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Crítica: Jerusalén, La biografía, de Simon Sebag Montefiore, ed. Crítica.

jerusalen_9788498924633(1)Jerusalén es, seguramente, una de las ciudades más singulares de las creadas por la mano del hombre y un emplazamiento que no solo provoca intensas emociones espirituales sino que es, también, uno de los puntos calientes de la política mundial, sobre todo la de Oriente medio. Debido a ello, Jerusalén y Palestina son dos nombres que vemos constantemente encabezando los titulares de las noticias internacionales, por desgracia normalmente tiznadas de odio, violencia e incomprensión. Por eso siempre es necesaria, para entender los qué y los porqué de la información que nos avasalla a través de los medios de comunicación, una visión actualizada y detallada de la historia que provea al lector medio e interesado de un punto de vista más afinado de la realidad de la que es la ciudad santa para tres de las religiones más difundidas en el mundo y la región donde esta se ubica.

Simon Sebag Montefiore y editorial Crítica se han propuesto, de esta forma, avituallarnos de una nueva monografía sobre la ciudad de la Biblia, una obra que realiza un repaso, con carácter de difusión, de la historia de una ciudad que forma parte de la consciencia vital colectiva del mundo.

Montefiore, escritor, periodista e historiador inglés de origen hebreo y emparentado con el financiero y filántropo judío del siglo XIX Moses Montefiore, es un autor especializado en historia rusa, hecho palpable en su biografía de Jerusalén, que ha escrito libros como Potemkin: Catherine the Great’s Imperial Partner (2005); A History of Caucasus (2005) o La corte del zar rojo (en español, en editorial Crítica, 2010).

El autor inicia su recorrido desde donde debe ser, el origen de todo, desde la Jerusalén bíblica, para ir avanzando a lo largo de los diferentes períodos de la historia que, como estratos de tiempo y culturas, han dotado a la ciudad de su forma actual. Así, pues, Montefiore nos relata la época de dominio de los grandes imperios mesopotámicos, la dominación helenística y romana que conlleva el relato de la destrucción del templo y el inicio de la diáspora judía; el poderío bizantino, la integración de la ciudad en la historia musulmana, la formación del estado cruzado en el siglo XI, y la dominación egipcia y más tarde turca, para llegar a los tiempos más actuales con la desmantelación del imperio otomano tras la Primera Guerra Mundial, el periodo de protectorado británico y la creación del actual Estado de Israel.

El autor detiene su relato histórico en la Guerra de los Seis días (1967), aunque dedica un epílogo a reseñar brevemente los acontecimientos posteriores a esa fecha hasta llegar a la actualidad y para realizar una reflexión global sobre el pasado, el presente y el futuro de una ciudad siempre superada por las imposiciones del momento.

portal-graphics-20_1155802aMontefiore lo presenta todo con un marcado tono de difusión. No se esperen, pues, una lectura hastiada abarrotada de datos, reflexiones y divagaciones sino más bien un relato de la historia de Jerusalén amena y entendedora que analiza todo lo que les he comentado de forma asequible y agradecida y en el que siempre está presente el punto de vista propio del autor, de lo que no se esconde.

El texto en sí podría estar más cuidado y creo, asimismo, que el contenido de la monografía va más allá de lo que indica el subtítulo de la obra, esto es, más que una biografía de la ciudad y un estudio de su realidad política, económica, socio-cultural, religiosa o física, la monografía viene a ser, en muchos momentos, una historia de Jerusalén en la que el autor se centra más en el contexto internacional que en la propia evolución de la ciudad, lo que le da al libro un enfoque más contextualizado y comprensible, ya que en muchos casos, sino en todos, la historia jerosolimitana y la de la región que controla no se puede entender sin conocer los poderes externos que actuaron sobre ella y lucharon por poseerla.

El libro, por otra parte, concede más espacio y más profundidad a la historia de Jerusalén en época contemporánea, las centurias que seguramente han fraguado con más determinación la forma urbis de la actual Jerusalén y que es la época que, seguramente, mejor conoce el autor.

Jerusalén, la biografía es, por tanto, una nueva aproximación al periplo histórico de más de 3.000 años de una ciudad que es un memorial físico y espiritual de la relación de poderes en el mundo desde su fundación en tiempos bíblicos, que tiene como finalidad ilustrar de forma amena la historia de la ciudad santa, a pesar de las 853 páginas que lo conforman, y que se convierte además en una fuente de lecturas posteriores gracias a lo desarrollado de su aparato de notas a pie de página y a los apabullantes índices de bibliografía y onomástico que posee, además de los diversos mapas históricos que ayudan al lector a contextualizar y situar geográficamente el relato del autor, algo que, por desgracia, no siempre acompaña a los libros de historia.

Título: Jerusalén: La biografía
Autor: Simon Sebag Montefiore
Editorial: Crítica
Colección: Serie Mayor
Traductor: Rosa Maria Salleras Puig
Fecha de publicación: 08/11/2012
Nº de páginas: 888
Idioma: Español
ISBN: 978-84-9892-463-3
Formato: 15,5 x 23 cm.
Presentación: Rústica con solapas
Precio:
–Rústica con solapas: 25,90 €
–ePub: 15,99 €
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Jorge Pisa Sánchez

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Crítica: Marco Aurelio, Guerrero, filósofo y emperador, de Frank McLynn, ed. La esfera de los libros.

Son pocos los emperadores romanos que consiguen individualizarse para el gran público y abandonar la categoría genérica de déspota absoluto (en muchas ocasiones, incluso, de tirano movido únicamente por la crueldad, la lujuria y su afán de placeres) y adoptar unos rasgos propios, que los muestran de una forma particular y específica.

Entre ellos es, seguramente, Marco Aurelio, el emperador que ha pasado a la posteridad con unos rasgos más positivos, construidos sobre la descripción que las fuentes antiguas realizan de su persona y de las Meditaciones, obra escrita por el propio emperador que, por suerte, ha llegado hasta nosotros. Marco Aurelio destaca, así, como el filosofo que gobernó el Imperio de los romanos.

Era, pues, llegado el momento para que su figura y su reinado recibieran de nuevo la atención de las editoriales, en este caso de La esfera de los libros, y su legado, como emperador y como filósofo, llegara al gran público de forma actualizada e incorporando las nuevas noticias y evaluaciones que existen sobre el tema. De ello se ha encargado Frank McLynn, historiador de larga trayectoria especializado en las biografías y la historia militar.

Su obra pretende realizar un estudio completo no tan solo del Marco Aurelio emperador, sino también del Marco Aurelio filósofo e incluso del Marco Aurelio más íntimo, por lo que nos encontramos con una obra de envergadura con una extensión de 788 págs. La biografía, de esta forma, avanza a lo largo de la vida del emperador ocupándose por capítulos tanto del análisis de los episodios históricos como de los componentes más personales de su carácter y su comprensión del mundo. Para esto último McLynn se basa en las ya mencionada Meditaciones y las cartas y ordenaciones escritas por Marco Aurelio, un tesoro único literario e histórico.

Así el autor nos narra la infancia y las vivencias juveniles de Aurelio durante los reinados de Adriano y Antonino Pío; sus primeros años de gobierno, junto a Lucio Vero, en el primer caso conocido de la existencia de una diarquía imperial en Roma, un modelo que se desarrollará en el futuro. El autor también analiza una de las grandes contradicciones del gobierno de Marco Aurelio, ya que a pesar de su marcado interés por la filosofía y el gobierno de carácter ilustrado, pasó gran parte de su reinado guerreando, ya fuera contra los partos en Oriente o contra los germanos en las fronteras del norte, esta última una de las mayores amenazas a las que se enfrentaría el Imperio, y una clara prefiguración de los problemas que el Estado romano tendría que afrontar en el futuro. McLynn se detiene, también, en otra de las grandes polémicas de su gobierno, y una que ha hecho verter grandes ríos de tinta, y que no es otra que el carácter de la persecución del cristianismo que prosiguió, también, bajo su reinado. Otro de los temas interesantes del análisis de la obra de McLynn es el relativo a la peste que asoló el Imperio romano durante la segunda mitad del siglo II y que acabó con la vida tanto de Lucio Vero como de Marco Aurelio, y que ha llegado a ser conocida como la Peste Antonina.

Estatua ecuestre de Marco Aurelio, Roma, Museos Capitolinos.

Los aspectos históricos y políticos ocupan su lugar en la monografía de Frank McLynn, junto con el examen de la psique del emperador. Es aquí donde el autor se aplicará a estudiar la parte más personal e intima de Marco Aurelio, y sus aportaciones a la disciplina filosófica estoica, una de las que gozaron de mayor prestigio en el pasado antiguo, profesada por personajes célebres como el Séneca o Epicteto.

Un intento el de McLynn que se presenta como una empresa de inmenso esfuerzo, y que, como ya se ha dicho, se ve traducido en su propia extensión. El autor muestra, además, poca capacidad de resumen, lo que le lleva a invertir demasiado tiempo y espacio en contextualizar los temas o episodios que intenta narrar, lo que hace algo fatigosa la lectura del libro. Dos ejemplos de ello lo componen la introducción inicial a la obra, o las presentaciones que el autor realiza de los grandes enfrentamientos militares del reinado de Marco Aurelio. A esto se suma el análisis que McLynn efectúa del carácter y los principios filosóficos seguidos por el emperador, que por su extensión y a veces su profundidad intelectual, de claro cuño anglosajón, restan puntos para una lectura ágil y rápida del libro.

McLynn se permite, además, en exceso, opiniones subjetivas sobre el hacer y el pensar de Marco Aurelio, traspasando en varias ocasiones su trabajo de historiador objetivo, para entrar en el ámbito de las calificaciones y descalificaciones, algo no muy acostumbrado en un estudio histórico biográfico. A lo que se suma que en algunos apartados del libro, sobre todo en sus inicios, la edición y traducción de la obra no está todo lo cuidada que se podría esperar, y más en una obra de este tipo. Un claro ejemplo de ello es el índice de la obra que tan solo enumera los capítulos sin darles ni siquiera título identificativo, algo que entorpece la labor a aquellos que más que una lectura global del libro prefieran ir directamente al apartado o apartados que más les puedan interesar, o a aquellos que disfrutan con relecturas parciales. Algo a lo que tampoco ayuda la falta de índices de materias al final del libro, que cuenta, eso sí, de un amplio apartado de notas.

Frank McLynn

De esta forma Marco Aurelio, Guerrero, filósofo y emperador de Frank McLynn no llega a ser la obra de referencia en castellano que podría haber llegado a ser, en un país y en una lengua donde, como ya saben si acostumbran a leer nuestras críticas en Culturalia, no abundan demasiado los estudios de los periodos o de los emperadores más allá de los “afortunados” Julio-Claudios.

El libro de McLynn obliga al lector, a veces, a perderse en un extenso laberinto de palabras y consideraciones para llegar a puerto. Una obra demasiado enciclopédica que intenta analizar el reinado de uno de los emperadores romanos más famosos de la historia. Una oportunidad, sin embargo, para sumergirse en el pasado romano del siglo II d.C. y para presenciar con nuestro propios ojos una época que muchos han considerado como el momento de cambio entre la grandeza del Imperio romano y las penurias y estrecheces posteriores, que llevarían, con altos y bajos, claro está, a la desaparición del poder romano en Occidente. Pero sumérjanse avisados: puede resultar, en algunos momentos, una lectura fatigosa y demasiado general en relación al título y la materia que pretende analizar.

Título: Marco Aurelio, Guerrero, filósofo y emperador
Autor: Frank Mclynn
Editorial: La esfera de los libros
Colección: Historia
Fecha de publicación: 7 de junio de 2011
Páginas: 792
ISBN: 9788499700588
Formato: 16×24 Cartoné
Precio: 38.90 €

Escrito por Jorge Pisa Sánchez

Crítica literaria: Los tesoros de Alfred Hitchcock, de Laurent Bouzereau.


No hay cineasta en el mundo cuya obra haya sido analizada de manera más minuciosa en innumerables libros como Alfred Hitchcock. El maestro, poseedor de una de las filmografías más poderosas de la historia fue, a su vez, el director que mejor supo vender su propia imagen. Ya desde sus primeras películas se ocupó de que los espectadores jugaran a descubrirle en ingeniosos cameos, creó una caricatura en forma de silueta a modo de logo mercantil, concedía entrevistas (preferiblemente gráficas o en shows televisivos), participaba en los avances comerciales de sus films, produjo y presentó sus propias series de televisión… Físicamente, no hay ningún otro profesional en lo suyo tan identificable. “Hitch” era una marca. Se le reconocía por dominar el suspense, pero también por representar él mismo al propio género, con su oronda figura y su manera pausada de hablar enfatizando los chistes macabros. Quizás, en las artes, su caso pueda ser comparable al de Salvador Dalí quien, por cierto, llegó a colaborar con nuestro protagonista en 1945 para la película “Recuerda”, diseñando las secuencias oníricas. En definitiva, la cosa se trataba de una combinación en la que participaba un producto artístico muy bien valorado por crítica y público y un creador conocedor, sospecho que conscientemente, de habilidades para vender su trabajo a través de sí mismo. Una mezcla perfecta cuando el artífice y el producto son de primera calidad.

Por supuesto, no podemos obviar las biografías en las que se ha pretendido recrear su vida personal, o incluso las referencias a las particulares filias y fobias que pueden detectarse en sus trabajos (el miedo a la policía y a ser encerrado en una cárcel injustamente, la adoración por determinado tipo de mujeres…). Tanto se ha visto y escrito que parece casi imposible descubrir facetas o aspectos nuevos sobre él. Personalmente, tengo por volúmenes de cabecera, tratándose de uno de mis directores predilectos, dos títulos imprescindibles: como estudio de su obra, el que está considerado el mejor libro sobre cine jamás escrito, el firmado por François Truffaut con el título “El cine según Hitchcock”, en el que se transcriben sus entrevistas con el director de “Vértigo”. En el plano biográfico, “La cara oculta del genio”, de Donald Spoto que, sin ser un texto definitivo, ofrece una visión retrospectiva muy completa de sus peripecias vitales.

A esos dos, habría que sumarle ahora el “libro-objeto” “Los tesoros de Alfred Hitchcock”. Se trata de un artefacto lujosamente presentado en gran formato y que resulta atractivo por varios motivos que, de manera feliz, han propiciado un reencuentro fascinante con el querido personaje.

El primero y fundamental: El autor. Laurent Bouzereau es un respetable documentalista y, me permito decirlo, el mejor director de “making-off’s” (documentales sobre producciones y rodajes cinematográficos). Conocido por los aficionados, en especial a partir de la comercialización de DVD’s con contenidos extra, Bouzereau se ha convertido en el experto que ha añadido valor a las ediciones especiales, con piezas que, en ocasiones, han superado en metraje a los propios films. Es, entre otros, el productor de los contenidos que acompañan a las películas de Steven Spielberg y, claro está, ha dedicado también esfuerzos para recuperar los recuerdos de los compañeros del “mago del suspense” que siguen vivos, con el fin de incluir la mayor cantidad de información en los “Cómo se hizo” de sus principales títulos. Sumar a ello el estudio pormenorizado de cada cinta le ha permitido, además, tener una visión en conjunto mucho más completa al elaborar los escritos que conforman la base de este ensayo.

Laurent Bouzereau

Otra cuestión importante es el enfoque. Sabedor de que prácticamente está todo dicho y que resulta difícil abordar una trayectoria tan conocida sin caer en la repetición, Bouzereau se ha inclinado por mostrarnos las principales características de lo que se entiende por el estilo “hitchcokiano”, marcado por ciertas reglas muy reconocibles e imitadas por otros cineastas. El libro está dividido en capítulos que describen esos elementos que conforman el estilo creado por el británico, las señas de identidad con las que perfeccionó un arte que se hizo el más popular del siglo XX: Los falsos culpables y antihéroes, las mujeres (a ser posible rubias, ya saben), los villanos y, por supuesto, el famoso “toque Hitchcock”, que se compone de varias características: un férreo guión; una estructura narrativa sorprendente incluyendo el uso del “macguffin” (término inventado por él, que se refiere a algo que hace avanzar la trama sin que, en realidad, tenga ninguna importancia para la película -algo así como una excusa argumental-); un equipo solvente que le permitiera no tener que asistir al rodaje (“es lo más aburrido de hacer una película”, decía); y, de manera muy especial, emplear técnicas de filmación diferentes en cada proyecto. Hitchcock llegó a hacer infinidad de experimentos visuales y sonoros para remarcar los momentos cumbres de su carrera, desde ser pionero en el 3D (“Crimen perfecto”, 1954) a filmar toda una película en un solo plano (“La soga”, 1948); proyectar, junto al diseñador Saul Bass, una secuencia de tres minutos con cincuenta planos y más de setenta ángulos de cámara (me refiero, claro está, al asesinato de la ducha en “Psicosis”, 1960); crear una tensa, larguísima y trepidante secuencia final de doce minutos sin diálogo, tan solo con la música de la “Storm Cloud Cantata” de Walter Benjamín interpretada en el Royal Albert Hall (“El hombre que sabía demasiado”, 1954); montar una secuencia de acción sin ni siquiera música (la de la avioneta en el desierto para “Con la muerte en los talones”, 1958); presentar otra película sin nada de música pero con sonidos electrónicos a cargo de Bernard Herrmann (“Los pájaros”, 1963); o hacer que el espectador contemple lo difícil que puede llegar a ser matar a alguien (lo hizo en “Cortina rasgada”, de 1966, con una secuencia portentosa que supera los cuatro minutos en la que la víctima, naturalmente, se resiste a ser asesinada). En cada proyecto, Hitchcock se comprometía con esos detalles y aún hoy resulta asombrosa la alegría con la que colocaba la cámara en los lugares más insospechados para ofrecer otro punto de vista al espectador. Todos estos aspectos, deteniéndose en sus representaciones más reconocibles, hacen del libro una guía interesante sobre lo que nos legó Hitchcock, su manera de utilizar el cine para explicar historias.

Pero el peso del volumen, y nunca mejor dicho, lo encontramos en el material gráfico. Y aquí destacaré que, sin la colaboración de los herederos, en especial de Patricia Hitchcock que firma el prólogo, no hubiera sido posible contemplar, por primera vez, fotos familiares y de rodaje que nos permiten descubrir el lado humano del director. De hecho, se nos indica que es el primer libro realizado con autorización expresa de la familia. La edición, en este sentido, es espléndida. Y no queda otra que felicitar a Libros Cúpula por haber respetado el formato original que contiene, para deleite de los coleccionistas, documentos facsimilares presentados en “páginas-sobre”. Así, tendremos en nuestras manos su certificado de nacimiento y el de matrimonio fielmente reproducidos; un telegrama dirigido en 1940 a David Selznick; unas notas extraídas de un bloc con membrete del barco Queen Mary, en las que detalla las cualidades más relevantes que debe tener una buena película; también encontramos storyboards, fragmentos de guiones manuscritos, bocetos de vestuario… Como ya indica el título, auténticos tesoros que hacen del ejemplar una deliciosa caja de sorpresas.

Quizás no descubrirán nada que no sepan, pero el libro de Bouzereau les permitirá recordar pasajes maravillosos de la historia del cine, detectar elementos que pudieran revelarles sincronías entre la vida del director y sus películas, volver a admirar a las grandes estrellas de Hollywood y disfrutar como niños con esas sorpresas que contienen sus páginas de color dorado, fragmentos de la vida de uno de los hombres más influyentes de la cultura del siglo pasado.

Título: Los tesoros de Alfred Hitchcock
Autor: Laurent Bouzereau
Prólogo: Patricia Hitchcock O’Connell
Traducción: Natalia Galiana Debourcieu
Editorial: Libros Cúpula (Barcelona, 2010)
Precio: 42 €

Escrito por: José A. Muñoz