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Crítica cinematográfica: Noé, de Darren Aronofsky.

Poster_NoeHacía años que no se estrenaba cine bíblico o al menos, creo yo, no se hacía “a lo grande”. La historias bíblicas se reducían, de esta forma, a la producción televisiva o cinematográfica de bajo coste. Este año, sin embargo, no ha sido así y Paramount se ha atrevido a estrenar en fechas próximas, además, a la Semana Santa, Noé, dirigida por Darren Aronofsky e interpretada por Russell Crowe, Jennifer Connelly, Ray Winstone, Emma Watson, Anthony Hopkins y Logan Lerman. Pero aunque pueda parecer imposible, la historia de Noé se ha transfigurado para convertirse en una película de ciencia-ficción y fantasía, sufriendo un proceso de dospuntocerización para adaptar la historia del patriarca de la Biblia a públicos nuevos y más jóvenes.

Así, de primeras, podemos decir que la trama de Noé tanto la podemos ubicar en un pasado remoto y mítico como en un futuro no muy lejano, e incluso en otra Creación, y nos sitúa en un planeta moribundo que la raza de los hombres ha explotado a su gusto y del que ha desaparecido casi toda la flora y gran parte de la fauna (¿les suena la historia?). El Creador de este mundo, al que podríamos considerar Dios, se arrepiente de su Creación, y ha decidido acabar con ella. Pero desea salvar a los inocentes, a aquellos en los que aún existe esperanza. Y estos no son otros que la familia de Noé y una pareja de cada una de las especies animales que pueblan la Tierra.

De esta forma lo que inicialmente es una historia bíblica que nos habla de los orígenes de la humanidad en la Teología judeo-cristiana, se transforma en un alegato en contra la acción destructora del hombre sobre la Tierra, en un aviso de hasta dónde pueden llegar las cosas si la humanidad no cambia su forma de tratar y depredar un planeta que no es suyo. Solo por eso, por la creatividad en la producción de la idea y por su activismo ecológico, el visionado del film ya vale la pena.

Y lo podemos ver, como decía antes, como una película de fantasía o de ciencia ficción, que es lo que Aronofsky quiere y consigue. El director norteamericano, autor de films como o Réquiem por un sueño (2000), La fuente de la vida (2006), El luchador (2008) y Cisne negro (2010) le da a la Biblia unos toques más futuristas que se notan tanto en el vestuario postapocalíptico del film como en su aspecto steam gótico a la hora de mostrarnos el mundo, a lo que suman elementos de fantasía como el tzohar, el mineral que hace funcionar las máquinas creadas por los hombres y sobre todo por la representación de los Vigilantes, ángeles caídos convertidos en monstruos de piedra que le dan al film un toque, incluso, benévolo.

Noe_escena1Con todo esto la naturaleza bíblica de la historia se diluye para dejar aflorar un argumento más actual para el público que va hoy en día al cine. Aún así, lo veremos todo, o casi todo, sobre la historia del Diluvio. La corrupción del hombre; la elección por parte de Dios de la familia de Noé para salvar a los inocentes; la construcción del Arca de la salvación; la introducción de todos los animales en ella y la destrucción del mundo tras el Diluvio, para poder reiniciar una nueva humanidad, de la que, se supone, que nosotros somos herederos.

Podríamos decir que la trama de la película se divide en dos grandes apartados. En el primero se nos presenta el estado de la creación y se construye el Arca; en la segunda, el film nos muestra el Diluvio y la vida de la familia de Noé en el interior del Arca. Si bien Aronofsky, se arriesga demasiado al transformar en la segunda parte de la película a Noé en algo parecido a un demente que pretende acabar con cualquier posibilidad de la humanidad de heredar el nuevo mundo, tras ser testigo de la maldad que existe en ella. La transfiguración de Aronofsky comporta, además, muchos cambios y adicciones a una historia secular que puede generar rechazo en el espectador, si no asiste al visionado con una mentalidad abierta. Aunque todo esto se debe, como ya he comentado en otras reseñas publicadas en Culturalia, a la voluntad del cine actual de releer personajes y periodos con el objetivo de crear historias nuevas para unos espectadores pertenecientes a la generación digital, que más que textos veterotestamentarios devoran todo lo que sea original, innovador y les ofrezca entretenimiento. De ahí que el Noé de Aronofsky sea tan diferente al que muchos de nosotros conocemos.

Por lo que respecta a las secuencias de carácter espectacular relacionadas con la historia de Noé, Aronofsky tiende a tratarlas sin demasiada religiosidad y efectismo, convirtiéndolas en meras escenas con efectos especiales. Aunque el Arca de Noé sí que se nos muestra imponente junto con el bosque crecido de la nada con el que Noé podrá construirla, la llegada de las parejas de animales, seguramente la imagen más mitificada y esperada de la trama, pierde parte de su espectacularidad en el tratamiento que le da el director y por tanto parte de su efectismo cinematográfico.

Noe_escena2En el apartado de las interpretaciones Russell Crowe interpreta a un nuevo personaje histórico siguiendo la estela de Gladiator (2000), Master and commander: Al otro lado del mundo (2003), o Robin Hood (2010), si bien mutado en un héroe del futuro. Aún así Crowe convence, al menos en la primera parte de la película y degenera a marchas forzadas en la segunda. Jennifer Connelly, a la que vimos en Rocketeer (1991), Una mente maravillosa (2001), junto a Crowe; Dark water (2005), o Ultimátum a la Tierra (2008), defiende su papel como mujer de Noé y madre de Sem, Cam y Jafet. Estos están interpretados por Douglas Booth, Logan Lerman y Leo McHugh Carroll respectivamente. Una sorpresa en el apartado de las interpretaciones lo hallamos en Emma Watson, la joven heroína de la saga Harry Potter que interpreta a Ila, según la nueva versión del Génesis de Aronofsky la salvación de la humanidad gracias a su fertilidad. Anthony Hopkins por su parte interpreta a Matusalén, el abuelo de Noé, proveyendo al film de ese toque que el actor galés sabe darle a sus interpretaciones, aunque esta es muy secundaria.

Así, pues, Noé nos permite reflexionar, durante la Semana Santa, sobre el maltrato al que hemos sometido al planeta, transmutando una historia de la Biblia en un drama ecológico y vital en el que tendremos que mojarnos, y nunca mejor dicho: ¿se merece la humanidad la salvación? ¿O estamos todos corrompidos por los placeres de la Creación? ¿Os atrevéis a contestar a alguna de estas preguntas…?

Título: Noé
Título Original: Noah
Producción: Paramount Pictures, Regency Enterprises, Protozoa Pictures y Disruption Entertainment
Dirección: Darren Aronofsky
Guión: Darren Aronofsky y Ari Handel
Música: Clint Mansell
Director de fotografía: Matthew Libatique
Reparto: Russell Crowe, Emma Watson, Logan Lerman, Jennifer Connelly, Anthony Hopkins, Douglas Booth, Dakota Goyo, Kevin Durand, Marton Csokas, Ray Winstone, Madison Davenport, Sami Gayle, Barry Sloane, Mark Margolis, Don Harvey
Nacionalidad: USA
Estreno en España: 4 de Abril de 2014
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Jorge Pisa Sánchez

Crítica cinematográfica: The possession, el origen del mal, de Ole Bornedal.


El próximo viernes 7 de septiembre llega a las carteleras españolas The possession, el origen del mal, un film de terror que nos narra, como su título indica, una posesión maléfica “basada en una historia real”. Una película producida por Sam Raimi, dirigida por Ole Bornedal e interpretada por Jeffrey Dean Morgan, Kyra Sedgwick y Natasha Calis.

The possession nos acerca, de esta forma, a los peligros que comporta mezclarse, aunque sea de forma accidental, en los asuntos de ultratumba. Todo comienza y está ligado a una antigua caja, comprada en un mercadillo de segunda mano por Emily (Natasha Calis), la hija menor de la familia Brenek. El cofre, con un misterioso sistema de apertura y una enigmática inscripción hebrea, comenzará a ejercer un poderoso influjo sobre Em, cuyo carácter y comportamiento se irán envileciendo y volviéndose más violento. Una contrariedad que se suma a la difícil situación de divorcio que vive la familia, causada por las continuas ausencias laborales de Clyde (Jeffrey Dean Morgan) y las carencias afectivas que resultan de todo ello.

Las cosas se complicarán al sospechar Clyde que su hija puede estar poseída por un espíritu maligno, un dibbuk, que se está apropiando del cuerpo y de la voluntad de Em y que hará todo lo posible para conseguir aquello que no tiene, la vida. La familia Brenek luchará para liberar a su hija de las maléficas garras del espíritu maléfico enfrentándose a él con la ayuda de un joven rabino (Matisyahu, Matthew Paul Miller) y la mayor arma que tienen a su disposición, el amor que aún la mantienen unida.

The possession, el origen del mal, se desarrolla por las vías habituales de las películas del género que siguen la estela del gran éxito que supuso El exorcista en el año 1973. Algo que no hace desmerecer a la película, ya que el film de William Friedkin marcó, de una forma u otra, las líneas de desarrollo de la mayoría de películas que tratan la temática de la posesión/exorcismo.

Tras la presentación de la familia, y de los problemas que padece, provocados en gran parte por el absorbente trabajo de Clyde como entrenador de baloncesto y la poca presencia familiar que su dedicación le permite, hace la aparición la “fuente” de los problemas a los que se enfrentarán los Brenek, la caja ritual de origen hebreo donde está prisionero el espíritu maligno que aterrará a la familia.

El film de Bornedal alterna, de esta forma, las escenas más intimistas y familiares, como las que nos muestran los fines de semana compartidos por Clyde con sus dos hijas o los conflictos que suponen la nueva relación de Katherine (Kyra Sedgwick) con Brett (Grant Show, en un papel muy muy secundario), su nueva pareja. A estas se suman las escenas propiamente de terror en las que seremos testigos de la evolución “a peor” de Emily. Vale la pena indicar que las escenas de terror en The possession tienden a ser más “realistas” que en otras películas del estilo. Y entiéndaseme cuando digo más realistas: no veremos demasiados efectos especiales “terroríficos” sino que las escenas se centrarán más en la violencia que genera la posesión. Olvídense, pues, de niñas escupiendo un vómito verde, bajando las escaleras de formas poco anatómica, o levitaciones místicas. En este aspecto el film es más cotidiano.

Otro de los elementos que le hace salir al film, aunque solo sea un poco, de la plantilla habitual del género es su trasfondo judaico, que releva al habitual cristiano que tienen la mayor parte de estos films. De esta forma el sacerdote católico al estilo padre Carras es substituido por un joven rabino judío, no del todo ortodoxo, que se dispone a ayudar a la familia.

Por lo que respecta a las interpretaciones, todas son correctas. La única que destaca sobre las demás es la de Natasha Calis como la niña poseída, que consigue dar a su papel el toque inocente y maligno que la posesión requiere. Es curioso ver como el uso del maquillaje, del tinte de la fotografía, de una mirada como la de la escena del columpio y de una ligera ráfaga de viento, pueden dar a la muchacha un carácter tan siniestro. Algo que se agradece, ya que son pocas las películas de “terror con niño” que superan las dificultades de trabajar con menores. Digno de destacar es, también, por lo insólito de su papel, la interpretación de Matisyahu como el joven rabino que asistirá a la familia en su duelo contra el mal. Un papel que adapta, en parte, su singular opción artística como cantante reggae-jasídico en la vida real.

En lo que Possession, el origen del mal no es demasiado original es en el trasfondo familiar que nos propone. Este sí que parece que es un cliché difícilmente superable para las películas de cuño norte-americano, donde, al parecer, la unión, el amor familiar y los continuos problemas que una “buena familia americana” (y cristiana) han de vencer son como un mantra machacón que muchas cintas de terror no se pueden quitar de encima. Un leitmotiv que la mayoría de las veces repercute en el ritmo de la película en cuestión, sobre todo porqué prefigura, en muchos casos, el final de la historia.

Vale la pena indicar que aún siendo una producción Raimi, el film posee un toque más actual que el ochentero de su última producción Arrástrame al infierno (2009). Por lo que respecta a su director, Ole Bornedal, se le reconoce una amplia experiencia en los géneros del thriller y el terror con títulos como El vigilante nocturno (1994), La sustituta (2007) o Deliver us of evil (2009).

Aún así, The possession, el origen del mal, es una buena oportunidad para aquellos a los que les guste pasar miedo en la butaca (avisados están de que es un miedo más realista) y disfruten con los estrenos del género de terror. Y por si el tema de las taquillas les interesa o les influye a la hora de ir a ver una película al cine, que sepan que el fin de semana pasado The possession fue número uno en el Box Office estadounidense, recaudando la friolera de 17.700.000 dólares (la película tuvo un coste de 14.000.000 de dólares), lo que parece asegurar una segunda parte, algo de lo que ya ha hablado el bueno de Raimi.

Título: The Possession (El Origen del Mal)
Dirección: Ole Bornedal
Reparto: Jeffrey Dean Morgan, Kyra Sedgwick, Madison Davenport, Natasha Calis, Grant Show y Matisyahu.
Guión: Juliet Snowden y Stiles White
Productores: Sam Raimi, Robert Tapert y J. R. Young
Director de fotografía: Dan Laustsen, D. F. F.
Diseño de vestuario: Carla Hetland
Música: Anton Sanko
Género: Terror
Nacionalidad: USA
Fecha de Estreno: 7 de Septiembre de 2012

Escrito por Jorge Pisa Sánchez