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Star Trek. La reelaboración de la franquicia. 1ª parte.

startrek_1Star Trek es una serie de ciencia-ficción producida por Gene Roddenberry para la cadena norteamericana NBC, que se emitió entre los años 1966 y 1969 y que narra los viajes de exploración espacial de la nave estelar Enterprise. La serie original estaba constituida por episodios de 50 minutos de duración que poseían una unidad argumental en sí mismos y mantenían una continuidad entre ellos.

Los personajes principales de la serie son: Capitán Kirk (William Shatner), Sr. Spock (Leonard Nimoy) y Doctor McCoy (DeForest Kelley). Como personajes fijos pero secundarios aparecían Montgomery Scott (James Doohan), Uhura (Nichelle Nichols), Sulu (George Takei) y Chekov (Walter Koenig).

Star Trek fue el primer intento de la televisión estadounidense de hacer una serie de ciencia ficción de calidad. Los elementos básicos del producto fueron la ciencia ficción; el drama televisivo; un elenco de caracteres continuo y un escenario familiar en el que se desarrolla la acción.

El éxito de la serie radicaba en la creación de argumentos que unían la acción, la aventura y la ciencia ficción junto con un destacable componente de reflexión filosófica que abarcaba una visión pacifista del futuro de la Tierra, la igualdad racial y de género e incluso la crítica social. Star Trek se fundamentó, además, en la relación de amistad y compromiso establecida entre sus personajes principales (Kirk, Spock y McCoy), un elemento que se convirtió en uno de los ingredientes principales de la serie y que convirtió a sus protagonistas en iconos televisivos.

Evolución de la franquicia.
La serie fue cancelada en el año 1969 debido a sus bajos índices de audiencia, si bien se comenzó a crear un grupo de fans que aunque poco numeroso era muy activo. La clave del éxito de Star Trek se debió a su posterior redifusión en canales locales norteamericanos donde, con un horario de emisión adecuado para un público adolescente, obtuvo muy buenas audiencias.

Star Trek fue vendida a más de 100 países. Pronto comenzó a consolidarse el movimiento fan alrededor de la serie, cuyos miembros son conocidos como trekkies. Star Trek se acabó convirtiendo en un importante producto cultural.

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El elenco original durante la serie de películas.

La franquicia produjo un total de seis series y diez films, desarrollando un destacable universo/canon de consistencia ligado, asimismo, a un gran número de novelas, comics, videojuegos, y multitud de material de merchandising. Este canon vincula la franquicia principalmente a un público fan (trekkie), para el cual su desarrollo coherente es un elemento importante que les permite experimentarla y disfrutarla de forma intensa.

Así, pues, todas las adaptaciones cinematográficas y las serie de televisión son productos hechos para los fans, con coherencia interna y respetando la cronología creada a los largo de 40 años. Esta intensa vinculación entre producción y publico ha marcado la línea principal de desarrollo de la franquicia, cerrando en parte el acceso a un público amplio/generalista.

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Los protagonistas de Star trek, la Nueva Generación.

Crisis y relanzamiento de la franquicia. Star Trek 2009.
Si bien la franquicia se ha desarrollado durante los últimos 43 años, la llegada del siglo XXI pareció no serle muy propicia. La recaudación de las diversas entregas ha seguido una tendencia a la baja, con algunas excepciones, siendo la recaudación de Star Trek Nemesis (2002) la más baja de toda la franquicia . La situación se agravó en el año 2005 al cancelarse la emisión televisiva de Star Trek Enterprise, la última serie en activo de la franquicia. Star Trek había pasado de ser un icono del entretenimiento audiovisual a convertirse en un producto económicamente no rentable.

CapturaEn este contexto de declive de la franquicia Paramount inicia la producción de una nueva entrega cinematográfica de Star Trek. La propuesta es ofrecida a los productores Roberto Orci, Alex Kurtzman, J. J. Abrams y Damon Lindelof. Los objetivos son relanzar y rejuvenecer la franquicia manteniendo al público fan pero ampliando su reclamo a nuevas audiencias, principalmente jóvenes.

Para ello retoman la idea de rodar una precuela a la serie clásica ambientada en la época de formación de los personajes principales en la Academia de la Flota Estelar, un planteamiento recurrente desde los años 60, que evita, asimismo, la creación de un nuevo marco temporal en la franquicia.

El proceso de producción del film está inmerso en un periodo en el que se ha generalizado entre los grandes estudios norteamericanos la relectura y actualización de personajes y franquicias míticas del cine y la televisión del pasado, como Star Wars, Mision Imposible, Transformers, Battlestar Galactica o Desafío total. Una estrategia con la cual las majors norteamericanas tienden a invertir en proyectos probados y con reclamo que aseguran en parte el riesgo de la inversión, adaptándolos y haciéndolos asequibles a un público amplio (y joven) y a contextos socio-culturales diferentes a los que pertenece el original.

Es interesante al respecto detenerse en la amplia y diversa terminología que se ha utilizado para definir la naturaleza de la nueva entrega de Star Trek, que incluye conceptos como remake, revisitación, upgrade, reboot, precuela, re-invigoration, re-vitalization, reborn, re-imaginación o re-invención.

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Cartel publicitario de Star Trek 2009.

Producción.
El objetivo de producción es reelaborar la franquicia para convertirla en un blockbuster, una gran producción con una gran recaudación a nivel mundial, aunque respetando la visión optimista, pacífica y utópica de universo Star Trek. Transformar una vieja franquicia en apuros en una evento actual, fresco y de éxito en pleno siglo XXI.

La estrategia de producción se basa en el desarrollo de un argumento que satisfaga las exigencias de los fans, pero que al mismo tiempo permita llegar a un público más amplio. Para ello el film se encuadra en acontecimientos establecidos por el canon de la franquicia, como son los orígenes de los roles principales (Kirk y Spock), su ingreso en la Academia de la Flota Estelar y el inicio de su servicio en la nave Enterprise junto al resto de la tripulación original, aunque a partir de la deconstrucción y posterior reelaboración libre del propio canon.

Esto se consigue gracias al desarrollo de la línea argumental del film (el viaje temporal de la nave romulana, el principal enemigo de la entrega), que permite re-iniciar una nueva línea temporal desde el mismo origen de la franquicia, re-adaptar la historia establecida en el canon y crear un nuevo marco de acción acomodable a los gustos y exigencias del público actual.

Deconstruyendo, reescribiendo y alterando el canon de la franquicia, sin disipar el referente argumental de la misma, el film se convierte en una lanzadera para llegar tanto a los fans de la saga como al público amplio (y juvenil), al que no le hace falta conocer su desarrollo anterior y al que solo le interesa el nivel de acción y la calidad del film. De esta forma se crea una secuela para los fans, que es al mismo una precuela iniciadora para los no fans, estableciéndose un nuevo set de aventuras para la franquicia que poder adaptar a las nuevas audiencias.

link-searchingStar Trek. La reelaboración de la franquicia. 2ª parte.

link-searchingCrítica cinematográfica: Star Trek, en la oscuridad (J.J. Abrams)


Escrito por Jorge Pisa Sánchez

Crítica cinematogràfica: Menú degustació, de Roger Gual

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El 30 de juliol de 2011 tancava les seves portes El Bulli, un paradís per a gastrònoms d’arreu del món capitanejat pel mediàtic Ferran Adrià; que un negoci tanqui una etapa no hauria d’ésser noticiable, però en aquell cas ho fou perquè ho deixava en el seu moment més exitós, quan estava considerat el millor restaurant del món. El director Roger Gual va veure, en aquest esdeveniment, l’escenari ideal per a ambientar-hi una comèdia coral amb la cuina creativa com a teló de fons, i el resultat és Menú degustació, una història entre fogons sense barreres idiomàtiques (català, anglès i japonès comparteixen espai sense problemes), cuinada de forma senzilla i amb uns ingredients infal·libles –amor i humor– en què tot gira al voltant de la parella protagonista (uns correctes Claudia Bassols i Jan Cornet) i la seva presència en el darrer sopar servit al Chakula, el millor restaurant del món situat en una localització esplèndida: la Costa Brava.

El cert és que aconseguir taula en un d’aquests centres tecno-emocionals no resulta gens senzill, és precís fer-ho amb un any d’antelació; i si la vida et pot canviar en un segon, què no pot passar durant el transcurs d’un any? Doncs això: la reserva anticipada no feia preveure que aquell dia tan esperat pel Marc i la Raquel (ell, un pediatra d’aspecte despistat i addicte a la feina; ella, una escriptora d’èxit inquieta i cosmopolita) arribaria quan ja no són parella, quan fa temps que ho van deixar estar i la relació entre ells és inexistent. Però una oportunitat com aquesta no es pot perdre, així que es retrobaran per a anar a sopar i, qui sap, potser reprendre la relació durant una nit única i en un lloc on compartiran experiències sensorials amb la resta de comensals, als quals l’espera també els ha canviat els plans inicials.

Claudia Bassols i Jan Cornet, en un fotograma de la pel·lícula
Claudia Bassols i Jan Cornet, en un fotograma de la pel·lícula

Gual utilitza el món dels restaurants més sofisticats per a establir un encertat paral·lelisme entre vida i gastronomia, amb una conclusió ben clara: és totalment inútil pretendre tenir-ho tot controlat, tant en el dia a dia com en la cuina necessitem emprar grans dosis d’improvisació amb què podrem triomfar en tot allò que ens proposem. Així, i sense presentar un argument de gran originalitat –una exparella que comprova l’error que va ser deixar-ho estar, al mateix temps que el nou promès d’ella intenta allunyar-la del seu ex–, la pel·lícula manté l’interès en tot moment, amb Bassols i Cornet encapçalant un elenc extens i internacional en què trobarem noms tan coneguts com els de Vicenta N´Dongo, Andrew Tarbet, Santi Millán, Andrés Herrera, Fionnula Flanagan, Stephen Rea i Marc Rodríguez, entre d’altres, però amb dos actors entestats en acaparar els millors plans i eclipsar els protagonistes principals: Marta Torné (el contrapunt lluminós a la seriositat nipona dels seus acompanyants, feliçment desinhibida i sense pèls a la llengua) i Iván Morales (un cambrer que en té prou amb dues seqüències per a embolicar la troca de forma definitiva).

Cuinat a foc lent, aquest Menú degustació deixarà un bon regust en l’espectador, que hi trobarà una comèdia simpàtica en què l’alta cuina exerceix de perfecte personatge secundari –les imatges que mostren la delicada confecció dels plats són d’una bellesa impactant gràcies a l’extraordinari assessorament dels germans Joan i Josep Roca (El Celler de Can Roca), exercint també de personatges abans de convertir-se en els millors cuiners del món–, un menú que funciona millor quan deixa de banda els clixés de la comèdia romàntica i es centra en les peripècies de la resta dels comensals, i amb el colofó d’unes postres genials: l’hilarant aparició de les sempre pintoresques Nancys Rubias (amb el loquaç Mario Vaquerizo al capdavant) al so de Mi gran noche, de Raphael, uns moments delirants que ens fan imaginar-los com els protagonistes alternatius del típic anunci de cervesa estiuenc.

Títol: Menú degustació
Director: Roger Gual
Intèrprets: Jan Cornet, Claudia Bassols, Vicenta N’Dongo, Andrew Tarbet, Fionnula Flanagan, Stephen Rea, Marta Torné, Togo Igawa, Akihiko Serikawa, Timothy Gibbs, Andrés Herrera, Iván Morales, Andrea Ros, Santi Millán, Marc Rodríguez, Joan Roca, Josep Roca, Nancys Rubias
Guió: Roger Gual, Javier Calvo
Any: 2013
Durada: 87 minuts

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Escrit per: Robert Martínez Colomé

Crítica cinematográfica: Star Trek, en la oscuridad (J.J. Abrams).

    EXCLUSIVA-Poster-en-espanol-de-Star-Trek-En-la-oscuridad_noticia_mainEl próximo 5 de julio llega a las grandes pantallas españolas la nueva entrega de Star Trek, la primera secuela de la nueva franquicia producida y dirigida J.J. Abrams e interpretada, en los principales roles, por Chris Pine, Zachary Quinto, Karl Urban y Benedict Cumberbatch. Un film que mantiene las innovaciones establecidas en la anterior entrega (Star Trek 2009, J.J. Abrams, 2009) y que representa un paso adelante para la saga galáctica de ciencia ficción.

A la película le cuesta muy poco metraje desparramar la acción inicial sobre la pantalla. Los primeros minutos nos presentan el final de lo que vendría a ser una aventura habitual de la Enterprise (en la nueva franquicia) en la que Kirk y Spock intentan salvar un planeta de la extinción provocada por la erupción de un volcán, a pesar de las prohibiciones a la intervención establecidas en la Primera Directiva. Una vez finalizada la demostración/presentación inicial, la trama se encamina hacia la acción propia de esta nueva entrega.

De vuelta a casa los tripulantes del Enterprise tendrán que enfrentarse a una nueva amenaza. Un devastador atentado ha puesto de manifiesto una alarmante realidad: la Flota Estelar está siendo atacada desde dentro, y las consecuencias van a sumir al mundo entero en una grave crisis. El capitán Kirk dirige la nave Enterprise en una misión para capturar al hombre que parece ser el responsable del torbellino de violencia y destrucción.

HH-27766RLos tripulantes de la nave descubrirán las desmesuradas capacidades físicas y mentales de su prisionero y que algo oscuro está pasando en el seno de la Federación, cuando todo parece que la guerra con el poderoso y militarizado imperio Klingon está a punto de estallar. El hombre que han capturado tendrá la explicación a todo lo que está pasando, pero antes de conocer la verdad tendrán que descubrir cuáles son sus auténticas intenciones.

La nueva aventura de los tripulantes del Enterprise pretende maravillar tanto a los fans de la saga como a los espectadores más jóvenes del cine de acción y de ciencia-ficción, ya que mantiene un equilibrio tenso entre ambos tipos de público, rejuveneciendo y potenciando la acción del film al mismo tiempo que hace continuas referencia al canon del universo Star Trek, aunque este estallara en centenares de miles de pedazos en la entrega anterior. El film mantiene también un equilibrio entre las clásicas escenas de acción de puente de mando propias de la saga y las escenas de acción rápida al más puro estilo de las sagas Transformers, Mision Imposible o Iron Man, un estilo propio de los nuevos tiempos.

En esta nueva entrega el argumento se desarrolla alrededor de uno de los personajes más iconográficos de Star Trek que no es otro que Khan, el ser mejorado genéticamente que protagonizó uno de los capítulos de la serie original y una de las películas más exitosas de la saga cinematográfica. Y uno de los aciertos más sustanciales a nivel de casting ha sido la elección de Benedict Cumberbatch para encarnar al cruel y despiadado Khan, en una interpretación que le hace perder al personaje vigor y corporalidad  pero que en cambio le dota de una dimensión más aterradora y mortífera. Una interpretación del malvado del film que supera, a mi gusto, la que ofreció Eric Bana en la entrega anterior.

HH-28997CLa elección de Khan como malvado de esta entrega confirma el hecho, ya previsto en la concepción de la anterior entrega, de que todo el mundo desarrollado en Star Trek, ya sean klingons, romulanos, cardasianos, la máquina-con alma Vejer, los seres extraterrestres con intención de reanudar la comunicación con las ballenas de la Tierra, los Borg y así un largo etcétera, poseen muchos puntos para volver a personarse en las grandes pantallas, eso sí, con facciones renovadas y actualizadas destinadas no solo a los fans más viscerales de la franquicia, sino a un público amplio gustoso de las fantasías futuristas plagadas de acción.

Esta entrega se centra, por otra parte, demasiado en la relación de amistad forjada entre Kirk y Spock, otro de los sellos de marca de la saga, de una forma que reduce la presencia de los otros tripulantes de la nave en el film. Sulu, Chejov, Scotty o el propio dr. McCoy pierden cuota de pantalla, dejando sus historia aparcadas en la mesa de guión (si es que alguna vez las tuvieron), y reduciéndolos en algunos casos a meros comparsas. El único personaje que se salva de la purga es Uhura, que mantiene su relación sentimental con Spock la cual se desarrolla algo más en esta entrega.

Hallamos, asimismo, en el film una re-definición de los caracteres principales, Kirk y Spock, en un sentido muy actual que en parte se vislumbraba en la entrega anterior. Kirk mantiene su atractivo habitual, sobre todo con las féminas, y un espíritu rebelde que sí que enlaza con la saga anterior. Si bien con Spock la re-definición hace hincapié en la intensa lucha interna que se desata entre su parte humana y emotiva y su naturaleza vulcaniana y lógica, que aunque pega mucho con la constante re-visión actual de personajes literarios y cinematográficos clásicos, creo que desarrolla temáticas no muy acordes con la definición tradicional del personaje. Pero los nuevos tiempos y las nuevas formas mandan… sobre todo en el consumo televisivo y cinematográfico.

HH-00789CAdemás la película sufre de un metraje algo extenso (132 minutos) invertido en secuencias que seguro que podrían aligerarse. De esta forma la primera parte del film es bastante más lenta en comparación con la segunda, en la cual la acción se precipita con toda una serie de escenas (la captura de Khan, el combate entre las diferentes naves y la lucha final contra el malvado) que llenarán de gozo a aquellos a los que les guste la acción cinematográfica realizada según los cánones el siglo XXI. Por otro lado en la segunda parte del film la acción será la que predomine y la que le dé ese toque que ya tuvo la entrega anterior y de la que ya gozaron, a su manera, episodios como Star Trek II, la ira de Khan (Nicholas Meyer, 1982) o Star Trek: Primer contacto (Jonathan Frakes, 1996), las entregas con un mayor éxito de audiencia de la saga.

Pero como ya pasaba en el anterior film, y como se preocuparon de constatar Abbrams y el resto del equipo de producción, aunque se halla actualizado la franquicia, el canon Star Trek, construido a partir de las diferentes series y las películas de la saga, está muy presente aunque de una forma alterada, y se hace referencia a él de forma continua en el film: así hallamos a los famosos tribbles, continuas frases y situaciones fácilmente reconocibles, el renovado Khan o una re-filmación de una de las escenas finales de Star Trek II La Ira de Khan, que harán, seguro, las delicias de los fans de la saga.

Como artista invitado aparece en esta entrega Peter Weller, icono de la ciencia-ficción gracias a su participación en películas como Robocop (Paul Verhoeven, 1987), Leviathan: El demonio del abismo (George P. Cosmatos, 1989) o Asesinos cibernéticos (Christian Duguay, 1995) y que interpreta al almirante Marcus de la Flota estelar, en una interpretación agradecida, seguro, por los fans del género.

Como no podía ser de otra forma los efectos especiales están a la altura de una superproducción con un presupuesto de 185 millones de dólares, que vuelven a poner a la saga a la altura de los grandes estrenos del verano. Efectos que son potenciados de nuevo por la música compuesta por Michael Giacchino, que le da al film esa magnificencia que ya poseía la anterior entrega y para la cual se han creado nuevos temas y nuevas fanfarrias, reconocibles y vinculables a la nueva franquicia.

HH-STIDVFX_001Por lo que respecta a la trama, esta es algo complicada, y avanza de forma algo lenta, como ya comenté, en la primera parte de la película. Si bien pone en juego toda una serie de intrigas políticas, militares y corruptelas varias, muy al estilo, en parte, de lo que ya pasaba en Aquel país desconocido (Nicholas Meyer, 1991), y muy acordes con los tiempos actuales en los que vivimos, en los cuales, después de la caída de las torres gemelas, la política a nivel nacional e internacional parece cubierta de negruras y conspiraciones que escoden la voluntad de dominación política o económica del mundo.

Una trama que hipoteca la ciencia-ficción más filosófica que caracterizaba a muchas de las producciones clásicas, por una acción-entretenimiento, sin la cual, la franquicia no hubiera sobrevivido, seguro, a estos tiempos en los que la diversión y el «no va más» se imponen a la hora de marcar el consumo cinematográfico y cultural en general.

Un detalle que agradecerán los fans más trekkies de la saga es la nueva aparición, aunque de forma muy breve, de Leonard Nimoy, que prosigue su vinculación con la nueva franquicia como marca registrada de la casa que da pedigrí a toda la aventura.

En resumen, todo un gustazo volver a ver al Enterprise y sus tripulantes en activo de nuevo, aunque en una versión rejuvenecida, si bien seguro que la segunda entrega de la nueva franquicia, que ya ha recaudado la friolera de 258 millones de dólares en todo el mundo, no será del pleno agrado de los trekkies más puristas, a los que en verdad casi no les gusta nada, aunque proporcionará una dimensión de disfrute a aquellos públicos menos acomplejados que lo que buscan es diversión y acción en las películas que consumen en la gran pantalla. Todo ello ligado a una idea, la creada por Gene Roddenberry, que sin duda ha sabido perdurar ufana y presumida, por lo que se ve, al paso del tiempo.

Título: Star Trek: En la Oscuridad
Título Original: Star Trek Into Darkness
Director: J.J. Abrams
Guión: Roberto Orci, Alex Kurtzman, Damon Lindelof
Reparto: Chris Pine, Zachary Quinto, Zoe Saldana, Simon Pegg, John Cho, Karl Urban, Anton Yelchin, Benedict Cumberbatch, Alice Eve, Peter Weller
Música: Michael Giacchino
Fotografía: Daniel Mindel
Género: Ciencia Ficción
Nacionalidad: USA
Estreno: 5 de julio de 2013

Escrito por Jorge Pisa Sánchez

Crítica (cómic y película): Una bala en la cabeza, de Walter Hill.

una bala en la cabeza portadaUna bala en la cabeza. El cómic.

Empezamos por los peces pequeños. Agitamos el agua del acuario hasta que los peces gordos se pongan a hacer tonterías. Nosotros nos quedamos en el borde y golpeamos la cabeza de los que salgan a respirar”. Jimmy

«Louis y Jimmy son dos sicarios que han recibido la orden de asesinar al senador Sterling. Los métodos de los dos matones son bastante expeditivos y se llevan por delante a una menor que estaba en la cama con el senador en ese momento.
Dos policías Perry y Carlisle investigaran el caso con el estupor de ver como las altas esferas tapan lo que pasó en realidad con Sterling. Se están metiendo en una senda peligrosa que desembocará en una extraña unión con ansias de venganza«.

El cómic Una bala en la cabeza se publicó con éxito en Bélgica y Francia en tres álbumes hace unos 9 años. En España pasó sin pena ni gloria en el año 2012 en el formato “De Bolsillo” de Mondadori. Eso sí, a un precio muy asequible de 12,95 euros que incluía 172 páginas a color.

una-bala-en-la-cabezaAlexis Nolent, que firma la novela gráfica como Matz, es el guionista de este duro thriller policiaco que se desarrolla con mucha acción y bastante mala leche. Un Pulp Fiction en cómic porque Una bala en la cabeza es como sumergirte en la película de Tarantino en la que se suceden diálogos chocantes y divertidos salpicados con estallidos de violencia. El protagonismo recae a lo largo las páginas del comic en varios personajes que tienen su peso a medida que avanza la trama.

El guionista ya había narrado la vida normal de un sicario en su anterior obra El Asesino. Hay momentos en que el argumento resulta confuso, pero sigues leyendo el cómic porque te enganchan sus conversaciones “trascendentales”. Además no deja de ser una historia policial de personajes muy opuestos pero obligados por las circunstancias a trabajar juntos, algo que ya funcionaba en el cine de los ochenta y que, por lo visto, mantiene su vigencia en la actualidad.

El dibujo de Colin Wilson sin ser muy vistoso te sumerge en los largos diálogos sin cansar, debido a la variedad de planos (aunque predomina el primer plano), enfoques y tamaño de viñetas. Y aunque no haya muchos paisajes se vislumbra que la trama se desarrolla en Nueva York y alrededores. Las escenas de acción están, además, muy bien resueltas. Aunque este cómic no es una obra de referencia como 100 Balas de Brian Azzarello y Eduardo Risso tiene ritmo y se lee de un tirón.

Si te gustan los cómics policíacos con violencia, traiciones, emboscadas, y extrañas conversaciones ahora tendrás una nueva oportunidad de leerlo, porque con el estreno de la película basada en el cómic dirigida por Walter Hill e interpretada por Sylvester Stallone es posible que se vuelva a reeditar. A destacar ese epílogo final a lo 800 balas (Alex de la Iglesia, 2002) que desgraciadamente en la versión cinematográfica ha quedado descartado.

UNA BALA EN LA CABEZA.
Título original: Du plomb dans la tête.
Nacionalidad: Francia.
Guión: Alexis Nolent (Matz).
Dibujo: Colin Wilson.
Color: Chris Blythe.
Edición: 176 págs, color. DeBolsillo, abril 2012.
Precio: 12,95 €.
Traducción: Rosa Alapont Calderaro.
Temática: policiaco / género negro.

Una bala en la cabeza. La película.

una-bala-en-la-cabeza-carteJimmy Bobo (Sylvester Stallone) y Louis (Jon Seda) son dos asesinos a sueldo. Su última misión con éxito ha sido eliminar a un policía corrupto, pero alguien ha ordenado deshacerse de ambos. La máquina de matar Keegan (Jason Momoa) cumplirá la mitad del encargo, dejando a un Jimmy lleno de ira. El policía Taylor Kwon (Sung Kang) investiga el caso y no tendrá más remedio que colaborar con Jimmy.

El director de la película es Walter Hill un veterano del género de acción que cuenta en su filmografía con algunos títulos tan conocidos y dispares como El luchador (1975) con el inefable Charles Bronson; Forajidos de Leyenda (1980); Límite: 48 horas, precursora del género de policías muy diferentes obligados a trabajar juntos; Calles de Fuego (1984) que sin estar basada en un cómic lo parecía; Danko: Calor Rojo (1988) con Arnold Schwarzenegger, el otro action hero por excelencia; Jerónimo, la leyenda (1993); El último hombre (1996) con Bruce Willis e Invicto (2002), la que hasta ahora era su última película para el cine con otro duro del género como Wesley Snipes. Hay que añadir que Una bala en la cabeza está producida por Joel Silver, otra garantía de éxito y buen hacer. Aunque el resultado no ha sido exactamente el esperado.

una_bala_en_la_cabeza10Una bala en la cabeza es una buddy movie en toda regla, solo que esta vez los protagonistas no son la clásica pareja de policías, sino un policía y un asesino a sueldo. Más opuestos imposible. Un thriller con crímenes, ajustes de cuentas, investigaciones, traiciones y algunos toques de humor que surgen de la tensa relación que se genera entre los dos personajes principales.

Stallone ya había interpretado el papel de asesino anteriormente en el film Asesinos (Richard Donner, 1985)  y ha querido repetir la experiencia. Un asesino, sí, pero con sus códigos: no mata ni a niños, ni a mujeres, ni a quien no se lo merezca. El actor, serio y rígido en su papel, no está mal, el problema es que es Stallone y hace de Stallone. Será un indudable reclamo para el film, pero obliga a su personaje a alzarse como el protagonista de la película, haciendo desparecer, en gran medida, el peso de los demás.

El choque entre los caracteres y las formas de actuar del policía (Taylor Kwon) y el asesino (Jimmy Bobo) está bien conseguido. Además Jimmy es un dinosaurio que no entiende de las nuevas tecnologías con lo que la diferencia entre sus métodos expeditivos y los de Kwon es todavía mayor. Si a esto le sumas que este último es de origen asiático ya tienes más chistes provocados por el choque cultural entre los personajes. Son “la extraña pareja”.

una_bala_en_la_cabeza21A Jason Momoa esta vez le viene que ni pintado el papel de malvado matón y no como el de la fallida nueva versión de Conan (Marcus Nispel, 2011). Otros secundarios como Christian Slater aportan colorido a la película. Sarah Shahi es “la chica” en un papel que al principio parece diferente pero que desembocará en lo rutinario en este tipo de películas.

El film contiene duras peleas con ostias que suenan como panes, y mucha testosterona. Empieza bien pero se va resolviendo como se esperaría en una película ochentera del género. Todo a la vieja usanza, sin grandes presupuestos, con pocas escenas espectaculares, ni apenas efectos especiales. Una película entretenida pero simple y previsible que solo pretende eso.

Todo esto, claro, si no te has leído la fuente original, el cómic. Entonces la cosa cambia. No entiendo como teniendo un material tan apetecible e interesante lo han desechado en su mayoría dejando una película descafeinada y muy simplista. La trama policial del cómic no es tan sencilla como la mostrada en la película, en la que también intervienen dos periodistas que siguen el caso a través de Perry, el agente compañero de Kwon, que investiga el caso con él y que corre la misma suerte que el compañero de Jimmy. Esto refuerza y hace creíble que el policía quiera ir a toda costa a por los culpables aunque para ello tenga que trabajar codo a codo con un asesino a sueldo.

una_bala_en_la_cabeza11Lo peor es que han desaparecido todos los diálogos intrascendentes que eran el alma y lo mejor del cómic. Jimmy y Louis daban a la historia un toque muy a lo Tarantino con sus diálogos, pensamientos y accidentales actuaciones y la cosa funcionaba con un alto componente de humor negro. No esperéis encontrar zapatos de dos mil dólares, ni a tipos de mujer favoritas como Kim Bassinger, ni peces pequeños, ni grandes. Solo unos pocos de los diálogos mantenidos entre policía y asesino se acercan al estilo del cómic. Además al estar el personaje de Jimmy interpretado por Stallone se ha suavizado su carácter, dándole un toque de «soy el malo pero no tanto». Solo basta ver los primeros 20 minutos de la película para ver que, por desgracia, es una adaptación pobre del cómic. Al final Una bala en la cabeza acaba siendo una película convencional de este género.

Título original: Bullet to the Head
Título español: Una bala en la cabeza
Año: 2013
Duración: 91 min.
País: Estados Unidos
Director: Walter Hill
Reparto: Sylvester Stallone, Jason Momoa, Christian Slater, Sarah Shahi, Adewale Akinnuoye-Agbaje, Sung Kang, Marcus Lyle Brown, Jon Seda y Brian Van Holt
Guión: Alessandro Camon (Novelas gráficas: Alexis Nolent)
Música: Steve Mazzaro
Fotografía: Lloyd Ahern II
Productora: Warner Bros Pictures / Dark Castle Entertainment / IM Global / After Dark Films
Género: Acción, Thriller, Policiaco

Escrito por Taradete

Crítica cinematográfica: Si fuera fácil, de Judd Apatow

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Judd Apatow debutaba como director cinematográfico en 2005 con Virgen a los 40, una comedia cuyo protagonista permanecía anclado en una eterna adolescencia, incapaz de asimilar su inevitable entrada en el mundo adulto; con esta película, Apatow daba el primer paso en su trayectoria para ser considerado el auténtico “renovador de la comedia americana”, apelativo que se ha ido granjeando con sus siguientes films y sus múltiples colaboraciones como guionista y productor en diversos proyectos. Ahora llega a nuestras pantallas su cuarto largometraje, Si fuera fácil, en el que retoma a dos personajes secundarios que aparecían en Lío embarazoso (2007) para protagonizar esta historia sobre pequeños conflictos cotidianos en una familia norteamericana tipo, justo cuando marido y mujer se encuentran a un paso de la temida crisis de los cuarenta.

El conflicto aparece ya en los primeros instantes de la película: es el cumpleaños de su esposa, y Pete aguarda junto a sus hijas para entregarle el imprescindible pastel, pero al que ha escatimado un par de velas porque Debbie se niega a admitir la evidencia, que esos cuarenta años no se podrán ignorar así como así. De esta manera arranca Si fuera fácil –un título que quizás produce más bien rechazo, ¿por qué no conservar el original, This is 40, mucho más acertado?–, con Debbie y Pete –sí, él también alcanzará esa cifra en esa misma semana– totalmente desorientados ante la difícil misión de asumir su nueva situación como cuarentones y todo lo que ello representa –replantearse su relación de pareja, tanto sentimental como sexualmente, dejar a un lado los sueños que ya no cumplirán, practicar deporte para aferrarse a la juventud que se escapa, modificar los hábitos alimenticios de toda la familia, enfrentarse a los problemas económicos y laborales,…–, al mismo tiempo que deben lidiar con una hija adolescente –Sadie, enganchada sin remedio a Perdidos– y con la pequeña de la familia –Charlotte–, quien aporta el necesario sentido común desde su mirada infantil e inocente. Y todo ello sin olvidar a sus padres, dos figuras ausentes en sus vidas e incapaces de demostrar sus verdaderos sentimientos hacia ellos –el padre de él, Larry, es una sanguijuela con problemas económicos; el padre de ella, Oliver, es un extraño incluso para su propia hija–.

La -aparentemente- idílica familia de 'Si fuera fácil'
La -aparentemente- idílica familia de ‘Si fuera fácil’

No hay duda que Judd Apatow acierta en su modo de afrontar la confección de la película: una vez más se ha rodeado de amigos para el rodaje –tanto Paul Rudd como Jason Segel son dos de sus cómplices habituales–, pero en esta ocasión el ambiente era más familiar que nunca, con su esposa y sus hijas como protagonistas –Leslie Mann, Maude y Iris Apatow–; así es más fácil trabajar porque todo fluye con naturalidad, y el resultado es una deliciosa comedia generacional con cierto regusto amargo sobre el paso del tiempo y la ineludible necesidad de aceptar la realidad, por muy cruda que sea esta, una película con el sello habitual de Apatow que ejemplifica su forma de entender la vida, realizada con su inconfundible sentido del humor, siempre eficaz y con el que arranca carcajadas a partir de diálogos ingeniosos, malentendidos grotescos y situaciones absurdas (no se pierdan la reunión del matrimonio con la directora del instituto y la madre de un chaval, puro despropósito), a la vez que refleja la contradicción existente en la sociedad del siglo XXI, en la cual vivimos rodeados de aparatos tecnológicos que nos facilitan conversar con cualquiera, por lejos que se encuentre, mientras somos incapaces de comunicarnos con nuestros seres más cercanos.

Título: Si fuera fácil
Director: Judd Apatow
Intérpretes: Paul Rudd, Leslie Mann, Maude Apatow, Iris Apatow, Lena Dunham, Jason Segel, Megan Fox, Chris O’Dowd, Melissa McCarthy, Charlyne Yi, John Lithgow, Albert Brooks, Ryan Lee, Annie Mumolo, Wyatt Russell
Guión: Judd Apatow
Año: 2012
Duración: 134 minutos

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Escrito por: Robert Martínez Colomé

Crítica cinematográfica: The Host (La huésped), de Andrew Niccol.

Poster_TheHost_cast_1(1)Siempre es una alegría, al menos para aquellos que disfrutan con el género, el estreno de una película de ciencia-ficción, sobre todo debido a su escasa programación en las grandes pantallas y a sus frecuentes carencias a la hora de desplegar costosos efectos especiales o tramas realmente interesantes. Por suerte el primer trimestre del 2013 inició recorrido con el prometido estreno de varias producciones de género, entre las que destacan La huésped, la española Los últimos días, Oblivion, interpretada por Tom Cruise o Star Trek: en la oscuridad que llegara a las carteleras españolas a principios del mes de julio.

La primera en llegarnos ha sido La huésped, una película romántica de ciencia ficción basada en la trilogía escrita por Stephenie Meyer, creadora de la Saga Crepúsculo, y que se estrena en España el próximo 22 de marzo con el objetivo de galvanizar las emociones de los seguidores más jóvenes, y no tanto, de las novelas y versiones cinematográficas de las obras de la autora.

La película está dirigida por Andrew Niccol, director con experiencia en el género y responsable de films como In time (2011) o Gattaca (1997), dos producciones que tienen en común con La huésped su condición distópica, esto es, el mostrarnos un mundo futuro en el que la tiranía y las desigualdades económicas y sociales están a la orden del día, «donde la realidad transcurre en términos antitéticos a los de una sociedad ideal» y contra los cuales tendrán que luchar los protagonistas de la misma.

IMG_4817.CR2La huésped nos plantea un doble argumento que combina romanticismo y ciencia ficción en una trama claramente influenciada por el clásico del género La invasión de los ladrones de cuerpos (Don Siegel, 1956), film que ya produjo la friolera de 6 versiones del mismo tema y que ahora Meyer y Niccol se esfuerzan por adaptar a los nuevos públicos, esto es, a los espectadores más jóvenes y voluntariosos a la hora de dejarse llevar por la invasión, en este caso de hormonas y sentimientos amorosos, del que está impregnada la película.

El film nos plantea en su apartado de ciencia-ficción una clásica historia de invasión en la que una raza alienígena, los «almas», invaden la tierra y se apropian de los cuerpos y las mentes de los humanos. La raza alienígena se ha apoderados de casi todo el planeta, creando una sociedad más justa y segura, mientras que la raza humana está en peligro de extinción. Tan solo algunos grupos de resistencia humana sobreviven. Una de las supervivientes humanas, Melanie Stryder (Saoirse Ronan), es capturada por los «almas». Su cuerpo servirá de huésped a una entidad alienígena llamada Wanderer, la cual tendrá que compartir su nuevo cuerpo con su anterior propietaria. Ambas consciencias iniciarán una trayecto de conocimiento mútuo que las llevará a ser perseguidas por la sociedad alienígena y a ser consideradas como una amenaza por la resistencia humana.

_MG_4815.CR2Como ven la trama es interesante, ya que nos vuelve a plantear, en un marco de ciencia-ficción, una historia de conocimiento del otro y de posible solución de conflicto. A este planteamiento se le suma una clásica y adolescente historia de amor, y nada menos que una historia de amor múltiple. Una vez que Melanie/Wanderer (a la que se le dará el nombre más humano de Wanda) se pongan en contacto con los miembros de la resistencia humana, el conflicto emotivo y hormonal surgirá entre el amor humano sentido entre Melanie/huésped por su «pareja» Jared (Max Irons) y su hermano pequeño, Jamie (Chandler Canterbury) y los intereses amorosos que comenzará a sentir el anfitrión/Wanda hacía Ian (Jake Abel), otro de los miembros de la resistencia. Así pues Meyer nos ofrece un nuevo triángulo amoroso. Si el de la saga Crepúsculo se estructuraba entre Bella Swan, la joven protagonista humana, un hombre lobo y un vampiro, la propuesta en La huésped se transforma en los deseos amorosos femeninos desdoblados en un mismo cuerpo, los sentidos por la humana Melanie y los experimentados por la entidad alienígena Wanda.

Por el camino transitamos por una historia de ciencia-ficción que si bien no es del todo original, si que destaca por lo interesante de su planteamiento. El film no trata de discutir o analizar las diferencias existentes entre las sociedades humana y alienígena, lo injusto de la situaciónn para los humanos o el enfrentamiento sin fin entre ambas especies, sino que se esfuerza por potenciar los elementos de entendimiento, los cuales se materializan en las vivencias emotivas de Melanie/Wanda y en su voluntad de comprenderse mutuamente. De esta forma La huésped lastra su potencial de género para convertirse en la base de una historia de amor adolescente y juvenil. Para ello el film posee un ritmo tranquilo y placido que permite, aún en un contexto de pretendida acción, desarrollar toda una serie de escenas enamoradizas que harán las delicias, seguro, de los seguidores de la obra de Meyer, y que se desvivirán por el dilema emotivo que sufre su, o mejor dicho, sus protagonistas femeninas principales.

IMG_6618.CR2La huésped se construye a partir de toda una serie de actuaciones correctas, entre las que incluimos las de Saoirse Ronan, Max Irons, William Hurt, Chandler Canterbury o Jake Abel. Mención especial se merece la interpretación de Diane Kruger que encarna a la entidad alienígena encargada de perseguir y acabar con la resistencia humana. Una interpretación también dual que se impone por lo intenso de su carácter. El film contiene, además, toda una serie de bellas imágenes que potencian tanto la trama romántica como el contexto de ciencia-ficción del film y que incluye las escenas rodadas en el desierto, el campo de trigo artificial cultivado por la resistencia, o las imágenes de las pupilas de los alienígenas, el único elemento visible que diferencia a humanos y aliens.

Así, pues, ya lo saben. La huésped nos presenta el inicio de una saga cinematográfica romántica de ciencia-ficción. La dualidad que constituye todo el entramado del film marcará el éxito de la propuesta. Se tendrá que ver cuál es el reclamo de la autora de la saga Crepúsculo, y una de las productoras de la película, a la hora de trasplantar un éxito mundial basado en una historia de amor/desamor ambientada en el mundo oscuro de la licantropía y el vampirismo, a un contexto de ciencia ficción, en la que la trama romántica predomina. No creo equivocarme al prever un exitazo a nivel planetario, basado no tanto en la calidad de la historia, correcta si un caso, o en la fuerza de su contenido ciencia-ficcional, lastrado por el fuerte componente romántico, sino por las reglas del éxito del cine actual: un elenco juvenil que arranque de los sofases a miríadas de jóvenes necesitados de las dosis de «fantasía romántica» que la realidad no les puede ofrecer; un gran presupuesto, aunque tampoco gigantesco; y una capacidad de promoción y de marketing que consiga llegar a todos aquellos, distribuidos en cualquier parte del planeta, que necesiten seguir las aventuras fantásticas y románticas de sus protagonistas, para constatar que al fin y al cabo, el entendimiento y la posible resolución de los problemas con los otros, sean estos los que sean, se puede alcanzar a través del amor y de la confianza. Algo que por desgracia, está muy lejos de la situación de distopía social, económica y cultural que vive el mundo en la actualidad.

Título: The Host (La Huesped)
Título Original: The Host
Director: Andrew Niccol
Reparto: Saoirse Ronan, Diane Kruger, Jake Abel, Max Irons, Frances Fisher, William Hurt, Chandler Canterbury, Boyd Holbrook, Stephen Rider, Scott Lawrence, David House y Jaylen Moore
Guión: Andrew Niccol
Música: Antonio Pinto
Fotografía: Roberto Schaefer
Adaptación de la novela The Host de Stephenie Meyer
Fecha de Estreno en España: Viernes, 22 de Marzo de 2013
Género: Thriller, Cienci-Ficción, Fantasía, Romántico
Nacionalidad: USA

Escrito por Jorge Pisa Sánchez

Crítica cinematográfica: Siete psicópatas, de Martin McDonagh

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El temor del creador a la página en blanco ha servido, paradójicamente, como inspiración a numerosos autores que han visto en esa situación angustiosa, en la alarmante falta de ideas, el origen perfecto para desarrollar una historia protagonizada por un escritor en apuros. En Siete psicópatas encontramos a un guionista con esos mismos problemas, Marty, a quien las musas han abandonado no sin antes regalarle un título que él mismo considera genial a pesar de no tener nada que ver con sus intenciones primigenias –esos asesinos no son los mejores aliados para realizar una historia pacifista–. Sin embargo, Marty no estará solo en esta empresa: Billy, su amigo del alma, un actor fracasado que gana unos dólares secuestrando a perros junto a Hans, intentará proporcionarle un buen argumento para que triunfe en la industria cinematográfica, al mismo tiempo que el grupo deberá escapar de Charlie, un gánster sanguinario que ha perdido a su pequeño Shih Tzu y hará cualquier cosa por recuperarlo.

Siete psicópatas es el segundo largometraje del dramaturgo angloirlandés Martin McDonagh (debutó en 2008 con Escondidos en Brujas, también protagonizado por Colin Farrell), una divertidísima comedia basada en el humor negro y la violencia desmesurada que se inicia como un homenaje a las películas con asesinos a sueldo, pero que muy pronto se transforma en una acertada reflexión sobre la violencia en el cine y los muchos tópicos que aparecen invariablemente en ese tipo de películas –desde la presencia de mujeres-florero como simples partenaires del protagonista a las inevitables localizaciones en el desierto, ideales para el cara a cara final de cualquier film sobre venganzas–, sin olvidar incluir referencias a las buddy-movies en las que la amistad prevalece por encima de cualquier dificultad –Billy ofrecerá la mejor historia a su amigo, y mostrará sus mejores intenciones al preocuparse por la afición de Marty a la bebida–. Y todo ello en un ejercicio malabarista de cine dentro del cine, con unos personajes que saltan de las páginas del guión para convertirse en una amenaza real a los protagonistas.

Colin Farrell, Sam Rockwell y Christopher Walken discuten en un fotograma de la película
Colin Farrell, Christopher Walken y Sam Rockwell discuten en un fotograma de la película

Así, McDonagh muestra cómo la violencia se puede transformar en diversión perversa en esta película juguetona pensada hábilmente para sorprender al espectador en todo momento –cuando el film corre el peligro de tomarse demasiado en serio a sí mismo, el director se saca un as en la manga para romper ese clima y provocar grandes carcajadas–, un excelente puzle en el que todo encaja con exquisita precisión, con unos diálogos brillantes herederos de Quentin Tarantino, situaciones salvajes en las que no faltan grandes dosis de sangre y un reparto eficaz en la difícil misión de no caer en la caricatura excesiva, encabezado por Colin Farrell y Sam Rockwell en los papeles protagonistas, y a quienes acompañan un inquietante Christopher Walken, un Woody Harrelson autoparódico y un melancólico Tom Waits siempre ensimismado en su inseparable conejo.

Título: Siete psicópatas
Director: Martin McDonagh
Intérpretes: Sam Rockwell, Colin Farrell, Abbie Cornish, Christopher Walken, Harry Dean Stanton, Kevin Corrigan, Woody Harrelson, Michael Pitt, Michael Stuhlbarg, Gabourey Sidibe, Zeljko Ivanek, Tom Waits, John Bishop, Olga Kurylenko, Christine Marzano
Guión: Martin McDonagh
Música: Carter Burwell
Año: 2012
Duración: 110 minutos

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Escrito por: Robert Martínez Colomé

Crítica: El último desafío, de Kim Jee-woon.

Poster_Ultimo_DesafioNo se crean que no fue una buena noticia el saber que, después de finalizada su carrera política, al menos por el momento, Arnold Schwarzenegger volvía a protagonizar una nueva película de acción. A los que pertenecemos a la era analógica y somos nostálgicos del esplendor cinematográfico vinculado a ella, nos apetece y agrada que las grandes estrellas del pasado (cercano) regresen a la gran pantalla y que, con algunos años de más, enseñen a las nuevas generaciones, empapadas de digitalización y de nuevas tecnologías, como se hacía cine de acción (y de humor y del bueno) por aquello de los 80 y los 90. Y nada mejor para ello que dos mega-estrellas del género que han «vuelto de entre los muertos» recientemente. El primero fue Sylvester Stallone, con la re-invención de una saga de mercenarios que ha funcionado francamente bien en taquilla. El segundo, Arnold Schwarzenegger, llega ahora con El último desafío, un film de acción realizado a la vieja usanza.

Nos ponemos en situación: Cortez (Eduardo Noriega), el líder de un cártel de narcotráfico escapa del FBI en el momento en el que lo trasladan desde las Vegas a una prisión de máxima seguridad. Su objetivo es huir de EE.UU. a través de la frontera con Méjico. Sus hombres han organizado la fuga desde el exterior, para la cual Cortez dispondrá de un coche de última generación. Para su desgracia la ruta de huída le obligará a pasar a través del pequeño pueblo fronterizo de Sommerton Junction,  del que es sheriff Ray Owens (Arnold Schwarzenegger), un ex-agente de la división de narcotráfico de Los Ángeles que abandonó el servicio en la gran ciudad para hallar algo de paz y de tranquilidad en un pueblo apartado y tranquilo. Cortez y sus secuaces harán todo lo necesario para abrirse paso hasta la frontera mejicana, aunque no contarán con la resolución de un viejo sheriff y de su decidido y variopinto grupo de ayudantes que, alertados, intentarán evitar la huida.

LastStand1El último desafío es un regreso, tanto del actor como de una forma de hacer cine de acción, que gustará a aquellos a los que les atropellan las formas aceleradas y enrevesadas en las que se hace el cine de acción en la actualidad. Lo primero y más agradecido es que Schwarzenegger no engaña: se presenta en la pantalla sin ocultar que está más viejo, que han pasado 10 años desde que interpretó su última película como personaje principal. De ahí que se haya optado acertadamente por la idea del retiro del protagonista en el pueblo junto a la frontera con Méjico, ¿tal vez una referencia al abandono temporal de la industria cinematográfica por parte del actor?

Como les decía la acción del film mantiene el estilo de lo que se hacía en los años 80/90, cuando Schwarzenegger batía records de taquilla con sus películas: Una acción de carácter familiar, con un destacado toque de humor (del tipo del que estaban plagados films como Mentiras Arriesgadas o El último gran héroe) y con una velocidad que puede ser captada fácilmente por el ojo humano. A todo ello se suma la casi inexistencia de efectos especiales y mucho menos de digitalización, por lo que la trama y la acción parecen más realistas en comparación con los mega-productos mega-taquilleros que lideran actualmente la recaudación en los cines.

El film juega además con la contradicción entre «lo viejo» y lo nuevo, cosa que se puede ver en el enfrentamiento entre los representantes de la ley de Sommerton y los métodos de trabajo utilizados por el cártel dirigido por Cortez. Algo que queda, además, de manifiesto por la presencia del propio Schwarzenegger e incluso por las armas que sus ayudantes se ven obligados a utilizar frente a la arrolladora superioridad de calibre de «los malos».

A nivel de interpretaciones y de argumento no esperen encontrar nada especialmente destacable. En el lado de la ley hallamos, como no podía ser de otra forma, la presencia física de Schwarzenegger, al que acompañan Johnny Knoxville, Jaimie Alexander, Luis Guzmán y Zach Gilford, interpretando a una serie de personajes secundarios habituales en este tipo de films. Destaca, si un caso, Johnny Knoxville que interpreta a un «adicto» a las armas de fuego que será el personaje que aporte más peso humorístico al film. Punto y aparte merece la interpretación desencajada de un Forest Whitaker que bien bien no se sabe qué demonios hace en una película como esta.

_MG_9175.CR2Por el lado de los malos Eduardo Noriega convence en su papel de joven promesa del narcotráfico internacional, aunque su vertiente de villano de película de acción se lleva un claro suspenso. Merece una mención aparte el trabajo de Peter Stormare, al que se nota que le van los papeles que lo sitúan en el lado oscuro de la ley. Todo ello dirigido por el coreano Jee-woon Kim, que aunque más acostumbrado al género de terror consigue dar al film un punch mucho más que correcto.

El último desafío es una película que no pretende ir más allá de lo que es, el regreso de una «joven vieja» gloria del cine de acción y que lo hace como se hacía antes. Las dosis de humor ayudan al film a avanzar de forma placentera hacia el desenlace final y la acción posee la claridad y el acierto necesario para que el espectador salga contento de la sala de exhibición. Si bien el film pierde enteros al diseñar el enfrentamiento final entre Schwarzenegger y Noriega. Ni la fuerza sobrehumana de ambos ni los movimientos y golpes que se atizan mutuamente son creíbles, ni para un actor de 66 años como Schwarzenegger ni para uno más joven como Noriega. Este es seguramente el gran error del film, que Stallone solventa de una forma menos fantasiosa en su Mercenarios 2, al enfrentarse en el duelo final con el mítico Jean-Claude Van Damme. Pero bueno, estas parece que son las exigencias de las película de acción con gran estrella, a las que nadie puede escapar, ni el propio Schwarzenegger.

El último desafío es un film que disfrutarán aquellos que disfrutaban con el universo fílmico de Stallone, Schwarzenegger y compañía y a aquellos a los que les gusten las películas de acción que se hacía antes. Tampoco esperen mucho más… bueno si, reírse con los continuos gags humorísticos del film, en una propuesta que Schwarzenegger ha escogido para reintroducirse en el mundo de las estrellas del cine, y en el que nos deja claro que aunque sea algo mayor aún le queda mucha mecha por quemar. Ya veremos si acompañado por el éxito en taquilla como antes o no…

Título: El Último Desafío
Título Original: The Last Stand
Director: Kim Jee-woon
Reparto: Arnold Schwarzenegger, Forest Whitaker, Johnny Knoxville, Rodrigo Santoro, Jaimie Alexander, Luis Guzmán, Eduardo Noriega, Peter Stormare, Zach Gilford, Genesis Rodriguez, Daniel Henney y John Patrick Amedori
Guionista: Andrew Knauer
Productor: Lorenzo di Bonaventura
Productores ejecutivos: Guy Riedel, Miky Lee, Edward Fee, Michael Paseornek, John Sacchi
Director de fotografía: Ji Yong Kim
Música: Mowg
Género: Thriller, Acción
Nacionalidad: USA
Estreno en España: 1 de febrero 2013

Escrito por Jorge Pisa Sánchez

Crítica cinematográfica: Una pistola en cada mano, de Cesc Gay

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Para hacer una buena película tan solo son necesarios tres requisitos: una historia que aborde asuntos que interesen a su futuro público potencial, un elenco de actores capaces de dar verosimilitud a sus personajes y un director que tenga la habilidad suficiente para llevar a buen puerto el proyecto que tiene entre manos. Sin embargo, combinar con acierto esas premisas no siempre es fácil; de esta manera, cuando esos tres elementos coinciden en un mismo film el espectador no puede hacer otra cosa que no sea felicitarse por ello, sentarse en la butaca de su cine favorito y disfrutar de la experiencia. Y eso es exactamente lo que ocurre con Una pistola en cada mano, la nueva película del barcelonés Cesc Gay, quien regresa con una comedia coral –aunque a ratos melodramática– rodada en su ciudad y protagonizada por ocho hombres a la deriva, náufragos urbanos sin rumbo en la difícil tarea que es la vida.

A pesar de que el protagonismo recae en personajes masculinos, esta no es una película que predique las virtudes de los hombres ni pretenda exaltar su forma de ser, más bien sucede todo lo contrario: aquel estereotipo de “macho ibérico” de antaño queda en entredicho por unos personajes frágiles, desorientados, inseguros, perdedores e incapaces de reaccionar a la nueva posición a la que han sido relegados por las mujeres (“Nadie nos ofreció un manual de instrucciones para la vida” es el lacónico mensaje de Eduard Fernández), auténticas triunfadoras del film por su carácter decidido, desafiante y sin temor a afrontar los problemas, empeñadas en cuestionar eso de que el “sexo débil” –si es que lo hay– sea el femenino.

Luis Tosar y Ricardo Darín en un fotograma de la película
Luis Tosar y Ricardo Darín en un fotograma de la película

El planteamiento de la película es muy sencillo: seis encuentros casuales (o no) a lo largo de un día cualquiera en la ciudad, situaciones en las que dos personajes dialogan sobre sus relaciones, sus miedos, sus emociones, preocupaciones, en definitiva, que son incapaces de resolver por sí mismos. En esos diálogos –elaborados con la destreza a la que nos tiene acostumbrados el director catalán– se evidencia la necesidad que tienen los protagonistas de replantearse su propio concepto de masculinidad una vez superada la barrera de los cuarenta años. Por otro lado, cada personaje, en su desconcierto, busca cualquier excusa para explicar sus fracasos, incluso llegan a culpar al destino de sus errores sin asumir sus responsabilidades, y esos pretextos infantiles y a veces ridículos serán el contrapunto humorístico de esta historia.

Cesc Gay define Una pistola en cada mano como una “película de momentos”, y así es, instantes que invitan al espectador a reflexionar sobre la crisis de identidad de esos personajes, y de entre los que debemos destacar concretamente tres: el emotivo abrazo entre Ricardo Darín y Luis Tosar; el cómico desenlace del flirteo entre Eduardo Noriega y Candela Peña; y la declaración de un atribulado Javier Cámara a Clara Segura. Tan solo por estos momentos ya merece la pena ver Una pistola en cada mano, una ocasión perfecta para comprobar que el hombre del siglo XXI debe ponerse las pilas para adaptarse a su nuevo rol en la sociedad, una excelente película que, de forma incomprensible, ha recibido una única nominación (a Candela Peña como mejor actriz de reparto) para la próxima gala de los premios Goya –resulta extraño que una película cuyo protagonismo recae en ocho hombres no reciba ninguna nominación a interpretación masculina–, escaso reconocimiento a un ejemplo magnífico de buen cine que, sin duda, merecía mucho más.

Título: Una pistola en cada mano
Director: Cesc Gay
Intérpretes: Ricardo Darín, Luis Tosar, Javier Cámara, Eduardo Noriega, Leonor Watling, Candela Peña, Cayetana Guillén Cuervo, Eduard Fernández, Leonardo Sbaraglia, Jordi Mollà, Alberto San Juan, Clara Segura
Guión: Cesc Gay, Tomàs Aragay
Música: Jordi Prats
Año: 2012
Duración: 95 minutos

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Escrito por: Robert Martínez Colomé

Crítica cinematogràfica: El bosc, d’Óscar Aibar

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La guerra civil que va patir el nostre país en el segle XX és una font inesgotable d’inspiració per a escriptors i directors de cinema, creadors que veuen en aquells anys devastadors el context ideal per a desenvolupar-hi les seves històries. L’any 2000, l’escriptor Albert Sánchez Piñol va escriure un conte de tan sols vuit pàgines ambientades en aquella època, un relat que va fascinar el director Óscar Aibar, que va creure en les enormes possibilitats que aquells personatges del Matarranya (Baix Aragó) podrien tenir en una futura versió cinematogràfica, i dit i fet: El bosc és la seva darrera pel·lícula, un film que barreja el drama de la guerra civil (tot i que podria tractar-se de qualsevol altra guerra) amb elements propis del gènere fantàstic en què Aibar manté l’essència del conte original i que va presentar en la darrera edició del Festival Internacional de Sitges, on va rebre una bona acollida per part del públic i la crítica.

El bosc mostra la difícil convivència entre els amos d’un mas (Ramon i Dora) i el líder dels anarquistes del poble més proper (‘Lo Coixo’), una relació a tres que va més enllà dels idearis polítics de cadascun d’ells ja que amaga l’odi de ‘Lo Coixo’ envers l’home que li va prendre la dona que sempre ha estimat. L’esclat de la guerra a l’any 1936 serà l’ocasió anhelada per l’anarquista, que intentarà desfer-se del seu enemic acusant-lo de feixista. D’aquesta manera, Ramon no tindrà cap altra opció que fugir, i aprofitarà un secret que la seva família amaga des de temps immemorials: a les seves terres hi ha un petit bosc on dues vegades l’any, per Sant Llorenç i Sant Blai, hi apareixen unes misterioses llums que són una porta dimensional cap a un altre món; així, Ramon preferirà endinsar-se en l’aventura del desconegut que esperar la mort segura si es queda al mas, i només en tornarà dos cops l’any per a veure la seva dona i explicar-li com és el seu llunyà refugi, on l’acolliran unes simpàtiques i entranyables criatures, els besugots.

Fotograma de la pel·lícula
Fotograma de la pel·lícula

Qui esperi una pel·lícula convencional sobre la guerra civil s’equivoca: en cap moment s’aprofundeix en els fets històrics malgrat que la zona del Matarranya va patir especialment amb el conflicte (la seva era una zona controlada pels anarquistes), perquè el que realment interessava a Óscar Aibar era utilitzar una situació bèl·lica com aquella per mostrar la vilesa dels humans ja que, inevitablement, la guerra sempre aconsegueix treure el pitjor de les persones. Per això és més encertat parlar d’una història d’amor, o potser millor una triple història d’amor amb una dona com a protagonista de totes elles: la de la Dora amb el seu marit (un matrimoni que conviu sense estar enamoraments), la de la Dora amb ‘Lo Coixo’ (un amor adolescent en què ell no va acabar d’acceptar-ne el final) i la de la Dora amb l’oficial dels Brigadistes que s’instal·len al mas (per primera vegada un home tracta la Dora d’igual a igual i amb respecte). I tot això sense oblidar l’element fantàstic: la porta dimensional que porta a un indret desconegut –un món que Aibar prefereix suggerir– no només salva la vida del Ramon, també servirà per a canviar-li el caràcter, ell serà l’únic que farà una autèntica revolució perquè, al principi, és incapaç de tenir empatia amb els seus veïns més propers, però sí ho aconseguirà amb uns éssers tan diferents a ell com els besugots, segurament una metàfora dels nostres temps, en què no hauríem de desconfiar d’aquell que és diferent a nosaltres i sí acollir-lo amb generositat i sense pors ni recels.

L’element que fa d’El bosc una excel·lent pel·lícula no és només el seu magnífic argument –amb un punt de tendresa malgrat la difícil conjuntura social en què s’ambienta–, sinó que ho són els seus fantàstics intèrprets: Àlex Brendemülh (Ramon) i Pere Ponce (‘Lo Coixo’) mantenen un intens duel (amb un Ponce estel·lar fent de dolent), Tom Sizemore (Picket) deixa momentàniament les grans produccions per a interpretar el brigadista que fa tornar el somriure a la Dora, i Josep Maria Domènech (‘Lo Fusteret’) arrenca somriures amb un personatge que és tot bondat, tots ells actors d’extens currículum que aquí queden eclipsats per la gran protagonista de la història: Maria Molins interpreta la Dora, una dona que, d’un dia per l’altre i en un context tan dur com és una guerra, ha de tirar endavant el mas tota sola, criar la seva filla sense el seu home no serà gens fàcil, ni tampoc esquivar l’assetjament de ‘Lo Coixo’, una veritable supervivent amb un coratge extraordinari que serveix com a merescudíssim homenatge a totes aquelles dones que, durant la guerra civil, es van veure obligades a continuar amb les seves vides i a treballar dur pel futur mentre els seus marits i fills lluitaven arreu del nostre país.

L’estranya combinació de guerra civil i gènere fantàstic amb l’amor i els mons utòpics fan d’El bosc una proposta original, fascinant i imprescindible, un exemple de bon cinema en català que cal veure en versió original, on s’aprecia l’esforç dels actors per a expressar-se amb l’accent propi del Matarranya.

Títol: El bosc
Director: Óscar Aibar
Intèrprets: Àlex Brendemülh, Maria Molins, Pere Ponce, Tom Sizemore, Josep Maria Domènech, Benjamin Nathan-Serio, Andrés Herrera
Guió: Albert Sánchez Piñol
Música: Albert García Demestres
Any: 2012
Durada: 98 minuts

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Escrit per: Robert Martínez Colomé