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Crítica (cómic y película): Una bala en la cabeza, de Walter Hill.

una bala en la cabeza portadaUna bala en la cabeza. El cómic.

Empezamos por los peces pequeños. Agitamos el agua del acuario hasta que los peces gordos se pongan a hacer tonterías. Nosotros nos quedamos en el borde y golpeamos la cabeza de los que salgan a respirar”. Jimmy

Louis y Jimmy son dos sicarios que han recibido la orden de asesinar al senador Sterling. Los métodos de los dos matones son bastante expeditivos y se llevan por delante a una menor que estaba en la cama con el senador en ese momento.
Dos policías Perry y Carlisle investigaran el caso con el estupor de ver como las altas esferas tapan lo que pasó en realidad con Sterling. Se están metiendo en una senda peligrosa que desembocará en una extraña unión con ansias de venganza“.

El cómic Una bala en la cabeza se publicó con éxito en Bélgica y Francia en tres álbumes hace unos 9 años. En España pasó sin pena ni gloria en el año 2012 en el formato “De Bolsillo” de Mondadori. Eso sí, a un precio muy asequible de 12,95 euros que incluía 172 páginas a color.

una-bala-en-la-cabezaAlexis Nolent, que firma la novela gráfica como Matz, es el guionista de este duro thriller policiaco que se desarrolla con mucha acción y bastante mala leche. Un Pulp Fiction en cómic porque Una bala en la cabeza es como sumergirte en la película de Tarantino en la que se suceden diálogos chocantes y divertidos salpicados con estallidos de violencia. El protagonismo recae a lo largo las páginas del comic en varios personajes que tienen su peso a medida que avanza la trama.

El guionista ya había narrado la vida normal de un sicario en su anterior obra El Asesino. Hay momentos en que el argumento resulta confuso, pero sigues leyendo el cómic porque te enganchan sus conversaciones “trascendentales”. Además no deja de ser una historia policial de personajes muy opuestos pero obligados por las circunstancias a trabajar juntos, algo que ya funcionaba en el cine de los ochenta y que, por lo visto, mantiene su vigencia en la actualidad.

El dibujo de Colin Wilson sin ser muy vistoso te sumerge en los largos diálogos sin cansar, debido a la variedad de planos (aunque predomina el primer plano), enfoques y tamaño de viñetas. Y aunque no haya muchos paisajes se vislumbra que la trama se desarrolla en Nueva York y alrededores. Las escenas de acción están, además, muy bien resueltas. Aunque este cómic no es una obra de referencia como 100 Balas de Brian Azzarello y Eduardo Risso tiene ritmo y se lee de un tirón.

Si te gustan los cómics policíacos con violencia, traiciones, emboscadas, y extrañas conversaciones ahora tendrás una nueva oportunidad de leerlo, porque con el estreno de la película basada en el cómic dirigida por Walter Hill e interpretada por Sylvester Stallone es posible que se vuelva a reeditar. A destacar ese epílogo final a lo 800 balas (Alex de la Iglesia, 2002) que desgraciadamente en la versión cinematográfica ha quedado descartado.

UNA BALA EN LA CABEZA.
Título original: Du plomb dans la tête.
Nacionalidad: Francia.
Guión: Alexis Nolent (Matz).
Dibujo: Colin Wilson.
Color: Chris Blythe.
Edición: 176 págs, color. DeBolsillo, abril 2012.
Precio: 12,95 €.
Traducción: Rosa Alapont Calderaro.
Temática: policiaco / género negro.

Una bala en la cabeza. La película.

una-bala-en-la-cabeza-carteJimmy Bobo (Sylvester Stallone) y Louis (Jon Seda) son dos asesinos a sueldo. Su última misión con éxito ha sido eliminar a un policía corrupto, pero alguien ha ordenado deshacerse de ambos. La máquina de matar Keegan (Jason Momoa) cumplirá la mitad del encargo, dejando a un Jimmy lleno de ira. El policía Taylor Kwon (Sung Kang) investiga el caso y no tendrá más remedio que colaborar con Jimmy.

El director de la película es Walter Hill un veterano del género de acción que cuenta en su filmografía con algunos títulos tan conocidos y dispares como El luchador (1975) con el inefable Charles Bronson; Forajidos de Leyenda (1980); Límite: 48 horas, precursora del género de policías muy diferentes obligados a trabajar juntos; Calles de Fuego (1984) que sin estar basada en un cómic lo parecía; Danko: Calor Rojo (1988) con Arnold Schwarzenegger, el otro action hero por excelencia; Jerónimo, la leyenda (1993); El último hombre (1996) con Bruce Willis e Invicto (2002), la que hasta ahora era su última película para el cine con otro duro del género como Wesley Snipes. Hay que añadir que Una bala en la cabeza está producida por Joel Silver, otra garantía de éxito y buen hacer. Aunque el resultado no ha sido exactamente el esperado.

una_bala_en_la_cabeza10Una bala en la cabeza es una buddy movie en toda regla, solo que esta vez los protagonistas no son la clásica pareja de policías, sino un policía y un asesino a sueldo. Más opuestos imposible. Un thriller con crímenes, ajustes de cuentas, investigaciones, traiciones y algunos toques de humor que surgen de la tensa relación que se genera entre los dos personajes principales.

Stallone ya había interpretado el papel de asesino anteriormente en el film Asesinos (Richard Donner, 1985)  y ha querido repetir la experiencia. Un asesino, sí, pero con sus códigos: no mata ni a niños, ni a mujeres, ni a quien no se lo merezca. El actor, serio y rígido en su papel, no está mal, el problema es que es Stallone y hace de Stallone. Será un indudable reclamo para el film, pero obliga a su personaje a alzarse como el protagonista de la película, haciendo desparecer, en gran medida, el peso de los demás.

El choque entre los caracteres y las formas de actuar del policía (Taylor Kwon) y el asesino (Jimmy Bobo) está bien conseguido. Además Jimmy es un dinosaurio que no entiende de las nuevas tecnologías con lo que la diferencia entre sus métodos expeditivos y los de Kwon es todavía mayor. Si a esto le sumas que este último es de origen asiático ya tienes más chistes provocados por el choque cultural entre los personajes. Son “la extraña pareja”.

una_bala_en_la_cabeza21A Jason Momoa esta vez le viene que ni pintado el papel de malvado matón y no como el de la fallida nueva versión de Conan (Marcus Nispel, 2011). Otros secundarios como Christian Slater aportan colorido a la película. Sarah Shahi es “la chica” en un papel que al principio parece diferente pero que desembocará en lo rutinario en este tipo de películas.

El film contiene duras peleas con ostias que suenan como panes, y mucha testosterona. Empieza bien pero se va resolviendo como se esperaría en una película ochentera del género. Todo a la vieja usanza, sin grandes presupuestos, con pocas escenas espectaculares, ni apenas efectos especiales. Una película entretenida pero simple y previsible que solo pretende eso.

Todo esto, claro, si no te has leído la fuente original, el cómic. Entonces la cosa cambia. No entiendo como teniendo un material tan apetecible e interesante lo han desechado en su mayoría dejando una película descafeinada y muy simplista. La trama policial del cómic no es tan sencilla como la mostrada en la película, en la que también intervienen dos periodistas que siguen el caso a través de Perry, el agente compañero de Kwon, que investiga el caso con él y que corre la misma suerte que el compañero de Jimmy. Esto refuerza y hace creíble que el policía quiera ir a toda costa a por los culpables aunque para ello tenga que trabajar codo a codo con un asesino a sueldo.

una_bala_en_la_cabeza11Lo peor es que han desaparecido todos los diálogos intrascendentes que eran el alma y lo mejor del cómic. Jimmy y Louis daban a la historia un toque muy a lo Tarantino con sus diálogos, pensamientos y accidentales actuaciones y la cosa funcionaba con un alto componente de humor negro. No esperéis encontrar zapatos de dos mil dólares, ni a tipos de mujer favoritas como Kim Bassinger, ni peces pequeños, ni grandes. Solo unos pocos de los diálogos mantenidos entre policía y asesino se acercan al estilo del cómic. Además al estar el personaje de Jimmy interpretado por Stallone se ha suavizado su carácter, dándole un toque de “soy el malo pero no tanto”. Solo basta ver los primeros 20 minutos de la película para ver que, por desgracia, es una adaptación pobre del cómic. Al final Una bala en la cabeza acaba siendo una película convencional de este género.

Título original: Bullet to the Head
Título español: Una bala en la cabeza
Año: 2013
Duración: 91 min.
País: Estados Unidos
Director: Walter Hill
Reparto: Sylvester Stallone, Jason Momoa, Christian Slater, Sarah Shahi, Adewale Akinnuoye-Agbaje, Sung Kang, Marcus Lyle Brown, Jon Seda y Brian Van Holt
Guión: Alessandro Camon (Novelas gráficas: Alexis Nolent)
Música: Steve Mazzaro
Fotografía: Lloyd Ahern II
Productora: Warner Bros Pictures / Dark Castle Entertainment / IM Global / After Dark Films
Género: Acción, Thriller, Policiaco

Escrito por Taradete

Crítica cinematográfica: Dredd, de Pete Travis.

Breve Sinopsis:

En un futuro cercano, Norteamérica es un páramo asolado por la radiación con una única y gran megalópolis que se extiende a lo largo de su costa este: Mega City 1. Esta inmensa y violenta urbe cuenta con una población de más de 400 millones de personas, cada uno de los cuales es un infractor en potencia. Los únicos que intentan imponer el orden entre semejante caos urbano son los jueces, a la vez agentes de la ley, jueces, jurados y verdugos. Y la perfecta personificación de estos jueces es Dredd, una leyenda viva de justicia blindada dedicado por entero a hacer cumplir la ley.

Hace ya 35 años que Juez Dredd apareció publicado por primera vez en las páginas de la revista británica 2000 AD. El guionista escocés John Wagner y el dibujante español Carlos Ezquerra fueron los responsables del alumbramiento.

El siglo XXII se presenta muy apocalíptico. Ha habido guerras nucleares y las personas viven hacinadas y degradadas en grandes urbes. La delincuencia es elevada y para controlarla están los Jueces, garantes de la ley y el orden: son juez, jurado y verdugo. Un cómic violento pero con dosis de humor negro generado por lo intransigente de su protagonista al relacionarse con hordas de mutantes, cyborgs y monstruos dispares que incumplen la Ley.

La película Dredd traslada con acierto el ambiente de decadencia, violencia y suciedad que impregna los paisajes del cómic de donde proviene. Incluso con algún breve pasaje de sexo como la muy sugerida felación, una escena que no pasaría la censura si la película hubiera sido producida por otros estudios. El apartado de la parafernalia armamentística de los Jueces también está bien explotado.

El irreconocible Karl Urban, al que vimos como Leonard McCoy en la nueva versión de Star trek (J.J. Abrams, 2009) o Éomer en la trilogía de El Señor de los Anillos (Peter Jackson, 2001-2003) aceptó el papel de protagonista porque el personaje de Dredd no se quitaba el casco nunca, como en el cómic. Según el propio Urban, le motivaba tener que interpretar emociones utilizando sólo su voz y su cuerpo. No sale mal parado ya que Juez Dredd muestra pocos sentimientos y solo vive para cumplir su trabajo a rajatabla.

Como todo policía que se precie, Dredd tiene en este film una pareja de patrulla, la novata y bella Anderson (Olivia Thirlby). Ella pone los sentimientos humanos y eso que es una especie de mutante que puede leer la mente de los que la rodean. Para ello su personaje necesita ir sin casco, ya que esta protección malogra sus capacidades. Debido a esta circunstancia podremos al menos disfrutar de su rostro e interpretación. Dos protagonistas con el casco puesto durante toda la película hubiera sido demasiado!!

La “mala de tebeo” de la función es la desfigurada Ma-Ma (Lena Headey). Una actriz que ya conoce el mal en su papel en la serie Juego de Tronos y que aquí se acentúa por la vía más drástica y sin sutilezas. Nadie va a fastidiarle su negocio de tráfico de droga, el argumento delictivo principal del film.

El problema de esta película es que el tráiler te la vende como otra súper producción basada en un personaje del 9º arte y no lo es. No deja de ser una película de serie B que aparenta gran presupuesto. Parece que te vayas a encontrar un argumento interesante con esa nueva droga (el SLO-MO, una especie de retardador temporal) y las bandas que trafican con ella por el medio, pero a la que entran en el mega bloque Peach Tress se acaba el argumento para convertirse en una Jungla de Cristal sin el ritmo y el vigor que tenían las entregas de la saga interpretada por Bruce Willis.

Dredd no es una mala película, entretiene y si se hubiera estrenado en los ochenta ganaría muchos puntos, pues su factura en la acción es de esa época, aunque con algunos aciertos visuales como el efecto de la droga rodados en cámara lenta (Slow-motion) o los diferentes planos de ciertas caídas libres, que lucirán más en su versión en 3D. Pero el producto final no deja de ser un continuo avance por parte de Dredd y su compañera Anderson atrapados en el mastodóntico edificio cargándose a los delincuentes que no son rival para ellos. No hay malos destacables, con más presupuesto algún robot no habría estado mal.

Es inevitable encontrar en todas las críticas de Dredd la comparación con la película Juez Dredd interpretada por Sylvester Stallone en el año 1995 y dirigida por Danny Cannon, de origen británico igual que Pete Travis, el director de la nueva entrega. Los fans del personaje no perdonaron a Stallone que se quitase el casco a los cinco minutos, ni que convirtiera al implacable y despiadado Dredd de los cómics en apto para todos los públicos. Tenían razón. La crítica también la vapuleo pero eso ya es normal siendo una película de Sly. Diciendo esto puede que me gane enemigos, pero considero la versión del año 1995 una película más entretenida, en la que pasan más cosas, aunque no capte la esencia del personaje y su mundo como en esta nueva entrega. Por otro lado en la versión del 95 la parte superior del uniforme se parecía más al original y el mentón y los “morros” de Stallone llenaban más la pantalla. Ni que decir que la esplendida banda sonora de Alan Silvestri lucía mucho más que la de Paul Leonard Morgan para esta nueva era en que vivimos de acordes sencillos, repetitivos, sin melodías, ni temas principales.

Título: Dredd
Título original: Dredd 3D
Nacionalidad: USA, UK; India
Productora: Lionsgate, Reliance, DNA
Director: Pete Travis
Guión: Alex Garland
Reparto: Karl Urban, Olivia Thirlby, Lena Headey, Jason Cope, Rakie Ayola, Warrick Grier y Wood Harris
Género: Acción, Ciencia Ficción
Estreno en España: 7 de septiembre de 2012

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Crítica cinematográfica: Los mercenarios 2: Es hora de recargar, de Simon West.


Breve Sinopsis:

Barney Ross (Sylvester Stallone) y su equipo de rudos y leales mercenarios siguen cumpliendo con éxito las misiones que les encomiendan. El señor Iglesia (Bruce Willis) vuelve a contactar con ellos para que realicen un trabajo como pago de una deuda: la recuperación de un objeto secreto perdido en un accidente de avión en territorio ruso. Para esta misión les es asignada una nueva compañera (Maggie, Yu Nan). Parece una tarea sencilla hasta que descubren que la mafia rusa, capitaneada por Jean Vilain (Jean Claude Van Damme), también está interesada en el objeto. Tras la muerte de uno de sus hombres, Ross buscará la venganza al mismo tiempo que intentará que una tonelada de plutonio no caiga en malas manos.

El grupo de mercenarios

La película da al público lo que busca, una ensalada sin tregua de tiros, testosterona desbordada, frases lapidarias, y el retorno conjunto de viejas glorias del cine de acción de los 80/90. Si ves una película porno buscas el porno, los diálogos, el argumento y la vida social no hace falta que sean muy consistentes. Esto es, en el género del cine de acción, Mercenarios 2: Es hora de recargar.

Sylvester Stallone interpretó y dirigió la primera aventura de Los mercenarios en 2010 como un homenaje a aquellas películas de acción de los ochenta, que tenían un mínimo de consistencia o pretensiones en su guión, variedad de secuencias y en las que la acción no copaba toda la película en sí. La primera parte buscaba el homenaje a este tipo de cine en la acción grotesca y pasada de vueltas, aunque algo confusa en las peleas, y lo lograba a medias, pero la trama era simplona y ridícula. No digamos nada (atención spoiler) de la escena final con la gratuita vuelta de Dolph Lungren de entre los muertos, después de una traición, al grupo de mercenarios.

En Los Mercenarios 2 Stallone también participa en el guión, aunque deja la batuta de dirección a Simon West (responsable, entre otras, de Con Air y Lara Croft: Tomb Raider). El resultado es una película mucho más divertida que la primera por el mero hecho de que la acción se desborda al 150 %. No es que el caballo del bueno corra más, es que ni lo ven los malos. La primera entrega pretendía que la acción se tomase un poco en serio. Esta ya ni de coña. En esa exageración radica el divertimento y no se le puede pedir más.

Los Mercenarios 2 se inicia al más puro estilo Equipo A, con la irrupción de una especie de tanque tuneado con guiño incluido, al verse estampadas las palabras “Bad Attitude” en su carrocería. Una escena rodada al estilo de la vieja serie de televisión. De ahí que los cientos de “malos” no acierten ni por asomo a ninguno de los miembros del grupo dirigido por Stallone, por mucho que disparen. Bueno, Stallone sufre un rasguñito de bala, pero porque estaba distraído que si no, ni eso!! La escena inicial culmina con una de las frases más antológicas dichas por Arnold Schwarzenegger en la gran pantalla, en esta ocasión dirigida al propio Stallone.

El plato fuerte de la película es que esta vez los protagonistas sí que se ríen de ellos mismos sin pudor y con contundencia. El film contiene diversos guiños a sus películas, a su edad (no son precisamente unos jovencitos!!), a sus frases recurrentes y lapidarias… Es como un Scary movie pero riéndose de los clásicos del cine de acción ochenteros. Algunos diálogos y salidas son antológicos. Además del homenaje a El Equipo A (al fin y al cabo son también mercenarios, aunque los de Stallone son más duros, dantescos y de dar miedo), se hace referencias a diversas películas como “En busca del arca perdida”, “Desafio Total”, “Solo ante el peligro”, “McQuade, el Lobo Solitario” o “Panorama para matar”.

Otra de las características que hace que disfrutes de Los Mercenarios 2 es la aparición estelar e impagable de Chuck Norris. En cambio Jean-Claude Van Damme como malo no resulta odioso. Lo único que despierta nuestro interés en él es ver cuántas bolsas tiene bajo los ojos, y es que la edad no perdona a nadie, ¡ni a los héroes de acción!. La clásica confrontación final no está mal y al menos está bien rodada, pero hay pocas peleas cuerpo a cuerpo a lo largo del film. Y es que la mayoría de “los mercenarios” ya no están para estos trotes y se limitan a disparar, que los malos ya irán cayendo.

El demencial tiroteo en el aeropuerto en el que, inexplicablemente, no se hiere a ningún civil, nos permite, sin embargo, ver en una misma secuencia de acción a Sylvester Stallone, Arnold Schwarzenegger, Bruce Willis y Chuck Norris luchar en el mismo bando (impagable el “pasaba por ahí” de Norris), una escena “de ensueño” para todos aquellos que gozaban con sus películas de acción rodadas en las décadas de los 80’s y 90’s.

Como bonus esta vez hay chica en el grupo (la atractiva Yu Nan), pero es imposible que pueda haber historia de amor. Es como juntar bestias y mujeres. Existe, con todo, un indicio de atracción entre Nan y Stallone, más inverosímil que la propia acción que se desencadena en la película.

RESUMIENDO: Machotes buenos contra malos malosos. Frases dinamita y leyendas vivas. Pura diversión para aquellos que dejen aparcados durante dos horas su sentido y su sensibilidad y vuelvan a aquellos años de alquiler de películas de videoclub de acción desconocidas y sin pretensiones. Evidentemente, eran otros tiempos…

Título: Los mercenarios 2: Es hora de recargar
Director: Simon West
Reparto: Sylvester Stallone, Jason Statham, Jet Li, Dolph Lundgren, Randy Couture, Terry Crews, Liam Hemsworth, Yu Nan, Arnold Schwarzenegger, Bruce Willis, Chuck Norris y Jean-Claude Van Damme
Genero: Acción
Duración: 102 minutos
Nacionalidad: USA
Guión: David Agosto y Ken Kaufman
Fecha de Estreno en España: 24 de Agosto de 2012



Escrito por Taradete

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