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Estreno: Michael Jackson THE IMMORTAL World Tour, en el Palau Sant Jordi.

jpeg.ashxLlega a Barcelona Michael Jackson THE IMMORTAL World Tour, una fusión fascinante de elementos visuales, danza, música y fantasía que sumerge al público en el mundo creativo de Michael Jackson.

Michael Jackson THE IMMORTAL World Tour desplega el arte de Michael Jackson a la vista del público. El espectáculo está dirigido tanto a los fans de toda la vida, como aquellos que gozan con el genio creativo de Michael por primera vez, y captura la esencia, el alma y la inspiración del Rey del Pop, celebrando un legado que sigue maravillando a varias generaciones.
THE IMMORTAL World Tour se desarrolla en un reino fantástico donde descubrimos la fuente de inspiración de la creatividad de Jackson. Los secretos del mundo interior de Michael se hacen públicos, su amor por la música y la danza, por los cuento de hadas y la magia y la frágil belleza de la naturaleza.

Las bases de la gira mundial THE IMMORTAL World Tour son la poderosa música inspiradora y las letras de Michael Jackson – la verdadera fuerza detrás del show-, que cobran vida con una fuerza extraordinaria y una intensidad que deja sin aliento. A través de inolvidables actuaciones  Michael Jackson THE IMMORTAL World Tour enfatiza los mensajes globales de Michael de amor, paz y unidad.

Michael Jackson THE IMMORTAL World Tour es una grandiosa y electrizante producción que combina La música y las coreografías de Michael Jackson y la creatividad de Cirque du Soleil para dar a los fans en todo el mundo una visión única del espíritu, la pasión y el corazón del genio artístico que transformó la cultura pop global. El espectáculo está escrito y dirigido por Jamie King, el maestro director de conciertos de música pop en la actualidad, y cuenta con 49 bailarines internacionales, músicos y acróbatas.

«Michael Jackson THE IMMORTAL World Tour» se representará en el Palau Sant Jordi del 17 al 21 de abril de 2013.

Horarios: miércoles, jueves y viernes a las 21:30 horas; sábado a las 17:30 y a las 21:30 horas y domingo a las 19:30 €.

Compra de entradas:
http://www.ticketmaster.es
http://www.cirquedusoleil.com/

Crítica teatral: My sweet country, en el Teatre Poliorama

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¿Recuerdan aquella campaña sobre el reciclaje correcto que llevaba el lema ‘Envàs, on vas?’? Seguro que sí: aquella en la que tres muchachas pizpiretas y de cantinela perenne invitaban a reciclar los envases en el contenedor adecuado con unos anuncios que nos bombardearon desde prensa escrita, radio y televisión hasta el hartazgo. Muchos descubrieron entonces a aquellas cantantes/actrices que, con el desparpajo por bandera, asumían el reto de concienciarnos sobre el reciclaje, pero lo cierto es que esas jóvenes con pelucas ya llevaban un par de años actuando bajo el nombre de The Mamzelles. Ese anuncio las hizo populares, y era cuestión de tiempo que esa fama les permitiera debutar en el teatro con un proyecto confeccionado a su medida; y dicho y hecho: desde el pasado 25 de marzo se instalaron en el Teatre Poliorama para presentar My sweet country, una comedia musical escrita junto al dramaturgo Àlex Mañas en la que ellas tres son las protagonistas absolutas, una historia con un buen planteamiento inicial pero que en cuestión de minutos queda diluido por su alarmante falta de mordiente, resumiéndose en un apenas perceptible hilo argumental con una serie de sketches sobre las ilusiones sin fundamento de esas jóvenes.

Así, My sweet country comienza con las tres muchachas asistiendo a una entrevista laboral muy especial: aspiran a ser prostitutas de lujo para salir del barrio que las ha visto crecer y en el que se sienten prisioneras; su intención es volar alto, sueñan con ser presentadoras de un programa de televisión o ganar el reconocimiento de la sociedad participando en alguna edición de Gran Hermano –fama fácil y rápida, ¿quizás el sueño más anhelado por la juventud del siglo XXI?–, pero el tiempo pasa, y ahora han comprobado que la solución a sus miserias está en codearse con el poder para, de esta manera, tener una vida holgada, de lujo, sin estrecheces económicas, a años luz de los problemas propios de su realidad social. La decisión está tomada, pero en la fiesta a la que han sido invitadas se toparán con caras muy conocidas que dificultarán su ascenso a la fama.

Sin embargo, cuando todo apuntaba a una leve crítica a las fantasías postadolescentes y a la inoperante clase política que nos ha tocado en suerte –el dulce país del título se refiere a un estado en el que nuestros gobernantes fueran gente de palabra y cumplieran sus promesas, algo que en la actualidad parece ser una quimera alejada de la realidad–, el argumento prefiere tomar el camino más fácil y realizar una inofensiva versión a tres intérpretes de Cenicienta (sin que ninguna de ellas acceda a ejercer de hermanastra malvada), un planteamiento ingenuo aderezado por diez canciones que las chicas interpretan en directo, sin duda la mejor parte del espectáculo por ser este el hábitat natural de The Mamzelles, quienes muestran buenas intenciones a la hora de actuar, pero que naufragan por la falta de solidez de sus personajes y las innumerables lagunas argumentales de la historia. En cuanto a la escenografía, el resultado tampoco es mucho mejor: tres sillas y unos recortes de periódico como única decoración es todo cuanto disponen las protagonistas, en un escenario que se revela excesivamente grande para una propuesta tan sencilla como esta, transmitiendo una atmósfera desangelada que incluso se extiende hasta el público asistente.

Y es una verdadera lástima: quienes ya conocíamos a The Mamzelles esperábamos encontrar en My sweet country algo de su habitual ironía, descaro y sarcasmo, y las expectativas aumentaban si se asociaban con Àlex Mañas, de cuyo ingenio habíamos disfrutado anteriormente en, entre otras, la claustrofóbica Íncubo. Por todo ello, a una propuesta surgida del talento conjunto de los cuatro debemos exigirles algo más que una descafeinada sucesión de gags que, con suerte, apenas arrancarán alguna que otra sonrisa en el espectador.

My sweet country se representará en el Teatre Poliorama del 25 de marzo al 28 de abril de 2013.

Dramaturgia y dirección: Àlex Mañas
Intérpretes: Paula Malia, Bàrbara Mestanza, Paula Ribó
Compañía: The Mamzelles Teatre
Música y dirección musical: The Mamzelles
Letras de las canciones: The Mamzelles y Àlex Mañas
Ayudante de dirección: Mireia Farré
Dirección de arte y espacio escénico: Àngela Ribera
Diseño de sonido: Joel Condal
Vestuario: Isis Velasco
Proyecciones: Blai Tomàs

Horarios: jueves 18 de abril, sábado 20 de abril, viernes 26 de abril y sábado 28 de abril, a las 23 horas; y domingo 28 de abril, a las 20:15 horas
Precio: 18 €
Idioma: castellano
Duración: Una hora y cinco minutos

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Escrito por: Robert Martínez Colomé

Estreno teatral: Leo Harlem y Dani Delacamara llegan al Club Capitol.

403Los monólogos de Leo Harlem llegan al Club Capitol.

Si quieres pasar un rato divertido en la mejor compañía no dudes en acudir a esta cita con uno de los mejores cómicos del momento: Leo Harlem. Con un humor muy peculiar consigue conectar con el público de una manera muy especial donde las risas están aseguradas. En este espectáculo que está llevando por muchos rincones del país estará acompañado por su amigo y humorista Dani Delacamara.

Leo Harlem, es, sin duda, uno der los mejores cómicos de este país.

Una broma pesada de sus amigos dio un vuelco radical a su vida, y le colocó en la gran final del 3er Certamen de Monólogos de «El Club de la Comedia», donde descubrió que podía ser rentable eso de vivir haciendo reír a los demás.  Desde entonces sus amigos dicen de él que es un guionista de todo pues refleja esas pequeñas cosas de la vida en cada una de sus actuaciones de un modo sorprendente, único e inimitable.

Ha participado en programas de tv como «El Club de la Comedia«, «La hora de José Mota«, «El Club del Chiste» o «Sé lo que hicisteis«, ha colaborado en el programa «Radio Estadio» de Onda Cero y ha participado en diferentes spots de publicidad como los que realizó para la campaña de abonados del Real Valladolid, que recibió un premio por parte de la Liga de Fútbol Profesional. Desde hace varios años es miembro de «Cómicos, algo más que los mejores monólogos».

Leo Harlem y Dani Delacamara actuarán del 25 al 28 de abril en el Club Capitol.

Actores: Leo Harlem y Dani Delacamara
Idioma: Castellano

Horarios: jueves y viernes a las 21:00 horas; sábado a las 19:00 y a las 21:30 horas y domingo a las 18:00 horas.
Precio: 17 – 30 €

Crítica teatral: “Elevador” de 45Tallers: No bajemos en ningún piso.

185418_278298948940952_614905264_n¡Nos negamos a crecer!

Si tú y yo, que aún no lo somos, decidimos inaugurar un espacio de convivencia, lo llamaremos “nosotros”. Y si el material con que lo fabriquemos se compone del furor sexual mal canalizado por nuestra aún incómoda adolescencia, por favor no unamos esfuerzos en un reducto hermético y aislado.

La Sala Porta 4 de Barcelona (y después de su presentación en el Espacio Cincómonos) instala en su íntimo escenario un ascensor los domingos por la tarde. En él, los actores Doru Talos (vulnerable macho de acero oxidable) y Oana Mardare (aguerrida amazona de porcelana) juegan como niños a ser adultos. Le llamarán “elevador” cuando, con el desconcierto entre ellos, se sientan multitud. Suplicarán que les deje salir para volver a su inmadurez en el mundo exterior. Pero deberán considerar seriamente el desafío de la madurez al comprobar la imposibilidad de abandonarlo.

La Compañía rumana 45Tallers encierra en ese cubículo escalofriantemente cotidiano los defectos y virtudes de la edad adulta sin que ninguno de nosotros, espectadores impotentes, se atreva a pulsar el botón de emergencia. Ante nuestra expectación, y a través de un soberbio ejercicio actoral (en el que solo funcionan las reglas de la frescura interpretativa, la riqueza de registros y la contundente verdad teatral), se expanden a sus anchas el temor a la comunicación, la crueldad de la sexualidad vacua, la dificultad de la tolerancia escatológica, la inutilidad de los instrumentos tecnológicos y la cobardía a la hora de apostar por los sentimientos.

Todo ello, con el soporte de una dramaturgia firmada por Gabriel Pintilei en la que el ritmo de la narración es de una verosimilitud inusual por su equilibrio expositivo mediante la alternancia de momentos tensos al descubrirse los protagonistas obligados prisioneros con instantes en los que la emoción discurre por canales contrarios al esquematismo y se adentran sin temor en terrenos de honda humanidad.

El cuadro de mandos de este “elevador” manejado por Cristian Ban como director funciona con inusitada eficacia combinando la exquisita dirección de actores con el tratamiento del espacio sonoro muy integrado en la clautrofobia del ambiente al apostar acertadamente por un minimalismo casi imperceptible, y de la mano de un diseño de luces magnífico que intensifica los altibajos emocionales transitados por los personajes.

¡Qué miserables podemos llegar a ser los humanos cuando aceptamos nuestra negativa a sentir! ¡Qué amargo nuestro empecinamiento en reproducir las pautas de conducta socialmente aniquiladoras! Y qué pequeño el público cuando el escenario se agiganta porque en él nace el teatro.

por Juan Marea

SALA PORTA 4
Domingos de abril a las 19 horas

Autor: Gabriel Pintilei
Director: Cristian Ban
Actores: Doru Talos y Oana Mardare
Escenografía: Doru Talos
Traducción: Valentin Carpov

Duración: 70 minutos
Idioma: castellano
Género: drama
Precio: 12 € (taquilla)

Crítica teatral: Bona Gent, en el Teatre Goya.

640x360_bona_gent.v1363694186Si les he de ser sincero, la etiqueta de «bona gent» es, seguramente, una de las que más se utiliza en el habla cotidiana y sobre todo en estos momentos de desgarrada crisis social y económica en los cuales esa «buena gente» está sufriendo los golpes más crueles al respecto.

Seguramente por esto, el Teatre Goya estrenó el pasado 16 de marzo la obra titulada Bona Gent, escrita por David Lindsay-Abaire y dirigida en esta ocasión por Daniel Veronese, un pretendido esfuerzo por descubrir dónde se hallan esas personas y en qué condiciones están.

Así, pues, el contexto en el que se desarrolla la obra está marcado de rabiosa actualidad. A Margaret (Mercè Aránega) la despiden de su trabajo de cajera debido a sus constantes retrasos, a los que se ve obligada ya que ha de cuidar de su hija discapacitada. El despido sumerge a Margie en un difícil situación, ya que sin trabajo no dispondrá de dinero para pagar el alquiler del piso en el que vive y hacer frente a los cuidados de su hija. Para más inri, su casera, que es al mismo tiempo amiga suya, la presiona para que no deje de pagarle el alquiler, ya que ella también necesita el dinero pues «las cosas están mal para todos«. En el contexto de crisis y pobreza en el que vive Margaret, en un barrio de la periferia de Boston, es difícil hallar un buena trabajo y menos con su edad y la situación familiar.

A sus oídos llega que Mike (Alex Casanovas), un antiguo vecino y amigo de juventud del barrio, ha abierto una consulta médica. Apremiada por sus amigos Margie irá a visitarlo para ver si le puede ofrecer trabajo. Aunque su intento es infructuoso, Mike acaba invitando a Margie (no sabremos si obligado o de forma sincera) a su fiesta de aniversario que se celebrará en su casa, situada en uno de los barrios elegantes de la ciudad, ya que puede ser que allí encuentre a alguien que sí le pueda ofrecer algo. La fiesta acabará anulándose, lo que no impedirá que Margie se presente en casa de Mike y que la situación acabe explotando.

bonagent_1Bona gent se nos presenta como una tragicomedia, uno de los géneros más habituales en la actualidad en los escenarios barceloneses. Si bien por la crudeza de las situaciones que plantea, el equilibrio entre tragedia y humor llega en algunos momentos a decantarse totalmente hacia el primero de los géneros.

La atmósfera que domina el desarrollo de la obra está acotada por las dificultades emocionales, vivenciales y laborales que sufre la protagonista y que desde siempre le ha interpuesto la vida: vecina de un barrio pobre de la periferia; casada joven; un marido que la ha abandonado a cargo de una hija discapacitada que requiere continuos cuidados; una carrera profesional que la ha llevado de un trabajo a otro, cada uno peor que el anterior. Una amarga realidad que ha desarrollado en Margie un instinto de supervivencia con el que ha conseguido sobreponerse a todo.

Ante esta situación Margie solo dispone de la ayuda de sus amigos, con los que, cuando puede, queda para ir a jugar al bingo, la única esperanza de futuro que le queda, eso sí, sin gastarse demasiado dinero. Sin embargo parece que su suerte puede cambiar de la mano de Mike, y del posible trabajo que este, por camaradería, le pueda ofrecer en su consulta o a través de sus amistades en su fiesta de aniversario. Aunque su intentona no hará más que exponerla a un ambiente que no es el suyo. Margie y Mike viven en mundos opuestos y aunque no quieran reconocerlo abiertamente, sus vidas ya no tienen nada en común. Aún así Margie intentará con todas tus fuerzas y argumentos conseguir un trabajo, aunque ello conlleve mentir, acusar y amenazar la frágil existencia de Mike.

Pueden creerme si les digo que a medida que avanza la obra podrán observar como la comicidad amarga de sus primeros momentos se va diluyendo en una situación extremadamente tensa que explotará en casa de Mike, donde se hará evidente la dureza de estos tiempos de crisis y la desesperación a la que pueden llevar.

Veronese da forma en Bona Gent a un realismo cotidiano en el modo de actuar y en el contexto en el que se desarrolla la obra, que marca el avance de la misma, fiel a su estilo personal del cual dio muestras en su anterior experiencia teatral en el grupo Focus, la dirección hace un par de años de Qui té por de Virginia Woolf en el Teatre Romea.

bonagent_119(1)Los polos opuestos a nivel de personajes los interpretan Mercè Aránega, que se transmuta en una más que creíble trabajadora de clase baja que, consciente de su dramática situación, materializada en la amenaza de la reciente muerte de una vecina del barrio que vagabundeaba por las calles, un peligro que, dadas las circunstancias, puede acechar a cualquiera; el segundo eje actoral lo representa Alex Casanovas que cede su físico para encarnar a un exitoso doctor que de sus recuerdos y vivencias de juventud tan solo ha mantenido vivos los relatos de «chico malo» necesarios para entretener a sus nuevos amigos ricos. La obra se construye, además, con un realismo y una actualidad que supura en cada uno de sus actos y situaciones, y que hace reconocible para todos la historia de la pauperización social y económica que sufren en los tiempos presentes las clases sociales menos favorecidas, si bien su enmarque en una realidad claramente norteamericana nos la puede hacer sentir un poco lejana.

Otro de los elementos que destaca de la obra es su escenario, en el cual una plataforma giratoria crea los tres espacios donde se desarrolla la representación: el piso donde vive Margie y la consulta y la vivienda de Mike, que comparte con su actual pareja (Carol Muakuku). Una solución escénica interesante aunque algo infrautilizada en el desarrollo de la representación.

Bona Gent representa, algo así, como la evidencia de una situación que cada vez más se generaliza entre las clases media y, sobretodo, baja, al menos en el caso de España y de todos aquellos países que los mercados y las naciones ricas del norte europeo designan despectivamente como PIGS, países que como Margie parecen condenados a permanecer en una «pobreza acomodada» debido a unas barreras metafísicas que, aunque son principalmente inmateriales, separan a aquellos que pueden aspirar a cosas mejores de aquellos para los cuales la vida solo dispone obstáculos, y tan solo aspiran a permanecer en la cuerda floja otro mes más, casi siempre gracias a la ayuda y la solidaridad que pueden hallar en aquellos amigos y familiares, la «bona gent» a la que hace referencia el título de la obra, que como ellos luchan por no ser engullidos por el drama de la pobreza y de la exclusión.

«Bona Gent» se representa en el Teatre Goya del 16 de marzo al 5 de mayo de 2013.

Autor: David Lindsay-Abaire
Traducción: Joan Sellent
Dirección: Daniel Veronese
Reparto: Mercè Aránega, Àlex Casanovas, Antònia (Nies) Jaume, Carol Muakuku, Ruben Ametllé y Àngela Jové
Escenografía: Paco Azorín
Vestuario: Mercè Paloma
Iluminación: Txema Orriols
Espacio sonoro: Damien Bazin
Caracterización: Toni Santos

Horarios: de martes a viernes a las 21:00 horas; sábados a las 18:00 y 21:00 horas y domingos a las 18:00 horas.
Precio: de 30,5 a 32 €
Idioma: catalán

Escrito por Jorge Pisa

Crítica teatral: No parlis amb estranys, de Helena Tornero: Diálogos accidentados.

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 Extrañas en el Paraíso Grande Y Libre

Dicen que hablando se entiende la gente. Por si acaso no fuese cierto, a menudo preferimos sepultar el diálogo bajo el peso opresor de la opinión generalizada y la práctica mimética de lo políticamente correcto.

En lugar de eso, cuando llama el extraño, deberíamos abrir la puerta de par en par y dejar que entre en nosotros la sugestión de lo desconocido para liberar nuestra necesidad de comunicarnos.

Helena Tornero, autora y directora, ha confeccionado un “abrigo” con el que viste a sus actores de nuestra historia negra oficial reciente más dolorosa para ir despojándoles progresivamente de él al empujarles a sentir la desnudez de las contradicciones morales, sociales, políticas y culturales del franquismo. Y el probador es, para la ocasión, una casi improvisada Sala Petita del Teatre Nacional de Catalunya dadas las circunstancias.

Tornero siente que una forma de construir el puzzle de la memoria histórica es desparramando por el escenario piezas relativas a la intransigencia y abuso de poder de los denominados “vencedores”, así como el sufrimiento y ninguneo de los tildados de “vencidos”.

Y como si fuéramos la segunda señora de Charles Foster Kane a nosotros, espectadores entregados, se nos da la oportunidad de minimizar nuestra asepsia contemporánea encajando las diversas historias que el espectáculo desvela.

Para ello, disponemos de material de lo más variado para que no nos durmamos en los laureles: de la ironía costumbrista colindante con el surrealismo cotidiano, con ecos agradecidos a excepcionales cronistas como Pere Calders y Quim Monzó (la historia del armario), a episodios peligrosamente panfletarios (el tratado sobre la eugenesia), incluyendo facilones números musicales de un “vintage” ya demasiado transitado sobre la sociedad de consumo y el negocio del espectáculo característicos del antiguo régimen (la crónica de la cantante aspirante a persona).

El espectáculo, pues, a todos distrae; a muchos conmueve e incluso a algunos hará reflexionar y empujará a investigar.

Pero el afán de su autora de querer ofrecer un catálogo exhaustivo de la época, de caracterizar de manera precisa a todos sus moradores y de medio sentar cátedra, constriñe los aciertos de la propuesta, que son aquellos que nos harían abrir la puerta de casa empujados por la esperanza o el deseo de consolar (la historia del armario, exquisita por su sabrosa ambigüedad e irresistible por su intriga alejada de todo artificio; la ocurrente narración de la anécdota real de la placa en la fachada de un rancio centro comercial) o bien cerrarla bruscamente ante la llamada de “lobos feroces” con voces muy finas (la interesante reflexión sobre el difícil límite entre la solidaridad vecinal y la crueldad clasista de la “Historia de una mujer” lastrada por una puesta en escena exhibicionista y demasiado enfática de los malos tratos infligidos a la mujer del título; el tratamiento metafórico del exterminio de hormigas por una Mujer Arreglada pero patética; la frescura de algunos de los monólogos “generacionales”).

Nos desea Tornero con su propuesta un “viaje lleno de accidentes”. Y su vehículo avanza con eficacia en los recodos del camino más cotidianos, se estrella a la hora de abordar las situaciones desde un prisma más trascendental para reponerse en el camino y señalar carreteras secundarias por las que seguir circulando nosotros mismos con nuestros motores no del todo adormilados.

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Las raíces nos ayudan a desplazarnos.

Del 3 al 14 de abril

TEATRE NACIONAL DE CATALUNYA (Sala Petita)

Dirección y dramaturgia: Helena Tornero
Actores: Maria Casellas, Òscar Castellví, Olga Cercós, Oriol Genís, Mireia Gubianas, Nuria Legarda, Àngels Poch y David Vert
Espacio escénico: Enric Planas
Vestuario: Gimena G. Busch
Iluminación: Elisenda Rodríguez

Horarios:
Miércoles, jueves y viernes a las 20 h
Sábados a las 21.30 h
Domingos a las 18 h

Precios: de 8,26 a 15 € (entradas no numeradas)
Duración:1 h 50 minutos (sin entreacto)

Escrito por Juan Marea

Arriba a Eòlia ZOOMWATTS, un espectacle musical de petit format per a tots els públics basat en els personatges dels contes infantils.

4b2f8e_6da8e12913cbef96b9ff0d00834a9c9f.jpg_srz_416_581_75_22_0.50_1.20_0.00_jpg_srzQuè passaria si el Gat en Botes, la Caputxeta o el Mag Merlí s’escapessin de les pàgines dels llibres infantils? Aquest és el punt de partida de Zoomwatts, un divertit musical de petit format en el qual els personatges dels contes clàssics prenen vida. Recollint el llegat de les rondalles a la vora del foc, quatre actors-cantants i tres músics desgranen amb cançons les aventures d’aquests protagonistes singulars, a partir del dia en que dos nens descobreixen el seu amagatall.

Espectacle recomanat per a tots els públics (a partir de 7 anys), on els
adults gaudeixen tant com els nens!

zoomwatts_1CantActors : Jofre Bardagí, Txell Sust, Georgina Llauradó, Salva Racero
MúsiXs : Saki Guillem, Àlex Tenas, Albert Mora
Guió : Anna Fité
Direcció musical : Saki Guillem
Direcció artística : Anna Llopart

Lloc: Eòlia – Plataforma I+D – C/ Bailén, 23
Funcions: dimecres 3 i dijous 4 d’abril a les 21:00 hores i dissabte 6 i diumenge 7 d’abril a les 18:00 hores.

VENTA ENTRADES:
EÒLIA, C/ Casp, 82, Barcelona
Telentrada

Crítica teatral: «Smiley», de Guillem Clua: Lo que el Iphone une no lo separa ni Dios.

SMILEYbaja(1)Llamo para que me digas que me quieres.

Tres son multitud para gozo y alborozo del espectador. Y cuando los vértices son “chico deseoso”, “hombrecito descreído” y “teléfono móvil alcahuete”, el público siente que la cosa va en serio.

Guillem Clua ofrece orgulloso una nueva puesta al día del eterno conflicto amatorio cotidiano valiéndose de “Smiley”, vehículo resultón y eficaz. Y el producto se confirma como un ejemplar “revientataquillas” pues después de su pistoletazo de salida en la Sala Flyhard de Barcelona, fue apadrinado por el sacrosanto Teatre Lliure para convertirse ahora en delicioso manjar popular del Club Capitol.

Smiley” es un nuevo soplo de aire fresco en la cartelera teatral y un vendaval para la taquilla. Porque Clua sabe plantear la historia que siempre hemos pedido ver revistiéndola de una rabiosa actualidad gracias a su hábil contextualización. En ella, se desenvuelven con irresistible encanto sus dos protagonistas, que responden a los más reconocibles arquetipos. Por un lado, una “musculoca” con un corazón más grande aún que sus bíceps (emotivo Ramon Pujol). Por otro, una “marica” cretina intelectual (carismático Albert Triola). Condenados a conocerse. Impacientes por cumplir su condena: amarse eternamente.

SMILEY_2A partir de ahí, y lo que al principio se nos muestra como una prometedora propuesta urbana romántica y costumbrista (el monólogo inicial de Ramon es absolutamente conmovedor), se transforma sin pudor en una historia previsible, de simpáticos equívocos (que bebe y come de la comedia de enredos o “screwball comedy” clásica americana) pasando por una abierta parodia que entronca descaradamente con la “stand-up comedy” (lo que aquí conocemos como monólogos del “Club de la comedia”). Todo ello perfectamente calculado, medido y articulado para que la amargura inicialmente apuntada vaya sedimentándose discretamente bajo una superficie de alegre entretenimiento.

Los diferentes elementos que “Smiley” utiliza para seducir al público son tan oportunamente manejados por Clua que su conquista es envidiable: una música efectista; el recurso a detener la acción para adiestrar al aplicado espectador en el intrincado mundo de las relaciones afectivas del mundo homosexual “oficial”; la utilización directa esporádica del “respetable” como parte de la puesta en escena.

Y si osamos ir más allá de la lectura vodevilesca, también saldremos parcialmente satisfechos: el dibujo de los dos personajes centrales es al principio certero (ni el “cachas” es un frívolo ni el “culto” es inteligente) y el tratamiento de los lugares comunes por los que viajan a lo largo del espectáculo arranca a más de uno la lagrimita de la emoción que tan difícil resulta soltar en el escenario habitualmente llamado “de la vida real” invadido por emoticonos ladrones de almas.

«Smiley – Una història de amor» se representa en la Sala 2 del Club Capitol del 14 de marzo al 28 de abril de 2013.

Dirección y dramaturgia: Guillem Clua
Reparto: Albert Triola y Ramon Pujol
Escenografía y vestuario: Albert Pascual
Diseño de sonido y luz: Xavi Gardés y Fernando Portillo
Producción: FlyHard Produccions

Horarios: jueves y viernes a las 20:30 horas; sábado a las 18:00 y a las 20:30 horas y domingo a las 17:30 horas.
Precio: 20 €
Idioma: catalán
Duración: 90 minutos


Escrito por Juan Marea

Crítica teatral: Com dir-ho?, a l’Almeria Teatre

com-dir-ho

L’enfrontament entre dos personatges de generacions oposades sempre ha resultat un material literari excel·lent, una font inesgotable d’inspiració per als millors escriptors; el darrer exemple d’aquest tipus de confrontació el trobem a l’Almeria Teatre, on des del passat 1 de març s’hi representa Com dir-ho?, un muntatge senzill que es sustenta en un text fascinant per les pistes ambigües que conté –producte de la ment perversa del dramaturg Josep Maria Benet i Jornet– i en dos enormes intèrprets: un de prestigi reconegudíssim en l’escena catalana (Jordi Boixaderas), l’altra una jove debutant (Clàudia Benito), una actriu solvent per a qui la inexperiència no és, en cap moment, un llast a l’hora de replicar el seu il·lustre company i que esdevé un descobriment esplèndid per al teatre català.

En una nit de pluja intensa, un home irromp al pis d’una noieta: ella és una estudiant de Literatura a punt de presentar el seu treball de final de carrera, un text del qual ell, professor i escriptor, n’és el director. Què vol? Què li ha de dir? Per què no pot esperar a l’endemà? La situació és incòmoda per a tots dos, la noia no s’esperava una visita com aquella, l’home va xop de cap a peus, però l’aiguat que està caient no ha estat un impediment per a ell perquè necessitava veure-la, parlar-hi, expressar una cosa que el consumeix per dins, sincerar-s’hi. L’home intenta arrencar el seu discurs, atribolat, desencaixat, repetitiu, incapaç d’estructurar les frases com ell desitjaria; a més, entre tots dos existeix un abisme (gairebé) insalvable: l’edat és un escull per a la seva relació, però també els separa l’opinió descarada d’ella sobre les novel·les del seu professor, les seves parelles, la forma en què encaren el procés creatiu,… Tanmateix, la nit és tempestuosa i convida a acostar posicions.

Així arrenca Com dir-ho?, amb dos únics personatges en escena –un duel interpretatiu brillant en què les aparences enganyen, amb dubtes sobre si existeix una víctima i un botxí o tot és més senzill del que sembla, amb Jordi Boixaderas en un paper que transita entre la fragilitat i el desequilibri psíquic, entre la por i la determinació, i Clàudia Benito com l’alumna que no entén què pretén aquell home i que només desitja que marxi tan aviat com sigui possible– que, entre confessions incòmodes i silencis que ho diuen tot, mostren dues maneres d’entendre la vida –ja sigui des del desencant implacable de la maduresa o bé des de la insaciable curiositat de la joventut–, reflexionen sobre realitat i ficció, sobre vida i literatura, sobre sentiments i creació, i en què l’ofici d’inventar relats és vist com a guia i forma de salvació per a l’ésser humà en els moments de màxima confusió.

Josep Maria Benet i Jornet signa aquest diàleg ple d’incògnites, a estones inquietant, a estones desconcertant, que és Com dir-ho?, un text que juga amb la relació entre un home madur i una joveneta i les idees preconcebudes que en pot tenir l’espectador –i a qui es demana la seva complicitat de forma imprescindible– amb què l’autor tanca la trilogia d’obres per a dos personatges que va iniciar amb Soterrani i va continuar amb Dues dones que ballen; i, com en aquelles, ha confiat la direcció de l’obra a Xavier Albertí, encarregat d’ajustar les interpretacions de Boixaderas i Benito i únic responsable de situar el públic embolcallant l’escenari per tal de potenciar el clima íntim, proper, que necessita una delicada història com aquesta i que tan bé li escau al projecte. I el públic, refet del sensacional impacte final, no pot fer altra cosa que premiar amb aplaudiments entusiastes l’espectacle que li acaben de regalar.

Com dir-ho? es representarà a l’Almeria Teatre a partir de l’1 de març de 2013.

Autor: Josep Maria Benet i Jornet
Direcció: Xavier Albertí
Intèrprets: Jordi Boixaderas, Clàudia Benito
Ajudant de direcció: Victor Alvaro
Escenografia: Victor AlGo, Jordi Soler
Vestuari i Caracterització: Núria Llunell
So: Jordi Bonet
Fotografies: Clàudia Serrahima
Disseny Gràfic: Dilogic
Promocions: Guida Uyà
Producció executiva: Savina Figueras

Horaris: dimecres, dijous, divendres i dissabte a les 20:00 hores, i diumenge a les 17:00 hores
Preu: de 20 € a 22 €
Idioma: català
Durada: Una hora i deu minuts

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Escrit per: Robert Martínez Colomé

Crítica teatral: Una història catalana, en el TNC.

Foto_historia_catalana_12_13_cartellA_David_Ruano_TNCEl TNC recupera Una història catalana, una obra de Jordi Casanovas estrenada durante la temporada 2010/2011 dentro del marco del Projecte T6 en la clausurada temporalmente Sala Tallersel primer capítulo de la trilogía con la cual el autor analiza la realidad catalana desde los tiempos de la transición al periodo de la Cataluña post-olímpica.

Parece, pues, que la buena fortuna de Casanovas y de la sala FlyHard alcanza a todas las propuestas que emanan del espacio en cuestión. No solo diversos espectáculos estrenados en la sala han alcanzado a representarse en otros teatros, entre ellos Smiley en el Club Coliseum o La terra oblidada en la Sala Atrium, sino que el Lliure y el TNC apuestan por los textos escritos por Casanovas, como en el caso de Pàtria, cuyas representaciones se prorrogaron en el Teatre Poliorama o la obra a la que hace referencia esta crítica, Una història catalana, escrita y dirigida por el propio Casanovas, que disfruta de una segunda vida actualizada, como si hubiera alcanzado la mayoría de edad, en la Sala Gran del TNC.

Una història catalana realiza un análisis del pasado reciente de la historia de Catalunya, a través de un triple encuadre: Un pueblo de montaña del Pallars que quiere aprovechar la llegada de la democracia y la modernidad para desarrollar económicamente la región; la experiencia sur-americana de un revolucionario catalán en Nicaragua y la voluntad de un quinqui barcelonés de apartarse de la ilegalidad y convertirse en un «honrado» hombre de negocios. Las tres historias, que en un principio nos pueden parecer independientes, se irán entrelazando a medida que avanza la obra, para llevarnos a un final combinado que prefigura el drama de la Catalunya actual.

Foto_historia_catalana_12_13_9_A.HerreraA_David_Ruano_TNCCasanovas, fiel a su estilo creativo, construye un texto adherido, como una segunda piel, a la realidad cotidiana del momento en el que están ambientadas las tres historias. Si en Pàtria intentaba examinar el contexto social y político que ha llevado a la convulsa situación que vive Cataluña en la actualidad, en su intento de desprenderse de todos los males pretendidamente ocasionados por el dominio español ejercido desde Madrid, Una història catalana pretende analizar el trayecto que ha llevado a ello. En este caso no desde un punto de vista político sino desde un enfoque más cotidiano, el experimentado por la gente de a pie, por aquellos que como decía el ex-presidente Pujol «viven y trabajan en Catalunya«.

Por eso el abanico de personajes y realidades de la obra es amplio: los habitantes de un pueblo de montaña aferrados a mitos, costumbres y odios ancestrales; la actividad revolucionaria de un emigrante catalán en Latinoamérica o las ansias de enriquecimiento e integración de los emigrantes y de los hijos de emigrantes de origen español que llegaron a Cataluña a partir de la década de los años 60. Unas historias personales que, como en la vida real, se mezclan, se entrelazan en su quehacer diario, construyendo una realidad social, económica y política compleja que desafía las visiones monolíticas de políticos (y no políticos) de uno y otro bando que se obstinan en no querer ver la realidad plural y diversa que muestra Cataluña en la actualidad.

Casanovas desarrolla, pues, su propuesta a partir de una actuación coral en la que los diez actores y actrices que componen el reparto de la obra irán adoptando identidades diferentes en relación a la triple contextualidad escénica que posee la obra. Todo ello enmarcado en un escenario totalmente vacío y oscuro que se iluminará y amueblará dependiendo del episodio al que corresponde en cada momento la representación. Así, pues, las interpretaciones de cada uno de los actores son tan diversas como las realidades que encarnan, que se basan también, en las diferencias idiomáticas, desde el catalán cerrado de los habitantes de un pueblo de montaña, el castellano hablado por un revolucionario catalán en Nicaragua o el catalán/castellano propio de un inmigrante español criado en el barrio de la Mina de Barcelona.

Foto_historia_catalana_12_13_12A_David_Ruano_TNCLa obra consta de tres actos y dos pausas que suman un total de casi tres horas de representación. Una estructuración escénica que posibilita la existencia de un final del segundo acto memorable (de los más impactantes a los que uno ha asistido) por la deconstrucción de la realidad escénica que comporta y por el uso del tema The Ecstacy Of Gold, del muchas veces insuperable Ennio Morricone, que le transmite al momento un clímax avanzado y que introduce musicalmente la crueldad que reinará en la última parte de la obra.

Casanovas, sin embargo, crea una obra demasiado larga que peca, además, justamente en su parte final, de un desarrollo algo extravagante que desbarata el realismo que marcaba, en gran medida, el avance de la obra, en favor de un desenlace tipo western, que sorprende y desconcierta al mismo tiempo. Un final que fuerza, incluso, al espectador a cambiar de perspectiva, oséase, de butaca, como si de esta forma se materializara la transmutación que sufre la obra que se está contemplando.

Una obra, pues, que impacta por momentos pero que pierde fuelle a medida que avanza su representación, debido, sobre todo, a la hipérbole de su tramo final, que recuerda en parte al hiperdramatismo de Sopar amb batalla, otra de las obras de Casanovas estrenada en el Versus teatre, y que nos muestra, al menos en parte, la naturaleza de la dramaturgia del autor.

Si bien, Una història catalana apuesta por una acertada presentación de los variado de la realidad social e histórica catalana, pierde parte de su sentido en su plasmación textual y escénica. Hará falta, para una valoración final del proyecto estructurado, como saben, en una trilogía, esperar a ver su tercera entrega que llevará el título de Vilafranca, y que sin duda marcará lo acertado de un propósito difícil e incierto, aunque bienintencionado.

«Una història catalana» se representa en la Sala Gran del TNC del 27 de febrero al 7 de abril de 2013.

Autor: Jordi Casanovas
Dirección: Jordi Casanovas
Reparto: Lluïsa Castell, David Marcé, Pep Cruz, Borja Espinosa, Andrés Herrera, Alícia Pérez, Vicky Luengo, Lurdes Barba, David Bagés y Mariona Ribas
Escenografía: Sebastià Brosa y Elisenda Pérez
Vestuario: Albert Pascual
Iluminación: David Bofarull
Sonido: Damien Bazin y Roc Mateu
Caracterización: Lucho Soriano
Asesoramiento lingüístico: Noëlia Motlló (OLLPP-UdL) y Ramon Sistac (OLLPP-UdL)
Producción: Teatre Nacional de Catalunya

Horarios: de miércoles a viernes a las 20:00 horas; sábados a las 21:30 horas y domingos a las 18:00 horas.
Precio: de 19,05 a 38,09 €

Duración de la obra:
Primera parte: 1 hora
Entreacto: 10 minutos
Segunda parte: 1 hora
Entreacto: 20 minutos
Tercera parte: 50 minutos