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Crítica: El último desafío, de Kim Jee-woon.

Poster_Ultimo_DesafioNo se crean que no fue una buena noticia el saber que, después de finalizada su carrera política, al menos por el momento, Arnold Schwarzenegger volvía a protagonizar una nueva película de acción. A los que pertenecemos a la era analógica y somos nostálgicos del esplendor cinematográfico vinculado a ella, nos apetece y agrada que las grandes estrellas del pasado (cercano) regresen a la gran pantalla y que, con algunos años de más, enseñen a las nuevas generaciones, empapadas de digitalización y de nuevas tecnologías, como se hacía cine de acción (y de humor y del bueno) por aquello de los 80 y los 90. Y nada mejor para ello que dos mega-estrellas del género que han “vuelto de entre los muertos” recientemente. El primero fue Sylvester Stallone, con la re-invención de una saga de mercenarios que ha funcionado francamente bien en taquilla. El segundo, Arnold Schwarzenegger, llega ahora con El último desafío, un film de acción realizado a la vieja usanza.

Nos ponemos en situación: Cortez (Eduardo Noriega), el líder de un cártel de narcotráfico escapa del FBI en el momento en el que lo trasladan desde las Vegas a una prisión de máxima seguridad. Su objetivo es huir de EE.UU. a través de la frontera con Méjico. Sus hombres han organizado la fuga desde el exterior, para la cual Cortez dispondrá de un coche de última generación. Para su desgracia la ruta de huída le obligará a pasar a través del pequeño pueblo fronterizo de Sommerton Junction,  del que es sheriff Ray Owens (Arnold Schwarzenegger), un ex-agente de la división de narcotráfico de Los Ángeles que abandonó el servicio en la gran ciudad para hallar algo de paz y de tranquilidad en un pueblo apartado y tranquilo. Cortez y sus secuaces harán todo lo necesario para abrirse paso hasta la frontera mejicana, aunque no contarán con la resolución de un viejo sheriff y de su decidido y variopinto grupo de ayudantes que, alertados, intentarán evitar la huida.

LastStand1El último desafío es un regreso, tanto del actor como de una forma de hacer cine de acción, que gustará a aquellos a los que les atropellan las formas aceleradas y enrevesadas en las que se hace el cine de acción en la actualidad. Lo primero y más agradecido es que Schwarzenegger no engaña: se presenta en la pantalla sin ocultar que está más viejo, que han pasado 10 años desde que interpretó su última película como personaje principal. De ahí que se haya optado acertadamente por la idea del retiro del protagonista en el pueblo junto a la frontera con Méjico, ¿tal vez una referencia al abandono temporal de la industria cinematográfica por parte del actor?

Como les decía la acción del film mantiene el estilo de lo que se hacía en los años 80/90, cuando Schwarzenegger batía records de taquilla con sus películas: Una acción de carácter familiar, con un destacado toque de humor (del tipo del que estaban plagados films como Mentiras Arriesgadas o El último gran héroe) y con una velocidad que puede ser captada fácilmente por el ojo humano. A todo ello se suma la casi inexistencia de efectos especiales y mucho menos de digitalización, por lo que la trama y la acción parecen más realistas en comparación con los mega-productos mega-taquilleros que lideran actualmente la recaudación en los cines.

El film juega además con la contradicción entre “lo viejo” y lo nuevo, cosa que se puede ver en el enfrentamiento entre los representantes de la ley de Sommerton y los métodos de trabajo utilizados por el cártel dirigido por Cortez. Algo que queda, además, de manifiesto por la presencia del propio Schwarzenegger e incluso por las armas que sus ayudantes se ven obligados a utilizar frente a la arrolladora superioridad de calibre de “los malos”.

A nivel de interpretaciones y de argumento no esperen encontrar nada especialmente destacable. En el lado de la ley hallamos, como no podía ser de otra forma, la presencia física de Schwarzenegger, al que acompañan Johnny Knoxville, Jaimie Alexander, Luis Guzmán y Zach Gilford, interpretando a una serie de personajes secundarios habituales en este tipo de films. Destaca, si un caso, Johnny Knoxville que interpreta a un “adicto” a las armas de fuego que será el personaje que aporte más peso humorístico al film. Punto y aparte merece la interpretación desencajada de un Forest Whitaker que bien bien no se sabe qué demonios hace en una película como esta.

_MG_9175.CR2Por el lado de los malos Eduardo Noriega convence en su papel de joven promesa del narcotráfico internacional, aunque su vertiente de villano de película de acción se lleva un claro suspenso. Merece una mención aparte el trabajo de Peter Stormare, al que se nota que le van los papeles que lo sitúan en el lado oscuro de la ley. Todo ello dirigido por el coreano Jee-woon Kim, que aunque más acostumbrado al género de terror consigue dar al film un punch mucho más que correcto.

El último desafío es una película que no pretende ir más allá de lo que es, el regreso de una “joven vieja” gloria del cine de acción y que lo hace como se hacía antes. Las dosis de humor ayudan al film a avanzar de forma placentera hacia el desenlace final y la acción posee la claridad y el acierto necesario para que el espectador salga contento de la sala de exhibición. Si bien el film pierde enteros al diseñar el enfrentamiento final entre Schwarzenegger y Noriega. Ni la fuerza sobrehumana de ambos ni los movimientos y golpes que se atizan mutuamente son creíbles, ni para un actor de 66 años como Schwarzenegger ni para uno más joven como Noriega. Este es seguramente el gran error del film, que Stallone solventa de una forma menos fantasiosa en su Mercenarios 2, al enfrentarse en el duelo final con el mítico Jean-Claude Van Damme. Pero bueno, estas parece que son las exigencias de las película de acción con gran estrella, a las que nadie puede escapar, ni el propio Schwarzenegger.

El último desafío es un film que disfrutarán aquellos que disfrutaban con el universo fílmico de Stallone, Schwarzenegger y compañía y a aquellos a los que les gusten las películas de acción que se hacía antes. Tampoco esperen mucho más… bueno si, reírse con los continuos gags humorísticos del film, en una propuesta que Schwarzenegger ha escogido para reintroducirse en el mundo de las estrellas del cine, y en el que nos deja claro que aunque sea algo mayor aún le queda mucha mecha por quemar. Ya veremos si acompañado por el éxito en taquilla como antes o no…

Título: El Último Desafío
Título Original: The Last Stand
Director: Kim Jee-woon
Reparto: Arnold Schwarzenegger, Forest Whitaker, Johnny Knoxville, Rodrigo Santoro, Jaimie Alexander, Luis Guzmán, Eduardo Noriega, Peter Stormare, Zach Gilford, Genesis Rodriguez, Daniel Henney y John Patrick Amedori
Guionista: Andrew Knauer
Productor: Lorenzo di Bonaventura
Productores ejecutivos: Guy Riedel, Miky Lee, Edward Fee, Michael Paseornek, John Sacchi
Director de fotografía: Ji Yong Kim
Música: Mowg
Género: Thriller, Acción
Nacionalidad: USA
Estreno en España: 1 de febrero 2013

Escrito por Jorge Pisa Sánchez

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Crítica cinematográfica: Una pistola en cada mano, de Cesc Gay

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Para hacer una buena película tan solo son necesarios tres requisitos: una historia que aborde asuntos que interesen a su futuro público potencial, un elenco de actores capaces de dar verosimilitud a sus personajes y un director que tenga la habilidad suficiente para llevar a buen puerto el proyecto que tiene entre manos. Sin embargo, combinar con acierto esas premisas no siempre es fácil; de esta manera, cuando esos tres elementos coinciden en un mismo film el espectador no puede hacer otra cosa que no sea felicitarse por ello, sentarse en la butaca de su cine favorito y disfrutar de la experiencia. Y eso es exactamente lo que ocurre con Una pistola en cada mano, la nueva película del barcelonés Cesc Gay, quien regresa con una comedia coral –aunque a ratos melodramática– rodada en su ciudad y protagonizada por ocho hombres a la deriva, náufragos urbanos sin rumbo en la difícil tarea que es la vida.

A pesar de que el protagonismo recae en personajes masculinos, esta no es una película que predique las virtudes de los hombres ni pretenda exaltar su forma de ser, más bien sucede todo lo contrario: aquel estereotipo de “macho ibérico” de antaño queda en entredicho por unos personajes frágiles, desorientados, inseguros, perdedores e incapaces de reaccionar a la nueva posición a la que han sido relegados por las mujeres (“Nadie nos ofreció un manual de instrucciones para la vida” es el lacónico mensaje de Eduard Fernández), auténticas triunfadoras del film por su carácter decidido, desafiante y sin temor a afrontar los problemas, empeñadas en cuestionar eso de que el “sexo débil” –si es que lo hay– sea el femenino.

Luis Tosar y Ricardo Darín en un fotograma de la película
Luis Tosar y Ricardo Darín en un fotograma de la película

El planteamiento de la película es muy sencillo: seis encuentros casuales (o no) a lo largo de un día cualquiera en la ciudad, situaciones en las que dos personajes dialogan sobre sus relaciones, sus miedos, sus emociones, preocupaciones, en definitiva, que son incapaces de resolver por sí mismos. En esos diálogos –elaborados con la destreza a la que nos tiene acostumbrados el director catalán– se evidencia la necesidad que tienen los protagonistas de replantearse su propio concepto de masculinidad una vez superada la barrera de los cuarenta años. Por otro lado, cada personaje, en su desconcierto, busca cualquier excusa para explicar sus fracasos, incluso llegan a culpar al destino de sus errores sin asumir sus responsabilidades, y esos pretextos infantiles y a veces ridículos serán el contrapunto humorístico de esta historia.

Cesc Gay define Una pistola en cada mano como una “película de momentos”, y así es, instantes que invitan al espectador a reflexionar sobre la crisis de identidad de esos personajes, y de entre los que debemos destacar concretamente tres: el emotivo abrazo entre Ricardo Darín y Luis Tosar; el cómico desenlace del flirteo entre Eduardo Noriega y Candela Peña; y la declaración de un atribulado Javier Cámara a Clara Segura. Tan solo por estos momentos ya merece la pena ver Una pistola en cada mano, una ocasión perfecta para comprobar que el hombre del siglo XXI debe ponerse las pilas para adaptarse a su nuevo rol en la sociedad, una excelente película que, de forma incomprensible, ha recibido una única nominación (a Candela Peña como mejor actriz de reparto) para la próxima gala de los premios Goya –resulta extraño que una película cuyo protagonismo recae en ocho hombres no reciba ninguna nominación a interpretación masculina–, escaso reconocimiento a un ejemplo magnífico de buen cine que, sin duda, merecía mucho más.

Título: Una pistola en cada mano
Director: Cesc Gay
Intérpretes: Ricardo Darín, Luis Tosar, Javier Cámara, Eduardo Noriega, Leonor Watling, Candela Peña, Cayetana Guillén Cuervo, Eduard Fernández, Leonardo Sbaraglia, Jordi Mollà, Alberto San Juan, Clara Segura
Guión: Cesc Gay, Tomàs Aragay
Música: Jordi Prats
Año: 2012
Duración: 95 minutos

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Escrito por: Robert Martínez Colomé

Estreno cinematográfico: Blackthorn. Sin destino, de Mateo Gil

El próximo 1 de julio llega a las pantallas de nuestro país la película Blackthorn. Sin Destino, un film que recupera para el cine la figura del ladrón Butch Cassidy, y que aquí nos devuelve al western más genuino, en una obra dirigida por Mateo Gil y protagonizada por Sam Shepard y Eduardo Noriega.

La versión oficial defiende que Butch Cassidy, un legendario ladrón de bancos y trenes de EE UU, murió en Bolivia tras un tiroteo junto a su amigo Sundance Kid, sucedido en 1908. Pero la realidad, según narra Blackthorn. Sin Destino, es otra bien distinta: escondido durante veinte años, ha dejado atrás la losa de su personaje y ha adoptado el nombre de James Blackthorn para seguir con su vida.

Sin embargo, en este tiempo no ha podido olvidar todo lo que dejó en su país, por lo que cree que ha llegado la hora de regresar a los EE UU junto al hijo que nunca conoció. Pero no será fácil: en su camino se cruzará un joven ingeniero español que acaba de robar la mina en la que trabajaba y que huye de sus perseguidores. Así, pues, ambos iniciarán una huida en mutua compañía.

Este western vuelve a cruzar los caminos de dos viejos amigos: en la dirección encontramos al que fuera guionista de Amenábar en sus primeros filmes, Mateo Gil, quien a su vez ha elegido como protagonista a Eduardo Noriega, actor fetiche de Gil, con quien rodó, entre otros proyectos, su primer largometraje, Nadie conoce a nadie. Completan el reparto Sam Shepard en el papel Butch Cassidy, Stephen Rea y Magaly Solier.

Blackthorn. Sin Destino se estrenará en nuestros cines el 1 de julio de 2011.

Título: Blackthorn. Sin Destino
Nacionalidad:
España
Año:
2011
Director:
Mateo Gil
Guión:
Miguel Barros
Intérpretes:
Sam Shepard, Stephen Rea, Eduardo Noriega, Magaly Solier, Dominique McElligott, Nikolaj Coster-Waldau, Padraic Delaney