Crítica literaria: Inferno, de Dan Brown, ed. Planeta.

inferno_9788408114178Es tranquilizador constatar que en el mundo de la literatura, a pesar del yugo que imponen la novedad y la innovación, existen también ciclos e iteraciones. Y comento esto antes de reseñar Inferno de Dan Brown porque, como digo, es reconfortante ver como cada ciertos años aparece una nueva novela de unos de los escritores más populares en la actualidad, uno de aquellos autores mediáticos de los que hay pocos en el sector de la palabra escrita.

Si bien les he decir que Brown me decepcionó con su gran bestseller iniciático El Código Da Vinci, el cual, según mi parecer, pecaba de una trama que malversaba la historia y creaba unas expectativas no saciadas con el decepcionante final de la novela. La publicación de Inferno en mayo de este año, sin embargo, captó de nuevo mi atención, ya que tenía curiosidad en constatar la evolución del autor y de su personaje y conocer de primera mano la nueva trama en cuestión. Y he de decir que el intento no me ha decepcionado.

im_Dan-BrownComencemos con una breve sinopsis. Robert Langdon, profesor especializado en simbología religiosa, despierta desorientado en un hospital de Florencia afectado de amnesia. En el momento de su ingreso balbuceaba unas palabras ininteligibles. Poco después, y sin saber el motivo, Langdon es atacado por una mujer desconocida, escapando gracias a la ayuda de la joven enfermera Sienna Brooks. Todo parece tener relación con un extraño tubo metálico escondido en la americana de Langdon. Una vez abierto este descubren un cilindro óseo equipado con un proyector que muestra el Mapa del Infierno de Botticelli modificado. La proyección contiene un código secreto que está relacionado con La Divina Comedia de Dante Alighieri, uno de los poemas más famosos de la literatura medieval. Los dos protagonistas se verán obligados a iniciar una investigación que los llevará a enfrentarse a una catástrofe que amenaza al mundo. La única arma de que dispondrán para acabar con ella será el amplio conocimiento que Langdon posee sobre la historia del arte y los símbolos ocultos.

Brown nos presenta una nueva entrega de las aventuras protagonizadas por el profesor Robert Langdon. La historia la podemos clasificar, de nuevo, en el género del thriller, el misterio o la intriga histórica, tan puesto de moda por el propio autor. Brown nos presenta una trama actual relacionada en este caso con la salud, y más concretamente con la amenaza de la superpoblación, uno de los desafíos que sin duda afectan cada día más la sostenibilidad planetaria de la humanidad. El autor acierta al iniciar su historia poniéndonos en la propia piel del protagonista de la novela. Langdon ha sido hospitalizado y sufre amnesia, por lo que su memoria de los últimos días se ha volatilizado. Estaba investigando algo que desconoce, igual que el resto de los lectores y que se verá obligado a ir descubriendo poco a poco. Esta estructura argumental permite al lector implicarse más en la acción, hecho que irá creciendo a medida que avanza su lectura.

botticelli(1)Como es habitual Brown da forma y enriquece la intriga vinculándola no solo a famosas obras de arte, como ya ha hecho en otras ocasiones, sino paseando a sus protagonistas por algunas de las ciudades más bellas y artísticas del mundo, entre ellas Florencia (ciudad originaria de Dante) o Venecia. A través de ellas, de las obras de arte y de los edificios que las contienen, se desarrolla la acción, jugando constantemente con una combinación de símbolos, códigos y misterio, que es, sin duda, la clave del éxito del autor norteamericano. De esta forma la novela posee un destacable componente topográfico en el que el propio urbanismo de las ciudades en cuestión tienen una gran relevancia en la trama. Una acción, por cierto, que no dejará de sufrir continuos giros, algo, esto sí, que la diferencia de sus predecesoras. La amnesia de Langdon permite al escritor jugar a placer con el avance, retroceso y reelaboración continua de una trama en constante mutación. En ella Brown persiste en acompañar a su protagonista, al menos en parte de la novela, con una colaboradora a su altura, Siena Brooks, la enfermera que ayudará a escapar al protagonista de la extraña mujer que quiere acabar con su vida.

Inferno es, por otra parte, un homenaje literario a Dante Alighieri y a la Divina Comedia, su poema más famoso, y también a todas aquellas obras de arte que se han basado en él. Así, pues, la vida del poeta italiano está muy presente en la trama y su obra será un referente constante y la solución del enigma, una amenaza que esta vez sí, puede condenar o salvar, depende de cómo se mire, a la humanidad de su propia extinción.

a_0Por lo que respecta al estilo no voy a descubrir nada si afirmo que Inferno reproduce la agilidad y la capacidad de seducción de sus predecesoras. La estructura de la aventura es la misma que en casos anteriores: un peligro que se cierne sobre el mundo. Su solución solo puede alcanzarse a través del desciframiento de toda una serie de códigos y acertijos ocultos tras siglos de producción literaria y artística. Así, pues, Langdon, acompañado de su partenaire femenina, iniciará la investigación, siempre con una inquietante cuenta atrás sobre sus espaldas. Por otra parte, la presencia de una compañera de aventuras no versada en la materia permite al autor realizar amplios y deliberados incisos informativos para mantener ubicado al lector. Finalmente, como ya dije, la única innovación destacable reside en la amnesia inicial que sufre el protagonista, cuyos efectos le atormentarán a lo largo de parte de las 630 páginas de la novela.

Inferno es una buena propuesta de lectura veraniega al estilo “Dan Brown“. Con ella seremos partícipes de las pesquisas llevadas a cabo por sus personajes principales que tienen como objetivo evitar un cataclismo mundial, disfrutaremos de un viaje por la historia y aprenderemos mucho y bien de los misterios y las realidades que encierran el arte y a los artistas, aquellos quiero decir, que murieron hace siglos.

Una apuesta sobre seguro de la editorial Planeta que comenzó con una tirada de 1.000.000 de ejemplares, unos números que hacen palidecer de asombro, sobre todo si se consiguen vender, al resto de las editoriales. ¿Se convertirá usted en propietario de uno de esos volúmenes?

Título: Inferno
Autor: Dan Brown
Editorial: Planeta
Fecha de publicación: 16 de mayo de 2013
Nº de páginas: 640 páginas
ISBN: 978-84-08-11417-8
Formato: 15 x 23 cm.
Presentación: Rústica con solapas
Colección: Planeta Internacional
Precio:
Rústica con solapas: 22,50 €
Libro electrónico (ePub): 12,99 €
Comprar en Amazon: Inferno
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Escrito port Jorge Pisa Sánchez

“L’última cinta” en el Almeria Teatre: Grabaciones revitalizadoras

Esto es una manera de hacer balance. Sin que se vea venir. Como quien no quiere la cosa. Desde la comicidad del clown encantado de haberse conocido porque nos ve cerca, en un patio de butacas confundido y deseoso de jugar con él.

Su llegada le viste de euforia mientras se pavonea de un extremo a otro del escenario. Bien ataviado con una gracia corporal que emana oficio y encanto.

A sus pies.

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                             Un clown y el drama de la vida sin improvisar

Pronto nos extrañamos con el juego de opuestos en que se sustenta el espectáculo: el mimo enérgico y voluntarioso se enfrenta a la seriedad de una oficina atiborrada de rancios archivadores. Uno y otra son más que viejos conocidos: de hecho la segunda se ha convertido en refugio, incluso búnker, del primero. Este, lejos de huir en busca de aire vital, se esconde entre cajas numeradas y cintas que reproducen con meticulosidad religiosa las experiencias pasadas mediante su propia voz exclamativa, chillona, chirriante, desgarradora.

L’última cinta” se desliza arriesgadamente por el filo del drama existencial pero con una colchoneta protectora a base de comedia amable. Cuando el artista, Víctor Álvaro, corretea por ese suelo de simpática mueca y elegantes gestos, la historia crece, emociona y causa expectación. Porque nuestro protagonista comunica, entretiene y crea una valiosa complicidad con nosotros. Sus gemidos infantiles iniciales por su gozosa aparición son seductores, algunos gags resultan entrañables (el momento en que pela y vuelve a cubrir con su piel el plátano es ingenioso y tierno).

El objetivo es ambicioso: Pretende recorrer el difícil trayecto de la risa al llanto en apenas sesenta minutos.

Al encaramarse en cambio en la cuerda floja de la vertiente trágica, su seguridad flaquea. La voz en off que discurre entonces se adueña de la función, y paraliza su ritmo al abocar el estatismo del actor a poco más que espectador de la narración, pretenciosa y confusa. Conseguimos averiguar que se trata de una recopilación pormenorizada de las vivencias del personaje, ordenadas metódicamente día a día, cinta a cinta, caja a caja, archivador a archivador. Él parece disfrutar su audición con ilusión morbosa. Pero nuestro interés va decayendo al no percibir en su expresión la progresión que pide tan trascendental relato. Tampoco el lenguaje escénico ayuda a paliar este defecto: Se encalla el desarrollo de la trama por recrearse demasiado el espectáculo en la ambigüedad, necesaria en toda expresión artística pero aquí insuficiente al no entrar en materia.

No obstante el mensaje, inquietante, es contundente: Hay quien vive reviviendo una y otra vez lo vivido y alejándose del mundo real se consuela en la comodidad de lo “diferido”, que ya ocurrió y que, por consiguiente, parece que podríamos “anticipar”.

Álvaro vuelve a encandilarnos al final de todo, cuando parece que todo está perdido y a modo de celebrado bis: tocando el ukelele, con irresistible ironía y voz clara y hermosa. Y se pregunta “¿Cómo puede ser que en este mundo tan bonito y maravilloso alguien esté triste o se sienta tan solo”’? La respuesta la sabemos todos más o menos y felicitamos a este bufón encantador por acusarnos tan certeramente.

 por Juan Marea

Del 25 al 28 de julio
Almeria Teatre
c/ de Sant Lluís, 64, de Barcelona
http://www.almeriateatre.com/ultimacinta.htm
En catalán
Dirección e interpretación: Víctor Álvaro
Ayudante de dirección: Júlia Bonjoch