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Sorteo: 3 entradas dobles para la representación de ‘La mentira’ en el Teatro Maravillas

PROMOCIÓN FINALIZADA

Ganadores:

Silvia Melero Linares
Irene Cid Clarós
José Luis sanchez Díaz

Culturalia en colaboración con entradasymás te ofrece 3 entradas dobles para asistir a la representación de La mentira en el Teatro Maravillas de Madrid.

Te invitamos el próximo jueves 8 de junio a la representación de La mentira en el Teatro Maravillas de Madrid a las 20:30 horas.

Alicia sorprende al marido de su mejor amiga con otra mujer. Esa misma noche van a cenar con la pareja. ¿Debe contarlo? Su propio marido insiste con vehemencia en que no lo haga. ¿Por qué? ¿Tiene él algo que ocultar?
Un juego de mentiras y verdades que, con una perfecta maquinaria, nos dirige a un sorprendente final.

Estrenada esta temporada en el Teatro Edouard VII de Paris, se convierte en una de las obras de referencia de la cartelera parisina. La obra es un auténtico tratado sobre la vida conyugal. ¿Dónde nos lleva la verdad y la mentira dentro del matrimonio? Cada mentira que se cuenta tiene una consecuencia dentro de la relación que no tendrá vuelta atrás y solo se podrán arreglar con otra nueva o, lo que puede ser peor, con una verdad que resulte más convincente…”

Autor: Florian Zeller
Director: Claudio Tolcachir
Reparto: Armando del Río, Carlos Hipólito, Natalia Millán y Mapi Sagaseta

Para participar en el sorteo debes:

•    Hacer un “Me gusta” en la página de Facebook de Culturalia o seguirnos en Twitter.
•    Enviar un mail a concurso_culturalia@hotmail.es antes del martes 6 de junio a las 20:00 horas. En el asunto del mensaje has de indicar Concurso “La mentira y en el correo has de indicarnos tu nombre completo y tu número de móvil.

De esta forma podrás participar en el sorteo de 3 entradas dobles para asistir a la representación de La mentira en el Teatro Maravillas el próximo jueves 8 de junio  a las 20:30 horas.

“El nombre del ganador aparecerá publicado en nuestro blog”

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Crítica televisiva: El Ministerio del Tiempo

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En esa espiral de autodestrucción en la que parece haber entrado TVE en los últimos años –¿a quién se le ocurrió que sería una buena idea apostar por Alfombra Roja, el retorno de Sáenz de Buruaga o escoger a Los Morancos para presentar un concurso vespertino?–, resulta una gratísima sorpresa encontrar, entre tanta antigualla, un producto imaginativo, arriesgado, moderno y de factura excelente como El Ministerio del Tiempo, una serie de ciencia ficción basada en los viajes en el tiempo que fue estrenada el 24 de febrero de 2015 bajo la anticipada sospecha de convertirse en un rotundo fracaso –sí, yo mismo debo confesarme entre los escépticos que, ahora, tienen la obligación de rectificar–; el tiempo dio la razón a los hermanos Pablo y Javier Olivares, quienes idearon esta serie de aventuras que aúna intriga, acción, humor y numerosas referencias a nuestra memoria televisiva –desmarcándose, así, de la ficción habitual de este país, centrada en crear comedias facilonas aptas para toda la familia–, y en el que el contexto histórico tan solo es una excusa para jugar con el imaginario del público gracias a unos guiones autoparódicos y repletos de homenajes que apelan constantemente a la complicidad con el espectador.

Sus creadores imaginaron un ministerio secreto que ejerce de protector de la historia: «La misión del ministerio es evitar que alguien reescriba nuestro pasado y preservar nuestra memoria histórica», afirma el subsecretario Salvador Martí (Jaime Blanch), al frente de la organización en la que se incorporan Julián Martínez (Rodolfo Sancho, enfermero del SAMUR convertido en un kamikaze peligroso para sus compañeros de trabajo desde que perdió a su pareja), Amelia Folch (Aura Garrido, una de las primeras universitarias del país a finales del siglo XIX) y Alonso de Entrerríos (Nacho Fresneda, soldado de los Tercios de Flandes con un gran sentido del deber y el honor). Este trío de elegidos, héroes a su manera, deberán vencer primero las reticencias a unir fuerzas, dejar a un lado el lógico choque cultural que supone pertenecer a distintas épocas y aceptar el rol asignado por Martí a cada uno de ellos. Una vez logrado ese primer entendimiento, el grupo emprenderá sus misiones trasladándose a cada época a través de un entramado de puertas que conectan con un momento de nuestra historia, misiones que a menudo serán torpedeadas por la villana de esta historia, Lola Mendieta (Natalia Millán, una ambiciosa femme fatale, ex agente del ministerio, que vende sus secretos al mejor postor).

Estas son las escaleras por las que se accede a las puertas del tiempo
Estas son las escaleras por las que se accede a las puertas del tiempo

Sin pretender ejercer un papel académico y de divulgación histórica propiamente, El Ministerio del Tiempo basa sus tramas en la mezcla de personajes ficticios con figuras relevantes de nuestro pasado, un contraste que consigue estimular la curiosidad del espectador por saber más acerca de ellos (algunos descubrirán ahora la figura de El Empecinado, por ejemplo, o que Federico García Lorca, Salvador Dalí y Luis Buñuel iniciaron su amistad en la Residencia de Estudiantes de Madrid), un mérito que debemos reconocerle quienes consideramos que la historia no tiene la popularidad que merece. Asimismo, la evidente complicidad entre Sancho, Garrido y Fresneda juega a favor de la serie, tres excelentes actores que encabezan un reparto notable en el que también encontramos a Cayetana Guillén Cuervo (Irene Larra), Juan Gea (Ernesto Jiménez) y Francesca Piñón (Angustias). A ellos hay que añadir a Julián Villagrán en uno de los papeles más brillantes de esta temporada: el pintor Diego Velázquez, a sueldo del ministerio… ¡elaborando retratos robot de los sospechosos!

Así, la documentación histórica (aunque tan solo sea puntual), los actores, el buen uso de los efectos digitales y las recreaciones de cada época visitada son algunos de los elementos a destacar de esta serie; sin embargo, lo mejor de esta producción, lo que creo que ha hecho que conectara con un tipo de público concreto es que no se toma demasiado en serio a sí misma, tal y como demuestran determinadas escenas: el apodo elegido por Julián en una de las tramas (Curro Jiménez, el célebre personaje que interpretó Sancho Gracia, a su vez padre del actor); la cara de asombro de Alonso al descubrir la televisión y a Tino Casal cantando Champú de huevo; el extraño déjà vu de Julián al conocer a la reina Isabel la Católica (lógico si quien interpreta a la reina es Michelle Jenner, su pareja en la ficción Isabel). Además, gracias a la serie descubriremos el secreto de la eterna juventud de Jordi Hurtado, podremos imaginar cómo fue el viaje de Himmler al monasterio de Montserrat e incluso fabularemos con la posibilidad de que el Lazarillo de Tormes existiera de veras.

Diego Velázquez (Julián Villagrán) pone su talento al servicio del ministerio
Diego Velázquez (Julián Villagrán) pone su talento al servicio del ministerio

Por todo ello es una excelente noticia que El Ministerio del Tiempo haya firmado su renovación por una nueva temporada. Ahora, a los ministéricos nos toca esperar a ver qué nos depararán sus creadores, sin duda encontrarán material más que suficiente si escarban un poco en nuestra historia, aunque personalmente debo admitir cierta sonrisa maliciosa imaginando a los tres protagonistas viajando al golpe de estado de 1981, inspirando a Miguel de Cervantes o enfrentándose al Conde-Duque de Olivares. Sea como sea, seguro que la segunda temporada no defraudará.

Título: El Ministerio del Tiempo
Dirección: Marc Vigil, Jorge Dorado, Abigail Schaaff
Intérpretes: Rodolfo Sancho, Nacho Fresneda, Aura Garrido, Jaime Blanch, Juan Gea, Cayetana Guillén Cuervo, Francesca Piñón, Mar Ulldemolins, Natalia Millán, Julián Villagrán
Guión: José Ramón Fernández, Paco López Barrio, Javier Olivares, Pablo Olivares, Anaïs Schaaff
Año: 2015
Duración: 70 minutos (aproximadamente)
Precio: 32,99 €

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Escrito por: Robert Martínez

Crítica teatral: Cinco horas con Mario, en el teatro Goya.

ImatgeSi tuviera que recordar alguna de las novelas que me hicieron leer en el instituto, mi memoria no podría ir más allá de tres o cuatro títulos, entre ellos El árbol de la ciencia, de Pío Baroja; El misterio de la cripta embrujada, de Eduardo Mendoza; Caperucita en Manhattan, de Carmen Martín Gaite o Cinco horas con Mario, de Miguel Delibes, obra esta última que debido a la peculiaridad de su argumento y a la maestría de su composición ocupa un lugar privilegiado en mi memoria. No podía, pues, dejar pasar la oportunidad de acudir al estreno en el teatro Goya de la versión teatral de la novela, dirigida por Josefina Molina e interpretada por Natalia Millán.

Lo primero que me veo obligado a comentar es el cambio en el reparto que ha sufrido la representación. Si desde hacía 25 años el papel había sido interpretado por Lola Herrera, su edad, acumulada de forma natural a lo largo de la vida, la ha instado a ceder su lugar a Natalia Millán, que se ha hecho con un papel conocido por muchos y caracterizado por una luz escénica propia.

Cinco horas con Mario nos traslada a la España de la década de los años 60. Carmen Sotillo, a los 44 años de edad, acaba de perder a Mario, su marido, de forma inesperada. Tras el velatorio Carmen decide mantener una última e íntima conversación con él, un monólogo-diálogo en el que asomarán sus ideas, sus anhelos y sueños no alcanzados, sus reproches y sus secretos. Serán las últimas horas que Carmen pasará con Mario y su oportunidad para despedir a su marido.

8No hace falta, creo yo, hablar del texto y de su autor, Miguel Delibes, un referente donde los haya de la literatura española del siglo XX. De lo que sí que hace falta hablar es de la luciente actuación de Natalia Millán y de la fiel adaptación de la obra. Millán le da al espectáculo un grado de naturalidad, credibilidad y familiaridad que sabe captar la atención del público. Su interpretación da vida al texto y nos acerca a la experiencia vital de una joven viuda española en los años 60 y a sus reflexiones sobre la política y la sociedad del momento, el matrimonio o las responsabilidades familiares. Todo ese tipo de cavilaciones que surgen en los momentos de intimidad de nuestro ser en los que hablamos con nosotros mismos y en los que no cabe lugar para la mentira ni la adulteración. Así pues la obra se convierte en una introspección en la que conoceremos todo acerca de Carmen, mucho sobre su marido y bastante de lo relativo a la sociedad de la que formaron parte, de un pasado que poco a poco ha ido desvaneciéndose para dar lugar al presente en el que habitamos nosotros.

Josefina Molina nos presenta una inmejorable adaptación de la novela de Delibes, no por otra el autor participó en su momento en la misma. De esta forma nos parecerá estar realmente en un velatorio, o más concretamente en las últimas horas de vela íntima del difunto, y seremos testigos de la trascendental conversación que la protagonista nunca pudo mantener con su marido. Una propuesta que representa un acierto en muchos aspectos, si bien el ritmo, debido a lo estático de la composición, puede hacer resentir el desarrollo de la obra.

La adaptación de la novela de Delibes, que estará en cartelera hasta el próximo 11 de octubre, es una excelente ocasión para revivir un clásico de los de antes, aquellos que no necesitan de ostentosos abalorios para llegar al público y que se dirige a él de forma natural, apelando a ese paño de emociones que todos llevamos dentro y a unos sentimientos que, quien más o quien menos, todos compartimos ante la pérdida de un ser querido.

Cinco horas con Mario” se representa en el Teatre Goya del 4 de septiembre al 11 de octubre de 2013.

Autor: Miguel Delibes
Adaptación: Miguel Delibes, Josefina Molina y José Sámano
Dirección: Josefina Molina
Reparto: Natalia Millán
Escenografía: Rafael Palmero
Iluminación: Francisco Leal
Música: Luis Eduardo Aute
Producción: Sabre Producciones

Horarios, precios y descuentos: ver web teatro
Duración: 1 hora y 30 minutos (sin entreacto)
Idioma: castellano