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Crítica serie TV: El nombre de la rosa, Giacomo Battiato (2019)

El nombre de la rosa_2El pasado 9 de abril TVE estrenaba la miniserie El nombre de la rosa, adaptación de la más famosa de las novelas de Umberto Eco, una coproducción italo-alemana dirigida por Giacomo Battiato e interpretada por John Turturro, Rupert Everett, Damian Hardung, Michael Emerson, James Cosmo y Nina Fotaras.

La miniserie, que consta de 8 capítulos de unos 50 minutos cada uno, nos traslada a una abadía benedictina del siglo XIV en la que se están produciendo misteriosos asesinatos en los días previos al inicio de un debate que ha de tratar de la Iglesia como institución y del futuro de la orden de los franciscanos. Uno de ellos, Guillermo de Baskerville (John Turturro), tendrá que descubrir qué mente criminal está detrás de los extraños asesinatos ayudado por el novivio Adso (Damian Hardung), un joven que se enfrenta por primera vez a las realidades de la vida más allá de las puertas de su convento.

Es todo un reto versionar un doble clásico como El nombre de la rosa, por lo destacado de la novela original, una masterpiece de Eco y por la versión cinematográfica dirigida en el año 1986 por Jean-Jacques Annaud e interpretada en el rol principal por Sean Connery. Un reto que, desgraciadamente, no ha logrado aquello que pretendía.

La miniserie, con más tiempo narrativo que la versión fílmica, expande la trama de la novela y del libro con resultados poco prometedores. Sí la mayoría de la audiencia recuerda, seguro, la trama principal de las pesquisas de Guillermo de Baskerville y Adso de Melk para descubrir la causa y al causante de los diversos asesinatos que se van produciendo en la abadía, la serie intenta actualizar el relato y ampliarlo tratando con mayor profundidad el contexto histórico y la subtrama de la joven campesina occitana (Nina Fotaras) vinculada con Adso de Melk.

En verdad las jóvenes, ya que en la voluntad de actualización de la serie se crea una nueva subtrama protagonizada por Ana (Greta Scarano), la hija de los líderes de la heregía dulcinista, que acechará al inquisidor Bernardo Gui (Rupert Everett). Una ampliación bastante incongruente con la temática de la novela y de la película, en las cuales el protagonismo es ampliamente masculino. El acrecentamiento de las “tramas femeninas” ensancha a su vez el protagonismo del joven Adso de Melk, que vivirá una breve pero intensa historia de amor con la joven occitana.

El nombre de la rosa_1

Interesante, por otra parte, ha sido la escenificación del debate eclesiástico en la abadía y la posterior investigación criminal liderada por Bernardo Gui, que aunque con algunos exabruptos, ha permitido crear algunas de las escenas y de los diálogos más intensos de la serie.

Por desgracia, la ampliación de las tramas femenina y dulcinista provoca que el avance de la investigación de los asesinatos por parte de Baskerville pierda concreción y constancia, y el hecho de que TVE programara dos capítulos por semana, hace que sea difícil de seguir, perdiéndose así, por desgracia, el tuétano de toda la historia.

Por lo que respecta al guión y dirección, Battiato ha caído en algunos clichés muy habituales en las ficciones históricas ambientadas en la Edad Media. Uno de ellos ha sido potenciar la corrupción y los vicios del clero y los miembros de la Iglesia, presentándonoslo de la forma más negativa posible, menos en el caso de los franciscanos y de Guillermo de Baskerville. De ahí que el personaje de Guy sea muy oscuro y pérfido, contraponiéndolo así a la honradez de los franciscanos y de los personajes más humildes y, especialmente, a Baskerville. Eso explica el tono tan sombrío de la interpretación de Rupert Everett.

Por otra parte la interpretación de Turturro supera, sin duda alguna, a la mayoría de las otras actuaciones. Turturro ha sabido transmitir veracidad al personaje central de la ficción. Por el contrario Damian Hardung no acaba de hacerse creíble en su papel de Adso, sobre todo si tenemos en cuenta la pretendida historicidad de la ficción. Es cierto, sin embargo, que la ampliación presentista y romántica de las subtramas relacionadas con él no le han ayudado en mucho. El resto de las actuaciones son correctas en las que destacan, por su peculiaridad, la de Remigio (Fabrizio Bentivoglio) y la del afectado Salvatore (Stefano Fresi).

Como no podía ser de otra forma, los decorados, la escenografía y la ambientación de la trama son de lo más impactante de la serie. La abadía mostrada con tonos oscuros y fríos, en donde la nieve es omnipresente, transmite la sensación de retiro religioso y de misterio. Sin embaro, la biblioteca, que es uno de los escenarios destacados de la trama, está muy bien conseguida en su apariencia externa, pero poco en su distribución interior. Si bien, este era el elemento más difícil y exigente a la hora de plasmarlo visualmente, una dificultad ya existente en la novela y en la versión cinematográfica.

El nombre de la rosa es una pequeña gran decepción, ya que la producción ítalo-alemana se permite unas licencias que, aunque habituales en estos géneros y en estas ápocas, hacen un flaco favor la ficción y a su comprensión por parte de los telespectadores, lo que explica la descendente audiencia que ha tenido en TVE, que pasó del 7,5% de audiencia en la primera emisión el 9 de abril, al 5% en la segunda el 16 de abril y al 4.1% en la tercera el 23 de abril, pasando en esa jornada a horario late night.

Título: El nombre de la rosa
Año: 2019
Duración: 8 capítulos
País: Italia y Alemania
Dirección: Giacomo Battiato
Guión: Giacomo Battiato, Andrea Porporati, Nigel Williams (Novela: Umberto Eco)
Reparto: John Turturro, Rupert Everett, Damian Hardung, Michael Emerson, James Cosmo, Nina Fotaras, Rinat Khismatouline, Max Malatesta, Richard Sammel, Greta Scarano, Benjamin Stender, Piotr Adamczyk, Roberto Herlitzka, Claudio Bigagli, Alessio Boni, David Brandon, Corrado Invernizzi, Fausto Maria Sciarappa, Guglielmo Favilla, Andrea Bruschi, Fabrizio Bentivoglio, Stefano Fresi, Sebastian Koch, Maurizio Lombardi, Tchéky Karyo
Fotografía: John Conroy
Música: Volker Bertelmann
Producción: 11 Marzo Film / Palomar / TMG / Radiotelevisione Italiana (RAI)
Género: Intriga | Drama | Miniserie TV | Edad Media | Crimen | Religión

NOTA CULTURALIA: 5,8
NOTA ABANDOMOVIEZ: Sin valoración
NOTA IMDB: 6,9
NOTA ROTTEN TOMATOES:
• Crítica: 57%
• Audiencia: 50%
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Jorge Pisa

 

Crítica cinematográfica: Transformers: El lado oscuro de la Luna, de Michael Bay


Con la llegada del verano se estrenan en nuestras pantallas las grandes superproducciones norteamericanas, aquéllas que invitan a refugiarse del sofocante calor en un cine armados de palomitas y refrescos. Una de las más esperadas este año es Transformers: El lado oscuro de la Luna, la tercera entrega de la conocida saga de robots que luchan por salvaguardar la paz en la Tierra, un producto que mantiene la firma del director Michael Bay y a Shia LaBeouf encabezando el reparto.

Tras lograr restablecer la paz en el mundo, nuestros protagonistas se enfrentan a otro tipo de tareas: los Autobots, al servicio del gobierno norteamericano, protagonizan pequeñas misiones en zonas de conflictos, mientras que Sam Witwicky centra todos sus esfuerzos en encontrar un trabajo a su medida, una tarea ardua e incomprensible para quien ha salvado el mundo en dos ocasiones. Pero pronto esa tranquilidad se verá interrumpida por un hecho que tiene su origen en la carrera espacial de los años 60 entre EE UU y la URSS, tiempos de guerra fría: una nave Autobot estrellada entonces en el lado oscuro de la Luna hará que la guerra entre Autobots y Decepticons se reabra en la actualidad.
Una vez más, se nos presenta aquí una conocida historia donde la lucha entre el bien y el mal es la protagonista absoluta, donde la acción, la ambición y la traición se erigen como los elementos fundamentales. En este sentido, Transformers: El lado oscuro de la Luna no sorprenderá, ya que sigue los patrones típicos de este tipo de films: el joven héroe ninguneado por las autoridades, la hermosa muchacha que sin quererlo termina metiéndose en la boca del lobo, la fidelidad entre viejos amigos, pequeños apuntes de humor, algún que otro momento emotivo, discursos grandilocuentes y, por supuesto, valerosos soldados norteamericanos dispuestos a morir si de esta manera consiguen salvaguardar las libertades de los humanos.

Como en otras películas de índole similar, el argumento suele estar al servicio de la espectacularidad de las escenas de acción, escenas en las que Michael Bay ya ha demostrado su talento con anterioridad, y de las que aquí van más que sobrados (en especial en la segunda parte del film): a lo largo de todo el metraje se suceden carreras en coches que al instante se transforman en guerreros, trepidantes escenas de acción (algunas tan rocambolescas e inverosímiles que, sin pretenderlo, arrancan la sonrisa del espectador), luchas entre gigantescos robots, etc., en un pantagruélico despliegue de efectos especiales que logran retos tan difíciles como el de presentar la ciudad de Chicago al borde del apocalipsis (impresionante las imágenes en que se desploma un acristalado rascacielos con los protagonistas en su interior), un despliegue de tal magnitud que consigue que, en los últimos 60 minutos, la batalla final no dé tregua al espectador. Además, para ofrecer una mayor espectacularidad, y con toda seguridad para sacar un mayor rendimiento a la inversión efectuada, la película se presenta en 3D, una opción que enaltece el trabajo de los efectos creados por ordenador. Sin embargo, uno no puede evitar preguntarse si más de dos horas y media no es una duración un tanto exagerada para cualquier tipo de película, incluida ésta.
Shia LaBeouf y Rosie Huntington-Whiteley, en una imagen de la película

Shia LaBeouf vuelve a interpretar al joven Sam Witwicky, a quien, en esta ocasión, han cambiado de partenaire: los enfrentamientos de Megan Fox con el director provocaron su desaparición en esta producción, así que ha sido sustituida por Rosie Huntington-Whiteley, una modelo inglesa de labios sensuales y voluptuosas curvas que aquí hace su primera incursión en el cine y que promete hacer olvidar a la antigua compañera de clase de Witwicky. Por otro lado, Patrick Dempsey es el villano que se interpondrá en el camino de los héroes. Ellos, y por supuesto los robots, son los completos protagonistas del film; con todo, entre el amplio reparto cabe destacar el acierto de incluir reputados nombres del cine independiente: John Malkovich, Frances McDormand y John Turturro, como si de una película de los Cohen se tratara, aportan su reconocido talento a la película interpretando personajes cómicos, próximos al histrionismo.

Recomendar una película de las características de Transformers: El lado oscuro de la Luna, un producto pensado para arrasar en taquilla, es una tarea baladí, ya que en estos días de canícula estival no hay nada mejor que arrellanarse en la butaca de un cine a disfrutar de un film sin más pretensiones que la de entretener al personal, algo que sin duda consigue. Así, pues, aquellos espectadores adictos a la acción y a los efectos especiales no se la deberían perder. No saldrán defraudados.

Título: Transformers: el lado oscuro de la Luna / Transformers: Dark of the Moon
Director: Michael Bay
Intérpretes: Shia LaBeouf, Rosie Huntington-Whiteley, Josh Duhamel, Ken Jeong, Hugo Weaving, Tyrese Gibson, Patrick Dempsey, John Malkovich, Leonard Nimoy, Alan Tudyk, Frances McDormand, John Turturro, Peter Cullen, Frank Welker, Tom Kenny
País: EE UU
Duración: 155 minutos
Distribuidora: Paramount

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Escrito por: Robert Martínez Colomé