“Lucrècia” a La Seca-Espai Brossa: Virtuosa i letal

La vida té un preu. La qüestió rau llavors en el fet de si hom pot pagar-lo. Amb dignitat. Perquè aquí els diners molt poc tenen a fer.

A les darreries del principat de l’Antic Imperi Romà, la Lucrècia va gaudir del privilegi de posar preu a la seva pròpia vida. I no tenint-ne prou, va patir-ne les conseqüències amb escreix.

Ara anem a La Seca i arrecerem-nos a la seva Sala Leopoldo Fregoli. Allà es coven històries tràgiques d’una força poètica tal que, com a espectadors, triem morir de lírica escènica. Doncs la sensibilitat, que no sol ser capritxosa, ens mena a respirar el vers de Joan Ramis i Ramis de bracet de la bona traça d’en Sergi Marí. I, d’ençà de les primeres passes, el miracle comença a construir-se. Amb la delicada caracterització dels actors davant nostre preparant-se per poblar l’estança. Amb l’elegància d’una posada en escena que engrandeix l’espai minimitzant-ne l’attrezzo. Amb la sentida interpretació de l’equip artístic. I, sobretot, amb la simbiosi visual de personatges i escenari en aquells moments de major intensitat.

La “Lucrècia” nodrida per en Sergi és una joiosa celebració del fet teatral perquè rep aliment d’una dieta equilibrada pel bon gust. Que ens treu l’alè en les escenes en què l’exquisida heroïna titular és turmentada però és que també eleva el nostre esperit a l’hora de comprovar el determini d’aquesta dona que decidí ser només si havia de ser.

Els ingredients inclouen un vestuari d’immaculada excel·lència, una música que subratlla oportunament la tensió de la tragèdia i una col·lecció de moments extraordinaris per la seva concepció escènica i concreció simbòlica: l’assetjament de la protagonista fins a ser arraconada sense miraments; l’apropiació de la seva virtut transmutada en la túnica de mil plecs; l’intent de suïcidi amb un ganivet esmolat per l’encís de la desesperació; el retrobament amorós final d’una tendresa tan bella com insuportable. Són instants d’intel·ligència dramatúrgica i que colpeixen.

El text és una gratificant troballa: procedent del s. XVIII, la dificultat d’estructurar-se en versos alexandrins n’augmenta el seu valor. I la capacitat d’acostar l’intimisme del patiment d’una dona per preservar la puresa marital, el despotismetrasbalsador del dictador i els ànims exaltats de rebel·lió del poble oprimit li donen un acabat molt atractiu per la seva riquesa temàtica.

En l’apartat interpretatiu, regna amb corona de serenor, ceptre de temperament i tron de classe superior Enka Alonso (que substituïa Queralt Albinyana en la funció del passat diumenge dia 6 d’abril), dotada d’una versatilitat admirable, que només perd momentàniament intensitat en la recta final. Protegint-la en un honrós segon terme, Blai Llopis (un Brutus madur, ferm i suggeridor) i Agnès Romeu (substituta al seu torn de la pròpia Alonso), minyona de sofriment encès. La resta dels actors acusen certa inseguretat en la recitació i miren de compensar-ho amb la contundència vocal (Xavier Núñez), la ira i l’enveja sibil·lina (Josep Mercadal) i la picardia (Àlvar Triay).

I al capdavall paguem el preu: Sospirem davant el sacrifici de Lucrècia, sanglotem perquè sabem que mai no serem con ella i aplaudim amb furor que ens hagi picat l’ullet a l’Espai Brossa.

Per Juan Marea

“Lucrècia” es representa a La Seca-Espai Brossa de Barcelona fins al 20 d’abril.
http://www.laseca.cat/ca/obra/58/lucrecia–joan-ramis-i-ramis/

“Rojo o negro” en el Círcol Maldà: Jugando a actuar.

En estos tiempos de crisis tan acogedora, parece que solo estamos a salvo si unimos esfuerzos. El arte, tan malacostumbrado hasta que aquella se lo quiso llevar, debe aparcar su individualismo. A cambio, obtendrá la posibilidad de explorar nuevas vías de expresión. También de recuperar aquellas que desde siempre funcionaron cuando de lo que se trata es de comunicarse con el espectador, que nunca se mantuvo al margen del proceso.

El teatro es amigo humilde las más de las veces y, por ello, no se le caen los anillos a la hora de reducir distancias. Incluso ciudades tan rutilantes como Barcelona ven crecer sin rubor nuevas plataformas escénicas para probar ante un público transversal esbozos de pequeñísimo formato. Las compañías más animosas despliegan ante un “respetable” poco acostumbrado a serlo propuestas breves que se pretenden ingeniosas y que la mayoría de veces suponen caldo de cultivo de dramaturgos emergentes, actores entusiastas y directores versátiles.

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Rojo o negro” es una de las muestras más recientes de esta tendencia y aporta como seña distintiva la apuesta (nunca mejor dicho) por el componente del azar. Los espectadores son invitados a utilizar la ruleta para decidir cuál será la historia que luego verá representada; a tirar un dardo a la diana encargada de indicar el espacio escénico en que transcurrirá; e incluso condicionarán con el sobre que sujetan nerviosos desde la platea la actitud de los protagonistas de la función. Los actores, por su parte, desarrollarán su aptitud a lomos de la docilidad y agitando alas de creatividad galopante.

Nicolás Rivero dirige con gracia este “casino teatral” y, como simpático maestro de ceremonias, llama a filas a sus actores para que no solo desfilen por el escenario que ellos mismos deben construir sino para que, además, tiren a matar a los personajes que les desafían.

Los textos elegidos para la sesión inaugural fueron de diversa naturaleza: el ambiguo y artificioso “Bla, bla, blanc” de Jordi Oriol incluía una frase que vale por sí todo un espectáculo: “A veces, decir cosas bonitas da miedo”; siguió el a ratos inquietante “La càmera” de Guillem Clua y quedaron lamentablemente eclipsadas (¡cuando todos juegan, no todos pueden ganar!) las mejores piezas: “La llamada”, efervescente sugerencia escénica de Laia Martí y, sobre todo, la deliciosa “Tu mirada vidriosa cuando me miras.” de Albert Tola, elegante reflexión sobre la dualidad del artista.

Los actores, entregados aunque desiguales, mezclaron ocurrencias y experimentaron para solaz de su público: el magnífico Eduardo Telletxea, un expresivo Joaquin Daniel, desternillante Maribel Ibarz, aplicado Òscar Bosch y la temperamental Valentina Calandriello.

La dificultad de casar rigor y atmósfera con el factor incontrolable de la improvisación propia de este tipo de planteamientos, junto a los desniveles de ritmo por preceder a cada pequeña representación un par de minutos (en algunos casos, eternos) de preparación, logra saldarlos agradecidamente la Compañía Periféricos Peregrinos y Plataforma L’Específica empleando un tono lúdico que impregna de entretenimiento la siempre inquieta sala del Círcol Maldà.

Rojo o negro_Circol Malda

por Juan Marea

Rojo o negro” se representa en el Círcol Maldà los lunes 7, 14, 21 y 28 de abril a las 21:00 horas. Del 23 al 27 de abril, de miércoles a sábado a las 21:00 horas y domingo a las 19:00 horas.

http://circolmalda.cat/

 

Crítica teatral: Magical History Club, en el teatro Coliseum.

magical-history-club_cartel¿Qué pasaría si diversas de las figuras clave de la historia volvieran a la vida en la Barcelona de hoy? ¿Y si por falta de trabajo crearan un espectáculo de monólogos históricos? ¿Y si detrás de todo ello estuviera la producción de Minoria Absoluta? Seguro que les garantizaría una hora y media de humor y de pasárselo bien.

Minoria Absoluta se atreve, gracias a los avances tecnológicos, a rescatar del pasado a cinco figuras de relieve como son Adolf Hitler, María Magdalena, Sigmund Freud, Mahatma Gandhi y Cleopatra. Como ven, personajes que pueden dar mucho de sí encima del escenario y en un espectáculo de humor al estilo El Club de la Comedia.

El espectáculo se organiza en dos líneas o niveles. La primera es la actuación de cada uno de los personajes, en las que se les da la vuelta a su naturaleza histórica: Adolf Hitler (Alain Hernández) buscando trabajo con un mancillado currículo de genocida; María Magdalena (Betsy Túrnez), relatándonos lo complicado de su relación amorosa con Jesucristo; Mahatma Gandhi (Lluís Villanueva) estallando en un ataque de ira debido al trato que recibe de sus compañeros de sonido; Cleopatra (Mireia Portas) dando muestras de que en la antigüedad las morenas podían ser, también, algo bobas y Sigmund Freud (Queco Novell) realizando un espectáculo basado en sus teorías sobre la influencia que tienen en la vida de los adultos sus traumas sexuales infantiles. Todo ello bajo la batuta de la dirección de Marc Crehuet.

La segunda línea narrativa del espectáculo nos permite observar el interior de los camerinos, donde se desarrolla una acción que normalmente no es visible en el teatro. Algo parecido a lo que algunos programas de televisión realizan al conectar durante su horario de emisión con las salas de espera de sus invitados, con el objetivo de que ellos se presenten a sí mismos. Aunque en esta ocasión la estratégia sirve para desarrollar una trama de humor complementaria a la que vemos sobre el escenario. Y es que uno se imagina que debe ser extraña y complicada la relación entre personajes tan diferentes y de periodos tan diversos.

magical-history-club_repartoMagical History Club es por tanto una oportunidad para pasárselo bien, sin muchas más aspiraciones, con una nueva propuesta de los de Minoria Absoluta, que persiste con olfato en su trayectoria previa, ya sea en la radio, en programas de humor televisivo como Polònia y Crackòvia, o en sus aventuras sobre los escenarios, y que se basa en la imitación de personajes y en el análisis por parte de estos de la realidad que les rodea, de donde se extrae el humor blando que caracteriza a la productora.

Respecto a los diferentes monólogos cabe destacar los interpretados por María Magdalena, una stripper muy choni que nos hará reír al relatarnos las minucias de su relación con un hombre-Dios (una estupenda Betsy Túrnez que domina los papeles cómicos a la perfección) y Adolf Hitler (Alain Hernández) que nos helará la sangre al atreverse a hacer humor con los símbolos nazis y con algunos de los episodios más oscuros de la historia del siglo XX. Sin embargo el monólogo de Cleopatra (Mireia Portas), necesita un poco más de desarrollo, que seguro que ha experimentado con el paso de las funciones. Como ven el acierto de la obra es variable, tanto como los monólogos que forman parte de ella.

Una propuesta de la que el público puede gozar consumiendo bebidas y aprovechando la disposición de las mesas y butacas de la platea al estilo de un club nocturno, una distribución heredera del espectáculo The Hole y que el teatro Capitol ha aprovechado desde entonces.

Minoría absoluta vuelve a apoderarse de los escenarios con la fórmula del éxito que ha ido desarrollando en los últimos años en diversos medios y nos permite constatar que se puede hablar y tratar sobre cualquier tema siempre que se haga desde el humor y sin ganas de generar polémica, al menos no más que la necesaria para atraer a los espectadores al teatro y hacer que disfruten de una velada histórica. Y si se puede hacer todo esto a través de la historia, pues mucho mejor!!

Magical History Club” se representa en el Teatre Coliseum a partir del 17 de marzo de 2014.

Idea original: Minoria Absoluta y El Cansancio
Autores: Marc Crehuet, Rafel Barceló, Jaume Buixó, Pau Escribano y Toni Soler
Dirección: Marc Crehuet
Reparto: Alain Hernández, Queco Novell, Mireia Portas, Betsy Túrnez, Lluís Villanueva y Berto Romero
Escenografía: Hamo Studio y Manu Pagès
Vestuario: Catou Verdier
Diseño iluminación y efectos sonoros: Xavi Gardés
Caracterización: Helena Fenoy
Producción: Minoria Absoluta

Horarios: miércoles y jueves a las 20:30 horas; viernes a las 21:00 horas; sábados a las 18:00 y a las 21:00 horas y domingos a las 18:00 horas.
Precio: de 22 a 29 €
Idioma: catalán
Duración: 1 hora y media aproximadamente
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Jorge Pisa Sánchez

“Camilo Tango Show” en el Teatre del Raval: Catálogo de pasiones

Solemos asociar al tango la sensualidad. También una técnica rigurosa. Porque con este baile los amantes, unidos por un sentimiento infinito, se hallan emparejados como si en cualquier momento fuera a romperse su querer. Y los cuerpos de los artistas que lo bailan deben disociarse: por un lado, la rigidez de sus figuras cara a cara al entrelazarse; por otro, la vehemencia de sus piernas buscando cubrir con ansiedad el leve hueco que les separa; y aun el vuelo de ella orbitando dócilmente alrededor de los decididos brazos de él.

Estos días tenemos en Barcelona a la Compañía Tango Amado dirigida por Verónica Palacios y Omar Quiroga que, cual acróbatas en una acogedora pista de “tango show” instalada en el Teatre del Raval, exhibe el resultado de su esfuerzo encadenando un repertorio de números de danza popular argentina. Apenas hay en su propuesta sensualidad pero sí un virtuosismo relevante. Porque “Camilo Tango Show” es un espectáculo que persigue impresionar y, por ello, la entrega de su equipo artístico resulta disciplinada, laboriosa y eficaz.

La dramaturgia, casi inexistente, cede generosa a la sucesión de números de baile. Ello nos permite contemplar la polivalencia de la compañía, que recorre en apenas setenta minutos el folklore del Río de la Plata alternando dúos de tango alado con coreografías cómicas abruptamente interrumpidas al hacer acto de presencia el elemento dramático, con cierto cariz de denuncia sociopolítica.

La apuesta de Tango Amado es legítima y admiramos la variedad de su programa. Sucede, no obstante, que mientras los aplicados tangueros ejecutan sus pasos medidos y hasta elevados, el sentimiento desaparece y nos sentimos huérfanos. De abrazos escénicos. De besos artísticos. De sonrisas verdaderas. Nuestro deseo de amar se ve satisfecho en los momentos en que Omar puede proyectar de forma minimalista su entusiasmo (el número con María José González Prado es hermoso por la elegancia de ella y la frescura de él; su duelo con un esforzado Jorge Pahl  en medio de un fervor festivo), o cuando invade el escenario con su ilusión primeriza el cuerpo de baile invitado balanceándose como si formase un tiovivo de suave giro. También con la simpatía de Anabel Gutiérrez Otero y David Samaniego cuando ella le seduce sin piedad y él acepta resignado ser su tierno monigote. Estos instantes, esbozos de magia teatral, junto con las impresionantes piruetas de Palacios y sus compañeros, permiten olvidarnos del tal Camilo y que dejemos de preguntarnos qué pinta por allí.

Por Juan Marea

“Camilo Tango Show” se representa en el Teatre del Raval de Barcelona hasta el 13 de abril.
http://www.teatredelraval.com/

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Amores voladores

Estreno teatral: Shen Yun Performing Arts en el TNC.

cartel Shen Yun Performing ArtsShen Yun Performing Arts, la mejor compañía de danza clásica china, llega a España. La compañía, con sede en Nueva York y que reivindica en Occidente su cultura milenaria, estrena en Barcelona su espectáculo sobre 5.000 años de civilización china. Shen Yun se representará en cuatro únicas funciones.

El Teatre Nacional de Catalunya (TNC) acoge del 9 al 12 de abril el espectáculo de la prestigiosa compañía de danza clásica china Shen Yun Performing Arts. La obra, nunca antes vista en España, se estrena en Barcelona en el marco de su gira europea. El montaje, que también se representa en Frankfurt, Ámsterdam, Berlín, París y Milán, se ha convertido en un fenómeno internacional; millones de personas han sucumbido al encanto del show, hasta el punto de llegar a colgar el cartel de entradas agotadas en los teatros de EEUU.

La obra se traduce en un recorrido por las tradiciones milenarias de China, un viaje por los 5.000 años de cultura del imperio del Sol y tiene como fin revivir las leyendas e historias que desde la Revolución Cultural se habían destruido en China. Dos horas plenas de energía y sentimiento, con impresionantes acrobacias y coreografías, que deleitarán e inspirarán al público con cuatro únicas funciones.

Shen Yun Performing Arts nace en 2006 de la voluntad de un grupo de artistas chinos de poner en valor y revivir la esencia de los 5.000 años de historia de la cultura tradicional china, casi perdida por completo, desde la revolución cultural del Partido Comunista Chino. Desde sus inicios, la compañía, con sede en Nueva York, recurre a la libertad artística que le brinda Occidente para representar sus obras. Cada año, tres sub-compañías viajan simultáneamente durante seis meses por 100 ciudades de Norteamérica, Europa, Oceanía y Asia para transmitir el mensaje divino, la fusión entre el Cielo y la Tierra, fuera de las fronteras chinas.

Shen Yun Performing ArtsShen Yun (Shen Zhou), que significa “Tierra de lo Divino”, cuenta con los mejores bailarines entrenados del mundo de la danza china, con artistas que han sido galardonados con premios internacionales de danza, coreografía y música.

La danza y la música son los dos pilares fundamentales de esta gran producción multidisciplinar. Estrictos métodos de aprendizaje han hecho posible un espectáculo disciplinado y pulido, a través del cual se transmiten las personalidades y sentimientos de los artistas. El conjunto de bailarines, que ejecuta coreografías con gran expresividad y aparentemente fáciles para el público, danza al son de la música de una orquesta única, con música en vivo, que fusiona los tonos emotivos orientales con la energía de las cuerdas, percusiones y sonidos occidentales. Solistas, que utilizan la técnica del bel canto, completan el elenco de más de un centenar de artistas.

El vestuario de la obra, con más de 400 piezas, ha sido elaborado artesanalmente a medida para cada bailarín; un juego de contrastes de colores que ha facilitado la construcción de una impresionante puesta en escena, visualmente muy potente. Una pantalla escenográfica gigante proyectará digitalmente los escenarios y paisajes que serán testigos de la sucesión de actos y de las actuaciones que componen el montaje.

Shen Yun” se representa en el TNC del 9 al 12 de abril de 2014.

Horarios: Miércoles 9 y jueves 10 de abril a las 20:30 horas; viernes 11 de abril a las 20:00 horas y sábado 12 de abril a las 16:30 horas.
Precio: de 45 a 115€.

Compra de entradas:
http://es.shenyunperformingarts.org/
http://www.ticketmaster.es

“El Setè Cel” en La Beckett: En las brasas de la vida

Cuando Irving Berlin permitió susurrar a Fred Astaire en “Sombrero de Copa” que uno estaba en el cielo al abrazar al ser querido, no nos contó toda la verdad.

En los sesenta, la ópera-rock “Hair” aprovechó el huracán de libertad de expresión con melenas al vuelo para propagar alegremente el sexo más físico como salvador contra “políticas” sentimentales.

Y llegamos ahora donde nos proponíamos con este artículo: A finales de los setenta, Caryl Churchill despliega un mapa del Séptimo Cielo y lo sitúa entre la represión emocional y la rigidez de las convenciones sociales.

En este Cielo tan elevado y de difícil acceso para el común de los mortales, coincide una familia inglesa lastrada por una educación victoriana. Pero Churchill, juguetona, en lugar de contar sus sollozos, decide encarrilar a sus protagonistas en una comedia vodevilesca campestre haciéndoles respirar una  malévola “joie de vivre”: Sus impulsos sexuales son afilados cuchillos para que unos se los claven a los otros como quien no cortase nada. Y Caryl intenta desde su dramaturgia abrir en canal el escenario apostando por los opuestos en la asignación de los personajes y liberando la jocosidad en las situaciones dramáticas para que el resultado sea de un surrealismo impactante. Así nos convence de que la sexualidad instintiva puede humanizarnos al ayudarnos a expresar emocionalmente.

La propuesta de Churchill lograría su propósito si no se empeñara en entrar en el terreno del dogma: Cuando afronta la segunda parte de la pieza, trasladando a los títeres a la época “actual”, el espectáculo se convierte en un entremés aleccionador sobre la normalización sexual (especialmente, la homosexual en su doble vertiente) superfluo y hasta vulgar sin que además venga a cuento. Porque ver corretear a sus criaturas antes en medio de la selva nos pareció resultón y sugerente. Y lo que sigue después parece un episodio serio de “Queer as folk“.

Ahora la directora Glòria Balañà i Altimira extiende estas nubes celestiales en la Sala Beckett barcelonesa y obtiene una morada escénica irregular. Triunfa a la hora de dar el tono a la primera mitad de la obra, entre tierno y grotesco, y confiriendo cierta espectacularidad al inicio (con la canción de presentación de los personajes) y al fin del acto (de un efectismo tan eficaz que podría haber cerrado la obra estupendamente). También acierta con alguno de sus actores: majestuosa Teresa Urroz como suegra ladina; desenvuelto Lluís Olivé como mosquita muerta deseando devorar; y sensible Marta Montiel como niño delicado y desconcertado. Balañà fracasa, en cambio, limitándose a desempolvar el apolillado discurso de Churchill del segundo acto en vez de lanzarse a la celebración gozosa de la carne (y del sentimiento) de manera valiente. Tampoco resuelve bien la dirección del resto de actores, que se mueven perdidos entre el histrionismo y la falta de matices a la hora de vomitar sus parlamentos monologados.

Y cierro con una alusión a uno de los momentos más sugerentes de este diabólico Edén: Cantan los protagonistas que “todo será perfecto cuando lleguemos al Séptimo Cielo, pero tengamos cuidado entonces…”. Mejor aún: Descuidémonos un poquito, que ya se encarga lo demás de devolvernos al mundanal ruido.

por Juan Marea

“El Setè Cel” se representa en la Sala Beckett hasta el 13 de abril.
http://www.salabeckett.cat/arxiu/el-sete-cel-de-caryl-churchill-traduccio-darnau-marin-diaz.-direccio-gloria-balana-i-altimira

ImageDecidido Olivé corriendo por la pradera

(fotografía de Aleix Marín)

Novetat discogràfica: Viatge de l’home que esturnuda, de Bruno Oro

Viatge de l’home que esturnuda

Molts van considerar el seu debut discogràfic, Napoli (2008), com el caprici d’un actor televisiu amb ganes d’aprofitar el moment i la fama, però Bruno Oro ja tenia clar aleshores que combinar la seva faceta interpretativa amb la de músic no era una excentricitat oportunista, sinó que responia a una necessitat personal per satisfer el seu tarannà polifacètic. A aquell primer treball (cantat íntegrament en italià i que va esdevenir una agradable sorpresa) el va seguir Tempus Fugit (2011), i ara arriba Viatge de l’home que esturnuda, un disc que bascula encertadament entre el latin-jazz i el funk que serveix per confirmar el talent d’aquest músic plurilingüe (en els seus temes utilitza el català, el castellà, l’italià i l’anglès).

Considerat a si mateix com un veritable “cul inquiet”, Oro es va desplaçar fins a Cuba per aprendre a tocar el tumbao de la mà del pianista Alexis Bosch; Viatge de l’home que esturnuda és hereu directe d’aquells dies, quan es va familiaritzar amb els ritmes cubans que ara ha incorporat a les seves composicions i que fan, d’aquest disc, un producte alegre i vitalista. Aquesta aventura musical, però, no l’ha fet tot sol, l’han acompanyat els músics amb què col·labora en els directes des de fa dos anys –Manuel Krapovickas (al contrabaix i que exerceix també les funcions de productor), Didac Fernández (bateria), Marcel·lí Bayer (saxos)–, convertits ja en un grup consolidat que, lluny de ser tan sols uns espectadors de luxe, s’han mostrat molt participatius a l’hora de confeccionar l’àlbum.

Bruno Oro al piano, amb la resta dels músics que l'acompanyen al disc
Bruno Oro al piano, amb la resta dels músics que l’acompanyen al disc

Enregistrat als estudis Musiclan amb els quatre components de la banda tocant conjuntament, Viatge de l’home que esturnuda és, segons Bruno Oro, el seu treball més madur, un disc amb una voluntat optimista que es fa evident des del mateix single de presentació, Si la vida te da la espalda tócale el culo, un cant alegre que pretén foragitar la negativitat a ritme dels sons cubans. No hi falten píndoles de jazz frenètic i vibrant –Jazz, Harpo– i exemples d’acid-jazz combinat amb electrònica –Viva el amore, Music wil survive–. D’altra banda, Oro no defuig mostrar el seu costat més personal, amb lletres íntimes com la de Wise Man, dedicada a qui considera un home savi de vint-i-dos anys que va estar a punt de morir per una estranya infecció, el seu germà. I així fins a un total de catorze cançons amb les quals intentarà distanciar-se de la imatge còmica amb què, inevitablement, l’associa la gent i el considerin, per fi, un cantant seriós.

Títol: Viatge de l’home que esturnuda
Autor: Bruno Oro
Edició: Discmedi
Data de publicació: Març 2014
Preu: 11,00 €
Més informació: http://brunooro.com/

Crítica teatral: El caballero de Olmedo, en el Teatre Lliure.

cartel_el caballero de olmedo_LliureA veces uno se sorprende de la vigencia que en la actualidad tienen los clásicos en el teatro, y más en una sociedad conectada y virtual como la nuestra en la que lo nuevo y lo creativo priman sobre cualquier otro concepto. Para constatar este vigor el Teatre Lliure programa desde el pasado 14 de marzo El caballero de Olmedo, de Lope de Vega, una tragicomedia romántica en verso adaptada a los nuevos tiempos por Lluís Pascual y a la que da vida sobre el escenario la unión de fuerzas de La Kompanyia Lliure y la Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico de Madrid.

Pascual realiza una nueva incursión en una obra que ya representara en el año 1992 en la Cour d’Honneur del Palacio de los Papas de Avignon. Ahora hace regresar el texto al Lliure y lo libra de toda su magnificencia escénica para proponernos un espectáculo de carácter minimalista. La idea es presentarnos un tablao flamenco sobre el cual los jóvenes actores y actrices de ambas compañías nos relatan la funesta historia de don Alonso y doña Inés. Imagínense, un espacio tan solo ocupado por diversas sillas es el ecosistema escénico sobre el que en todo momento veremos a los actores, de pie o sentados, dependiendo de si están actuando en ese momento o no. Una opción que fuerza al espectador a crear para sus adentros y de la nada todo el aparato escénico virtual y nos muestra, tan solo, el texto y las interpretaciones, dejando también el vestuario en un mix de prendas actuales y clásicas para aclimatar la representación.

Pascual y el Lliure han intentado de esta forma deshacerse del velo de clasicismo del texto original y acercarse a un público más joven, o al menos más actual, a través de la puesta en escena y del buen hacer de dos compañías jóvenes, todo ello acompañado por la veteranía actoral de Rosa María Sarda, que interpreta a la alcahueta Fabia, y la música y el cante de origo de Pepe Motos y Antonio Sánchez.

Así, pues, con este ropaje escénico todo o casi todo se reduce a las interpretaciones, en las que podemos observar algo parecido a dos frecuencias: una más castiza y pura, la que hace la Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico y en la que destaca la interpretación de Francisco Ortiz, y una más contemporánea infundida por los miembros de La Kompanyia Lliure en la que cabe destacar las interpretaciones de Javier Beltrán como Don Alonso y Mima Riera como Doña Inés, a la par de la caracterización de Pol López como Tello, que si bien impacta por la dicción andaluza de su personaje, provoca que parte del texto no acabe de entenderse por el público. A lo que se sema el trabajo de Rosa María Sardà que reina sobre todos los actores por su gracejo, su veteranía y que además realiza tareas de conductora de la obra.

escena_el caballero de olmedo_LliurePor otra parte Pepe Motos y Antonio Sánchez potencian el toque poético de la obra con una música y percusión de corte flamenco que encaja a la perfección con la escenografía creada para la obra. Algo que no se llega a conseguir del todo con la utilización en la parte final del audiovisual, en el cual se nos muestran las formas del sol, de la luna y de la Tierra, símbolos a interpretar libremente por el público. La obra original se enriquece, además, con la interpretación de un tango por parte de David Verdaguer a estilo de entremés teatral entre acto y acto y que adapta la historia de desamor de El Caballero de Olmedo.

Pascual ha cortado y retocado el texto original, adecuando el contenido de la obra a los tiempos menos “clásicos” en los que vivimos, y ha pretendido sacar hierro a una historia ambientada en la primera mitad del siglo XVII. Y lo ha conseguido con nota si consideramos el nivel de los aplausos que recibe la obra tras su final. Si bien su propuesta obliga al espectador, y sobre todo a aquel que no conoce la historia, a esforzarse de veras para acabar de dar forma al relato en su fuero interno, algo que seguro se convierte en una barrera de entrada al público más joven, bastante ausente en la representación.

No esperen, pues, demasiado tiempo para comprobar qué pueden hacer Lluís Pascual y dos jóvenes compañías de teatro, asistidos por Rosa María Sardà y por la música de Pepe Motos, con una obra de Lope de Vega, ya que solo estará en cartelera hasta el próximo 13 de abril. Una cita con el pasado que seguro que les parecerá muy moderna.

El caballero de Olmedo” se representa en el Teatre Lliure del 14 de febrero al 13 de abril de 2014.

Autor: Félix Lope de Vega
Dirección Lluís Pasqual
Reparto: Laura Aubert, Javier Beltrán, Paula Blanco, Jordi Collet, Carlos Cuevas, Pol López, Pepe Motos, Francisco Ortiz, Mima Riera, Antonio Sánchez, Rosa Maria Sardà, David Verdaguer y Samuel Viyuela González
Adaptación: Lluís Pasqual a partir de la versión de Francisco Rico
Escenografía: Paco Azorín
Vestuario: Alejandro Andújar
Iluminación: Lluís Pasqual y Fernando Ayuste
Dirección musical: Dani Espasa
Música y arreglos flamencos: Pepe Motos
Producción: Teatre Lliure y Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico

Horarios: de miércoles a viernes a las 20:30 horas; sábados a las 17:30 y a las 21 horas y domingos a las 18 horas.
Precios: 29 €; 22 € (miércoles y sábado por la tarde, días del espectador); 24,50 € con descuento
Idioma: castellano
Duración: 1 hora y 20 minutos sin pausa
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Jorge Pisa Sánchez