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“¿Cuchara o tenedor?“ en Sala Fundición de Sevilla: ¿Todos a la mesa?

En la mesa no se habla.
Pero aquí los comensales lo hacen por los codos.
En la mesa se come uno lo que le pongan.
Y los que a ella se sientan se debaten entre lo que les toca en el plato y lo que verdaderamente quieren tomar.
En la mesa se usan los cubiertos.
Pero ambos asistentes acabarán usando las manos.

¿Cuchara o tenedor?” es una comedia que explora con generosidad los riesgos personales de la “esquizofrenia social”. A lo largo de dos monólogos alternantes, que van caprichosamente de un protagonista al otro, conocemos con detalle la dificultad de dos personajes cada vez más hartos de la esfera pública que les encumbró, cada vez más desesperados por reivindicarse como criaturas humanas.

La Compañía andaluza Tenemos Gato propone a ritmo de chiste fácil, gesto histriónico y carisma de sus intérpretes una reflexión sobre la importancia de poder querer a otro y, además, de acuerdo con la esencia de uno mismo más allá del encasillamiento social.

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Cristina chispeante

El montaje, lejos de artificios escénicos y seguro de la eficacia de su premisa temática, se desarrolla sin apenas pudor por un sendero en el que el oficio de los intérpretes ayuda al público a transitar con cierta decisión. Cristina Rojas se muestra bulliciosa, divertida, desquiciada y excesiva. Siempre deliciosamente vital. Es “cuchara” que nos haría engullir cualquier mejunje que procediera de plato escénico. Su gracia y expresividad son fieles compañeras y momentos como la narración del encuentro con el “negro” resultan irresistibles. Homero Rodríguez Soriano, en cambio, ofrece una progresión más inteligente: A él le tocó “cacarear” al principio según los temibles estereotipos. Y aunque su “plumaje” es esporádicamente resplandeciente, será cuando se despoje de la “cresta” cuando empiece a reinar en escena: El “tenedor” con que nos ataca es incisivo pero afortunadamente no probaremos del todo gustosos bocado hasta que decida clavárselo a su propio personaje. Entonces, Homero exhibe una ternura considerable.

El mantel en el que se sirve este alegre ágape es prometedor por su concreción estética: Cada personaje se encontrará encerrado en los límites de una alfombra que compone con la iluminación y el vestuario un todo: naranja para él, azul para ella. Pero la dirección de Luis Felipe Blasco Vilches no aprovecha dichas posibilidades. Como tampoco el recurso a la fragmentación a la hora de ir desarrollando la historia de cada personaje: La dramaturgia del mismo Blasco Vilches ensambla con cierta habilidad las dos líneas argumentales y, de este modo, potencia el suspense del espectáculo. A pesar de que cada una de ellas es absolutamente independiente y de no encontrarse una y otra más que en aislados momentos para subrayar metateatralmente el mensaje final.

Y, por último, si analizamos el “menú”, constatamos que la ligereza expositiva del argumento, demasiado preocupado por buscar la complicidad inmediata del público, dificulta entrar en el tema que se trata. Pero como a Blasco Vilches le interesa sobre todo que “piquemos algo” y hagamos después una “buena digestión”, abandona cualquier pretensión de abordar con profundidad la cuestión en aras del entretenimiento más inocuo. Y lo consigue. Aunque sea parcialmente porque a este simpático “aperitivo” le sobra media hora.

Por Juan Marea

ImageHomero inquieto

“¿Cuchara o tenedor?” se representa en La Sala Fundición de Sevilla hasta el 6 de octubre
http://www.fundiciondesevilla.es/fundicion-teatro/
http://www.tenemosgato.es/

Crítica teatral: The Hole, en el Teatro Coliseum.

423Llega a Barcelona The Hole (El agujero), un cabaret de ambiente nacido fruto de la colaboración entre Yllana, Lets Go y Paco León que mezcla teatro, circo, música, sensualidad, comedia y ambiente de Club nocturno con el empeño de darle vida a las noches de la ciudad condal.

El espectáculo de marcado making of madrileño, se desenvuelve con un alto grado de carnalidad visual, que salpica a la mayoría de los espectáculos que incluye, y que es, sin duda, la característica que lo singulariza en la cartelera barcelonesa. Así, pues, la propuesta está abierta al público adulto, si bien se dirige especialmente a los espectadores más jóvenes y nocturnos, con ganas de pasárselo bien y de gozar de la sensualidad que emana de sus actuaciones.

The Hole está compuesto de varios números que incluyen cabaret, striptease artístico, danza acrobática aérea, humor, saltimbanquis, música o lírica humorística, todo ello salpimentado por el incontinente humor de la Terremoto de Alcorcón que hace las veces de maestro de ceremonias del espectáculo dotándolo de ironía y afilada comicidad.

De la platea del teatro Coliseum se han retirado las filas de butacas para convertirlo en salón de club nocturno, donde los espectadores pueden acomodarse alrededor de las mesas habilitadas para tal efecto y tomarse una copa mientras gozan del espectáculo sobre el escenario. Y donde pueden, a su cuenta y riesgo, interactuar con los artistas.

theholeThe Hole se integra así en una oferta nocturna que provee a la ciudad de la frescura de los espectáculos made in la noche madrileña. Si las actuaciones que presenta no aportan demasiada originalidad ni un toque en común que los identifique, sí que individualmente atraen la atención de un público joven ávido de entretenimiento concupiscente. A destacar el humor cáustico e irreverente de la maestra de ceremonias, la Terremoto de Alcorcón, el striptease luminiscente de Gynoi, la hilaridad musical de Primital Bros o la danza aérea llevada a cabo por Las supernenas y Donet Collazo. A lo que se suman las actuaciones de los cabezas de cartel, la flamante y seductora Madame Vinila Von Bismark o las atropelladas intervenciones del Pony Loco. Todo ello presentado con un alto voltaje visual y musical.

El espectáculo estará en cartelera hasta el 19 de enero de 2014, iluminando la noches barcelonesas con una luz libidinosa y descarada, preparándolo todo para que las aves nocturnas salgan del agujero (o entren en él, según los gustos y las posibilidades) y se diviertan de lo lindo, todo a cargo de la familia artística de The Hole.

«The Hole» se representa en el teatro Coliseum del 19 de septiembre de 2013 al 19 de enero de 2014.

Creación: Paco León, Yllana y LETSGO
Dirección artística: Yllana
Maestro de ceremonias: Pepa Charro
Textos: Secun de la Rosa
Diseño de vestuario: Nicolás Vaudelet
Escenógrafo & diseño gráfico: Miguel Brayda
Diseño de iluminación: Juanjo Llorens

Maestra de ceremonias: Terremoto de Alcorcón (Pepa Charro)
Mayordomos: Adrián García, Bruno Gullo, Alejandro Forriols
Madame: Vinila Von Bismark
Las Supernenas: Arancha Fernández i Mónica Riba Roque
Pony Loco / Stripper: Nacho Sánchez
Almon: Julio Bellido
Super Gold: Donet Collazo
Gynoid: Viviana Camino
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Jorge Pisa

Crítica teatral: Goodbye Barcelona, al Teatre del Raval

Goodbye Barcelona_01

De la guerra civil (1936-1939) se n’ha parlat molt, se n’han fet pel·lícules i escrit novel·les des del punt de vista de cadascun dels bàndols, però en poques ocasions hem pogut veure una ficció basada en aquells homes que van venir des de l’estranger a ajudar el front republicà: els Brigadistes Internacionals, personatges de fortes conviccions morals i ideològiques que es van incorporar al servei de les tropes rojes per a intentar aturar els revoltats. Ara, el Teatre del Raval ha decidit esmenar aquest greuge històric i ha programat Goodbye Barcelona, un bonic musical estrenat exitosament a Londres l’any 2011 i en què s’atorga tot el protagonisme a aquells soldats que van arribar amb bona voluntat a terres espanyoles.

Goodbye Barcelona presenta la història del Sammy (Pau Quero), un noi del barri jueu de Londres que assisteix, aterrit, com la seva ciutat s’està tornant un indret poc segur per a ell i els seus amb l’aparició –allà i a la resta d’Europa– dels simpatitzants feixistes. Així, quan s’assabenta que es busquen voluntaris per a lluitar a la guerra civil espanyola, el jove no ho dubta ni un instant: els seus ideals són més forts que els desitjos de la seva mare, la Rebecca (Carme Mateu), qui l’alerta dels perills d’una decisió tan arriscada. Amb el convenciment de lluitar per un món millor, Sammy i els altres voluntaris britànics arriben a Barcelona, on coneixerà la Pilar (Carol Rovira), una jove que intenta desesperadament sobreviure als estralls de la guerra. Per la seva part, la Rebecca no es quedarà tranquil·la veient marxar el seu fill, i s’unirà als serveis mèdics amb la intenció de trobar-lo, una tasca titànica en aquella bogeria que és la guerra.

Els autors d’aquest relat, Judith Johnson i KS Lewkowicz, van realitzar una feina de recerca de sis anys en què es van documentar sobre aquells herois anònims, i el resultat és la visió que podria haver tingut un anglès de 18 anys que arriba a un país en conflicte carregat de bones intencions; així, Johnson i Lewkowicz signen una trama amb La República (Manuela Nieto) convertida en un personatge que esdevé el fil conductor, i s’agraeix l’esforç dels autors per a explicar què va passar en aquells temps de guerra, les divisions dins el grup republicà –les divergències entre membres dels partits republicans, PSOE, POUM, anarquistes i el moviment obrer impedien anar tots a una–, els problemes amb l’armament obsolet que rebien els brigadistes, les dificultats per a trobar aliment per part de la població civil, …, i tot això explicat en format musical, amb divuit cançons d’estils ben diferents, des de música espanyola a marxes militars, i amb bons intèrprets defensant els seus personatges (menció a part per a Carme Mateu, Pep Papell interpretant a Jack i Antonio del Valle en el paper d’Esteve).

Així, l’espectacle que podem veure a la sala del Raval és un bon muntatge malgrat la sensació final que, amb un material tan extremadament sensible com el que els autors tenien entre mans, hi ha pocs instants realment emotius, i potser aquest desencís també el podem explicar per alguns problemes tècnics que llastren en excés la funció –sovint els músics eclipsen els cantants i es fa realment difícil escoltar amb claredat les cançons–, o potser perquè el protagonisme de la història d’amor entre els dos joves ens fa deixar de banda el que realment importa aquí: que estem enmig d’una circumstància tan extrema com és una guerra civil. En aquest sentit, el muntatge guanya en intensitat durant la segona part de l’obra, quan la situació entre els brigadistes ja s’ha tornat dramàtica, els ideals ferms que vèiem al principi s’han perdut en el camí, els homes acusen el desgast del moment i les esperances del grup van minvant, mentre observem la desesperació de la mare en la seva recerca.

I la resta? Bé, la resta és història: el novembre de l’any 1938, els Brigadistes Internacionals abandonaven el país davant la impossibilitat de guanyar la guerra contra les tropes revoltades, i cinc mesos després finalitzava el conflicte amb una evidència clara, les ferides no cicatritzarien amb facilitat, ni tan sols amb el temps. Per això, i ara més que mai, les paraules de la darrera cançó de Goodbye Barcelona prenen una importància cabdal: “No podem oblidar, no perdem la memòria”, un objectiu que els responsables d’aquest musical han tingut molt present en aquest merescudíssim homenatge a aquelles persones de ferms ideals que van venir de països llunyans amb la lloable intenció de preservar la llibertat del nostre poble.

Goodbye Barcelona es representarà al Teatre del Raval a partir del 26 de setembre de 2013.

Autors: Judith Johnson i KS Lewkowicz
Supervisió musical, orquestració i arranjaments: Mark Smith
Direcció Escena: Fran Arráez
Direcció Musical: Dani Campos
Intèrprets: Pau Quero, Carme Mateu, Pep Papell, Joan Vázquez, Carol Rovira, Antonio del Valle, Manuela Nieto, Gara Roda, David Mauricio
Músics: Dani Campos, Quico Pugés Suárez, Miquel Biarnés Masip
Dramatúrgia: Carlos Be
Traducció cançons: David Pintó
Traducció text: Eva Rosell
Disseny de llums: Pedro Guerrero
Disseny de so: Rafel Febrer
Escenografia: Abdón Alcañiz
Vestuari: Giovanna Ribes
Maquillatge i perruqueria: Ana Maria Balsera Garcia

Horaris: dijous, divendres i dissabte a les 21:30 hores, i diumenge a les 18:30 hores
Preu: 22 €
Idioma: català
Durada: Dues hores

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Escrit per: Robert Martínez

“Orgia” de The Mamzelles: Voto de castidad obligado

Tres eran tres las hijas del Rey. Y las tres deberían hacerle los honores.
¡Venga, pues! Pizpiretas cuando están juntas, The Mamzelles tienen su encanto y lo exhiben en cuanto se les presenta la ocasión. Juntas, se complementan como pocas. Su condición de “starlettes” se afianza paso a paso y nos las impone como una rara avis en el panorama del music hall catalán.

Y por separado hasta tienen entidad propia: Bàrbara Mestanza, animosa y procaz, enloquece en la pista de baile. Paula Màlia, falsa mosquita muerta (como todas, no es ninguna novedad), aventaja en el ritmo del diálogo. Y Paula Ribó, frágil y versátil, vuela cuando entona con su registro lírico.

“The Mamzelles” andan metidas estos días en un fregado que no habrá forma de que quede reluciente. La “orgía” que se montan es un disparate descomunal que, avergonzado de los tintes que va adquiriendo conforme avanza la ¿acción?, se repliega más y más en sí mismo para acabar siendo un producto inane del que difícilmente poder escapar con vida.

El texto de Àlex Mañas apunta ideas oportunas en algunos casos: La cosificación del individuo para llegar a ser “valorado” por los demás; la dependencia emocional consecuente. Y chispea cuando insiste en temas más bien oportunistas: El enfrentamiento a bocajarro de las dos tendencias más extendidas hoy en día en este supermercado de la autoayuda en que nos vendemos al charlatán más desprejuiciado. ¿Dejamos fluir la vida y nosotros nos hundimos en su flujo o bien nos multidirigimos hacia nuestros inalcanzables objetivos de felicidad de pacotilla?.

Pero la dramaturgia ni encuentra su tono (lo que empieza como una comedia de “buen rollo” de “friendgirls for life” intenta acabar como un rosario en el que la “aurora” de marras resulta que había quedado ya) ni transmite la menor sensualidad o morbo (a pesar de los desnudos tan generosos como gratuitos de sus protagonistas). Tampoco el estilo musical elegido para vehicular la historia resulta convincente: El ritmo electropop se lleva a matar con esas letras de “Al salir de clase” a la catalana.

¿Y qué pasó con las princesas? Pues que estuvieron exultantes cuando las dejaron recurrir a su ingenua picardía, sobre todo cantando, e imposibles tomándose en serio este experimento fallido.

por Juan Marea

O 1

Mamzelles descolocadas

“Orgia” se representa en el ciclo “Aixopluc” del Teatre Lliure de Barcelona hasta el domingo 29 de septiembre
http://www.teatrelliure.com/ca/noticies/primer-aixopluc-mamzelles-teatre

“Els músics del silenci“ de la Compañía Mummenschanz: El patio de mi casa es universal.

¿Cómo se explica un patio de butacas lleno de niños después del crepúsculo?
¿Quién entiende que a los pocos instantes de iluminarse el escenario la platea estalle en carcajadas sin que los actores hayan dicho ni una palabra?
Intentaremos averiguarlo.

El impacto visual de este espectáculo es tal que le bastará desplegarse en una retahíla de «sketchs» por los que se paseen los personajes más disparatados sin venir al caso.
Pero no, no es así exactamente.

El caso es que los suizos Mummenschanz convocan con generosidad en el escenario del Barts de Barcelona un grupo de criaturas escénicas encantadoras: Manos gigantescas que descorren con encantadora desenvoltura el telón para disparar poco después al público hechizado. Tubos interminables que se contraen y dilatan ante las adversidades del trayecto. Seres enmascarados de facciones infinitamente cambiantes en un duelo gestual sin piedad. Un juego constante de figuras y formas que se cruzan, se oponen y felizmente se combinan para celebrar sin rubor alguno los cuarenta años de la Compañía.

Este universo delirante nos resulta muy fácil de transitar por su cercana poética. La belleza del espectáculo emana de una equilibrada plasmación de emociones a partir del recurso al color, la geometría espectacular de los personajes y su movimiento en escena en un constante impulso acrobático.

Dichos “músicos silentes” no son tímidos en absoluto. Más bien sabios a la hora de probar cómo el lenguaje universal de signos y símbolos abre en canal la comunicación. Y que multitud de consignas pueden ser entonces invocadas.
¿Y qué pasa con el fondo? Pues que se desdibuja tras el desfile constante de escenas. Ello lastra parcialmente el valor sugestivo de esta propuesta, obcecada en demostrar una y otra vez el “más difícil todavía”.

Lo que ya hemos averiguado unos párrafos más arriba ahora debemos constatar: El espectador, embelesado, se siente mimado. Sin apenas azote a su conciencia, la ternura y el humor inmaculado le sumen en un agradecido recreo.

Por Juan Marea

M 1

Si somos flexibles, podremos jugar.

“Els músics del silenci” se representa en el Barts de Barcelona hasta el domingo 29 de septiembre.
http://www.barts.cat/
http://www.mummenschanz.com/

“Cèl·lules T” de Elejedelmal: Nueve negritos que sobreviven.

Dejemos paso. Que vienen nueve distinguidos invitados.

ImagenMaria Hernàndez en carne y manifiesto

Para no despertar falsas expectativas, les dejaremos que se mezclen entre la multitud congregada para ver el espectáculo.

Y no solo eso: al llegar a Porta 4, se nos pide amablemente que nos identifiquemos. Aquellos nueve elegidos y nosotros vamos a formar un espacio escénico estremecedor.

Los nueve lo son porque serán juzgados implacablemente. En el transcurso de una terapia, uno tras otro irán desmarcándose. Juntos perfilarán el cordón umbilical que les une. El mismo que también les aleja de la comprensión ajena.

Gerard Nicasi, director, alinea pues a un grupo de actores que busca su lugar bajo el sol sin más apoyo que su capacidad expresiva y su habilidad para hacer creíbles personajes deliciosamente humanos porque a medida que van desgranando su lamento, a lo largo de estos nueve monólogos, deben esquivar el peligro de quedar sepultados por el desgarro de la sobreactuación. Nicasi, generoso, les mima al despojarlos de cualquier artificio escenográfico. Nicasi nos maltrata a cambio pues no nos deja mantenernos al margen. Nicasi, finalmente, triunfa: El esfuerzo de los primeros hace mella en nosotros y convierte en estupor la alerta creada inicialmente.

Nicasi y sus nueve presentan en sociedad la Compañía Elejedelmal y su talante coral casa bien con la estructura de la dramaturgia: Una selección de nueve discursos dramáticos de la recopilación “T-Cells and Sympathy” de Michael Kearns.
Para divulgar, hacer pedagogía y emocionar sobre los estragos del SIDA abordándolo desde una multitud de combinaciones posibles, paradojas de esta vida en la que el dedo que acusa (magnífico David Teixidó como hemofílico desde una socarronería inolvidable; enérgico Francesc Vila cuyo conflicto interno de sacerdote homosexual altamente practicante se traduce acertadamente en una ira finalmente descontrolada) suele ser finalmente ajusticiado.

La misma vida que no duda en declarar el determinismo de quien se convierte en desalmado emocional por haber sido antes vilipendiado (desquiciada Maria Hernàndez al vomitar sus traumas infantiles y ya no ser capaz de restablecerse jamás sentimentalmente; carismático Marc Ribera que exhibe una estupenda versatilidad al narrar su conversión de chapero ocasional en asesino brutal).

Pero es que además esta obra rompe ideas preestablecidas: Ni todos los personajes que sufren son homosexuales (elegante Mar Pawlowsky como testigo cuasimudo de la pérdida de un ser queridísimo; convincentemente cotidiana Anna Elias al admitir con generosidad que ama aún más a su pareja cuando asume que él es homosexual). Ni son necesariamente los “temibles maricas” los que quedarán letalmente condenados (tierno Xavier Grivé que de cola de león a la sombra del insigne Rock Hudson pasa a admirable cabeza de ratón cuando decide cuidar a quien infectado le desvirgó; resuelto Eric Balbàs implorando afecto desde su paradoja antropomórficosexual).

Además, también estas “células” nos sirven para reflejar la ironía de la condición amatoria: El “gay” reprimido que alza poderosamente su voz al tomar el testigo de su propio hijo (un Gal Soler con oficio y beneficio).

Obviemos cierto histrionismo en algunas interpretaciones y subrayemos la contención corporal de todas ellos. Relativicemos que el desenlace no está a la altura de las circunstancias por no resolver coherentemente el naturalismo perseguido a lo largo de toda la representación. Tampoco nos pesará demasiado cierta reiteración en el ritmo. Porque las “células” de Elejedelmal tienen vida propia y combaten con tesón.

por Juan Marea

ImagenEric Balbàs y la magnitud de su tragedia

“Cèl·lules T” se representa en la Sala Porta 4 de Barcelona los domingos de septiembre
http://porta4.cat/programacion-mas-info.php?id=156

Crítica teatral: Un trozo invisible de este mundo, en el Teatre Lliure.

cartell_trozo_invisibleGabriel Celaya afirmaba que la poesía era una arma cargada de futuro. Un trozo invisible de este mundo pretende especificar que el teatro es una arma cargada de reivindicación y protesta, utilizada en este caso para hablar y sensibilizar al espectador sobre la angustiosa realidad de la inmigración y el exilio en un mundo, el actual, en el que la globalización nos permite conocer e incluso experimentar las realidades propias de cualquier rincón del mundo y al mismo tiempo potencia el control del mismo por parte de los poderes económicos y políticos más despiadados del planeta.

La propuesta de Producciones Cristina Rota y Teatro Español aterrizó el pasado 12 de septiembre en el Teatre Lliure con la intención de concienciar al público barcelonés de la lacerante situación en la que viven muchos inmigrantes, provocada principalmente por la falta de documentación legal que acredite sus aspiraciones de «ser». Un comienzo de temporada para el Lliure que lo enlaza con la anterior campaña teatral en la que pudimos ver los devastadores efectos del racismo y el odio en el memorial escénico Hate Radio.

Juan Diego Botto es el autor de un proyecto dirigido por el también actor Sergio Peris-Mencheta y en el que él mismo reconoce que su sensibilidad personal está implicada, como exiliado, junto a su familia, de la Argentina sojuzgada por Videla tras la desaparición de su padre en el año 1977. La obra se divide en cinco monólogos que nos muestran diversas micro-realidades que nos ayudan a re-construir una realidad global más general en la que la inmigración, la represión, la ilegalidad y el exilio están muy presentes. Desde los funcionarios que tratan con los inmigrantes internados en los CEIs (Centros de Internamiento para Extranjeros); a la fractura de los lazos afectivos y de comunicación; la humillación y el maltrato que sufren los inmigrantes por parte de ciudadanos «legales» del país de acogida; o los efectos de la represión política y la situación de desprotección y exclusión que muchos de ellos padecen en los países en los que acaban recalando.

trozo_invisible_escena_38_retalladaUn trozo invisible de este mundo, alusión que evoca a lo inmaterial de muchas de las experiencias humanas que comparten los inmigrantes, apuesta por un texto férreo y duro, aunque en él también hay lugar para el humor, sobre todo en las primeras dos historias. Aún así la propuesta no deja indiferente a nadie ya que sube al escenario una realidad por todos conocida pero de la cual nos intentamos alejar, al menos inconscientemente, debido a los elementos de debate ideológico, moral e institucional que su aproximación conlleva. La obra, por otra parte, posee un ADN compuesto principalmente de realidad, la que vemos por las calles o en los titulares de las noticias que acostumbramos a leer o ver en los medios de comunicación, normalmente tiznadas de pobreza, ilegalidad y criminalidad.

Los cinco monólogos están interpretados por el propio Botto, en cuatro ocasiones, y por la actriz y cantante Astrid Jones, que hace suyo uno de los momentos más intensos de la obra. Esta se desarrolla sobre un espacio que nos muestra la cinta de llegada de equipaje de un aeropuerto, como símbolo de arribada de almas y experiencias diversas con el solo objetivo de construir la vida justa y digna a la que no han podido optar en sus respectivos países, oprimidos la mayoría de las veces, no lo olvidemos, por la riqueza del primer mundo en el que habitamos nosotros.

El éxito de Un trozo invisible de este mundo se puede constatar de manera efectiva al comprobar el índice de asistencia de público y el fervor de los aplausos finales, una fogosidad muy rara de ver en el teatro y que confirma lo acertado de la propuesta. Aunque seguramente, lo más importante no es el grado de aprobación del producto, sino si la obra puede conseguir, o mejor dicho, si el teatro como metodología puede conseguir concienciar a la población respecto a la temática que analiza o si la gran mayoría del público que tanto aplaudió al finalizar la representación, incitados por la temática de la obra y su visceral apuesta por la humanidad que dicen reside en la mayoría de nosotros, cuando regresa a su casa vuelve también a su posición cómodamente inactiva e inconscientemente contemplativa, que abandonó en parte al ir al teatro, dejándose arrastrar por los medios de comunicación, manoseados conscientemente por otros, y que en muchas ocasiones van poco más allá de entretener a una audiencia aburrida y fastidiada para inculcarle a través de estratos y estratos de información banal, que el mundo es para aquel que se lo merece y que lo mejor que pueden hacer es consumir todo lo que puedan y seguir votando a aquellos políticos que les aseguran su tranquilidad social y la creación de todos los obstáculos posibles para que aquellos que vienen de fuera y que amenazan sus logros, queden trabados en un mar embravecido, en los alambres de espinas en que culminan los muros de la exclusión o en los compartimentos de carga de una furgoneta mal acondicionada.

«Un trozo invisible de este mundo» se representa en el Teatre Lliure Montjuïc del 12 al 29 de septiembre de 2013.

Autor: Juan Diego Botto
Dirección: Sergio Peris-Mencheta
Reparto: Juan Diego Botto y Astrid Jones
Escenografía: Sergio Peris-Mencheta y Carlos Aparicio
Vestuario y atrezzo: Carlos Aparicio
Iluminación: Valentín Álvarez
Espacio sonoro: Carlos Bonmatí
Música original: Alejandro Pelayo
Producción: Producciones Cristina Rota y Teatro Español

Horarios: de martes a viernes a las 20:30 horas; sábados a las 21:00 horas y domingos a las 18:00 horas.
Precio: 22€ – 29€; martes y miércoles, día del espectador / 24,65 € con descuento
Idioma: castellano
Duración: 1 hora y 40 minutos sin pausa
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Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: Cinco horas con Mario, en el teatro Goya.

ImatgeSi tuviera que recordar alguna de las novelas que me hicieron leer en el instituto, mi memoria no podría ir más allá de tres o cuatro títulos, entre ellos El árbol de la ciencia, de Pío Baroja; El misterio de la cripta embrujada, de Eduardo Mendoza; Caperucita en Manhattan, de Carmen Martín Gaite o Cinco horas con Mario, de Miguel Delibes, obra esta última que debido a la peculiaridad de su argumento y a la maestría de su composición ocupa un lugar privilegiado en mi memoria. No podía, pues, dejar pasar la oportunidad de acudir al estreno en el teatro Goya de la versión teatral de la novela, dirigida por Josefina Molina e interpretada por Natalia Millán.

Lo primero que me veo obligado a comentar es el cambio en el reparto que ha sufrido la representación. Si desde hacía 25 años el papel había sido interpretado por Lola Herrera, su edad, acumulada de forma natural a lo largo de la vida, la ha instado a ceder su lugar a Natalia Millán, que se ha hecho con un papel conocido por muchos y caracterizado por una luz escénica propia.

Cinco horas con Mario nos traslada a la España de la década de los años 60. Carmen Sotillo, a los 44 años de edad, acaba de perder a Mario, su marido, de forma inesperada. Tras el velatorio Carmen decide mantener una última e íntima conversación con él, un monólogo-diálogo en el que asomarán sus ideas, sus anhelos y sueños no alcanzados, sus reproches y sus secretos. Serán las últimas horas que Carmen pasará con Mario y su oportunidad para despedir a su marido.

8No hace falta, creo yo, hablar del texto y de su autor, Miguel Delibes, un referente donde los haya de la literatura española del siglo XX. De lo que sí que hace falta hablar es de la luciente actuación de Natalia Millán y de la fiel adaptación de la obra. Millán le da al espectáculo un grado de naturalidad, credibilidad y familiaridad que sabe captar la atención del público. Su interpretación da vida al texto y nos acerca a la experiencia vital de una joven viuda española en los años 60 y a sus reflexiones sobre la política y la sociedad del momento, el matrimonio o las responsabilidades familiares. Todo ese tipo de cavilaciones que surgen en los momentos de intimidad de nuestro ser en los que hablamos con nosotros mismos y en los que no cabe lugar para la mentira ni la adulteración. Así pues la obra se convierte en una introspección en la que conoceremos todo acerca de Carmen, mucho sobre su marido y bastante de lo relativo a la sociedad de la que formaron parte, de un pasado que poco a poco ha ido desvaneciéndose para dar lugar al presente en el que habitamos nosotros.

Josefina Molina nos presenta una inmejorable adaptación de la novela de Delibes, no por otra el autor participó en su momento en la misma. De esta forma nos parecerá estar realmente en un velatorio, o más concretamente en las últimas horas de vela íntima del difunto, y seremos testigos de la trascendental conversación que la protagonista nunca pudo mantener con su marido. Una propuesta que representa un acierto en muchos aspectos, si bien el ritmo, debido a lo estático de la composición, puede hacer resentir el desarrollo de la obra.

La adaptación de la novela de Delibes, que estará en cartelera hasta el próximo 11 de octubre, es una excelente ocasión para revivir un clásico de los de antes, aquellos que no necesitan de ostentosos abalorios para llegar al público y que se dirige a él de forma natural, apelando a ese paño de emociones que todos llevamos dentro y a unos sentimientos que, quien más o quien menos, todos compartimos ante la pérdida de un ser querido.

«Cinco horas con Mario» se representa en el Teatre Goya del 4 de septiembre al 11 de octubre de 2013.

Autor: Miguel Delibes
Adaptación: Miguel Delibes, Josefina Molina y José Sámano
Dirección: Josefina Molina
Reparto: Natalia Millán
Escenografía: Rafael Palmero
Iluminación: Francisco Leal
Música: Luis Eduardo Aute
Producción: Sabre Producciones

Horarios, precios y descuentos: ver web teatro
Duración: 1 hora y 30 minutos (sin entreacto)
Idioma: castellano

Crítica teatral: Totes les parelles ho fan, en el Teatre Gaudí.

539071_585176604879384_1366265816_n(1)No hace falta incidir, aunque aquí lo haremos, en el hecho de que en momentos de congestión económica y de crisis general el humor y la son-risa son remedios que nos dan fuerza y alivio para poder perseverar en nuestros objetivos y capear los malos momentos. Y el teatro Gaudí se ha empeñado en ofrecer a la ciudad condal varias dosis de medicación en formato de comedia. La primera nos la dio en el 2010 con Salvem les balenes… i el meu matrimoni què? en el Versus Teatre, a la que siguió Tu digues que l’estimes, en el Teatre Gaudí Barcelona en el 2012. Ahora le ha llegado el turno a otra comedia de relaciones con título algo expansivo: Totes les parelles ho fan, dirigida, como en los casos anteriores por Ivan Campillo y provista de forma teatral por la compañía Apunta Teatre.

Como en cualquier comedia que se precie lo principal es delimitar los personajes y las situaciones en las que se estos se mueven: Eva (Silvia Forns) y Víctor (Raül Tortosa) están pasando una mala racha como pareja debido a la falta de comunicación y de interés. Ella es una joven actriz en busca de una oportunidad; él es un ejecutivo cargado de ocupaciones. La incomunicación entre ellos obliga a Eva a tomar una decisión: abandonar a su pareja e iniciar una nueva vida. Para ello encuentra habitación en casa de Àngel (Ramon Godino) un profesor de yoga con una vida sentimental, por así decirlo, bastante vacía. Víctor, muy afectado por la marcha de Eva contacta con su amiga Maria (Laura Sancho), una camarera de noche especialista en artes marciales, que le ayudará a encontrar a su amiga, a la que creen en peligro secuestrada por un maníaco líder de una secta.

La obra tiene un planteamiento bien sencillo y nos dibuja a varios personajes muy diferentes que se ven obligados, por las circunstancias, a interactuar entre ellos, aunque no siempre de una forma relajada y pacífica. Totes les parelles ho fan es una comedia urbana y de sentimientos con estructura de serie televisiva. La obra nos muestra, por otra parte, la efervescencia de los caracteres y de los comportamientos que caracterizan a las sociedades del siglo XXI.

SONY DSCLa táctica vuelve a ser la misma que en propuestas anteriores: situaciones anímicas algo disparatadas que empujan a los protagonistas, y detrás de ellos a los actores, a lugares y comportamientos a los que no acostumbran, todo ello movido por el vigor de las relaciones humanas que aunque pueden parecer algo «estereotipadas» provocan un velo de humor en el público asistente.

Totes les parelles ho fan posee un ritmo rápido y desenfadado que se mantiene a lo largo de la representación, con los actores bien ubicados con respecto a los personajes y a la forma de actuar, no por otra el sello de producción es el mismo que en ocasiones anteriores. Por su parte el escenario del Gaudí permite al público seguir con más cercanía los avatares de los protagonistas que se desenvuelven en él a través de una tenue realidad escénica marcada por el escaso atrezo, un sutil juego de luces y el acompañamiento, al inicio y al final de la representación, de un enganchoso tema musical creado para la ocasión y tocado en directo.

Totes les parelles ho fan se podría considerar una terapia contra la crisis y los malos pensamientos que esta provoca ya que obliga al espectador a contemplar y reirse de los otros, en este caso de los atribulados personajes que recorren extenuados el escenario del teatro Gaudí. Y puede convertirse en un episodio más del éxito de público que cosecharon las anteriores propuestas de la compañía, si bien esto último lo tendrán que confirmar las cifras de asistencia proporcionadas por el propio teatro.

«Totes les parelles ho fan» se representa en el Teatre Gaudí hasta el 29 de septiembre de 2013.

Dramaturgia y dirección: Ivan Campillo
Reparto: Sílvia Forns, Ramon Godino, Laura Sancho y Raül Tortosa
Escenografía: Apunta Teatre e Isaac Coll
Vestuario: Elena Ballester
Iluminación y sonido: Roger Blasco
Caracterización: Toni Santos
Canción original ‘Totes les parelles ho fan …’: Joanjo Rubio (música) e Ivan Campillo (letra)
Producción: Apunta Teatre

Horarios: de miércoles a domingo a las 20:30 horas.
Precios: 20 €.
Idioma: catalán.
Duración: 1 hora y 30 minutos
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Escrito por Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: El Cor Delator, en el Versus teatre.

IM0005399_2¡Es verdad! Nervioso, muy, muy nervioso, lo he sido y lo soy; pero ¿por qué dirán que estoy loco? El mal ha agudizado mis sentidos, no los ha destruido ni los ha entorpecido. Sobre todo tenía un oído muy fino. Oía todas las cosas del cielo y la tierra, y además muchas del infierno. Así que ¿cómo voy a estar loco? Atiendan y observen con que cordura, con que tranquilidad les puedo contar toda la historia”. Inicio del relato El corazón delator.

Edgar Allan Poe (1809-1849) es el mayor referente estadounidense de la novela de terror en su vertiente del relato corto y uno de los primeros en usar esta modalidad de narración en aquel país. Él modernizó la novela gótica. Además de escribir excelentes novelas detectivescas y también algunas de ciencia ficción, el conocidísimo escritor fue también poeta y crítico literario. Su obra ha seducido a miles de lectores e influenciado a innumerables escritores posteriores. Sus relatos se han adaptado al cine y la televisión en múltiples ocasiones, e incluso han servido de fuente para el 9º arte, el cómic y, en el caso que hoy nos ocupa, también para el teatro.

Edgar Allan Poe fue un maestro en crear ambientes de terror sin recurrir a escenas muy truculentas. En muchos de sus cuentos componía lugares sórdidos y malsanos en los que la acción desembocaba en un inesperado y sorprendente final al estilo de películas como “El Sexto Sentido”, solo que unos 170 años antes. En sus cuentos los personajes caían en la locura, habitaban lugares decadentes o se enfrentaban a situaciones imprevistas de las que era muy difícil salir con vida. Véase El pozo y el péndulo, La caída de la casa Usher o El gato Negro.

Como hemos dicho sus relatos son muy jugosos. De ahí que Teatro Calánime se haya aventurado a adaptar uno de ellos, el titulado El corazón delator. Esta narración se publicó en el año 1843 en el periódico literario The Pioneer. Un relato de apenas seis páginas que nos narra un mundo de locura y obsesión.

_MG_9974Un hombre que convive con un anciano se obsesiona con este debido a que uno de sus ojos está velado por una membrana. Cada noche se adentra con sumo cuidado en la habitación donde duerme el viejo para expiarle y ahondar más en su odio irracional. El relato esta narrado en primera persona y el actor Roger Batalla lo hace suyo transformándose en un ser atormentado, a ratos cuerdo, a ratos no. De hecho recita el relato original casi palabra por palabra. Su obsesión y su miedo delirante están bien conseguidos. Su caracterización, además, consigue asemejarle al propio Poe.

El ambiente gótico está logrado gracias a la parquedad del decorado: Una cama desvencijada, unos pocos muebles, una jofaina de aluminio. La iluminación lo complementa adecuadamente. La penumbra constante, el juego de luces con los focos y las pocas velas encendidas. En la adaptación de Teatro Calánime La Muerte, interpretada por la cantante Mariona Ginès, pasea lánguidamente por el escenario, empujando al protagonista a la oscuridad. Tal vez la atmósfera construida se resquebraja un poco cuando en algunas ocasiones Ginès arranca a cantar, pero su presencia, vestida de riguroso negro, con una calavera por cabeza y repiqueteando al ritmo de un corazón perturbado, aportan quilates de espanto a la obra. La Muerte o acaso La Locura encarnada por Ginès es el único personaje que no aparece en el relato original, si bien permite dilatar en el tiempo algo más el espectáculo.

El tercer actor que compone el reparto es el violinista Joan Rigat que interpreta el papel del viejo que inflama la obsesión asesina del protagonista. Durante la obra toca el violín en directo logrando adentrarnos con su música en ese mundo sombrío engendrado por Poe y creando tenebrosos compases que materializan sonoramente su propio corazón, un corazón delator. Una de las escenas culminantes en la que nos muestra su ojo, fuente de todo mal, está muy lograda en cuanto al maquillaje y al juego de luz que resalta lo aterrador de su mirada.

La obra apenas dura una hora y es una buena adaptación del relato de terror original. Es una obra pausada y poética cuyo estilo y desarrollo son fáciles de detectar desde el primer minuto. Hoy con todo lo que hemos visto en el cine y la televisión de este género y con lo rápido que suceden las cosas en estos medios nos puede parecer anticuada y lenta pero no hay que olvidar su fuente, una adaptación muy fidedigna de un relato escrito hace nada menos que 170 años.

«El cor delator» se representa en el Versus Teatre del 12 al 29 de septiembre de 2013.

Autor: Edgar Allan Poe
Director Hugo Guzmán
Traducción Roger Batalla
Reparto: Roger Batalla, Mariona Ginès y Joan Rigat
Iluminación: Bernat Jansà
Diseño de vestuario y escenografía: Hugo Guzmán
Producción: Teatro Calánime

Horario: de jueves a sábado a las 22:30 horas y domingo a las 20:30 horas.
Precio: 20 €.
Idioma: catalán.
Duración: 60 minutos
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Escrito por Taradete