Archivo de la etiqueta: David Mamet

Crítica teatral: Una altra pel·lícula, en el Teatro Borràs

Una altra pel_licula_1¿Qué es una película, un producto de consumo o una obra de arte? ¿Cuáles son los valores que se tienen en cuenta a la hora de producir un film? ¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar para alcanzar nuestros objetivos? Estas son algunas de las preguntas a las que intenta responder David Mamet en Una altra pel·lícula, la obra de teatro que se representa en el Teatre Borràs hasta el próximo 29 de noviembre, dirigida por Julio Manrique e interpretada por él mismo junto a Mireia Aixalà y David Selvas.

Bob Gould trabaja en la Industria del Cine. Produce películas, preferiblemente películas de las que hacen ganar mucho dinero, y acaba de subir de categoría: ha sido nombrado jefe de producción del poderoso Estudio para el que trabaja. Cuando su viejo amigo Charlie Fox llega con la propuesta de rodar una película de acción, ambientada en la cárcel, con la gran estrella del cine de acción Douglas Brown, los dos productores especulan, eufóricos, con un futuro lleno de ganancias y riqueza. Pero la irrupción de Karen, una chica joven, guapa y aparentemente inocente, que sustituye temporalmente a la secretaria habitual de Gould, pondrá en peligro el proyecto”.

Una altra pel·lícula es una obra de teatro sobre el cine, aunque va más allá de todo esto y nos permite reflexionar sobre la sociedad en la que vivimos. Mamet, un hábil observador de la conducta humana, nos ofrece una historia en la que el cine y la producción de una película de estudio en Hollywood, le permite analizar el espíritu humano en un contexto ya de por sí muy yanqui, como es la Meca del Cine. Allí, en dónde se producen películas que serán consumidas en todo el planeta, es dónde podemos observar el comportamiento industrial globalizado y las ansias humanas que este se puede llevar por delante.Una altra pel_licula_2

Manrique prosigue con su amorío teatral con Mamet del que ya hemos visto resultados de valía como American Buffalo y La partida. Con Una altra pel·lícula Manrique nos habla de los sueños que se abandonan y se olvidan a medida que uno pierde la inocencia, se produzca este trágico hecho en el ámbito en que se produzca. Y nos presenta su reflexión en una obra dividida en tres actos e interpretadas por tres actores: Un primer acto algo largo y repetitivo que nos presenta la situación, un segundo acto en el que las contradicciones mismas del mundo del cine entendido como una industria se hacen evidentes, y un tercer acto en el que presenciamos un desenlace turbador que no nos dejará indiferentes. Y esto es lo que tiene Mamet, que sus historias no dejan indiferentes al público que las va a ver, debido a su cotidianidad y a los temas que acostumbra a tratar.

Una altra pel·lícula se desarrolla como una tragicomedia en la que la interpretación de los dos actores y la actriz son muy importantes. Si Selvas y el propio Manrique mantienen un tour de force electrizante en la mayor parte de las escenas que comparten, Aixalà hace de contraste ante ellos con una apariencia mucho más inocente, si bien, veremos que nada es tan simple como puede parecer en un principio. Aún así, la obra, peca de cierto grado de artificiosidad.

El espectáculo está acompañado por diversos audiovisuales que no solo nos sitúan cronológicamente, sino que nos permiten hacernos una idea de los itinerarios emocionales que recorren los personajes. Imprescindible el video final con el tráiler de la película que se acaba rodando en el estudio.

Una altra pel·lícula constituye una reflexión sobre una realidad, la gran industria cinematográfica estadounidense, que, aunque nos puede quedar algo alejada, nos habla de las personas que están detrás de las películas que se estrenan y triunfan o fracasan en las salas de cine de todo el mundo. Y ya saben que en Hollywood, uno vale lo que haya recaudado su última película. Algo cada vez más transferible a la vida que vivimos cada uno de nosotros, ¿no creen?

Una altra pel·lícula” se representa en el Teatre Borràs del 29 de octubre al 29 de noviembre de 2015.

Autor: David Mamet
Director: Julio Manrique
Producción: Producció Temporada Alta – Festival de Tardor de Catalunya y La Brutal
Reparto: Mireia Aixalà, Julio Manrique y David Selvas
Traducción: Julio Manrique y Cristina Genebat
Escenografía: Sebastià Brosa
Iluminación: Jaume Ventura
Vestuario: Maria Armengol
Espacio sonoro: Roc Mateu

Horarios: de miércoles a viernes a las 20:30 horas; sábados a las 18:30 y a las 21:30 horas y domingos a las 18:00 horas.
Precio: 20 – 28 €
Idioma: Catalán
Duración: 85 minutos

NOTA CULTURALIA: 8
——

Jorge Pisa

Crítica teatral: “Shopping and Fucking” de la Compañía Ferran Vilajosana-Oriol Rovira: Bajarse a la vida


A callarse todos. Y a desesperarse. Porque la sociedad de consumo nos reclama y no se conforma con guiñarnos el ojo, sino que quiere aplastarnos sin derecho a reclamación ni mucho menos a devolvernos dinero alguno.

Tampoco el sexo nos liberará del pesar de sentirnos adquiridos, utilizados y finalmente vaciados. Ni hablar: Suframos lo indecible relacionándonos mal unos con otros a golpe de coito mal ejecutado y de intentar alejar con ello cualquier pretensión de realizarnos emocionalmente.

ImageVacío interior a punto de liberarse.

Con “Shopping &Fucking” de Mark Ravenhill nos vamos todos, personajes, actores y espectadores, de compras y follamos compulsivamente para sentirnos mejor. A un gran centro comercial donde los productos de oferta son un puñado de jóvenes desnortados aunque con las ideas muy claras. Ahí radica uno de los grandes aciertos de la pieza: La marginalidad en la que viven sumidos la perseverante Lulu (espléndida Clara Lago), el disciplinado Mark (impecable David Marcé), el apasionado Robbie (vigoroso Ferran Vilajosana) y el coherente Gary (conmovedor Quim Àvila) y acrecentada por la mirada adulta de un embaucador-pigmalión Brian (contundente aunque algo histriónico Mingo Ràfols) se ve frenada y finalmente anulada por una actitud determinante de todos aquellos frente a la adversidad repleta de entusiasmo vital. Del bueno. Que rezuma por debajo de una estrafalaria trama en la que parece que todas las catástrofes sociales tenían hora simultánea. Esto sí que es una gozada. Porque el texto se vale de materiales efectistas (tan a menudo malogrados en otras propuestas superficiales) para llegar a un fondo de autenticidad individual gracias al apoyo del grupo.

Image

Un grupo repleto de individuos

En esta especie de cruce entre la “Perversidad sexual en Chicago” de David Mamet (por su enfoque del sexo desbocado como catalizador de la frustración existencial cotidiana) y “Bajarse al moro” de Alonso de Santos (ese espíritu solidario de animosa supervivencia), asistimos con impaciencia a los vaivenes del acontecer diario de estos perdedores-ganadores, impregnándonos de la comicidad de sus momentos más trágicos (como la vida misma, ¡qué caray!). Oriol Rovira, director del espectáculo, apuesta fuerte por la dirección de actores y gana a pesar de una puesta en escena funcional que hubiese agradecido cierto riesgo: Al arranque de la historia (impecable en el ritmo), vamos sumando momentos como el del monólogo de Lago sobre la barrita de chocolate o su disertación sobre la globalización a partir de la comida envasada en monorraciones (que, además, prueban la excepcional actriz teatral que es) que se mezclan con escenas estremecedoras por su dramatismo y crudeza (la sodomización exigida como parte de una terapia y religiosamente ejecutada de manera ejemplar por los tres actores jóvenes restantes; el encuentro en el probador de ropa donde Marcé y Àvila intentan convencerse de que están enamorados). Y cuando emerge el final feliz (algo tardío, puesto que la obra adolece de cierta reiteración de escenas que perjudican parcialmente el ritmo de la obra) para sorpresa de todos, no solo lo aceptamos. También lo elogiamos.

Nos los llevamos a todos. Y no hará falta que nos los envuelvan.

 por Juan Marea

Teatre Tantarantana
c/ de les Flors, 22 de Barcelona
del 2 al 19 de mayo
Autor: Mark Ravenhill
Dirección y traducción: Oriol Rovira
Actores: Clara Lago,David Marcé, Ferran Vilajosana, Mingo Ràfols, Quim Àvila
Diseño de escenografía y vestuario: LaCol
Diseño de iluminación: Isidro Ortiz
Espacio sonoro: Blai Barba
Caracterización: Anna Álvarez

Crítica teatral: Perversiones sexuales en Chicago, en La Villarroel.

La Villarroel estrenó el pasado 9 de octubre uno de los primeros textos teatrales escritos por David MametPerversiones sexuales en Chicago, una vivisección de la pareja en un mundo de compromisos y relaciones liquidas. Una adaptación de Roberto Santiago, dirigida por Juan Pedro Campoy e interpretada por cuatro jóvenes valores: Cristina Alcázar, Úrsula Corberó, Javier Pereira y Fernando Gil.

Deborah (Úrsula Corberó) y Danny (Javier Pereira) se conocen una noche al coincidir en un local en compañía de sus amigos, Joan (Cristina Alcázar) y Bernard (Fernando Gil). Entre ellos dos se produce, desde el primer momento, un arrebato de pasión y deseo sexual de alta graduación, lo que les lleva a iniciar una relación de pareja. Pero no todo será plácido en su idilio. Sus mejores amigos (Joan, de ella y Bernard, de él) no les pondrán las cosas fáciles, mostrándose ambos reacios al desarrollo de la relación.

Deborah y Danny decidirán irse a vivir juntos, embriagados por el romanticismo que envuelve sus sentimientos. Sin embargo la vida en pareja hará aflorar los primeros problemas originados por el deficiente ensamblaje de los caracteres y la carencia de compromiso entre ellos. Un atolladero sentimental que hará que la relación se transforme en una suma de reproches y falta de entendimiento y en una plasmación de su aún no superada etapa emotiva adolescente.

Mamet, como es propio del autor norteamericano, nos sitúa de pleno, ya desde el inicio de la representación, en un contexto realista, aunque minimalista, que dominará el transcurso de la obra, en el que realiza un estudio, cómico a veces, melodramático por momentos, de las relaciones de pareja en una actualidad liquida y consumista. Un objetivo que pretende alcanzar con una historia interpretada por cuatro personajes, una pareja y sus dos mejores amigos (de cada uno de ellos, no entre ellos) y que se desarrolla con un ritmo ultraligero.

Ante nuestros ojos veremos desarrollarse la relación a una velocidad supersónica, desde el encuentro en un bar de copas entre Deborah y Danny, su intento fatuo de vida en pareja y el propio desgaste que esta provoca sobre la pasión nacida entre ellos. Todo esto a partir de una sucesión de escenas, ya sean monólogos, interpretaciones a dos caras o escenas en las que los cuatro interpretes están en el escenario (las menos), que desfilan a un ritmo vertiginoso, que provoca casi el encabalgamiento de una sobre la otra, fiel representación de la rapidez con la que se mueve el mundo de hoy en día.

En estas escenas, y con un encuadre natural y cotidiano, Mamet reflexiona sobre el comportamiento y las preocupaciones que afectan a los hombres y las mujeres en estos tiempos postmodernos y reduccionistas en los que nos ha tocado vivir: las dudas del individuo ante el otro; la falta de referentes y valores de los jóvenes; la obsesión por el sexo; el miedo al compromiso… Un auténtico avispero de emociones y des-ilusiones que forma parte del día a día de la mayoría de nosotros.

En este marasmo de intenciones se mueven los cuatro intérpretes de Perversiones sexuales en Chicago, intentado hacer suyos los desvelos de una obra escrita en 1974 en un ambiente de cuño estadounidense, con la voluntad, de la mano de la adaptación de Roberto Santiago y la dirección de Juan Pedro Campoy, de traspasarlos a un escenario barcelonés en la segunda década del siglo XXI. Unos jóvenes actores y actrices que tienen experiencia teatral, pero que provienen principalmente del cine y, sobre todo, de la televisión. Y se nota.

Cristina Alcázar, Úrsula Corberó, Javier Pereira y Fernando Gil se deshacen de sus complejos, y de su timidez, para enfrentarse al texto de Mamet. Si bien el resultado es desigual. Si la pareja principal, la formada por Úrsula Corberó (que realiza su primera incursión en los escenarios) y Javier Pereira muestran algunas carencias a la hora de interpretar sus respectivos papeles, el do de pecho lo llevan a cabo los que podríamos considerar los actores secundarios, Cristina Alcázar y Fernando Gil. Este último invierte en su actuación su desarrollada vis cómica, para dar vida a un soltero empedernido, despectivo y que valora en muy poco a las mujeres, sobre todo a Deborah y su amiga Joan. Dignos de resaltar por su comicidad son sus monólogos y la visión machista que tiene de las mujeres y de la vida, al más puro estilo Club de la Comedia; Por otro lado Cristina Alcázar acierta muchísimo en su interpretación de mujer atractiva, realista y con carácter. Seguramente la mejor interpretación del cuarteto.

A este descompensado mosaico teatral se suma el hándicap de que los años no han pasado en balde desde el estreno original de la obra, y lo que ésta nos muestra ya no sorprende tanto como sorprendía a mediados de los años 70 del siglo pasado (y miren que me cuesta hablar del siglo XX como el siglo pasado!!), ya sea en su formato o en su contenido, que ha quedado superado por el simple pasar de los años.

Perversiones sexuales en Chicago adolece, pues, de indefinición actoral y de envejecimiento prematuro, aunque hoy en día casi todo es prematuro… Algo que se soluciona, en parte, con el ritmo desenfrenado de la representación, por lo acertado de la temática, vigente, aunque de otras formas en la actualidad, y por los “sin tapujos” y la falta de recato a la hora de hablar y reflexionar sobre el sexo y la relación de pareja, o lo que podría ser lo mismo, la lucha de sexos, que, reconozcámoslo, no ha desparecido nunca, más bien ha modificado sus ingredientes, para filtrarse de forma sibilina y “políticamente correcta” en las conversaciones de los almuerzos en la oficina, o en los secretos y voluntades inherentes en los grupos de amigos.

Perversiones sexuales en Chicago se queda a medias en el recorrido que pretende transitar, aunque nos muestra la concepción del autor de la obra de que el mal forma una parte “inseparable del corazón humano”. No soy yo el que vaya a contradecir una verdad como esa, aunque no sé si la obra, que estará en cartelera en La Villarroel hasta el próximo 4 de noviembre, es la mejor forma para demostrarlo. Juzguen ustedes mismos.

Perversiones sexuales en Chicago” se representa en La Villarroel del 9 de octubre al 4 de noviembre de 2012.

Autor: David Mamet
Versión: Roberto Santiago
Dirección: Juan Pedro Campoy
Intérpretes: Fernando Gil, Úrsula Corberó Javier Pereira y Cristina Alcázar
Música: Tea Baggers
Escenografía: La Ruta
Producción: La Ruta Teatro en coproducción con el TCM

Horarios: de martes a jueves a las 21:00 horas; viernes a las 21:30 horas; sábados a las 18:30 y a las 21:00 horas y domingos a las 18:30 horas.
Precio: 24,4 €
Idioma: castellano

Escrito por Jorge Pisa Sánchez