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Crítica cinematográfica: Los mercenarios 2: Es hora de recargar, de Simon West.


Breve Sinopsis:

Barney Ross (Sylvester Stallone) y su equipo de rudos y leales mercenarios siguen cumpliendo con éxito las misiones que les encomiendan. El señor Iglesia (Bruce Willis) vuelve a contactar con ellos para que realicen un trabajo como pago de una deuda: la recuperación de un objeto secreto perdido en un accidente de avión en territorio ruso. Para esta misión les es asignada una nueva compañera (Maggie, Yu Nan). Parece una tarea sencilla hasta que descubren que la mafia rusa, capitaneada por Jean Vilain (Jean Claude Van Damme), también está interesada en el objeto. Tras la muerte de uno de sus hombres, Ross buscará la venganza al mismo tiempo que intentará que una tonelada de plutonio no caiga en malas manos.

El grupo de mercenarios

La película da al público lo que busca, una ensalada sin tregua de tiros, testosterona desbordada, frases lapidarias, y el retorno conjunto de viejas glorias del cine de acción de los 80/90. Si ves una película porno buscas el porno, los diálogos, el argumento y la vida social no hace falta que sean muy consistentes. Esto es, en el género del cine de acción, Mercenarios 2: Es hora de recargar.

Sylvester Stallone interpretó y dirigió la primera aventura de Los mercenarios en 2010 como un homenaje a aquellas películas de acción de los ochenta, que tenían un mínimo de consistencia o pretensiones en su guión, variedad de secuencias y en las que la acción no copaba toda la película en sí. La primera parte buscaba el homenaje a este tipo de cine en la acción grotesca y pasada de vueltas, aunque algo confusa en las peleas, y lo lograba a medias, pero la trama era simplona y ridícula. No digamos nada (atención spoiler) de la escena final con la gratuita vuelta de Dolph Lungren de entre los muertos, después de una traición, al grupo de mercenarios.

En Los Mercenarios 2 Stallone también participa en el guión, aunque deja la batuta de dirección a Simon West (responsable, entre otras, de Con Air y Lara Croft: Tomb Raider). El resultado es una película mucho más divertida que la primera por el mero hecho de que la acción se desborda al 150 %. No es que el caballo del bueno corra más, es que ni lo ven los malos. La primera entrega pretendía que la acción se tomase un poco en serio. Esta ya ni de coña. En esa exageración radica el divertimento y no se le puede pedir más.

Los Mercenarios 2 se inicia al más puro estilo Equipo A, con la irrupción de una especie de tanque tuneado con guiño incluido, al verse estampadas las palabras “Bad Attitude” en su carrocería. Una escena rodada al estilo de la vieja serie de televisión. De ahí que los cientos de “malos” no acierten ni por asomo a ninguno de los miembros del grupo dirigido por Stallone, por mucho que disparen. Bueno, Stallone sufre un rasguñito de bala, pero porque estaba distraído que si no, ni eso!! La escena inicial culmina con una de las frases más antológicas dichas por Arnold Schwarzenegger en la gran pantalla, en esta ocasión dirigida al propio Stallone.

El plato fuerte de la película es que esta vez los protagonistas sí que se ríen de ellos mismos sin pudor y con contundencia. El film contiene diversos guiños a sus películas, a su edad (no son precisamente unos jovencitos!!), a sus frases recurrentes y lapidarias… Es como un Scary movie pero riéndose de los clásicos del cine de acción ochenteros. Algunos diálogos y salidas son antológicos. Además del homenaje a El Equipo A (al fin y al cabo son también mercenarios, aunque los de Stallone son más duros, dantescos y de dar miedo), se hace referencias a diversas películas como “En busca del arca perdida”, “Desafio Total”, “Solo ante el peligro”, “McQuade, el Lobo Solitario” o “Panorama para matar”.

Otra de las características que hace que disfrutes de Los Mercenarios 2 es la aparición estelar e impagable de Chuck Norris. En cambio Jean-Claude Van Damme como malo no resulta odioso. Lo único que despierta nuestro interés en él es ver cuántas bolsas tiene bajo los ojos, y es que la edad no perdona a nadie, ¡ni a los héroes de acción!. La clásica confrontación final no está mal y al menos está bien rodada, pero hay pocas peleas cuerpo a cuerpo a lo largo del film. Y es que la mayoría de “los mercenarios” ya no están para estos trotes y se limitan a disparar, que los malos ya irán cayendo.

El demencial tiroteo en el aeropuerto en el que, inexplicablemente, no se hiere a ningún civil, nos permite, sin embargo, ver en una misma secuencia de acción a Sylvester Stallone, Arnold Schwarzenegger, Bruce Willis y Chuck Norris luchar en el mismo bando (impagable el “pasaba por ahí” de Norris), una escena “de ensueño” para todos aquellos que gozaban con sus películas de acción rodadas en las décadas de los 80’s y 90’s.

Como bonus esta vez hay chica en el grupo (la atractiva Yu Nan), pero es imposible que pueda haber historia de amor. Es como juntar bestias y mujeres. Existe, con todo, un indicio de atracción entre Nan y Stallone, más inverosímil que la propia acción que se desencadena en la película.

RESUMIENDO: Machotes buenos contra malos malosos. Frases dinamita y leyendas vivas. Pura diversión para aquellos que dejen aparcados durante dos horas su sentido y su sensibilidad y vuelvan a aquellos años de alquiler de películas de videoclub de acción desconocidas y sin pretensiones. Evidentemente, eran otros tiempos…

Título: Los mercenarios 2: Es hora de recargar
Director: Simon West
Reparto: Sylvester Stallone, Jason Statham, Jet Li, Dolph Lundgren, Randy Couture, Terry Crews, Liam Hemsworth, Yu Nan, Arnold Schwarzenegger, Bruce Willis, Chuck Norris y Jean-Claude Van Damme
Genero: Acción
Duración: 102 minutos
Nacionalidad: USA
Guión: David Agosto y Ken Kaufman
Fecha de Estreno en España: 24 de Agosto de 2012



Escrito por Taradete

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Crítica cinematográfica: Blitz, de Elliott Lester

El binomio “poli bueno – poli malo” ha dado como resultado un sinfín de películas, creando un nuevo género en sí mismo: las denominadas buddy films, o “películas de colegas”, protagonizadas por dos personajes de métodos opuestos que aseguran el conflicto entre ambos. Un nuevo título que añadir a este género es Blitz, thriller de atmósfera angustiosa dirigido por Elliott Lester que nos devuelve a la gran pantalla a Jason Statham, uno de los últimos y más rentables héroes de acción, en esta ocasión acompañado de Paddy Considine en su lucha contra el crimen.

Jason Statham y Aidan Gillen

El sargento Brant no está viviendo su mejor momento: sus métodos poco ortodoxos han puesto en alerta a sus superiores, quienes, presionados por los periódicos, dudan si seguir contando con él o expulsarlo definitivamente de la comisaría. Sin embargo, la aparición en escena de un asesino en serie de policías (a quienes los medios de comunicación, siempre ansiosos de carnaza, bautizarán como Blitz) impedirá que tomen una drástica decisión; de esta manera, la única opción posible es asignarle un nuevo compañero a Brant, el sargento Nash, de métodos menos contundentes, más sensatos y comedidos, con el que deberá pulir diferencias para poder detener a tiempo al asesino, iniciando una cursa contrarreloj por las calles de Londres.

Basada en una novela de Ken Bruen, Blitz aúna aquellas películas de protagonistas con caracteres antagónicos y las películas de asesinos en serie, dando como resultado un entretenido film, aunque menos adrenalítico de lo que el nombre de Statham nos tiene acostumbrados: Lester parece más interesado en el aspecto psicológico de la historia y en la búsqueda de pistas que permitan dar con el criminal que en explotar las escenas de acción, que las hay, pero prácticamente reducidas a una persecución por las calles de Londres y poca cosa más. Y eso que la primera escena nos muestra a Brant en una pelea callejera contra tres delincuentes, a quienes se enfrenta armado únicamente con un palo de hockey.

Así, Blitz toma prestados los tópicos de los psico-killers que tantas veces hemos visto con anterioridad: un asesino que pone en jaque a la policía, un sargento que deberá iniciar una heroica persecución, la prensa de por medio, con un periodista ávido de fama, el soplón de la policía que trata de sacar partido de todo ello, etc., sin que el interés del espectador se resienta, ya que Lester consigue un producto bien dirigido, en ocasiones próximo al videoclip, pero sin excederse. Con todo, Blitz aporta algún que otro aspecto interesante a los ya conocidos, como el hecho de que cada uno de los policías tenga su propio infierno interno: Brant tiene tendencia al exceso en sus intervenciones, su jefe acaba de enviudar, Nash ha sido trasladado de comisaría por cometer un error en una detención e intenta, sin éxito, que las mofas de sus compañeros no le afecten, una agente infiltrada en una red de tráfico de estupefacientes que acaba enganchada a la cocaína,… traumas que deberán dejar a un lado si no quieren sucumbir en manos del asesino.

Considine y Statham

El encargado de dar vida al sargento Brant es Jason Statham, en esta ocasión algo más comedido en la violencia de lo que en él eshabitual, dotando a su personaje, un policía rudo, primitivo, de carácter torturado, descuidado tanto en su higiene como en sus modales, de una especial ironía y descaro, que sirven, además, para dar mayor relevancia a las diferencias con su compañero de aventuras, el sargento Nash, un policía elegante, inteligente y gay (este último aspecto es el que más le cuesta aceptar a su compañero), todo un gentleman encarnado por Paddy Considine en una solvente interpretación. Sin embargo, en las películas de psicópatas resulta tan importante el perseguidor como el perseguido, y en este sentido brilla Aidan Gillen interpretando al despiadado asesino de policías, en una histriónica actuación no exenta de crueldad.

A pesar de alguna pequeña trampa argumental propia del género, Blitz resulta un correcto entretenimiento, un producto bien filmado y con buenas interpretaciones, especialmente recomendada para aquellos adictos a los thrillers con psicópatas que persiguen calmar su sed de sangre.

Título: Blitz
Director: Elliott Lester
Intérpretes: Jason Statham, Paddy Considine, Aidan Gillen, David Morrissey, Luke Evans, Chris Wilson, Elly Fairman, Richard Riddell, Nicky Henson, Taya De La Cruz
País: EE UU
Duración: 100 minutos
Distribuidora: EMON

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Escrito por: Robert Martínez Colomé