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CrĆ­tica teatro: L’òpera de tres rals, en el Teatre Lliure

El teatro nunca ha sido ajeno a la realidad que le rodea y se ha alimentado desde sus primeros pasos en la antigua Grecia de los problemas, las dificultades, los sueños y las ilusiones de la sociedad como nutriente bÔsico. Es por eso que en una época como la actual una versión de La ópera de los tres centavos de Bertolt Brecht es mÔs que necesaria. Y la versión del Teatre Lliure, dirigida por Marta Pazos, nos propone una apuesta escénica atrevida a la par que arriesgada.

ā€œMackie el Navalla, el criminal mĆ”s temido de Londres, se casa en secreto con Polly Peachum, la hija de los usureros que controlan el negocio de los mendigos de la ciudad. Los Peachum, furiosos, moverĆ”n hilos para encarcelarle, sin saber que Mackie cuenta con un aliado inesperado: Tigre Brown, jefe de la policĆ­a. En un mundo en el que la frontera entre el crimen y el poder es puramente cosmĆ©tica, todo el mundo tiene un precio y la supervivencia es el Ćŗnico principio moral que cuentaā€.

Lo primero que cabe hacer en esta crítica es felicitar al Teatre Lliure y al Festival Grec de Barcelona por plantear una apuesta tan atrevida como la que nos presentan, aun a sabiendas de que podía herir algunas sensibilidades teatrales o despertar los recelos de mÔs de uno. Y no es para menos: la propuesta se atreve a actualizar un clÔsico del siglo XX cuyo ADN estÔ profundamente marcado por la crítica al capitalismo, las desigualdades que este genera y el inquietante trasfondo del ascenso del nazismo. ¿Y qué mejor escenario para ello que una historia ambientada en los bajos fondos, donde ladrones, mendigos, prostitutas y poderosos confluyen en un relato que mezcla, a partes iguales, instintos, odios, ambición y realidad?

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La valentĆ­a de Marta Pazos en la dirección escĆ©nica queda patente en el escenario, la caracterización y la interpretación. El drama de L’òpera de tres rals se nos plantea sobre un fondo de color gris, como la realidad que nos muestra, en la que el lĆ­der de una banda de ladrones y el corrupto jefe del ā€œnegocioā€ de los mendigos guĆ­an el drama. De ese gris solo destacan, como contrapunto, algunos trazos de colores que contradicen la naturaleza de la historia que nos es narrada.

Al esfuerzo de caracterización, con los pobres convertidos en palomas, esto con un clara referencia a la situación social de la mayoría de los personajes, se le suma una actuación afectada en la que el reparto, encabezado por Nao Albet, Marta Bernal, Eduard Farelo y Miriam Moukhles, marcan físicamente la realidad de los personajes, consiguiendo así, en parte, deshumanizarlos. Y todo ello enmarcado en un escenario vacío o casi vacío rodeado por gradas circulares que evocan el teatro del mundo, ese en el que día a día nos movemos los espectadores.

El resultado de todo ello es una crítica social bien ideada, bien dirigida y bien interpretada a la que solo se le puede reprochar su excesiva duración, dos horas y 45 minutos, aunque esta sea debida a la creación original de Brecht y Kurt Weill.

Aun asĆ­, L’òpera de tres rals nos permite ser conscientes de que nuestros problemas de ahora, esto es, la precariedad económica, el cada vez mĆ”s difĆ­cil acceso a la vivienda, la corrupción polĆ­tica, o la desigualdad social entre otros, no son una ā€œcosa de ahoraā€, sino que es algo connatural a la humanidad, y que aunque el final artificial e improbable de la obra solucione la papeleta a Mackie el Navalla, en la vida real tan solo la reivindicación y la lucha permitirĆ”n crear una sociedad mĆ”s justa en la que todos y todas tengamos, al menos, una oportunidad.

ā€œL’òpera de tres ralsā€ se representa en el Teatre Lliure del 17 de septiembre al 11 de octubre de 2026

EscenografĆ­a: Marta Pazos
Traducción: Marc Rosich
Reparto: Nao Albet, Roc BernadĆ­, Marta Bernal, Arnau Boces, Pablo Capuz, Marc Domingo, Joan Esteve Matthias, Eduard Farelo, Clara Mingueza, Miriam Moukhles, Biel Rossel, JĆŗlia Truyol
Vestuario: AgustĆ­n Petronio
Caracterización: Johny Dean
Iluminación: Nuno Meira
Espacio Sonoro: Hugo Torres
CoreografĆ­a: Mabel Olea
Producción: Teatre Lliure y Festival Grec de Barcelona

Horarios: de miƩrcoles a sƔbado a las 19:00 horas y domingos a las 18:00 horas
Precio: de 14€ a 32€
Duración: Primera parte 1 h 05’ / pausa 15’ / segunda parte 1 h 40’
Idioma: catalƔn
NOTA CULTURALIA: 8
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Jorge Pisa

Manuel Molins: ā€œSin acción no hay teatro.ā€

El Teatre Tantarantana de Barcelona inicia su IV Cicle Complicitats en Xarxa desdibujando lĆ­mites escĆ©nicos entre Catalunya y Valencia. ā€œTANGOā€ es el espectĆ”culo inaugural y conversamos con Manuel Molins, su autor y director, sobre danza pasional, amores revitalizadores y teatro que suma.

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ĀæCuĆ”l es el argumento de ā€œTANGOā€?

ā€œTANGOā€ trata de una mujer que decide romper su matrimonio y huye a la costa, a un paraje comprendido entre Denia y Figueres. AllĆ­ conoce a un joven con quien empieza una relación que va mĆ”s allĆ” del polvo de una noche. Es una historia de amor que llega hasta donde puede.

ā€œTANGOā€ es una historia de deseo y amor imposibles.

El tango argentino o uruguayo suele hablar de pasiones arrebatadoras y trƔgicas. No es ese el recorrido de nuestra propuesta. Nosotros partimos de la quintaesencia del tango europeo, que habla del deseo y de la utopƭa. El que apunta a las dificultades que conlleva alcanzar uno y otra.

ā€œTANGOā€ es una historia de amor ambigua cuyo inicio colinda con la comedia y poco a poco se adentra en otro camino. No es derrotista pero sĆ­ que suscribe aquello del ā€œmira, hasta aquĆ­ hemos llegadoā€.

Marta, la protagonista, sentencia: ā€œNo me pidas una segunda oportunidad: No hay ninguna posibilidad.ā€ Y es que cuando una relación empieza a partir de la mentira, no puede crecer.

 No es esta tu primera colaboración con el Teatre Tantarantana.

El Tantarantana ya exhibió ā€œSABATES DE TALƓ ALTā€, texto que escribĆ­ en la misma Ć©poca que ā€œTANGO en el aƱo 2008 dirigida por Albert Mestres, con Carme Sansa y Aina Calpe.

 La obra no se había representado aún en España hasta que tú has tomado las riendas ahora.

El Centre Dramàtic de València intentó  llevarla a cabo por primera vez en 1988 pero no pudo estrenarse por problemas de reparto. Se estrenó tiempo después en Liverpool y en inglés.

Ā ĀæCómo es el ā€œTANGOā€ que finalmente llega a nuestra cartelera?

El TANGO que ahora os presentamos es un espectƔculo digno, bello, ameno y que, ademƔs, dice cosas.

Se trata de una producción pequeña, interpretada por tres actores, que pretende centrarse en sacar el mÔximo partido de ellos.

En ella, la mĆŗsica constituye un elemento muy importante y el tango ā€œYoukaliā€ representa el leitmotiv.

Ā ĀæDe quĆ© trata ā€Youkaliā€? ĀæCómo suena?

En mi opinión, es uno de los momentos mÔgicos de la música de Kurt Weill, gran autor de la música teatral de los años veinte y treinta. La compuso en 1934 y al año siguiente un poeta francés, Roger Fernay, le puso letra.

Habla de ā€œYoukaliā€, una isla griega ficticia y fantasmagórica. El narrador de esta pieza musical se encontraba perdido en medio del oleaje. Su barca errante le lleva allĆ­, que es el lugar donde conviven los deseos, el placer, el ensueƱo, la solidaridad y el amor compartido. Al final, la canción recuerda la condición irreal de Youkali.

Nuestra función es, como este lugar idílico, muy sensual, y, al mismo tiempo, causa apego. AdemÔs invita a una reflexión: ¿Qué hacemos con todo esto? ¿Hacia dónde vamos?

ĀæEn quĆ© se diferencia ā€œTANGOā€ del prototipo de melodrama?

Principalmente en el tratamiento del tiempo. El melodrama suele estructurarse en el planteamiento de la historia, el nudo y el desenlace. Y todo sucede en presente. En cambio, en nuestra obra el tiempo va unido a la identidad: En la pareja protagonista integrada por Marta y Marc ( su joven amante), Ʃl se transforma en ella, y ella en Ʃl. Un juego, por otra parte, muy simple.

El melodrama suele sustentarse en un triÔngulo amoroso. ¿Es esta una manera de mostrar la dualidad del individuo?

Si analizamos la modernidad, nos damos cuenta de que ha adaptado al laicismo el esquema eclesiĆ”stico del Alma y el Cuerpo, el Cielo y la Tierra. En este sentido, encontramos a pensadores como Kant, Freud, o personajes como el Dr. Jeckyll y Mr. Hyde de Stevenson. Este sistema bipolar ha hecho mucho daƱo. Y hoy en dĆ­a no tiene sentido: Ahora hay que hablar de un ā€œYo Multipolarā€. Pessoa ejemplifica muy bien esta nueva idea. Es este un tema que me ha interesado mucho como autor a lo largo de mi carrera. La posmodernidad bien entendida reclama que pensemos en nosotros multipolarmente. En ā€œTANGOā€, la protagonista no es solo ella con el marido y ella con el amante, sino que va mĆ”s allĆ”.

Ella lucha por un amor sólido aún no contaminado por la superficialidad de la era líquida que sufrimos.

Desde los aƱos cincuenta, vivimos unos tiempos de cambio radical de lo que se consideraban los valores sólidos, tal como los propugnaba Kant, que empiezan a licuarse: el valor del trabajo, el valor del esfuerzo, el del amor: parece que los sentimientos han sido sustituidos por ā€œemociones de choqueā€. La televisión, por ejemplo, incide en este tipo de emociones para que la gente se vuelva adicta. El sentimiento, en cambio, se caracteriza por la estabilidad, una solidez por encima del momento contextual. Esto es lo que plantea nuestra obra: Marta quiere construir un amor sólido desde la relación que tiene con su joven amante y por ello no estĆ” dispuesta a aceptar la mentira. Hoy en dĆ­a todos nos llamamos amigos en cuanto nos conocemos.

En la función no hay maniqueísmo, sino que hay vida plural y matizada.

Este apunte queda muy bien reflejado en el tratamiento del personaje de TomĆ s, el tercer vĆ©rtice de la historia, que no resulta caricaturizado ni tampoco es panfletario. Hasta la persona mĆ”s desalmada tiene una parte tierna, dĆ©bil. Caricaturizar es, para mĆ­, pervertir la realidad. Por ello, los personajes de ā€œTANGOā€ son de carne y hueso. Critico a los personajes, pero no los caricaturizo. TomĆ s tambiĆ©n ama a su mujer pero lo hace a su manera.

¿De qué referente partiste al crear el texto?

Tuve presente ā€œLa seƱorita Juliaā€. Aunque no comparto con ella la misoginia con que August Strindberg, su autor, enfocaba al personaje central femenino. Ambas historias se ambientan en la Noche de San Juan, tambiĆ©n conocida como ā€œLa Noche del Santo Degolladoā€ y no digo en balde esto Ćŗltimo.

Escribiste esta obra hace treinta aƱos.

Cuando escribĆ­ ā€œTANGOā€ estaba muy interesado en el teatro de gĆ©nero, que por aquel entonces era poco menos que un suicidio ya que en esa Ć©poca se cuestionaba la existencia de los gĆ©neros. Y yo quise recuperarlos. Hice comedias, y tambiĆ©n ā€œTANGOā€, que es mi melodrama mĆ”s puro. La mayor obra de Shakespeare, ā€œEl Rey Learā€, es un gran melodrama. Para mĆ­, la mejor obra de todos los tiempos.

 ¿Qué ocurría en el panorama escénico catalÔn por aquel entonces?

Al teatro catalÔn le ha pasado como a la Música disco: Cuando esta surgió en los años 70, era fresca, incluso rompedora pues pretendía la reivindicación de la gente de color, de las mujeres y de los gays. Pero murió de éxito: al cabo de unos pocos años quedó degradada a una música formularia y sus frutos se limitaron a ser productos prefabricados. En el teatro de texto catalÔn se produjo en los ochenta un intento de renovación. Pero luego también ha caído en el formulismo de la sustracción, en lugar de ir sumando. Actualmente la situación estÔ cambiando y la causa de ello es la propia realidad: El público empieza a cansarse de esta tendencia. En Valencia se da mÔs pluralidad. Para muestra, este ciclo que programa el Tantarantana, que incluye cuatro propuestas muy diferentes.

¿Qué opinas de la profesión de dramaturgo?

Los autores tendemos a ser pedantes, a considerarnos genios desde nuestra primera obra. Y trabajando el género, te ves obligado a adquirir el oficio, aspecto que me parece importantísimo. Es cierto que un dramaturgo debe tener su mundo propio. Pero este espacio personal se construye día a día con la escritura. Uno debe conocer las bases de su oficio, amarrarse a ciertas convenciones. Picasso y Miró, por ejemplo, tenían un gran oficio. Después hicieron lo que les dio la gana. Actualmente vivimos un gran problema en el mundo escénico: Hay una negación de la crítica. Podemos discutir el trabajo concreto del crítico, pero no ningunearlo. Si lo hacemos, estaremos negando la pluralidad. Y esto nos convertiría en autoritarios.

¿Cómo entiendes el teatro?

Unas palabras de Gil de Biedma lo sintetizan muy adecuadamente: ā€œLa mejor poesĆ­a es el Verbo hecho tangoā€.

El Verbo es la carne. Que no es hombre ni mujer. Lo somos todos. Como decĆ­a AusiĆ s March: ā€œLa carne quiere carne, no puede ser contradichaā€. El Verbo es tambiĆ©n la palabra. Y la acción. Es decir, es la palabra-acción encarnada. Pero es que, ademĆ”s, ese ā€œVerboā€ constituye el teatro. Muchos dramaturgos explican historias sin ritmo ni aire. Sin aire no hay acción, sin acción no hay teatro. Los griegos y los judĆ­os no separaban la palabra de la acción; no habĆ­a dicotomĆ­a para ellos.

Ā En ā€œTANGOā€, ademĆ”s de autor, eres el director.

La escisión ā€œdirector-autorā€ me parece muy artificiosa. No fue hasta finales del siglo XIX cuando apareció la figura del ā€œdirectorā€. Yo me identifico mucho con el papel que juega el dramaturgo alemĆ”n, que dirige luego sus propias obras.

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Ā  Ā  Ā  Ā  Ā  Ā  Ā  Ā  Ā  Ā  Ā  Ā  Ā  Ā  Ā Ā Molins pendiente; sus actores, en Youkali

¿Con quién baila el tango Manuel Molins?

Yo bailo conmigo mismo. Para mĆ­, la soledad y la autorresponsabilidad son muy importantes. Y Ā bailo conmigo el tango, el twist, el vals y lo que haga falta.

Ā 

porĀ Juan Marea
fotografĆ­as de Celia Torres

Teatre Tantarantana
http://www.tantarantana.com/index.php/es/
c/ de les Flors,22, de Barcelona

«Tango»
del 22 al 25 de agosto