Novetat discogràfica: Que se desnude otra, de The Mamzelles

Pujar dalt d’un escenari mai és senzill, i per això sovint trobem artistes que, per tal de fer-ho més fàcil i suportable, s’inventen un personatge amb què escudar-se davant el seu públic. Així ho van creure tres joves estudiants de teatre musical quan es van unir per a muntar un grup: d’aquesta manera va néixer The Mamzelles, una formació catalana a mig camí entre la música i el teatre que juga a interpretar un paper –es fan anomenar Mamzelle Mali, Mamzelle Raibo i Mamzelle Mess, afirmen que són originàries de Nebraska i interactuen amb el públic parlant amb fingit accent anglès– que els serveix per a mostrar-se menys vulnerables i sense cap mena de pudor, tres amigues unides per un objectiu tan simple com és passar-s’ho bé amb la música com a excusa.

Les tres components de The Mamzelles

Paula Malia, Paula Ribó i Bárbara Mestanza es van conèixer l’any 2008, quan eren estudiants d’interpretació a l’escola Eòlia de Barcelona. No seria fins dos anys més tard, però, quan crearien el projecte The Mamzelles: les tres van coincidir en una festa, van comprovar que compartien gustos musicals i un mateix sentit de l’humor, i van decidir crear un projecte artístic basat en una original proposta –tres noies descarades, seductores, sinceres i amb un punt de mala llet que tenien en comú pigues i perruques– que les va portar, l’any 2011, a presentar-se al concurs Sona 9, on van guanyar el Premi Joventut que els obria la porta de la indústria discogràfica.

El passat mes de juny, The Mamzelles publicava el seu disc de debut, Que se desnude otra (Discmedi), un treball d’inspiració cabaretera i pel qual les barcelonines han comptat amb Miqui Puig com a productor, una figura clau en la consolidació de la seva proposta musical; així, Que se desnude otra es caracteritza per un so discret i elegant en què destaquen les tres veus combinades amb vents d’inspiració soul i pinzellades jazzístiques, i on s’inclouen tretze cançons d’estils molt diferents i cantades en català, castellà, anglès i francès. Temes com Dead Little Fly, Super Superficial, Fucking Vagina o Save Me traspuen feminisme, ironia i sarcasme, elements que utilitzen per a parlar de temes quotidians amb un tipus d’humor força provocador; a més, les seves composicions pròpies comparteixen protagonisme amb l’adaptació de poemes de Dolors Miquel (La dona que mirava la tele) i Allen Ginsberg (Howl), i fins i tot s’atreveixen a batejar la seva generació –dispersa i en què cadascú va a la seva– com la Generació Tofu.

La seva proposta musical es complementa amb els seus directes, on The Mamzelles mostra la seva cara més excèntrica i divertida, una sorprenent barreja de música i teatre que no deixa indiferent ningú. Els propers dies presentaran el seu espectacle durant les festes de la Mercè de Barcelona –elles han estat, a més, les escollides per a realitzar la cançó oficial de la festa major de la ciutat–, on actuaran els dies 21, 22 i 23 de setembre al Parc de la Ciutadella amb un show nocturn que començarà a les 00:30 hores

Títol: Que se desnude otra
Autor: The Mamzelles
Discogràfica: Discmedi
Data de publicació: Juny 2012
Preu: 11,95 €
Més informació: www.facebook.com/The-Mamzelles

Crítica: Marco Aurelio, Guerrero, filósofo y emperador, de Frank McLynn, ed. La esfera de los libros.

Son pocos los emperadores romanos que consiguen individualizarse para el gran público y abandonar la categoría genérica de déspota absoluto (en muchas ocasiones, incluso, de tirano movido únicamente por la crueldad, la lujuria y su afán de placeres) y adoptar unos rasgos propios, que los muestran de una forma particular y específica.

Entre ellos es, seguramente, Marco Aurelio, el emperador que ha pasado a la posteridad con unos rasgos más positivos, construidos sobre la descripción que las fuentes antiguas realizan de su persona y de las Meditaciones, obra escrita por el propio emperador que, por suerte, ha llegado hasta nosotros. Marco Aurelio destaca, así, como el filosofo que gobernó el Imperio de los romanos.

Era, pues, llegado el momento para que su figura y su reinado recibieran de nuevo la atención de las editoriales, en este caso de La esfera de los libros, y su legado, como emperador y como filósofo, llegara al gran público de forma actualizada e incorporando las nuevas noticias y evaluaciones que existen sobre el tema. De ello se ha encargado Frank McLynn, historiador de larga trayectoria especializado en las biografías y la historia militar.

Su obra pretende realizar un estudio completo no tan solo del Marco Aurelio emperador, sino también del Marco Aurelio filósofo e incluso del Marco Aurelio más íntimo, por lo que nos encontramos con una obra de envergadura con una extensión de 788 págs. La biografía, de esta forma, avanza a lo largo de la vida del emperador ocupándose por capítulos tanto del análisis de los episodios históricos como de los componentes más personales de su carácter y su comprensión del mundo. Para esto último McLynn se basa en las ya mencionada Meditaciones y las cartas y ordenaciones escritas por Marco Aurelio, un tesoro único literario e histórico.

Así el autor nos narra la infancia y las vivencias juveniles de Aurelio durante los reinados de Adriano y Antonino Pío; sus primeros años de gobierno, junto a Lucio Vero, en el primer caso conocido de la existencia de una diarquía imperial en Roma, un modelo que se desarrollará en el futuro. El autor también analiza una de las grandes contradicciones del gobierno de Marco Aurelio, ya que a pesar de su marcado interés por la filosofía y el gobierno de carácter ilustrado, pasó gran parte de su reinado guerreando, ya fuera contra los partos en Oriente o contra los germanos en las fronteras del norte, esta última una de las mayores amenazas a las que se enfrentaría el Imperio, y una clara prefiguración de los problemas que el Estado romano tendría que afrontar en el futuro. McLynn se detiene, también, en otra de las grandes polémicas de su gobierno, y una que ha hecho verter grandes ríos de tinta, y que no es otra que el carácter de la persecución del cristianismo que prosiguió, también, bajo su reinado. Otro de los temas interesantes del análisis de la obra de McLynn es el relativo a la peste que asoló el Imperio romano durante la segunda mitad del siglo II y que acabó con la vida tanto de Lucio Vero como de Marco Aurelio, y que ha llegado a ser conocida como la Peste Antonina.

Estatua ecuestre de Marco Aurelio, Roma, Museos Capitolinos.

Los aspectos históricos y políticos ocupan su lugar en la monografía de Frank McLynn, junto con el examen de la psique del emperador. Es aquí donde el autor se aplicará a estudiar la parte más personal e intima de Marco Aurelio, y sus aportaciones a la disciplina filosófica estoica, una de las que gozaron de mayor prestigio en el pasado antiguo, profesada por personajes célebres como el Séneca o Epicteto.

Un intento el de McLynn que se presenta como una empresa de inmenso esfuerzo, y que, como ya se ha dicho, se ve traducido en su propia extensión. El autor muestra, además, poca capacidad de resumen, lo que le lleva a invertir demasiado tiempo y espacio en contextualizar los temas o episodios que intenta narrar, lo que hace algo fatigosa la lectura del libro. Dos ejemplos de ello lo componen la introducción inicial a la obra, o las presentaciones que el autor realiza de los grandes enfrentamientos militares del reinado de Marco Aurelio. A esto se suma el análisis que McLynn efectúa del carácter y los principios filosóficos seguidos por el emperador, que por su extensión y a veces su profundidad intelectual, de claro cuño anglosajón, restan puntos para una lectura ágil y rápida del libro.

McLynn se permite, además, en exceso, opiniones subjetivas sobre el hacer y el pensar de Marco Aurelio, traspasando en varias ocasiones su trabajo de historiador objetivo, para entrar en el ámbito de las calificaciones y descalificaciones, algo no muy acostumbrado en un estudio histórico biográfico. A lo que se suma que en algunos apartados del libro, sobre todo en sus inicios, la edición y traducción de la obra no está todo lo cuidada que se podría esperar, y más en una obra de este tipo. Un claro ejemplo de ello es el índice de la obra que tan solo enumera los capítulos sin darles ni siquiera título identificativo, algo que entorpece la labor a aquellos que más que una lectura global del libro prefieran ir directamente al apartado o apartados que más les puedan interesar, o a aquellos que disfrutan con relecturas parciales. Algo a lo que tampoco ayuda la falta de índices de materias al final del libro, que cuenta, eso sí, de un amplio apartado de notas.

Frank McLynn

De esta forma Marco Aurelio, Guerrero, filósofo y emperador de Frank McLynn no llega a ser la obra de referencia en castellano que podría haber llegado a ser, en un país y en una lengua donde, como ya saben si acostumbran a leer nuestras críticas en Culturalia, no abundan demasiado los estudios de los periodos o de los emperadores más allá de los “afortunados” Julio-Claudios.

El libro de McLynn obliga al lector, a veces, a perderse en un extenso laberinto de palabras y consideraciones para llegar a puerto. Una obra demasiado enciclopédica que intenta analizar el reinado de uno de los emperadores romanos más famosos de la historia. Una oportunidad, sin embargo, para sumergirse en el pasado romano del siglo II d.C. y para presenciar con nuestro propios ojos una época que muchos han considerado como el momento de cambio entre la grandeza del Imperio romano y las penurias y estrecheces posteriores, que llevarían, con altos y bajos, claro está, a la desaparición del poder romano en Occidente. Pero sumérjanse avisados: puede resultar, en algunos momentos, una lectura fatigosa y demasiado general en relación al título y la materia que pretende analizar.

Título: Marco Aurelio, Guerrero, filósofo y emperador
Autor: Frank Mclynn
Editorial: La esfera de los libros
Colección: Historia
Fecha de publicación: 7 de junio de 2011
Páginas: 792
ISBN: 9788499700588
Formato: 16×24 Cartoné
Precio: 38.90 €

Escrito por Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: TOC TOC, al Teatre Borràs

L’any 2005 s’estrenava a París TOC TOC, una divertidíssima comèdia coral que donava tot el protagonisme a aquelles persones que pateixen algun tipus de TOC: trastorn obsessiu compulsiu. Emparant-se en un text ple de gags còmics sobre algunes d’aquestes obsessions, Laurent Baffie triomfava al seu país amb els seus esbojarrats personatges, potser una mica estereotipats, sí, però tractats amb molt respecte i fins i tot tendresa. Set anys després de la seva estrena francesa, i avalada per les bones crítiques que ha rebut el muntatge en les seves diferents adaptacions –l’obra s’ha representat a França, al Quebec i a Bèlgica, i en les darreres quatre temporades s’ha pogut veure a Madrid–, TOC TOC arriba per primera vegada a Barcelona, concretament al Teatre Borràs, on des del dia 30 d’agost es pot veure aquesta comèdia, adaptada al català per Jordi Galceran i dirigida per Esteve Ferrer, amb un repartiment ple de cares conegudes que s’ha proposat fer riure de forma estrepitosa tot aquell que visiti la sala de la Plaça Urquinaona durant les properes setmanes.

A la consulta d’un reputat psiquiatre especialitzat en comportaments obsessiu-compulsius es troben el Fred, el Camilo, la Blanca, la Maria, la Lili i el Pep, sis pacients que, esperançats, confien en ell per a superar les seves manies. El doctor, però, ha tingut un problema en el seu vol provinent de Londres, així que, per a fer l’espera més entretinguda, decideixen presentar-se i explicar què els ha portat a la consulta; d’aquesta manera coneixerem un home que no pot evitar dir renecs constantment, un taxista obsessionat amb els números, una dona escrupolosa que està sempre pendent de la neteja i amb pànic al contacte físic, una beata que ha de comprovar les coses fins a trenta vegades abans de sortir de casa, una jove que repeteix cada frase dos cops i un noi obsessionat per l’ordre i la simetria a qui li espanta trepitjar les línies del terra.

Acabades les presentacions, l’alegria de Carmen Sevilla interpretant la cançó “Cabecita loca” –tan alegre com encertada per a l’ocasió– serveix per a donar pas a la segona part de l’obra. Ara, els pacients ja coneixen les pors i les debilitats dels seus companys, però el doctor segueix sense aparèixer; d’aquesta manera, amb la intenció de fer passar el temps de la millor manera possible decideixen jugar una partida de “Monopoly”, constantment interrompuda pels “tocs” de cadascun d’ells i que traurà el seu costat més mesquí. Finalment, i veient que el psiquiatre no acaba d’arribar, decideixen començar la teràpia ells mateixos, amb unes pràctiques i uns resultats discutibles.

Al públic de TOC TOC no se li escaparà que el trastorn de cada personatge podria funcionar perfectament com una metàfora de la societat actual, on la gent va a la seva sense fixar-se en les persones del seu voltant; la moralitat de la història, doncs, és evident: la solució és que deixem de capficar-nos en nosaltres mateixos i ens solidaritzem amb els altres. O dit d’una altra manera: la vida és molt més fàcil quan comptem amb el suport dels altres.

D’altra banda, l’objectiu de Laurent Baffie és doble: per un costat, l’autor pretén mostrar sense dramatismes un problema que afecta més gent de la que podríem pensar en un primer moment –segur que, qui més qui menys, es sentirà identificat amb l’estrany comportament d’algun personatge o, per què no, de més d’un–; per l’altre, fer riure l’espectador, una intenció totalment lloable, i el públic només necessitarà cinc minuts (o potser menys) per a comprovar que l’autor se’n surt de forma notable, garantint les rialles constants durant els noranta-cinc minuts de funció.

És evident que el secret de TOC TOC rau en el seu fantàstic text, però la força de l’obra cal buscar-la en els seus actors i en la bona feina del director, Esteve Ferrer, de qui s’intueix que va haver de fer un esforç considerable per a controlar el grup i aconseguir que el resultat final no fos una representació anàrquica i sense sentit. Així, cada personatge té el seu instant de protagonisme, i aquí es veu el bon treball de tot el repartiment, cares conegudes per la seva vessant més còmica, però si ens fixem en la gran quantitat de riallades amb què el públic premia les seves intervencions, és just destacar a Pep Cruz –el seu entusiasme durant els atacs de síndrome de Tourette fan patir el públic per la seva salut real– i Santi Ibáñez –un sorneguer taxista afectat d’aritmomania– com els actors més celebrats de l’obra.

Acabada la funció, el públic surt del Teatre Borràs feliç i amb la sensació d’haver assistit a una veritable sessió de risoteràpia, un muntatge de ritme frenètic, perfectament calculat i encaixat amb precisió quirúrgica que promet una excel·lent estona de diversió a l’espectador.

TOC TOC es representarà al Teatre Borràs a partir del 30 d’agost de 2012.

Autor: Laurent Baffie
Direcció: Esteve Ferrer
Adaptació: Jordi Galceran
Intèrprets: Santi Ibáñez, Pep Cruz, Mercè Comes, Noël Olivé, Anna Moliner, Oskar Ramos, Isabelle Bres
Escenografia i vestuari: Ana Garay
Disseny d’il·luminació: Juanjo Llorens

Horaris: dimecres, dijous i divendres a les 21:00 hores, dissabte a les 18:00 hores i a les 21:30 hores, i diumenge a les 18:00 hores
Preu: de 22 € a 37 €
Idioma: català
Durada: una hora i trenta-cinc minuts

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Escrit per: Robert Martínez Colomé

Crítica cinematográfica: Los mercenarios 2: Es hora de recargar, de Simon West.


Breve Sinopsis:

Barney Ross (Sylvester Stallone) y su equipo de rudos y leales mercenarios siguen cumpliendo con éxito las misiones que les encomiendan. El señor Iglesia (Bruce Willis) vuelve a contactar con ellos para que realicen un trabajo como pago de una deuda: la recuperación de un objeto secreto perdido en un accidente de avión en territorio ruso. Para esta misión les es asignada una nueva compañera (Maggie, Yu Nan). Parece una tarea sencilla hasta que descubren que la mafia rusa, capitaneada por Jean Vilain (Jean Claude Van Damme), también está interesada en el objeto. Tras la muerte de uno de sus hombres, Ross buscará la venganza al mismo tiempo que intentará que una tonelada de plutonio no caiga en malas manos.

El grupo de mercenarios

La película da al público lo que busca, una ensalada sin tregua de tiros, testosterona desbordada, frases lapidarias, y el retorno conjunto de viejas glorias del cine de acción de los 80/90. Si ves una película porno buscas el porno, los diálogos, el argumento y la vida social no hace falta que sean muy consistentes. Esto es, en el género del cine de acción, Mercenarios 2: Es hora de recargar.

Sylvester Stallone interpretó y dirigió la primera aventura de Los mercenarios en 2010 como un homenaje a aquellas películas de acción de los ochenta, que tenían un mínimo de consistencia o pretensiones en su guión, variedad de secuencias y en las que la acción no copaba toda la película en sí. La primera parte buscaba el homenaje a este tipo de cine en la acción grotesca y pasada de vueltas, aunque algo confusa en las peleas, y lo lograba a medias, pero la trama era simplona y ridícula. No digamos nada (atención spoiler) de la escena final con la gratuita vuelta de Dolph Lungren de entre los muertos, después de una traición, al grupo de mercenarios.

En Los Mercenarios 2 Stallone también participa en el guión, aunque deja la batuta de dirección a Simon West (responsable, entre otras, de Con Air y Lara Croft: Tomb Raider). El resultado es una película mucho más divertida que la primera por el mero hecho de que la acción se desborda al 150 %. No es que el caballo del bueno corra más, es que ni lo ven los malos. La primera entrega pretendía que la acción se tomase un poco en serio. Esta ya ni de coña. En esa exageración radica el divertimento y no se le puede pedir más.

Los Mercenarios 2 se inicia al más puro estilo Equipo A, con la irrupción de una especie de tanque tuneado con guiño incluido, al verse estampadas las palabras “Bad Attitude” en su carrocería. Una escena rodada al estilo de la vieja serie de televisión. De ahí que los cientos de «malos» no acierten ni por asomo a ninguno de los miembros del grupo dirigido por Stallone, por mucho que disparen. Bueno, Stallone sufre un rasguñito de bala, pero porque estaba distraído que si no, ni eso!! La escena inicial culmina con una de las frases más antológicas dichas por Arnold Schwarzenegger en la gran pantalla, en esta ocasión dirigida al propio Stallone.

El plato fuerte de la película es que esta vez los protagonistas sí que se ríen de ellos mismos sin pudor y con contundencia. El film contiene diversos guiños a sus películas, a su edad (no son precisamente unos jovencitos!!), a sus frases recurrentes y lapidarias… Es como un Scary movie pero riéndose de los clásicos del cine de acción ochenteros. Algunos diálogos y salidas son antológicos. Además del homenaje a El Equipo A (al fin y al cabo son también mercenarios, aunque los de Stallone son más duros, dantescos y de dar miedo), se hace referencias a diversas películas como “En busca del arca perdida”, “Desafio Total”, “Solo ante el peligro”, «McQuade, el Lobo Solitario» o “Panorama para matar”.

Otra de las características que hace que disfrutes de Los Mercenarios 2 es la aparición estelar e impagable de Chuck Norris. En cambio Jean-Claude Van Damme como malo no resulta odioso. Lo único que despierta nuestro interés en él es ver cuántas bolsas tiene bajo los ojos, y es que la edad no perdona a nadie, ¡ni a los héroes de acción!. La clásica confrontación final no está mal y al menos está bien rodada, pero hay pocas peleas cuerpo a cuerpo a lo largo del film. Y es que la mayoría de «los mercenarios» ya no están para estos trotes y se limitan a disparar, que los malos ya irán cayendo.

El demencial tiroteo en el aeropuerto en el que, inexplicablemente, no se hiere a ningún civil, nos permite, sin embargo, ver en una misma secuencia de acción a Sylvester Stallone, Arnold Schwarzenegger, Bruce Willis y Chuck Norris luchar en el mismo bando (impagable el «pasaba por ahí» de Norris), una escena «de ensueño» para todos aquellos que gozaban con sus películas de acción rodadas en las décadas de los 80’s y 90’s.

Como bonus esta vez hay chica en el grupo (la atractiva Yu Nan), pero es imposible que pueda haber historia de amor. Es como juntar bestias y mujeres. Existe, con todo, un indicio de atracción entre Nan y Stallone, más inverosímil que la propia acción que se desencadena en la película.

RESUMIENDO: Machotes buenos contra malos malosos. Frases dinamita y leyendas vivas. Pura diversión para aquellos que dejen aparcados durante dos horas su sentido y su sensibilidad y vuelvan a aquellos años de alquiler de películas de videoclub de acción desconocidas y sin pretensiones. Evidentemente, eran otros tiempos…

Título: Los mercenarios 2: Es hora de recargar
Director: Simon West
Reparto: Sylvester Stallone, Jason Statham, Jet Li, Dolph Lundgren, Randy Couture, Terry Crews, Liam Hemsworth, Yu Nan, Arnold Schwarzenegger, Bruce Willis, Chuck Norris y Jean-Claude Van Damme
Genero: Acción
Duración: 102 minutos
Nacionalidad: USA
Guión: David Agosto y Ken Kaufman
Fecha de Estreno en España: 24 de Agosto de 2012



Escrito por Taradete

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Publicación: Letal como un solo de Charlie Parker, de Javier Márquez

La ciudad de Las Vegas de los años cincuenta es un escenario perfecto para ambientar una novela negra: aquella era una ciudad en la que buscaban refugio estrellas de la música y del cine, sus lujosos hoteles ofrecían un sinfín de oportunidades al turista ávido de diversión, mientras las familias mafiosas controlaban la situación para mantener intactos sus abundantes beneficios. El escritor Javier Márquez entendió que ese ambiente le ofrecía enormes posibilidades a su imaginación, y no dudó en plasmar esa fascinación en su nuevo libro, Letal como un solo de Charlie Parker (Salto de Página), una novela que combina historia real y ficción para recrear la “Ciudad del Pecado” de mediados del siglo XX.

El escritor Javier Márquez

Durante el rodaje de El conquistador de Mongolia, un western asiático protagonizado por John Wayne y producido por el millonario Howard Hughes, un trágico suceso interrumpe la grabación: una actriz aparece muerta en un río, y todo indica que la joven se ha suicidado. El encargado de gestionar el papeleo será Eddie Bennett, alias el Figura, un ‘solucionador de problemas’ que reside en una suite del Hotel Flamingo, conduce un Pontiac Silver Streak, comparte sofisticados cócteles con atractivas señoritas y se desenvuelve con soltura entre estrellas del show business, como Frank Sinatra, y capos de la mafia, como Johnny Roselli. Sin embargo nada será tan fácil como imaginaba, por lo que Bennett deberá investigar el caso ayudado por una diligente periodista, y esas indagaciones le llevarán a descubrir un dramático suceso y una conspiración para ocultarlo, con la Mafia, la CIA y el Ejército de los Estados Unidos implicados peligrosamente.

Enamorado confeso de la música y el cine, Javier Márquez utiliza ambas temáticas para tejer el debut literario de Eddie Bennett, un personaje que toma el nombre del protagonista de la película El buscavidas (Eddie Felson, interpretado por Paul Newman) y el apellido del cantante italoamericano Tony Bennett, y que sin duda en el futuro vivirá nuevas aventuras. Quizás el germen de Letal como un solo de Charlie Parker hay que buscarlo en Rat Pack. Viviendo a su manera, libro sobre el “Clan de las ratas” –Frank Sinatra, Dean Martin, Sammy Davis Jr., Peter Lawford y Joey Bishop– que estableció su sede en Las Vegas y que Márquez publicó en 2006. Ahora, el escritor sevillano utiliza la información recogida en aquel volumen con la intención de dar verosimilitud a su relato, una novela negra con el sabor de los grandes clásicos del género que mezcla realidad y ficción, con personajes e historias reales compartiendo escenario con personajes surgidos de la imaginación del autor, y todo ello en una trama que denuncia los intereses compartidos entre el gobierno estadounidense y el crimen organizado.

Título: Letal como un solo de Charlie Parker
Autor: Javier Márquez Sánchez
Editorial: Salto de Página
Colección: Púrpura
Páginas: 272 páginas
Fecha de publicación: Febrero 2012
ISBN: 9788415065241
Precio: 18,00 €

Crítica: El triunfo romano, Una historia de Roma a través de la celebración de sus victorias, de Mary Beard, ed. Crítica.

Solo muy de tanto en tanto uno tiene la suerte de hacer la reseña de un libro que no solo le llamó poderosamente la atención al verlo en la mesa de novedades de las librerías, sino que, además, su lectura ha sido una fuente de disfrute y de aprendizaje.

Este es el caso de la monografía escrita por Mary Beard sobre el triunfo romano, publicada por la editorial Crítica en enero de este año (publicada originalmente por la misma editorial en el año 2008) y que analiza, como su título indica, la realidad y la trascendencia de la ceremonia triunfal no tan solo en la cultura y la sociedad romana, sino también la influencia que tuvo en épocas posteriores.

Lo primero que debemos tener en cuenta al estudiar el triunfo romano es el peso de las imágenes (y por tanto de las ideas preconcebidas) que todos tenemos de esta ceremonia, gracias al continuo uso que el cine, el arte y la literatura han hecho de ella y que han contribuido a moldear nuestra percepción del pasado romano. Una representación que, junto a otras como las famosas y orgiásticas bacanales o las mortíferas jornadas en el anfiteatro y el circo, no acostumbran a resistir los primeros embates de un análisis histórico riguroso.

Beard analiza en las páginas de su libro los diversos elementos que constituyen la ceremonia del triunfo romano, una tarea que realiza con un sorprendente sentido del humor, académico, claro está, y que arranca con el estudio de uno de los triunfos mejor conocidos de la historia romana, aquel que celebró Pompeyo por sus victorias en Oriente en el año 61 a.C. En este primer capítulo podremos examinar la organización y la representación de inicio a final de un triunfo romano.

A partir de aquí y con una visión global del asunto, Beard procede al análisis de los diversos componentes del ritual, ya sean los distintos tipos de triunfos que existían y las diferencias entre ellos, el recorrido triunfal, la fastuosidad de los desfiles, las “escenografías” diseñadas, el papel representado por el general victorioso, el destino de los vencidos expuestos en el desfile, los despojos o las normas y disposiciones que cualquier general victorioso debía respetar para poder celebrar un triunfo.

El triunfo romano repasa, además, en sus capítulos finales los orígenes de la ceremonia, tanto aquellos más míticos localizados en el periodo monárquico, como los más históricos situados en época republicana, y examina su evolución a lo largo de la historia de Roma hasta época imperial, en la que el triunfo fue adaptado y monopolizado en favor de la figura del emperador y los miembros de la familia imperial. Un episodio final que permite a la autora reflexionar sobre cuál se puede considerar el último triunfo romano de la historia y adentrarse, aunque de forma escueta, en la historia medieval y bizantina.

Triunfo romano

Beard pretende, de esta forma, hacer un examen exhaustivo del triunfo romano, tanto de lo que sabemos de él como de lo que desconocemos, y les puedo asegurar que ignoramos mucho más de lo que podría parecer a simple vista. En este último aspecto la autora analiza, también, la forma en la que se ha ido configurando el conocimiento sobre esta temática concreta de la historia romana, y como los aciertos y los yerros han ido formando una base a veces algo alejada de la realidad histórica a la que hacen referencia.

Un aspecto interesante del libro lo conforma la descripción de las luchas políticas desatadas entre las diversas facciones del Senado a la hora de conceder el triunfo y, de esta forma favorecer la carrera política de alguno de sus miembros. Es curioso al respecto, observar el juego político en la sombra o la falta de decoro de personajes como el propio Cicerón a la hora de informar al Senado de sus logros para obtener el triunfo al regreso de su promagistratura en Cilicia, y observar, de esta forma, como los tejemanejes y las falsedades de los políticos han constituido, ya desde época romana, una parte importante de sus ardides y artimañas para prosperar en la carrera hacia el poder, quedando la verdad eclipsada por el sabio y manipulador uso de las palabras.

El estilo del libro de Beard permite recomendar su lectura no tan solo a los especialistas o a aquellos que conocen la temática, sino también a todo aquel al que, de una forma u otra, le interese el tema, y pretenda ampliar de una forma grata y rigurosa, sus conocimientos sobre la Roma antigua. Como ya les he comentado, el libro está escrito con un notable gracejo, que permite a la autora hilvanar comentarios y opiniones que, se lo aseguro, les hará aflorar, en más de una ocasión, una sonrisa, con la que comprobar lo «pequeños» que fueron no tan solo lo «colosos romanos», sino también los magnos historiadores que analizaron sus proezas a lo largo del tiempo.

El triunfo romano es obra magistralmente escrita y bien traducida, «marca de la casa» en la editorial Crítica, siempre un seguro en este aspecto, algo que no es tan fácil de encontrar, se lo garantizo, en una monografía histórica y nos presenta el triunfo romano con un afán crítico, ameno e incluso combativo. Una obra imprescindible y muy recomendable para conocer una de las ceremonias más célebres del mundo romano.

Título: El triunfo romano. Una historia de Roma a través de la celebración de sus victorias
Autora: Mary Beard
Editorial: Crítica
Colección: Tiempo de Historia
Fecha de publicación: 26/01/2012
Páginas: 584 páginas
Idioma: Español
ISBN: 978-84-9892-320-9
Formato: 15,5 x 23 cm.
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta

Escrito por Jorge Pisa Sánchez

Publicación: El hijo de Brian Jones, de Jesús Ferrero

Muchos escritores han encontrado la inspiración en la música y sus ídolos a la hora de escribir sus relatos de ficción; así, podríamos citar entre ellos a Julio Cortázar (El perseguidor), Jordi Sierra i Fabra (El joven John Lennon) o Nick Hornby (Alta fidelidad), autores que han utilizado la música como uno de los ingredientes principales para elaborar sus novelas. Jesús Ferrero es uno de los escritores que, recientemente, se ha unido a ese grupo con El hijo de Brian Jones (Alianza Literaria), una novela en la que el destino unirá los caminos del protagonista, Julián, con los de Alexis, uno de los hijos ilegítimos de Brian Jones, una obra con marcado ritmo de rock’n’roll que ha sido galardonada con el XIII Premio de Novela Fernando Quiñones.

Imagen de los primeros Rolling Stones, con Brian Jones al frente

Brian Jones falleció ahogado en su piscina en 1969; ese mismo año nacía Julián, hijo del que fuera jardinero del guitarrista. Huérfano desde su niñez, cuando murieron sus padres en un accidente de tráfico, el chico fue criado en Madrid por su abuela y su tía, una acérrima seguidora de los Rolling Stones. Con el tiempo Julián tendrá la necesidad de esclarecer su identidad, buscar sus orígenes, conocer todo cuanto tenga relación con sus progenitores y el mundillo que frecuentaron, y por esa razón emprenderá un viaje hasta Nueva York, donde conocerá a un joven actor de aspecto frágil, Alexis, hijo ilegítimo de Brian Jones. Así, Julián descubrirá quiénes eran realmente sus padres y qué papel jugaron en la vida y la muerte del trágico músico británico.

La fascinación de Jesús Ferrero por Brian Jones se originó en su adolescencia, cuando descubrió una fotografía del músico en la que destacaba por su aspecto maligno y destruido; para Ferrero, Jones fue víctima del éxito prematuro, simboliza el proceso de autodestrucción y la fascinación por seguir la tentación del abismo hasta el final, ideas propias del romanticismo alemán. Además, la figura del guitarrista británico le sirve también para reflexionar sobre las contradicciones existenciales y la responsabilidad paternal en una época, los años sesenta, donde la juventud se evadía a ritmo de rock’n’roll y sus excesos eran habituales, puro hedonismo con una obsesión común: ser eternos adolescentes.

Jesús Ferrero, autor de la novela

El hijo de Brian Jones recorre un total de cuarenta años para hacer el mejor retrato del Londres de los años sesenta, también conocido como “Swinging London” y en el que Jones aparecía como un aristócrata del pop perseguido por las mujeres, y de la ciudad de Nueva York en los años noventa, donde reside el hijo del músico y sus amigos. Así, Ferrero firma una novela existencial con la música de los Rolling Stones como telón de fondo, y en la que sus protagonistas se han visto obligados a madurar sin la presencia de una figura paterna como referente.

Título: El hijo de Brian Jones
Autor: Jesús Ferrero
Editorial: Alianza Literaria
Páginas: 320 páginas
Fecha de publicación: Febrero 2012
ISBN: 9788420669717
Precio: 18,00 €

Sleepwalker’s station: una formación alemana que debuta en Barcelona

La música puede ser un excelente elemento aglutinador, auténtico lenguaje universal capaz de unir a profesionales de distintas nacionalidades sin que el resultado se resienta de forma negativa, más bien todo lo contrario; así piensan los miembros de Sleepwalker’s station, una banda de indie-folk originaria de Alemania con más de diez años de vida que cuenta en sus filas con doce músicos de hasta cinco países distintos, todo un reto a la hora de ponerse de acuerdo en sus trabajos, un mestizaje que no parece ser inconveniente a la hora de componer sus canciones, ya que en todos estos años han publicado cuatro discos; su próximo álbum, Reptile Skin, todavía se encuentra en postproducción, pero sus nuevas canciones serán el principal reclamo para el debut de la formación en tierras catalanas, un total de cinco conciertos en Barcelona y cercanías.

Sleepwalker’s station nació en 1998 en Múnich, cuando el cantante y guitarrista Daniel Domenico Bassetti, un auténtico nómada que, hasta ese momento, se había dedicado a acumular experiencias por todo el mundo (Sudáfrica, Australia, Canadá, Argentina, Islandia, etc.), decidió montar su propia banda, un proyecto en el que daría el protagonismo a sus melodías suaves y acústicas, música post-grunge con influencias de géneros como el folk, el jazz, el soul o la música étnica. Así, el grupo fijaba sus principios musicales en una mezcla de la filosofía del cantautor inglés Nick Drake con las raíces de Bob Dylan y los sueños del «Mr. Jones» de Counting Crows.

Portada del disco «Windmills»

En 2001 el grupo publicó su primer disco, Autumn leaves, autumn colours, al que siguieron About the tides (2006), Not from here (2008) y Windmills (2011). En los primeros meses de 2012, Sleepwalker’s station empezó a trabajar en su nuevo LP, titulado Reptile Skin, un álbum que saldrá a la venta a finales de año y que la formación ha grabado en los pocos instantes libres que les ha dejado su gira europea; para la ocasión Sleepwalker’s station han utilizado dos estudios de grabación, el de Sigur Rós, en Islandia, y las instalaciones de SoiArt, en Barcelona, donde colaboraron con el músico Carlitos Sarduy, de Ojos de Brujo.

Tras varias actuaciones por Islandia, Bélgica, Holanda y Alemania, en las próximas semanas Sleepwalker’s station protagonizará su primera gira por Catalunya, una serie de conciertos que les llevará a actuar en diversas salas de Barcelona y alrededores. De esta manera, la formación debutará en Gravedad 0, el nuevo ciclo de directos organizados por la sala La Cápsula del Tiempo (Sant Boi del Llobregat), que ha programado su concierto para el próximo 9 de septiembre a las 19.30 horas; tras esta actuación, Sleepwalker’s station presentará su trabajo en Badalona (el 10 de septiembre en La Doncella de la Costa), Mollet del Vallès (La Bombeta, día 11) Manresa (Voilà, 14 de septiembre) y Barcelona (Inusual Project, 16 de septiembre).

Más información: http://www.reverbnation.com/sleepwalkersstation

Crítica cinematográfica: The possession, el origen del mal, de Ole Bornedal.


El próximo viernes 7 de septiembre llega a las carteleras españolas The possession, el origen del mal, un film de terror que nos narra, como su título indica, una posesión maléfica «basada en una historia real». Una película producida por Sam Raimi, dirigida por Ole Bornedal e interpretada por Jeffrey Dean Morgan, Kyra Sedgwick y Natasha Calis.

The possession nos acerca, de esta forma, a los peligros que comporta mezclarse, aunque sea de forma accidental, en los asuntos de ultratumba. Todo comienza y está ligado a una antigua caja, comprada en un mercadillo de segunda mano por Emily (Natasha Calis), la hija menor de la familia Brenek. El cofre, con un misterioso sistema de apertura y una enigmática inscripción hebrea, comenzará a ejercer un poderoso influjo sobre Em, cuyo carácter y comportamiento se irán envileciendo y volviéndose más violento. Una contrariedad que se suma a la difícil situación de divorcio que vive la familia, causada por las continuas ausencias laborales de Clyde (Jeffrey Dean Morgan) y las carencias afectivas que resultan de todo ello.

Las cosas se complicarán al sospechar Clyde que su hija puede estar poseída por un espíritu maligno, un dibbuk, que se está apropiando del cuerpo y de la voluntad de Em y que hará todo lo posible para conseguir aquello que no tiene, la vida. La familia Brenek luchará para liberar a su hija de las maléficas garras del espíritu maléfico enfrentándose a él con la ayuda de un joven rabino (Matisyahu, Matthew Paul Miller) y la mayor arma que tienen a su disposición, el amor que aún la mantienen unida.

The possession, el origen del mal, se desarrolla por las vías habituales de las películas del género que siguen la estela del gran éxito que supuso El exorcista en el año 1973. Algo que no hace desmerecer a la película, ya que el film de William Friedkin marcó, de una forma u otra, las líneas de desarrollo de la mayoría de películas que tratan la temática de la posesión/exorcismo.

Tras la presentación de la familia, y de los problemas que padece, provocados en gran parte por el absorbente trabajo de Clyde como entrenador de baloncesto y la poca presencia familiar que su dedicación le permite, hace la aparición la «fuente» de los problemas a los que se enfrentarán los Brenek, la caja ritual de origen hebreo donde está prisionero el espíritu maligno que aterrará a la familia.

El film de Bornedal alterna, de esta forma, las escenas más intimistas y familiares, como las que nos muestran los fines de semana compartidos por Clyde con sus dos hijas o los conflictos que suponen la nueva relación de Katherine (Kyra Sedgwick) con Brett (Grant Show, en un papel muy muy secundario), su nueva pareja. A estas se suman las escenas propiamente de terror en las que seremos testigos de la evolución «a peor» de Emily. Vale la pena indicar que las escenas de terror en The possession tienden a ser más «realistas» que en otras películas del estilo. Y entiéndaseme cuando digo más realistas: no veremos demasiados efectos especiales «terroríficos» sino que las escenas se centrarán más en la violencia que genera la posesión. Olvídense, pues, de niñas escupiendo un vómito verde, bajando las escaleras de formas poco anatómica, o levitaciones místicas. En este aspecto el film es más cotidiano.

Otro de los elementos que le hace salir al film, aunque solo sea un poco, de la plantilla habitual del género es su trasfondo judaico, que releva al habitual cristiano que tienen la mayor parte de estos films. De esta forma el sacerdote católico al estilo padre Carras es substituido por un joven rabino judío, no del todo ortodoxo, que se dispone a ayudar a la familia.

Por lo que respecta a las interpretaciones, todas son correctas. La única que destaca sobre las demás es la de Natasha Calis como la niña poseída, que consigue dar a su papel el toque inocente y maligno que la posesión requiere. Es curioso ver como el uso del maquillaje, del tinte de la fotografía, de una mirada como la de la escena del columpio y de una ligera ráfaga de viento, pueden dar a la muchacha un carácter tan siniestro. Algo que se agradece, ya que son pocas las películas de «terror con niño» que superan las dificultades de trabajar con menores. Digno de destacar es, también, por lo insólito de su papel, la interpretación de Matisyahu como el joven rabino que asistirá a la familia en su duelo contra el mal. Un papel que adapta, en parte, su singular opción artística como cantante reggae-jasídico en la vida real.

En lo que Possession, el origen del mal no es demasiado original es en el trasfondo familiar que nos propone. Este sí que parece que es un cliché difícilmente superable para las películas de cuño norte-americano, donde, al parecer, la unión, el amor familiar y los continuos problemas que una «buena familia americana» (y cristiana) han de vencer son como un mantra machacón que muchas cintas de terror no se pueden quitar de encima. Un leitmotiv que la mayoría de las veces repercute en el ritmo de la película en cuestión, sobre todo porqué prefigura, en muchos casos, el final de la historia.

Vale la pena indicar que aún siendo una producción Raimi, el film posee un toque más actual que el ochentero de su última producción Arrástrame al infierno (2009). Por lo que respecta a su director, Ole Bornedal, se le reconoce una amplia experiencia en los géneros del thriller y el terror con títulos como El vigilante nocturno (1994), La sustituta (2007) o Deliver us of evil (2009).

Aún así, The possession, el origen del mal, es una buena oportunidad para aquellos a los que les guste pasar miedo en la butaca (avisados están de que es un miedo más realista) y disfruten con los estrenos del género de terror. Y por si el tema de las taquillas les interesa o les influye a la hora de ir a ver una película al cine, que sepan que el fin de semana pasado The possession fue número uno en el Box Office estadounidense, recaudando la friolera de 17.700.000 dólares (la película tuvo un coste de 14.000.000 de dólares), lo que parece asegurar una segunda parte, algo de lo que ya ha hablado el bueno de Raimi.

Título: The Possession (El Origen del Mal)
Dirección: Ole Bornedal
Reparto: Jeffrey Dean Morgan, Kyra Sedgwick, Madison Davenport, Natasha Calis, Grant Show y Matisyahu.
Guión: Juliet Snowden y Stiles White
Productores: Sam Raimi, Robert Tapert y J. R. Young
Director de fotografía: Dan Laustsen, D. F. F.
Diseño de vestuario: Carla Hetland
Música: Anton Sanko
Género: Terror
Nacionalidad: USA
Fecha de Estreno: 7 de Septiembre de 2012

Escrito por Jorge Pisa Sánchez

Novedad editorial: Calle de los olvidados, de Stefanie Kremse, ed. Edhasa.

La editorial Edhasa presenta Calle de los olvidados, la nueva novela de la alemana Stefanie Kremse, que nos sumerge en una arrebatadora trama policíaca para ofrecernos un espectacular retrato de la Barcelona de nuestros días en el que predominan la profundidad de campo y el claroscuro de género.

Anna Silber, periodista profesional y detective ocasional, llega por primera vez a Barcelona con el objetivo de escribir una guía de viajes alternativa de la ciudad. Sin embargo, esta hija de un alemán y de una catalana recientemente fallecidos alberga también la esperanza de hallar algunas piezas de su pasado que la ayuden a construir y afirmar su identidad, para superar de este modo una amarga crisis personal.

La ciudad donde aterriza en nada se parece a los tópicos que muestran las postales, y no tarda en descubrir que los habitantes del barrio en que se aloja viven atemorizados por lo que parece un asesino en serie. Al tiempo que es arrastrada por la vorágine de una vida cultural desenfrenada, Anna empieza a verse envuelta en una estremecedora trama en la que la especulación inmobiliaria, las mafias de Europa del Este y una serie de enigmáticos ritos parecen establecer extrañas vinculaciones.

Una novela en la mejor tradición de la novela negra barcelonesa de González Ledesma y Vázquez Montalbán.

Stefanie Kremser, nacida en 1967 en Alemania, creció con su familia germánico-boliviana en la ciudad de Sao Paulo, en Brasil. A los veinte años se trasladó a Múnich, donde cursó estudios de cinematografía documental en la Escuela de Cine y Televisión. Es autora de varios guiones para el cine y la televisión, y su primera novela, Postal de Copacabana, se publicó en la prestigiosa editorial alemana Piper. Actualmente reside en Barcelona, escenario de Calle de los olvidados.

Título: Calle de los olvidados
Autora: Stefanie Kremser
Editorial: Edhasa
Sello: Polar
Formato: Rústica c/solapas / 14.5 x 22.5 cm
Traducción: Isabel Romero Reche
ISBN: 978-84-350-1076-4
Precio: 18 €

Más información:
Web oficial de la autora: http://www.stefaniekremser.de

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Sobre Monstruos Reales y Humanos Invisibles

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