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Crítica serie TV: El colapso, Canal+ (2019)

Vamos a reseñar hoy El Colapso, una serie que dio mucho que hablar el pasado verano, producida por Canal+ y dirigida por Jérémy Bernard, Guillaume Desjardins y Bastien Ughetto, tres realizadores del colectivo Les Parasites. Una propuesta que trata, como su nombre indica, sobre el colapso de la sociedad y que aunque producida en el año 2019, hemos de recordar que se estrenó en España en el mes de julio pasado, en un momento en el que la Covid-19 afectaba, (… y por desgracia aún afecta) a la población mundial, hecho este que ayuda a explicar su repercusión mediática.

¿Qué pasaría con nuestra sociedad si el sistema colapsara mañana? En Francia, cuando la civilización se derrumba, todos intentan sobrevivir. Los alimentos escasean, la gasolina escasea, los más frágiles están abandonados…

El colapso es una apuesta arriesgada que se estrenó, seguramente, en la “mejor” coyuntura en la que se podría estrenar, ya que nos habla de una crisis mundial en un momento en el que la humanidad está viviendo un episodio pandémico que amenaza su futuro. Arriesgada también por el formato que presenta, ya que está compuesta de ocho capítulos de unos 20 minutos cada uno rodados en plano secuencia o toma sin cortes y que nos muestras ocho escenas que muy bien podrían darse en cualquier momento y en cualquier lugar del planeta, esto es, como respondería la gente ante el final de la civilización tal y como la conocemos.

Ocho historias que se ambientan en lugares diferentes, como sus títulos indican, lugares cotidianos en los que todos y todas nos podríamos ver inmersos, ya sea el supermercado, la gasolinera o una residencia de ancianos. El realismo de la serie se intensifica, además, con el rodaje en plano secuencia, con tomas de cámara en movimiento y un montaje minimalista,  que nos permiten acompañar a los protagonistas como si fueramos a su lado en un momento desesperado, en el que no sabemos ni cómo responderíamos nosotros mismos.

Además, la causa auténtica del colapso no la conoceremos nunca, sino solo sus dramáticas consecuencias. Esto puede desituar a parte del público pero potencia en gran medida el contexto de desinformación en el que viven los protagonistas, otro elemento que da realismo a la serie.

El colapso_1

Las situaciones son dramáticas, los comportamientos a veces muy egosistas y crueles y las consecuencias del colapso llegan a ser en algunos capítulos muy trágicas, como en el capítulo de la aldea, el de la central nuclear o, especialmente, el de la residencia.

La serie tuvo un presupueto de 2 millones de euros y ha sido creada por el colectivo Les Parasites, formado por Jérémy Bernard, Guillaume Desjardins y Bastien Ughetto, tres realizadores que estudiaron en la EICAR (Escuela Internacional de Creación Audiovisual y Realización) y conocedores los tres del mundo televisivo y cuenta con un reparto variado que interpreta a los diversos personajes de los diferentes capítulos-situaciones, que si bien son relatos individuales, se conectan de alguna forma entre ellos a los largo de la serie.

No os espereis grandes efectos especiales, un reparto reconocible, al menos a mí no me lo pareció, ni estrellas invitadas para ensalzar la serie, sino una reconstrucción creíble de cómo podría ser el incio del colapso de la sociedad actual, en este caso retratada en Francia, y de qué le pasaría a la gente común, a nosotros mismos, en esos trágicos y luctuosos momentos. Una serie que nos permitirá reflexionar, también, sobre nuestra propia forma de pensar y de actuar y de cómo construímos nuestra propia realidad.

Título original: El colapso (L’effondrement)
Año: 2019
Duración: 8 capítulos
País: Francia
Dirección: Jérémy Bernard, Guillaume Desjardins, Bastien Ughetto
Guión: Jérémy Bernard, Guillaume Desjardins, Bastien Ughetto
Música: Edouard Joguet
Reparto: Bellamine Abdelmalek, Lubna Azabal, Lola Burbail, Thibault de Montalembert, Audrey Fleurot, Samir Guesmi, Claire Guillon, Caroline Piette, Philippe Rebbot, Pierre Rousselet, Bastien Ughetto
Producción: Canal+
Género: Miniserie de TV | Thriller | Drama | Supervivencia | Fin del mundo

NOTA CULTURALIA: 8
NOTA IMDB: 7,9
NOTA FILMAFFINITY: 7,4

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Jorge Pisa

Miniserie: Uniforme gris, NBC (1986)

De nuevo estamos en el mes de agosto, y con él llega el momento nostalgia & vintage en nuestro blog. Si el año pasado ya os hablamos del film Aventuras en la gran ciudad y de la miniserie Esta es nuestra tierra, este año seguimos en la pequeña pantalla para hablaros de Uniforme gris, una miniserie de dos capítulos producida por Frank von Zerneck Films y Warner Bros. Television y emitida originalmente por la NBC en el año 1986 (en España la vimos en TVE el 12 de marzo de 1988), dirigida por Glenn Jordan, con guión de Gore Vidal que adapta la novela de Lucian K. Truscott e interpretada en los roles principales por Alec Baldwin, Hal Holbrook, Lloyd Bridges, Patrick Cassidy y Susan Hess.

“Durante la guerra de Vietnam, en medio de extrañas circunstancias, se produce la muerte del joven cadete David Hand, pocos meses después de llegar a la Academia Militar Ulises S. Grant. Aunque la autopsia del cadáver desvela indicios de un posible asesinato, el general Hedges, el director de la academia, está decidido a evitar el escándalo en la institución y trata de encubrir el crimen. Al mismo tiempo, uno de los cadetes iniciará una investigación para descubrir qué es lo que realmente se esconde tras la misteriosa muerte de su compañero”.

Esta es una de aquellas miniseries que quedan en la memoria por la temática, la investigación de un asesinato en una academia militar estadounidense y por la repercusión que tuvo en su momento. No por otra la indagación en la ficción estaba relacionada con un caso de homosexualidad que abarcaba, además a una familia muy bien posicionada estadounidense. Yo recuerdo la emisión en TVE de los dos capítulos que integran la miniserie en dos días diferentes, tal y como parece indicar el final de la primera parte con el típico “to be continued” de la época, si bien he leído en internet que se emitió en un único pase. Ya sabéis, la memoria a veces nos juega malas pasadas…

La miniserie está basada en una novela del año 1979 de Lucian Truscott IV, periodista y escritor con experiencia militar y especializado en temas marciales, lo que sin duda le da intensidad y veracidad a la trama, hecho este que hizo que la novela se convirtiera pronto en un bestseller.

Por lo que respecta a la serie he de decir después de revisionarla que no me extraña que quedara atesorada en mi memoria de adolescente: una trama intensa de investigación criminal; un caso turbio acecido en una academia militar estadounidense (en los años 80), un casting muy acertado, una potente dirección y edición, la del televisivo Glenn Jordan (Ecos en la oscuridad, 1987; Challenger, el último viaje, 1990) y un guión intenso adaptado de la novela de Truscott por Gore Vidal, responsable de los guiones de Calígula, 1979 o Gattaca, 1997 y también con historial militar.

La serie está bien construida ya que nos permite conocer la vida en una academia de oficiales americana a través de los sucesos que envuelven a la investigación de asesinato. A las pesquisas del cadete Rysam ‘Ry’ Slaight (Alec Baldwin) y su vinculación cada vez más inculpadora con el asesinado que el espectador irá conociendo a medida que avanza la trama, se suman los intentos del general Hedges (Hal Holbrook) por hacer fracasar sus esfuerzos y hacer pasar el asesinato por un simple accidente que no perjudique la imagen de la academia.

Punto y aparte merece el tratamiento que de la homosexualidad hace la miniserie. Hemos de pensar que es una ficción de 1986, cuando la homosexualidad aún no había alcanzado la aceptación actual, por desgracia aún no general, y hemos de pensar que la trama está ubicada en un ambiente militar, nada tolerante en relación a estos temas. La tensión dramática en la serie se crea por la voluntad del general Hedges de evitar que salga a la luz un caso de homosexualidad en su academia que pueda empañar a la institución. Por otra parte, sorprende, desde un punto de vista actual, las referencia en la serie a los homosexuales por parte de la jefatura militar como maricas o degenerados, algo que nos permite ser conscientes que cómo evolucionan las mentalidades.

El registro de interpretaciones obtiene también una nota alta. El protagonista principal es Alec Baldwin, en uno de sus primeros papeles importantes, que da vida al cadete de primera Rysam ‘Ry’ Slaight con buena nota, aunque su interpretación no gustó a todos. También destacan Patrick Cassidy, que interpreta al cadete asesinado con un componente ambiguo e incluso algo malévolo muy acertado y Susan Hess que encarna a la hermana de este interesada en esclarecer lo que ha pasado en la academia. Mención aparte merecen Hal Holbrook que interpreta al estricto y sin escrúpulos general Hedges y Lloyd Bridges que da vida al intendente de la academia con un toque más positivo. Acaban de integrar el casting el veterano Eddie Albert, Lane Smith, James Sikking, Peter Nelson, recordado por su papel de visitante en la serie V, o Joseph Kell.

En lo que respecta a la música, el encargado de la banda sonora es Billy Goldenberg, especializado en el medio televisivo y que sabe proveer a la serie de un toque musical marcial y en clave de investigación que le va, sin duda, muy bien.

Unifome Gris es una miniserie que aún mantiene, seguro, su vigencia como divulgadora de los tabús sexuales que se viven en un ambiente aún tan masculino y jerarquizado como el ejército (no olvidemos, además, que es el ejército americano), y que mantiene también su interés con una trama intensa en la que no sabremos quién es el asesino hasta el final de la ficción, tal y como pasaba normalmente en la producción televisiva de los años 80. No esperen, por otra parte, giros argumentales dramáticos y engañosos como los que abundan hoy en día en la televisión, tan solo una trama interesante que se va desarrollando poco a poco y que mantiene en vilo a los espectadores, en una época en la que no se consumía de forma bulímica los productos televisivos, como sin duda, hacemos en la actualidad.

Título: Uniforme gris
Año: 1986
Duración: 192 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Glenn Jordan
Guión: Gore Vidal (basado en la novela de Lucian Truscott IV
Música: Billy Goldenberg
Fotografía: Gayne Rescher
Reparto: Eddie Albert, Alec Baldwin, Lloyd Bridges, Patrick Cassidy, Susan Hess, Hal Holbrook, Alexis Smith, Lane Smith, James B. Sikking, Albert Salmi, Ron Rifkin, Timothy Van Patten, Cameron Dye, Peter Nelson, Louise Latham
Productora: Frank von Zerneck Films, Warner Bros. Television
Género: Drama | Miniserie | Ejército | Investigación crimen

Crítica serie TV: El nombre de la rosa, Giacomo Battiato (2019)

El nombre de la rosa_2El pasado 9 de abril TVE estrenaba la miniserie El nombre de la rosa, adaptación de la más famosa de las novelas de Umberto Eco, una coproducción italo-alemana dirigida por Giacomo Battiato e interpretada por John Turturro, Rupert Everett, Damian Hardung, Michael Emerson, James Cosmo y Nina Fotaras.

La miniserie, que consta de 8 capítulos de unos 50 minutos cada uno, nos traslada a una abadía benedictina del siglo XIV en la que se están produciendo misteriosos asesinatos en los días previos al inicio de un debate que ha de tratar de la Iglesia como institución y del futuro de la orden de los franciscanos. Uno de ellos, Guillermo de Baskerville (John Turturro), tendrá que descubrir qué mente criminal está detrás de los extraños asesinatos ayudado por el novivio Adso (Damian Hardung), un joven que se enfrenta por primera vez a las realidades de la vida más allá de las puertas de su convento.

Es todo un reto versionar un doble clásico como El nombre de la rosa, por lo destacado de la novela original, una masterpiece de Eco y por la versión cinematográfica dirigida en el año 1986 por Jean-Jacques Annaud e interpretada en el rol principal por Sean Connery. Un reto que, desgraciadamente, no ha logrado aquello que pretendía.

La miniserie, con más tiempo narrativo que la versión fílmica, expande la trama de la novela y del libro con resultados poco prometedores. Sí la mayoría de la audiencia recuerda, seguro, la trama principal de las pesquisas de Guillermo de Baskerville y Adso de Melk para descubrir la causa y al causante de los diversos asesinatos que se van produciendo en la abadía, la serie intenta actualizar el relato y ampliarlo tratando con mayor profundidad el contexto histórico y la subtrama de la joven campesina occitana (Nina Fotaras) vinculada con Adso de Melk.

En verdad las jóvenes, ya que en la voluntad de actualización de la serie se crea una nueva subtrama protagonizada por Ana (Greta Scarano), la hija de los líderes de la heregía dulcinista, que acechará al inquisidor Bernardo Gui (Rupert Everett). Una ampliación bastante incongruente con la temática de la novela y de la película, en las cuales el protagonismo es ampliamente masculino. El acrecentamiento de las “tramas femeninas” ensancha a su vez el protagonismo del joven Adso de Melk, que vivirá una breve pero intensa historia de amor con la joven occitana.

El nombre de la rosa_1

Interesante, por otra parte, ha sido la escenificación del debate eclesiástico en la abadía y la posterior investigación criminal liderada por Bernardo Gui, que aunque con algunos exabruptos, ha permitido crear algunas de las escenas y de los diálogos más intensos de la serie.

Por desgracia, la ampliación de las tramas femenina y dulcinista provoca que el avance de la investigación de los asesinatos por parte de Baskerville pierda concreción y constancia, y el hecho de que TVE programara dos capítulos por semana, hace que sea difícil de seguir, perdiéndose así, por desgracia, el tuétano de toda la historia.

Por lo que respecta al guión y dirección, Battiato ha caído en algunos clichés muy habituales en las ficciones históricas ambientadas en la Edad Media. Uno de ellos ha sido potenciar la corrupción y los vicios del clero y los miembros de la Iglesia, presentándonoslo de la forma más negativa posible, menos en el caso de los franciscanos y de Guillermo de Baskerville. De ahí que el personaje de Guy sea muy oscuro y pérfido, contraponiéndolo así a la honradez de los franciscanos y de los personajes más humildes y, especialmente, a Baskerville. Eso explica el tono tan sombrío de la interpretación de Rupert Everett.

Por otra parte la interpretación de Turturro supera, sin duda alguna, a la mayoría de las otras actuaciones. Turturro ha sabido transmitir veracidad al personaje central de la ficción. Por el contrario Damian Hardung no acaba de hacerse creíble en su papel de Adso, sobre todo si tenemos en cuenta la pretendida historicidad de la ficción. Es cierto, sin embargo, que la ampliación presentista y romántica de las subtramas relacionadas con él no le han ayudado en mucho. El resto de las actuaciones son correctas en las que destacan, por su peculiaridad, la de Remigio (Fabrizio Bentivoglio) y la del afectado Salvatore (Stefano Fresi).

Como no podía ser de otra forma, los decorados, la escenografía y la ambientación de la trama son de lo más impactante de la serie. La abadía mostrada con tonos oscuros y fríos, en donde la nieve es omnipresente, transmite la sensación de retiro religioso y de misterio. Sin embaro, la biblioteca, que es uno de los escenarios destacados de la trama, está muy bien conseguida en su apariencia externa, pero poco en su distribución interior. Si bien, este era el elemento más difícil y exigente a la hora de plasmarlo visualmente, una dificultad ya existente en la novela y en la versión cinematográfica.

El nombre de la rosa es una pequeña gran decepción, ya que la producción ítalo-alemana se permite unas licencias que, aunque habituales en estos géneros y en estas ápocas, hacen un flaco favor la ficción y a su comprensión por parte de los telespectadores, lo que explica la descendente audiencia que ha tenido en TVE, que pasó del 7,5% de audiencia en la primera emisión el 9 de abril, al 5% en la segunda el 16 de abril y al 4.1% en la tercera el 23 de abril, pasando en esa jornada a horario late night.

Título: El nombre de la rosa
Año: 2019
Duración: 8 capítulos
País: Italia y Alemania
Dirección: Giacomo Battiato
Guión: Giacomo Battiato, Andrea Porporati, Nigel Williams (Novela: Umberto Eco)
Reparto: John Turturro, Rupert Everett, Damian Hardung, Michael Emerson, James Cosmo, Nina Fotaras, Rinat Khismatouline, Max Malatesta, Richard Sammel, Greta Scarano, Benjamin Stender, Piotr Adamczyk, Roberto Herlitzka, Claudio Bigagli, Alessio Boni, David Brandon, Corrado Invernizzi, Fausto Maria Sciarappa, Guglielmo Favilla, Andrea Bruschi, Fabrizio Bentivoglio, Stefano Fresi, Sebastian Koch, Maurizio Lombardi, Tchéky Karyo
Fotografía: John Conroy
Música: Volker Bertelmann
Producción: 11 Marzo Film / Palomar / TMG / Radiotelevisione Italiana (RAI)
Género: Intriga | Drama | Miniserie TV | Edad Media | Crimen | Religión

NOTA CULTURALIA: 5,8
NOTA ABANDOMOVIEZ: Sin valoración
NOTA IMDB: 6,9
NOTA ROTTEN TOMATOES:
• Crítica: 57%
• Audiencia: 50%
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Jorge Pisa

 

Crítica mini-serie TV: San Agustín (2010)

La resaca de la Semana Santa televisiva extiende su sombra sobre BlogCulturalia con la crítica de la miniserie San Agustín, otra de las producciones ambientadas en la antigua Roma que pueblan innumerables canales durante este periodo festivo.

San Agustín es la quinta entrega de una serie titulada Imperium, que consta de otros capítulos dedicados a Augusto, el primer emperador (2003), Nerón (2004), San Pedro (2005) y Pompeya (20. La miniserie dedicada a san Agustín está dirigida por el canadiense Christian Duguay con experiencia en biopics como Juana de Arco (1999), Hitler: El reinado del mal (2003), Pío XII, bajo el cielo de Roma (2010), Anna Karenina (2013) o Los Medici: Señores de Florencia (2016 -2019).

La miniserie se centra tan solo en algunos episodios de la biografía de san Agustín ya que esta es muy amplia, de ahí que se divida en tres tramas. La primera está ambientada en el año 430 d.C., cuando la ciudad de Hipona es asediada por los vándalos de Geiserico; la segunda se ubica en la juventud de Agustín y su aprendizaje como abogado en Cartago, su posterior actividad política y su conversión al cristianismo de la mano de San Ambrosio en Milán, capital en aquel momento del Imperio romano; la tercera se sitúa también en Cartago y relata, de una forma más breve, el debate público que se lleva a cabo entre cristianos y los (considerados) herejes donatistas.

Lo primero que destaca de la serie es la época en la que está ambientada. Salimos del Alto Imperio romano y de la omnipresente dinastía Julio-Claudia y nos trasladamos a los siglos IV y V d.C., al Bajo Imperio. Ya solo por eso la serie tiene mérito y más si pensamos que aspira a un relato realista e histórico del período, aunque a veces no lo consiga del todo.

Como la serie relata varias etapas de la vida de san Agustín, el personaje está interpretado por diversos actores. Matteo Urzia encarna a un joven Agustín; Alessandro Preziosi da vida a un Agustín más maduro y finalmente el gran Franco Nero interpreta a un Agustín de avanzada edad.

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Como os decía, la miniserie se interesa por la juventud de San Agustín y sobre todo por su evolución personal y espiritual, o lo que es lo mismo, su progreso desde creencias paganas hasta su conversión al cristianismo. En este relato el papel de su madre Mónica (Monica Guerritore) es el contrapunto intensamente cristiano al personaje principal, una relación que marcó profundamente la vida de san Agustín. La serie también muestra la relación de este con la esclava Khalida, interpretada por la atractiva Serena Rossi. Entre estos dos personajes femeninos se construye la vida personal de Agustín.

La segunda trama importante de la serie es la que nos sitúa en la ciudad norteafricana de Hipona, de la que Agustín era obispo en el año 430, en el momento de la llegada de los invasores vándalos. Esta es seguramente la trama más imaginativa de la serie. Del enfrentamiento militar entre romanos y vándalos casi no se nos muestra nada, debido esto seguramente a la falta de presupuesto de la producción. Pero es que además la historia de amor entre Lucila (Katy Louise Saunders), sobrina de Agustín y Fabio Domicio (Sebastian Ströbel), centurión romano a cargo de las defensas de Hipona además de ser poco creíble y algo presentista, hace tensionar la trama de forma poco realista. Tampoco es demasiado creíble la defensa de Agustín de la colaboración entre romanos y vándalos, motivada, seguramente, por el énfasis de la serie en la idea de la multiculturalidad en la Antigua Roma (hemos de pensar que es una serie europea). En esta segunda trama destaca, también, la actuación de Alexander Held, que interpreta a Valerio, el gobernador de la provincia que mantiene una relación de amistad y odio con San Agustín.

La propuesta es, sin embargo, demasiado extensa en su duración y el ritmo no es el más adecuado, si bien, es entendible ya que la serie se interesa por la evolución íntima y espiritual de san Agustín, un tema que requiere un tempo propio de narración algo más lento. Por esa razón los diálogos adquieren relevancia, ya que nos permiten entender la evolución del pensamiento de san Agustín. Sin embargo, sobra, por ejemplo, el episodio del debate entre cristianos y donatistas, ya que no aporta nada a la serie, tan solo el motivo del enfrentamiento entre Agustín y el centurión Fabio Domicio y aumenta la tensión dramática en la relación entre este y Lucila.

Como decía, la serie hace un esfuerzo por mostrarnos la época de forma realista, en la que no aparecen las escenas con tintes de decadencia moral y espiritual a las que estamos tan acostumbrados cuando el cine y la televisión tratan estas épocas, por lo que se ha de felicitar a la producción. De ahí que la serie no haga excesivo hincapié en las omnipresentes escenas de orgías y bacanales para mostrarnos la decadencia romana. Aparecen, sí, en la época de juventud de san Agustín, pero parece que el aspirante a santo y Padre de la Iglesia llevó una vida algo disoluta en esa etapa de su vida.

También destaca la magnificencia de la ambientación con escenarios que, si bien no son muy variados, sí que están muy conseguidos y un vestuario que ayuda al espectador a introducirse bien en la época.

San Agustín es una mini-serie que vale la pena ver si te interesa este género y la época en la que transcurre su relato, es decir, la historia del Bajo Imperio y los primeros tiempos del cristianismo. San Agustín narra al espectador la vida de un santo destacadísimo de la Iglesia Cristiana de aquella época sin vapulear la historia y sin fantasear en demasía. Una buena oportunidad, y las hay más bien pocas, de disfrutar de una historia ubicada temporalmente en la tardo antigüedad que nos permite conocer una época muy desconocida por el amplio público.

Título: San Agustín
Año: 2010
Duración: 200 min (2 capítulos)
País: Italia, Alemania, Polonia
Dirección: Christian Duguay
Guión: Francesco Arlanch, Sebastian Henckel-Donnersmarck
Música: Andrea Guerra
Fotografía: Fabrizio Lucci
Reparto: Alessandro Preziosi, Monica Guerritore, Gerald Alexander Held, Johannes Brandrup, Wenanty Nosul, Katy Louise Saunders, Serena Rossi, Sebastian Ströbel, Dietrich Hollinderbäumer, Aglaia Szyszkowitz, Götz Otto, Franco Nero, Vincenzo Alfieri, Sonia Aquino, Dominic Atherton
Producción: Lux Vide, Rai Fiction, EOS Entertainment, Grupa Filmowa Baltmedia
Género: Mini-serie de TV | Drama | Antigua Roma | Cristianismo
NOTA CULTURALIA: 6,9
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Jorge Pisa

Miniserie: Esta es nuestra tierra

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Fuente: Blog Las miniseries de nuestra vida

Hoy os presentamos, en la recién creada categoría de Recuerdos & Vintage Esta es nuestra tierra, una miniserie de dos capítulos que narra la historia del General Custer y el Séptimo de caballería y que seguramente muchos y muchas recordáis. La serie comenzaba tras el desastre del ejército americano en Little Bighorn y relataba a través de ‘flashsback’ la historia de Custer desde el punto de vista de su mujer Elizabeth y también desde la perspectiva india, a través de la joven Cheyenne Kate Bighead.

Esta es una de aquellas series cortas que uno recuerda de su infancia-juventud, cuando en el verano o en cualquier otra fecha vacacional se estrenaban series o miniseries americanas de géneros diversos y normalmente de gran calidad.

Lo que más recordaba de esta serie es que la trama histórica era relatada desde el punto de vista de los indios, algo que no era lo habitual en las producciones de la época. El revisionado de la serie, sin embargo, me ha sorprendido ya que la narración se realiza en gran medida desde el punto de vista de la población blanca, y más concretamente desde la visión de Custer y de la oficialidad del ejército americano.

Aún así, la serie, como no podía ser de otra forma, muestra las formas de hacer de las producciones de los noventa, un intento realista de explicar la historia, de encuadrar las cámaras y de grabar las escenas. Todo un gustazo en comparación con la forma artificiosa de hacer las series de hoy en día. Las escenas y las actuaciones son las habituales de aquella época y la producción se ve de calidad y con recursos.

La música estaba a cargo de Craig Safan, responsable de bandas sonoras de películas como Starfighter: La aventura comienza (1984), Pesadilla en Elm Street 4: El amo del sueño (1988), o diversos capítulos de series como Más allá de los límites de la realidad (1985-1986) o Cheers (1982). La música de Safan está a la altura del resto de la producción y destaca por diversos toques heroicos que suenan en los momentos más épicos de la miniserie.

Esta es nuestra tierra estaba dirigida por Mike Robe, tenía guión de Melissa Mathison (guionista también de la película E.T. El extraterrestre) y contaba en el reparto con Gary Cole que interpretaba al general Custer y Rodney A. Grant que daba vida a Caballo Loco. Otros actores y actrices destacados fueron Dean Stockwell (general Sheridan), Rosanna Arquette (Elizabeth Custer), Nick Ramus (Nube Roja), Buffy Sainte-Marie (voz en ingles de Kate Bighead) y Floyd Red Crow Westerman (Toro Sentado).

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Seguramente uno de los puntos débiles de la serie es su incapacidad de clarificar la relación y la rivalidad entre la oficialidad dels ejército americano en el transcurso de la trama y, sobre todo, la evolución de la batalla de Little Bighorn, que al menos a mí no me quedó nada clara.

La serie se basaba en la novela Son of the Morning Star: Custer and the Little Bighorn de Evan S. Connell, un ensayo histórico sobre la Batalla de Little Bighorn, publicado en el año 1984 por la editorial North Point Press. El libro realiza un amplio retrato de los principales protagonistas de la batalla que incluye al general George Armstrong Custer, Toro Sentado, el mayor Marcus Reno, el capitán Frederick Benteen y a Caballo Loco entre otros.

El autor realizó una amplia investigación para escribir el libro que duró cuatro años, visitando el lugar de la batalla en diversas ocasiones y consultando libros, diarios de soldados y relatos indios sobre la batalla, hecho este que se nota en la miniserie, ya que la historia se nos narra, como ya he comentado antes, desde diferentes puntos de vista.

El lanzamiento de la mini-serie coincidió con el estreno en los cines de Bailando con lobos. Un dato curioso es que Kevin Costner fue la primera opción para interpretar al general Custer, aunque luego la producción se decantó por Gary Cole.

Las localizaciones se realizaron en espacios próximos al Little Bighorn National Monument en Montana, cerca de Billings. Se construyó allí un fuerte que costó 200.000 dólares. La serie también se filmó en Dakota del Sur, en el Buffalo Gap and Badlands National Park. En el rodaje se utilizaron 400 caballos y participaron 150 indios nativos. Además el Séptimo de caballería estaba compuesto por 100 especialistas en recreación histórica, que realizaron también tareas de asesoramiento técnico del film.

La miniserie optó a seis premios Emmy en el año 1991, de los que ganó cuatro en las categorías de vestuario, maquillaje, edición de sonido y mezcla de sonido.

Esta es nuestra tierra es una buena serie ambientada en el oeste americano y que hace un esfuerzo por explicarnos la historia de la “conquista del oeste” por parte de los blancos desde un punto de vista más amplia, que incluye también la visión indígena. Y una muy buena propuesta para todos aquellos que quieran disfrutar de una serie “de las de antes”.

Título: Esta es nuestra tierra
Título original: Son of the Morning Star
Categoría: Film histórico
País: EE.UU.
Año: 1991
Basado en: Custer: la masacre del 7º de caballería (Son of the Morning Star: Custer and the Little Bighorn), de Evan S. Connell
Dirección: Mike Robe
Adaptación: Melissa Mathison
Reparto: Gary Cole, Rosanna Arquette, Stanley Anderson, George Dickerson, Rodney A. Grant, Tom O’Brien, Nick Ramus, Tim Ransom, Kimberly Guerrero, Dean Stockwell, Michael Medeiros, Floyd Red Crow Westerman…
Estreno en España: Antena-3 TV, 2 de diciembre de 1991