El Teatre Tantarantana de Barcelona inicia su IV Cicle Complicitats en Xarxa desdibujando lĆmites escĆ©nicos entre Catalunya y Valencia. āTANGOā es el espectĆ”culo inaugural y conversamos con Manuel Molins, su autor y director, sobre danza pasional, amores revitalizadores y teatro que suma.

ĀæCuĆ”l es el argumento de āTANGOā?
āTANGOā trata de una mujer que decide romper su matrimonio y huye a la costa, a un paraje comprendido entre Denia y Figueres. AllĆ conoce a un joven con quien empieza una relación que va mĆ”s allĆ” del polvo de una noche. Es una historia de amor que llega hasta donde puede.
āTANGOā es una historia de deseo y amor imposibles.
El tango argentino o uruguayo suele hablar de pasiones arrebatadoras y trĆ”gicas. No es ese el recorrido de nuestra propuesta. Nosotros partimos de la quintaesencia del tango europeo, que habla del deseo y de la utopĆa. El que apunta a las dificultades que conlleva alcanzar uno y otra.
āTANGOā es una historia de amor ambigua cuyo inicio colinda con la comedia y poco a poco se adentra en otro camino. No es derrotista pero sĆ que suscribe aquello del āmira, hasta aquĆ hemos llegadoā.
Marta, la protagonista, sentencia: āNo me pidas una segunda oportunidad: No hay ninguna posibilidad.ā Y es que cuando una relación empieza a partir de la mentira, no puede crecer.
 No es esta tu primera colaboración con el Teatre Tantarantana.
El Tantarantana ya exhibió āSABATES DE TALĆ ALTā, texto que escribĆ en la misma Ć©poca que āTANGO en el aƱo 2008 dirigida por Albert Mestres, con Carme Sansa y Aina Calpe.
Ā La obra no se habĆa representado aĆŗn en EspaƱa hasta que tĆŗ has tomado las riendas ahora.
El Centre Dramà tic de València intentó  llevarla a cabo por primera vez en 1988 pero no pudo estrenarse por problemas de reparto. Se estrenó tiempo después en Liverpool y en inglés.
Ā ĀæCómo es el āTANGOā que finalmente llega a nuestra cartelera?
El TANGO que ahora os presentamos es un espectƔculo digno, bello, ameno y que, ademƔs, dice cosas.
Se trata de una producción pequeña, interpretada por tres actores, que pretende centrarse en sacar el mÔximo partido de ellos.
En ella, la mĆŗsica constituye un elemento muy importante y el tango āYoukaliā representa el leitmotiv.
Ā ĀæDe quĆ© trata āYoukaliā? ĀæCómo suena?
En mi opinión, es uno de los momentos mÔgicos de la música de Kurt Weill, gran autor de la música teatral de los años veinte y treinta. La compuso en 1934 y al año siguiente un poeta francés, Roger Fernay, le puso letra.
Habla de āYoukaliā, una isla griega ficticia y fantasmagórica. El narrador de esta pieza musical se encontraba perdido en medio del oleaje. Su barca errante le lleva allĆ, que es el lugar donde conviven los deseos, el placer, el ensueƱo, la solidaridad y el amor compartido. Al final, la canción recuerda la condición irreal de Youkali.
Nuestra función es, como este lugar idĆlico, muy sensual, y, al mismo tiempo, causa apego. AdemĆ”s invita a una reflexión: ĀæQuĆ© hacemos con todo esto? ĀæHacia dónde vamos?
ĀæEn quĆ© se diferencia āTANGOā del prototipo de melodrama?
Principalmente en el tratamiento del tiempo. El melodrama suele estructurarse en el planteamiento de la historia, el nudo y el desenlace. Y todo sucede en presente. En cambio, en nuestra obra el tiempo va unido a la identidad: En la pareja protagonista integrada por Marta y Marc ( su joven amante), Ʃl se transforma en ella, y ella en Ʃl. Un juego, por otra parte, muy simple.
El melodrama suele sustentarse en un triÔngulo amoroso. ¿Es esta una manera de mostrar la dualidad del individuo?
Si analizamos la modernidad, nos damos cuenta de que ha adaptado al laicismo el esquema eclesiĆ”stico del Alma y el Cuerpo, el Cielo y la Tierra. En este sentido, encontramos a pensadores como Kant, Freud, o personajes como el Dr. Jeckyll y Mr. Hyde de Stevenson. Este sistema bipolar ha hecho mucho daƱo. Y hoy en dĆa no tiene sentido: Ahora hay que hablar de un āYo Multipolarā. Pessoa ejemplifica muy bien esta nueva idea. Es este un tema que me ha interesado mucho como autor a lo largo de mi carrera. La posmodernidad bien entendida reclama que pensemos en nosotros multipolarmente. En āTANGOā, la protagonista no es solo ella con el marido y ella con el amante, sino que va mĆ”s allĆ”.
Ella lucha por un amor sólido aĆŗn no contaminado por la superficialidad de la era lĆquida que sufrimos.
Desde los aƱos cincuenta, vivimos unos tiempos de cambio radical de lo que se consideraban los valores sólidos, tal como los propugnaba Kant, que empiezan a licuarse: el valor del trabajo, el valor del esfuerzo, el del amor: parece que los sentimientos han sido sustituidos por āemociones de choqueā. La televisión, por ejemplo, incide en este tipo de emociones para que la gente se vuelva adicta. El sentimiento, en cambio, se caracteriza por la estabilidad, una solidez por encima del momento contextual. Esto es lo que plantea nuestra obra: Marta quiere construir un amor sólido desde la relación que tiene con su joven amante y por ello no estĆ” dispuesta a aceptar la mentira. Hoy en dĆa todos nos llamamos amigos en cuanto nos conocemos.
En la función no hay maniqueĆsmo, sino que hay vida plural y matizada.
Este apunte queda muy bien reflejado en el tratamiento del personaje de TomĆ s, el tercer vĆ©rtice de la historia, que no resulta caricaturizado ni tampoco es panfletario. Hasta la persona mĆ”s desalmada tiene una parte tierna, dĆ©bil. Caricaturizar es, para mĆ, pervertir la realidad. Por ello, los personajes de āTANGOā son de carne y hueso. Critico a los personajes, pero no los caricaturizo. TomĆ s tambiĆ©n ama a su mujer pero lo hace a su manera.
¿De qué referente partiste al crear el texto?
Tuve presente āLa seƱorita Juliaā. Aunque no comparto con ella la misoginia con que August Strindberg, su autor, enfocaba al personaje central femenino. Ambas historias se ambientan en la Noche de San Juan, tambiĆ©n conocida como āLa Noche del Santo Degolladoā y no digo en balde esto Ćŗltimo.
Escribiste esta obra hace treinta aƱos.
Cuando escribĆ āTANGOā estaba muy interesado en el teatro de gĆ©nero, que por aquel entonces era poco menos que un suicidio ya que en esa Ć©poca se cuestionaba la existencia de los gĆ©neros. Y yo quise recuperarlos. Hice comedias, y tambiĆ©n āTANGOā, que es mi melodrama mĆ”s puro. La mayor obra de Shakespeare, āEl Rey Learā, es un gran melodrama. Para mĆ, la mejor obra de todos los tiempos.
Ā ĀæQuĆ© ocurrĆa en el panorama escĆ©nico catalĆ”n por aquel entonces?
Al teatro catalĆ”n le ha pasado como a la MĆŗsica disco: Cuando esta surgió en los aƱos 70, era fresca, incluso rompedora pues pretendĆa la reivindicación de la gente de color, de las mujeres y de los gays. Pero murió de Ć©xito: al cabo de unos pocos aƱos quedó degradada a una mĆŗsica formularia y sus frutos se limitaron a ser productos prefabricados. En el teatro de texto catalĆ”n se produjo en los ochenta un intento de renovación. Pero luego tambiĆ©n ha caĆdo en el formulismo de la sustracción, en lugar de ir sumando. Actualmente la situación estĆ” cambiando y la causa de ello es la propia realidad: El pĆŗblico empieza a cansarse de esta tendencia. En Valencia se da mĆ”s pluralidad. Para muestra, este ciclo que programa el Tantarantana, que incluye cuatro propuestas muy diferentes.
¿Qué opinas de la profesión de dramaturgo?
Los autores tendemos a ser pedantes, a considerarnos genios desde nuestra primera obra. Y trabajando el gĆ©nero, te ves obligado a adquirir el oficio, aspecto que me parece importantĆsimo. Es cierto que un dramaturgo debe tener su mundo propio. Pero este espacio personal se construye dĆa a dĆa con la escritura. Uno debe conocer las bases de su oficio, amarrarse a ciertas convenciones. Picasso y Miró, por ejemplo, tenĆan un gran oficio. DespuĆ©s hicieron lo que les dio la gana. Actualmente vivimos un gran problema en el mundo escĆ©nico: Hay una negación de la crĆtica. Podemos discutir el trabajo concreto del crĆtico, pero no ningunearlo. Si lo hacemos, estaremos negando la pluralidad. Y esto nos convertirĆa en autoritarios.
¿Cómo entiendes el teatro?
Unas palabras de Gil de Biedma lo sintetizan muy adecuadamente: āLa mejor poesĆa es el Verbo hecho tangoā.
El Verbo es la carne. Que no es hombre ni mujer. Lo somos todos. Como decĆa AusiĆ s March: āLa carne quiere carne, no puede ser contradichaā. El Verbo es tambiĆ©n la palabra. Y la acción. Es decir, es la palabra-acción encarnada. Pero es que, ademĆ”s, ese āVerboā constituye el teatro. Muchos dramaturgos explican historias sin ritmo ni aire. Sin aire no hay acción, sin acción no hay teatro. Los griegos y los judĆos no separaban la palabra de la acción; no habĆa dicotomĆa para ellos.
Ā En āTANGOā, ademĆ”s de autor, eres el director.
La escisión ādirector-autorā me parece muy artificiosa. No fue hasta finales del siglo XIX cuando apareció la figura del ādirectorā. Yo me identifico mucho con el papel que juega el dramaturgo alemĆ”n, que dirige luego sus propias obras.

Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Ā Molins pendiente; sus actores, en Youkali
¿Con quién baila el tango Manuel Molins?
Yo bailo conmigo mismo. Para mĆ, la soledad y la autorresponsabilidad son muy importantes. Y Ā bailo conmigo el tango, el twist, el vals y lo que haga falta.
Ā
porĀ Juan Marea
fotografĆas de Celia Torres
Teatre Tantarantana
http://www.tantarantana.com/index.php/es/
c/ de les Flors,22, de Barcelona
«Tango»
del 22 al 25 de agosto