Ya cuando un servidor estudiaba historia, uno de los debates siempre latente en las aulas era el de establecer cuál era la íntima relación existente entre la geografía y la historia de las sociedades que se forman y actúan sobre ella, un debate que se podía plasmar en períodos concretos como el de la historia de la Grecia clásica, la creación y caída del Imperio romano, la feudalización de Europa en la Edad Media e incluso en el origen y desarrollo de la industrialización y la creación del mundo moderno. Esta era una polémica en la que participaban aquellos que sostenían el determinismo de la geografía y los que defendían el protagonismo del genio humano en su historia.
En esa misma línea de debate Robert. D. Kaplan presentó en septiembre del año pasado La venganza de la geografía, una obra que analiza el mundo actual a partir de los recovecos y los ardides de la geografía planetaria, y nos provee de las claves de interpretación para entender la geopolítica y las estrategias de la economía mundial globalizada. Para ello el libro se divide en dos grandes apartados. En el primero Kaplan analiza el desarrollo de un debate histórico ya antiguo examinando las obras y las teorías de insignes historiadores e intelectuales que trataron sobre la materia, como Morgenthau, Spykman, McNeill, Hodgson, Ratzel, Haushofer o Strausz-Hupé, para proveer al lector de los vectores interpretativos necesarios para proseguir en la lectura del resto del libro. En el segundo apartado, posiblemente el más revelador del ensayo, Kaplan analiza las regiones del mundo que más relevancia poseen en el ámbito político y demográfico global, esto es, Europa, Rusia, EE.UU., China, India, Irán y Oriente Medio, un análisis que no solo engloba la actualidad sino la historia de estas regiones.
Es en este segundo apartado dónde Kaplan aplica los vectores de interpretación expuestos y analizados en los primeros capítulos del libro y nos descubre cómo las regiones y los estados actuales poseen unas líneas de de actuación históricas que en muchas ocasiones obedecen a las desmedidas fuerzas de la geografía.

Es sorprendente ver como la historia de Rusia, como la de cualquier otro país, se explica en parte por su realidad geográfica, y aquí es interesante tener en cuenta los recientes acontecimientos que han llevado a la «rusificación» de los territorios de la península de Crimea y del este de Ucrania, analizando las apreciaciones que Kaplan realiza sobre las líneas “naturales” de expansión rusas o examinar la estabilidad estatal de la que ha disfrutado China a lo largo de su historia milenaria y observar sus actuales rutas de expansión económica en Asia, que le llevan a convertirse en el mayor rival de Occidente a nivel planetario, e incluso la relación que mantienen los Estados Unidos y México a nivel demográfico y de inmigración, que recientemente ha vuelto a copar los medios informativos debido a la voluntad de Obama de regular la situación de millones de inmigrantes mexicanos en EE.UU. Una realidad inmigratoria que pone cada vez más en tela de juicio la política exterior de EE.UU. que la aleja cada vez más de sus problemas domésticos.
Sin embargo, a pesar de las más que interesantes apreciaciones que realiza Kaplan, la obra también posee alguna tacha, como es el hecho de que el repaso histórico de cada una de las regiones globales estudiadas en el libro sea demasiado somero, lo que no permite al lector interesado confirmar los datos y las afirmaciones de las que se le provee. Aunque sin duda, el elemento más gravoso del ensayo es su concepción desde un punto de vista estadounidense, hecho que permite al autor valorar los éxitos y los fracasos de otros estados y regiones desde un ángulo sobradamente «yanqui», lo cual puede llegar a socavar el valor de muchas de sus conclusiones.
La falta de una consolidada perspectiva histórica se muestra, asimismo, en el caso del análisis de la actual realidad imperialista norteamericana. En ella Kaplan analiza las semejanzas entre la política de los EE.UU. en el ámbito internacional y la del Imperio romano utilizando las teorías de estrategia imperial establecidas por Edward N. Luttwak en The Grand Strategy of the Roman Empire: From the First Century A.D. to the Third, publicada en el año 1976 y criticada y/o superada tras 38 años de debate en el ámbito de la historia romana. Un ejemplo este que nos muestra la debilidad de la base de algunos de los argumentos históricos que nos proporciona el autor.
Si bien, más que la ascendencia de la geografía sobre la historia, al autor y al lector lo que le interesa es analizar la influencia de la geografía en la política estratégica mundial actual, en la que sí que Kaplan pone hilo en la aguja y nos desmenuza la realidad globalizada con instrumentos de análisis geográficos, un hecho que sin duda proveerá al lector de una visión más afinada de la realidad política y geoestratégica que embarga al mundo actual.
Título: La venganza de la geografía
Autor: Robert. D. Kaplan
Editorial: RBA
Género: Ensayo actualidad
Formato: Tapa dura | 14,0 x 21,3 cm
Páginas: 480 páginas
Fecha de publicación: septiembre 2013
ISBN: 9788490560037
Precio: 24 €
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Jorge Pisa






Desde un punto de vista totalmente distinto, Lucien Jerphagnon narra en esta espléndida y rigurosa obra la trayectoria de un hombre, que tras ver como su familia era exterminada a manos de su primo y emperador (Constancio II), fue confinado en un lejano palacio donde reinaba la delación. Recibió una educación exquisita y completa que parecía que le llevaría a convertirse en una alta autoridad eclesiástica. Sin embargo, el destino le tenía reservado un lugar en el trono imperial. Lo que nadie esperaba entonces es que de pronto revelara su secreta conversión al paganismo. Con un asombroso conocimiento de la época y una extraordinaria agudeza, el autor de la ya clásica «Historia de la antigua Roma» recrea la trayectoria vital de un hombre asombroso, al cual, incluso Gore Vidal le dedicó una de su mejores novelas históricas.
Situada durante el reinado de Domiciano (I d.C.), Señor y Dios Domiciano presenta una amplia imagen de esa época sirviéndose de dos personajes que están a la altura de las mejores creaciones de Lindsey Davis. Cayo Vinio Clodiano es un veterano con una desastroso historial matrimonial víctima del estrés propio de los legionarios que entran repetidamente en combate, pero en el fondo es un héroe, como tendrá ocasión de demostrar como miembro de la Guardia Pretoriana. Flavia Lucila ha tenido que enfrentarse desde muy joven a la soledad en una ciudad inhóspita y a abrirse camino por sus propios medios, pero su tesón le ha llevado a convertirse en una respetada peluquera en la corte de Domiciano. Del encuentro de estos dos personajes surge una apasionante historia en la que las aventuras y los flirteos no enturbian una esmerada y emocionante recreación del delirante gobierno de Domiciano.







