“Tango”: Tres bailan solos al son de una hermosa música.

Bailar solo acaba siendo la mejor manera de escuchar la música. Cuando quien tiene que seguir su ritmo está convencido de que no hay que perder el compás. Pero a menudo exigimos una pareja de baile. Y a esta le solemos pedir que sienta como uno la pasión de moverse.

En “Tango” de Manuel Molins, tres personajes saltan a la pista buscando la manera de estar convenientemente acompañados. Sin conseguirlo.

Reunidos los tres entre coordenadas de sensuales aguas mediterráneas y el empeño de Marta por ser feliz amando, el escenario nos localiza un punto confluyente donde ella ha establecido su refugio con un amante que responde a su ideal, y en el que también deberá enfrentarse a un pasado que no pensaba desvanecerse simplemente por la voluntad de ella.

Todo está dispuesto en ese lugar para que, juntos, percibamos el aire del deseo: una terraza espaciosa, los preparativos de un ágape que se adivina suculento, y el mar como telón de fondo y narrador apasionante del desencadenamiento de acontecimientos. Molins, que además de concebir este “Shangri-La” sobre el papel también lo corporeiza ahora, dispone a lo largo de este espacio escénico las tres figuras que deberán transitarlo con tenacidad: tres personajes antitéticos para hablar de tres actitudes ante el amor. En su modalidad de romance apasionado e incendiario. Por eso la historia transcurre en dos noches de San Juan, aquella en que las hogueras de la playa tiñen de llamas festivas la arena de la playa.

Marina Viñals es la heroína, porque esta es una historia de las de antes. Con su trama morbosa y una tragedia siempre latente. Marina llena a “Marta” de vehemencia interpretativa: ansiosa en sus ademanes a la hora de presentar la situación de partida, arrolladora cuando se reúne con su amante y especialmente emotiva a la hora de venirse abajo su criatura reconociendo su dolor. Es entonces cuando trasluce la humanidad de su personaje. Le dan la réplica, por orden de aparición y de preferencia de sus latidos, Lluís Romaguera como su adorado Marc, contrapunto delicado al torrente de emociones que desplegará la protagonista: su mirada esquiva, sus movimientos vacilantes, su fragilidad interpretativa y su porte de galán joven casan bien con la condición de títere que asumirá el personaje en la función. Por último, Paco Alegre es el temible marido burlado pero nada apaleado: su voz suave pero firme y la frialdad de su expresión le ayudan a conferir al malvado titular una reconocible identidad.

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 Amor en una noche de verano

Una vez que las tres piezas de la historia ya están presentadas y el argumento que defenderán claramente expuesto, queda que la música que debe acompañarles sea la apropiada: Molins juega con elementos simbólicos que consiguen dotar al espectáculo de cierta magia redentora de la previsibilidad del argumento y la rigidez en el planteamiento del trío: ese hermoso tango que bailan una y otra vez la pareja del presente, la única posible (“El tango es el romance de la gente sin historia” pronuncian entre vaivén y vaivén) para volcar en él la fuerza del deseo fatal; la complicidad de ambos cuando reproducen su primer encuentro bajo el influjo terrible de Bee Gees, que destila comicidad y ternura; la belleza de las escenas tórridas. Y el tratamiento del mar que se proyecta a lo largo de la representación metamorfoseándose en el estado de ánimo de la intrépida protagonista: relajante al principio, pictórico después al potenciar la estética de esos momentos de ilusión y ardiente impaciencia de Marta, y rojo sangrante al precipitarse la tragedia final, efectista pero coherente.

Por Juan Marea

Tango”
Teatre Tantarantana
http://www.tantarantana.com/index.php/es/
c/ de les Flors, 22, de Barcelona

Horario: jueves, viernes y sábado a las 21horas; domingo a las 19 h
Precio: 18€
Duración: 1 hora y 25 minutos
En valenciano

Dramaturgia y dirección: Manuel Molins
Actores: Marina Viñals, Lluís Romaguera y Paco Alegre
Espacio escénico e iIuminación: Luis Crespo
Audiovisual: Ivan Arbildua
Vestuario: Pascual Peris
Coreografía: Salvador Peiró
Ayudante de dirección: Miguel A. Cantero

Marina Viñals, actriz de “Tango”: “Mi personaje se siente como una bola de billar.”

El Teatre Tantarantana de Barcelona acoge del 22 al 25 de agosto “Tango”, obra de teatro en la que el entusiasmo de Marina Viñals, la delicadeza de Lluís Romaguera y la serenidad de Paco Alegre bailan una historia de sensualidades trágicas al son de Manuel Molins.

Marina enumera, reflexiona, siente y sueña estas líneas con nosotros.  

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Marina Volátil

¿Qué es “Tango”?

Es puro teatro. Aquí no hay grandes efectos especiales. Pero sí sentimiento. Para gente con el corazón abierto. Que quiera envolverse con la Noche de San Juan, el amor, la magia, los besos y el sexo. Es una historia de amor más donde hay de todo: seducción, celos, rabia, lágrimas. La vida. Ni más, ni menos.

¿Qué es “Tango”para ti?

Un viaje emocional. Mi personaje, Marta, pasa por todos los estados de ánimo posibles. Y lo disfruto. Es la búsqueda de la libertad de una mujer. Que al inicio de la función tiene la felicidad a flor de piel porque se halla en un estado bestial de enamoramiento, el estado más bonito del ser humano: las mariposas, que-suene-el teléfono-¿será-él?-¡tiene-que-ser-él-por-favor! En esa noche de San Juan vive la felicidad absoluta. Para desaparecer poco después.

¿Por qué? ¿Qué le pasa entonces a Marta?

Ella estaba viviendo una mentira sin saberlo. Así que decide romper con todo, se quita el vestido y vuelve a empezar: Ya no puede seguir igual.

¿El vestido?

Es la prenda que define a mi personaje a lo largo de gran parte de la obra. Tenía que ser muy ligero, volátil. Como el amor, las mariposas. Y su gasa debía sugerir todo lo que rodea a Marta en ese momento: su refugio, la playa, el mar, el salitre, las olas. Representa el ahora y la relación con su amante, Marc, que ella siente que es solo suyo. Al final se convierte en el mayor sufrimiento de Marta. Por eso ella se lo quita, lo aparta y decide que no quiere saber nada más de él.

¿Bailó alguna vez Marta con su marido, Tomàs?

Tomàs sabía bailar el tango y quiero pensar que Marta descubrió este tipo de baile cuando le conoció. Creyó quererle pero enseguida se dio cuenta de que eso no sucedería jamás. Cuando ella empieza a amar a Marc, entonces comprende lo que es verdaderamente el tango: pasión, calor, sudor, roce… Puro sentimiento.

¿Qué recomendaría Marina a Marta?

Yo le diría: ¡”Qué bien has hecho! ¡Qué par de huevos tienes!” Porque creo que es una mujer muy fuerte. Es muy valiente. Romper con todo requiere un gran esfuerzo. Y, a pesar de la decepción que sufre, revelarse capaz de seguir queriendo a quien más daño le ha hecho… Le diría: No cambies.

¿Le reprocharías algo?

Nada. Absolutamente nada.

¿Qué sumas tú como actriz a “Tango”?

Cada vez que me pongo en manos de un director, intento superarme y mejorar. Con los años, tengo menos miedos y, a la vez, más nervios. Yo sumo vivencias. Quiero poner aquí encima lo mejor de mí. Esta función requiere de muchos sentimientos. Mi personaje se siente como una bola de billar impulsada de un lado a otro. Hasta que decide irse. Saco mis sentimientos y si a alguien no le gusta, pues lo acepto.

“Tango” es un espectáculo para los sentidos. ¿Tiene que ver con ello que lo ambientéis en la costa mediterránea?

Sí: De ahí que recurramos al sonido del mar y de la brisa; a su luz y colores. Y si hubiéramos podido, hasta le habríamos puesto su olor. En Valencia, muchos espectadores nos dijeron que les recordaba a la Playa de la Malvarrosa. A parte está todo lo que se dice en “Tango” y cómo se dice: Su texto suena como si fuera una canción. También el movimiento que transmitimos. Una amiga, al verla, tuvo la sensación de que mi personaje estaba bailando continuamente al moverse. En esta obra hay muchos desplazamientos: Hay huidas.

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Marina a Punto de bailar

¿Cómo vives la experiencia de interpretar a Marta?

Tengo que abrirme mucho, poner todos mis sentidos. Cada vez que salgo al escenario, la sensación es que me expongo mucho. Pero me gusta.

¿Cómo la preparaste?

Me costó entender el personaje: Me preguntaba: ¿Es posible que una mujer que ha dado la vida por su amante y que está loca por él, reaccione así? Aunque, en realidad, hay muchas cosas que me unen a ella. Todo excepto lo exterior, lo que rodea a Marta. Los sentimientos que tiene son los míos también. Hacer un personaje como este, que siento tan cercano a mí, es muy bonito pero tiene un riego porque me exijo más a mí misma. Yo también soy una tía muy valiente. Lo he sido a lo largo de mi vida.

¿Qué ofrece, a fin de cuentas, vuestro “Tango”?

El público que venga a bailar estos días al Teatre Tantarantana encontrará tres corazones. Me encanta cuando viene a vernos gente que se deja querer por nosotros, los artistas.

¿No se puede perdonar el engaño cuando hay tanto amor?

Sí. Claro. Pero cuesta. Cuesta decir: “Después de todo lo que me has hecho, te sigo queriendo”. Cuando hay amor lo perdonas todo.

Por Juan Marea
Fotografías de Celia Torres

Tango” se representa en el Teatre Tantarantana de Barcelona
c/ de les Flors, 22
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Manuel Molins: “Sin acción no hay teatro.”

El Teatre Tantarantana de Barcelona inicia su IV Cicle Complicitats en Xarxa desdibujando límites escénicos entre Catalunya y Valencia. “TANGO” es el espectáculo inaugural y conversamos con Manuel Molins, su autor y director, sobre danza pasional, amores revitalizadores y teatro que suma.

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¿Cuál es el argumento de “TANGO”?

“TANGO” trata de una mujer que decide romper su matrimonio y huye a la costa, a un paraje comprendido entre Denia y Figueres. Allí conoce a un joven con quien empieza una relación que va más allá del polvo de una noche. Es una historia de amor que llega hasta donde puede.

“TANGO” es una historia de deseo y amor imposibles.

El tango argentino o uruguayo suele hablar de pasiones arrebatadoras y trágicas. No es ese el recorrido de nuestra propuesta. Nosotros partimos de la quintaesencia del tango europeo, que habla del deseo y de la utopía. El que apunta a las dificultades que conlleva alcanzar uno y otra.

“TANGO” es una historia de amor ambigua cuyo inicio colinda con la comedia y poco a poco se adentra en otro camino. No es derrotista pero sí que suscribe aquello del “mira, hasta aquí hemos llegado”.

Marta, la protagonista, sentencia: “No me pidas una segunda oportunidad: No hay ninguna posibilidad.” Y es que cuando una relación empieza a partir de la mentira, no puede crecer.

 No es esta tu primera colaboración con el Teatre Tantarantana.

El Tantarantana ya exhibió “SABATES DE TALÓ ALT”, texto que escribí en la misma época que “TANGO en el año 2008 dirigida por Albert Mestres, con Carme Sansa y Aina Calpe.

 La obra no se había representado aún en España hasta que tú has tomado las riendas ahora.

El Centre Dramàtic de València intentó  llevarla a cabo por primera vez en 1988 pero no pudo estrenarse por problemas de reparto. Se estrenó tiempo después en Liverpool y en inglés.

 ¿Cómo es el “TANGO” que finalmente llega a nuestra cartelera?

El TANGO que ahora os presentamos es un espectáculo digno, bello, ameno y que, además, dice cosas.

Se trata de una producción pequeña, interpretada por tres actores, que pretende centrarse en sacar el máximo partido de ellos.

En ella, la música constituye un elemento muy importante y el tango “Youkali” representa el leitmotiv.

 ¿De qué trata ”Youkali”? ¿Cómo suena?

En mi opinión, es uno de los momentos mágicos de la música de Kurt Weill, gran autor de la música teatral de los años veinte y treinta. La compuso en 1934 y al año siguiente un poeta francés, Roger Fernay, le puso letra.

Habla de “Youkali”, una isla griega ficticia y fantasmagórica. El narrador de esta pieza musical se encontraba perdido en medio del oleaje. Su barca errante le lleva allí, que es el lugar donde conviven los deseos, el placer, el ensueño, la solidaridad y el amor compartido. Al final, la canción recuerda la condición irreal de Youkali.

Nuestra función es, como este lugar idílico, muy sensual, y, al mismo tiempo, causa apego. Además invita a una reflexión: ¿Qué hacemos con todo esto? ¿Hacia dónde vamos?

¿En qué se diferencia “TANGO” del prototipo de melodrama?

Principalmente en el tratamiento del tiempo. El melodrama suele estructurarse en el planteamiento de la historia, el nudo y el desenlace. Y todo sucede en presente. En cambio, en nuestra obra el tiempo va unido a la identidad: En la pareja protagonista integrada por Marta y Marc ( su joven amante), él se transforma en ella, y ella en él. Un juego, por otra parte, muy simple.

El melodrama suele sustentarse en un triángulo amoroso. ¿Es esta una manera de mostrar la dualidad del individuo?

Si analizamos la modernidad, nos damos cuenta de que ha adaptado al laicismo el esquema eclesiástico del Alma y el Cuerpo, el Cielo y la Tierra. En este sentido, encontramos a pensadores como Kant, Freud, o personajes como el Dr. Jeckyll y Mr. Hyde de Stevenson. Este sistema bipolar ha hecho mucho daño. Y hoy en día no tiene sentido: Ahora hay que hablar de un “Yo Multipolar”. Pessoa ejemplifica muy bien esta nueva idea. Es este un tema que me ha interesado mucho como autor a lo largo de mi carrera. La posmodernidad bien entendida reclama que pensemos en nosotros multipolarmente. En “TANGO”, la protagonista no es solo ella con el marido y ella con el amante, sino que va más allá.

Ella lucha por un amor sólido aún no contaminado por la superficialidad de la era líquida que sufrimos.

Desde los años cincuenta, vivimos unos tiempos de cambio radical de lo que se consideraban los valores sólidos, tal como los propugnaba Kant, que empiezan a licuarse: el valor del trabajo, el valor del esfuerzo, el del amor: parece que los sentimientos han sido sustituidos por “emociones de choque”. La televisión, por ejemplo, incide en este tipo de emociones para que la gente se vuelva adicta. El sentimiento, en cambio, se caracteriza por la estabilidad, una solidez por encima del momento contextual. Esto es lo que plantea nuestra obra: Marta quiere construir un amor sólido desde la relación que tiene con su joven amante y por ello no está dispuesta a aceptar la mentira. Hoy en día todos nos llamamos amigos en cuanto nos conocemos.

En la función no hay maniqueísmo, sino que hay vida plural y matizada.

Este apunte queda muy bien reflejado en el tratamiento del personaje de Tomàs, el tercer vértice de la historia, que no resulta caricaturizado ni tampoco es panfletario. Hasta la persona más desalmada tiene una parte tierna, débil. Caricaturizar es, para mí, pervertir la realidad. Por ello, los personajes de “TANGO” son de carne y hueso. Critico a los personajes, pero no los caricaturizo. Tomàs también ama a su mujer pero lo hace a su manera.

¿De qué referente partiste al crear el texto?

Tuve presente “La señorita Julia”. Aunque no comparto con ella la misoginia con que August Strindberg, su autor, enfocaba al personaje central femenino. Ambas historias se ambientan en la Noche de San Juan, también conocida como “La Noche del Santo Degollado” y no digo en balde esto último.

Escribiste esta obra hace treinta años.

Cuando escribí “TANGO” estaba muy interesado en el teatro de género, que por aquel entonces era poco menos que un suicidio ya que en esa época se cuestionaba la existencia de los géneros. Y yo quise recuperarlos. Hice comedias, y también “TANGO”, que es mi melodrama más puro. La mayor obra de Shakespeare, “El Rey Lear”, es un gran melodrama. Para mí, la mejor obra de todos los tiempos.

 ¿Qué ocurría en el panorama escénico catalán por aquel entonces?

Al teatro catalán le ha pasado como a la Música disco: Cuando esta surgió en los años 70, era fresca, incluso rompedora pues pretendía la reivindicación de la gente de color, de las mujeres y de los gays. Pero murió de éxito: al cabo de unos pocos años quedó degradada a una música formularia y sus frutos se limitaron a ser productos prefabricados. En el teatro de texto catalán se produjo en los ochenta un intento de renovación. Pero luego también ha caído en el formulismo de la sustracción, en lugar de ir sumando. Actualmente la situación está cambiando y la causa de ello es la propia realidad: El público empieza a cansarse de esta tendencia. En Valencia se da más pluralidad. Para muestra, este ciclo que programa el Tantarantana, que incluye cuatro propuestas muy diferentes.

¿Qué opinas de la profesión de dramaturgo?

Los autores tendemos a ser pedantes, a considerarnos genios desde nuestra primera obra. Y trabajando el género, te ves obligado a adquirir el oficio, aspecto que me parece importantísimo. Es cierto que un dramaturgo debe tener su mundo propio. Pero este espacio personal se construye día a día con la escritura. Uno debe conocer las bases de su oficio, amarrarse a ciertas convenciones. Picasso y Miró, por ejemplo, tenían un gran oficio. Después hicieron lo que les dio la gana. Actualmente vivimos un gran problema en el mundo escénico: Hay una negación de la crítica. Podemos discutir el trabajo concreto del crítico, pero no ningunearlo. Si lo hacemos, estaremos negando la pluralidad. Y esto nos convertiría en autoritarios.

¿Cómo entiendes el teatro?

Unas palabras de Gil de Biedma lo sintetizan muy adecuadamente: “La mejor poesía es el Verbo hecho tango”.

El Verbo es la carne. Que no es hombre ni mujer. Lo somos todos. Como decía Ausiàs March: “La carne quiere carne, no puede ser contradicha”. El Verbo es también la palabra. Y la acción. Es decir, es la palabra-acción encarnada. Pero es que, además, ese “Verbo” constituye el teatro. Muchos dramaturgos explican historias sin ritmo ni aire. Sin aire no hay acción, sin acción no hay teatro. Los griegos y los judíos no separaban la palabra de la acción; no había dicotomía para ellos.

 En “TANGO”, además de autor, eres el director.

La escisión “director-autor” me parece muy artificiosa. No fue hasta finales del siglo XIX cuando apareció la figura del “director”. Yo me identifico mucho con el papel que juega el dramaturgo alemán, que dirige luego sus propias obras.

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                              Molins pendiente; sus actores, en Youkali

¿Con quién baila el tango Manuel Molins?

Yo bailo conmigo mismo. Para mí, la soledad y la autorresponsabilidad son muy importantes. Y  bailo conmigo el tango, el twist, el vals y lo que haga falta.

 

por Juan Marea
fotografías de Celia Torres

Teatre Tantarantana
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c/ de les Flors,22, de Barcelona

“Tango”
del 22 al 25 de agosto

Crítica literaria: Vacío Perfecto. Biblioteca del Siglo XXI, Stanislaw Lem.

9788493655044Si les he de ser sincero les he de decir que inicié la lectura de Vacío perfecto de Stanislaw Lem sin demasiado empeño, debido principalmente al tipo de obra y a su contenido: una biblioteca de reseñas de libros que no han existido nunca. Retrasé su lectura una y otra vez hasta que casi “no me quedó más remedio” que ponerme a ello. Y les puedo asegurar que poco a poco mi valoración sobre el libro fue transformándose de una forma cada vez más categórica, para finalizar fascinado, de nuevo, por el genio literario de su autor.

Vacío perfecto, se separa, y a veces mucho, de la producción habitual de Lem, que destacó en al género de la ciencia-ficción con novelas como Solaris, Fiasco, El invencible o Relatos del piloto Pirx. Y de este alejamiento nacía mi aprensión inicial. La obra está constituida, como ya dije, por una serie de reseñas de libros que no existen, por lo cual las propias reseñas (extensas) se convierten en pequeñas historias donde brilla el talento del autor.

En la mayor parte de las reseñas el argumento se construye a partir de la contradicción o la paradoja que en algunos casos llega, incluso, a alcanzar cotas de surrealismo. Ya sea, por ejemplo, en el relato que se centra, muchos años antes de que internet lo hiciera posible, en la existencia de un producto literario en el que el usuario puede crear a su antojo historias modificando el contenido del mismo; el proyecto de búsqueda de genios; la recreación del mundo literario creado por Alejandro Dumas en la Sudamérica posterior a la Segunda Guerra Mundial; la voluntad de no crear nada más en un mundo en donde existen demasiadas cosas o la existencia de una empresa que se dedica a diseñar la vida de sus clientes hasta sus últimos detalles.

De esta forma Lem se propone (y consigue) narrarnos historias a las que retuerce de forma espléndida para convertirlas en reseñas de obras ficticias que tan solo existen en su imaginación. Unas historias que se convierten las más de las veces en pura fantasía generada, y se nota, por una mentalidad atraída de forma íntegra por el género de la ciencia-ficción.

StanislawLem
Stanislaw Lem

Lem lleva a cabo así un juego de creación literaria en el que nos sorprende historia tras historia, y que nos da sobrada muestra de su capacidad para crear y vislumbrar mundos y realidades imposibles para la mayoría, en muchos aspectos enlazando con la genialidad creativa de autores como Wells o Verne. Lo que nos permite reconocer la sagacidad inventiva de un escritor que a pesar de haber escrito obras “geniales”, por no llamarlas “maestras”, es un gran desconocido para la mayoría del público, sobre todo para aquellos que no son asiduos a la lectura de libros de género.

Dejo para el final la mención de uno de los relatos-reseña que incluye el libro, y que no es otro que La Nueva Cosmogonía. Es en esta historia, última de la selección de este volumen, donde Lem retoma, ahora sí, el género de la ciencia-ficción, que aparecía de una forma u otra en algunas de las reseñas anteriores. El relato es como una especie de galvanización final en la que el autor dirige su mirada, y de paso la nuestra, a los confines del universo, para hacernos reflexionar (hipotetizar y también gozar) sobre la naturaleza del mismo y sobre la condenación que comporta para cualquiera reprobar el corpus científico establecido, sobre todo el que tiene que ver con las fuerzas cósmicas y las causas de su existencia. Un relato genial, para mí el mejor de toda la selección, y que pone un broche de oro final a una obra que se permite desafiar a la estructura y las normas habituales de un libro reglamentario, para jugar con la literatura e incluso con el propio lector. Un libro, sin duda, a la altura de Stanislaw Lem.

Título: Vacío Perfecto. Biblioteca del Siglo XXI.
Autor: Stanislaw Lem
Editorial: Impedimenta
Encuadernación: Rústica
Formato: 13 x 20 cm
Páginas: 328
ISBN: 978-84-936550-4-4
Precio: 21,95 €
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Jorge Pisa Sánchez

Entrevista a Martín Zaragüeta, responsable de prensa del Versus Teatre y del Teatre Gaudí Barcelona.

Martín Zaragüeta es el responsable de prensa de dos teatros barceloneses de pequeño/mediano formato ubicados en el circuito independiente de la ciudads, el Versus Teatre i el Teatre Gaudí Barcelona. En Blog Culturalia tenemos interés por conocer un poco más el trabajo que se realiza en las oficinas y tras las bambalinas del teatro, para poder ofrecer una visión más global y más precisa de la labor de todos los profesionales que contribuyen a la puesta en escena y la representación de una obra teatral.

178a103Entrevista:
¿Desde cuándo trabajas como responsable de prensa del Versus Teatre y del Teatre Gaudí Barcelona?
Desde junio de 2010 (3 años)

¿Explícanos, por favor, en qué consiste tu trabajo?
Mi trabajo consiste en coordinar toda la comunicación de ambas salas. Mis funciones van desde la creación de estrategias de difusión para los distintos proyectos que alberga y produce (mayoritariamente obras de teatro), hasta el control y asesoramiento sobre la imagen que el negocio quiere tener en la Red. Entre las funciones que coordino y ejecuto están la planificación de estrategias de comunicación, redacción de notas y dosieres de prensa, organización de ruedas de prensa, búsqueda y gestión de nuevas relaciones comerciales y de patrocinio.

¿Cuáles son las líneas de programación de los dos teatros? ¿Existen diferencias entre la programación del Versus Teatre y el Teatre Gaudí?
Dada la diferencia de edad entre las dos salas (el Versus tiene 17 años de historia y el TGB tan sólo 5), no se ha percibido la clara diferenciación entre ambas programaciones hasta hace un par de años, momento en el que el TGB ha logrado consolidar una línea de programación propia y firme, independiente del Versus y con su propio público fiel y su historia.

Un responsable de prensa trabaja sobre la base de la información y los documentos, en tu caso principalmente en relación a los dossiers de prensa. Háblanos del proceso de confección del dossier de prensa.
En realidad la mayoría piensa que todo parte de los dossiers de prensa, pero es complicado acotar la comunicación en tareas concretas y separadas. Comunicamos en cada dossier, en cada nota, en cada mail, en cada llamada, en cada tweet, en cada post… Cada momento, cada proyecto y cada receptor tiene su mensaje, su tono y su intención distinta. En cuanto a los dossiers de prensa, es esencial tener un permanente contacto con la compañía, adelantarse a las preguntas que pueden hacer los periodistas y tratar de incluir las respuestas en los dossiers, que al fin y al cabo tienen como objetivo facilitar la tarea a los medios y concentrar la información básica y noticiable de un montaje.

18410-versus_teatre_no¿Cómo realizas tu tarea de difusión de la información/programación teatral? ¿Qué medios utilizas? Según tu propia experiencia, en la actualidad, ¿cuál es el mejor medio de difusión de la información teatral?
Cada proyecto tiene su estrategia. Todo parte del público potencial que pueda tener ese montaje en concreto (según el género, el contenido, la autoría, la actualidad y un largo etcétera, es muy relativo y depende mucho del momento en el que se comunique). A partir de la definición de ese público, se define el eje comunicativo que le acompañará hasta el final (la novedad o el atractivo que hay detrás del proyecto) y se contacta con las vías de difusión habituales, que son los medios de comunicación tradicionales (televisión, radio, periódico, agencia…), las plataformas de promoción, las redes sociales y los líderes de opinión del sector.

¿Cómo ves la relación entre los medios clásicos (televisión/prensa/revistas/radio) e internet y las nuevas tecnologías de la comunicación?
Ambos son hoy en día igual de importantes para que la comunicación global del proyecto sea coherente y efectiva. En mi opinión, deben ir de la mano siempre. No sólo porque ayuda a que el espectador reconozca fácilmente la imagen del montaje, sino porque cada vez más los redactores son también comunicadores en su vida personal y en algunos casos más influyentes en las redes sociales que en el medio en el que trabajan. A veces puede hasta ser más efectivo un tuit de una figura relevante que un artículo en un importante periódico. Depende de cada caso, de cada montaje y del público que éste tenga.

¿Y las Redes Sociales? ¿Son un buen medio de comunicación para los teatros? ¿En qué redes sociales están el Versus Teatre y el Teatre Gaudí? ¿Cuáles os funcionan mejor?
Desde que llegué a trabajar a estas dos salas me apasioné por las redes sociales al descubrir que son una herramienta formidable para tener contacto directo con el espectador, para informarle, responder a sus dudas, ofrecerle mucho más que la obra que va ver, ofrecerle una experiencia previa y posterior, un espacio en el que pueda expresar su opinión, su crítica, su recomendación… Las dos salas están tanto en Facebook, Twitter, Youtube…pero sin duda la que mejor funciona para la difusión instantánea es Twitter, pues permite crear una red enorme y al momento en torno a una obra. Además es una plataforma que crece de forma exponencial si sabes dominarla y no agotarla, no saturar, que es uno de los peligros que tiene.

Cómo crees que ha afectado la crisis al teatro?
Sin duda, el teatro está muy afectado por la crisis, cada vez más. No sólo por la subida del IVA, que supone un varapalo para la subsistencia de los teatros, y todavía más para los teatros medianos y pequeños, sino porque los recortes en las ayudas a la cultura revierten directamente en la calidad y ambición de los montajes. Cada vez es más arriesgado crear y producir, puesto que la incertidumbre económica hace que todo el proyecto se tambaleé y a menudo ni siquiera nazca.

¿Cómo luchan el Versus y el Gaudí contra la crisis? ¿En qué les afecta?
Precisamente hemos tenido un ejemplo ideal. En el Teatre Gaudí hemos producido un montaje muy ambicioso que rompe completamente con la dinámica que la mayoría de salas están llevando a cabo. Evidentemente los recortes y la austeridad de la gente ante la crisis hace que los proyectos sean cada vez más baratos y modestos, pues de otra forma las cuentas no salen. Sin embargo, Ever Blanchet, el director de ambas salas, ha decidido escapar de la recesión hacia adelante y apostar por un montaje de 17 intérpretes y 4 músicos (con los gastos en derechos, nóminas, infraestructura y promoción que todo eso supone). The wild party es sin duda el montaje más caro y ambicioso que el TGB ha hecho en sus 5 años de historia. Muchos pensarán que se ha hecho en el peor momento, pero el riesgo es uno de los pilares de la dirección de Ever y si el resultado es provechoso, puede suponer un punto de inflexión y un reconocimiento de mucho impacto para la sala.

IMG_5225¿Qué trato crees que le dan los grandes medios de comunicación a la actividad de teatros como el Versus o el Gaudí?
Evidentemente existe cierta predilección de medios y periodistas hacia las líneas de programación de una sala u otra, pues siempre es subjetivo, pero en general depende de cada montaje. No hay que olvidar que el leitmotiv de las salas es el teatro y las obras. Por eso creo que el trato no depende tanto de una sala u otra, sino del montaje que haya decidido programar. La cobertura mediática va en función del estreno de turno. Una obra puede pasar desapercibida y la siguiente puede lograr un impacto enorme en los medios de comunicación, como ha sido el caso de The wild party. Precisamente este último ejemplo demuestra que los medios reconocen el riesgo y la apuesta cualitativa que la sala ha hecho.

¿Crees que la difusión y la comunicación afectan al éxito o no de una obra de teatro? ¿En qué medida?
Toda la comunicación influye en el éxito de una obra de teatro (tanto en su difusión offline como online). Estar presente en los medios y en el entorno de los espectadores es crucial e imprescindible para atraerlos al teatro, sin embargo, la clave del éxito siempre está en manos del espectador, que al fin y al cabo es quien paga su entrada y quién decide recomendarla en sus círculos o no. El boca a oreja ha sido y seguirá siendo la mejor comunicación para una obra.

¿El trabajo de un responsable de prensa se hace previo al estreno de una obra, mientras o después? ¿Con cuánto tiempo de antelación se realiza la difusión informativa sobre una obra de teatro?
El trabajo se hace antes, durante e incluso después. No se puede olvidar una obra después de su marcha, pues forma parte de la línea de programación y de la temporada, que también definen la reputación de la sala. Además, en muchas ocasiones los premios y reconocimientos a los montajes llegan muy a posteriori y es un orgullo recordar que fue esa sala quien apostó por ese proyecto. Por ejemplo, el espectáculo de danza de Marta Carrasco, No sé si…, acaba de recibir tres nominaciones a los MAX varios meses después de estar en el Versus Teatre. Es importante crear revuelo en torno a un montaje mucho antes de su estreno, así como reforzarlo durante su estancia en la cartelera.

¿Cuáles son los objetivos principales de la programación del Versus? y del Teatre Gaudí? ¿Los consigue?
En ambos casos, la intención es promover el riesgo, la autoría nacional, la reflexión… Temáticas que no devengan superficiales, que nos hagan regresar a casa con algo nuevo y algo con qué plantearse cuestiones. Además, ambas salas se han convertido en una plataforma sensacional para los nuevos autores del panorama teatral catalán. Muchos de los dramaturgos y compañías que han empezado aquí, han terminado haciendo temporada en grandes salas de Barcelona y Madrid. Incluso en París, como es el caso de Cor de Teatre, que se estrenó en el Versus con El concert. El público valora esta filosofía que hay detrás de la programación y por eso regresan y nos lo hacen saber, lo cual es muy reconfortante.

¿A qué tipo de públicos está dedicada la programación del Versus y del Gaudí? Tenéis algún tipo de público fiel?
Dada la amplia programación de las dos salas, es complicado definir a un solo público, sin embargo sí que tenemos un público fiel, que como sucede por ejemplo con los cines Verdi, se acerca a Versus sin saber qué hay programado, y sabiendo que muy probablemente encontrarán lo que vienen buscando. Esto supone una confirmación de que la línea de programación es coherente y tiene en cuenta al espectador.

tennessee-w-11En relación al Versus, ¿el teatro más alternativo se mantiene en forma? ¿Se defiende en su competencia con el teatro más comercial?
En las grandes ciudades europeas como Berlín conviven con total normalidad y ni siquiera se consideran competidoras, pues el público difiere de una a otra. En nuestro caso la convivencia es más complicada o competitiva supongo, pues dada la crisis que vivimos y la austeridad generalizada, el público termina sacrificando alguno de esos planes. Por ese motivo, cada vez es más importante apuntar bien con la programación y cuidar muchísimo a los espectadores, cosa que, entre otras, las redes sociales permiten.

¿Guardas especial cariño/afecto a alguna de las obras representadas en el Versus? ¿y en el Gaudí?
Por supuesto. Y no precisamente por el éxito que haya podido tener a nivel comunicativo, sino por lo que ha supuesto para el espíritu de las dos salas. Una obra ha podido pasar desapercibida en los medios de comunicación pero haber calado en los espectadores, que te lo hacen saber vía redes sociales o in situ. Un buen ejemplo es Una jornada particular, de la compañía valenciana La Pavana, un montaje precioso y formidablemente interpretado que tuvimos en el TGB en octubre de 2012 y que apenas apareció en los medios, sin embargo, hoy en día todavía hay espectadores que aluden a ella y regresan a la sala a raíz de eso. Por ese motivo la programación es una parte crucial de la imagen que da el teatro a la gente (no sólo la promoción y el éxito). Por otro lado, hay montajes que llegan a la sala con todo a favor y logran no sólo impactar al espectador por su calidad, sino también generar un gran revuelo mediático, como es el caso de The wild party. Aun así, a nivel de comunicación, cada proyecto supone un aprendizaje y un descubrimiento.

¿Cuál es la mejor preparación para alguien que quiera trabajar como responsable de prensa de un teatro? Periodismo? Artes escénicas? Nuevas tecnologías? Community manager?
Los títulos suelen abrir puertas, lógicamente, sin embargo lo esencial no está en la licenciatura, sino en la pasión e interés que pongas en ello. Yo sólo puedo hablar a partir de mi experiencia, y en este caso parte de mi pasión por la cultura, el cine, el teatro y por creer que soy un afortunado por estar trabajando y tocando de cerca todo el engranaje que se esconde detrás de un montaje. Poder asistir al proceso de creación, conocer a todos sus agentes, disfrutar con el proyecto que tienes que comunicar. A partir de ese entusiasmo, lo demás se aprende ya sea en la facultad o a base de esfuerzo y curiosidad. La experiencia es sin duda la mejor formación. Lógicamente, saber expresarse, saber reconocer a quién tienes delante o al otro lado del correo o el teléfono, y ser honesto con cómo comunicas una obra son elementos imprescindibles en este trabajo. Yo estudié Periodismo, sin embargo todo lo que he aprendido aquí no me lo enseñó nadie en la facultad.

En los meses estivales el Versus y el Gaudí no cierran. Son de los pocos teatros en Barcelona que mantiene una programación estival. ¿Qué representa esto para el teatro? ¿Y para un responsable de prensa?
Aparte de no hacer vacaciones en agosto, que se agradece, abrir en verano supone un añadido que el espectador agradece. Somos muchos los que nos quedamos en Barcelona esos meses y queremos seguir yendo al teatro. Versus y TGB llevan muchos años sin cerrar en vacaciones y hasta ahora la experiencia es más que satisfactoria. A nivel de comunicación, tiene una doble vertiente que lo convierte en una buena y mala experiencia a la vez. La mayoría de medios están a medio gas, las redes sociales bajan el ritmo, pero sin embargo la competencia es menor.

¿Existe alguna diferencia entre la programación habitual del teatro y la estival?
No tiene porqué. Quizás Ever Blanchet sí que tiene en cuenta que la programación de verano tenga más en cuenta a un público que normalmente no consume teatro en Barcelona, como los turistas, pero en general la línea de programación mantiene la misma filosofía los doce meses del año.

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Jorge Pisa Sánchez

Crítica literaria: De buitres y lobos, de Francisco Galván, ed. Algaida.

de buitres y lobosComo ya sabéis Culturalia sigue muy de cerca, más bien dicho, todo lo que puede, el género de la novela histórica, en el que intenta, aunque a veces no lo logre, estar al día de las novedades o reseñar obras interesantes al respecto. La sección pretende, como también sabéis, dar una visión amplia y diversa del asunto, que aunque centrada en el mundo antiguo, intenta huir de los periodos más manidos por los autores del género.

De ahí que hallará interesante la publicación por parte de la editorial Algaida de De buitres y lobos, una novela escrita por Francisco Galván, autor con experiencia en el género, ambientada en época tardo-antigua, protagonizada por visigodos y con una trama que así, inicialmente, se podría catalogar como perteneciente al género de la novela histórica negra o de misterio.

La novela nos sitúa por aquello del año 470 en la corte visigoda de Burdigala (Burdeos). Eurico pretende conquistar el resto de Hispania que aún no está bajo dominio germano, en un momento en el que el poder romano está allí casi extinto, reducido a la zona nororiental de la Tarraconense. Sin embargo han surgido algunos problemas en el territorio peninsular dominado por los visigodos: han desaparecido diversos niños y jóvenes hispanos y se acusa a los germanos de realizar rituales demoníacos con ellos y practicar el canibalismo. Esta situación, que obstaculiza el avance visigodo, va a ser investigada por Wulfric, un hombre de confianza de Eurico y héroe visigodo reverenciado, que será auxiliado por Sigebert, un miembro de la guardia personal del rey.

La acción de la novela da inicio, así, en Burdigala, la capital goda, en la que los dos protagonistas principales se conocerán y donde les será encomendada la misión. Tras ello seguiremos a los protagonistas en su camino desde Burdigala a Pompaelo (Pamplona), una ciudad recién dominada por los visigodos, y Segovia. Así, pues, la novela nos muestra un lienzo de la Hispania tardo-antigua, justo en ese momento en el que periclitaba el poder de Roma pero antes de que los visigodos fueran los amos de la península. Un periodo histórico interesantísimo y sorprendente y muy poco tratado en la novela histórica.

Aun así, la novela de Francisco Galván la podríamos incluir más que en este género en el de las aventuras con base histórica, esto es, en el de aquellas obras en las que el contexto histórico-político cumple el papel de marco en el que se desarrolla la acción protagonizada por personajes mayoritariamente ficticios. Aparte de esto los grandes hechos y los grandes personajes quedan bastante en un segundo plano. Por otra parte Galván está más interesado en relatarnos la interacción, y la desconfianza a veces, existente entre los conquistadores visigodos y los hispanos, todo ello esmaltado por unos personajes y unas aventuras con rasgos propios de la novela juvenil de aventuras.

Un elemento importante de la novela, como de otras muchas del género, es la relación amorosa que mantendrán el godo Wulfric y la romana Silvia Valentina, la hija de un leñador hispano, que materializa por sí misma la posterior unión entre visigodos y romanos que llevaría a protagonizar el siguiente capítulo de la historia hispana.

Francisco_galvan_alfabeto_sagradoAunque podríamos considerar De buitres y lobos como una novela histórica de aventuras, también encontramos elementos de misterio o thriller histórico, relacionado con la investigación llevada a cabo por Wulfric y Sigebert sobre las desapariciones y la acusación de canibalismo vertida por algunos hispanos, incentivados por la Iglesia, sobre los visigodos, consideraros estos últimos, no olvidemos, herejes arriamos por la población católica hispana. Es en este contexto en el que veremos más claramente, aunque no demasiado, el contexto político del momento, en el que los intereses visigodos, los imperiales y los de la corte constantinopolitana se harán algo más diáfanos.

El estilo de la obra es amable y nos proporciona una visión plácida de un época y de unos personajes que, seguramente, no lo fueron tanto, algo muy relacionado con el intento de convertir a los visigodos, unos personajes y un pueblo cargados por el público general de juicios y pre-juicios negativos, con matices positivos y, a ser posible “civilizados”, elementos que observamos en la caballerosidad al estilo medieval de Wulfric y la cordialidad glotona y sensual de su compañero Sigebert, una excusa, esta última, para acercarnos un poco más al arte culinario de la época.

Así, pues, la novela se desarrolla con un estilo sencillo, sin demasiados altibajos, y sin salirse de las coordenadas establecidas por su autor, salvo al final de la historia donde la acción se descarrila para adoptar mayor velocidad. Todo ello, claro está, mezclado en diversos momentos con una narración al estilo de la literatura de “capa y espada”.

De buitres y lobos es una novela amable y nos muestra una historia sin grandes pretensiones, con la voluntad simplemente de hacernos pasar un buen rato, y lo consigue, sobre todo por permitirnos conocer, de forma literaria, un poco más el día a día de una época tachada de oscuridad y barbarie por el apriorismo histórico generalizado. De nuevo una lectura ideal para aquellos que durante las vacaciones opten por refrescarse literariamente y zambullirse en un periodo histórico tan desconocido como apasionante.

Y a todos aquellos a los que que les guste la propuesta les recuerdo que Galván es el autor de una segunda parte, El tesoro de Vulturia, en la que los personajes de la primera entrega se ven involucrados en una nueva aventura histórica. Esperamos poder reseñar la novela lo antes posible.

Título: De buitres y lobos
Autor: Francisco Galván
Editorial: Algaida
Colección: Algaida Literaria
Páginas: 576
Publicación: Junio de 2011
Formato: tapa blanda bolsillo
Precio: 8,00 €
ISBN: 978-84-9877-649-2
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Escrito por Jorge Pisa Sánchez

Crítica literària: La veritat sobre el cas Harry Quebert, de Joël Dicker

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Ho reconec: sempre he tingut certa recança a l’hora d’enfrontar-me a un llibre del qual es diuen coses com que és “la novel·la imprescindible d’aquest estiu”, “el nou fenomen mundial” i d’altres mostres d’exaltació desmesurada que fan pensar més en una tàctica de màrqueting que no pas en una realitat literària. I en ocasions és així: tan sols una manera de vendre el producte. No és aquest, però, el cas que ens ocupa aquí: ja fa un parell de mesos que sentim a parlar en aquests termes elogiosos de La veritat sobre el cas Harry Quebert, la segona novel·la del suís Joël Dicker (Ginebra, 1985), i el cert és que, després de devorar les seves gairebé 700 pàgines, un no pot fer altra cosa que caure rendit al talent d’aquest jove escriptor, un mestre en mesclar ingredients ben diferents sense que el resultat sigui un pastitx indigest, i unir-se als milers de seguidors que ja han gaudit d’aquesta esplèndida història de difícil definició –¿és una història d’amor prohibit, el relat d’una amistat envejable, una novel·la negra d’inspiració clàssica? És tot això i molt més, també és un llibre iniciàtic a la vida en què la boxa i la literatura van de la mà amb naturalitat, una història sobre ambicions professionals i desitjos frustrats, sobre els conflictes morals dels habitants d’un poble de l’Amèrica profunda, personatges arrossegats per un destí cruel o marcats per la solitud malgrat estar envoltats de gent,…

I qui és aquest Harry Quebert que esmenta el títol? Doncs es tracta d’un escriptor de culte d’ençà que l’any 1975 va publicar la gran novel·la americana, Els orígens del mal, una obra basada en un amor impossible que va entusiasmar els lectors de l’època i que el va convertir en la gran esperança de les lletres del país. A finals dels anys 90 l’autor coneix Marcus Goldman, un jove estudiant que aspira a ser un gran escriptor com ell; així serà com en Quebert l’ajudarà en els seus inicis i intentarà ensenyar-li tot el que ell sap, modelant el seu talent amb mà ferma mentre l’acompanya en el difícil trànsit cap a la vida adulta. L’any 2008, però, en un moment de crisi creativa del seu pupil després d’un debut fulgurant, en Harry Quebert és acusat de la mort de Nola Kellergan, una adolescent veïna de la petita població d’Aurora (Nou Hampshire), lloc on l’escriptor es va instal·lar aquell llunyà estiu de mitjans dels setanta i amb qui va viure una història d’amor fins que la noia va desaparèixer d’un dia per l’altre. Així, en Goldman optarà per fer costat el seu amic i intentarà esbrinar què va succeir exactament aquell 30 d’agost de 1975, una investigació que s’anirà complicant sense remei mentre descobreix, atemorit, que a Aurora res no és el que sembla.

Guardonada amb alguns dels premis literaris més importants a França, La veritat sobre el cas Harry Quebert ha convençut a crítica i lectors (més de 750.000 exemplars venuts) i ha convertit Joël Dicker en l’escriptor de moda del moment, un triomfador a l’estil del seu personatge novel·lesc Marcus Goldman. La fortuna li somriu des que va topar amb el veterà Bernard de Fallois (l’editor que va confiar en les possibilitats d’èxit del seu llibre), i en el seu text hi intuïm elements de noms tan coneguts com John Irving, Philip Roth, Vladimir Nabòkov i fins i tot de la mítica sèrie televisiva Twin Peaks. Dicker no s’està de res en la confecció de la història, es mostra generós en aquest exercici metaliterari i proposa un interessant joc amb el lector, a qui converteix en còmplice d’aquesta trama ideada amb precisió maquiavèl·lica i carregada de sorpreses inquietants i nombrosos girs inesperats.

L'escriptor Joël Dicker
L’escriptor Joël Dicker

Així, La veritat sobre el cas Harry Quebert és un exemple de lectura perillosament absorbent, un relat sensacional que t’obliga a llegir com si no existís res més: el lector, el llibre, la història i 688 pàgines per treure’n l’entrellat. Per a aconseguir-ho, l’autor trenca les estructures narratives clàssiques, canvia amb habilitat de narrador segons li convé –la veritat es mostra esquiva, i cada personatge té el seu propi punt de vista sobre el què va passar–, barreja l’acció actual amb instants del passat –de l’ambient opressiu en un poble a mitjans dels setanta als dies previs a l’elecció de Barack Obama com a president dels Estats Units l’any 2008–, es qüestiona si la petita comunitat s’escandalitza més pel possible assassinat o per la perversa relació entre un adult i una menor, i hi inclou articles de la premsa per a criticar l’espectacle periodístic que sovint es genera al voltant d’un succés dramàtic, al mateix temps que ens ofereix fragments dels dos llibres clau en aquesta història: Els orígens del mal i El cas Harry Quebert. I tot això entre apassionades declaracions d’amor vers la literatura i certes pinzellades d’humor a mode de necessari bàlsam per a una història tan dramàtica com aquesta –amb les impagables converses telefòniques d’en Goldman amb la seva mare.

Joël Dicker estructura la seva novel·la en trenta-un capítols, un estrany compte enrere on trobem tots els consells per a escriure un gran llibre que en Quebert comparteix amb el seu deixeble. “Un bon llibre, Marcus, és un llibre que et sap greu que s’acabi”, afirma el mestre en un moment determinat. I el cert és que el lector lamentarà molt finalitzar la lectura de La veritat sobre el cas Harry Quebert. No em creu? Faci’m cas i llegeixi les primeres quaranta pàgines del llibre; no el podrà deixar fins a acabar-lo i esbrinar la veritat de l’assumpte. Cregui’m: no se’n penedirà.

Títol: La veritat sobre el cas Harry Quebert
Autor: Joël Dicker
Editorial: La Campana
Traducció: Imma Falcó
Pàgines: 688 pàgines
Data de publicació: Juny 2013
ISBN: 9788496735859
Preu: 22,00 €

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Escrit per: Robert Martínez Colomé

“Oceà” en el Versus Teatre: Prometedor Naufragio

El Mar, fuerza natural, salpica, empapa e incluso ahoga. Muchos somos los que sucumbimos a su poder de seducción. Y a veces vivimos para contarlo. Otras, nos fundimos en él. En un caso y en otro, su dualidad destructora y regeneradora gana la partida.

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                                     El Mar fascina, une y desconcierta.

El mar que suelta la Companyia Retret Teatre es una especie de gran magnitud y resonancia grandilocuente: Se llama “Oceà” y supone una presentación teatral en sociedad de la novela “Oceano mare” de Alessandro Baricco para bañistas atrevidos, esos que se aventuran a acudir a las salas teatrales barcelonesas en pleno agosto desconcertante. Esos que no solo pagan decididos una entrada para ser público convencido. También hablo de esos que no temen la poética del esteticismo escénico. Todos ellos, concurriendo en la intimidad del Versus Teatre.

Navegando sobre el oleaje embravecido por metáforas bellísimas, tiñéndose de espumosos cuadros plásticos con personajes encerrados en su obsesión y tangencialmente coincidentes, y escudriñando un fondo marino incrustado de reflexiones dialogadas y monologadas de profundidad casi insondable. Ahora me refiero a los actores. Zozobrando por la vacilante dirección de Ivan Padilla que lucha con empeño por guiar a su tripulación en un trayecto difícil y apasionante. La inexperiencia de sus actores logra impulsarles a una entrega entusiasta, que compensa las carencias a la hora de crear personajes con entidad propia.

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                             Corriendo en la orilla para estar a la altura.

Y la chispa intermitente de Padilla enciende por momentos el escenario: la introducción expresando con sensibilidad notable la angustia superviviente de su Savingny; la presentación coreográfica de todo el equipo actoral en hermosa simbiosis con el mar; la música elegante de Cels Monotron Campos que enfatiza la importancia de los encuentros de ese crepuscular grupo de criaturas a la deriva; la sensualidad de los momentos sexuales, tan marinos y al mismo tiempo terrenales.

Y por encima de todo, y volando con atractiva timidez, la sugestión de los horizontes dramatúrgicos señalados: ¿cómo captar una pintora la esencia del mar? ¿dónde concretar un científico los límites de aquél? ¿cómo amar el ser humano sin ahogarse en la inmensidad de las todopoderosas aguas?

El Océano que humedece la cartelera teatral desde el 8 de agosto es a veces excesivo en sus pretensiones, otras delicado en las distancias cortas y finalmente arriesgado. Como la Vida, que es su otro nombre.

por Juan Marea

Del 8 de agosto al 29 de septiembre
Versus Teatre
c/ Castillejos, 179, de Barcelona
http://versusteatre.com/

Horario: jueves, viernes y sábado a las 20.30 h; domingo a las 18.30 h
Precio: 20 €
En catalán
Duración: 1 hora

Basada en la novela de Alessandro Baricco
Dirección, dramaturgia y dirección artística:
Ivan Padilla
Intérpretes: Bàrbara Roig, Francesca Vadell, Lara Díez, Ramon Bonvehí, Dani Ledesma, I. Padilla y Cels Monotron Campos
Música: C. M. Campos
Escenografía: Xesca Salvà
Iluminación: Ruben Taltavull y Toni Luque
Ayudante de dirección: D. Ledesma

 

Crítica literaria: El Guardián de los niños, de Johan Theorin, Roja & Negra (Random House Mondadori).

El guardían de los niñosEs curioso (y descriptivo) como el éxito de un autor, de un libro o de una saga de ellos puede originar o potenciar el desarrollo de un género literario. Algo así como lo que ha conseguido Cincuenta sombras de Grey con su nicho temático o lo que hizo Dan Brown con su novela El Código Da Vinci, abriendo paso a una avalancha de títulos que han ocupado su espacio propio siguiendo la estela marcada por sus predecesores. De la misma forma el exitazo que representó Milenium, la trilogía de novela policiaca escrita por Stieg Larsson, ha propiciado no tan solo la vigorización de la literatura de tinte negro a nivel mundial, sino también la publicación en otros idiomas de obras de compatriotas suyos.

Este es el caso de la novela que nos ocupa hoy, El Guardián de los niños, de Johan Theorin, un claro ejemplo del auge y la calidad del género en tierras nórdicas. Theorin nos propone una obra de intriga y extrañezas, en la que el escenario principal es una clínica psiquiátrica, un ambiente inmejorable para ambientar una novela del género.

Todo comienza con una oferta de trabajo como cuidador en la escuela infantil del psiquiátrico Santa Patricia, en Valla, institución conocida con el apelativo de Santa Psico. A ella se ha apuntado Jan Hauger, lo que le llevará a ser contratado como nuevo monitor. La escuela forma parte de un proyecto innovador que pretende facilitar el contacto entre padres e hijos como terapia beneficiosa para la recuperación de los internos en el psiquiátrico, entre los que se hallan algunos de los psicópatas más célebres del país. Aunque Jan no ha optado a este puesto de trabajo por lo innovador del asunto ni porque le apasionen los niños, sino porque quiere entrar en contacto con uno de los reclusos, una persona muy importante para él. Una vez que Jan comience a trabajar en la escuela del centro descubrirá que las medidas de seguridad no lo son tanto y que no es el único allí que pretende ponerse en contacto con los internos.

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Johan Theorin

La trama de la novela se desarrolla, pues, en una pequeño localidad nórdica, aunque su contexto topográfico principal será el centro psiquiátrico, la escuela infantil adyacente y los pasillos y recovecos que unen ambas instalaciones. La trama nos remite, además, a una historia de obsesiones, y de mentes que no han sabido asimilar de forma apropiada sus vivencias, y que por ello, como almas en pena, se ven obligadas a revivir de una forma u otra episodios del pasado, ya sean estos momentos de alegría o de dolor y pena.

De ahí que la acción de la novela se desarrolle en tres hilos temporales diferentes que hacen referencia a la vida de Jan, el protagonista principal de la trama: la actualidad, en la que Jan comienza a trabajar en la escuela infantil de Santa Patricia; el periodo en el que estuvo él mismo recluido en un centro psiquiátrico para adolescentes y la época en la que Jan trabajó en otra escuela infantil y en la que vivió un hecho importante para su vida, y para la historia que Theorin nos narra.

El autor desarrolla la acción de la novela como si de un puzle o rompecabezas (y nunca mejor dicho) se tratara, en el que nos irá proveyendo una a una de las piezas necesarias para que vayamos componiendo y comprendiendo la trama, sin impedir, claro está, que seamos avasallados, de tanto en tanto, por alguna sorpresa que marcará el desarrollo de la acción.

El estilo del autor es cotidiano y franco, al menos todo lo franco que le permite la estructura narrativa por él escogida, sin florituras innecesarias, e interesado tan solo en el avance de la historia aunque esta tenga que progresar en tres frentes temporales a la vez. Y, como les dije, uno de los componentes principales de la novela será el centro psiquiátrico, del que iremos conociendo, también poco a poco, sus esterilizados pasillos y oscuros recovecos, gracias a las malsanas obsesiones que habitan a sus anchas en la mente estigmatizada de diversos de los protagonistas.

Así, pues, podríamos clasificar la novela como un thriller hospitalario ya que se desarrolla en gran parte en uno de ellos; una novela negra, ya que su trama tiene mucho que ver con asesinatos y asuntos relacionados con la actividad policiaca y también como un thriller plagado de obsesiones, en el que se nos muestran bien a las claras los perniciosos efectos que los episodios vividos y mal digeridos del pasado tienen en el comportamiento humano, sobre todo aquellos experimentados en la infancia y la adolescencia, y como el miedo y el anhelo de cumplir nuestros propios sueños (o pesadillas) puede llevarnos a protagonizar episodios dignos de aparecer en una novela negra de un autor sueco, ¿o acaso no lo creen así?

Título: El guardián de los niños
Autor: Johan Theorin
Editorial: Mondadori
Fecha de publicación: 7 de junio de 2012
Colección: Roja & negra
ISBN: 9788439725800
Nº de páginas: 528
Formato: tapa blanda / 140 x 215 x 23 cm.
Precio: 18,90 €
Precio ebook: 12,99 €
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Escrito por Jorge Pisa Sánchez

Crítica literaria: Caballo Blanco, de Alex Adams, editorial Umbriel.

600000248bEditorial Umbriel me sorprendió hace poco al echarle un vistazo a su catálogo. En él, junto a obras de temática de acción, thrillers, género negro, suspense o novela histórica, se distinguían toda una serie de novelas de línea Z y monstruosa entre las que destacaban Abraham Lincoln, cazador de vampiros, de Seth Grahame-Smith, Orgullo y prejuicio y zombis, de Jane Austen y Seth Grahame-Smith o Androide Karenina, de Ben H. Winters. Y entre ellas la novedad del mes de mayo, Caballo Blanco, una novela posapocalíptica escrita por una joven autora, Alex Dams, que enseguida atrajo poderosamente mi atención.

La novela es un nuevo empeño literario al estilo de La carretera de Cormac McCarthy en el que a través de una doble trama se nos narra, en un género que junto al de los zombis está de moda, el fin de la vida sobre la Tierra. La acción nos conduce hacia una típica historia posapocalíptica si bien narrada con cierta gracia y cierto grado de originalidad.

La protagonista, Zoe, es una joven viuda trabajadora de la limpieza, a la que conoceremos, tras un inicio algo abrupto, a mitad de camino de su destino final, del cual, a medida que avanza la novela, iremos conociendo la razón. El mundo tal y como lo conocemos se ha venido abajo debido a la aparición de un virus llamado Caballo Blanco que ha acabado con la mayoría de la humanidad, mutando a gran parte de los supervivientes. Tan solo algunos humanos han conseguido sobrevivir a la pandemia vírica sin que su cuerpo se haya transformado, aunque los estados y los sistemas de gobierno se han derrumbado. Zoe, que parece que se ha visto involucrada de alguna forma con el inicio de la infección, ha decidido abandonar su ciudad después de perder allí a todos sus seres queridos, e ir en busca del único motivo que la mantiene con vida, y que la llevará de EE.UU. a Grecia. El camino se convertirá en un infierno, no tan solo por el peligro que conlleva atravesar un mundo sin leyes ni autoridad sino también por la amenaza de aquellos que irá encontrándose en su avance, ya sean supervivientes o mutantes.

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Alex Adams

Adams nos propone una aventura posapocalíptica que nos presenta dividida en dos líneas temporales, en ocasiones algo embrolladas. La primera nos irá explicando cuál fue el origen del infierno virológico que se ha apoderado de la Tierra; la segunda nos narra el penoso avance de la protagonista por un planeta muerto (por lo que se refiere a humanos) en el que se irá encontrando los despojos de la civilización. Así, pues, la novela pertenecería a un género que podríamos considerar una footnovel, en la que los pensamientos de la protagonista y la interacción con los otros será la clave. En su recorrido Zoe estará acompañada por una joven ciega recogida tras sufrir el abuso de su padre, y un extraño suizo.

Adams escribe la obra en un estilo muy directo. Nos relata ambas líneas temporales en presente, y lo hace de una forma descarnada. No se esperen hallar a la típica heroína que pretende salvar el mundo. Zoe, cuyo nombre significa vida en griego (¿que curiosa la curiosidad, verdad?) no pretende salvar a nadie, ni a sí misma, sino que ansía llegar a su destino final. El estilo de la novela es así lúgubre, para mostrarnos la desesperación vital en la que viven los pocos supervivientes. La autora se sitúa en la mente de la protagonista y desde allí nos narra la historia, de forma espontánea, a trompicones, como en la realidad se suceden los pensamientos. De ahí que no nos hallemos ante una prosa depurada a posteriori, sino que sigamos el hilo de su razonamiento y sobre todo de sus emociones.

La trama, y su interés, sin embargo, se nos quedan a medias, seguramente porque Caballo Blanco es el primer título de una trilogía. Así pues, aunque al final sepamos algo más de por qué pasó todo, finalizaremos la lectura con una sensación de “continuará”, a la espera de ulteriores entregas.

Caballo Blanco nos relata un futuro que en su sordidez típicamente humana es bastante creíble. Lo hace en un estilo con gancho, y en algunos momentos, incluso, con sentido del humor, aunque no nos regala un final que podamos considerar una conclusión, aunque sea provisional. Es de suponer que la valoración final, como la de la mayoría de sagas y trilogías que invaden los media a diario, solo se podrá realizar cuando lo sepamos todo y conozcamos toda la historia. Por el momento Caballo Blanco se convierte en una novela original explicada de una forma actual y sencilla. Un descubrimiento para aquellos a los que les gusta la literatura apocalíptica y que desean que les expliquen la acción de otra forma. Nos quedamos, eso sí, a la espera de ver como finalizará la propuesta.

Título: Caballo blanco
Autor: Alex Adams
Editorial: Umbriel
Traducción: Alejandro Palomas Pubill
Colección: Umbriel Thriller
Fecha de publicación: mayo de 2013
ISBN: 978-84-92915-28-6
Encuadernación: RCA C/S
Formato: 150 x 230
Páginas: 384
Precio: 17 €
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Escrito por Jorge Pisa Sánchez