Què passaria si el Gat en Botes, la Caputxeta o el Mag Merlí s’escapessin de les pàgines dels llibres infantils? Aquest és el punt de partida de Zoomwatts, un divertit musical de petit format en el qual els personatges dels contes clàssics prenen vida. Recollint el llegat de les rondalles a la vora del foc, quatre actors-cantants i tres músics desgranen amb cançons les aventures d’aquests protagonistes singulars, a partir del dia en que dos nens descobreixen el seu amagatall.
Espectacle recomanat per a tots els públics (a partir de 7 anys), on els
adults gaudeixen tant com els nens!
CantActors : Jofre Bardagí, Txell Sust, Georgina Llauradó, Salva Racero
MúsiXs : Saki Guillem, Àlex Tenas, Albert Mora
Guió : Anna Fité
Direcció musical : Saki Guillem
Direcció artística : Anna Llopart
Lloc: Eòlia – Plataforma I+D – C/ Bailén, 23 Funcions: dimecres 3 i dijous 4 d’abril a les 21:00 hores i dissabte 6 i diumenge 7 d’abril a les 18:00 hores.
VENTA ENTRADES:
EÒLIA, C/ Casp, 82, Barcelona
Telentrada
Tres son multitud para gozo y alborozo del espectador. Y cuando los vértices son “chico deseoso”, “hombrecito descreído” y “teléfono móvil alcahuete”, el público siente que la cosa va en serio.
Guillem Clua ofrece orgulloso una nueva puesta al día del eterno conflicto amatorio cotidiano valiéndose de “Smiley”, vehículo resultón y eficaz. Y el producto se confirma como un ejemplar “revientataquillas” pues después de su pistoletazo de salida en la Sala Flyhard de Barcelona, fue apadrinado por el sacrosanto Teatre Lliure para convertirse ahora en delicioso manjar popular del Club Capitol.
“Smiley” es un nuevo soplo de aire fresco en la cartelera teatral y un vendaval para la taquilla. Porque Clua sabe plantear la historia que siempre hemos pedido ver revistiéndola de una rabiosa actualidad gracias a su hábil contextualización. En ella, se desenvuelven con irresistible encanto sus dos protagonistas, que responden a los más reconocibles arquetipos. Por un lado, una “musculoca” con un corazón más grande aún que sus bíceps (emotivo Ramon Pujol). Por otro, una “marica” cretina intelectual (carismático Albert Triola). Condenados a conocerse. Impacientes por cumplir su condena: amarse eternamente.
A partir de ahí, y lo que al principio se nos muestra como una prometedora propuesta urbana romántica y costumbrista (el monólogo inicial de Ramon es absolutamente conmovedor), se transforma sin pudor en una historia previsible, de simpáticos equívocos (que bebe y come de la comedia de enredos o “screwballcomedy” clásica americana) pasando por una abierta parodia que entronca descaradamente con la “stand-up comedy” (lo que aquí conocemos como monólogos del “Club de la comedia”). Todo ello perfectamente calculado, medido y articulado para que la amargura inicialmente apuntada vaya sedimentándose discretamente bajo una superficie de alegre entretenimiento.
Los diferentes elementos que “Smiley” utiliza para seducir al público son tan oportunamente manejados por Clua que su conquista es envidiable: una música efectista; el recurso a detener la acción para adiestrar al aplicado espectador en el intrincado mundo de las relaciones afectivas del mundo homosexual “oficial”; la utilización directa esporádica del “respetable” como parte de la puesta en escena.
Y si osamos ir más allá de la lectura vodevilesca, también saldremos parcialmente satisfechos: el dibujo de los dos personajes centrales es al principio certero (ni el “cachas” es un frívolo ni el “culto” es inteligente) y el tratamiento de los lugares comunes por los que viajan a lo largo del espectáculo arranca a más de uno la lagrimita de la emoción que tan difícil resulta soltar en el escenario habitualmente llamado “de la vida real” invadido por emoticonos ladrones de almas.
«Smiley – Una història de amor» se representa en la Sala 2 del Club Capitol del 14 de marzo al 28 de abril de 2013.
Dirección y dramaturgia: Guillem Clua
Reparto: Albert Triola y Ramon Pujol
Escenografía y vestuario: Albert Pascual
Diseño de sonido y luz: Xavi Gardés y Fernando Portillo
Producción: FlyHard Produccions
Horarios: jueves y viernes a las 20:30 horas; sábado a las 18:00 y a las 20:30 horas y domingo a las 17:30 horas. Precio: 20 € Idioma: catalán Duración: 90 minutos
Algo que siempre se ha dicho de la ciencia-ficción es que, aunque muchas veces està ambientada en el futuro, habla al lector de realidades y problemas muy actuales, y de todo ello La chica mecánica, de Paolo Bacigalupi, es un claro ejemplo. Aunque la acción de la novela está ambientada en la Tailandia del futuro azotada por una situación de crisis económica planetaria y desgarrada por los malsanos efectos de la biogenética, su trama nos habla del presente y de los retos a los que se enfrenta la humanidad globalizada en la actualidad. Y ahí, en el planteamiento de esa reflexión, reside gran parte del acierto de la novela.
El autor nos sitúa en un futuro no muy lejano, unos 50-100 años vista, en el que el mundo ha sufrido una gran crisis de recursos, industrial, económica y política. La época de la expansión y de la globalización comercial acabó cuando se agotó el petróleo. A lo que se suma las consecuencias del juego biogenético que, además de producir un gran número de nuevas especies vegetales y animales, ha generado la aparición de una gran diversidad de plagas y epidemias que han diezmado a la población mundial. Los regímenes de todo el planeta han quedado afectados ante la ofensiva del Occidente capitalista de mantener los mercados internacionales abiertos a su producción masiva pero de baja calidad, aunque esta situación ha generado conflictos generalizados en todo el planeta, grandes matanzas y la caída de muchos estados.
En el continente asiático uno de los pocos que se mantiene en pie es el reino de Tailandia, que ha cerrado sus fronteras al extranjero y ha establecido un régimen totalitario y paternalista, personificado en la figura de sus monarcas y defendido por el Ministerio de Medio Ambiente, cuya guardia pretoriana, los camisas blancas, ejercen un control férreo sobre todo lo que puede representar una amenaza para el país.
Con este trasfondo de crisis, más que factible en el futuro si el ser humano sigue comportándose como lo ha hecho hasta ahora, Bacigalupi nos narra diversas historias, todas ellas entrelazadas de alguna forma. Anderson, el que podríamos considerar el personaje principal de la novela, director de una empresa extranjera ubicada en la capital del reino, oculta una doble identidad. En realidad es un enviado de las potencias extranjeras con el objetivo de hallar el archivo de semillas que el gobierno tailandés ha conseguido mantener oculto, un seguro de existencia para el reino y un objetivo primario para las potencias extranjeras, las cuales se están recuperando de la crisis global y están iniciando una nueva etapa de expansión. Anderson tendrá, además, que localizar a un científico occidental tránsfuga que trabaja para el reino de Tailandia, y que ha sido el gran artífice de la resistencia biogenética tailandesa ante la crisis ecológica mundial.
En su misión Anderson se topará con Emiko, la chica mecánica que da título a la novela, un neoser fabricado por la industria japonesa y atrapada en un país que la desprecia debido a su origen artificial. Emiko pretende huir de la situación de opresión social y sexual en la que vive, aunque su forma de moverse desacompasada y su sistema de refrigeración, pensado parea latitudes más frías, se lo impiden.
El tercer personaje «principal» es Hock Seng, un anciano de origen chino encargado de la fábrica que dirige Anderson, y que perdió familia y negocios con la llegada de la contracción. Seng sobrevive en un país que no es el suyo en el que los extranjeros son muy mal vistos, sobre todo los de origen chino, a los que se les llama despectivamente tarjetas amarillas.
El cuarto pilar de la novela lo constituye Jaidee Rojjanasuckchai, el Tigre de Bangkok, un camisa blanca, agente del Ministerio de Medio Ambiente y héroe nacional orgulloso de su labor de control y protección de la sociedad y consciente de que su trabajo mantiene a su país en pie ante las continuas presiones de las multinacionales extranjeras que pretenden apropiarse, aliadas con el Ministerio de Comercio, del «pastel» económico y biológico tailandés.
La chica mecánica nos habla de una crisis que bien podría ser actual o producirse en un futuro no muy lejano, y la trata como si hubiera sucedido en el pasado. Para ello Bacigalupi teje una frondosa y bella estructura narrativa y la ambienta en un lugar exótico, poco habitual, que yo conozca, en la historia de la ciencia-ficción occidental. La trama presupone un buen estudio por parte del autor de la realidad tailandesa, aunque evidentemente trasplantada al futuro, si bien es justamente este elemento el que hace que la lectura sea, en parte, confusa, pues la continua utilización de términos nativos y de tecnologías y realidades futuristas, dificulta la lectura del libro.
Además, el ritmo de la novela es algo lento. Nos presenta una situación a la que le cuesta demasiado avanzar y no será hasta las últimas páginas en las que la acción se potenciará. En lo que sí que acierta Bacigalupi es en la construcción del mundo futurista que nos describe y que materializa muchos de los miedos y desafíos que nos atenazan hoy en día, como el cambio climático; los efectos de la más que posible (y a veces deseable) crisis del sistema capitalista basado en el consumo del petróleo; la oscura actuación de los poderes económicos, financieros e industriales y su malévola influencia sobre los gobiernos y las sociedades en la actualidad y, muy previsiblemente, en el futuro; o los riesgos que supone la experimentación genética. Un contexto que nos hace recordar los futuros distópicos creados por Huxley, Orwell o Bradbury.
Personalmente creo que la voluntad del autor es proponernos el anticipo de un posible futuro para hacernos reflexionar sobre nuestro propio presente y sobre el rumbo que este puede tomar, cumpliendo, en definitiva, una de las grandes funciones de la ciencia-ficción, aunque el intento falle en parte en la composición y en el ritmo de la novela.
La chica mecánica no nos descubre demasiadas novedades, no nos presenta grandes personajes ni grandes hazañas. Lo que sí que hace es relatarnos una aventura distópica que podríamos considerar coherente en relación a nuestro presente. Bacigalupi nos presenta un futuro devastado y devastador en el cual parece que los errores ya cometidos vuelven a cometerse, aunque ello signifique el hambre y la muerte de gran parte la población planetaria a cambio, eso sí, de grandes beneficios monopolísticos para las empresas privadas y sus files aliados financieros. ¿Les suena esto de algo?
La propuesta de Bacigalupi hubiera podido mejorar con un mayor ritmo y acción y con una historia más seductora y accesible. Si bien nos propone un escenario de futuro cada vez más factible, alarmante y familiar, lo que permite al lector un análisis más personal de la novela. Algo mucho más que valioso en la espesura de las novedades editoriales que nos acecha, hoy en día, en los estantes de las librerías.
Título:La chica mecánica Autor: Paolo Bacigalupi Precio: Bolsillo: 9,95 € Epub: 6,99 € Tapa dura con sobrecubierta (Plaza & Janés): 21,90 € Sello: Debolsillo Colección: Best Seller Fecha publicación: (Debolsillo) junio 2012 Formato: Bosilllo / 125 X 190 mm Páginas: 544 ISBN: 9788499895284 Temática: Ciencia-ficción
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“Empezamos por los peces pequeños. Agitamos el agua del acuario hasta que los peces gordos se pongan a hacer tonterías. Nosotros nos quedamos en el borde y golpeamos la cabeza de los que salgan a respirar”. Jimmy
«Louis y Jimmy son dos sicarios que han recibido la orden de asesinar al senador Sterling. Los métodos de los dos matones son bastante expeditivos y se llevan por delante a una menor que estaba en la cama con el senador en ese momento. Dos policías Perry y Carlisle investigaran el caso con el estupor de ver como las altas esferas tapan lo que pasó en realidad con Sterling. Se están metiendo en una senda peligrosa que desembocará en una extraña unión con ansias de venganza«.
El cómic Una bala en la cabeza se publicó con éxito en Bélgica y Francia en tres álbumes hace unos 9 años. En España pasó sin pena ni gloria en el año 2012 en el formato “De Bolsillo” de Mondadori. Eso sí, a un precio muy asequible de 12,95 euros que incluía 172 páginas a color.
Alexis Nolent, que firma la novela gráfica como Matz, es el guionista de este duro thriller policiaco que se desarrolla con mucha acción y bastante mala leche. Un Pulp Fiction en cómic porque Una bala en la cabeza es como sumergirte en la película de Tarantino en la que se suceden diálogos chocantes y divertidos salpicados con estallidos de violencia. El protagonismo recae a lo largo las páginas del comic en varios personajes que tienen su peso a medida que avanza la trama.
El guionista ya había narrado la vida normal de un sicario en su anterior obra El Asesino. Hay momentos en que el argumento resulta confuso, pero sigues leyendo el cómic porque te enganchan sus conversaciones “trascendentales”. Además no deja de ser una historia policial de personajes muy opuestos pero obligados por las circunstancias a trabajar juntos, algo que ya funcionaba en el cine de los ochenta y que, por lo visto, mantiene su vigencia en la actualidad.
El dibujo de Colin Wilson sin ser muy vistoso te sumerge en los largos diálogos sin cansar, debido a la variedad de planos (aunque predomina el primer plano), enfoques y tamaño de viñetas. Y aunque no haya muchos paisajes se vislumbra que la trama se desarrolla en Nueva York y alrededores. Las escenas de acción están, además, muy bien resueltas. Aunque este cómic no es una obra de referencia como 100 Balas de Brian Azzarello y Eduardo Risso tiene ritmo y se lee de un tirón.
Si te gustan los cómics policíacos con violencia, traiciones, emboscadas, y extrañas conversaciones ahora tendrás una nueva oportunidad de leerlo, porque con el estreno de la película basada en el cómic dirigida por Walter Hill e interpretada por Sylvester Stallone es posible que se vuelva a reeditar. A destacar ese epílogo final a lo 800 balas (Alex de la Iglesia, 2002) que desgraciadamente en la versión cinematográfica ha quedado descartado.
UNA BALA EN LA CABEZA. Título original:Du plomb dans la tête. Nacionalidad: Francia. Guión: Alexis Nolent (Matz). Dibujo: Colin Wilson. Color: Chris Blythe. Edición: 176 págs, color. DeBolsillo, abril 2012. Precio: 12,95 €. Traducción: Rosa Alapont Calderaro. Temática: policiaco / género negro.
Una bala en la cabeza. La película.
Jimmy Bobo (Sylvester Stallone) y Louis (Jon Seda) son dos asesinos a sueldo. Su última misión con éxito ha sido eliminar a un policía corrupto, pero alguien ha ordenado deshacerse de ambos. La máquina de matar Keegan (Jason Momoa) cumplirá la mitad del encargo, dejando a un Jimmy lleno de ira. El policía Taylor Kwon (Sung Kang) investiga el caso y no tendrá más remedio que colaborar con Jimmy.
El director de la película es Walter Hill un veterano del género de acción que cuenta en su filmografía con algunos títulos tan conocidos y dispares como El luchador (1975) con el inefable Charles Bronson; Forajidos de Leyenda (1980); Límite: 48 horas, precursora del género de policías muy diferentes obligados a trabajar juntos; Calles de Fuego (1984) que sin estar basada en un cómic lo parecía; Danko: Calor Rojo (1988) con Arnold Schwarzenegger, el otro action hero por excelencia; Jerónimo, la leyenda (1993); El último hombre (1996) con Bruce Willis e Invicto (2002), la que hasta ahora era su última película para el cine con otro duro del género como Wesley Snipes. Hay que añadir que Una bala en la cabeza está producida por Joel Silver, otra garantía de éxito y buen hacer. Aunque el resultado no ha sido exactamente el esperado.
Una bala en la cabeza es una buddy movie en toda regla, solo que esta vez los protagonistas no son la clásica pareja de policías, sino un policía y un asesino a sueldo. Más opuestos imposible. Un thriller con crímenes, ajustes de cuentas, investigaciones, traiciones y algunos toques de humor que surgen de la tensa relación que se genera entre los dos personajes principales.
Stallone ya había interpretado el papel de asesino anteriormente en el film Asesinos (Richard Donner, 1985) y ha querido repetir la experiencia. Un asesino, sí, pero con sus códigos: no mata ni a niños, ni a mujeres, ni a quien no se lo merezca. El actor, serio y rígido en su papel, no está mal, el problema es que es Stallone y hace de Stallone. Será un indudable reclamo para el film, pero obliga a su personaje a alzarse como el protagonista de la película, haciendo desparecer, en gran medida, el peso de los demás.
El choque entre los caracteres y las formas de actuar del policía (Taylor Kwon) y el asesino (Jimmy Bobo) está bien conseguido. Además Jimmy es un dinosaurio que no entiende de las nuevas tecnologías con lo que la diferencia entre sus métodos expeditivos y los de Kwon es todavía mayor. Si a esto le sumas que este último es de origen asiático ya tienes más chistes provocados por el choque cultural entre los personajes. Son “la extraña pareja”.
A Jason Momoa esta vez le viene que ni pintado el papel de malvado matón y no como el de la fallida nueva versión de Conan (Marcus Nispel, 2011). Otros secundarios como Christian Slater aportan colorido a la película. Sarah Shahi es “la chica” en un papel que al principio parece diferente pero que desembocará en lo rutinario en este tipo de películas.
El film contiene duras peleas con ostias que suenan como panes, y mucha testosterona. Empieza bien pero se va resolviendo como se esperaría en una película ochentera del género. Todo a la vieja usanza, sin grandes presupuestos, con pocas escenas espectaculares, ni apenas efectos especiales. Una película entretenida pero simple y previsible que solo pretende eso.
Todo esto, claro, si no te has leído la fuente original, el cómic. Entonces la cosa cambia. No entiendo como teniendo un material tan apetecible e interesante lo han desechado en su mayoría dejando una película descafeinada y muy simplista. La trama policial del cómic no es tan sencilla como la mostrada en la película, en la que también intervienen dos periodistas que siguen el caso a través de Perry, el agente compañero de Kwon, que investiga el caso con él y que corre la misma suerte que el compañero de Jimmy. Esto refuerza y hace creíble que el policía quiera ir a toda costa a por los culpables aunque para ello tenga que trabajar codo a codo con un asesino a sueldo.
Lo peor es que han desaparecido todos los diálogos intrascendentes que eran el alma y lo mejor del cómic. Jimmy y Louis daban a la historia un toque muy a lo Tarantino con sus diálogos, pensamientos y accidentales actuaciones y la cosa funcionaba con un alto componente de humor negro. No esperéis encontrar zapatos de dos mil dólares, ni a tipos de mujer favoritas como Kim Bassinger, ni peces pequeños, ni grandes. Solo unos pocos de los diálogos mantenidos entre policía y asesino se acercan al estilo del cómic. Además al estar el personaje de Jimmy interpretado por Stallone se ha suavizado su carácter, dándole un toque de «soy el malo pero no tanto». Solo basta ver los primeros 20 minutos de la película para ver que, por desgracia, es una adaptación pobre del cómic. Al final Una bala en la cabeza acaba siendo una película convencional de este género.
Título original:Bullet to the Head Título español:Una bala en la cabeza Año: 2013 Duración: 91 min. País: Estados Unidos Director: Walter Hill Reparto: Sylvester Stallone, Jason Momoa, Christian Slater, Sarah Shahi, Adewale Akinnuoye-Agbaje, Sung Kang, Marcus Lyle Brown, Jon Seda y Brian Van Holt Guión: Alessandro Camon (Novelas gráficas: Alexis Nolent) Música: Steve Mazzaro Fotografía: Lloyd Ahern II Productora: Warner Bros Pictures / Dark Castle Entertainment / IM Global / After Dark Films Género: Acción, Thriller, Policiaco
El TNC recupera Una història catalana, una obra de Jordi Casanovas estrenada durante la temporada 2010/2011 dentro del marco del Projecte T6 en la clausurada temporalmente Sala Tallers, el primer capítulo de la trilogía con la cual el autor analiza la realidad catalana desde los tiempos de la transición al periodo de la Cataluña post-olímpica.
Parece, pues, que la buena fortuna de Casanovas y de la sala FlyHard alcanza a todas las propuestas que emanan del espacio en cuestión. No solo diversos espectáculos estrenados en la sala han alcanzado a representarse en otros teatros, entre ellos Smiley en el Club Coliseum o La terra oblidada en la Sala Atrium, sino que el Lliure y el TNC apuestan por los textos escritos por Casanovas, como en el caso de Pàtria, cuyas representaciones se prorrogaron en el Teatre Poliorama o la obra a la que hace referencia esta crítica, Una història catalana, escrita y dirigida por el propio Casanovas, que disfruta de una segunda vida actualizada, como si hubiera alcanzado la mayoría de edad, en la Sala Gran del TNC.
Una història catalana realiza un análisis del pasado reciente de la historia de Catalunya, a través de un triple encuadre: Un pueblo de montaña del Pallars que quiere aprovechar la llegada de la democracia y la modernidad para desarrollar económicamente la región; la experiencia sur-americana de un revolucionario catalán en Nicaragua y la voluntad de un quinqui barcelonés de apartarse de la ilegalidad y convertirse en un «honrado» hombre de negocios. Las tres historias, que en un principio nos pueden parecer independientes, se irán entrelazando a medida que avanza la obra, para llevarnos a un final combinado que prefigura el drama de la Catalunya actual.
Casanovas, fiel a su estilo creativo, construye un texto adherido, como una segunda piel, a la realidad cotidiana del momento en el que están ambientadas las tres historias. Si en Pàtria intentaba examinar el contexto social y político que ha llevado a la convulsa situación que vive Cataluña en la actualidad, en su intento de desprenderse de todos los males pretendidamente ocasionados por el dominio español ejercido desde Madrid, Una història catalana pretende analizar el trayecto que ha llevado a ello. En este caso no desde un punto de vista político sino desde un enfoque más cotidiano, el experimentado por la gente de a pie, por aquellos que como decía el ex-presidente Pujol «viven y trabajan en Catalunya«.
Por eso el abanico de personajes y realidades de la obra es amplio: los habitantes de un pueblo de montaña aferrados a mitos, costumbres y odios ancestrales; la actividad revolucionaria de un emigrante catalán en Latinoamérica o las ansias de enriquecimiento e integración de los emigrantes y de los hijos de emigrantes de origen español que llegaron a Cataluña a partir de la década de los años 60. Unas historias personales que, como en la vida real, se mezclan, se entrelazan en su quehacer diario, construyendo una realidad social, económica y política compleja que desafía las visiones monolíticas de políticos (y no políticos) de uno y otro bando que se obstinan en no querer ver la realidad plural y diversa que muestra Cataluña en la actualidad.
Casanovas desarrolla, pues, su propuesta a partir de una actuación coral en la que los diez actores y actrices que componen el reparto de la obra irán adoptando identidades diferentes en relación a la triple contextualidad escénica que posee la obra. Todo ello enmarcado en un escenario totalmente vacío y oscuro que se iluminará y amueblará dependiendo del episodio al que corresponde en cada momento la representación. Así, pues, las interpretaciones de cada uno de los actores son tan diversas como las realidades que encarnan, que se basan también, en las diferencias idiomáticas, desde el catalán cerrado de los habitantes de un pueblo de montaña, el castellano hablado por un revolucionario catalán en Nicaragua o el catalán/castellano propio de un inmigrante español criado en el barrio de la Mina de Barcelona.
La obra consta de tres actos y dos pausas que suman un total de casi tres horas de representación. Una estructuración escénica que posibilita la existencia de un final del segundo acto memorable (de los más impactantes a los que uno ha asistido) por la deconstrucción de la realidad escénica que comporta y por el uso del tema The Ecstacy Of Gold, del muchas veces insuperable Ennio Morricone, que le transmite al momento un clímax avanzado y que introduce musicalmente la crueldad que reinará en la última parte de la obra.
Casanovas, sin embargo, crea una obra demasiado larga que peca, además, justamente en su parte final, de un desarrollo algo extravagante que desbarata el realismo que marcaba, en gran medida, el avance de la obra, en favor de un desenlace tipo western, que sorprende y desconcierta al mismo tiempo. Un final que fuerza, incluso, al espectador a cambiar de perspectiva, oséase, de butaca, como si de esta forma se materializara la transmutación que sufre la obra que se está contemplando.
Una obra, pues, que impacta por momentos pero que pierde fuelle a medida que avanza su representación, debido, sobre todo, a la hipérbole de su tramo final, que recuerda en parte al hiperdramatismo de Sopar amb batalla, otra de las obras de Casanovas estrenada en el Versus teatre, y que nos muestra, al menos en parte, la naturaleza de la dramaturgia del autor.
Si bien, Una història catalana apuesta por una acertada presentación de los variado de la realidad social e histórica catalana, pierde parte de su sentido en su plasmación textual y escénica. Hará falta, para una valoración final del proyecto estructurado, como saben, en una trilogía, esperar a ver su tercera entrega que llevará el título de Vilafranca, y que sin duda marcará lo acertado de un propósito difícil e incierto, aunque bienintencionado.
«Una història catalana» se representa en la Sala Gran del TNC del 27 de febrero al 7 de abril de 2013.
Autor: Jordi Casanovas
Dirección: Jordi Casanovas
Reparto: Lluïsa Castell, David Marcé, Pep Cruz, Borja Espinosa, Andrés Herrera, Alícia Pérez, Vicky Luengo, Lurdes Barba, David Bagés y Mariona Ribas
Escenografía: Sebastià Brosa y Elisenda Pérez
Vestuario: Albert Pascual
Iluminación: David Bofarull
Sonido: Damien Bazin y Roc Mateu
Caracterización: Lucho Soriano
Asesoramiento lingüístico: Noëlia Motlló (OLLPP-UdL) y Ramon Sistac (OLLPP-UdL)
Producción: Teatre Nacional de Catalunya
Horarios: de miércoles a viernes a las 20:00 horas; sábados a las 21:30 horas y domingos a las 18:00 horas. Precio: de 19,05 a 38,09 €
Duración de la obra:
Primera parte: 1 hora
Entreacto: 10 minutos
Segunda parte: 1 hora
Entreacto: 20 minutos
Tercera parte: 50 minutos
Siempre es una alegría, al menos para aquellos que disfrutan con el género, el estreno de una película de ciencia-ficción, sobre todo debido a su escasa programación en las grandes pantallas y a sus frecuentes carencias a la hora de desplegar costosos efectos especiales o tramas realmente interesantes. Por suerte el primer trimestre del 2013 inició recorrido con el prometido estreno de varias producciones de género, entre las que destacan La huésped, la española Los últimos días, Oblivion, interpretada por Tom Cruise o Star Trek: en la oscuridad que llegara a las carteleras españolas a principios del mes de julio.
La primera en llegarnos ha sido La huésped, una película romántica de ciencia ficción basada en la trilogía escrita por Stephenie Meyer, creadora de la Saga Crepúsculo, y que se estrena en España el próximo 22 de marzo con el objetivo de galvanizar las emociones de los seguidores más jóvenes, y no tanto, de las novelas y versiones cinematográficas de las obras de la autora.
La película está dirigida por Andrew Niccol, director con experiencia en el género y responsable de films como In time (2011) o Gattaca (1997), dos producciones que tienen en común con La huésped su condición distópica, esto es, el mostrarnos un mundo futuro en el que la tiranía y las desigualdades económicas y sociales están a la orden del día, «donde la realidad transcurre en términos antitéticos a los de una sociedad ideal» y contra los cuales tendrán que luchar los protagonistas de la misma.
La huésped nos plantea un doble argumento que combina romanticismo y ciencia ficción en una trama claramente influenciada por el clásico del género La invasión de los ladrones de cuerpos (Don Siegel, 1956), film que ya produjo la friolera de 6 versiones del mismo tema y que ahora Meyer y Niccol se esfuerzan por adaptar a los nuevos públicos, esto es, a los espectadores más jóvenes y voluntariosos a la hora de dejarse llevar por la invasión, en este caso de hormonas y sentimientos amorosos, del que está impregnada la película.
El film nos plantea en su apartado de ciencia-ficción una clásica historia de invasión en la que una raza alienígena, los «almas», invaden la tierra y se apropian de los cuerpos y las mentes de los humanos. La raza alienígena se ha apoderados de casi todo el planeta, creando una sociedad más justa y segura, mientras que la raza humana está en peligro de extinción. Tan solo algunos grupos de resistencia humana sobreviven. Una de las supervivientes humanas, Melanie Stryder (Saoirse Ronan), es capturada por los «almas». Su cuerpo servirá de huésped a una entidad alienígena llamada Wanderer, la cual tendrá que compartir su nuevo cuerpo con su anterior propietaria. Ambas consciencias iniciarán una trayecto de conocimiento mútuo que las llevará a ser perseguidas por la sociedad alienígena y a ser consideradas como una amenaza por la resistencia humana.
Como ven la trama es interesante, ya que nos vuelve a plantear, en un marco de ciencia-ficción, una historia de conocimiento del otro y de posible solución de conflicto. A este planteamiento se le suma una clásica y adolescente historia de amor, y nada menos que una historia de amor múltiple. Una vez que Melanie/Wanderer (a la que se le dará el nombre más humano de Wanda) se pongan en contacto con los miembros de la resistencia humana, el conflicto emotivo y hormonal surgirá entre el amor humano sentido entre Melanie/huésped por su «pareja» Jared (Max Irons) y su hermano pequeño, Jamie (Chandler Canterbury) y los intereses amorosos que comenzará a sentir el anfitrión/Wanda hacía Ian (Jake Abel), otro de los miembros de la resistencia. Así pues Meyer nos ofrece un nuevo triángulo amoroso. Si el de la saga Crepúsculo se estructuraba entre Bella Swan, la joven protagonista humana, un hombre lobo y un vampiro, la propuesta en La huésped se transforma en los deseos amorosos femeninos desdoblados en un mismo cuerpo, los sentidos por la humana Melanie y los experimentados por la entidad alienígena Wanda.
Por el camino transitamos por una historia de ciencia-ficción que si bien no es del todo original, si que destaca por lo interesante de su planteamiento. El film no trata de discutir o analizar las diferencias existentes entre las sociedades humana y alienígena, lo injusto de la situaciónn para los humanos o el enfrentamiento sin fin entre ambas especies, sino que se esfuerza por potenciar los elementos de entendimiento, los cuales se materializan en las vivencias emotivas de Melanie/Wanda y en su voluntad de comprenderse mutuamente. De esta forma La huésped lastra su potencial de género para convertirse en la base de una historia de amor adolescente y juvenil. Para ello el film posee un ritmo tranquilo y placido que permite, aún en un contexto de pretendida acción, desarrollar toda una serie de escenas enamoradizas que harán las delicias, seguro, de los seguidores de la obra de Meyer, y que se desvivirán por el dilema emotivo que sufre su, o mejor dicho, sus protagonistas femeninas principales.
La huésped se construye a partir de toda una serie de actuaciones correctas, entre las que incluimos las de Saoirse Ronan, Max Irons, William Hurt, Chandler Canterbury o Jake Abel. Mención especial se merece la interpretación de Diane Kruger que encarna a la entidad alienígena encargada de perseguir y acabar con la resistencia humana. Una interpretación también dual que se impone por lo intenso de su carácter. El film contiene, además, toda una serie de bellas imágenes que potencian tanto la trama romántica como el contexto de ciencia-ficción del film y que incluye las escenas rodadas en el desierto, el campo de trigo artificial cultivado por la resistencia, o las imágenes de las pupilas de los alienígenas, el único elemento visible que diferencia a humanos y aliens.
Así, pues, ya lo saben. La huésped nos presenta el inicio de una saga cinematográfica romántica de ciencia-ficción. La dualidad que constituye todo el entramado del film marcará el éxito de la propuesta. Se tendrá que ver cuál es el reclamo de la autora de la saga Crepúsculo, y una de las productoras de la película, a la hora de trasplantar un éxito mundial basado en una historia de amor/desamor ambientada en el mundo oscuro de la licantropía y el vampirismo, a un contexto de ciencia ficción, en la que la trama romántica predomina. No creo equivocarme al prever un exitazo a nivel planetario, basado no tanto en la calidad de la historia, correcta si un caso, o en la fuerza de su contenido ciencia-ficcional, lastrado por el fuerte componente romántico, sino por las reglas del éxito del cine actual: un elenco juvenil que arranque de los sofases a miríadas de jóvenes necesitados de las dosis de «fantasía romántica» que la realidad no les puede ofrecer; un gran presupuesto, aunque tampoco gigantesco; y una capacidad de promoción y de marketing que consiga llegar a todos aquellos, distribuidos en cualquier parte del planeta, que necesiten seguir las aventuras fantásticas y románticas de sus protagonistas, para constatar que al fin y al cabo, el entendimiento y la posible resolución de los problemas con los otros, sean estos los que sean, se puede alcanzar a través del amor y de la confianza. Algo que por desgracia, está muy lejos de la situación de distopía social, económica y cultural que vive el mundo en la actualidad.
Título:The Host (La Huesped) Título Original: The Host Director: Andrew Niccol Reparto: Saoirse Ronan, Diane Kruger, Jake Abel, Max Irons, Frances Fisher, William Hurt, Chandler Canterbury, Boyd Holbrook, Stephen Rider, Scott Lawrence, David House y Jaylen Moore Guión: Andrew Niccol Música: Antonio Pinto Fotografía: Roberto Schaefer
Adaptación de la novela The Host de Stephenie Meyer Fecha de Estreno en España: Viernes, 22 de Marzo de 2013 Género: Thriller, Cienci-Ficción, Fantasía, Romántico Nacionalidad: USA
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¿No les ha pasado alguna vez que observando el lomo o la portada de un libro o fijándose en el título de una novela descubierta en cualquier librería, la curiosidad acerca de su argumento comienza a imponerse sobre el tráfico sináptico que une sus sentidos y su cerebro, forzándoles a interesarse por el futuro disfrute que pueden contener sus páginas?
Pues algo así pasa con la novela Tots els noms de Barcelona, de David Izquierdo, publicada por la editorial Stoker Books. Aunque si les he de ser sincero mi conocimiento de la existencia de la novela fue algo diferente, si bien lo que les decía sobre el interés y la curiosidad que me causó el libro funcionó más o menos como les he explicado.
De Tots els noms de Barcelona tuve la primera noticia a través de un amigo de la Universidad, que me informó de que estaba preparando una visita guiada por la Barcelona antigua y medieval siguiendo la trama de una novela publicada, a su vez, por una ex-alumna de un curso de historia que él había dado. Ese mismo día comenzó a revolotear en mi cabeza el título de la obra, muy poético por cierto, que prometía ese disfrute del que hablaba al principio a través de aventuras y suspense desarrollados a lo largo de las dos veces milenaria historia de la ciudad de Barcelona. Unos días más tarde acompañé a mi amigo a la presentación del libro en la desgraciadamente extinta Librería Catalonia, donde tuve la oportunidad de conocer al autor, a la intrépida editora y descubrir algo más de la trama de la novela. Una presentación que, por cierto, me cautivó definitivamente, lo que me llevó a iniciar la lectura de la novela lo antes que pude.
«Existe una leyenda centenaria que dice que por el subsuelo de Barcelona pasa un río. Explica que sus aguas corren bajo los fundamentos de la Barcino romana, desembocando mar adentro.
A finales del 2010 un equipo de historiadores y arqueólogos del museo de historia encuentran indicios de la existencia de este río secreto y se sumergen en las catacumbas de la ciudad antigua para encontrarlo. Lo que descubren, sin embargo, resulta ser trascendental para el pasado, el presente y el futuro de los habitantes de la metrópoli mediterránea».
Tots els noms de Barcelona no es un recorrido novelado por la historia de la ciudad. Izquierdo ha preferido centrarse tan solo en algunos periodos enlazados a través de un argumento que suma fantasía, magia, misterio, aventura y como no historia en porcentajes que irán variando a lo largo del libro. Así, pues, la novela posee diferentes focos históricos de atención entre los que hallamos la época romana y más concretamente el siglo I d.C.; la Barchinona del año 985, fatalmente amenazada por las tropas musulmanas de Almanzor; una breve secuencia ambientada a principios del siglo XVIII; la época de construcción del parque recreativo del Tibidabo a principios del siglo XX y, por supuesto, el año 2010, en el que el papa Benedicto XVI consagró el templo de la Sagrada Familia en Barcelona y en la que los arqueólogos del Museu d’Historia de la Ciutat descubren un misterioso hallazgo que les hará iniciar una investigación que recorrerá, intermitentemente, las 632 páginas de la novela.
Podríamos considerar a Tots els noms de Barcelona como una obra de misterio histórico y fantasía. Ahora bien, la novela posee también grandes dosis de itinerario por las diferentes Barcelonas: la creada por los romanos, la Barchinona medieval; la Barcelona dieciochesca o la Barcelona de los siglos XX y XXI. Con Tots els noms de Barcelona tienes la sensación de estar realizando una ruta histórica aderezada con una trama de misterio (que evidentemente no les revelaré) y con unos toques de fantasía que hacen tanto de la ciudad como de la novela un muy grato entretenimiento.
Izquierdo crea dos grupos de personajes, aquellos que oriundos de la Barcino romana irán concretando la trama histórica que se desarrolla a lo largo de la novela y el grupo de investigadores que en la actualidad tendrán que descubrir la clave del misterio, basándose, claro está, en el conocimiento de la historia de la ciudad y de los episodios que oportunamente nos irán siendo relatados. Figúrense, pues, una novela que nos traslada instantáneamente de un periodo histórico a otro, centrándose en las vivencias de ambos grupos. Además algo está a punto de pasar que coincide con la llegada del papa a Barcelona. Algo que a veces nos parecerá maligno y otras veces absolutamente mágico. Todo ello a través de unos personajes de los que hallaremos su humanidad a través de los actos que se ven obligados a realizar para asegurar su supervivencia.
Para ello viajaremos por el subsuelo mágico de la ciudad y conoceremos el río de Santa Eulalia, descubriremos la inscripción que nos sitúa «A dues canes lo pou«; seremos testigos de la construcción del parque del Tibidabo, un elemento arquitectónico que ha dado forma desde entonces a la ciudad de Barcelona, y conoceremos los restos físicos y arqueológicos dejados en el subsuelo de la ciudad por todos aquellos barceloneses (es decir, barquinonenses, barchinonenses y barceloneses) que han vivido en la ciudad antes que nosotros.
Imagen publicitaria del MUHBA – Museu d’Història de la Ciutat -Plaça del Rei (Barcelona).
La trama ideada por Izquierdo contiene acción, misterio, fantasía, algo de terror y claro está, más de una historia de amor, aquella que liga a los personajes con la ciudad de Barcelona y la que los une entre ellos mismos. El entramado misterioso de la novela coge desde el principio al lector, al cual sorprende por su cercanía. Por desgracia la parte histórica de la trama no está todo lo bien que debería, ya que se nota que su autor no es historiador. Pero no se piensen lo peor. Tots els noms de Barcelona es una novela que sabe crear un ambiente narrativo que absorberá la atención lectoral de aquellos que se decidan a descubrir cuál es la clave del misterio que se esconde detrás de todo y, sobre todo, cuál es el desenlace de una aventura que nos hará conocer un poco más, yo diría que bastante más, la historia de nuestra ciudad que posee mucha, y muchas veces desconocida por sus propios habitantes.
Permítanse, pues, que les haga una recomendación (y últimamente estoy haciendo demasiadas!!): Lean Tots els noms de Barcelona y recorran el itinerario histórico, fantástico y novelístico que se desparrama a lo largo de sus páginas. Participen en la investigación llevada a cabo por los técnicos del Museu d’Història de la Ciutat y compartan con ellos los riesgos que su aventura comporta. Ya verán como disfrutan de un recorrido que, seguro, les dará ganas de conocer algo mejor la historia y los misterios que esconde una gran ciudad, aquella que cada día acoge enamoradizamente sus pasos y sus vivencias a cambio de pedirles que no la abandonen, que sean conscientes de ella y que sobre todo, la quieran, igual que lo hacen los personajes de la novela.
Després d’aquells “Treballs d’amor perduts” que ens van convertir l’any passat en criatures lliures del seu bosc de vers i passió sense fre, la Companyia Parking Shakespeare (reconvertida ara en “Parking d’Hivern”) i de l’onze al vint-i-tres de febrer, va tancar-nos dins la contundència de l’Espai de Fabra i Coats, Fàbrica de Creació de Barcelona empresonant-nos en una història que situa l’apocalipsi entre píndoles al·lucinatòries de tots colors, “snuff movies” propiciatòries d’encontres excitants entre rics amb ganes de satisfer els seus instints exterminadors i miserables que els proporcionen joguines humanes; i una desigualtat social terriblement actual.
Cap d’aquests detalls argumentals que ofereix l’obra escrita per Philip Ridley és novedós. Tampoc no ho va ser la manera del director Antonio Calvo d’encaixar-los com a peces d’un puzle, aquest muntatge anomenat “Pell de mercuri”, que no pot completar-se fàcilment perquè no troba el tauler adequat fins que no ha transcorregut la meitat de l’espectacle.
Fins a llavors, i malgrat que l’autor fa servir amb certa gràcia la intriga configurant unes peces, els personatges centrals, que tenen una vida pròpia (els dos germans antitètics però inseparables, la noia sense llar fascinada per unir-se a la colla) i situar-los al mig d’una història inquietant i morbosa, res del que se’ns mostra resulta creïble: les interpretacions són forçades, molt poc matisades i la utilització de l’esplèndid espai, enorme i desolador, queda limitada com a mera passarel·la de corredisses poc justificades ja que en cap moment esdevé llar acollidora per a què els personatges puguin desenvolupar-se.
El miracle, però, es produeix amb la irrupció de tres personatges interpretats finalment per tres actors carismàtics: una duquessa minusvàlida de refinada sensibilitat que pateix desmais quan la seva emoció s’enlaira (majestàtica Ester Cort); un desequilibrat emulador de Rambo que frisa per dur a la pràctica els “bons hàbits stalloninians” (expressiu Òscar Bosch); i, com a amo i senyor de tot aquest circ que comença a ser fascinant quan surt decidit a la pista, l’organitzador del macabre esdeveniment, magnífica creació de José Pedro García Balada que ens entrega sense embuts un retrat de carn, ossos i inspiració sobre un ambigu negociador implacable a l’hora d’executar ordres al seu equip, patètic quan se sent acorralat i al capdavall tendre quan el seu esperit altruista i redemptor (no, no he pres cap de les pastilles) pica l’ullet a la platea aburgesada preguntant-li: Hi havia una altra forma de salvar la pell quan et toca estar a l’equip dels perdedors socials?
Per últim, i seguint les tendències postmodernes artístiques, faig una menció especial al tractament de les idíl·liques cançons de Hammerstein i Rogers que entre nosaltres van arribar a popularitzar-se doblades al castellà pertanyents a la pel·lícula “Sonrisas y Lágrimas” (“The Sound of Music”), tan ensucrades elles, i que aquí es converteixen en arma infal·lible de combat contra l’amargor de les vides d’aquesta col·lecció de “freaks”. Resulta divertit sentir com ajuden els malaurats protagonistes a consolar-se cada cop que gosen cantar-les.
Arriba el final de la funció i acabem esgotats: Hi ha hagut trets, tortures i humiliacions escèniques. També ganes de crear una aventura de ciència ficció. Però si la fi del món ja és aquí, per què seguim sense proclamar-ho amb convenciment?
“Pell de mercuri” es representa a Fabra i Coats, Fàbrica de Creació de Barcelona, de l’11 al 23 de febrer de 2013.
Autor: Philip Ridley
Direcció: Antonio Calvo
Traducció i adaptació: Marc Rosich
Repartiment: Òscar Bosch, Ester Cort, Adrià Díaz, José Pedro García Balada, Pep Garcia-Pascual, Ariadna Matas i Santi Monreal
entrada gratuïta (possibilitat de pagar la voluntat)
Cada vez está más claro que el musical se impone, de una forma u otra, en la programación de cualquier sala que se precie, una tendencia que nos muestra la salud del género aún en una época de crisis como la que vivimos, a la que ha contribuido las grandes producciones estrenadas durante los últimos años, y el atractivo que poseen para el público barcelonés, que disfruta de los grandes temas, y de los no tan grandes, que resuenan en los escenarios de la capital.
El Teatre Gaudí no ha querido perderse este fenómeno teatral, por lo que el pasado 22 de febrero estrenó The Wild Party, musical creado por Andrew Lippa e interpretado en los papeles principales por el cuarteto formado por Roger Berruezo, Xavi Duch, Xènia García y Maria Santallusia, un proyecto que comenzó como un workshop en la escuela Vocal Factory BCN y que, por suerte, ha traspasado su fase formativa para convertirse en una realidad escénica a la que ha dado forma la directora Anna Valldeneu.
Estados Unidos años 20. Burrs (Xavi Duchs) y Queenie (Xènia García) formaron una pareja de alto voltaje. Él un clown; ella la reina del vodevil. Su relación ha degenerado con el paso del tiempo y la rutina y la apatía se ha apoderado de ellos, hasta el punto que el maltrato y el abuso ha hecho acto de presencia. Queenie decide vengarse de Burrs, y pretende hacerlo en una fiesta, en la que intentará ridiculizarlo delante de sus amigos. Para ello invita a la «crème de la crème» de los bajos fondos de la ciudad. Sin embargo, acompañando a Kate (Maria Santallusia), una ex-prostituta amiga de la pareja, llega a la fiesta el señor Black (Roger Berruezo). Entre Queenie y Black se producirá un flechazo amoroso que hará vacilar a la primera acerca de sus objetivos. La fiesta irá aumentando de temperatura musical y sexual, al mismo tiempo que la tragedia se irá materializando al ser consciente Burrs de los sentimientos amorosos que han nacido entre Black y Queenie.
Teatre Gaudí Barcelona y Vocal Factory BCN han realizado un portentoso esfuerzo para adaptar el musical, y para ello no han escatimado en la calidad del proyecto, de la mano de Roger Batalla y de la propia Anna Valldeneu, ni en los medios artísticos necesarios para su representación. Un empeño que ha permitido acomodar un gran musical en un teatro de pequeño/mediano tamaño, y hacerlo de una forma mucho más que satisfactoria. The Wild Party nos presenta un típico espectáculo musical off-Broadway en un escenario minimalista tan solo ocupado por algunos elementos de atrezo y por las interpretaciones y el ardor musical de todos su elenco, que suma un total de 17 actores y actrices y cuatro músicos sobre el escenario. Todo un reto aprobado con muy buena nota.
La trama nos traslada a los Estados Unidos de la década de los años 20, y nos introduce en esos ambientes artísticos y nocturnos tan propios del cine negro en el que los hombres duros y las femmes fatales protagonizan la mayoría de las historias. En este caso, la voluntad de venganza de Queenie contra Burrs, iniciará toda una trama y una fiesta en la que la música, el alcohol, las drogas y el sexo serán los protagonistas.
La adaptación de la obra mantiene la atmósfera del original, aunque adaptándolos al reducido espacio del Gaudí, seguramente el hándicap más importante del intento, si bien una oportunidad para acortar la distancia entre público y actores y favorecer así, una experiencia más cercana por parte de los espectadores. Aún así la compañía consigue convertir el cuadrilátero central del teatro en el gran salón donde se celebrará la fiesta indicada en el título. El musical se construye casi únicamente a partir de las canciones ya que los textos de enlace entre un tema y otro son mínimos. Así, pues, veremos coreografías generales con una potencia ardiente que nos pueden recordar alguna de las escenas de West Side Story o Chicago, acompañadas de interpretaciones solistas o en pareja. Aunque el protagonismo en la mayoría de los temas lo acaparan los cuatro personajes principales, sobre los que se construye la trama del musical, el espectáculo cuenta con diversas composiciones dedicadas a los personajes más secundarios, que pueden lucirse de esta forma. Entre ellos destaca el «An Old-Fashioned Love Story» cantado por Isa Mateu o el «Two of a Kind«, que interpretan Ferran Guiu y Laura Prats.
Por lo que respecta al cuarteto protagonista el nivel queda algo desequilibrado. Si bien Xènia García encarna a una atractiva y seductora Queenie y da a su personaje la candidez necesaria para seguirla en el ambiente nocturno y gansteril del espectáculo, Maria Santalluisa le proporciona una aridez primaria a su personaje que la transforma en una llama incandescente que ilumina el escenario cada vez que aparece en él. Por su parte Xavi Duch vuelve a estar de nota como en su actuación en A força de cançons, donde ya nos mostró que se mueve como pez en el agua con personajes extraños, sombríos y en parte hilarantes. El componente que no luce como debiera es Roger Berruezo, que no acaba de encontrar su lugar en el espectáculo.
En medio de todo esto, una fiesta que, como marca su libreto, se va de las manos, ya sea por el ruido que molesta a los vecinos, generado por la pequeña banda que toca en directo, por el ambiente caldeado y sugerente de la fiesta o por la tensión sexual que irá creciendo a lo largo de la representación hasta llegar al nivel de orgía, uno de los momentos más elaborado de la representación, y llevado a cabo con una gran delicadeza por todos los miembros de la compañía.
The Wild Party es un torrente musical que no le dejará indiferente. Contiene todos los elementos del género: temas intensos, coreografías electrizantes y una trágica historia de amor/desamor que tizna toda la representación. Todo ello hace que los límites del Teatre Gaudí se ensanchen para albergar un gran musical que estará en cartelera hasta el próximo 21 de abril. Una buena oportunidad para ver que, como ya he dicho en más de una ocasión, no hacen falta grandes aforos, espeluznantes maquinarias móviles ni desorbitados presupuestos para producir un gran espectáculo.
«The Wild Party» se representa en el Teatre Gaudí Barcelona del 22 de febrero al 21 de abril de 2013.
Autor: Andrew Lippa
Adaptación: Roger Batalla
Dirección: Anna Valldeneu
Dirección musical: Filippo Fanò
Reparto: Roger Berruezo, Xavi Duch, Xènia García, Maria Santallusia, Lino di Giorgio, Isa Mateu, Ferran Guiu, Laura Prats, Arnau Gol, Zuhaitz San Buenaventura, Roger Batalla, Carles García, Berta Peñalver, Marina Schiaffino, Laura Daza, Ivette Novell y Joan Galo
Músicos: Filippo Fanò (Piano), Bartolomeo Barenghi (Guitarra), Bernat Hernandez (Bajo), José Manuel Martín (Batería/Percusiones)
Coreografía: Lino di Giorgio
Diseño de iluminación: Dani Gener
Técnico de so: David Codina y Jordi Ballbé
Compañía: Matèria Prima
Producción: Vocal Factory BCN y Teatre Gaudí Barcelona
Horarios: jueves y viernes a las 20:30 horas; sábado a las 18:00 y a las 21:30 horas y domingo a las 18:00 horas. 23 de marzo NO HAY FUNCIÓN Precio: 24 € Idioma: catalán Duración del espectáculo: 120 minutos
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El pasado 14 de febrero se estrenó en el Teatre PolioramaT´estimo, ets perfecte, ja et canviaré, una obra de humor musical escrita por Joe DiPietro y Jimmy Roberts estrenada originalmente en el año 1997 y que se mantuvo en cartelera en Broadway durante 11 años. En la temporada 1999/2000 estuvo en cartel en Barcelona y de gira por Cataluña con gran éxito. Ahora, 13 años después, regresa renovada bajo la dirección de Elisenda Roca, popular periodista, presentadora de televisión, locutora de radio y escritora. Un retorno que hará las delicias de todos aquellos que disfruten del amor y gusten del teatro musical.
T´estimo, ets perfecte, ja et canviaré es un glorioso conjunto de sketches sobre la pareja en todos los estadios de una relación o no-relación: los primeros pasos, las citas, el enamoramiento, el desamor, la rotura, la convivencia, la llegada de los hijos, el amor en la vejez… Todas estas facetas son tratadas en clave de ágil y rápido humor en pequeñas piezas perfectamente engrasadas, interpretadas, coreografiadas y, claro está, cantadas por los cuatro interpretes de la obra, que no son otros que Frank Capdet, Mercè Martínez, Muntsa Rius y Jordi Vidal. Los actores interpretan en cada pieza canciones con letras divertidas e integradas en las diversas tramas que potencian el contexto humorístico de la obra.
Es imposible no verse reflejado en alguna de las situaciones que forzosamente hemos vivido si hemos sentido el amor, y algunas que tarde o temprano acabaremos viviendo. Esta comedia musical nos lleva por la vertiente humorística y patética de las relaciones amorosas, con un primer sketch magistral que nos muestra con una aceleración del concepto tiempo, el desarrollo de una relación de pareja de principio a fin. Las piezas funcionan con divertidos diálogos ya sean interpretados o cantados y con situaciones que se desencadenan con buenos detonantes. Cada escena concentra lo que podría ser el argumento de una película o una obra de teatro completa, sucediéndose una detrás de otra, lo que impone al espectáculo un ritmo constante que no aburre en ningún momento.
Los diferentes escenarios son minimalistas y consiguen crear el ambiente con muy poco atrezo, solo el necesario para enmarcar las interpretaciones y las actuaciones de los protagonistas, que se alternan en cada una de las escenas con una excelente caracterización que les permite alcanzar el perfil y el registro necesario. Un ejemplo de ello es el sketch del entierro, en el que Frank Capdet y Muntsa Rius se convierten en dos ancianos viudos con ganas de vivir la vida y experimentar de nuevo el amor.
Los actores Frank Capdet y Mercè Martínez ya participaron en la anterior versión del espectáculo estrenado el año 1999 en el mismo teatro Poliorama, y ahora se les unen Jordi Vidal y Muntsa Rius. Todos han trabajado en musicales y acumulan una gran experiencia en el género. Un reto destacable ya que interpretan temas a ritmo de rock, góspel, jazz, swing, entre otros. Sin embargo los cuatro actores salen muy bien parados. Mención especial para Mercè Martinez que derrocha simpatía y naturalidad aún en las interpretaciones más comedidas. Los actores están acompañados, en un rincón del escenario, por los músicos Andreu Gallén al piano, que es el director musical de la obra, y Víctor Pérez al violín, que interactúan, de tanto en tanto, con el resto del reparto.
T´estimo, ets perfecte, ja et canviaré te hará reír por lo que caricaturiza, pero tiene la particularidad de que algunas piezas te emocionan por su escondida sensibilidad que trasluce por debajo del humor. Por otro lado también hay algún tema menos humorístico como el del amor confirmado a través de una llamada, que es como sumergirte en alguna de esas películas de dibujos «made in» Disney en las que la protagonista canta su amor a los cuatro vientos. Debo añadir que hasta el folleto de la obra es original y cuidado tanto en el diseño como el contenido del mismo.
T´estimo, ets perfecte, ja et canviaré es un canto musical, y nunca mejor dicho, al amor, a las relaciones que iniciamos, mantenemos y finalizamos y al empeño del hombre y de la mujer por encontrar en el otro todo aquello que cree necesario para completarse a sí mismo y disfrutar de una vida en-amor-ada y feliz.
«T´estimo, ets perfecte, ja et canviaré» se representa en el Teatre Poliorama del 14 de febrero al 28 de abril de 2013.
Autor: Joe DiPietro
Música: Jimmy Roberts
Dirección: Elisenda Roca
Dirección musical: Andreu Gallén
Reparto: Frank Capdet, Mercè Martínez, Muntsa Rius y Jordi Vidal
Músicos: Andreu Gallén (piano) y Víctor Pérez (violín)
Traducción del libreto: Anna Ullibarri
Traducción de las canciones: Anna Ullibarri y Roser Batalla
Coreografía: Joan Maria Segura
Escenografía: Elisenda Roca / Paula Bonet
Iluminación: Quico Gutiérrez
Vestuario: Mariel Soria
Horarios: de miércoles a viernes a las 21:30 horas; sábados a las 19:30 y las 22:00 horas y domingos a las 18:30 horas. Precio: 18 – 28 € Duración del espectáculo: 1 hora y 40 minutos sin entreacto Idioma: catalán
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