
No es una exclusiva comunicativa el constatar que elĀ Teatre GaudĆ BarcelonaĀ estĆ” llevando a cabo, desde hace tiempo, una programación de carĆ”cter Ā«generacionalĀ» (en el sentido de generación, de grupo de edad), ni aseverar que, ademĆ”s, la calidad y el acierto estĆ”n siendo elementos tenidos muy en cuenta. Y supongo que tampoco es un notición afirmar que los responsables de la programación artĆstica se estĆ”n Ā«luciendoĀ» a la hora de materializar textos, escenografĆas e ideas de una forma próxima, amena y actual.
Pues perdónenme ustedes, pero si esto no es un notición en el Ômbito de la escena teatral de la ciudad, no sé lo que lo puede ser. Sobre todo si tenemos en mente que el teatro en cuestión no es uno de los principales de la ciudad en lo que se refiere a los «mimos» que recibe de la administración (o al menos, eso pienso yo!!), como tampoco lo es el circuito escénico que configura de forma conjunta con el Versus Teatre.
No hace falta, asĆ, escudriƱar demasiado en el pasado para ver que numerosas de las Ćŗltimas producciones representadas en el GaudĆ (Pasta Fullada, Dos punkis i un Vespino, In on It, o Mediocres) han sido todo un acierto en el aspecto artĆstico, al que hay que esperar que haya acompaƱado el Ć©xito de pĆŗblico.
Este es, tambiĆ©n, el caso deĀ Oxigen, la obra escrita y dirigida porĀ Mar MonegalĀ e interpretada por Helena BaguĆ©, Francesc Ferrer, Albert MĆØlich y Betsy TĆŗrnezĀ y que analiza, en tono de tragi-comedia, las consecuencias que tiene para dos parejas jóvenes la bĆŗsqueda y la llegada de la descendencia. Un escenario y una trama cercanos a la mayorĆa de nosotros y que se puede convertir en un momento crĆtico en la existencia de cualquier pareja.
Y esta es la cuestión que trata la obra de Monegal. La directora utiliza un caso doble (y diverso) para acercarse al mundo de las relaciones, del amor y de la reproducción. Dos parejas en muchos aspectos opuestas y en muchos otros muy parecidas. Una de ellas, la formada por Marta (Betsy Túrnez) y Alex (Francesc Ferrer), es mÔs convencional, mÔs hecha a la antigua y mantienen una relación de amor/desamor, aunque, en realidad, se necesitan y se quieren demasiado el uno al otro. La otra, la formada por Ona (Helena Bagué) y Roger (Albert Mèlich), es una pareja mÔs moderna, mÔs actual, «algo mÔs alternativa» que vive su vida al momento.
Todo esto cambiarĆ”, se transformarĆ” cuando ambas parejas, por motivos diferentes, se dispongan a tener un hijo. Esta Ā«dramĆ”ticaĀ» decisión, que transforma muchas veces a una pareja en una familia, tendrĆ” amplias consecuencias en la vida de los cuatro protagonistas, pondrĆ” en tensión a las dos relaciones y mostrarĆ” el Ā«modo de serĀ» real de cada uno de ellos. Los preparativos de los padres; la adaptación del espacio familiar para recibir al nuevo miembro; la fecundación a veces mĆ”s complicada de lo que deberĆa; las interminables compras; los inevitables antojos; los continuos cambios de humor; las eternas discusiones de como se ha de hacer esto o como se ha de realizar lo otro; la necesidad de compromiso; las renuncias, las infidelidades, el sexo…
Las vicisitudes de estas dos parejas permiten aĀ MonegalĀ desplegar un muestrario mĆ”s amplio de las consecuencias y las secuelas de la toma de tan importante decisión. Si en el caso deĀ Marta y Alex asistimos a las respuestas dadas por una pareja mĆ”s tradicional, en la cualĀ AlexĀ delega gran parte de la actividad familiar y domĆ©stica de forma sumisa en manos deĀ Marta, autĆ©ntico motor y director de la relación, en el caso deĀ Ona y RogerĀ parece que dos espĆritus gemelos se han encontrado, lo que ha hecho crecer el mundo compartido por ambos. Un verdadero amor que embarga sus personalidades. AĆŗn asĆ, la decisión de tener un hijo afectarĆ” a ambas relaciones y las someterĆ” a las tensiones y las presiones mĆ”s impetuosas a las que se habĆan enfrentado hasta el momento. Todo un reto!!
Pero no teman. Lo que les explico, y que en algunos casos se puede convertir en una aguda crisis de pareja, se transforma en una tragicomedia que equilibra la interpretación de los dos actores y las dos actrices. Si las situaciones Ā«padecidasĀ» porĀ Marta y AlexĀ provocan un torbellino de hilaridad y de carcajadas, el dĆa a dĆa deĀ Ona y RogerĀ nos mostrarĆ” una reflexión mĆ”s interior y espiritual, en la cual podremos observar como la aportación de cada miembro de una pareja a la relación no es ni mucho menos equitativa. Mientras queĀ OnaĀ se ha retirado a la vida familiar conjunta,Ā RogerĀ no ha abandonado del todo su vida Ā«independienteĀ» anterior, y sus obligaciones como padre desbordarĆ”n las mĆ”s de las veces sus pocas aptitudes naturales.
OxigenĀ es una obra donde el humor estĆ” muy presente, una herramienta Ć©sta que nos permite ver que nada en la vida es totalmente blanco o totalmente negro, ya sea en el dĆa a dĆa de dos parejas o en la existencia de cualquiera de nosotros, en la que, normalmente, predominan los grises de tonos mĆ”s o menos vivos.
La obra se compone de una actuación coral a ocho manos. Sobre el mismo escenario se crearĆ”n desde casi la nada los hogares de las dos parejas, que se irĆ”n alternando uno tras otro en base a la necesidades de la representación, y se irĆ”n materializando con ayuda de los mismos intĆ©rpretes. Veremos pasar las semanas, los meses e incluso los aƱos de la vida de los protagonistas de una forma fugaz pero nĆtida, lo cual nos revela el dominio de la textura escĆ©nica por parte de la directora, de los actores y del equipo artĆstico. Es una interpretación coral y con cierto grado deĀ feedbackĀ entre los actores y el pĆŗblico, lo que nos harĆ” pensar que mĆ”s que estar en el teatro estamos visitando a unos conocidos. Otro acierto de la producción, el acercamiento entre el pĆŗblico y la representación.
Pero si entre las cuatro interpretaciones tuviera que destacar alguna, me quedarĆa, sin duda, con los chispazos que generan la pareja deĀ MartaĀ (Betsy TĆŗrnez) yĀ AlexĀ (Francesc Ferrer), autĆ©nticos amperios de humor que comunican a sus personajes un altĆsimo grado de comicidad y Ā«realismo domĆ©sticoĀ». AĆŗn asĆ, y vuelvo a repetirlo, serĆa injusto valorar una o dos de las actuaciones por encima del resultado global que quiere dar a la obra su directora.
Oxigen, un tĆtulo que hace referencia a aquello mĆ”s bĆ”sico que necesitamos para vivir, es un respiro de aire Ā«teatralĀ», de aquellos que todos requerimos de tanto en tanto. Una obra que habla de nuestro dĆa a dĆa, de los objetivos que nos marcamos en la vida y de los recursos que invertimos en su consecución. Es un drama, el de la vida, y es comicidad, que emana tambiĆ©n de la vida misma, y nos provee de una buena dosis de oxigeno con el que desconectar de nuestros propios problemas y Ā«disfrutarĀ» de los problemas de los otros (que al mismo tiempo son los nuestros). Un soplo de aire fresco que, sabiendo como estĆ” la cosa Ā«ahĆ fueraĀ», todos deberĆamos aprovechar.
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OxigenĀ» se representa en el
Ā Teatre GaudĆ de BarcelonaĀ del 27 de enero al 25 de marzo de 2012.
Dramaturgia y dirección: Mar Monegal
Intérpretes: Helena Bagué, Francesc Ferrer, Albert Mèlich y Betsy Túrnez
CompaƱĆa:Ā Teatre GaudĆ
Espacio sonoro:Ā Javi Gamazo
Diseño de luces: Dani Gener
Espacio escénico: Mar Monegal
FotografĆas:Ā Josep Aznar
Horario: de jueves a sÔbado a las 20:45 horas y domingo a las 18:00 horas
Precio:Ā 18 ā¬
Idioma: catalƔn
Duración: Una hora y veinte minutos
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Escrito por: Jorge Pisa SƔnchez