Hoy os presentamos en nuestro blog El primer senador de Roma, de Juan Torres Zalbauna, una nueva novela histórica ambientada en el periodo de la República romana del siglo II a.C. y la luchas por el poder que se desataron en su seno tras la victoria sobre Aníbal el cartaginés y la expansión mediterránea.
En pleno siglo II a.C. Roma es la máxima potencia del Mediterráneo tras haber derrotado a la Cartago de Aníbal y a los poderosos reinos de Siria y Macedonia.
Sin embargo, pese a su posición dominante, ya nada es suficiente para los miembros de las familias senatoriales, sean Escipiones, Claudios, Fabios, Licinios, Fulvios o Sulpicios. Arrastrados por el ansia de incrementar su prestigio a través de gestas militares y la obtención del mayor número de honores y dignidades, no dudan en servirse de intrigas, alianzas y deslealtades para saciar apetitos y ambiciones personales.
Es el mundo, a la postre, de unos emergentes Escipión Emiliano y Apio Claudio Pulcro, o de unos jóvenes Tiberio y Cayo Sempronio Graco, nietos de Escipión Africano e hijos de Cornelia, la matrona ejemplar. Es, también, el tiempo de un anciano y ácido Marco Porcio Catón, quien en los estertores de su vida hará famoso el célebre Carthago delenda est, Cartago debe ser destruida.
Esta es la novela de todos ellos, esta es la formidable Historia de Roma.
Juan Torres Zalba se licenció en Derecho por la Universidad de Navarra. Actualmente ejerce como abogado en el despacho ARPA Abogados Consultores, donde dirige el área de Derecho Administrativo.
En esta su segunda novela, el autor, conducido por su pasión histórica, nos abre las puertas de una época poco explorada pero extraordinaria, trasladándonos a los acontecimientos bélicos, políticos y sociales de la Roma de mediados del siglo IIa.C., aquella que se encontró en la disyuntiva de acabar para siempre con su eterna rival, Cartago. Es el tiempo de la Tercera Guerra Púnica, pero también del germen de las guerras lusitanas y celtibéricas y de la propia autodestrucción de la república romana.
Título:El primer senador de Roma (Carthago delenda est) Autor: Juan Torres Zalba Editorial: La Esfera de los Libros Fecha de publicación: 22 de abril de 2020 Páginas: 836 ISBN: 9788491648130 Formato: Tapa dura / 15,5 x 23,5 cm Precio: 24,90 €
Como ya sabéis en BlogCulturaliahemos potenciado la sección de crítica de series de televisión, con especial atención a los géneros de terror, ciencia-ficción o afines. Hoy nos decidimos por Helix, serie de dos temporadas que emitió en España el canal Syfy entre los años 2014 y 2015 dirigida, entre otros, por Cameron Porsandeh, responsable también de la idea y el guión.
Helix es una serie con un planteamiento interesante y contundente en el que el riesgo de un virus letal inicia su propagación en una base de investigación en el Ártico, algo que como podéis imaginar, puede generar interés en una época de confinamiento como la actual provocada por el COVID-19.
La serie con dos temporadas emitidas se ambienta en cada una de ellas en lugares recónditos del planeta, ya sea una estación en el Ártico o en una isla remota en la que habita una extraña secta desde hace generaciones. En ambos casos los miembros de CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades) serán enviados para identificar el virus, contenerlo y encontrar una cura. En su trabajo, sin embargo, se encontrarán con diversos obstáculos, ya sea la gravedad de la alerta, los secretos que ocultan los personajes o los intereses de la extraña corporación Ilaria.
La ficción posee elementos iniciales interesantes ya sea en la idea, en la originalidad o en la tensión argumental, enmarcada en un contexto que une el thriller, el misterio, el terror y la ciencia-ficción e intenta avanzar en el relato de una forma científica o técnica. Sin embargo a medida que avanzan los capítulos la fantasía conspirativa se apodera de la serie, siendo el elemento más destacado de esta evolución la aparición de un grupo de inmortales, principales culpables de las tragedias que se vivirán en ambas temporadas.
Tanto la primera temporada como la segunda, de trece capítulos cada una, avanzan día a día, es decir, cada capítulo relata los sucesos acaecidos en una jornada dentro del microcosmos en el que está ambientada la serie, con lo que la trama está concentrada. Si bien, en la segunda temporada el argumento se bifurca en dos tramas temporales, aprovechando la realidad inmortal de algunos de sus protagonistas.
Por desgracia la evolución de la acción no ha sido la esperada ni ha mantenido la altura y si bien uno esperaba, como parecía al principio, una buena base científica de la ficción, a medida que avanza la serie esta se erosiona y se convierte más en un relato de terror gótico que otra cosa, sobre todo la trama de la segunda temporada, lo que afecta sin duda, al interés de la audiencia, que se ha ido reduciendo a marchas forzadas y que explica la cancelación de la serie.
Por lo que respecta a las actuaciones, la serie tiene de un grupo de personajes que se mantienen tanto en la primera como en la segunda temporada, aunque con una evolución algo singular. Entre ellos tenemos a los miembros del grupo del CDC capitaneados por el doctor Alan Farragut (Billy Campbell), recordado seguro por The Rocketeer (1991), y las doctoras Julia Walker (Kyra Zagorsky) y Sarah Jordan (Jordan Hayes). A ellos les acompañan el mayor Sergio Balleseros (Mark Ghanimé) y los doctores Peter Farragut (Neil Napier) yKyle Sommer (Matt Long), este último en la segunda temporada. Una mención aparte merecen los villanos de las dos tramas, el paternalista director del centro de investigación en el Ártico Hiroshi Hatake (Hiroyuki Sanada) y el hermano Michael (Steven Weber), el líder de la secta en la segunda temporada.
Unos personajes y una relaciones entre ellos que si bien se delimitan fácilmente al inicio de la trama, se irán desnaturalizando y haciendo cada vez más artificiosas a medida que la situación se descontrole y hará que muchas veces los personajes o sus acciones sean poco creíbles, incluyendo aquí también el comportamiento de los infectados. Hay que dedir al respecto que algunos de los personajes de la primera temporada son desperdiciados argumentalmente en la segunda. ¡Una lástima!
Una última referencia al apartado musical a cargo de Reinhold Heil, que incluye toda una serie de temas poco convencionales en una serie de este tipo, pero que ayudan a darle un toque de intensidad a que sorprende.
Helix es una serie con un planteamiento inicial interesante pero que va perdiendo enteros a medida que la trama avanza, para acabar enloqueciendo en la segunda temporada. Aún así trata un tema actual, la propagación de un virus mortal, aunque el aspecto científico se diluye en una trama más fantasiosa y gótica por momentos que va haciendo que el espectador vaya perdiendo el interés sobre todo el asunto. Una serie para seguir en una época de confinamiento como la que vivimos actualmente aunque sin demasiadas expectativas.
Título:Helix Año: 2014 – 2015 Duración: 2 temporadas (36 capítulos) País: Estados Unidos y Canadá Dirección: Cameron Porsandeh, Jeffrey Reiner, Duane Clark, Brad Turner, Jeremiah Chechik, Mike Rohl, Steven A. Adelson Guión: Cameron Porsandeh Música: Reinhold Heil Fotografía: Stephen McNutt Reparto: Bill Campbell, Hiroyuki Sanada, Kyra Zagorsky, Jordan Hayes, Neil Napier, Mark Ghanimé, Meegwun Fairbrother, Luciana Carro, Amber Goldfarb, Catherine Lemieux Producción: Lynda Obst Productions, Sony Pictures Television, Tall Ship Productions, Muse Entertainment Emitida por Syfy Género: Serie de TV | Ciencia ficción | Thriller | Enfermedad | Pandemia NOTA CULTURALIA: 6,5 NOTA ABANDOMOVIEZ: 5,62 NOTA IMDB:6,8 NOTA ROTTEN TOMATOES:
• Crítica: 81%
• Audiencia: 67%
—— Jorge Pisa
Hoy os presentamos en Culturalia una novedad de este mismo mes de marzo del género de terror: El cementerio de los herejes, de Antonio Fernández Asenjo, publicado por la editorial Berenice, que nos sitúa en un pequeño pueblo caído bajo el rígido manto de un severo e intransigente predicador que ha de enfrentarse a una diabólica maldición que vuelve desde el pasado para resucitar viejas rencillas y sembrar el pánico.
Un pequeño pueblo cercano a Lausana se encuentra totalmente influenciado por el vendaval reformista del predicador Juan Calvino, que gobierna con sus tesis religiosas la cercana ciudad de Ginebra. El cardenal Urs Steiner es el encargado de ejercer el gobierno en el pueblo. Protegido por un grupo de despiadados mercenarios, el clérigo impondrá entre los vecinos de la pequeña localidad un régimen de tiranía y poder absoluto con el que despertará una antigua y diabólica maldición que desde hacía años permanecía encerrada y adormilada entre las viejas paredes del pueblo.
«Urs Steiner no era un fanático religioso, como lo podían ser Calvino o el mismo Lutero, o sin ir más lejos, los numerosos obispos, cardenales y papas católicos que habían campado a sus anchas y triunfalmente por el mundo en defensa de su doctrina religiosa; él, simplemente, era un hombre ambicioso, extremadamente ambicioso, esa era su principal característica, y como tal, su principal misión en la vida era superar a los demás mortales y pasar a dominarlos, ser y mostrarse superior a ellos.»
José Antonio Fernández Asenjo cursó sus estudios en Alcalá de Henares y fue en la mágica ciudad, cuna de Cervantes, donde nació su pasión por escribir. Desde que lleva escribiendo, ya hace algunos años, cuenta con numerosas novelas y relatos, de los cuales muchos han sido finalistas de concursos literarios. Destacan entre sus obras: Una chica rubia y una historia de perros; Los Gegos; Caminos de Guerra y paz; Botones de suspense y misterio y Tres meses.
Título:El cementerio de los herejes Autor: José Antonio Fernández Asenjo Editor: Berenice (Almuzara ) Formato: Tapa blanda / 176 páginas Colección: Poe Fecha de publicación: 3 de marzo de 2020 Idioma: Español ISBN-13: 978-8417954666
El descontento estalló, finalmente, a finales de marzo del año 238 en la ciudad de Thysdrus (El Djem), en la provincia de África proconsular, donde jóvenes pertenecientes «a nobles y ricas familias de Cartago» se rebelaron contra las duras exacciones impuestas allí por el procurador provincial. El incidente acabó con la muerte del magistrado imperial a manos de los siervos de los jóvenes amotinados. Los líderes de la revuelta conscientes de la gravedad de sus actos, que solo podían comportarles la represalia de las autoridades imperiales, optaron por nombrar emperador al gobernador de la provincia, Marco Antonio Gordiano (Gordiano I). Este era un senador perteneciente a una rica familia originaria seguramente de Asia Menor, de la provincia de Galatia o bien de Capadocia, cuya carrera política no había destacado demasiado hasta el momento, a pesar de su avanzada edad, que rondaba los 80 años.
Ciudad romana de Cartago en el siglo II d.C.
Aunque Gordiano fue reacio en un principio a aceptar la dignidad imperial, consciente del alto riesgo que esta acción comportaba, acabó por acceder a las demandas de la multitud, estableciéndose en la ciudad de Cartago y nombrando a su hijo, del mismo nombre, co-emperador (Gordiano II). Su situación, sin embargo, no era la más favorable, ya que los Gordianos no disponían de fuerzas militares a su cargo en la provincia, por lo que su candidatura a la púrpura imperial carecía de un apoyo militar sólido.
Gordiano I notificó al Senado y al pueblo romano, a través del envío de cartas, los sucesos que habían llevado a su proclamación como emperador. Poco después, a principios de abril del año 238, el Senado confirmó el nombramiento de los Gordianos y declaró a Maximinoy a su hijo enemigos públicos, tras lo cual nombró, de entre sus miembros, a un grupo de 20 senadores, los vigintiviri rei publicae curandae, para asegurar la defensa de Italia en ausencia de los Gordianos. En Roma la noticia de la proclamación de los nuevos emperadores provocó un gran desorden, durante el cual se dio muerte a varios de los hombres de Maximino, entre ellos a Vitaliano, el prefecto del pretorio y a Sabino, prefecto de la ciudad.
No sabemos con seguridad a favor de qué pretendiente se pronunciaron las diversas provincias romanas. Aún así parece que las orientales se decantarían por los Gordianos, mientras que la mayoría de las provincias de carácter militar optaron por Maximino. Una de ellas fue Numidia, gobernada por un tal Capeliano. Parece que este gobernador estaba enfrentado desde hacía tiempo con el mayor de los Gordianos por una cuestión legal. Para desgracia de este último Capeliano estaba al frente de la legión III Augusta, la única destacada en el litoral norteafricano, y de las tropas auxiliares asociadas a ella, con las que se dirigió hacia la ciudad de Cartago.
A mediados de abril del año 238 el ejército de Capeliano se enfrentó a las fuerzas reclutadas de forma apresurada por los Gordianos, constituidas por las milicias de la provincia, a las que venció ante las murallas de la ciudad. Gordiano II murió en el combate, mientras que su padre se suicidó ahorcándose al ser informado de la derrota y de la entrada de Capeliano en Cartago.
La desaparición de los Gordianos, sin embargo, no puso punto y final a la convulsa situación que su nombramiento como emperadores había propiciado, si bien dejaba al Senado romano en una posición extremadamente comprometida, ya que la cámara y con ella la población de Roma habían mostrado abiertamente su oposición a Maximino. De esta forma, cuando a finales de abril o principios de mayo llegó a la capital la noticia de la muerte de los dos Gordianos, el Senado optó por persistir en su actitud de rebeldía, deificando a los dos Gordianos y eligiendo de entre los vigintiviri, nombrados semanas antes, a dos de sus miembros, Marco Clodio Pupieno Máximo y Décimo Caelio Calvino Balbino, a los que nombró augustos, ambos con igual poder y rango, permaneciendo los restantes 18 candidatos como consejeros de los nuevos emperadores.
Pupieno y Balbino pertenecían ambos a las más alta aristocracia romana y tenían, en el momento de su nombramiento como augustos, más de 60 años, por lo que su elección se ha interpretado como una solución de compromiso entre las diversas facciones del Senado ante la amenaza que representaba Maximino. Según Herodiano y la Historia Augusta el mismo día que Pupieno y Balbino fueron proclamados augustos, el pueblo romano forzó a los nuevos emperadores a reconocer como césar a Marco Antonio Gordiano(Gordiano III), nieto del primer Gordiano y sobrino del segundo, un joven de 13 años que vivía en aquellos momentos en Roma. Parece que su proclamación se debería o bien a la intervención de los familiares y amigos de Gordiano I o a la actuación de una facción senatorial opuesta a los dos nuevos emperadores, Pupieno y Balbino.
Monedas de los emperadores Pupieno y Balbino
La situación vendría a complicarse todavía más ya que poco después del reconocimiento de Gordiano III como césar, se inició un enfrentamiento entre la plebe de Roma y la guardia pretoriana, provocado por el asesinato de diversos miembros de la guardia que atendían a una reunión del Senado. La lucha se prolongó durante diversos días y comportó la destrucción de gran parte de la ciudad. Aunque no sabemos cómo finalizó la contienda, parece que los pretorianos se acabaron atrincherando en su campamento (castra praetoria) situado en las afueras de Roma y que se rindieron después de que la plebe cortara su suministro de agua.
De esta manera la autoridad de Maximino, tras tres años de campañas militares en el norte, se veía desafiada no solo en las provincias sino también en la capital, en la que en poco más de un mes se habían reconocido hasta a cinco emperadores diferentes. Así, pues, cuando, a mediados de abril del 238, Maximino tuvo noticias de la proclamación de los Gordianos y de su reconocimiento por parte del Senado, decidió, tras reunirse con sus consejeros, marchar sobre Roma al frente de sus tropas.
La situación era aún potencialmente controlable por parte de Maximino, ya que hemos de recordar que ni en Roma ni en África sus adversarios disponían de tropas capaces de enfrentarse a las veteranas legiones que él mismo comandaba en el norte. Maximino, sin embargo, no lo tuvo fácil en su marcha hacia la capital ya que no solo se vio obligado a hacer frente a las duras condiciones en los Alpes en esa época del año, sino también a la falta de suministros, debido a que el Senado había ordenado almacenar en el interior de las ciudades todos los víveres y provisiones que hubiera en los campos para que Maximino no pudiera hacerse con ellos en su recorrido hacia Roma y había enviado magistrados a todas las regiones para defenderlas y dificultar su marcha a través de ellas.
Gordiano III
El acontecimiento que, sin embargo, sellaría el destino de Maximino fue la resistencia que opuso la ciudad de Aquilea ante su avance. Sus habitantes habían reparado apresuradamente las murallas de la ciudad para resistir a las fuerzas de Maximino y su defensa estaba a cargo de Rutilio Pudente Crispino y Tulio Menófilo, dos consulares elegidos y enviados allí por el Senado. Dirigida de esta forma la ciudad cerró las puertas ante la llegada de las tropas de avanzada enemigas.
Maximino, que aún estaba en camino con el grueso de sus fuerzas, envío una embajada constituida por un tribuno originario de la propia Aquilea y diversos centuriones para negociar la rendición de la ciudad. Los enviados, situados al pie de la muralla, comunicaron a los habitantes de Aquilea que Maximino«les ordenaba deponer las armas pacíficamente y recibirlo como amigo, no como enemigo». Parece que la proposición persuadió a parte de los habitantes de la ciudad y que solo el apremio de Crispino y Menófilo evitó que las puertas de Aquilea se abrieran a las tropas de Maximino.
La negativa de los aquileanos hizo enfurecer a Maximino que aceleró la marcha hacia la ciudad. Al llegar a ella decidió tomarla antes de proseguir su avance hacia Roma. Tras un breve descanso para las tropas dio inicio el asedio. Se produjeron varios asaltos, según Herodiano, prácticamente diarios. Aún así, los aquileanos resistían, defendiéndose con el uso de una substancia «mezcla de pez y aceite con azufre y asfalto» que caliente se lanzaba desde las murallas sobre los atacantes, y utilizando «antorchas empapadas igualmente con pez y resina, y provistas de una punta de flecha en el extremo» que una vez encendidas eran lanzadas contra los máquinas de asedio de Maximino y que al clavarse en ellas las incendiaban. La demora del emperador ante la ciudad de Aquilea permitió a Pupieno, encargado por el Senado de las operaciones militares contra Maximino, desplazarse hasta la ciudad de Rávena.
La firme resistencia de la ciudad de Aquilea hizo perder los estribos a Maximino que llegó a castigar a varios oficiales por su falta de ánimo e interés a la hora de atacar la ciudad. Las exigencias y la dura disciplina impuestas por Maximino acabaron afectando el ánimo de sus hombres, que tras cuatro semanas de infructuoso asedio y desmoralizados por el hambre y el cansancio se amotinaron. Según Herodiano y la Historia Augusta a principios de junio del año 238 diversos hombres de la II legión Pártica, preocupados por la seguridad de sus familias, que habían dejado en el campamento situado en el monte Albano cercano a Roma, se dirigieron a la tienda de Maximino, y arrancaron el retrato del emperador de los estandartes con ayuda de los pretorianos. «En el momento en que Maximino salía de la tienda en compañía de su hijo, seguramente con la intención de hablarles, les dieron muerte al instante», matando también al prefecto del pretorio y a todos los consejeros afectos a Maximino. «Finalmente, después de exponer sus cuerpos a los insultos y vejaciones de todo el que quiso, los dejaron para pasto de perros y aves. Las cabezas de Maximino y de su hijo, sin embargo, fueron enviadas a Roma».
Antigua Aquileya
No todas las unidades del ejército aprobaron, sin embargo, la acción, como fue el caso de las de origen panonio y tracio, las tropas que habían entregado el poder a Maximino en el año 235, aunque finalmente y a disgusto acabaron aceptando los hechos consumados. Poco después los soldados, en son de paz, se acercaron a las murallas de Aquilea para informar de la muerte de Maximino. Tras reconocer la autoridad de Pupieno, Balbino y Gordiano III se les abrieron las puertas de la ciudad y fueron abastecidos con todos los víveres que requerían.
La desaparición de Maximino no comportó, sin embargo, una mejoría en la situación política que vivía el Imperio. Pupieno y Balbino murieron meses después a manos de la guardia imperial y el reinado del joven Gordiano III tan solo perduró hasta el año 244, muriendo al ser derrotado por los persas o bien a manos de su sucesor Filipo el Árabe. De esta forma, con la muerte primero de Alejandro Severo (235) y más tarde de Maximino el Tracio (238), se iniciaba un periodo de inestabilidad política y de crisis económica y social en la historia de Roma que se prolongaría durante 50 años y que llevaría al Imperio romano a refundar sus estructuras políticas, sociales y económicas para hacer frente al nuevo contexto histórico al que se enfrentaba.
BIBLIOGRAFÍA ARTÍCULO Maximino el Tracio. El primer emperador soldado
Drinkwater, J., «Maximinus to Diocletian and the «crisis», en The Cambridge Ancient History, The Crisis of Empire A.D 193-337, vol. XII, Bowman, A. K.; Garnsey, P. y Cameron A. (eds.), Cambridge University Press, Cambridge 2008.
Frye, R. N., «The Political History of Iran under the Sasanians», en The Cambridge History of Iran, The Seleucid, Parthian and Sasanian periods, vol 3(1), ed. Ehsan Yarshater, Cambridge University Press, Cambridge 2006.
Hoy es Sant Jordi, pero es un Sant Jordi especial ya que no podemos salir a la calle a celebrarlo y comprar libros y rosas para tod@s aquell@s que más queremos.
Aún así es una fecha a celebrar porque es otro día más en el que estamos venciendo a la pandemia del COVID-19 y porque desde casa podemos hacer y disfrutar de multitud de actividades físicas y telemáticas vinculadas con una jornada tan especial para la cultura y los libros.
Disfruta, pues, con los tuyos de un día que seguro que quedará en la memoria de tod@s, y recuerda, no dejes nunca de leer y de compartir cultura con los demás, aunque sea desde casa!!
La Real Academia Española (RAE) nos informa de las palabras más buscadas en su diccionario durante el periodo que vivimos de confinamiento, en el que a fecha de 7 de abril se han recibido más de 84 millones de visitas (casi 3 millones diarios). Algunas de esta palabras son pandemia, cuarentena, confinar, resiliencia, epidemia, virus, triaje o cuidar.
Los términos relacionados con la crisis del COVID-19 que generan más visitas al Diccionario de la lengua española (DLE) indican una tendencia informativa clara: la gente quiere saber los significados que acompañan a esta nueva realidad. Pero también registran que existe un anhelo de palabras de aliento o que ofrezcan seguridad. Es por ello que, junto a confinado, morgue o moratoria, nos encontramos palabras como médico, inocuo, remitir, solidaridad, esperanza, altruismo o resistir. Todas ellas, tanto las que tienen una connotación negativa como positiva, copan los primeros puestos en las consultas del último mes.
El confinamiento, su contingencia, el significado de estado o las moratorias se mezclan en las búsquedas con términos médicos: asintomático, infestar, disnea, enfermedad, infectar, intubar, afectar o hipocondría. También otras palabras más específicas, como mascarilla o pangolín, han recibido un número de visitas superior al habitual.
Pero, además, han sido varias las palabras no presentes en el diccionario relacionadas con la actualidad que se han buscado especialmente: coronavirus, ERTE, sanitizar, videollamada, nasobuco, cuarentenar. En el caso de ERTE, ya tiene entrada propia en el Diccionario del español jurídico.
La RAE, además, ha puesto en marcha la iniciativa «Que las letras te acompañen» para compartir palabras que reconfortan.
La Real Academia Española ha puesto en marcha una iniciativa en sus redes sociales para compartir las palabras que nos acompañan en estos tiempos difíciles y que nos reconfortan ante la incertidumbre. Bajo la etiqueta #QueLasLetrasTeAcompañen, se repasan todas las letras del abecedario, con una grafía especial, y se proponen palabras curiosas que tienen un don compartido: hacernos sentir mejor.
Día a día, letra a letra y palabra a palabra, en busca de la participación de todos aquellos que quieran compartir en Twitter, Instagram o Facebook ese aliento que nos proporciona la riqueza de nuestra lengua.
Sí, es verdad, en BlogCulturalia no nos hemos zambullido en el mundo Stephen King. En diez años de existencia tan solo hemos criticamos la novela Mr. Mercedes en 2015, el musical Carrie basado en su novela y estrenado en el Teatre Gaudí en 2018, y hemos reseñado este mismo año la serie La Niebla, basada también en otra de sus novelas. Por ello, hoy analizamos Doctor sueño, la secuela de El resplandor (Stanley Kubrick, 1980) estrenada el año pasado.
«La historia transcurre algunos años después de los acontecimientos de «El Resplandor», y sigue a Danny Torrance (Ewan McGregor), traumatizado y con problemas de alcoholismo por los hechos vividos en su infancia en el hotel Overlook. Danny deberá ayudar a una niña de nombre Abra Stone, a quien debe rescatar de un grupo de viajeros que se alimentan de los niños que poseen el don de «el resplandor».
Doctor Sueño representa una continuación, una actualización y un cambio con respecto a la trama de El resplandor, no solo porque seguimos la vida de Danny Torrance en época adulta sino porque la esencia de la trama se ha modificado. Pasamos de un relato más psícológico e intimista, plagado de hechos misteriosos acontecidos en el hotel Overlook, a una historia más de thriller, misterio y fantasía, algo que seguro no ha sido del agrado de todos los fans de King.
El film está relacionado con El resplandor, pero en muchos aspectos es casi totalmente independiente de su predecesora. Stephen King y Mike Flanagan, responsable de la aclamada La maldición de Hill House (serie que, por cierto, mantiene ciertas similitudes en su planteamiento con Doctor Sueño), han hilvanado una historia en la que el terror no está provocado por un lugar, por un pasado o por unas presencias oscuras, sino por un grupo o secta que se alimenta del resplandor de los niños con poderes psíquicos, contra los que Danny Torrance ha de luchar para salvar la vida de la joven Abra Stone.
De ahí que la película se inicie con la resolución de los problemas del joven Torrance y de su redención como persona, gracias a la ayuda de su amigo Billy Freeman, interpretado por Cliff Curtis, para convertirse después en un thriller fantástico en el que el protagonista tendrá que luchar contra el grupo de «devoradores de resplandor».
Doctor Sueño es una película larga, unas dos horas y media, como las novelas de King, que desfallece en gran parte de su metraje. Uno espera ver una película de King con una textura parecida o vinculada a El resplandor de Kubrick, pero se encuentra un producto que está lejos de eso, aunque las escenas finales del mismo estén rodadas en el mítico Hotel Outlook.
La dirección de Flanagan es solo la correcta y las interpretaciones están bien, de eso no hay duda, si bien McGregor no acaba de trascender en su papel protagonista, en el que su principal rival, Rebecca Ferguson, la líder de la secta de «devoradores de resplandor» se impone claramente. Y el terror, más que terror es intriga con toques fantásticos, una lucha entre superpoderes que se asemeja en algunos momentos más a un producto Marvel que a una producto King. El contexto de la trama sí que posee ese ambiente folk propio de las novelas de King y la música, de The Newton Brothers, especializados en bandas sonoras de películas oscuras, le da un toque propio a la propuesta. Destacan también los efectos especiales que enriquecen el relato y una fotografía oscura como el relato de la mano de Michael Fimognari.
Si bien, Doctor Sueño es en parte una decepción por su precedente y su procedencia y porque uno espera ver algo que no le decepcione y le permita decir que no es verdad aquello de que «las segundas partes nunca son buenas», aunque en esta ocasión se quede a medias.
Título: Doctor Sueño Año: 2019 Duración: 151 min. País: Estados Unidos Dirección: Mike Flanagan Guión: Akiva Goldsman, Mike Flanagan (Basada en la novela de Stephen King) Música: The Newton Brothers Fotografía: Michael Fimognari Reparto: Ewan McGregor, Rebecca Ferguson, Kyliegh Curran, Zahn McClarnon, Carl Lumbly, Alex Essoe, Bruce Greenwood, Jacob Tremblay, Catherine Parker, Robert Longstreet, Carel Struycken, Emily Alyn Lind, Selena Anduze, Jocelin Donahue, Chelsea Talmadge, Juan Gaspard, Deadra Moore, David Michael-Smith, Kevin Petruski Jr., Mistie Gibby, Met Clark Productora: Warner Bros. / Intrepid Pictures / Vertigo Entertainment. Distribuida por Warner Bros. Género: Terror | Thriller psicológico | Sobrenatural
NOTA CULTURALIA: 6,5
NOTA ABANDOMOVIEZ: 7,81 NOTA IMDB: 7,4 NOTA ROTTENTOMATOES:
• Crítica: 77%
• Audiencia: 89%
Este periodo obligado de confinamiento os ha permitido, seguro, iniciar la lectura de libros que teníais por casa pero para los que, por diversos motivos, nunca encontrabais el momento. En mi caso, esto es lo que pasaba con Globalia, de Jean-Christophe Rufin, una de aquellas compras que hice en Círculo de Lectores hace años, y que siempre tenía la condición de «próxima lectura».
«Tras las sangrientas diferencias de nación y raza, en Globalia se ha impuesto una uniformadora democracia universal. La sociedad disfruta ahora de salud y prosperidad, pero está adocenada en un paroxismo consumista. Todos hablan el mismo idioma, son ecologistas radicales, neurasténicos, ociosos y adictos a la cirugía estética. Para conservar la cohesión se mantiene a los habitantes en un inconsciente ensimismamiento mediático y atemorizada por continuos ataques terroristas. Como los atentados están disminuyendo, las autoridades globalianas han decidido crear un Nuevo Enemigo que garantice el terror. El enemigo será un elemento del sistema cuya función es cimentar aún más sus valores… Una divertida farsa de la sociedad contemporánea y un reflejo nada complaciente de un futuro probable».
Globalia es una distopía al estilo de 1984 y Fahrenheit 451, de hecho algunos de sus ingredientes como el control de la sociedad, la idea de enemigo común o la displicente presencia de los libros está presente en ella. Si bien, la novela amplia la receta con otros elementos propios de la trayectoria de su autor, como es la relación política entre las democracias ricas y los territorios menos favorecidos de la Tierra, la gestión medioambiental o la colaboración humanitaria internacional. Y es que Rufin además de ser un escritor francés con una amplia trayectoria editorial, también ha estado vinculado a la política y a los movimientos humanitarios, no por otra fue uno de los creadores de Médicos sin Fronteras.
En su novela Rufin nos presenta a Globalia, una democracia total que controla a la ciudadanía a través de mecanismos muy sutiles como el individualismo consumista, la desaparición de la historia y de las diferencias étnicas y culturales y la puesta en marcha de un sistema democrático que hace realidad todos los deseos de sus habitantes a la vez que vacía sus anhelos vitales. En este sistema de control democrático Baikal, un joven con ideas propias, no se encuentra a gusto y hará todo lo posible por alcanzar la libertad sea al coste que sea.
La trama de Globalia nos pone, de esta forma, en guardia ante las posibilidades de control social que puede ejercer el sistema hegemónico capitalista del futuro, sin rival después de la caída de la Unión Soviética. En la novela será omnipresente este régimen distópico al que han dado forma las clases supra-dirigentes, los elaborados y eficientes sistemas de control social y la situación de las No Zonas, territorios que podríamos considerar el Tercer Mundo, zonas periféricas subdesarrolladas pero que tienen un vínculo intenso con el mundo globaliano. De esta forma Rufin realiza, así, un análisis a través de su novela del estado de las relaciones socio-político-económicas del mundo actual.
Rufin lleva a cabo un fino trabajo de remache entre la realidad política internacional y una novela distópica, en la que el lector se irá sorprendiendo a la vez que va reconociendo un mundo que no es tan lejano y diferente al suyo. Aunque este remachado está conseguido, no se puede decir lo mismo de la trama, a la que le pesa la escenografía finamente elabora por el autor. Por desgracia al relato le falta las más de las veces la intensidad necesaria para interesar verdaderamente al lector.
Uno espera que al final de cada capítulo la narración acabe adquiriendo la intensidad necesaria, ya sea como un thriller distópico, como un relato de ciencia-ficción o como una novela de aventuras, acción y misterio. Aún así, el lector queda huérfano en su búsqueda ya que en ningún caso la intensidad se hará presente, perjudicando con ello la empatía con los personajes.
Rufin se dedica más a fortalecer la tramoya de su historia que a darle una verdadera intención, lo que hace que el esfuerzo final quede afectado y que incluso decepcione al lector. Una lástima porqué la historia y la definición del relato es interesante en un principio, aunque este se vaya lastrando a medida que avanzan las páginas y se lastre definitivamente en un final decepcionante.
Título: Globalia Autor: Jean-Christophe Rufin
Editor: Círculo de Lectores Formato: Tapa dura Páginas: 444 Año de publicación: 2005 Idioma: Español NOTA CULTURALIA: 5,5 ——
Hoy os presentamos la novela La suerte de los idiotas de Roberto Martínez Guzmán, una novedad de mayo del año pasado que se está convirtiendo en el libro de esta cuarentena en España. En Amazon es top ventas en formato ebook desde enero de este año y se han vendido más de 12.000 ejemplares de la novela desde el pasado 15 de marzo. Una oportunidad para vivir una aventura de misterio y thriller médico durante el confinamiento.
Lastrado por una última misión policial en Madrid que no acabó de la mejor manera posible, el policía Lucas Acevedo regresa a Galicia para poner en orden su cabeza. Cuando cree que lo ha conseguido, una noche conoce a una mujer que hará que se plantee abandonar la solitaria existencia que ha llevado hasta entonces. Sin embargo, pronto se complican sus planes. Mucha gente comienza a morir a su alrededor y, en el momento en que se da cuenta de que él también está en el punto de mira, se verá obligado a librar una batalla de la que no conseguirá salir indemne.
Roberto Martínez Guzmán ha publicado varios libros, entre ellos Cartas desde el maltrato (2010), Muerte sin resurrección (2012), Café y cigarrillos para un funeral (2015) y Siete libros para Eva (2016).
Título:La suerte de los idiotas Autor:Roberto Martínez Guzmán Fecha de publicación: 21 mayo 2019 Formato: Tapa blanda Páginas: 289 Editor: Independently published Idioma: Español ISBN-13: 978-1096571100 Precio:
• Kindle: 3,99
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Era un día normal. El cazador se preparaba, como cada domingo, para acudir a la iglesia de la aldea. Había escogido, como siempre, sus mejores ropas y después de vestirse había salido al patio de su vivienda para entrar, como cada día, en el cobertizo donde descansaban sus perros de caza, a los cuales había acicalado el día anterior. El cazador quería a sus perros como si fueran su propia familia, pues su única familia eran, ya que sus negocios, sus ocupaciones y la pasión por la caza le habían apartado, desde chico, del contacto con las mujeres, una actividad que nunca le había interesado en absoluto.
Así, sus acompañantes el domingo, cuando se dirigía a la iglesia, eran sus amados canes, a los que dejaba atados en el árbol más cercano al templo, junto con su fusil, mientras él entraba en el santuario para asistir al oficio dominical. No había momento más penoso para el cazador que aquel en el que tenía que abandonar a sus perros y apartarlos de él. Dejaba allí indefensos a sus mejores amigos y a los únicos que entendían y apoyaban su ardor por la montería. Muchos días de caza habían pasado juntos persiguiendo de forma sangrienta y brutal a sus presas que, atemorizadas, intentaban huir de sus inhumanos verdugos. En más de una ocasión había salvado su vida gracias al amor y al auxilio que sus fieles perros le habían prestado ante situaciones de lo más peligrosas.
Con el corazón vencido el cazador dejó, pues, a sus más fieles amigos y entró en el recinto sagrado. Como cada domingo escogía un asiento que no estuviera ni muy lejos del portón de acceso ni muy cerca del sacerdote, equilibrando de esta forma, sus obligaciones y sus deseos.
Aquel domingo algo diferente ocurrió. Como de costumbre el sermón y las continuas amonestaciones del sacerdote se habían alargado y le habían aburrido, pero un ruido que provenía del exterior vino a sacarlo de su letargo. El ladrido de uno de sus perros había provocado un gran alboroto afuera, de tal forma que el estruendo impedía seguir con claridad el discurso del sacerdote.
Esto solo podía querer decir una cosa: sus perros, bien entrenados, habían detectado una nueva pieza en las cercanías de la iglesia. El cazador comenzó a sudar, convirtiéndose su somnolienta tranquilidad durante la misa en un estado de nerviosismo y palpitaciones, al saber que su inactividad le estaba haciendo perder, seguro, una excelente pieza de la que le estaban avisando sus adiestrados perros.
Si en un principio la vergüenza y el miedo a ser mal considerado por sus vecinos y sobre todo por el cura le forzaron a mantenerse en su asiento, la duda y un creciente frenesí visceral minaron poco a poco su ánimo, obligándole a rehacer poco a poco el camino hacia el portón cerrado del edificio sagrado bajo la mirada culpabilizadora del sacerdote. Al abrirlo se hicieron más evidentes los ladridos de sus chacales que, debido a su alteración, se revolvían entre ellos e intentaban zafarse de las correas que los asían al árbol, para poder iniciar la caza de tan preciosa presa. El cazador se apoderó rápidamente de los correajes y de su fusil, que había dejado bien seguro cerca de sus animales e inició la caza de su nuevo trofeo. No le costó demasiado vislumbrar al pobre animal que, distraídamente, se había acercado al poblado y que con su fatal error estaba arriesgando su vida.
El manso cordero sentado en la iglesia se había transformado en un lobo en el momento en el que lideró el avance de sus perros. Las bellas horas de la mañana se convertían en tenebrosas y malignas a medida que el macabro grupo avanzaba a través del bosque y gozaba, cada vez más, del cercano momento en que se harían finalmente con su presa.
Pero algo sobrenatural pasó. Aunque ningún observador externo podría haber detectado nada fuera de lo normal, una sensación, una certeza, fue patente para el cazador de una forma íntima y trascendental. Algo nuevo, una voluntad, le obligaba a seguir irrevocablemente a su presa, pero no de una forma humana y racional, sino a través de una profunda angustia que le forzaba al avance. Sus perros y él no lo sabían, y puede que nunca lo llegaran a entender, pero su incapacidad de resistir la llamada sangrienta de la muerte, su irreverente deseo de cazar una nueva presa y su falta de respeto al culto, los había convertido en seres malditos, en criaturas endemoniadas y les había condenado a cazar una pieza fantasmal para siempre, hasta el fin de la eternidad.
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