Crítica teatral: Querida Matilde, en el Teatro Goya Codorniu.

Lola Herrera regresa a los escenarios barceloneses con la obra Querida Matilde, un alegato para plantarle cara a los problemas de la vida escrito por Israel Horovitz y dirigido por Juan Luis Iborra. Una tragicomedia que apuesta por el vínculo cultural iberoamericano y la defensa del amor como remedio vital.

Hacía ya más de dos años que la veterana actriz Lola Herrera no se dejaba ver entre los bastidores y las tramoyas barcelonesas. La última vez fue con Seis clases de baile en seis semanas, que estrenó en el Teatre Borràs junto a Juanjo Artero (El comisario, El barco), una comedia de baile que nos narraba una historia emotiva y de superación que transportaba emocionalmente al público.

Querida Matilde sigue, en parte, la estela de aquella fábula vital y nos presenta una historia en la que son protagonistas el amor, el empeño y las voluntad de tomarse la vida de cara, sin tapujos y sin temores. Un cuento actual que nos es narrado como una tragicomedia generacional. Pero vamos, si un caso, con la sinopsis.

La vida en casa de Matilde (Lola Herrera) transcurre con una gran normalidad, si no fuera porque desde hace años ha mantenido una relación amorosa encubierta fuera del matrimonio. Su idilio solo se materializaba seis meses al año, cuando su amante abandonaba su Argentina natal y convivía en Madrid con ella y su hija en el piso cerca de la Puerta de Alcalá, que la extraña familia poseía a medias.

Los problemas comenzarán cuando Matías (Daniel Freire) viaje a Madrid para hacerse cargo del piso en cuestión, que ha heredado tras la muerte de su padre, el amante de MatildeMatías se verá obligado a compartir su herencia con ella y con su hija Concha (Ana Labordeta), ya que el extraño contrato de compra-alquiler del apartamento permite a Matilde vivir en él hasta el día de su muerte. La convivencia entre los tres personajes les llevará a conocerse mejor y nos permitirá descubrir los secretos de dos familias que compartieron mucho más de lo que puede parecer a primera vista.

Querida Matilde es una especie de fábula, aunque con toques actuales y realistas. La base de la trama la constituye la convivencia que se iniciará en el piso madrileño entre los miembros de dos familias: una argentina (Matías) y una española (Matilde y Concha). De esta forma seremos conscientes de las diferencias que existen entre las diversas culturas de cuño iberoamericano. Estas no solo se revelan en el uso de las palabras (serán continuas las confusiones de significados) sino en los caracteres de los protagonistas: Matilde posee una visión de la vida tierna y moderna, donde no existe espacio para las obligaciones y las privaciones; Matías demuestra un carácter tímido y débil que le ha llevado a fracasar en tres matrimonios y a no “triunfar” en la vida. Por el contrario, Concha ha heredado la fuerza de su madre, a la que ha sumado un carácter fuerte y combativo.

Sus vidas parecen muy alejadas y diferentes, hasta que escudriñamos un poco en el pasado y en las emociones que viven los tres protagonistas, que los llevarán a un acercamiento cada vez mayor y al descubrimiento de que las diferencias no son tales si las entendemos desde el punto de vista del corazón, y si nos libramos de los temores que nos provoca lo diferente y lo desconocido.

Querida Matilde es una comedia en la que el drama está muy presente, aunque esté recubierto con un ligero barniz de humor. Este se centra, principalmente, en la interpretación de Herrera, a la que parece que le han hecho la obra a medida, y en el juego de atracción-oposición que se genera entre Matías y Concha. La obra se compone de diversas escenas en las que pocas veces veremos a los tres protagonistas juntos sobre el escenario. Parece más, a simple vista, una sucesión de duetos interpretativos en los que estarán siempre presentes el amor familiar; la distancia del padre y los efectos que esta provoca; y el apego a la vida y la voluntad de vivirla plenamente y sin dejar perder ni un solo momento.

Todo este juego de oposiciones y atracciones llevará a una unión cada vez más poderosa entre los tres personajes. Un puzle teatral que irá uniendo sus piezas a medida que avanza la representación, para llegar a un final en el que se potenciará la ternura, que siempre deja un buen sabor de boca en los espectadores.

Si bien cabe señalar que la historia no es todo lo creíble que debería ser. Posiblemente la parte “de fábula” si que funciona, pero su contraparte más realista y trágica, falla en diversas ocasiones. Es difícil creerse una historia, unos personajes y unos comportamientos como los que nos muestra la obra. A ello no ayuda demasiado el sumatorio de las interpretaciones: Aunque Lola Herrera está genial haciendo de Lola Herrera y Ana Labordeta defiende correctamente su papel de hija rebelde hecha a sí misma con mal carácter incluido, la interpretación de Daniel Freire, el epicentro argumental y emocional de la obra, no acaba de alcanzar el registro necesario. Algo que se ve frustrado, seguramente, por el avance mismo de la trama; por lo, a veces, irreal del argumento; y por las “mudanzas emotivas” de Matías en relación a Concha, a veces poco creíbles y algo infantiles.

La propuesta del Teatro Goya Codorniu se queda algo a medias en relación a lo que podría haber sido. Aún así nos permite salvaguardar ese rayo de esperanza que todos tenemos guardado en aquel lugar al que no dejamos entrar a nadie y más en las épocas en las que vivimos. Ese pizca de magia que nos permite pensar que el mundo también se mueve, aunque solo sea a veces, gracias al amor y la ternura, y que si nos esforzamos nosotros también, podemos vivir la fábula en el mundo real que nos propone Querida Matilde, ¿no creen?

Querida Matilde” se representa en el Teatre Goya-Codorniu del 6 de septiembre al 11 de octubre de 2012.

Autor: Israel Horovitz
Adaptación: Antonio Albert y Juan Luis Iborra
Dirección: Juan Luis Iborra
Reparto: Lola Herrera, Daniel Freire y Ana Labordeta
Iluminación: Juanjo Llorens
Vestuario de Ana y Daniel: Miguel Ángel Milán
Música original: David San José
Peluquería y maquillaje: Gema Moreno
Producción: Pentación Espectáculos

Horarios: de miércoles a viernes a las 21:00 horas; sábados a las 18:30 y a las 21:30 horas y domingos a las 18:30 horas.
Funciones especiales: 10, 11, 24 de septiembre y 9 de octubre.
Precio: de 28,5 a 32 €.
Idioma: castellano

Escrito por Jorge Pisa Sánchez

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