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Película: Aventuras en la gran ciudad

Aventuras en la gran ciudad_portadaComo estamos acabando el mes de agosto (y de las vacaciones), en Culturalia continuamos con el espíritu vintage de la anterior entrada. Hoy os queremos hablar de una película: Aventuras en la gran ciudad (Adventures in Babysitting), estrenada en el año 1987, dirigida por Chris Columbus e interpretada, entre otros, por Elisabeth Shue, Maia Brewton, Keith Coogan, Anthony Rapp.

Una de aquellas películas de los 80 que seguro que muchos visteis en su momento y de la que guardáis un muy grato recuerdo y cuyo argumento nos narra las aventuras nocturnas de una canguro y tres menores en las peligrosas calles de la ciudad de Chicago.

Chris (Elisabeth Shue) es una joven que, después de que su novio cancele su cita para cenar, decide hacer de canguro a dos hermanos, Sara (Maia Brewton) y Brad (Keith Coogan). Esa misma noche recibe la llamada desesperada de su amiga Brenda (Penelope Ann Miller). Está perdida y sin dinero en la estación de autobús en Chicago y sin manera de volver a casa. Preocupada por su amiga, y sin permiso de los padres de los chicos, Chris se verá perdida en Chicago con los dos niños a los que está cuidando, a los que se ha sumado Daryl (Anthony Rapp), el mejor amigo de Brad.

Una noche de aventuras y peligros en los que se verán perseguidos por la mafia, todo ello en una carrera contra el reloj, para llegar a casa antes que los padres de Sara y Brad y evitar así que éstos se enteren de todo”.

Aventuras en la gran ciudad es una de esas películas con el encanto de los 80 dedicada a un público infantil juvenil. Fue el debut como director de Chris Columbus, colaborador de Spielberg en películas como Gremlins (1984) y Los Goonies (1985) y director de films como Sólo en casa (1990), Señora Doubtfire, papá de por vida (1993), El hombre bicentenario (1999) e incluso dos films de la saga Harry Potter.

Columbus leyó más de 100 guiones y escogió el que daría forma a Aventuras en la gran ciudad ya que consideró que el argumento estaba a una escala cómoda para él. La película también supuso el debut en la gran pantalla de los jóvenes actores Keith Coogan, Anthony Rapp y Maia Brewton.

El film fue producido por Touchstone Pictures, después de ser rechazada por Paramount. Para encontrar a la protagonista principal se llevó a cabo una búsqueda de talento en Dallas, Florida, Nueva York, Toronto, Canadá, Chicago y Los Ángeles. La producción se decidió por Elisabeth Shue, estudiante universitaria en ese momento, para interpretar su primer papel principal, tras realizar un casting a 150 actrices.

Las localizaciones se realizaron en Toronto, Chicago y Los Ángeles. Uno de los elementos más reconocibles del film es el edificio del Chicago’s Associates Center, que se recreó para la película. También se realizó una recreación del skyline de Chicago con un telón de fondo (Translight backdrop) de 20 x 40 m.

La película se preestrenó en 470 pantallas del país dos semanas antes de su estreno, que se produjo el día 1 de Julio de 1987 en unas 1.100 pantallas. Aunque el primer fin de semana de recaudación no fue el esperado, la película se recuperó gracias principalmente al boca a boca. El film alcanzó los 34 millones de dólares de recaudación en los EE.UU.

Aventuras en la gran ciudad_1La recepción del film no fue unánime, mientras que algunos criticaron lo endeble de su guión y su poca intensidad, otros alabaron la dirección de Columbus y la interpretación de Shue. También se criticó la imagen que la película mostraba de la población afroamericana.

Aquellos que la vieron en su momento recordarán, seguro, algunas escenas, como las de la estación de autobús donde Brenda espera aterrorizada que la venga a recoger su amiga; la escena del taller donde Sara, una fan apasionada Thor, confunde al mecánico que les ha arreglado el coche con el mismísimo superhéroe de Marvel o la escena en la que la niñera y los niños se ven obligados a improvisar una canción sobre el escenario junto al cantante Albert Collins, al entrar en un club de jazz escapando de los mafiosos que los persiguen.

Pero quizás la escena que más se recuerda sea en la que Sara, para huir de sus perseguidores, se desliza por el tejado transparente del edificio Chicago’s Associates Center, en el que sus padres han acudido a una fiesta. La escena sirvió, además, para ilustrar el cartel de la película.

Aventuras en la gran ciudad es un film para ver con ojos de niño o adolescente, que es el target de público al que iba dirigido. No por otra su director fue el guionista de películas como Los Goonies y Gremlins, dos de las grandes joyas del cine de aventuras júveniles de los 80’s. El visionado actual se convierte en entrañable por el tipo de personajes, el ambiente en el que se desarrolla la película y las aventuras juveniles que nos muestra. Los personajes se convierten también en entrañables, ya sea Elisabeth Shue, atractiva y romántica en su papel de joven canguro abandonada por su novio, los tres menores a los que ha de cuidar y diversos de los personajes secundarios.

Además, el título en español, Aventuras en la gran ciudad, mejoraba, creo yo el título original (Adventures in Babysitting, que traducido al español sería una especia de Aventuras de niñera o algo así.

En el año 2016 se estrenó un remake de la película titulado Canguros en apuros, protagonizada por Sabrina Carpenter y Sofia Carson y dirigida por John Schultz, bajo un guión de Tiffany Paulsen.

En el año 2015 Intrada Records publicó la banda sonora el film, con la música compuesta por Michael Kamen, temas compuestos pero no utilizados en la película y las canciones que suenan en el film como “Then He Kissed Me” de The Crystals, “Babysitting Blues” de Albert Collins, “Twenty Five Miles” de Edwin Starr y “Just Can’t Stop” de Percy Sledge.

La película tiene una nota de 6,9 en IMBD y de 6,75 en Abandomoviez, un portal especializado en cine de género. En la web Rotten Tomatoes el film tiene un 78% de aprobación por la crítica y un 70% de aceptación en los usuarios del portal.

Una pequeña gran joya de los 80 que merece, sin duda, un nuevo visionado. Seguro que no os defraudará.

Título: Aventuras en la gran ciudad
Título original: Adventures in Babysitting
Dirección: Chris Columbus
Reparto: Elisabeth Shue, Maia Brewton, Keith Coogan, Anthony Rapp, Penelope Ann Miller, Bradley Whitford…
Guión: David Simkins
Música: Michael Kamen
Fotografía: Ric Waite
Montaje: Fredric Steinkamp
País: Estados Unidos
Año: 1987
Género: Aventuras / comedia
Productora: Touchstone Pictures
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Jorge Pisa

Una lejana y nostálgica sesión de cine de verano

Ahora que estoy de semi-vacaciones en una urbanización de montaña, me ha venido a la memoria, yendo a comprar el pan a primera hora de la mañana, un recuerdo del pasado. Este no es otro que el disfruté, cuando era niño, de la que creo que ha sido la única sesión de cine de verano a la que he asistido nunca.

Os sitúo en el tiempo y en el espacio. Una urbanización de montaña a mediados de los años 80. Mi familia poseía (y posee) una torre en ella. Cada año la familia abandonaba la gran ciudad y nos íbamos allí de vacaciones, con todo lo que ello suponía en la venerada y ya saldada época analógica, esto es, una urbanización bastante grande, que no disponía de calles asfaltadas y mucho menos de iluminación nocturna, hecho este que hacía que el adjetivo “de montaña” estuviera muy presente. Para completar la descripción os indicaré que las basuras se recogían con un tractor que recorría las diversas calles de la urbanización varias veces a la semana.

No disponíamos de teléfono, al menos en nuestra casa, así que cuando llegábamos a la cabaña (nombre con el llamábamos a nuestra segunda residencia) quedábamos totalmente incomunicados, a veces durante más de un mes (algo impensable en la actualidad digital). Si necesitábamos llamar por teléfono, las soluciones eran las disponibles por aquellos entonces: pedírselo a algún vecino que sí tuviera teléfono (que no eran muchos); ir al bar-restaurante (que disponía de uno público) o ir a la cabina de teléfono (cuando estas aún tenían una función que realizar en nuestra sociedad). No hace falta indicar que los móviles e internet no existían.

Los chavales acostumbrábamos a entretenernos con las actividades más “molonas” de aquella época tan arcaica: jugar a la pelota (en cualquiera de sus variantes); jugar en la calle (a cualquier cosa que se nos ocurriese), ir a la piscina o pasar el rato más o menos distraídos con los amigos y amigas de la calle.

cinedeverano
Pero un año, aunque no recuerdo cuando fue exactamente, el restaurante de la urbanización, situado junto a un pequeño estanque artificial en el que había peces y patos (me confirma mi madre que actualmente en el lago aún los hay) programó un “cine de verano” para los más peques. No recuerdo del todo las películas que se programaron durante aquel verano, ni si se programó más de una, y no tengo muy claro si la actividad se realizó en el marco de las fiestas de verano de la urbanización. De lo que sí que os puedo decir algo es de las condiciones de la “actividad”: no penséis que la sesión se hacía en una sala de cine que, claro está, la urbanización no poseía, sino en una de las salas del restaurante, en la cual, entre mesas, se sentaban el público asistente. Mi memoria, lastrada ya por el paso del tiempo, no me permite recordar el número de espectadores asistentes. Lo que sí que recuerdo es que fueron pocos y todos niños. Y la pantalla, una simple televisión de tamaño grande pero tampoco tanto.

La película que pude ver aquel año fue E.T. el extraterrestre. Como veis todo un peliculón. Os podéis imaginar que la actividad no tenía, me imagino, ninguna licencia y que los derechos de emisión, celosamente enumerados al inicio del video (porque la copia que vimos era evidentemente de video, ya que en aquel entonces no existía otra tecnología disponible), eran ninguneados por el organizador, como acostumbraba a pasar en otros ámbitos de exhibición pública.

Pues bien, esa fue la primera ocasión en la que vi la película, me imagino que en una época muy cercana a su estreno. E.T. no es un film que me apasione demasiado, a pesar de ser una cinta que mezclaba aventuras infantiles y ciencia-ficción al viejo estilo que Spielberg tan bien dominaba, de ser uno de los grandes clásicos de los 80 y de haber sido, si no me equivoco, la película más taquillera durante décadas. Me imagino que una de las razones de no haberle sabido encontrar el qué a la película fueron las condiciones en las que se desarrolló el visionado: en una pantalla de televisión, en la sala de un restaurante de urbanización y rodeado de algunos niños de mi edad, no demasiados, y con las persianas bajadas para crear ese ambiente “de cine”.

Pues bien, hoy en día ya no queda mucho de todo lo que os he contado, y lo que queda se ha transformado y mucho. Así de primeras, la urbanización tiene ya las calles asfaltadas y alumbrado público. Por lo que respecta a los teléfonos, no hace falta que os diga que cada uno posee el suyo móvil, si no más. Tanto es así, que la cabina de teléfono pública ha desaparecido y no creo que ninguno de los bares/restaurantes de la urbanización tenga teléfono público. La piscina ha sido transformada en un parque infantil, inaugurado hace poco, y si no me equivoco el restaurante que programó el “cine de verano” lo llevan en la actualidad unos chinos, algo muy propio de los tiempos en los que vivimos.

Aún así, la urbanización mantiene un cierto aspecto “vintage” de la época en la que de niño disfrutaba allí de las vacaciones estivales, aunque las nuevas viviendas rompan, aquí y allá, ese espejismo oldie. Los que no se desvanecerán nunca son los recuerdos infantiles (y no tanto) que se amasaron en ella y el hecho de que un verano pude asistir al estreno en el “cine de verano” programado en el restaurante de la urbanización, de uno de los clásicos del cine de los 80, una experiencia evocadora y casi mágica que no creo que pueda sustituir ninguno de los dispositivos móviles de que disponemos hoy en día, y mucho menos ninguna de las distracciones que estos proporcionan, por muchas quedadas de Pokemon Go que se organicen.
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Jorge Pisa

Crítica: Los niños de EGB, Xavier y Anna Gassió, Lunwerg editores.

los-ninos-de-egb_portadaEn el año 2008 Oscar Lombana sorprendió gratamente con su libro Papel y Plastico, un recorrido visual diferente por los juguetes y los tebeos de nuestra infancia ochentera. Él fue uno de los precursores de los libros recopilatorios de nuestro pasado, en su vertiente más lúdica, que han ido apareciendo desde entonces, ya que ningún adulto puede librarse de la nostalgia generada por el recuerdo de su infancia. Los autores Xavier y Anna Gassió presentan ahora el libro Los niños de EGB en Lunwerg editores, donde amplían con buena nota este capítulo de placenteros viajes de la memoria al pasado.

Xavier Gassió ya tiene experiencia en mostrarnos lo que vivían y descubrían los niños de otras épocas, en concreto los de las décadas de los cuarenta a los sesenta, ya que es el autor de Los niños de Franco, también en Lunwerg editores. Ahora ha contado con la ayuda de su hija Anna Gassió, ya que ella era niña y adolescente y vivió como tal en los ochenta. Así pues, el libro está escrito a cuatro manos sin distinguir quién escribe cada texto.

Los niños de EGB es una amplia amalgama de temáticas: juguetes, series y programas de televisión, música, cine, modas, publicidad, cromos, comidas, dulces, colegio, consolas, tebeos, revistas, videoclubs, casetes, estilos de vida… Todo puede aparecer. Nos sumergiremos en un amable viaje al pasado en sus cerca de 240 páginas a todo color. Un recorrido altamente visual de todos esos lugares comunes y artefactos que fueron parte de nosotros y que lo seguirán siendo para siempre. Los autores no se han limitado a recopilar imágenes de la web, sino que el lector hallará muchas imágenes pertenecientes a la familia Gassió utilizadas para documentar las vivencias de la época.

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Star Trek, la película

Los textos son fluidos, a veces socarrones, la mayoría con toques amables de humor y escritos con la perspectiva que da el paso del tiempo. El libro no profundiza demasiado en las diversas temáticas, su lectura es amena y nos ponen rápidamente en situación. Se narra la cotidianeidad de entonces. Además el lector descubre curiosidades sobre los productos que se consumían en aquellos años. Xavier y Anna han clasificado y separado muy bien nuestros recuerdos aunque no sean expertos en muchas de las materias que tratan, ni sea, por otra parte, estrictamente necesario.

A diferencia de otros libros de este tipo, Los niños de EGB repasa temas dispares como aquellas divertidas ocurrencias que escribíamos en las agendas del colegio y en las paredes y puertas de los lavabos, los chistes de Lepe, las frases de moda o las frases hechas que molaban del momento…

El punto fuerte de Los niños de EGB es el excelente y variado diseño grafico que lo hace muy entretenido y agradable. Todas las páginas tienen una presentación diferente y puedes empezar el libro por el apartado que te apetezca. Su portada, que simula una carpeta escolar llena de pegatinas, ya es una buena introducción al “jolgorio visual” que hallamos en su interior. Además la aventura nostálgica puede extenderse más allá del libro gracias a los códigos QR incluidos que enlazan al lector a internet y le permiten escuchar diversas intros de series, sintonías y publicidad de los 80.

En definitiva si quieres visitar y recordar lo que te rodeaba en aquella década de los ochenta este es tu libro. No importa que entonces fueras padre o hijo, porque ambos vivisteis ese tiempo, en el que se intentaba que hubiera más relación afectiva y comprensión entre padres e hijos. Como muy bien dice Xavier: (…) un periodo de la historia de España glorioso e irrepetible, en el que el futuro perfecto no era solo un tiempo verbal sino que parecía real. Es un tiempo suyo, nuestro para siempre.
¡Una buena elección y un acierto seguro! ¡Sin duda el mejor regalo!

el coche fantástico
El coche fantástico


PRESENTACIÓN LIBRO LOS NIÑOS DE EGB

El pasado 16 de octubre tuvo lugar la presentación del libro Los niños de EGB en La Casa del Libro en Barcelona. Los autores estuvieron acompañados de un moderador y el editor de la Lunwerg. Como extra a la reseña os presentamos a continuación algunas de las ideas y reflexiones que tuvieron lugar en la presentación.

Moderador: Como esta etapa ochentera quedaba alejada de la niñez y la adolescencia de Xavier Gassió y por lo tanto no la vivió con tanta intensidad, ha contado con la colaboración de su hija Anna que sí era adolescente en esa época. Un libro que es una experiencia inolvidable, un viaje al pasado, lleno de recuerdos que nos hacen sentir escalofríos, por el paso del tiempo, pero a la vez nos provoca una sensación placentera de bienestar. Despierta recuerdos dormidos. Hay que saber estar en el tiempo presente y en lo que está por venir, pero es placentero volver la vista atrás y recordar todo aquello que nos acompañó. Una época de la que tendemos a recordar tan solo la parte en la que éramos felices, y esa parte, esta ligada a todo lo que expone Los niños de EGB.

El libro contiene muchas fotos inéditas de objetos que se daban por perdidos. Es un ejercicio de memoria y recuerdos a partir de fotografías, documentos y texto que lo hacen muy interesante. Un libro que estará siempre vigente porque cuenta una parte de nuestra historia cotidiana. Podemos decir que este es uno de los libros más completos del mercado pues nos presenta los ochenta en sus muchas facetas. No solo recordaremos lo mencionado sino que también exploraremos algo tan curioso y poético como aquellos mensajes de puerta trasera de lavabo o libreta de apuntes. Un mundo diferente y espectacular. Frases hechas, dedicatorias y versos añejos similares en todos los lugares de España. Leerlos es sonreír. Hay también una página dedicada, como no, a Lepe.

Las marcas comerciales también tienen cabida en Los niños de EGB, pues esta fue la primera generación que dio importancia a llevar determinadas marcas y modelos de ropa. Estábamos alienados sin darnos cuenta hasta tal punto que apareció una colección de cromos ¡de marcas! En los sesenta y setenta solo importaba que un zapato fuese bueno y cómodo.

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Album de cromos Marca manía

Un libro a todo color con más de 220 páginas que se centra en el aspecto visual de la época, es suculento y está bien presentado, sin atiborrar.

Xavier y Anna se han convertido en historiadores de la vida cotidiana. La historia habitualmente te explica actos políticos, batallas, crisis económicas, revoluciones. Ellos nos explican las cosas elementales con las que nos entretuvimos, de qué manera se ha amado, qué hemos comido… La vida cotidiana que hemos compartido pertenece a la historia en mayúsculas, pero forma parte con mucha intensidad de nuestra propia vida. En el libro os encontrareis reflejados con lo que consumíais en muchos ámbitos. Es sorprendente cómo han conseguido todo este material grafico casi imposible de encontrar. Y esto se traduce en el síndrome de Diógenes que “sufre” Xavier, guardando lo que creer que algún día le podrá ser útil. Este libro también contiene un dialogo entre generaciones: el del padre y su hija. La confianza llegó a tal punto que Xavier llegó a leer página a página la antigua agenda de clase de su hija. Pudo repasar sus citas, las literarias y las otras, descubriendo sus ídolos, sus secretos juveniles que han salido a la luz para este libro. Incluso la última página del libro nos muestra la confesión de Anna acerca de este striptease emocional.

¿Cómo ha funcionado este intercambio de información y cómo trabajasteis juntos?

Xavier: Después de la infancia de los niños de los 40, 50 y 60 pensé continuar con los ochenta, con los niños de EGB. Tenía el material abriendo las puertas de mis armarios o a través de amigos, pero pensé que tenía que trabajar junto a un especialista en este periodo, y se lo plantee a mi hija. La condición era que tendría que explicarme muchas cosas porque si no sonaría a falso y a partir de aquí salió lo del diario, sus fotografías, etc… No es que descubriese nada que no supiera porque cuando en el diario leía: mis papás se van de fin de semana ¡Fiesta! y una lista de amigos de instituto para invitar, ese fin de semana nosotros ya sabíamos que había habido una fiesta en casa. Aunque Anna tenía mucho cuidado de que todo estuviese limpio y ordenado cuando llegáramos, nosotros hacíamos como que no nos enterábamos (¡las cosas delicadas ya las habíamos guardado previamente!). Aunque claro hay cosas que no saldrían en esa agenda… (risas)

La Televisión.

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Un Dos Tres y La Ruperta

Moderador: Hay una parte muy interesante dedicada a la televisión. TV3 nació en 1983 y las privadas a principios de los noventa y el relato del libro ocupa buena parte del tiempo cuando no existía tanta oferta televisiva como ahora. Por lo tanto había un alto porcentaje de espectadores que veían lo mismo y con intensidad. Por ejemplo el programa Un Dos Tres de Chico Ibáñez Serrador.

Xavier: Fue un programa mítico que marcó mi generación y la de mi hija. Chicho ha sido uno de los grandes creadores de espectáculo televisivo, un personaje brillante y muy especial. He tenido el privilegio de conocerlo y de trabajar con él proponiéndole personajes y guiones. Los escenarios, la parafernalia, la Ruperta, los sufridores en casa, estos programas que duraban unas dos horas han marcado a muchos millones de personas. Pero es verdad que como solo había dos canales, la sensación que tenemos ahora es que había más calidad televisiva, pero entre otras cosas, era porque todo estaba muy concentrado y seleccionado en unas pocas horas. No olvidemos que la televisión en esa época empezaba al mediodía.

Anna: También había programas como La Bola de Cristal que llegaban a varias generaciones con edades muy diferentes. La televisión era muy compartida, la veían a la vez abuelos, padres e hijos: Los mismos contenidos, los mismos programas.

Del VHS a la nube…

Moderador: El libro enseña aquellas películas que alquilábamos en VHS en los casi desaparecidos videoclubs y es que uno de los cambios más brutales ha sido la evolución de lo analógico a lo digital.

Xavier: En este aspecto la nuestra fue una generación que tuvo el privilegio de compartir con los hijos una complicidad que no la había tenido la generación anterior, ni las posteriores. Todos los de mi edad salíamos de una etapa oscura, de un mundo cerrado, y muchos elementos de tipo cultural no llegaban y este fue un momento de eclosión en el que estas libertades aparecieron y comenzamos a crecer. Fue el mismo momento en el que la siguiente generación comenzaba a crecer y a entrar en el mundo. Todos entramos en este mundo de libertad y de visión diferente al pasado. La transición del mundo analógico al digital fue un cambio de estructura social muy importante y no hablemos de la informática que empezó a entrar en las casas en esta época. Los juegos de ordenador nos fascinaban a los adultos porque ningún juguete eléctrico podía superarlos. Competíamos y jugábamos, aunque mal, con nuestros hijos. Pero ellos ya nacieron con esto aprendido, lo asumieron como propio muy rápidamente, para nosotros era un lastre porque éramos adultos y nos costaba aprender todo esto. Teníamos que pedir consejo a nuestros hijos para aprender cómo funcionaban ¿Cómo te pasas esta puñetera pantalla?

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Magical Kid Wiz, para MSX.

La vida en anuncios.

Moderador: La tele en el punto más álgido tenía unos seis canales, lo que quiere decir que la intensidad de los anuncios que se emitían era espectacular y todo el mundo los recordaba y los cantaba. Y hasta se jugaba a intentar adivinar a qué anuncio pertenecía una sintonía. Ahora con los cientos de canales de televisión la publicidad está muy atomizada e incluso se puede evitar viendo programas y series sin publicidad. Los anuncios ya no tienen la carga emocional que poseían en aquellos años. ¿Qué criterios habéis seguido para escoger los anuncios?

Anna: Somos una generación muy marcada por sintonías de televisión y por la publicidad. Los anuncios estaban más en antena y no había tanta variedad. Lo mismo con las series de televisión, cuando veías un capitulo al día siguiente todo el mundo había visto el mismo capitulo, se comentaba en clase, imitábamos a los personajes, tenías que esperar una semana para ver el capítulo siguiente. Ahora si preguntas a los jóvenes que serie vieron ayer, seguramente cada uno te dirá una distinta.

Xavier: La publicidad sintetiza muy bien los intereses de una sociedad en un momento determinado. Cuál es la estética, cuáles son los valores y, sobre todo, cuáles son los objetos y deseos de una sociedad. Los refleja rápidamente y con mucha eficacia. Este país ha tenido publicitarios extraordinarios que han obtenido premios internacionales con sus creativos anuncios. El ingenio publicitario forma parte de que la sintonía y el eslogan nos queden grabados. Eran elementos que consumíamos y nos fascinaban. Algunos anuncios podrían ser innecesarios pero la mayoría se correspondían a cosas que deseábamos o necesitábamos en esos momentos, y siempre se creaban, producían y presentaban de la mejor manera con la publicidad. Creo que la publicidad es fundamental para entender una época.

Juguetes y juegos de mesa.

Moderador: Los ochenta fue un tiempo fértil para los juguetes y los juegos de mesa. Podías montarte tus películas con tus clicks de Famobil, Masters del Universo, Star Wars, Barbies y demás, pero también abundaban nuevos juegos de mesa para compartir, conviviendo con los más antiguos como los Juegos Reunidos Geyper. El mundo de los videojuegos no ha destruido, afortunadamente, a los juegos de mesa y ahora existen muchas propuestas muy divertidas y elaboradas. Cuando empezaron las primeras maquinitas individuales, también eran en parte algo compartido, pues tenías que esperar el turno para que el amigo que la tenía te dejase jugar una partida. Ahora los teléfonos y las tabletas conllevan un alto grado de adicción en solitario mientras que los juegos de mesa fomentaban el compartir entre amigos. Esto es algo del pasado que es más interesante que este presente.

Anna: Ha cambiado la percepción del tiempo. De pequeña podías estar en casa jugando sola, pero tenías momentos de aburrimiento. Ahora coges la tableta, el iphone y ya está.

Xavier: ¿Quién sabe que fue antes el lápiz, la pluma, el bolígrafo? El caso es que todos han coexistido, todos son vigentes. Cada uno ha encontrado su lugar. Y con los libros digitales o en papel pasará lo mismo, todos encontraran su espacio. El tema físico, objeto del libro, es un claro ejemplo de esto y con los juegos pasa igual. Ahora podrás jugar al monopoly con varios jugadores a través de una tablet pero no podrás ver la cara de rabia de los jugadores ante una jugada tuya, y claro, no es lo mismo.

billetes monopoly
Los billetes del Monopoly

La ilusión ochentera.

Moderador: Era una época de proyectos, de ilusiones, hablábamos de futuro creíamos en el futuro, había trabajo, no sé si es una idea falsa, pero era mas sencillo trabajar. Era una generación con ganas de cambio y ganas de hacer cosas, y todo esto se refleja en el libro. Ahora la sensación es que nadie habla de futuro, estamos asqueados, hay crisis de valores, no creemos en la política, ni en los políticos, ni en el mundo de la economía. Tenemos la sensación de que estamos hechos un lío y posiblemente todo esto se tendría que recuperar. ¿Que relato hacéis en este libro de esta generación del cambio de la ilusión?

Xavier: Es cierto que mi generación participó en una ilusión colectiva que fue el cambio, la transición que cambio este país Y la generación de EGB, la vivió muy de lleno, creció y se educo en esta transición, y por tanto todo era o parecía posible en esos momentos. Luego hemos visto que por otras circunstancias, algunas propias del país y otras ajenas, de cambios y de historias cíclicas, los vaivenes siempre suceden en la historia. Ahora nos hemos encontrado que todo esto ha quedado más truncado. Precisamente uno de los motivos, entre otros, por el que se han descrito, descubierto y puesto cosas en este libro es para decir: vale, la nostalgia no es el valor en el que te has de refugiar. No es un refugio, es un impulso, un sentimiento que sirve para recordar aquellos hechos o cosas que te hicieron vibrar en aquellos momentos y recobrar aquel impulso vital, aquellas ganas, aquel optimismo que tuviste en una determinada época, no solo por las circunstancias, entre otras cosas, porque en aquellos momentos lo vivías todo con mayor intensidad. Por esto está bien recordarlo y revivirlo, porque te vuelve a revitalizar. Y te permite volver a decir “todo es posible”.

Título: Los niños de EGB
Autores: Xavier Gassió y Anna Gassió
Editor: Lunwerg Editores
Formato: Tapa blanda
Paginas: 226
Medidas: 26,5 x 22,7 cm
Precio: 20 €
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Taradete

Crítica teatral: Michael Jackson The Immortal World Tour, en el Palau Sant Jordi de Barcelona.

MJ(1) Michael Jackson ha sido, sin duda, el creador de toda una serie de hits que han dado formato musical a nuestra infancia y juventud (si el que lee esta reseña está entre los 30 y los 40 años), un ingenio de crear superéxitos musicales cuyo legado no ha caído en el olvido tras su trágica muerte en 25 de junio de 2009, sino todo lo contrario. No solo sus temas nos siguen acompañando a través de multitud de radio fórmulas, entre ellas M80 Radio, y sus videos se pueden rememorar en diversos canales televisivos temáticos y en internet, sino que se han generado toda una serie de shows escénicos musicales basados en su carrera musical y que giran alrededor del planeta con éxito mundial. Por Barcelona ya pasaron Forever King of Pop y Man in the mirror, Michael Jackson’s Greatest Hits y ahora es el turno de Michael Jackson The Immortal World Tour, el espectáculo artístico y musical diseñado por Cirque du Soleil que repasa la figura y la obra musical del que fue apodado “el rey del pop“.

Cirque du Soleil presentó el pasado 17 de abril en el Palau Sant Jordi de Barcelona un show hecho “a la americana” que suma a la espectacular y demoledora lista de éxitos de Michael Jackson, las creaciones coreográficas y artísticas de claro cuño Cirque du Soleil. Un espectáculo de grandes dimensiones que durante cuatro días iluminará la pista del equipamiento deportivo ubicado en Montjuïc.

2509_1396_PRSi bien algunos pueden pensar que Cirque du Soleil y Michael Jackson poseen dos conceptos y estilos poco afines, algo que la propuesta presentada en Barcelona deja bien claro, la verdad es que la suma de elementos y formatos da como resultado un espectáculo al gusto de todos, esto es, con una primera parte donde predominan las coreografías y las composiciones artísticas de Cirque du Soleil, y una segunda parte, seguramente la más potente, en la que toman protagonismo los temas más conocidos del cantante, acompañados, también, por algunas de la coreografías más espectaculares que uno ha visto: bailarines que flotan en el aire; un universo de luz y de color habitado por aerial dancers; un duelo instrumental entre una guitarra y un chelo eléctricos o la militarizada danza de un ejército de robots que da paso a un medley de los temas más pop y ochenteros de Michael Jackson. Todo ello aderezado, claro está, por la sensibilidad artística propia de Cirque du Soleil.

CDS_IMMORTAL_9468_PR(1)La compañía circense ha creado, pues, a partir de la unión de dos estilos muy distintos, las fuentes de inspiración y la potencia de las canciones de Michael Jackson, que se convertían en grandes eventos de comunicación en cuanto se estrenaban en la televisión, en aquella añorada, a veces, cultura analógica, y la magia creativa del mundo de fantasía y circo que caracteriza a la compañía Cirque du Soleil. La suma, pues, es una explosión de música, de juegos de luces, de coreografías y de artilugios y parafernalia artística que conduce al público, a través de un impetuoso in crescendo, a un arrebato que dispara la adrenalina y se apodera, involuntariamente, de los brazos y las piernas de los espectadores y les obliga a seguir con su movimiento el ritmo de los temas que se representan sobre el escenario, entre ellos, Smooth Criminal, Dangerous, Thriller, Beat It, Earth Song, They Don’t Care About Us, Man in the Mirror, Can You Feel It

238V8974_PRLes puedo asegurar que pocas veces he asistido a un espectáculo con tanta fuerza y en la que la música, la coreografía, la fantasía, el componente audiovisual y los artilugios escénicos se unieran de tal forma, sobre todo en la segunda parte del espectáculo, como para generar el asombroso estado de ánimo musical que se observaba en el patio de butacas desde la zona de prensa del Sant Jordi. Si bien cabe indicar que el show a veces adolecía de multitud de focos de atención, una circunstancia que generaba algo de confusión a la hora de seguir el desarrollo del espectáculo.

Aún así, un merecido tributo a uno de los artistas más reconocidos de la historia de la música que dejó un inmenso vacío difícil de copar tras su muerte, un espacio de recuerdo y de disfrute que intenta llenar Michael Jackson The Immortal World Tour, un espectáculo sin duda, a la altura de Cirque du Soleil y sobre todo, a la talla de la grandeza musical de Michael Jackson.

“Michael Jackson THE IMMORTAL World Tour” se representará en el Palau Sant Jordi del 17 al 21 de abril de 2013.

Más información:

http://www.cirquedusoleil.com/en/shows/michael-jackson-tour/default.aspx
https://www.facebook.com/mjimmortaltour