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Exposición: Ingenieros, soldados y sabios, en el Gobierno militar de Barcelona

El Gobierno militar de Barcelona mantiene activa La exposición Ingenieros, soldados y sabios, en la que se aborda la historia y el papel del Ejército en Cataluña y sus aportaciones a la ingenierís y a la ciencia.

Las piezas museísticas y los recursos audiovisuales que se han reunido en la exhibición destacan, en primer lugar, como la Ciudad Condal se convirtió, en el siglo XVIII, en centro del desarrollo científico y tecnológico de España gracias a la creación de dos importantes centros de enseñanza militar: el Real y Militar Colegio de Cirugía y la Real y Militar Academia de Matemáticas.

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En la segunda sala se muestra la labor del Cuerpo de Ingenieros militares a lo largo de los tiempos, y se muestran algunos de los instrumentos que utilizaban para realizar sus trabajos de fortificación y de construcción, también de edificios civiles.

La tercera sala es un resumen de los más de quinientos años de historia del Ejército Español, en donde se repasan episodios como la Guerra de Flandes, la Guerra de la Independencia o las Guerras Carlistas, con cuadros de batallas, uniformes de época y armamento.

INFORMACIÓN PRÁCTICA
Exposición: Ingenieros, Soldados y Sabios
Lugar: Edificio Gobierno militar de Barcelona (Plaza Portal de la P au, s/n, Barcelona)
Comisariado: Instituto de Historia y Cultura Militar
Diseño: HT Exposiciones y Museos
Producción: Ministerio de Defensa // Ingenieros_soldados y sabios_en el Gobierno militar de Barcelona_destacado y Museos
Horarios: de martes a sábado de 10:00 a 14:00 horas
Precio: Entrada gratuita
Autoría imágenes y diseño: HT Exposiciones y Museos, s.l.

Miniserie: Uniforme gris, NBC (1986)

De nuevo estamos en el mes de agosto, y con él llega el momento nostalgia & vintage en nuestro blog. Si el año pasado ya os hablamos del film Aventuras en la gran ciudad y de la miniserie Esta es nuestra tierra, este año seguimos en la pequeña pantalla para hablaros de Uniforme gris, una miniserie de dos capítulos producida por Frank von Zerneck Films y Warner Bros. Television y emitida originalmente por la NBC en el año 1986 (en España la vimos en TVE el 12 de marzo de 1988), dirigida por Glenn Jordan, con guión de Gore Vidal que adapta la novela de Lucian K. Truscott e interpretada en los roles principales por Alec Baldwin, Hal Holbrook, Lloyd Bridges, Patrick Cassidy y Susan Hess.

“Durante la guerra de Vietnam, en medio de extrañas circunstancias, se produce la muerte del joven cadete David Hand, pocos meses después de llegar a la Academia Militar Ulises S. Grant. Aunque la autopsia del cadáver desvela indicios de un posible asesinato, el general Hedges, el director de la academia, está decidido a evitar el escándalo en la institución y trata de encubrir el crimen. Al mismo tiempo, uno de los cadetes iniciará una investigación para descubrir qué es lo que realmente se esconde tras la misteriosa muerte de su compañero”.

Esta es una de aquellas miniseries que quedan en la memoria por la temática, la investigación de un asesinato en una academia militar estadounidense y por la repercusión que tuvo en su momento. No por otra la indagación en la ficción estaba relacionada con un caso de homosexualidad que abarcaba, además a una familia muy bien posicionada estadounidense. Yo recuerdo la emisión en TVE de los dos capítulos que integran la miniserie en dos días diferentes, tal y como parece indicar el final de la primera parte con el típico “to be continued” de la época, si bien he leído en internet que se emitió en un único pase. Ya sabéis, la memoria a veces nos juega malas pasadas…

La miniserie está basada en una novela del año 1979 de Lucian Truscott IV, periodista y escritor con experiencia militar y especializado en temas marciales, lo que sin duda le da intensidad y veracidad a la trama, hecho este que hizo que la novela se convirtiera pronto en un bestseller.

Por lo que respecta a la serie he de decir después de revisionarla que no me extraña que quedara atesorada en mi memoria de adolescente: una trama intensa de investigación criminal; un caso turbio acecido en una academia militar estadounidense (en los años 80), un casting muy acertado, una potente dirección y edición, la del televisivo Glenn Jordan (Ecos en la oscuridad, 1987; Challenger, el último viaje, 1990) y un guión intenso adaptado de la novela de Truscott por Gore Vidal, responsable de los guiones de Calígula, 1979 o Gattaca, 1997 y también con historial militar.

La serie está bien construida ya que nos permite conocer la vida en una academia de oficiales americana a través de los sucesos que envuelven a la investigación de asesinato. A las pesquisas del cadete Rysam ‘Ry’ Slaight (Alec Baldwin) y su vinculación cada vez más inculpadora con el asesinado que el espectador irá conociendo a medida que avanza la trama, se suman los intentos del general Hedges (Hal Holbrook) por hacer fracasar sus esfuerzos y hacer pasar el asesinato por un simple accidente que no perjudique la imagen de la academia.

Punto y aparte merece el tratamiento que de la homosexualidad hace la miniserie. Hemos de pensar que es una ficción de 1986, cuando la homosexualidad aún no había alcanzado la aceptación actual, por desgracia aún no general, y hemos de pensar que la trama está ubicada en un ambiente militar, nada tolerante en relación a estos temas. La tensión dramática en la serie se crea por la voluntad del general Hedges de evitar que salga a la luz un caso de homosexualidad en su academia que pueda empañar a la institución. Por otra parte, sorprende, desde un punto de vista actual, las referencia en la serie a los homosexuales por parte de la jefatura militar como maricas o degenerados, algo que nos permite ser conscientes que cómo evolucionan las mentalidades.

El registro de interpretaciones obtiene también una nota alta. El protagonista principal es Alec Baldwin, en uno de sus primeros papeles importantes, que da vida al cadete de primera Rysam ‘Ry’ Slaight con buena nota, aunque su interpretación no gustó a todos. También destacan Patrick Cassidy, que interpreta al cadete asesinado con un componente ambiguo e incluso algo malévolo muy acertado y Susan Hess que encarna a la hermana de este interesada en esclarecer lo que ha pasado en la academia. Mención aparte merecen Hal Holbrook que interpreta al estricto y sin escrúpulos general Hedges y Lloyd Bridges que da vida al intendente de la academia con un toque más positivo. Acaban de integrar el casting el veterano Eddie Albert, Lane Smith, James Sikking, Peter Nelson, recordado por su papel de visitante en la serie V, o Joseph Kell.

En lo que respecta a la música, el encargado de la banda sonora es Billy Goldenberg, especializado en el medio televisivo y que sabe proveer a la serie de un toque musical marcial y en clave de investigación que le va, sin duda, muy bien.

Unifome Gris es una miniserie que aún mantiene, seguro, su vigencia como divulgadora de los tabús sexuales que se viven en un ambiente aún tan masculino y jerarquizado como el ejército (no olvidemos, además, que es el ejército americano), y que mantiene también su interés con una trama intensa en la que no sabremos quién es el asesino hasta el final de la ficción, tal y como pasaba normalmente en la producción televisiva de los años 80. No esperen, por otra parte, giros argumentales dramáticos y engañosos como los que abundan hoy en día en la televisión, tan solo una trama interesante que se va desarrollando poco a poco y que mantiene en vilo a los espectadores, en una época en la que no se consumía de forma bulímica los productos televisivos, como sin duda, hacemos en la actualidad.

Título: Uniforme gris
Año: 1986
Duración: 192 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Glenn Jordan
Guión: Gore Vidal (basado en la novela de Lucian Truscott IV
Música: Billy Goldenberg
Fotografía: Gayne Rescher
Reparto: Eddie Albert, Alec Baldwin, Lloyd Bridges, Patrick Cassidy, Susan Hess, Hal Holbrook, Alexis Smith, Lane Smith, James B. Sikking, Albert Salmi, Ron Rifkin, Timothy Van Patten, Cameron Dye, Peter Nelson, Louise Latham
Productora: Frank von Zerneck Films, Warner Bros. Television
Género: Drama | Miniserie | Ejército | Investigación crimen

Crítica: El triunfo romano, Una historia de Roma a través de la celebración de sus victorias, de Mary Beard, ed. Crítica.

Solo muy de tanto en tanto uno tiene la suerte de hacer la reseña de un libro que no solo le llamó poderosamente la atención al verlo en la mesa de novedades de las librerías, sino que, además, su lectura ha sido una fuente de disfrute y de aprendizaje.

Este es el caso de la monografía escrita por Mary Beard sobre el triunfo romano, publicada por la editorial Crítica en enero de este año (publicada originalmente por la misma editorial en el año 2008) y que analiza, como su título indica, la realidad y la trascendencia de la ceremonia triunfal no tan solo en la cultura y la sociedad romana, sino también la influencia que tuvo en épocas posteriores.

Lo primero que debemos tener en cuenta al estudiar el triunfo romano es el peso de las imágenes (y por tanto de las ideas preconcebidas) que todos tenemos de esta ceremonia, gracias al continuo uso que el cine, el arte y la literatura han hecho de ella y que han contribuido a moldear nuestra percepción del pasado romano. Una representación que, junto a otras como las famosas y orgiásticas bacanales o las mortíferas jornadas en el anfiteatro y el circo, no acostumbran a resistir los primeros embates de un análisis histórico riguroso.

Beard analiza en las páginas de su libro los diversos elementos que constituyen la ceremonia del triunfo romano, una tarea que realiza con un sorprendente sentido del humor, académico, claro está, y que arranca con el estudio de uno de los triunfos mejor conocidos de la historia romana, aquel que celebró Pompeyo por sus victorias en Oriente en el año 61 a.C. En este primer capítulo podremos examinar la organización y la representación de inicio a final de un triunfo romano.

A partir de aquí y con una visión global del asunto, Beard procede al análisis de los diversos componentes del ritual, ya sean los distintos tipos de triunfos que existían y las diferencias entre ellos, el recorrido triunfal, la fastuosidad de los desfiles, las “escenografías” diseñadas, el papel representado por el general victorioso, el destino de los vencidos expuestos en el desfile, los despojos o las normas y disposiciones que cualquier general victorioso debía respetar para poder celebrar un triunfo.

El triunfo romano repasa, además, en sus capítulos finales los orígenes de la ceremonia, tanto aquellos más míticos localizados en el periodo monárquico, como los más históricos situados en época republicana, y examina su evolución a lo largo de la historia de Roma hasta época imperial, en la que el triunfo fue adaptado y monopolizado en favor de la figura del emperador y los miembros de la familia imperial. Un episodio final que permite a la autora reflexionar sobre cuál se puede considerar el último triunfo romano de la historia y adentrarse, aunque de forma escueta, en la historia medieval y bizantina.

Triunfo romano

Beard pretende, de esta forma, hacer un examen exhaustivo del triunfo romano, tanto de lo que sabemos de él como de lo que desconocemos, y les puedo asegurar que ignoramos mucho más de lo que podría parecer a simple vista. En este último aspecto la autora analiza, también, la forma en la que se ha ido configurando el conocimiento sobre esta temática concreta de la historia romana, y como los aciertos y los yerros han ido formando una base a veces algo alejada de la realidad histórica a la que hacen referencia.

Un aspecto interesante del libro lo conforma la descripción de las luchas políticas desatadas entre las diversas facciones del Senado a la hora de conceder el triunfo y, de esta forma favorecer la carrera política de alguno de sus miembros. Es curioso al respecto, observar el juego político en la sombra o la falta de decoro de personajes como el propio Cicerón a la hora de informar al Senado de sus logros para obtener el triunfo al regreso de su promagistratura en Cilicia, y observar, de esta forma, como los tejemanejes y las falsedades de los políticos han constituido, ya desde época romana, una parte importante de sus ardides y artimañas para prosperar en la carrera hacia el poder, quedando la verdad eclipsada por el sabio y manipulador uso de las palabras.

El estilo del libro de Beard permite recomendar su lectura no tan solo a los especialistas o a aquellos que conocen la temática, sino también a todo aquel al que, de una forma u otra, le interese el tema, y pretenda ampliar de una forma grata y rigurosa, sus conocimientos sobre la Roma antigua. Como ya les he comentado, el libro está escrito con un notable gracejo, que permite a la autora hilvanar comentarios y opiniones que, se lo aseguro, les hará aflorar, en más de una ocasión, una sonrisa, con la que comprobar lo “pequeños” que fueron no tan solo lo “colosos romanos”, sino también los magnos historiadores que analizaron sus proezas a lo largo del tiempo.

El triunfo romano es obra magistralmente escrita y bien traducida, “marca de la casa” en la editorial Crítica, siempre un seguro en este aspecto, algo que no es tan fácil de encontrar, se lo garantizo, en una monografía histórica y nos presenta el triunfo romano con un afán crítico, ameno e incluso combativo. Una obra imprescindible y muy recomendable para conocer una de las ceremonias más célebres del mundo romano.

Título: El triunfo romano. Una historia de Roma a través de la celebración de sus victorias
Autora: Mary Beard
Editorial: Crítica
Colección: Tiempo de Historia
Fecha de publicación: 26/01/2012
Páginas: 584 páginas
Idioma: Español
ISBN: 978-84-9892-320-9
Formato: 15,5 x 23 cm.
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta

Escrito por Jorge Pisa Sánchez