relaciones sexuales de un trío, compuesto por dos hombres y una mujer de edad adulta, y de la relación que se establece entre ellos.

Gabriel e Irene que son “la pareja”, en realidad son amantes; Rafael que es el esposo legítimo no solo “bendice” la relación de su esposa y su amigo, sino que la fomenta y la cuida como si fuera la suya propia. Gabriel se dispone a ser infiel con su pareja, asimismo infiel a su marido, y ha de conseguir que Rafael e Irene vuelvan de nuevo a estar juntos, para tener así el camino libre para consolidar su relación con María. Bueno… si les he de ser sincero, no sé si me he perdido yo mismo a la hora de explicar el argumento… Todo un lío, pero revestido con una capa de fino e inteligente humor y de unas interpretaciones magistrales repletas de humor y comicidad.

El epicentro de todo la trama no es otro que Joan Pera, que reinterpreta, de nuevo, su personaje favorito: Joan Pera. En Violines y trompetas, Pera interpreta al miembro más débil del trío musical, en el aspecto físico (altamente hipocondríaco) y en el aspecto anímico. Su actuación y su devaneo por el escenario le dan a su carácter la credibilidad necesaria para que nos creamos la situación en la que vive. Como no podía ser de otra forma, Pera deleita al público presente con su forma de actuar, con sus tics y con su humor “natural”, que inunda cada una de las obras de teatro (léase, comedias) que interpreta. Aunque en esta ocasión Pera cuenta con la asistencia de dos colaboradores de lujo: Lloll Beltrán, que interpreta a su ex esposa y actual amante de su mejor amigo, una mujer con carácter, temple y con unas necesidades sexuales difíciles de cubrir por un único compañero sentimental. Para cerrar este triángulo Rañé interpreta al amigo aprovechado y sin escrúpulos en lo que respecta a la pasión, que solo tiene en cuenta sus intereses, los cuales pondrán en marcha la representación. A este núcleo central se suma la actuación de Anna Gras que interpreta a María, la joven apasionada y enamoradiza que abre su corazón y su cuerpo a un solicito Rañé, al que rechazará cuando éste le pida una relación con algo más de consistencia.

Como se pueden imaginar el trío principal (Pera, Bertran y Rañé) es una “apuesta teatral” que asegura un sinfín de risas y carcajadas, no solo las contenidas en el texto original, sino las provocadas por los pluses de humor que aportan cada uno de ellos. Es necesario, aquí, advertir a aquellos que no digieren bien el humor “a lo Pera”. En este reestreno la obra se construye en base a la actuación y al humor del actor catalán. O sea, que ya saben…

A los demás, que sin duda son mayoría, les recomiendo el visionado de la obra. Una buena excusa para reír y pasárselo en grande con un humor que, desde la blancura y la inocencia de la época en la que fue creado y el “saber hacer” de su autor y, claro está, de su director, Miquel Gorriz, y de su reparto, hará las delicias de todos aquellos que quieran pasárselo bien con las desgracias y tribulaciones de los componentes de un trío musical que además de estar unido por la música, compartirán la amistad, el amor, las decepciones y las experiencias sexuales, todo ello en un orden estricto, claro está. No se olviden de que la obra fue escrita en la espléndida y libertadora década de los setenta…

Violines y trompetas” se representa en el Teatre Borràs desde el 25 de febrero de 2012.

Autor: Santiago Moncada
Dirección: Miquel Gorriz
Reparto: Joan Pera, Lloll Bertran, Ferran Rañé y Anna Gras
Escenografía: Elisabet Castells
Iluminación: Nani Valls
Vestuario: Miriam Compte
Caracterización: Toni Santos
Espacio sonoro: Pau de Nut / Alejandro Vera
Producción: Focus

Horarios: miércoles y viernes a las 21:00 horas; jueves a las 18:00 y a las 21:00 horas; sábado a las 18:00 y a las 21:30 horas y domingo a las 18:00 horas.
Precios: de 20 a 29 euros
Idioma: catalán
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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: Golfus Hispanicus, en el Teatre Arteria Paral·lel.


Moncho Borrajo
 regresa a los escenarios con una crítica «histórica» al poder, a los políticos y a los golfos «hispánicos» en general, un espectáculo de humor y cabaret a lo «Borrajo» que estará en la cartelera del Arteria Paral·lel hasta el próximo 11 de marzo.

Es posiblemente este juego de palabras, Golfus Hispanicus, con origen en el filme musical satírico Golfus de Roma (A Funny Thing Happened on the Way to the Forum, 1966), el que mejor define la visión que una gran parte de la población tiene (perdón, tenemos!!) sobre los políticos, los financieros y los grandes hombres de negocios que han llevado a nuestro país a una situación de profunda crisis económica y me arriesgo a definir, también, anímica y espiritual.

Borrajo nos propone un antídoto, pero uno que solo actúa durante un par de horas (las que dura el espectáculo) y que nos permite reírnos de nosotros mismos, de nuestros políticos y de la historia de un país que, por desgracia, muchas veces se parece demasiado a un cómic de viñetas.

Y este antídoto se basa en una gran dosis de humor, 100 mg de improvisación, 200 mg de historia de España, 150 mg de espectáculo de cabaret y 300 mg de incontinencia verbal. Algo que, sin duda, nos ha de recordar a la figura y la comicidad de Moncho Borrajo.

Una vez analizados los ingredientes veamos la puesta en escena. Borrajo nos presenta un espectáculo en el cual Monchus Borrajus, un personaje hispano del siglo III d.C. «con posibles», es autorizado por el dios Júpiter a hacer un viaje en el tiempo que lo traerá directamente a la Barcelona del siglo XXI. En su viaje temporal Borrajus ha podido coger algunos apuntes sobre la historia de España, y con ellos en la mano procederá a darnos una «clase magistral». Pero no se asusten no, que esta clase la dará en el más puro sentido Borrajus, en el que el humor, el cabaret, el musical, las cosas dichas tal como son y la improvisación estarán muy pero que muy presentes. Borrajus estará acompañado en su viaje por su joven esclavo (Antonio Campos), que aunque mudo desde pequeño será su ayudante a lo largo de todo el espectáculo.

Podríamos decir que Golfus Hispanicus es un espectáculo dividido en varias partes o tramos. La que da inicio a la obra es la propiamente golfa e hispánica. En ella Borrajus, con su habitual y «políticamente incorrecto» humor repasa los grandes episodios de la historia de España, haciendo continuas referencias y concordancias entre el ayer y el hoy, dejando claro que, muchas veces, nada es tan nuevo «bajo el sol»: los pueblos de la Iberia antigua, la romanización, la invasión de los pueblos germanos (guiados por su gran diosa Merkel), la conquista musulmana, la creación de los reinos cristianos y, como no, la «forja» de la España indisoluble y una con el matrimonio de los Reyes Católicos (que, seguramente, no lo eran tanto…). Un análisis en el que Borrajo se deja llevar por el humor y la ironía para no dejar títere con cabeza. Las referencias a la actualidad, constantes a lo largo de la función, se materializan plenamente al final de esta parte, con la cita textual de «frases» y la descripción de comportamientos de algunos de nuestros políticos «más insignes» en la que reciben todos los colores y todas las ideologías.

Una vez acabado esta parte da inicio un segundo acto en el que la intervención del público es básica, y en la que algunos afortunados podrán participar en uno de los números coreográficos-musicales a «lo moncho» y donde veremos al Borrajo más improvisador en otro «juego» escénico con el público. Acto que es seguido, como resopón, por un breve monólogo final en el que Borrajo se nos presenta sin vestiduras y sin maquillaje, en su versión más auténtica.

Golfus Hispanicus es un espectáculo que se nota que Borrajo quería hacer y que ha hecho desde lo más profundo de su ser, de sus entrañas humanas y escénicas. Un revulsivo a su situación personal y a la situación que vive un país arruinado por la incompetencia de sus políticos y la avaricia y la vileza de los grandes hombres de negocios. Si bien, es posiblemente un espectáculo con una duración excesiva y con una configuración demasiado diversa como para ser completo.

Aún así Golfus Hispanicus es una buena opción para todos aquellos que quieran «ausentarse» un poco, al menos un par de horas, de la tragedia económica y social en la que vive la mayoría de los españoles, riéndose de situaciones y de comportamientos que tanto podrían pasar en nuestra España del siglo XXI, como en la Hispania del siglo III. Es también una ocasión ideal para el reencuentro entre el público y Moncho Borrajo, y volver a degustar un menú de humor, de sátira, de cabaret y de musical al que Borrajo nos tenía acostumbrados.

Una obra prescrita para todos aquellos que quieran apearse momentáneamente de las crudas y desastrosas noticias y realidad que vemos, oímos y leemos en los medios de comunicación y quieran «medicarse» con un poco de realismo humorístico y cotidiano en el que Moncho Borrajo se desenvuelve como pez en el agua. Una oportunidad, sin embargo, que solo podrán gozar hasta el próximo 11 de marzo.


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«Golfus Hispanicus. Tragicomedia musical en un solo acto» se representará en Arteria Paral·lel de Barcelona del 29 de febrero al 11 de marzo de 2012.

Reparto: Moncho Borrajo y Antonio Campos
Voces en off: JM. Sánchez y Lucía Bravo
Diseño de escenografía: Iván Manzanero
Arreglos musicales: R. Borrajo y Rafael Rabay
Diseño iluminación: Daniel Bossio
Diseño de sonido: Víctor Tomé
Vestuario: Ramón Domarco
Autor: Moncho Borrajo
Director: Víctor Conde
Producción: Suspiro Producciones

Horarios: miércoles, jueves y viernes a las 21:00 horas; sábado a las 21:30 horas y domingo a las 18:00 horas.
Precio: miércoles y jueves de 14,75 a 27 €; viernes, sábados y domingos de 19 a 32 €.
Duración de la obra: 2 horas sin descanso.
Idioma: castellano
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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: Cock, en el Club Capitol.


El espectáculo que estrenó el pasado 8 de febrero la sala 2 del Club Capitol tiene el contundente título de «Cock«, o lo que es lo mismo, «Polla» en castellano. En su cartel luce un gran pepino y su original programa de mano muestra como se llama al miembro viril en diferentes partes de Europa. Un título que puede llevar a pensar en un espectáculo fuerte, y lo es, pero para nada sexualmente explícito.

Pau Roca (John) es un joven indeciso, homosexual y con poca personalidad hasta las últimas consecuencias. Su angustia existencial le desborda. Albert Triola, su pareja masculina, es enérgico, vitalista pero muy posesivo, de aquellos a los que les gusta que “se haga lo que se ordena”. Un compañero que anula en gran medida a John. Llevan muchos años juntos y John se plantea acabar con esta dominación sentimental. En el camino al trabajo conocerá a una simpática e inteligente chica, encarnada por Mar Ulldemolins, que le descubrirá un mundo nuevo, lleno de posibilidades, de dudas y de gozos.

La indecisión de John a decantarse por uno o por otra, llevará a los protagonistas a la rocambolesca y descabellada idea de organizar una cena a tres bandas. Aquí entrará en liza el cuarto actor, Blai Llopis, que interpreta al padre del gay abandonado, que será un refuerzo en la lucha para salvaguardar la felicidad emocional de su hijo.

Cock huye del típico triangulo amoroso. En la obra hallamos a una pareja y a la chica en discordia, pero la novedad es que la pareja protagonista es gay. Con este peligroso cóctel se plantearán un torrente de emociones e interrogantes sobre la identidad sexual que nos forjamos cada uno de nosotros.

El escenario es aséptico y minimalista. Sólo está compuesto de cuatro grandes cubos que se iluminan y son usados para sentarse, tumbarse (y otras cosas) por los actores y un fondo ovalado sin ningún dibujo ni imagen. Los cuatro actores se emplean a fondo para mostrar toda la magnitud y la intensidad sentimental de la situación que nos narra Cock, mientras deambulan por los diferentes escenarios incorpóreos que no dejan de ser uno y el mismo. Y la verdad es que consiguen que te metas en la trama y atisbar los puntos de vista y las formas de ver y de afrontar la vida de cada uno de ellos. Menos mal que la obra está salpicada de múltiples momentos de humor, sino sería una experiencia dura y seca.

Diferentes escenarios, la ruptura, el nuevo amor o la reconciliación se irán intercambiando. De entre ellos divertidísimo el primer encuentro sexual entre el chico y la chica y muy bien resuelto visualmente. Con la aparición del padre de la pareja de John se plantean diferentes razonamientos sobre la homosexualidad (y la sexualidad) y sobre la aceptación y la falsedad de la sociedad con respecto a estos temas. La chica sin embargo planteará sus propias ideas. De hecho en este último acto que transcurre durante la cena, el escenario se transforma en «La Casa de las Dagas Voladoras» por los sarcasmos y las puyitas que se van echando los unos a los otros y que hacen estallar en risas al público. Solo cuando el indeciso John sea llevado al límite y estalle en ataques de cólera la verdad podrá salir disparada…

Cock es una comedia agridulce y descarnada que nos muestra la manipulación, el chantaje emocional y la angustia existencial que sufre el protagonista y plantea muchas preguntas: ¿es la novedad lo que nos hace cambiar? ¿Puede amar un hombre a otro hombre sin ser homosexual? ¿Han de existir las etiquetas? Suerte que, además de todo esto, la obra hacer reír.

«Cock» se representa en el Club Capitol del 8 de febrero al 1 de abril de 2012.
NUEVA PROGRAMACIÓN: del 6 de septiembre al 21 de octubre de 2012.

Autor:Mike Bartlett
Traducción: Violeta Roca y Joan Sellent
Dirección: Marta Angelat
Reparto: Pau Roca, Albert Triola, Mar Ulldemolins y Blai Llopis
Diseño de luces: Jaume Ventura
Diseño de sonido: Toni Saigi Chupi
Construcción espacio escénico: Taller Escenografia Sant Cugat

Horarios: de miércoles a viernes a las 20:30 horas; sábados a las 18:30 y a las 20:30 horas y domingos a las 18:30 horas.
Precio: miércoles y jueves 18 €; viernes, sábado y domingo 21 €.
Duración de la obra: 90 minutos
Idioma: catalán
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Ecrito por: Taradete

Crítica teatral: Oxigen, en el Teatre Gaudí barcelona


No es una exclusiva comunicativa el constatar que el Teatre Gaudí Barcelona está llevando a cabo, desde hace tiempo, una programación de carácter «generacional» (en el sentido de generación, de grupo de edad), ni aseverar que, además, la calidad y el acierto están siendo elementos tenidos muy en cuenta. Y supongo que tampoco es un notición afirmar que los responsables de la programación artística se están «luciendo» a la hora de materializar textos, escenografías e ideas de una forma próxima, amena y actual.

Pues perdónenme ustedes, pero si esto no es un notición en el ámbito de la escena teatral de la ciudad, no sé lo que lo puede ser. Sobre todo si tenemos en mente que el teatro en cuestión no es uno de los principales de la ciudad en lo que se refiere a los «mimos» que recibe de la administración (o al menos, eso pienso yo!!), como tampoco lo es el circuito escénico que configura de forma conjunta con el Versus Teatre.

No hace falta, así, escudriñar demasiado en el pasado para ver que numerosas de las últimas producciones representadas en el Gaudí (Pasta Fullada, Dos punkis i un Vespino, In on It, o Mediocres) han sido todo un acierto en el aspecto artístico, al que hay que esperar que haya acompañado el éxito de público.

Este es, también, el caso de Oxigen, la obra escrita y dirigida por Mar Monegal e interpretada por Helena Bagué, Francesc Ferrer, Albert Mèlich y Betsy Túrnez y que analiza, en tono de tragi-comedia, las consecuencias que tiene para dos parejas jóvenes la búsqueda y la llegada de la descendencia. Un escenario y una trama cercanos a la mayoría de nosotros y que se puede convertir en un momento crítico en la existencia de cualquier pareja.

Y esta es la cuestión que trata la obra de Monegal. La directora utiliza un caso doble (y diverso) para acercarse al mundo de las relaciones, del amor y de la reproducción. Dos parejas en muchos aspectos opuestas y en muchos otros muy parecidas. Una de ellas, la formada por Marta (Betsy Túrnez) y Alex (Francesc Ferrer), es más convencional, más hecha a la antigua y mantienen una relación de amor/desamor, aunque, en realidad, se necesitan y se quieren demasiado el uno al otro. La otra, la formada por Ona (Helena Bagué) y Roger (Albert Mèlich), es una pareja más moderna, más actual, «algo más alternativa» que vive su vida al momento.

Todo esto cambiará, se transformará cuando ambas parejas, por motivos diferentes, se dispongan a tener un hijo. Esta «dramática» decisión, que transforma muchas veces a una pareja en una familia, tendrá amplias consecuencias en la vida de los cuatro protagonistas, pondrá en tensión a las dos relaciones y mostrará el «modo de ser» real de cada uno de ellos. Los preparativos de los padres; la adaptación del espacio familiar para recibir al nuevo miembro; la fecundación a veces más complicada de lo que debería; las interminables compras; los inevitables antojos; los continuos cambios de humor; las eternas discusiones de como se ha de hacer esto o como se ha de realizar lo otro; la necesidad de compromiso; las renuncias, las infidelidades, el sexo…

Las vicisitudes de estas dos parejas permiten a Monegal desplegar un muestrario más amplio de las consecuencias y las secuelas de la toma de tan importante decisión. Si en el caso de Marta y Alex asistimos a las respuestas dadas por una pareja más tradicional, en la cual Alex delega gran parte de la actividad familiar y doméstica de forma sumisa en manos de Marta, auténtico motor y director de la relación, en el caso de Ona y Roger parece que dos espíritus gemelos se han encontrado, lo que ha hecho crecer el mundo compartido por ambos. Un verdadero amor que embarga sus personalidades. Aún así, la decisión de tener un hijo afectará a ambas relaciones y las someterá a las tensiones y las presiones más impetuosas a las que se habían enfrentado hasta el momento. Todo un reto!!

Pero no teman. Lo que les explico, y que en algunos casos se puede convertir en una aguda crisis de pareja, se transforma en una tragicomedia que equilibra la interpretación de los dos actores y las dos actrices. Si las situaciones «padecidas» por Marta y Alex provocan un torbellino de hilaridad y de carcajadas, el día a día de Ona y Roger nos mostrará una reflexión más interior y espiritual, en la cual podremos observar como la aportación de cada miembro de una pareja a la relación no es ni mucho menos equitativa. Mientras que Ona se ha retirado a la vida familiar conjunta, Roger no ha abandonado del todo su vida «independiente» anterior, y sus obligaciones como padre desbordarán las más de las veces sus pocas aptitudes naturales.

Oxigen es una obra donde el humor está muy presente, una herramienta ésta que nos permite ver que nada en la vida es totalmente blanco o totalmente negro, ya sea en el día a día de dos parejas o en la existencia de cualquiera de nosotros, en la que, normalmente, predominan los grises de tonos más o menos vivos.

La obra se compone de una actuación coral a ocho manos. Sobre el mismo escenario se crearán desde casi la nada los hogares de las dos parejas, que se irán alternando uno tras otro en base a la necesidades de la representación, y se irán materializando con ayuda de los mismos intérpretes. Veremos pasar las semanas, los meses e incluso los años de la vida de los protagonistas de una forma fugaz pero nítida, lo cual nos revela el dominio de la textura escénica por parte de la directora, de los actores y del equipo artístico. Es una interpretación coral y con cierto grado de feedback entre los actores y el público, lo que nos hará pensar que más que estar en el teatro estamos visitando a unos conocidos. Otro acierto de la producción, el acercamiento entre el público y la representación.

Pero si entre las cuatro interpretaciones tuviera que destacar alguna, me quedaría, sin duda, con los chispazos que generan la pareja de Marta (Betsy Túrnez) y Alex (Francesc Ferrer), auténticos amperios de humor que comunican a sus personajes un altísimo grado de comicidad y «realismo doméstico». Aún así, y vuelvo a repetirlo, sería injusto valorar una o dos de las actuaciones por encima del resultado global que quiere dar a la obra su directora.

Oxigen, un título que hace referencia a aquello más básico que necesitamos para vivir, es un respiro de aire «teatral», de aquellos que todos requerimos de tanto en tanto. Una obra que habla de nuestro día a día, de los objetivos que nos marcamos en la vida y de los recursos que invertimos en su consecución. Es un drama, el de la vida, y es comicidad, que emana también de la vida misma, y nos provee de una buena dosis de oxigeno con el que desconectar de nuestros propios problemas y «disfrutar» de los problemas de los otros (que al mismo tiempo son los nuestros). Un soplo de aire fresco que, sabiendo como está la cosa «ahí fuera», todos deberíamos aprovechar.


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«Oxigen» se representa en el Teatre Gaudí de Barcelona del 27 de enero al 25 de marzo de 2012.

Dramaturgia y dirección: Mar Monegal
Intérpretes: Helena Bagué, Francesc Ferrer, Albert Mèlich y Betsy Túrnez
Compañía: Teatre Gaudí
Espacio sonoro: Javi Gamazo
Diseño de luces: Dani Gener
Espacio escénico: Mar Monegal
Fotografías: Josep Aznar

Horario: de jueves a sábado a las 20:45 horas y domingo a las 18:00 horas
Precio: 18 €
Idioma: catalán
Duración: Una hora y veinte minutos
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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: República Bananera, en el Versus Teatre.


El Versus Teatre nos invita con República Bananera a una reflexión acerca de la democracia y de su funcionamiento, en un momento, como el actual, de crisis económica y política generalizada. Un debate acalorado y vigente de la mano de la compañía de teatro La Barroca.

El Versus Teatre nos ofrece una seductora experiencia teatral con la programación de esta mezcla de musical y teatro de reflexión política y social escrita por Joan Yago, dirigida por Israel Solà y protagonizada por Mercè Boher, Cinta Moreno y Arnau Puig. Una oportunidad para reflexionar, en clave de comedia-musical, sobre la democracia y la justicia, y sobre si es posible que los seres humanos, alguna vez o en algún lugar, podamos llegar a alcanzarla tan altas metas.

La obra da inicio tras un conflicto bélico de liberación en Guatemala, que afecta a la apacible vida de los turistas occidentales en la isla de San Jorge, obligando a las potencias europeas a iniciar la evacuación apresurada, en medio de la noche, de todos sus ciudadanos en la zona. Aunque no todos los turistas estarán dispuestos a dejar la isla, un auténtico paraíso terrenal. Dos mujeres y un capitán de la marina comercial se niegan a interrumpir su descanso y deciden permanecer en el lugar, donde están dispuestos a crear un nuevo Estado, un nuevo país, que respete todos los derechos inalienables de todos los ciudadanos. Un imperioso y bienintencionado objetivo que con-moverá los espíritus de los tres residentes.

Este primer impulso humanista se irá debilitando y degradando a medida que las diferencias de carácter, de opinión y de objetivos vayan haciendo brecha en el ánimo y en las voluntades de los tres únicos habitantes del nuevo Estado. Unas diferencias que comportarán desastrosas consecuencias y que nos mostrarán bien a las claras lo difícil de la vida política y lo imposible de hacer realidad los deseos de TODAS las personas.

La Barroca nos ofrece una lección reflexiva sobre la idea del bien, de la justicia y de los derechos y de su aplicación en la realidad humana que nos engloba. República Bananera, cuyo título ya nos indica por donde pueden ir los tiros, nos propone una clara y definitiva contradicción entre los aspectos más ideales y platónicos que guían la existencia de (la mayoría) de los seres humanos y su transmutación práctica en el mundo real. Si bien la obra comienza con una gran declaración de ideales y de objetivos tras la conflagración bélica que pone en inicio la representación, la propia puesta en marcha del proyecto de Estado y de ciudadanía «ideales» muestra bien a las claras uno de los grandes retos a los que se ha enfrentado, se enfrenta y se enfrentará la humanidad a lo largo de los siglos: ¿es posible hallar una estructuración política que permita a todos los ciudadanos realizarse como personas y hacer uso de sus derechos y prerrogativas sin menoscabo de los derechos de los demás? ¿Nos puede servir para ello el sentido común?

No sé qué opinión tienen ustedes (la mía me la guardo ya que creo que es demasiado pesimista para el tono que le quiero dar a esta reseña!!), aunque lo que nos propone La Barroca es una cuestión difícil, si bien no aburrida o pesada. La obra está concebida con un vigoroso sentido del humor. Ya los mismos contrastes entre los propios personajes marcarán una pauta cómica: Mercè Boher es una acaudalada aristócrata que está de vuelta de todo y, sobre todo, de las continuas constricciones que la sociedad del momento (mediados del siglo XX) le impone como ciudadana y como mujer; Cinta Moreno caracteriza a una joven bobalicona que aunque inicialmente se mantiene en la isla por la falta de respeto y las impertinencias de aquellos que llevaban a cabo la evacuación de la isla, irá adoptando cada vez una visión más glamurosa y clasista de lo que ha de ser su «paraíso terrenal». Por último Arnau Puig encarna a un seductor capitán de marina que ha viajado por todo el mundo dejando tras de sí una estela de corazones rotos en cada puerto. La divergencia de opiniones y de visiones del mundo generarán los primeros problemas entre los ciudadanos de República Bananera, que sin duda se irán ampliando y profundizando a medida que avanza la obra.

La trama y los personajes están aderezados por el tono musical de la obra. Su director, Israel Solà, le ha dado un toque sinfónico a la obra alternando la trama «político-social» con temas musicales con sonidos y ritmos de la época: chachachá, habaneras… Un ingrediente que sin duda, le resta efectividad al asunto. Y me explico. Es posiblemente la combinación de los dos géneros (teatro de denuncia-reflexión con teatro humorístico-musical) lo que le sustrae más puntos a la obra. Si como elementos separados ambos estilos muestran una buena realización (un dilema reflexivo acerca de la libertad, del sentido común y de los derechos y las obligaciones de los ciudadanos y sobre quién está capacitado para imponer su visión de los bueno y lo correcto a los demás), el tono jocoso y cómico de los temas musicales (que lo son y mucho) rompen el mensaje para convertir a la obra en un producto de entretenimiento. La reflexión y la crítica quedan, así, en un segundo plano, casi simbólico al final de la representación, momento en el cual el tono humorístico crece en exceso, si lo que se proponía la compañía era «hacer pensar» a los espectadores.

Una pega, ésta, que le resta mérito al producto global. Sin embargo, deja un buen sabor de boca al público asistente, marcado por unos diálogos y unas situaciones a veces hilarantes y unos temas musicales que llegan, incluso, a sonrojar al respetable. Una pena ya que la cuestión que nos propone República Bananera es un tema actual y jugoso que podría haber dado mucho más de sí tratado de otra forma.

República Bananera es así, un buen espectáculo musical y de humor que se queda a medias como producto de crítica política y social, en un momento en el que necesitamos tanto del humor como de la reflexión, y sobre todo, de la acción en consecuencia!! Ven como ya me pongo pesimista!!

La obra, por otra parte, es un producto teatral mucho más que correcto. En ella se suma originalidad, ideas, buenas actuaciones y divertidos temas musicales. Aunque recuerde, es más una comedia musical que una excusa para la reflexión y la meditación. Si es consciente de este hecho disfrutará con la representación de República Bananera. Y es posible, que luego, un poco más tarde piense: ¿Es posible un mundo mejor para todos? ¿O estamos condenados a ser humanos para siempre?

«República Bananera» se representa en el Versus Teatre del 3 de febrero al 18 de marzo de 2012.

Texto: Joan Yago
Dirección: Israel Solà
Intérpretes: Mercè Boher, Cinta Moreno y Arnau Puig
Escenografía: Albert Pascual y Elisenda Rodríguez
Vestuario: Albert Pascual
Iluminación: Elisenda Rodríguez
Música: Gori Matas
Compañía: La Barroca

Horarios: de martes a sábado a las 21:00 horas,domingo a las 18:00 horas
Precio: 16 €
Idioma: catalán
Duración: Una hora y veinte minutos
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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: Ara estem d’acord estem d’acord, en el SAT! Teatre.


¿Qué tienen en común el mito de la caverna de Platón, el cuento de la tortuga y la liebre, una taberna, la letra del himno de un club de futbol y el teatro? La solución podría ser casi todo o casi nada. La verdad la pueden contemplar sobre el escenario del SAT! Teatre, que programa desde el pasado 17 de febrero la obra Ara estem d’acord estem d’acord, un esfuerzo creativo y reflexivo de la compañía de teatro Indi Gest, dirigido por Jordi Oriol e interpretado por él mismo y Jofre Carabén, Isak Férriz, Carles Pedragosa y Jordi Santanach.

Al redactar la reseña de una obra como Ara estem d’acord estem d’acord cuesta, al menos a un servidor, escribir sobre el tema que trata o sobre las ideas o los sentimientos que transmite. Primero porque esto siempre es complicado, en cada análisis de cada obra. Segundo, porque el propósito en este caso es altamente imposible. Solo hemos de tener en cuenta uno de los principios creativos de la compañía: lleva a cabo un «proceso de creación que comienza desde cero y en el que no existe ningún tipo de limitación creativa aparente«.

Es así que Indi Gest nos presenta un espectáculo teatral en el que el espectador, y cada uno de una forma personal e intima, ha de darle significado a aquello que ven sus ojos, a lo que oyen sus oídos y, en general, a lo que perciben sus sentidos. Pues nada más y nada menos que de ello va la función. Me intentaré explicar dejando claro, ya desde el principio, que la obra se dirige a cada uno de los espectadores presentes en la platea de una forma única, y les obliga a reflexionar y a crear parte del contenido del espectáculo que ellos mismo estás contemplando.

La acción da inicio en una taberna mítica en la cual los ocupantes viven una falsa existencia dominada por las sensaciones y por las representaciones, que podemos resumir en la ingesta de alcohol (que altera, sin duda, nuestros sensores) y la visualización de una gran pantalla de televisión que retransmite un partido de futbol de uno de los equipos de la ciudad (alusión al opio del pueblo). Parece que la vida en la taberna (en el mundo de las sensaciones) está sometido a esas reglas de juego. Todo cambia cuando uno de los seres en cautividad, una tortuga, es «accidentalmente» expulsada del mundo de las falsas sensaciones (de las sombras de figuras en la pared de la cueva) para acceder al mundo real, al de las ideas, al que el nuevo ocupante tendrá que acostumbrarse y del que tendrá que aprender cuáles son sus reglas de existencia. En el mundo real la tortuga se topará con personas «de verdad» integrantes del club de la esencia y del club de la inocencia, cuyos objetivos, parecidos pero al mismo tiempo contrarios, nos mostrarán la relatividad de los falsos principios que ordenan y vehiculan la razón y el entendimiento de las personas y de las sociedades. Y nos veremos inmersos en una carrera del conocimiento, donde solo uno de los dos clubs podrá vencer. Aunque en realidad ambos clubs pueden perder… Algo que parece muy real y muy humano…

Esta excusa, creativa, de eso no hay ninguna duda, permite a los componentes de la compañía Indi Gest reflexionar sobre la realidad, sobre la sociedad en la que vivimos (o malvivimos) y sobre el mundo de las ideas, y de rebote, de aquellos que las piensan.

Es aquí donde el lenguaje, la técnica y el desarrollo de la obra contactan de forma íntima y personal con cada uno de nosotros. ¿Cuál es el mundo en el que vivimos? ¿De qué se compone? ¿De qué nos sirve el conocimiento? ¿Conocemos la realidad en la que vivimos? ¿Qué es más valioso el conocimiento en sí, la inocencia y la naturalidad, o el mundo de las falsas sensaciones donde existimos y donde algunos desean persistir?

La respuesta no es clara, y como les decía es personal. Indi Gest utiliza un método de creación abierto que como tal, permite y potencia un sistema de recepción abierto también. No se esperen hallar un texto o una representación lineal convencional. La función avanza, vuelve, tuerce hacia un lado, luego a otro, y da vueltas sobre los puntos y los argumentos que más le interesan, siempre desde el sentido del humor y desde la construcción grupal más ecléctica.

La obra se representa en un doble escenario, en el cual el espacio de la mítica taberna, un cuchitril animado tan solo por las imágenes de una pantalla de televisión, se alternará con el territorio árido de la verdad, y entre los cuales irá avanzando la representación con continuos traspasos de un nivel de la existencia al otro.

Un esfuerzo colectivo orquestado por Jordi Oriol, que actúa como maestro de ceremonias, y materializado por él mismo y el resto de los miembros de la compañía: Jofre Carabén e Isak Férriz, estos dos en actitud más actoral, y Carles Pedragosa y Jordi Santanach, estos dos últimos no tan solo actuando, sino aportando una interpretación musical con un aire jocoso y cómico. Una dirección, por otra parte, que me arriesgo a afirmar que, en realidad es bastante coral, como la creación de la obra, y que no es más que la suma de los esfuerzos, de las sensibilidades y de las ideas de todos los actores y profesionales que intervienen en la obra…

En lo que respecta a la actuación, y sabiendo que la de Ara estem d’acord estem d’acord es grupal, no puedo dejar de destacar, sin embargo, el esfuerzo interpretativo que realiza Isak Férriz tanto en su papel dentro de la «taberna mítica», agudo paralelo de la cueva del mito de Platón, como el que representa en la cruda y espesa realidad.

Soy consciente de que no he dado demasiada información sobre la trama de la obra, la cual, recuerden, es abierta y personal. Pero creo que es necesario ver la obra para entenderla (o dejarla de entender) en su totalidad, y además creo que esta crítica se me está haciendo algo extensa… Lo que sí que les puedo avanzar es que la obra toca y recapacita sobre la vida misma, y reflexiona, sobre todo, acerca de las representaciones y las opiniones que nosotros, simples humanos, nos hacemos de ella. Pero como les decía, este producto teatral está hecho para que cada uno de ustedes le confiera el cierre adecuado, e interactúen dramática y emotivamente con él. Así, pues, bon appétit!!

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Ara estem d’acord estem d’acord” se representará en el SAT! Teatre del 17 de febrero al 4 de marzo de 2012.

Autor y director: Jordi Oriol
Intérpretes: Jofre Carabén, Isak Férriz, Jordi Oriol, Carles Pedragosa y Jordi Santanach
Escenografía: Silvia Delagneau
Iluminación: Raimon Rius y Alex Aviñoa
Técnico de luces: Alex Aviñoa
Arreglos musicales: Carles Pedragosa y Jordi Santanach
Coproducción: Indi Gest y Teatre Lliure

Horarios: viernes a las 21:00 horas; sábado a las 21:30 horas y domingos a las 18:30 horas.
Precio: 16 €.
Duración de la obra: 1 hora y 10 minutos.
Idioma: Catalán.
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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez