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Crítica teatral: Ara estem d’acord estem d’acord, en el SAT! Teatre.


¿Qué tienen en común el mito de la caverna de Platón, el cuento de la tortuga y la liebre, una taberna, la letra del himno de un club de futbol y el teatro? La solución podría ser casi todo o casi nada. La verdad la pueden contemplar sobre el escenario del SAT! Teatre, que programa desde el pasado 17 de febrero la obra Ara estem d’acord estem d’acord, un esfuerzo creativo y reflexivo de la compañía de teatro Indi Gest, dirigido por Jordi Oriol e interpretado por él mismo y Jofre Carabén, Isak Férriz, Carles Pedragosa y Jordi Santanach.

Al redactar la reseña de una obra como Ara estem d’acord estem d’acord cuesta, al menos a un servidor, escribir sobre el tema que trata o sobre las ideas o los sentimientos que transmite. Primero porque esto siempre es complicado, en cada análisis de cada obra. Segundo, porque el propósito en este caso es altamente imposible. Solo hemos de tener en cuenta uno de los principios creativos de la compañía: lleva a cabo un “proceso de creación que comienza desde cero y en el que no existe ningún tipo de limitación creativa aparente“.

Es así que Indi Gest nos presenta un espectáculo teatral en el que el espectador, y cada uno de una forma personal e intima, ha de darle significado a aquello que ven sus ojos, a lo que oyen sus oídos y, en general, a lo que perciben sus sentidos. Pues nada más y nada menos que de ello va la función. Me intentaré explicar dejando claro, ya desde el principio, que la obra se dirige a cada uno de los espectadores presentes en la platea de una forma única, y les obliga a reflexionar y a crear parte del contenido del espectáculo que ellos mismo estás contemplando.

La acción da inicio en una taberna mítica en la cual los ocupantes viven una falsa existencia dominada por las sensaciones y por las representaciones, que podemos resumir en la ingesta de alcohol (que altera, sin duda, nuestros sensores) y la visualización de una gran pantalla de televisión que retransmite un partido de futbol de uno de los equipos de la ciudad (alusión al opio del pueblo). Parece que la vida en la taberna (en el mundo de las sensaciones) está sometido a esas reglas de juego. Todo cambia cuando uno de los seres en cautividad, una tortuga, es “accidentalmente” expulsada del mundo de las falsas sensaciones (de las sombras de figuras en la pared de la cueva) para acceder al mundo real, al de las ideas, al que el nuevo ocupante tendrá que acostumbrarse y del que tendrá que aprender cuáles son sus reglas de existencia. En el mundo real la tortuga se topará con personas “de verdad” integrantes del club de la esencia y del club de la inocencia, cuyos objetivos, parecidos pero al mismo tiempo contrarios, nos mostrarán la relatividad de los falsos principios que ordenan y vehiculan la razón y el entendimiento de las personas y de las sociedades. Y nos veremos inmersos en una carrera del conocimiento, donde solo uno de los dos clubs podrá vencer. Aunque en realidad ambos clubs pueden perder… Algo que parece muy real y muy humano…

Esta excusa, creativa, de eso no hay ninguna duda, permite a los componentes de la compañía Indi Gest reflexionar sobre la realidad, sobre la sociedad en la que vivimos (o malvivimos) y sobre el mundo de las ideas, y de rebote, de aquellos que las piensan.

Es aquí donde el lenguaje, la técnica y el desarrollo de la obra contactan de forma íntima y personal con cada uno de nosotros. ¿Cuál es el mundo en el que vivimos? ¿De qué se compone? ¿De qué nos sirve el conocimiento? ¿Conocemos la realidad en la que vivimos? ¿Qué es más valioso el conocimiento en sí, la inocencia y la naturalidad, o el mundo de las falsas sensaciones donde existimos y donde algunos desean persistir?

La respuesta no es clara, y como les decía es personal. Indi Gest utiliza un método de creación abierto que como tal, permite y potencia un sistema de recepción abierto también. No se esperen hallar un texto o una representación lineal convencional. La función avanza, vuelve, tuerce hacia un lado, luego a otro, y da vueltas sobre los puntos y los argumentos que más le interesan, siempre desde el sentido del humor y desde la construcción grupal más ecléctica.

La obra se representa en un doble escenario, en el cual el espacio de la mítica taberna, un cuchitril animado tan solo por las imágenes de una pantalla de televisión, se alternará con el territorio árido de la verdad, y entre los cuales irá avanzando la representación con continuos traspasos de un nivel de la existencia al otro.

Un esfuerzo colectivo orquestado por Jordi Oriol, que actúa como maestro de ceremonias, y materializado por él mismo y el resto de los miembros de la compañía: Jofre Carabén e Isak Férriz, estos dos en actitud más actoral, y Carles Pedragosa y Jordi Santanach, estos dos últimos no tan solo actuando, sino aportando una interpretación musical con un aire jocoso y cómico. Una dirección, por otra parte, que me arriesgo a afirmar que, en realidad es bastante coral, como la creación de la obra, y que no es más que la suma de los esfuerzos, de las sensibilidades y de las ideas de todos los actores y profesionales que intervienen en la obra…

En lo que respecta a la actuación, y sabiendo que la de Ara estem d’acord estem d’acord es grupal, no puedo dejar de destacar, sin embargo, el esfuerzo interpretativo que realiza Isak Férriz tanto en su papel dentro de la “taberna mítica”, agudo paralelo de la cueva del mito de Platón, como el que representa en la cruda y espesa realidad.

Soy consciente de que no he dado demasiada información sobre la trama de la obra, la cual, recuerden, es abierta y personal. Pero creo que es necesario ver la obra para entenderla (o dejarla de entender) en su totalidad, y además creo que esta crítica se me está haciendo algo extensa… Lo que sí que les puedo avanzar es que la obra toca y recapacita sobre la vida misma, y reflexiona, sobre todo, acerca de las representaciones y las opiniones que nosotros, simples humanos, nos hacemos de ella. Pero como les decía, este producto teatral está hecho para que cada uno de ustedes le confiera el cierre adecuado, e interactúen dramática y emotivamente con él. Así, pues, bon appétit!!

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Ara estem d’acord estem d’acord” se representará en el SAT! Teatre del 17 de febrero al 4 de marzo de 2012.

Autor y director: Jordi Oriol
Intérpretes: Jofre Carabén, Isak Férriz, Jordi Oriol, Carles Pedragosa y Jordi Santanach
Escenografía: Silvia Delagneau
Iluminación: Raimon Rius y Alex Aviñoa
Técnico de luces: Alex Aviñoa
Arreglos musicales: Carles Pedragosa y Jordi Santanach
Coproducción: Indi Gest y Teatre Lliure

Horarios: viernes a las 21:00 horas; sábado a las 21:30 horas y domingos a las 18:30 horas.
Precio: 16 €.
Duración de la obra: 1 hora y 10 minutos.
Idioma: Catalán.
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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: L’any que ve serà millor, en La Villarroel.

El teatro, a lo largo de su historia, se ha ido constituyendo en un espejo que no tan solo refleja la forma de pensar del autor que da forma a una obra, sino también la época en la que viven aquéllos que la representan, ya sean el director, los actores o las actrices. De ahí que el teatro haya ido casi siempre de la mano del momento en el que los textos teatrales se han ido creando y representando. Esta actualización se consigue o bien “tuneando” (si me permiten la expresión) una obra ya escrita y representada en una época anterior o, como en el caso de L’any que ve serà millor, creando una idea y un texto nuevos forjados de las mismas entrañas de la actualidad y por lo tanto idéntica y propia a ésta. No sorprende, pues, que el espectáculo estrenado en La Villarroel el pasado 1 de octubre derrame actualidad desbordando el recipiente teatral que lo contiene.

L’any que ve serà millor está escrita por cuatro mujeres, Marta Buchaca, Carol López, Mercè Sarrias y Victòria Szpunberg; está dirigida por una mujer, Mercè Vila Godoy y está interpretada por cuatro actrices: Neus Bernaus, Alba Florejachs, Mireia Pàmies y Vanessa Segura. Con lo indicado en este párrafo podremos intuir que la obra tiene un primordial carácter femenino, que queda de manifiesto desde el primer minuto de la representación…

La obra no posee una trama continua, sino que nos muestra toda una serie de escenas más o menos cortas cuyo único vínculo entre ellas son los personajes y las actrices que las interpretan. Estas escenas nos revelan las coordenadas sociales, económicas y emocionales del mundo en el que vivimos, al menos aquellas experimentadas por sus jóvenes personajes, esto es, la fragilidad económica, la interinidad emocional, la precariedad laboral, o las imposiciones de la moda y del consumismo de una generación “perdida” que aunque llega a su edad madura con las mejores condiciones educativas y formativas de la historia, se ve reducida a una realidad privativa ya sea en sus aspectos laborales, económicos, emocionales o estructurales.

L’any que ve serà millor es un reflejo de la actualidad que vemos día a día a través de la televisión. Es, también, una reflexión desenfadada y en clave de comedia sobre la sociedad occidental actual, y más concretamente de la catalana, que pretende hacernos pensar acerca del modelo de sociedad que compartimos y que, ahora más que nunca, sufrimos todos.

Como ya he indicado anteriormente la obra se organiza en sketches que fluyen uno detrás de otro, delimitados tan solo por el entrar, el salir y el actuar de las actrices protagonistas, mostrándonos así, con su propia estructuración, el egoísmo, el aislamiento y la desesperación de las personas en una época que, aunque desarrolla multitud de herramientas de comunicación e información, a veces hasta la extenuación más desmotivadora y frustrante, no fomenta la transmisión de lo más privado y personal que uno lleva dentro.

Vale la pena indicar que este estilo narrativo, la estructuración en escenas o sketches de la representación, se está imponiendo cada vez más a la hora de dar forma a un espectáculo teatral. En este sentido solo hace falta que recordemos Días estupendos y Coses que deiem avui, dos ejemplos de la propia Villarroel; Delicades representada en el teatro Poliorama y la reciente Llum de Guardia estrenada en el teatro Romea. Una forma teatral, como les decía antes, cada vez más común.

Las cuatro artífices de la obra (Buchaca, López, Sarrias y Szpunberg) demuestran una aguda capacidad de observación y de reflexión sobre los tiempos en los que vivimos y cómo estos se psicosomatizan en las vidas de las mujeres sobre las que escriben. Una suma de aciertos que hacen de la obra un producto variado y englobador. Creo que todas (y todos), al menos aquellos que tengamos una edad entre los 25 y los 45 años, nos veremos reflejados en alguno de los gags que nos muestra la obra, y esto es una prueba de su “puntería” teatral.

En el apartado de la interpretación volvemos, como en el caso de las obras citadas anteriormente, a una actuación coral en la que, solas o acompañadas, las actrices irán apareciendo en el escenario al ritmo de las escenas que interpretan. Unas actuaciones, las suyas, cargadas con un potente sentido del humor que propiciará las carcajadas en el patio de butacas. Neus Bernaus, Alba Florejachs, Mireia Pàmies y Vanessa Segura les harán reír, y les harán reír mucho, interpretando un variado registro de caracteres que abarcan a tipos muy diferentes de mujeres y de situaciones, aunque todas ellas marcadas por el individualismo feroz, la precariedad y el fomento de la competitividad a la que nos obligan cada vez más los tiempos en los que vivimos. Aún así, cabe destacar, la interpretación de Alba Florejachs que se apropia de gran parte de las risas y de los plausos del público. Toda una joya a tener en cuenta como actriz de comedia.

Espero, pues, haberles convencido con lo que les he escrito y si no es así aquí va mi último intento: si quieren disfrutar de una buena sesión de teatro (de comedia) a la vez que reflexionar sobre el mundo en el que nos ha tocado vivir, sobre todo si son jóvenes entre 25 y 45 años de edad (aunque la obra está abierta a todos los públicos), no sé que hacen desperdiciando el tiempo leyendo esta reseña en vez de adquirir entradas para ir a ver L’any que ve serà millor. Y si no ya me dirán…

L’any que ve serà millor” se representa en La Villarroel del 30 de septiembre al 27 de noviembre de 2011.

Autoras: Marta Buchaca, Carol López, Mercè Sarrias y Victòria Szpunberg
Dirección: Mercè Vila Godoy
Reparto: Neus Bernaus, Alba Florejachs, Mireia Pàmies y Vanessa Segura
Escenografía: Álex Aviñoa y Laura García
Vestuario: Laura García
Iluminación: Álex Aviñoa
Espacio Sonoro: Lucas Ariel Vallejos
Producción: La Villarroel

Horarios: de a jueves a las 21:00 horas; viernes a las 21:30 horas; sábados a las 17:30 y a las 20:00 horas y domingos a las 17:30 horas.
Precio: de 22 a 26 €
Idioma: catalán y castellano
Duración de la obra: 90 minutos.
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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez