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Crítica teatral: Viva Broadway el musical, en el teatro Apolo

Viva Broadway el musical es un recorrido por los grandes musicales de todos los tiempos, una retrospectiva de más de 150 años de historia en el que recordaremos 18 obras a través de 25 números musicales.

El espectáculo está bien conducido por Marcela Paoli que ejerce de maestra de ceremonias interpretando a Mrs. Lawrence, personaje real de finales del siglo XIX que protagonizó “The black crook”, posiblemente la primera comedia musical de la historia. Paoli es una actriz muy conocida en Argentina donde ejerció de directora en las tres primeras ediciones de Operación Triunfo y ya en España protagonizó, entre otros, el musical Chicago.

La obra tiene un buen arranque en el que Marcela Paoli junto a los dos cantantes Beatriz Villar y Rafa Martí, juegan con las normas establecidas del teatro musical de forma jocosa y en sus propias carnes, justo antes de que empiece el gran espectáculo. Luego estas transiciones se difuminan dando paso al torrente de números musicales para todos los gustos. En estas intervenciones Paoli, que también canta, consigue que el público participe y se nota que tiene muchos kilómetros recorridos en su carrera.

A priori la idea de unir los temazos más jugosos de los musicales ya es una baza segura para el éxito de este musical, pero al conjunto de la función le falta un mejor envoltorio y más estando en un teatro tan grande como el Apolo.

Viva Broadway_1No es difícil vibrar con temas tan populares como Fama, Chicago, Grease o New York New York… y hay que reconocer que los siete bailarines del cuerpo de baile lo clavan con ágiles y arriesgadas coreografías, pero en conjunto queda todo un poco desangelado. Detalles como que en las grandes y múltiples pantallas que ocupan el fondo del teatro aparezcan videos y animaciones por ordenador algo pobres y a trompicones no ayudan. Solo hay que fijarse en el repaso final visual de los musicales más emblemáticos, que muestra carencias y que no permiten alcanzar la emotividad final buscada

El espectáculo muestra buenas interpretaciones y muy emotivas como el “No llores por mí Argentina” de Evita con la buena voz de Beatriz Villar. Pero en la función siguiente a la del día del estreno hubo graves deficiencias de sonido a lo que se sumaba el alto volumen de la música, detalles importantes a solventar.

A destacar los marchosos números de Fama y Grease y el de Flashdance, sobre todo por su apuesta diferente y arriesgada. También se incluyen números de acrobacias algo acelerados y que en algunos casos pueden distraer al espectador. El elenco le pone todo su arte, hay que reconocerlo, pero las carencias mencionadas no se tapan a base humo… Y el problema es que la publicidad es más grandilocuente de los que vemos realmente sobre el escenario.

Viva Broadway el musical es en conjunto un espectáculo dirigido más a un público adulto al que sin duda gustará, de los que disfrutan del teatro de otras épocas, pero con música que incluye hits imperecederos, aunque está pensado para toda la familia y tienen hasta una versión matinal para los niños.

Así que si en definitiva queréis recordar durante 90 minutos las piezas citadas y otras de El fantasma de la ópera, Los miserables, El mago de Oz, One, Mary Poppins, Cabaret, All that Jazz, Mamma mia o Memories, tenéis una cita con Viva Broodway.

“Viva Broadway el musical” se representó en el Teatro Apolo de Barcelona del 30 de enero al 10 de febero de 2019.

Producción, Libreto y Dirección: Javier Adolfo
Coreografía y Dirección Artística: Ender Bonilla
Dirección Musical: Idaira Fernández
Reparto: Marcela Paoli, Beatriz Villar, Rafa Martí, Ender Bonilla, Himarú Espín, Elena López, Ma. Ester Alonzo, César Laguado, Raquel Novellón y María Granada
Vestuario: Ender Bonilla
Escenografía: Marcos Carazo y Raul Carazo
Iluminación, Visuales y Sonido: Paco Pepe Martínez
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Taradete

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Crítica teatral : Moustache, The Rhythm Musical, en el Teatro Apolo

La compañía londinense Moustache Music Hall recibe, a principios del siglo XX, el encargo de entretener con su espectáculo al mismísimo rey Eduardo VII. Los componentes de la compañía lo van a dar todo e incluso se extralimitarán peligrosamente delante de tan ilustre personaje. El pequeño Max (Sergio Franco) es el alma de la comedia de esta compañía. Él es bailarín, pero sobre todo es el clown y comediante estrella de la función Moustache, pero algo se está quebrando en su interior y ni tan solo su amada Mary piernas largas (Júlia Ordoñez), bailarina también de la compañía, podrá detener esta grieta…

Después de dos años de preparación Coco Comin presenta la comedia musical Moustache, en la que un buen puñado de números musicales se suceden a ritmo de claqué sobre el escenario. La directora y autora del libreto ha orquestado un vertiginoso recorrido por diferentes épocas y temáticas de la historia con trabajadas coreografías. Ante nuestros ojos desfilarán más de trescientas piezas de vistoso vestuario diseñadas por la propia Coco Comin. Se oirá el claque con atronadora nitidez,  pues los bailarines llevan micros en los zapatos y hay dispuestos una serie de micrófonos también bajo el escenario. La obra contó con un presupuesto de 500.000 euros y posee un macrodecorado en el que se proyectan imágenes que crean la ilusión de la existencia de diversos espacios y ambientes.

La música en directo es a cargo de Xavier Mestres junto a otros cinco músicos que tocan infinidad de instrumentos distintos. Diez claquetistas, nueve actores, cantantes y bailarines. Treinta y cuatro números musicales. La dirección coreográfica de expertos de tap-dance como Sharon Lavi y Júlia Ortínez. Moustache, the Rhythm Musical tiene todos los ingredientes para ser un gran espectáculo, pero…

Moustache es una explosión de claqué para los sentidos y esto no se le puede negar, sin embargo nos presenta una historia que ya ha sido contada en múltiples ocasiones: el payaso que está atrapado en un registro pero que quiere cambiar de faceta y no puede o no sabe cómo; la tristeza que esto le conlleva; la soledad y la amargura del artista consagrado y la locura. También el apoyo y la amistad y el amor por los escenarios.

moustache_teatre-apolo_1En Sergio Franco recae el mayor peso de la función y defiende y borda muy bien su papel que requiere sobreactuación, el histrionismo del Joker de Batman, y un humor a lo Jaimito Borromeo solo apto para personas de cierta edad, porque el texto humorístico del que parte el personaje para mostrar que es el rey de la comedia no es lo suficientemente divertido, salvo algunas chispas y números muy concretos. Nos retrotrae a un tipo de humor de teatro antiguo y, a la postre, bajo esa percha de monólogos comparativos y juegos de palabras, hace parecer que el personaje sea un clown en decadencia y no la estrella de la compañía.

Los actores y bailarines Ernest Fuster, Albert Martínez y Joaquín Catalán aportan, cuando intervienen, buena voz y algo de frescura y buen humor al conjunto del espectáculo. El número de publicidad y la pieza del los filósofos son buena prueba de ello.

Júlia Ordoñez la actriz que interpreta a la novia del pequeño Max, destaca en el escenario por su espectacular presencia, pero tal vez le falte algo de química con su partenaire o más vigor para ser la estrella indiscutible en las coreografías. El cuerpo de baile se esfuerza al máximo y está integrado por actores y actrices con experiencia en el teatro musical y algunos de ellos son, incluso, profesores de ballet y claqué como la dinámica Evangelina Esteves.

Los números musicales son muy variados, no tienen conexión unos con otros, y son de diferentes estilos, destacando las piezas “a contratiempo”, “Opa”, y “The railway Tavern”. Algunos son más clásicos pero impecables y en varios de ellos te invade una sensación de déjà vu, como con “Nakupenda Malaika”. En cambio otros, como el Can-Can, siempre tienen el suficiente poder revitalizador y parecen funcionar a medio gas.

Por todo esto, sales del espectáculo con una sensación agridulce, a la que no es ajena los constantes giros de la comedia al drama, algo cada vez más común sobre los escenarios.

Moustache, a Rhythm Musical Comedy gustará, por supuesto, a los amantes del claqué de alta calidad técnica, de los musicales aparentemente sencillos y del teatro de humor a la antigua.

“Moustache, The Rhythm Musical” se representa en el Teatro Apolo hasta el próximo 29 de enero de 2017.

Dirección: Coco Comin
Dirección musical: Xavier Mestres
Bailarines: Compañía de Claqué Coco Comin
Escenografía: Paco Azorín
Coreografía: Sharon Lavi y Júlia Ortínez
Producción: Coco Comín

Idioma: castellano
Duración: 165 minutos
Horarios y precios: Web Teatro Apolo

NOTA CULTURALIA: 6
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Taradete

Crítica teatral: Los hombres no mienten, en el Teatro Apolo de Barcelona.

Arturo Fernández regresa al Teatro Apolo con Los hombres no mienten, una comedia de diseño clásico que aborda el espinoso tema de las confidencias y los secretos de pareja. ¿Es la sinceridad la base de la armonía conyugal?

No es casual que Arturo Fernández, responsable y director de Los hombres no mienten, nos presente una comedia donde predominan temas como la vida de pareja, los engaños amorosos y el peligro que comporta una excesiva sinceridad conyugal, manteniéndose fiel a una carrera profesional en el cine y en el teatro que lo asocian, de forma pronunciada, con la figura de amante donjuán con “pies de barro”.

Los hombres no mienten persiste en este tipo de personaje y comedia a “lo Arturo Fernández” que ya pudimos disfrutar con La montaña rusa, obra que se representó en los teatros Condal (2009) y Apolo (2010) de Barcelona, y en la que Fernández lidió teatralmente con el decidido y enigmático personaje interpretado por Lidia del Valle. Su nueva propuesta sigue el esquema de la anterior, ya sea tanto en la estructuración de la trama como en la temática que analiza.

Pablo (Arturo Fernández), un maduro y afortunado hombre de negocios, y Silvia (Sonia Castelo), su mujer, regresan de una aburrida fiesta de trabajo. El cansancio de ambos y una mala elección de tema de conversación les lleva a enzarzarse en una discusión acerca de la fidelidad conyugal y la sinceridad. ¿Han sido ambos fieles a lo largo de sus 25 años de matrimonio? ¿Han tenido alguna vez alguna aventura? Una discusión que no puede llevar a nada bueno, aunque ya de antemano Pablo y Silvia han acordado que en nada afectará a su relación aquello de lo que hablen esta noche.

Sin embargo, el descubrimiento por parte de Pablo de que su esposa le ha sido infiel en una ocasión (él lo ha sido con ella hasta siete veces!!), seguramente con Luis (Carlos Manuel Diaz), un amigo de la pareja, le lleva a concebir un plan para confirmar sus sospechas: invitar a comer al sospechoso para así descubrir la verdad de todo el asunto.

Los hombres no mienten nos propone una reflexión en clave de humor sobre la pareja, la infidelidad y el amor. La representación nos es presentada como un menú de tres platos o escenas que siguen la clásica estructuración de un texto teatral. En la primera escena se nos presenta el problema. La discusión nocturna entre Pablo y Silvia que dará inicio a la trama. Un duelo dialéctico entre ambos que nos permitirá descubrir los secretos extraconyugales de los dos miembros de la pareja. La segunda escena, el nudo de la trama y en la que explota la comicidad de todo el asunto, se estructura como un vodevil en el que la hilaridad se apodera del escenario a lo largo del interrogatorio que Pablo realizará a Luis sobre la presunta relación que este ha mantenido con otra mujer. La tercera escena, el desenlace de la historia, nos lleva directamente a la moraleja, y a descubrir el por qué de todo lo que ha pasado, un motivo más para una reflexión humorística entorno a los dos temas principales desarrollados a lo largo de la representación: la fidelidad y la sinceridad.

La obra es un producto capitaneado y controlado por el propio Arturo Fernández: la compañía, que lleva su nombre, nos presenta una obra dirigida e interpretada, en su papel principal, por él mismo, por lo que está claro que está hecha, o mejor dicho, adaptada de un original escrito por Eric Assous, a su medida. Y está claro que en el género de la comedia conyugal de alto copete, donde la fidelidad, los secretos y los affaires sentimentales dominan, Fernández sabe lo que se hace. Conoce el producto, conoce al público (un público fiel de carácter generacional) y sabe como hacerle reír. Y en su comedia se ríe mucho, un claro ejemplo de ello es la escena del chiste que Luis es obligado a contar con las continuas interrupciones de Pablo. Seguramente el momento más hilarante de toda la obra.

Las interpretaciones son las idóneas para una obra como Los hombres no mienten. Poco más se puede decir de Arturo Fernández, que sigue estando genial interpretando a hombres maduros de buen ver con éxito con las mujeres y ampliamente capacitados para meterse en líos, ya sea mujeriles o de cualquier otro tipo. Sonia Castelo acarrea bien el peso humorístico y combativo de Silvia, la sufrida esposa de Pablo, dispuesta a hacerse valer. Y Carlos Manuel Diaz, que interpreta primero con desconcierto y más tarde con decisión el papel del supuesto tercero, nos demuestra, también, su validez en papeles de comedia. Un triplete de interpretaciones que se potencian unas a otras, y que conectan rápidamente con el público una vez que los dos actores y la actriz comparten escenario.

Los hombres no mienten, un título que en sí mismo encierra una mentira, nos vuelve a dirigir al mundo de la pareja y de sus problemas más espinosos, como son la infidelidad y la traición sentimental. Pero lo hace al estilo Fernández, con un humor y candidez propios del alma mater de la obra. Una comedia que solo pretende hacer reír, tanto de los sinsabores de los demás como de los nuestros, aquellos que llevamos en la cabeza a la hora de entrar en el teatro, y entre los que se mezclan la crisis, la familia, la amistad y puede que también la pareja. Aún así les aseguro que la temática tratada en la obra y las actuaciones de sus tres protagonistas les harán pasar un muy buen rato, siempre, claro está, que les apetezca el humor Arturo Fernández.

Para gozar de una “canita al aire” teatral…

Los hombres no mientes” se representa enel teatro Apolo de Barcelona des del 18 de septiembre de 2012.

Autor: Eric Assous 
Adaptación: Juan José de Arteche
Dirección: Arturo Fernández
Reparto: Arturo Fernández, Sonia Castelo y Carlos Manuel Diaz
Producción: Jandro Producciones S.A.
Compañía: Arturo Fernández
Selección musical: José Luis Salas

Horarios: miércoles a las 21:00 horas; jueves a las 18:00 horas; viernes a las 21:00 horas; sábado a las 18:00 y a las 21:00 horas y domingo a las 18:00 horas.
Precio: de 14 a 25 €

Género de espectáculo: Comedia
Idioma: Castellano
Duración de la obra: 2 horas sin descanso

Escrito por Jorge Pisa Sánchez