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Crítica teatral: Molt soroll per no res, en el TNC

Uno pensaba, cuando le llegó la información de la programación de esta temporada del TNC, cuál podía ser el resultado de mezclar una obra de Shakespeare como Molt soroll per no res con la música de Cole Porter, todo ello dirigido por Àngel Llàcer y convertido en musical. Un reto del que sale triunfante la producción del TNC con un espectáculo musical a lo grande, protagonizado, entre otros, por Bea Segura, Lloll Bertran, Jordi Coll, Victòria Pagès y David Verdaguer.

Mucho ruido y pocas nueces, la gran comedia de Shakespeare con música de Cole Porter en directo. Un Shakespeare en una versión contemporánea inspirada en las películas americanas de los años cincuenta. Una gran compañía de actores y actrices que nos ofrecerán los secretos, los engaños y las tradiciones de una comedia sobre la frontera entre la amistad y el amor”.

Lo que nos propone el TNC es, pues, un espectáculo musical basado en una de las comedias más reconocidas de Shakespeare, mezclado con temas populares de Cole Porter, Irving Berlin y H. Herb Brown, tocados en directo por una pequeña orquesta . La transformación de la obra en espectáculo está a cargo de Marc Artigau y Àngel Llàcer en la dramaturgia, dejando la dirección a este último. Por lo que el espectáculo tiene un toque Llàcer muy característico. La acción se traslada de la Mesina medieval al Hollywood de los años 50, un ambiente que da color a la representación y fomenta, claro está, las intrigas y la comicidad que Shakespeare ideó para la obra.

Como signo de los tiempos vale la pena decir que para la construcción escénica se han reutilizado gran cantidad de elementos pertenecientes a otras obras teatrales representadas en el TNC, que si bien al principio sorprenden por su creatividad y magnificencia, al final pueden acabar cansando un poco al espectador, debido a su constante ir y venir. Aún así, los elementos de escenografía consiguen darle a la representación un toque hollywoodiense que le va muy bien.

Molt soroll per no res_TNC_1
En el apartado actoral, Llàcer consigue transformar las interpretaciones de un clásico en las propias de un espectáculo musical, rebajando su clasicismo y explotándo su lado más humorístico y melódico, a lo que ayuda y mucho toda la serie de coreografías que transmiten las vivencias y las emociones de los personajes. El propio director, además, se reserva un pequeño papel en la representación, justamente el de director de la película que se está rodando sobre el escenario, un toque que sin duda ayuda a singularizar la obra.

Si bien, aunque el espectáculo cumple sus objetivos a la hora de vestir la obra de Shakespeare y de conectar con el público, peca de los excesos escénicos del director, que provee a la representación de demasiado colorido y, en ocasiones, un toque “de ambiente” que aunque impropio de Shakespeare sí que podemos ligar a las vida personal de Porter.

Molt Soroll per no res nos permite, por otra parte, ver a un grupo de actores y actrices resolutivos disfrutar sobre el escenario adaptando a los caprichos actuales un clásico de envergadura, recorriendo así la senda de la actualización tan en moda en el teatro. No esperemos, sin embargo, interpretaciones extraordinarias, sino las propias de un espectáculo musical que nos habla de las emociones elementales del ser humano, esto es, la oposición entre el amor y el odio, y nos muestra como los amores más profundos pueden romperse fácilmente y los afectos más súbitos pueden permanecer para toda la vida.

Una adaptación no recomendable para aquellos más puristas a los que les gusta disfrutar de los clásicos como lo que son, pero una función que permite llegar a nuevos públicos, los más jóvenes, con una adaptación en clave musical de un clásico con más de 400 años, que satisfará a todos aquellos que se lo quieran pasar bien combinando en una coctelera los textos de Shakespeare y la música de Cole Porter.

Molt Soroll per no res” se representa en el TNC del 15 de octubre al 29 de noviembre de 2015.

Autor: William Shakespeare
Dramaturgia: Marc Artigau y Àngel Llàcer
Dirección: Àngel Llàcer
Reparto: Clara Altarriba, Lloll Bertran, Oriol Burés, Enric Cambray, Jordi Coll, Bernat Cot, Àngel Llàcer, Albert Mora, Òscar Muñoz, Aida Oset, Victòria Pagès, Marc Pociello, Bea Segura, Albert Triola y David Verdaguer
Dirección musical: Manu Guix
Músicas: Cole Porter, Irving Berlin y I. Herb Brown
Escenografía: Sebastià Brosa
Vestuario: Míriam Compte
Iluminación: Albert Faura y David Bofarull
Sonido: Roc Mateu
Caracterización: Àngels Salinas y Txus González
Coreografía: Aixa Guerra
Voz: Xavi Duch
Producción: Teatre Nacional de Catalunya

Horarios: Miércoles a las 11:00 horas (función escolar); jueves y viernes a las 20:00 horas; sábados a las 17:00 y a las 21:30 horas y domingos a las 18:00 horas
Precio: 28 €
Duración: 2 horas y 35 minutos con entreacto
Idioma: catalán

NOTA CULTURALIA: 7,5
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Jorge Pisa

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“La nit just abans dels boscos” al Círcol Maldà: Revifant la foscor.

Els boscos es van inventar per perdre-s’hi, diran alguns. Jo en discrepo: D’això ja s’encarreguen les grans ciutats sense gaire esforç. Els boscos són el paradigma dels ecosistemes: Perquè convivint, les nostres fulles són més verdes. Les nostres arrels poden ser profundes viatjant sota terra. I, a més, ens protegim millor de la xafogor deshumanitzadora dels nuclis socials.

El Círcol Maldà així ho entén també i segueix l’actor Òscar Muñoz pels seus voltants. Precisament on solem sentir-nos estrangers a causa de l’explosió turística.  I on som cruelment zombificats pel consumisme comercial.

I comença el joc: Jugarem a ser arbres replantats. La regadora està en mans de l’Òscar i el repte,  aconseguir que no fugim a la clariana. L’adob, el contestatari text d’en Bernard-Marie Koltès, no pot escampar-se a la babalà. Per això, l’artista ha de començar per triar-nos d’entre la multitud anònima. I ho fa amb ofici: Després de cridar-nos i sacsejar la zona de confort (què collons és això?), serem seus. El rol de captaire s’ha de distingir dels prejudicis. Ha d’allunyar doncs el discurs de la corrupció del pidolaire, d’aquell que lamenta la seva dissort a canvi d’unes monedes (ni puta idea de què són!). No ho té fácil perquè som una colla i ha de lluitar contra l’estructura original del monòleg (articulat com si s’adrecés a un sol transeünt) per a què ningú dels espectadors se senti exclòs. Recorre llavors a una interpretació contundent equilibrant el gest brusc i els brams inconformistes amb la mirada de desemparament (l’Òscar la té).

Es guanya la nostra confiança però encara no haurà trobat el seu espai escènic, aquell on el personatge ja no passa per allí sinó que hi viu. Mentre sembla convèncer-nos que hi ha un complot generalitzat contra pobres diables com ell, ens va tancant més i més i acabarem a la seva llar, bastida de cartons acollidors i catifes que aixopluguen amb habilitat el nostre esperit solidari apaivagat.

I succeeix el miracle: Ens relaxem i ja no ens preocupen més les injustícies socials. Ni la inadaptació de l’individu fora de la seva terra. Ni tan sols la incomunicació afectiva multiplicada després d’un “polvo” apressat. Cap altra de les coses que ens havia anat detallant l’Òscar al llarg del seu “tour de force”.

I no perquè l’obra de Koltès no sigui punyent avui (però cada cop menys pel seu maniqueisme). Tampoc perquè no ens atrapés el nouvingut escènic, que passa del clam desequilibrat al xiuxiueig ingenu. No. La qüestió és que al seu cau la nit ja no cau amenaçadorament: Les nostres branques s’han encreuat amb fermesa i no la deixen passar.

Per Juan Marea

“La nit just abans dels boscos” es representa al Círcol Maldà de Barcelona fins al 9 de novembre.
http://circolmalda.cat/la-nit-just-abans-dels-boscos/

 

“Superpoders” en la Sala Miniteatres: Para entrar a quedarse.

Una campanita nos avisa de que empieza la visita. Estamos a punto de conocer un nuevo piso de cuatro habitaciones comunicadas por un sombrío pasillo que se irá alumbrando cada vez que entremos en alguna de sus dependencias. En cada una de ellas, listas para el espectáculo, vamos a convivir en grupos reducidos con varios actores. Compartiremos superpoderes. Los que ellos proyectan a través de sus ojos, sus manos y sus palabras. Y los que emanan de nuestra curiosidad, atrevimiento y sensibilidad. Creando quince minutos únicos unos y otros en los que construiremos un episodio escénico.

En esta ocasión, y durante el mes de junio, si nos decidimos por recorrer todas las instalaciones, cuatro fogonazos de teatro mínimo para ser crecientes inquilinos.

En la primera estancia, la sala de estar de “Singles.com”, donde Àngel Amazares, director y dramaturgo, nos sacude con una inquietante cita de superhéroes emocionales dispuestos a librar una batalla despiadada. Ella puede adivinar la potencia de cada entrepierna de los asistentes; él deberá exterminar su furor anticipatorio en caso de no querer convertirse en una de sus víctimas. Entre el estupor general, la voz de uno de nosotros que ha llegado para equilibrar fuerzas. Nuestro desconcierto inicial va siendo abducido por la carcajada creciente que provoca tan imprevisible duelo.

La habitación número dos es el despacho, aquel al que acompañamos a un encargado de recursos humanos mientras espera la comparecencia de un aspirante a reponedor de fruta de un super(polivalente prefijo)mercado. “En busca del curro perdido”, preparada por Daniel Benito y apuntalada por Lolo Herrero, será una deliciosa muestra de sketch delirante, descacharrante y disparatado que convoca en un cubículo de escasos metros cuadrados a un spiderman que no sabe cómo trepar y a un Robin-Niño Maravilla que se consuela del abandono de batman humillando a los que le rodean con su superioridad genital. Un cuarto de hora de ritmo enloquecido propulsado por dos actores, Benja Toledo y Joan Bentallé, en estado de gracia, chispeantes y mágicos. Y nosotros dejamos de hacer cola para aplaudir su excepcional cuerpo a cuerpo.

Llegó el momento de inspeccionar el dormitorio, la tercera dependencia. Seremos “¡Extrasensorial!”(es) en complicidad con sus moradores, dos enajenados amantes barnizados de naranja agridulce por Javier López aportando la pulpa desde la dramaturgia y Coke Viaga exprimiéndola de forma provocativa para servirla en pequeños cuencos a los espectadores que la beberán desde su comprometedora posición de voyeurs de persiana a juego con el color de la piel de tan extraño manjar escénico.

No nos detenemos hasta conocer la cuarta cámara, aquella que supondrá la terraza por cuanto la anécdota que aquí vamos a vivir nos viene del exterior. Una vez instalados y aterrorizados (nos recibe dentro Òscar Muñoz a ritmo de cuchillazo sobre carne que debe ser despedazada en un mostrador), de la puerta de emergencia que comunica agresivamente con la vida del Raval barcelonés emerge una exquisitamente ambigua Estel Solé para dar sentido a “La carnisseria”, sugerente historia alucinada de Marta Solé Bonay desplegada con habilidad por Jumon Erra para dar forma con nuestra ayuda a una atmósfera enrarecida de criatura maloliente y vehemente en su empeño por ser despojada del corazón y así poder volver a su planeta de procedencia.

Sin tener que pagar fianza. Sin más gastos de mantenimiento que una entrada de 4 euros por pieza. Esto es Miniteatres. Y estos somos nosotros: criaturas errantes que gustamos de llamar de puerta en puerta en la calle Robador barcelonesa.

 por Juan Marea

Sala Miniteatres
c/ Robador, 22
precio: 4 euros cada función y pase
horario: miércoles, jueves y domingo: de 20 a 22.30h; viernes y sábado: de 21 a 23.30h

 

Crítica teatral: Els bojos del bisturí

Y se alzó el telón. La temporada 2011-2012 dio comienzo en el Teatre Condal el pasado 16 de septiembre. Especializado en obras cómicas, este año el teatro ha iniciado la temporada, como no podía ser de otra manera, con un texto de uno de los grandes autores cómicos del siglo XX, Ray Cooney; así, los responsables de la sala del Paral•lel han adaptado It runs in the family, la han traducido como Els bojos del bisturí y han confiado en Àngel Llàcer, declarado amante del género, para que dirija la primera propuesta de la temporada.

Esta comedia de enredo gira alrededor del doctor Guillem Salgado, un médico que se prepara para vivir una jornada memorable: por fin será él el encargado de leer la conferencia inaugural del congreso de neurología que organiza su centro de trabajo, el Hospital del Mar. Salgado se encuentra en su despacho, ultimando su discurso, cuando una visita inesperada hará que la que iba a ser una jornada grande en un día especial, Sant Jordi, se convierta en un alocado disparate en el que tomarán partido una antigua amante del doctor y su hijo, su esposa, su fiel compañero en el hospital, la enfermera-jefe, un sargento de los Mossos d’Esquadra y algún que otro enfermo del hospital.

Els bojos del bisturí mantiene la estructura del clásico vodevil, con puertas que se abren y se cierran a gran velocidad, personajes que corren por todo el escenario, numerosos equívocos para ocultar una infidelidad pretérita, excesiva histeria colectiva, etc. Sin embargo, el secreto para que un vodevil tenga éxito radica en la capacidad para sorprender al espectador; por desgracia, aquí los diferentes sketches son bastante previsibles (era tan sólo cuestión de tiempo que hicieran su aparición en escena dos hombres uniformados con el minivestido de enfermera sexy), apenas un par de situaciones llegan a sorprender realmente (memorable, eso sí, el zapateao que se marca Verdaguer, pura comicidad hecha intérprete), algo que podría deberse a la época en la que fue escrita, la década de los 60, así que muchos gags no han resistido el paso del tiempo y han quedado ya obsoletos: el tipo de humor que genera ver una persona persiguiendo a otra, dando vueltas alrededor de una mesa, es un humor de cine mudo que hemos visto tantas veces con anterioridad que, en pleno siglo XXI, ya está superado. Además, esta adaptación alarga excesivamente y sin rubor alguno las diversas situaciones de enredo, provocando una progresiva pérdida de interés por parte del espectador, y también inserta momentos difícilmente justificables, como cuando los actores interrumpen su actuación para interpretar a capela varios fragmentos de canciones, situaciones tan repetitivas que producen cierta incomodidad en el espectador.

Ray Cooney, Àngel Llàcer, David Verdaguer y Enric Boixadera ya se habían citado antes en el Teatre Condal, donde coincidieron, de forma exitosa, en la representación de La doble vida d’en John, sin embargo, los paralelismos entre ambas acaban aquí, ya que aquélla resultaba mucho más divertida y sorprendente, algo que, en Els bojos del bisturí no se debe achacar, en modo alguno, a los intérpretes de la obra: es una lástima que nombres con tanto talento para la comedia como David Verdaguer, Susanna Garachana, Enric Boixadera o Àngel Llàcer queden tan limitados por un texto que ha quedado anticuado y que, probablemente, si se hubiera conseguido hacer una adaptación más moderna y actualizada, si se hubiera conseguido mantener una mayor regularidad en el ritmo de la acción, sin duda arrancaría mayores carcajadas en el público. El espectador reirá, sí, pero con muchísimo menos entusiasmo del que un buen vodevil representado por estos grandes cómicos debería asegurar.

Els bojos del bisturí se representará en el Teatre Condal del 16 de septiembre al 20 de noviembre de 2011.

Dirección y dramaturgia: Àngel Llàcer
Título original: It runs in the family
Autor: Ray Cooney
Traducción: Jordi Prat
Intérpretes: Joan Negrié, David Verdaguer, Cristina Solà, Maria Ribera, Susanna Garachana, Pau Ferran, Òscar Muñoz, Enric Boixadera
Escenografía: Miguel Montes
Iluminación: Àlex Aviñoa
Vestuario: Míriam Compte
Espacio sonoro: Jose Miguel Pérez
Caracterización: Àngels Salinas
Movimiento escénico: Marta Bayarri

Horarios:
de martes a viernes a las 21:00 horas; sábados a las 18:30 y las 21:30 horas, y domingos a las 18:30 horas.
Precio: 25-29 €
Idioma:
catalán.
Duración: 1 hora y 30 minutos (sin entreacto)

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Escrito por: Robert Martínez Colomé