Crítica literaria: La chica mecánica. Paolo Bacigalupi, ed. DeBolsillo.

La chica mecánicaAlgo que siempre se ha dicho de la ciencia-ficción es que, aunque muchas veces està ambientada en el futuro, habla al lector de realidades y problemas muy actuales, y de todo ello La chica mecánica, de Paolo Bacigalupi, es un claro ejemplo. Aunque la acción de la novela está ambientada en la Tailandia del futuro azotada por una situación de crisis económica planetaria y desgarrada por los malsanos efectos de la biogenética, su trama nos habla del presente y de los retos a los que se enfrenta la humanidad globalizada en la actualidad. Y ahí, en el planteamiento de esa reflexión, reside gran parte del acierto de la novela.

El autor nos sitúa en un futuro no muy lejano, unos 50-100 años vista, en el que el mundo ha sufrido una gran crisis de recursos, industrial, económica y política. La época de la expansión y de la globalización comercial acabó cuando se agotó el petróleo. A lo que se suma las consecuencias del juego biogenético que, además de producir un gran número de nuevas especies vegetales y animales, ha generado la aparición de una gran diversidad de plagas y epidemias que han diezmado a la población mundial. Los regímenes de todo el planeta han quedado afectados ante la ofensiva del Occidente capitalista de mantener los mercados internacionales abiertos a su producción masiva pero de baja calidad, aunque esta situación ha generado conflictos generalizados en todo el planeta, grandes matanzas y la caída de muchos estados.

En el continente asiático uno de los pocos que se mantiene en pie es el reino de Tailandia, que ha cerrado sus fronteras al extranjero y ha establecido un régimen totalitario y paternalista, personificado en la figura de sus monarcas y defendido por el Ministerio de Medio Ambiente, cuya guardia pretoriana, los camisas blancas, ejercen un control férreo sobre todo lo que puede representar una amenaza para el país.

Con este trasfondo de crisis, más que factible en el futuro si el ser humano sigue comportándose como lo ha hecho hasta ahora, Bacigalupi nos narra diversas historias, todas ellas entrelazadas de alguna forma. Anderson, el que podríamos considerar el personaje principal de la novela, director de una empresa extranjera ubicada en la capital del reino, oculta una doble identidad. En realidad es un enviado de las potencias extranjeras con el objetivo de hallar el archivo de semillas que el gobierno tailandés ha conseguido mantener oculto, un seguro de existencia para el reino y un objetivo primario para las potencias extranjeras, las cuales se están recuperando de la crisis global y están iniciando una nueva etapa de expansión. Anderson tendrá, además, que localizar a un científico occidental tránsfuga que trabaja para el reino de Tailandia, y que ha sido el gran artífice de la resistencia biogenética tailandesa ante la crisis ecológica mundial.

paolobacigalupiauthorphoto300dpiEn su misión Anderson se topará con Emiko, la chica mecánica que da título a la novela, un neoser fabricado por la industria japonesa y atrapada en un país que la desprecia debido a su origen artificial. Emiko pretende huir de la situación de opresión social y sexual en la que vive, aunque su forma de moverse desacompasada y su sistema de refrigeración, pensado parea latitudes más frías, se lo impiden.

El tercer personaje “principal” es Hock Seng, un anciano de origen chino encargado de la fábrica que dirige Anderson, y que perdió familia y negocios con la llegada de la contracción. Seng sobrevive en un país que no es el suyo en el que los extranjeros son muy mal vistos, sobre todo los de origen chino, a los que se les llama despectivamente tarjetas amarillas.

El cuarto pilar de la novela lo constituye Jaidee Rojjanasuckchai, el Tigre de Bangkok, un camisa blanca, agente del Ministerio de Medio Ambiente y héroe nacional orgulloso de su labor de control y protección de la sociedad y consciente de que su trabajo mantiene a su país en pie ante las continuas presiones de las multinacionales extranjeras que pretenden apropiarse, aliadas con el Ministerio de Comercio, del “pastel” económico y biológico tailandés.

La chica mecánica nos habla de una crisis que bien podría ser actual o producirse en un futuro no muy lejano, y la trata como si hubiera sucedido en el pasado. Para ello Bacigalupi teje una frondosa y bella estructura narrativa y la ambienta en un lugar exótico, poco habitual, que yo conozca, en la historia de la ciencia-ficción occidental. La trama presupone un buen estudio por parte del autor de la realidad tailandesa, aunque evidentemente trasplantada al futuro, si bien es justamente este elemento el que hace que la lectura sea, en parte, confusa, pues la continua utilización de términos nativos y de tecnologías y realidades futuristas, dificulta la lectura del libro.

Además, el ritmo de la novela es algo lento. Nos presenta una situación a la que le cuesta demasiado avanzar y no será hasta las últimas páginas en las que la acción se potenciará. En lo que sí que acierta Bacigalupi es en la construcción del mundo futurista que nos describe y que materializa muchos de los miedos y desafíos que nos atenazan hoy en día, como el cambio climático; los efectos de la más que posible (y a veces deseable) crisis del sistema capitalista basado en el consumo del petróleo; la oscura actuación de los poderes económicos, financieros e industriales y su malévola influencia sobre los gobiernos y las sociedades en la actualidad y, muy previsiblemente, en el futuro; o los riesgos que supone la experimentación genética. Un contexto que nos hace recordar los futuros distópicos creados por Huxley, Orwell o Bradbury.

Personalmente creo que la voluntad del autor es proponernos el anticipo de un posible futuro para hacernos reflexionar sobre nuestro propio presente y sobre el rumbo que este puede tomar, cumpliendo, en definitiva, una de las grandes funciones de la ciencia-ficción, aunque el intento falle en parte en la composición y en el ritmo de la novela.

La chica mecánica no nos descubre demasiadas novedades, no nos presenta grandes personajes ni grandes hazañas. Lo que sí que hace es relatarnos una aventura distópica que podríamos considerar coherente en relación a nuestro presente. Bacigalupi nos presenta un futuro devastado y devastador en el cual parece que los errores ya cometidos vuelven a cometerse, aunque ello signifique el hambre y la muerte de gran parte la población planetaria a cambio, eso sí, de grandes beneficios monopolísticos para las empresas privadas y sus files aliados financieros. ¿Les suena esto de algo?

La propuesta de Bacigalupi hubiera podido mejorar con un mayor ritmo y acción y con una historia más seductora y accesible. Si bien nos propone un escenario de futuro cada vez más factible, alarmante y familiar, lo que permite al lector un análisis más personal de la novela. Algo mucho más que valioso en la espesura de las novedades editoriales que nos acecha, hoy en día, en los estantes de las librerías.

Título: La chica mecánica
Autor: Paolo Bacigalupi
Precio:
Bolsillo: 9,95 €
Epub: 6,99 €
Tapa dura con sobrecubierta (Plaza & Janés): 21,90 €
Sello: Debolsillo
Colección: Best Seller
Fecha publicación: (Debolsillo) junio 2012
Formato: Bosilllo / 125 X 190 mm
Páginas: 544
ISBN: 9788499895284
Temática: Ciencia-ficción

Escrito por Jorge Pisa Sánchez

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