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Novela Histórica: El mercader de libros, Luis Zueco, Ediciones B

El mercader de libros_Luis Zueco_1Hoy os presentamos en Culturalia El mercader de libros, una novedad  de Luis Zueco que nos recuerda, como ya sabéis, que todo gran viaje comienza en los libros.

Año 1517. El joven Thomas atraviesa la incipiente Europa renacentista huyendo de su pasado. Son los años siguientes al descubrimiento de América y la invención de la imprenta, un periodo de profundos cambios que han supuesto el fin de la Edad Media. La curiosidad que siente por el Nuevo Mundo, cosechada en sus múltiples lecturas, le llevará hasta España, donde comenzará a trabajar con un mercader de libros.

El encargo de localizar un ejemplar envuelto en un halo misterioso le conduce hasta Sevilla, una próspera ciudad que sirve como enlace en el comercio con las Indias y que alberga, entre sus murallas, la biblioteca más importante de Occidente, creada por el hijo de Cristóbal Colón y llamada la Colombina. Será precisamente allí donde Thomas descubra que alguien ha robado el libro que él busca y, por alguna razón, tiene mucho interés en que nadie lo encuentre.

Hubo un tiempo en que los libros permitían descubrir nuevos mundos, tambalear los dogmas más sagrados y cambiar el curso de la Historia. Luis Zueco nos sumerge en los albores de la bibliofilia y nos traslada, en una perfecta unión de rigor histórico y trama trepidante, a una época en la que la palabra impresa podía ser el arma más peligrosa.

Con una perfecta unión de rigor histórico e intriga, Luis Zueco traslada al lector a una época en que la palabra impresa podía ser el arma más peligrosa.

Título: El mercader de libros
Autor: Luis Zueco
Editorial: EDICIONES B
Colección: Histórica
Fecha publicación: Marzo de 2020
Idioma: Español
Formato: Tapa dura con sobrecubierta / 163 X 238 mm
Páginas: 608
ISBN: 9788466667005
Temáticas: Novela histórica
Precio:
• Tapa dura: 21,9€
• eBook: 8,99€

Crítica serie TV: El nombre de la rosa, Giacomo Battiato (2019)

El nombre de la rosa_2El pasado 9 de abril TVE estrenaba la miniserie El nombre de la rosa, adaptación de la más famosa de las novelas de Umberto Eco, una coproducción italo-alemana dirigida por Giacomo Battiato e interpretada por John Turturro, Rupert Everett, Damian Hardung, Michael Emerson, James Cosmo y Nina Fotaras.

La miniserie, que consta de 8 capítulos de unos 50 minutos cada uno, nos traslada a una abadía benedictina del siglo XIV en la que se están produciendo misteriosos asesinatos en los días previos al inicio de un debate que ha de tratar de la Iglesia como institución y del futuro de la orden de los franciscanos. Uno de ellos, Guillermo de Baskerville (John Turturro), tendrá que descubrir qué mente criminal está detrás de los extraños asesinatos ayudado por el novivio Adso (Damian Hardung), un joven que se enfrenta por primera vez a las realidades de la vida más allá de las puertas de su convento.

Es todo un reto versionar un doble clásico como El nombre de la rosa, por lo destacado de la novela original, una masterpiece de Eco y por la versión cinematográfica dirigida en el año 1986 por Jean-Jacques Annaud e interpretada en el rol principal por Sean Connery. Un reto que, desgraciadamente, no ha logrado aquello que pretendía.

La miniserie, con más tiempo narrativo que la versión fílmica, expande la trama de la novela y del libro con resultados poco prometedores. Sí la mayoría de la audiencia recuerda, seguro, la trama principal de las pesquisas de Guillermo de Baskerville y Adso de Melk para descubrir la causa y al causante de los diversos asesinatos que se van produciendo en la abadía, la serie intenta actualizar el relato y ampliarlo tratando con mayor profundidad el contexto histórico y la subtrama de la joven campesina occitana (Nina Fotaras) vinculada con Adso de Melk.

En verdad las jóvenes, ya que en la voluntad de actualización de la serie se crea una nueva subtrama protagonizada por Ana (Greta Scarano), la hija de los líderes de la heregía dulcinista, que acechará al inquisidor Bernardo Gui (Rupert Everett). Una ampliación bastante incongruente con la temática de la novela y de la película, en las cuales el protagonismo es ampliamente masculino. El acrecentamiento de las “tramas femeninas” ensancha a su vez el protagonismo del joven Adso de Melk, que vivirá una breve pero intensa historia de amor con la joven occitana.

El nombre de la rosa_1

Interesante, por otra parte, ha sido la escenificación del debate eclesiástico en la abadía y la posterior investigación criminal liderada por Bernardo Gui, que aunque con algunos exabruptos, ha permitido crear algunas de las escenas y de los diálogos más intensos de la serie.

Por desgracia, la ampliación de las tramas femenina y dulcinista provoca que el avance de la investigación de los asesinatos por parte de Baskerville pierda concreción y constancia, y el hecho de que TVE programara dos capítulos por semana, hace que sea difícil de seguir, perdiéndose así, por desgracia, el tuétano de toda la historia.

Por lo que respecta al guión y dirección, Battiato ha caído en algunos clichés muy habituales en las ficciones históricas ambientadas en la Edad Media. Uno de ellos ha sido potenciar la corrupción y los vicios del clero y los miembros de la Iglesia, presentándonoslo de la forma más negativa posible, menos en el caso de los franciscanos y de Guillermo de Baskerville. De ahí que el personaje de Guy sea muy oscuro y pérfido, contraponiéndolo así a la honradez de los franciscanos y de los personajes más humildes y, especialmente, a Baskerville. Eso explica el tono tan sombrío de la interpretación de Rupert Everett.

Por otra parte la interpretación de Turturro supera, sin duda alguna, a la mayoría de las otras actuaciones. Turturro ha sabido transmitir veracidad al personaje central de la ficción. Por el contrario Damian Hardung no acaba de hacerse creíble en su papel de Adso, sobre todo si tenemos en cuenta la pretendida historicidad de la ficción. Es cierto, sin embargo, que la ampliación presentista y romántica de las subtramas relacionadas con él no le han ayudado en mucho. El resto de las actuaciones son correctas en las que destacan, por su peculiaridad, la de Remigio (Fabrizio Bentivoglio) y la del afectado Salvatore (Stefano Fresi).

Como no podía ser de otra forma, los decorados, la escenografía y la ambientación de la trama son de lo más impactante de la serie. La abadía mostrada con tonos oscuros y fríos, en donde la nieve es omnipresente, transmite la sensación de retiro religioso y de misterio. Sin embaro, la biblioteca, que es uno de los escenarios destacados de la trama, está muy bien conseguida en su apariencia externa, pero poco en su distribución interior. Si bien, este era el elemento más difícil y exigente a la hora de plasmarlo visualmente, una dificultad ya existente en la novela y en la versión cinematográfica.

El nombre de la rosa es una pequeña gran decepción, ya que la producción ítalo-alemana se permite unas licencias que, aunque habituales en estos géneros y en estas ápocas, hacen un flaco favor la ficción y a su comprensión por parte de los telespectadores, lo que explica la descendente audiencia que ha tenido en TVE, que pasó del 7,5% de audiencia en la primera emisión el 9 de abril, al 5% en la segunda el 16 de abril y al 4.1% en la tercera el 23 de abril, pasando en esa jornada a horario late night.

Título: El nombre de la rosa
Año: 2019
Duración: 8 capítulos
País: Italia y Alemania
Dirección: Giacomo Battiato
Guión: Giacomo Battiato, Andrea Porporati, Nigel Williams (Novela: Umberto Eco)
Reparto: John Turturro, Rupert Everett, Damian Hardung, Michael Emerson, James Cosmo, Nina Fotaras, Rinat Khismatouline, Max Malatesta, Richard Sammel, Greta Scarano, Benjamin Stender, Piotr Adamczyk, Roberto Herlitzka, Claudio Bigagli, Alessio Boni, David Brandon, Corrado Invernizzi, Fausto Maria Sciarappa, Guglielmo Favilla, Andrea Bruschi, Fabrizio Bentivoglio, Stefano Fresi, Sebastian Koch, Maurizio Lombardi, Tchéky Karyo
Fotografía: John Conroy
Música: Volker Bertelmann
Producción: 11 Marzo Film / Palomar / TMG / Radiotelevisione Italiana (RAI)
Género: Intriga | Drama | Miniserie TV | Edad Media | Crimen | Religión

NOTA CULTURALIA: 5,8
NOTA ABANDOMOVIEZ: Sin valoración
NOTA IMDB: 6,9
NOTA ROTTEN TOMATOES:
• Crítica: 57%
• Audiencia: 50%
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Jorge Pisa

 

Crítica: El Giro, de Stephen Greenblatt, editorial Crítica.

el-giro_9788498924121No es muy habitual que un libro, ya sea de historia o de cualquier otra temática, nos hable de otro libro, de su contenido o de las peripecias editoriales e históricas que este padeció. Una circunstancia que llamó poderosamente mi atención al ver El Giro en la sección de novedades de las librerías. La publicidad exhibida en su portada indicaba, además, que el libro había sido galardonado con los premios National Book Award 2011 y el Pulitzer 2012, hecho que acentuó aún más mi curiosidad, y que me llevó a iniciar su lectura de inmediato, priorizándola sobre otras pendientes (y que por desgracia aún lo están). Una decisión que resultó ser todo un acierto.

El Giro, de Stephen Greenblatt, es una pequeña joya entre los libros de historia, y un gustazo para aquellos que disfrutan leyendo sobre los libros y su lectura. Pero la propuesta de Crítica no se queda en eso. De la mano de Greenblatt y del De Rerum natura de Lucrecio, poema didáctico escrito en el siglo I a.C. que recreaba en verso los principios atomistas y agnósticos elaborados por el filósofo griego Epicuro, el autor realiza un recorrido por las épocas antigua, medieval y renacentista, para permitirnos conocer la historia de los libros considerados no solo como contenedores de ideas sino también como artículos físicos.

300px-Lucretius_De_Rerum_Natura_1675_page_1Pero comencemos por el principio. Greenblatt basa su historia en la vida de Poggio Bracciolini, un humanista buscador de libros que vivió en el siglo XV, aquella centuria que comenzó a ver en los clásicos griegos y romanos los pilares del conocimiento que aspiraban a alcanzar. Así pues, el autor nos sitúa en la época del Renacimiento en la que el ardor anticuario impulsó a muchos humanistas a recorrer bibliotecas y monasterios en busca de las obras de autores antiguos atesoradas en ellos (y muchas veces olvidadas) con la voluntad de copiarlas. Las andanzas de Bracciolini y su empeño de carácter cuasi-arqueológico, permiten al autor relatarnos el momento del gran hallazgo del De Rerum Natura, una obra de la que se conocía su existencia en la Antigüedad, pero que se daba por perdida en el siglo XV. A través de su re-descubrimiento, de su copia y de su puesta en circulación Greenblatt nos muestra como las ideas contenidas en un libro consiguieron hacer cambiar las formas de pensar y de entender el mundo a los espíritus renacentistas, subyugados hasta entonces por siglos de oscurantismo y supersticiones.

La narración de las aventuras librarias de Poggio y de los avatares sufridos por el manuscrito del De Rerum Natura de Lucrecio a lo largo del tiempo, permiten a Greenblatt realizar un viaje a través de la historia de los libros: de su escritura y publicación en época antigua; de las bibliotecas que los contenían, entre ellas la Biblioteca de Alejandría, una de las más famosas de la historia, o las bibliotecas privadas excavadas en Pompeya; del traspaso del mundo antiguo al medieval y del cambio de paradigma cultural y religioso que llevó a los libros a refugiarse primero y a malograrse después en las bibliotecas y scriptoriums monásticos y, finalmente, de su re-descubriendo siglos más tarde en la Europa renacentista, que volvió a valorar las grandes hazañas culturales y científicas llevadas a cabo por sus antepasados antiguos.

La lectura del libro de Greenblatt es una auténtica delicia. El autor nos embelesa con un texto fruto de su extenso conocimiento de las épocas y las temáticas que analiza y que le da pie, incluso, a perfilar un lienzo histórico de la Italia humanista del siglo XV, en el que además de tratar de los grandes hallazgos de los cazadores de libros y del alcance de los mismos, nos narra, con cierta sorna, las rivalidades existentes entre los intelectuales del momento, hecho este que humaniza a las grandes figuras del Renacimiento a las que acostumbramos a honrar en mayestáticas aureolas de celebridad faltas, muchas veces, de calidez humana y cotidiana.

En su periplo literario Greenblatt nos habla, sobre todo, de la devoción por los libros, por la lectura y por el conocimiento, y del esfuerzo de los hombres y mujeres de todos los tiempos por mantener y enriquecer el patrimonio cultural humano, si bien en este caso, y por razones obvias, el autor se centra en el mundo Occidental.

Swerve
Stephen Greenblatt

Uno de los puntos fuertes de El Giro es el análisis que Greenblatt hace del atomismo en época antigua, y de la contienda intelectual que los partidarios de este sistema filosófico tuvieron que llevar a cabo para defenderse de todos aquellos que los acusaron de ateísmo y de sostener ideas contrarias a la naturaleza. Pero más revelador, aún, es el relato del impacto que los principios filosóficos atomistas tuvieron en época moderna, traídos de nuevo a la luz gracias al hallazgo de Poggio, y sus efectos estimulantes en las mentes del momento que ayudarían, con el tiempo, a acabar con el dominio intelectual detentado por la Iglesia cristiana, enemiga de todo aquello que se atreviera a desafiar su concepción del mundo. No olvidemos que, al menos en sus conceptos fundamentales, la ciencia actual es heredera de las ideas defendidas por los filósofos atomistas antiguos, desarrolladas gracias a un formidable ingenio aunque lastradas por el nivel tecnológico de la época en que se originaron.

Greenblatt nos cautiva y nos habla del mundo de la cultura y de su construcción a través del tiempo. Demuestra, asimismo, una gran originalidad que sin duda es uno de los elementos que le han granjeado los premios que su libro ha recibido. Y no se piensen que El giro es una obra de lectura compleja y pesada. Muy al contrario las 318 páginas que lo constituyen son poseedoras de un texto fácil, ameno e incluso cómico en varios momentos, sobre todo en aquellos pasajes en los que nos relata las vicisitudes de un buscador de libros como Poggio o su relación, a veces exaltada, a veces tosca, con otros humanistas.

Crítica nos regala, de nuevo, con una obra magnífica, traducida y editada también de forma magnífica. Como ya he dicho en algún otro lugar, un sello distintivo de la editorial. Y acompaña el texto con un amplio aparato de notas, de índices y de bibliografía, como no podía faltar en una editorial que mima las obras que publica.

El Giro es una oportunidad para sumergirse en la historia de la búsqueda del conocimiento y de ser testigos literarios de uno de los re-descubrimientos culturales que, seguramente, más afectaron a las mentes de aquellos espíritus renacentistas que miraban al pasado como fuente de inspiración. Un fantástico alegato de todo lo bello y todo lo bueno que puede llegar a contener un libro a través de las páginas de otro gran libro, el escrito por Greenblatt.

Título: El giro. De cómo un manuscrito olvidado contribuyó a crear el mundo moderno
Autor: Stephen Greenblatt
Editorial: Crítica
Colección: Serie Mayor
Fecha de publicación: 06/09/2012
Páginas: 328
ISBN: 978-84-9892-412-1
Formato: 15,5 x 23 cm / Tapa dura con sobrecubierta
Traductores: Joan Rabasseda y Teófilo de Lozoya
Precio (Tapa dura con sobrecubierta): 25,90 €
Precio: (Libro Electrónico ePub): 15,99 €
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Escrito por Jorge Pisa Sánchez

Liber 2012. Un paseo por la 30ª Feria Internacional del Libro.

Del 3 al 5 de octubre se ha celebrado en Barcelona, en el recinto Gran Via de la Fira de Barcelona, la 30ª edición del Liber, Feria Internacional del Libro, en la cual ha estado presente Blog Culturalia. Os dejamos aquí un resumen de las ponencias a las que asistimos, todas ellas relacionadas con el sector editorial y los retos que supone la llegada del paradigma digital al mundo del libro.

Hacia una nueva industria editorial
Con este lema, se han desarrollado las Jornadas Liber, un reconocido foro formativo y de conocimiento sectorial. Estas jornadas, que incluyeron más de 50 ponencias, talleres y mesas redondas, han sido impartidas por un centenar de expertos y profesionales.

La crítica literaria: ¿viejos usos para nuevos formatos?
Paula Corroto, Jose Antonio Muñoz, Ernest Alós, Ricard Ruiz y Pere Sureda.

La primera mesa redonda a la que asistimos resultó ser una interesante charla acerca del papel que la crítica literaria debe desarrollar en los medios de comunicación vinculados a las nuevas tecnologías e internet. Los ponentes discutieron sobre el tipo de críticas literarias requeridas por los nuevos medios y los nuevos lectores; las diferencias entre crítica, reseña o nota de prensa; los diversos tipos de prescriptores y la actividad que desarrollan; qué modelo de negocio se asocia a la crítica literaria; la libertad de opinión en un entorno dominado por los intereses editoriales o sobre la profesionalización de la actividad crítica literaria, asociando este último punto a la proliferación y la diversidad de los nuevos prescriptores en el mundo digital.

Cómo pasar del papel al ebook sin morir en el intento.
Roger Domingo, Ismael Nafría, Luis Solano, Blanca Rosa Roca y Martín Gómez.

En esta segunda mesa redonda diversos editores discutieron acerca de las transformaciones que ha comportado para el mundo editorial la llegada del ebook. Nos informaron del desarrollo de la edición electrónica en cada una de las editoriales respresentadas en la mesa; de cómo han abordado el tema de la publicación de nuevas obras o la digitalización del fondo editorial y de las estructuras de e-edición que han implementado. Trataron también el espinoso tema del precio del libro electrónico y hablaron sobre las populares aplicaciones para los diversos lectores de ebooks o las tiendas digitales y estrategias que han desarrollado las mismas editoriales para potenciar sus ventas. No quedó exento de discusión el papel de la redes sociales en el mundo editorial o el tema de los derechos de autor y las oportunidades o dificultades que estos suponen para la edición electrónica.

Los géneros literarios de la digitalización.
María Cardona, Toni Iturbe, Patxi Beascoa y Cristina Fallarás.

En la segunda jornada de Liber se programó el debate “Los géneros literarios de la digitalización”, moderado por María Cardona y en el que participaron Toni Iturbe –director de la revista Queleer–, Patxi Beascoa –director comercial del departamento digital de la editorial Random House Mondadori– y Cristina Fallarás –escritora involucrada en el proyecto Sigueleyendo.es, una pequeña librería digital que es un punto de encuentro entre autores, lectores, opinión, venda de libros…–. Los tres ponentes defendieron la necesidad de digitalizar los libros porque, de esta manera, se recuperarán libros que existirán siempre (un libro en papel termina guillotinado en unos meses o pocos años); además, este formato permite a Fallarás dar una nueva oportunidad a aquellos “libros que han desaparecido de la industria editorial, una industria que no es un fenómeno de masas, como la del cine o la música”. En cuanto a los géneros literarios, parece que la tendencia será volver al formato más corto, quizás recuperar el folletín del siglo XIX y las novelas por entregas, ya que cada vez nos cuesta más concentrarnos en una única ocupación (“la multitarea a largo plazo provocará en el lector un problema de déficit de atención”, advertía Beascoa), e incluso próximamente podríamos ver “un género que será arte+literatura+música desde el primer momento, todo ello será parte de la obra”, según Iturbe.

Libros digitales, libros enriquecidos y aplicaciones: qué son y qué no son.
Josep Maria Vinyes,

La tercera y última jornada de Liber fue la elegida para presentar la conferencia “Libros digitales, libros enriquecidos y aplicaciones: qué son y qué no son”, a cargo de Josep Maria Vinyes, gestor del observatorio de la edición digital (Beat.cat) junto a Iolanda Bethencourt. Vinyes mostró la evolución del libro digital desde su aparición hasta la actualidad; con él se favorece la experiencia gratificante del usuario, pero no siempre es necesario enriquecer el producto y, cuando se hace, debe ser determinado por el texto y no algo trivial. Para él, este es un entorno que está cambiando constantemente y donde no solo encontramos libros, también otro tipo de productos editoriales. En su discurso, Vinyes mostró las diferencias entre libros de papel –cuyos contenidos se han enriquecido desde hace años con troqueles, pegatinas, cd’s, enlaces web, códigos QR…–, libros digitales –que ofrecen otras formas de lectura y están desplazando al papel–, libros electrónicos enriquecidos –van más allá de la simple traslación de un libro a un entorno digital–, aplicaciones –programas creados para funcionar en un dispositivo y un sistema operativo específico (aplicaciones nativas iOS o Android)– y aplicaciones web –se accede a la aplicación a través de un navegador, la web se encarga de redirigir al lector en función del dispositivo que posee–. En definitiva, un mundo fascinante aún por descubrir.

Por lo que respecta al espacio dedicado a exposición, este año han participado 450 editoriales, distribuidores y empresas de tecnología y servicios para el libro digital provenientes de 15 países diferentes. Una feria con un destacado carácter empresarial que ha intentado, de nuevo, convertirse en el gran escaparate de las editoriales y de los libros en español.

Además el encuentro ha contado, por segundo año consecutivo, con el sector Liber Digital, que aglutina 30 proveedores de servicios tecnológicos para la industria editorial. Entre ellos destacan gestores bibliotecarios de libros electrónicos, plataformas on-line de venta y distribución de e-books, libros interactivos táctiles, la impresión bajo demanda de libros digitales; o la producción de booktrailers, videos promocionales para comunicar los lanzamientos editoriales en Internet y las redes sociales.

El país invitado de esta edición ha sido Paraguay. La creación literaria paraguaya vive uno de sus mejores momentos y quiere traspasar fronteras. El auge de pequeñas editoriales independientes que apuestan por el talento joven y el uso de las nuevas tecnologías para la comercialización de libros, son las principales bazas de Paraguay para exportar lo último de su producción literaria. Autores, editores, artistas y representantes institucionales han conformado la delegación paraguaya que ha visitado Barcelona para tender un puente comercial y cultural con España.

Escrito por Robert Martínez Colomé y Jorge Pisa Sánchez

¿Crónica de una muerte anunciada?

Siempre que pensamos en un libro dirigimos nuestro pensamiento al aspecto físico y cultural del mismo, a su forma, a las historias y conocimientos que atesora, a los miles de palabras impresas en tinta oscura que contiene. En el caso que conozcamos al autor recordamos su aspecto, otros libros que haya escrito, si nos cae bien o no nos es simpático…
En general pensamos en la vida útil de un libro, en el momento en que existe y está en relación e interacciona con nosotros. Pero nunca nos paramos a pensar en el final de un libro, en su muerte, físicamente hablando, ni tampoco en su nacimiento. ¿Qué pasa con un libro, por ejemplo, cuando no se vende, cuando todo el esfuerzo realizado por el autor al escribirlo muere antes de llegar a su destino deseable, al lector? ¿Qué pasa cuando un libro fracasa en la venta?
En la actualidad se habla mucho de la sobre-publicación de las editoriales. Si no recuerdo mal leí en algún lugar que el año pasado se publicaron unos 68.000 libros diferentes en España, cada uno de ellos con una tirada propia de ejemplares. Hay que pensar que muchos de estos libros tienen una vida comercial y educativa normal. Pero también entre ellos debe de haber otros con una “experiencia vital” más accidentada ya que muchos de sus ejemplares no se llegarán a vender nunca y entonces … ¿qué pasa entonces?
Hemos de pensar, primero, que las librerías no pagan al contado los libros a las editoriales, sino que adquieren en depósito una cantidad de ejemplares de los cuales solo pagan por los que venden. Podríamos pensar que este es un sistema lógico, ya que de esta forma las librerías solo pagan por lo que les ha generado, a su vez, beneficio.
Pero claro, todas las librerías tienen un espacio de venta limitado (si, todas, incluso las más grandes!!) y con la avalancha de novedades, (recordemos, unas 68.000 al año) es normal que dediquen más lugar y más recursos a los libros que venden, y menos “cariño” a los que no. Al final de este proceso, como es obvio, los libros que no se han vendido acaban ocupando demasiado espacio, necesario, seguramente, para la próxima novedad o para el libro que si que vende. ¿Qué pasa entonces?
Como es normal, la librería devuelve los ejemplares no vendidos a la editorial. Se podría decir, que se deshace del muerto y se lo pasa a otro. La editorial almacenará los ejemplares durante un tiempo aunque para ella el espacio también es importante. Los libros estarán tres, cuatro o cinco años en el almacén, y se irán vendiendo poco a poco, pero como es lógico la editorial necesita espacio para almacenar libros más recientes que, culpables también, no se han vendido como se esperaba.
Los ejemplares condenados aún pueden salvarse, pueden ser indultados, ser reetiquetados, y pueden pasar a los canales de distribución y venta económicos, como saldos o a precio rebajado, como es el caso de muchos que llegan a las librerías del tipo Happy Books. Esa es la última posibilidad de salvación (que no todos tienen claro!!).
Si no es así, y los libros no tienen la suerte de ser escogidos y comprados por un lector compasivo, son finalmente condenados, y enviados a la GUILLOTINA. Solo esta visión puede llegar a ser dantesca.
¿Cómo y por qué se puede llegar a destruir un libro con todo el conocimiento que posee? ¿Cómo se puede desintegrar algo que posee cultura, que es cultura en sí mismo?
Me imagino ya la cinta de transporte que, irremisiblemente, conduce a millares de libros hacia la hoja afilada de la guillotina que impasiblemente convertirá todas sus hojas en tiras de papel escrito sin sentido que más tarde formarán parte de una bala enorme de papel incomprensible. ¿Hay algo que se pueda considerar peor para un libro? ¿Es este el infierno de los libros que se han portado mal, perdón, que se han vendido mal?
¿No existe ninguna fórmula para que esos libros que no se venden puedan pasar a algún circuito de ayuda humanitaria, de ayuda a las clases más pobres en cada país? No podemos olvidar que un libro es cultura y educación para el futuro. ¿No hay ninguna forma de proteger a esos libros de la barbarie final? A mí, personalmente, se me hace muy difícil pensar en la destrucción de los libros, de permitir que la Inquisición de nuestros días, que no es más que la económica, pueda decidir que libros deben existir y cuales han de desaparecer.
Hace años vi como se vendían libros a peso, e incluso me han informado de que se venden también libros por metros, con un carácter meramente decorativo. Y pensé entonces que era de las peores cosas que le podía pasar a un libro. Pero he de confirmar que esto es peor.
Queda así patente que las leyes del Capitalismo y del Consumismo han invadido totalmente el campo de la creación y de la cultura. No hay nada, cosa totalmente evidente, que se escape a sus pestilentes tentáculos. El libro es considerado en nuestra sociedad superior como un bien de consumo, de ocio, por tanto si funciona perfecto y si no, es cuestión de quitárselo de encima. El Consumismo no ha respetado ni a la cultura, pero bueno, esto ya era algo de esperar, ya que tampoco respeta a las personas.
Parece que las leyes que afectan a la publicación editorial tampoco ayudan demasiado a salvar esta situación. En España cuando se pone precio a un libro se ha de vender obligatoriamente a ese precio, y solo se le puede aplicar un descuento de hasta el 5%, que es el que ofrecen las grandes superficies y grandes librerías. Este hecho, como es obvio, no permite el libre juego de la oferta y la demanda, fenómeno que podría abaratar el precio de los libros que a su vez seguramente permitiría que se vendieran más ejemplares (y se destruyeran menos).
Por otra parte, en algunos países el almacenaje de libros comporta una carga tributaria para la editorial, elemento que incentiva aún más a éstas a deshacerse de los ejemplares con menos capacidad de venta.
Dicen que el número de libros editados en un país es un índice de su desarrollo cultural, pero ¿alguien se ha detenido a contabilizar también el numero de libros que destruimos, o lo que es lo mismo, el número real de libros que se venden? Posiblemente el número de libros que se editan en un país solo nos informe de la cantidad de intelectuales y de escritores que pueden publicar su obra. Es así muy fácil generalizar y simplificarlo todo para conseguir los datos que buscamos.
Por último, ¿alguien se ha parado a pensar en los árboles que se talan indiscriminadamente para conseguir las hojas blancas de papel en las que se imprimen los textos de los libros? ¿Se podría contabilizar que porcentaje de árboles talados se “guillotinan” más tarde por falta de venta?
Quien sabe si en el futuro algunos de estos problemas se podrán solucionar gracias a la  informática y la utilización de soportes para la e-lectura, evitando publicar, así, todos los libros en papel, aunque seguramente si este proceso fuese gratuito como lo es en la actualidad (a través de internet!!), las editoriales lo criticarán, justamente además, ya que sus ingresos se verán afectados por ello..
Para variar parece que la cultura y los libros también pueden entrar en contradicción y perjudicar al mundo en que vivimos y que el sistema comercial que existe hoy en día, no es, ni mucho menos, el mejor posible.
Como mínimo me alegra saber que los hombres no son los únicos que contaminan y destruyen el medio ambiente, sino que los egoístas y perjudiciales libros, y algunos sin motivo alguno, también son culpables de la continua devastación del planeta.

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Escrito por Jorge Pisa Sánchez.

Publicado originalmente en Magazine Diario Siglo XXI.