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Crítica literaria: Cincuenta sombras de Grey, E. L. James, ed. Grijalbo.

El mundo editorial, ese que une a autores, editoriales y lectores, está subyugado en gran medida en la actualidad por la literatura de género, ya sea la policíaca, la histórica, la fantástica, o la romántica, por no hablar de los fenómenos literarios juveniles tipo Harry Potter o la saga Crepúsculo, a los que podríamos sumar las sagas Juego de Tronos o Los juegos del hambre, los cuales están batiendo record de ventas a lo largo y ancho del planeta.

Pues bien, parece que ahora los estantes y las mesas de novedades de las librerías tendrán que dejar espacio a otro género literario, el erótico, que parece que se puede convertir en otra máquina de hacer dinero con el papel escrito. Y la obra que ha abierto la veda no es otra que Cincuenta sombras de Grey, de E. L. James, la primera entrega de una trilogía que la editorial Grijalbo ha puesto a la venta en España entre los meses de junio y julio de este mismo año. Tres novelas que por el estruendo mediático que su publicación ha generado y por los listados de libros más vendidos, parece que va a ser uno de los fenómenos literario del año, al menos en España.

El argumento se podría describir como una moderno y urbano relato de hadas, aunque en el caso de esta trilogía, el príncipe se ha substituido por un atractivo y sombrío millonario americano, y la cenicienta está encarnada por una joven recién titulada a la que el azar (que no la suerte) le abre las puertas de la vida adulta y del placer sexual.

Cincuenta sombras de Grey, nos es narrada en primera persona por Anastasia Steele, una estudiante de literatura inglesa. Como favor a Kate, su mejor amiga, compañera de piso y redactora de la revista de la facultad, accede a hacerle una entrevista a Christian Grey, uno de los hombres más ricos de Estados Unidos, un joven apuesto y triunfador que dirige uno de los holdings empresariales más poderosos del país y es el principal mecenas de la Universidad.

El encuentro entre ambos y la atracción resultante de la entrevista harán que Grey quede cautivado por la sensualidad, la frescura y el carácter de Anastasia, y se inicie una relación sentimental entre ellos. El mundo inocente y enamoradizo de Anastasia se romperá al descubrir que Christian esconde una cara oscura y sombría, unas inclinaciones sexuales dominadas por el sadismo y la sumisión. Grey intentará introducir a Anastasia en su realidad sexual y afectiva, mientras ella intentará averiguar el porqué de los gustos y la forma de ser de Christian. Todo un descenso a los infiernos en el que el sexo «duro», el castigo y las carencias afectivas serán las protagonistas.

Cincuenta sombras de Grey, como les decía, podría considerarse una actualización «sui generis» de un clásico cuento de hadas. Algo como una fábula urbana en la que se potencian algunos de sus elementos más sórdidos. Pero no se asusten… La novela, y la trilogía por extensión si sigue el camino marcado por la primera entrega, está dirigida a un público amplio. No por otra se ha considerado una novela para las amas de casa, para aquellas mujeres que buscan emociones fuertes que las hagan salir de la monotonía de la rutina diaria. Y la novela lo consigue, además de narrar algunas escenas que disparan, sin duda, la libido de aquel o aquella que la lea. Les comento…

E. L. James, ha cocinado, si me permiten que utilice esta metáfora, una novela que incluye algunos de los elementos de las fábulas amorosas de siempre: el príncipe maravillosos y atractivo que se enamora de la joven servicial e inocente, y normalmente con pocos recursos, a la que brinda la oportunidad de vivir una vida de ensueño. Si bien James nos propone un mundo más que de cuento, de pesadilla, en lo que respecta a la afectividad y la sexualidad de sus protagonistas. La imagen del atractivo y afortunado príncipe se nos resquebrajará muy pronto cuando conozcamos, al mismo tiempo que lo hace Anastasia, las tendencias sexuales de Grey, dominadas por el sadismo, la sumisión y la violencia (controlada, claro está), y su incapacidad de mantener una relación «normal» con la chica a la que quiere. Todo ello se potencia con la inocencia sexual y las dudas de Anastasia, que no ha mantenido aún una relación amorosa con ningún chico, lo que hace más extrema la diferencia entre los dos.

La autora, E. L. James.

La trama de la novela se centrará, pues, en la relación que establecen ambos, que nos será narrada en primera persona y en presente, desde el punto de vista de Anastasia. Sus temores a ser arrastrada al mundo sombrío y violento de Grey, a esas cincuenta sombras a las que hace referencia el título, y su reacción ante las apetencias y necesidades sexuales de Christian. Un miedo que se opone, sin embargo, a la pasión y la atracción que siente Anastasia por él. Una encrucijada sentimental y, desde luego, sexual ante la que Anastasia tendrá que decidirse: el mundo oscuro y sumiso de Grey o la rutina diaria de su vida antes de conocerle.

La novela, como no podría ser de otra forma debido a su temática, está repleta no solo de las reflexiones y las dudas de Anastasia, sino también de escenas de sexo «duro» y dominación, si bien descritas desde el orden y la compostura que un best-seller requiere. No se vayan a pensar que Cincuenta sombras de Grey es una novela pornográfica, ni mucho menos, pero si les aseguro que los latidos de su corazón y su tensión sanguínea se alterarán con la lectura del libro, gracias a la capacidad imaginativa (o eso espero!!) y descriptiva de James. Si bien, algo destacable es la brevedad de la mayoría de las escenas «más subidas de tono» de la novela, algo que a mí, personalmente, me sorprendió.

Otro de los elementos interesantes de la novela es el carácter perfeccionista, obsesivo y controlador que la autora concede a Christian Grey, uno de los elementos que, por cierto, más irritarán y fastidiarán a Anastasia, pero que al mismo tiempo permitirán algunos de los diálogos y reflexiones más interesantes de la novela, algo en lo que sí que se esmera James, hasta el punto de que en algún momento pueden llegar a ser algo repetitivos, como lo son las continuas dudas que todos tenemos en relación a aquellos problemas que nos preocupan a diario. Algo a destacar también son los «personajes internos» que ayudan a Anastasia a tomar sus más difíciles decisiones. Todo un acierto…

Cincuenta sombras de Grey es una novela de pocos personajes, dos principales Christian y Anastasia, y algunos pocos más de secundarios, y como les decía, se centra mucho en la relación que mantienen ambos, ya sea tanto en vivo como a distancia, a través de todos los chismes «de control» con los que Grey regalará a su novia-sumisa. Son interesantes las conversaciones que ambos mantienen a través de correo electrónico, y que nos muestran como las nuevas tecnologías también permean la literatura escrita en papel.

Pero en fin, Cincuenta sombras de Grey no es más que un acicate, una propuesta atrevida y erótica (que no pornográfica, al menos para mi gusto) para un público amplio (de amas de casa y de no amas de casa) que nos permitirá estimular un tanto las acaloradas, y por qué no, sensuales noches de veranos, en las que la excitación visual y la imaginación más calenturienta invaden nuestros sentidos, estímulos éstos que son transmitidos a nuestro cerebro y nos fuerzan a pensar, a imaginar y por qué no, a hacer, «cosas» que no acostumbramos a hacer. Y por qué no, a leer Cincuenta sombras de Grey.

Título: Cincuenta sombras de Grey (Trilogía Cincuenta sombras 1)
Autora:
E.L. James
Editorial: GRIJALBO
Colección: Ficción
Fecha publicación: junio de 2012
Formato: Tapa blanda con solapa / 151 X 230 mm
Número de páginas: 544
ISBN: 9788425348839
Temática: Novela romántica y femenina
Precio: 17,90 €

Más información:

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Compra en Amazon: Trilogía Cincuenta sombras: Cincuenta sombras de Grey

Escrito por Jorge Pisa Sánchez

Novedades editoriales: Duelo en Chinatown y El enano, de William C. Gordon, ed. Debolsillo

La editorial Debolsillo publica dos de las obras de William C. Gordon, el autor que se ha convertido en un referente del género policiaco actual. Dos novelas de corte clásico ambientadas en la ciudad de san Francisco que nos presentan al aspirante a periodista e investigador Samuel Hilton.

Duelo en Chinatown.

Tráfico de arte, altos ejecutivos, homicidios y femmes fatales transitan por las páginas de esta novela ambientada en uno de los barrios más seductores y misteriosos de San Francisco.

Cuando un presunto millonario aparece muerto en San Francisco, Samuel Hamilton, vendedor de anuncios en un periódico local y aspirante a reportero, decide investigar por su cuenta. Aparentemente, el hombre ha sido atropellado por un autobús, pero algo no encaja en la versión oficial de los hechos. Con la ayuda de su amiga Melba, Samuel comenzará a desentrañar una trama que lo llevará a una tienda en Chinatown donde el señor Song guarda el dinero y los documentos importantes de muchos de sus vecinos en vasijas de porcelana.

Título: Duelo en China Town
Autor: William C. Gordon
Sello: DEBOLSILLO
Colección: BEST SELLER
Fecha publicación: julio de 2012
Formato: bolsillo / 125 x 190 mm
Nº de páginas: 256
ISBN: 9788499895963
Temática: Novela
Rango edad: Adultos
Precio: 8,95 €

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El enano.

Con una prosa tan realista como evocadora, Gordon nos ofrece un absorbente relato de intriga y suspense ambientado en las entrañas de las comunidades beatnik y gay del San Francisco de los años 60.

En la Bahía de San Francisco, el perro de Melba, ha encontrado un pedazo de muslo humano envuelto en un costal con la letra M inscrita en él. Con la ayuda del inspector Bernardi, Hamilton relaciona el hallazgo con la desaparición de un muchacho de origen mexicano. En el proceso de encontrar un sentido al misterio, Hamilton se topa con un personaje despreciable y patético, el enano pervertido Dusty Schwartz, y con su socia dominatrix, quienes predican en una secta. Sin embargo, no son los únicos sospechosos. Hay una caterva de abogados, burócratas y policías que podrían encajar perfectamente en el perfil del asesino

Título: El enano
Autor: William C. Gordon
Sello: DEBOLSILLO
Colección: BEST SELLER
Fecha publicación: julio de 2012
Formato: bolsillo / 125 X 190 mm /
Nº de páginas: 288
ISBN: 9788499895970
Temática: Novela negra y de suspense
Precio: 8,95 €

Crítica literaria: Tiberio, la amarga herencia, de Vicente Scarpellini, Plataforma editorial.

Como ya he comentado en varias ocasiones en este espacio de crítica literaria, y sin voluntad de hacerme pesado, en el género de la novela histórica ambientada en la Roma clásica, el período julio-claudio, esto es, la primera dinastía imperial, se lleva la palma en lo relativo a la elección por parte de los autores del periodo histórico en el que se ambientan sus tramas. Por eso, muchas de las veces las novedades «tienden a ser repetitivas»: Otra vez Julio César, otra vez Augusto, otra vez Nerón

En el caso de la novela que reseño hoy, Tiberio, la amarga herencia, de Vicente Scarpellini, las cosas son un poco diferentes, y déjenme que me explique. Sí, de acuerdo, Tiberio es un emperador julio-claudio y no uno de los poco conocidos, si es que hay alguno que lo sea, pero su personalidad, la herencia que recibió (no olvidemos que fue el sucesor de Augusto, el creador del sistema de gobierno imperial que se mantuvo en pie en Roma alrededor de 500 años), y la política que llevó a cabo hacen de él un personaje histórico de relieve que ya interesó al científico y médico español Gregorio Marañón, que le dedicó el estudio Tiberio, Historia de un resentimiento publicado en el año 1939.

Pues bien, me pareció una idea interesante leer y reseñar en Culturalia la novela que publicó Scarpellini, el año pasado (2011) en Plataforma editorial, y ver como trataba a este emperador el género novelesco en la actualidad, cuando poseemos más información sobre el personaje y su estudio nos presenta una imagen más definida.

La novela no solo no me decepcionó sino que me sorprendió positivamente. Y la primera sorpresa fue su estructura interna. Uno suponía que el texto se organizaría, como en muchas otras obras del género, a partir de la narración de un anciano Tiberio, o de algún amigo o familiar cercano a él que rememorara la vida y las gestas del personaje. Pero no, Tiberio, la amarga herencia, está estructurada entorno a la visión de varios personajes: la del propio Tiberio claro está, cuyas reflexiones dan inicio a la novela; la de Vipsania Agripina, su primera esposa e hija de Marco Vipsanio Agripa, general capaz y fiel amigo de Augusto; Julia, su segunda mujer e hija del propio Augusto; y Livia, su madre y esposa, también, de Augusto (como ven todo queda en familia). De esta forma la novela desarrolla una visión de Tiberio variada y desde diversos ángulos, principalmente femeninos, de las mujeres que compartieron, de una forma u otra, la vida con él.

Unas visiones que contrastan, a veces, con la imagen histórica que de ellas tenemos, sobre todo en el caso de Vipsania, su primera esposa y a la que Tiberio amó profundamente, tanto que la obligación por parte de Augusto/Livia de que se divorciara de ella para casarse con Julia recientemente enviudada, con el objetivo de asegurar la descendencia de los julios, no hizo más que oscurecer un espíritu ya de por sí sombrío y que despreciaba la inhumanidad y el servilismo propio de las altas esferas del poder romano.

Scarpellini se sumerge pues en la época de la Roma clásica y nos presenta, sin pelos en la lengua, la realidad de un época y un contexto, que por muy fastuoso que nos parezca, en muchas ocasiones no dejaba de ser otra cosa que un sumidero político en el que los intereses y los beneficios personales primaban las más de las veces por encima de todo lo demás (¿les recuerda esto algo de la situación de crisis actual?). El autor no pretende, por otro lado, recorrer novelísticamente toda la vida del emperador, sino que, como en una carrera de relevos, cada uno de los testimonios nos hace avanzar en el conocimiento de su persona y de su forma de pensar, o más bien dicho, de lo que «los otros» creían que era su forma de pensar.

Vicente Scarpellini

Es Tiberio, seguramente, uno de los emperadores más carismático de todo el periodo imperial romano, ya que a su personalidad resentida se suma, como decía anteriormente, un legado, el de Augusto, que sin duda haría empequeñecer y envilecer a cualquier otro. Scarpellini analiza el personaje, en clave novelística, desde su más tierna infancia y nos explica, ya sea desde las propias reflexiones del protagonista o de las mujeres más cercanas a él, la evolución de un carácter y de una forma de actuar a través de las cuales se puede llegar a entender la crueldad en la que acabó su reinado, y por la que ha pasado a la historia. Tiberio ya desde chico aparece como una persona desencantada del poder y consciente de la vileza y la indignidad en la que ha caído la autoridad en Roma. Una personalidad, la de Tiberio, osca y feroz que irá desarrollándose a lo largo de la novela a través de las continuas decepciones que irá sufriendo, debidas, en parte, a la poca consideración política que de él tuvo el propio Augusto, que no lo consideró como un verdadero heredero hasta que los demás aspirantes desaparecieron, hecho éste que queda patente a lo largo de la trama.

Además Tiberio, la amarga herencia, es, y esto es para mí otra grata sorpresa, una novela muy bien escrita, ya que posee algunos párrafos que muestran una auténtica belleza literaria. Es por ello una buena opción para acercarse a la figura, un tanto deslustrada, de un emperador (si bien hay que puntualizar que la novela tan solo cubre sus primeros años de gobierno, no va más allá de la muerte de Augusto, tras la cual Tiberio se convertiría en emperador), y nos permite no solo ver el a veces sórdido día a día de la política imperial sino también la posición y la visión de las mujeres, al menos las de más alta alcurnia, en un mundo que pertenecía a los hombres.

Refrésquense este verano durante los momentos de ocio y de descanso y diríjanse hacia el pasado, hacia la historia de la Roma clásica, de la mano de un autor que demuestra un buen conocimiento de la época y de los personajes históricos sobre los que trata y que, además, nos permite, con un buen estilo literario, gozar de ella y conocer a un personaje, Tiberio, generalmente maltratado por la historia (esa historia basada en los tópicos y los típicos) que se ha cebado, sin duda, en los aspectos más inhumanos y crueles de su gobierno. Una buena propuesta para conocer algo más su personalidad y los engranajes políticos y familiares que marcaron los primeros años del Imperio romano.

Título: Tiberio, la amarga herencia
Autor: Vicente Scarpellini Marichalar
Editorial: Plataforma editorial
Colección: Histórica
Formato: Rústica con solapas
ISBN: 978-84-15115-76-2
Páginas: 306
Precio: 19.00 €

Escrito por Jorge Pisa Sánchez

Nueva publicación: El Agente Protegido, de James Nava, ed. Sniper Books.

Otra propuesta veraniega que os hacemos desde blog Culturalia, la novela El Agente Protegido, de James Nava, una trama que combina thriller político, ecología, misterio, aventuras y romance.

David Crow es un solitario vaquero que ha llegado recientemente a un pequeño e idílico pueblo cerca de las Montañas Rocosas para empezar una nueva vida, pero surge una amenaza letal. Nadie sospecha que en realidad se trata de un agente de la CIA sobre el que pesa una fatwa. Perseguido por terroristas islámicos dispuestos a cumplirla, ingresa en el Programa de Protección de Agentes, y aunque intenta pasar desapercibido es descubierto pronto.
La CIA decide utilizarle entonces como señuelo para capturar a los terroristas, pero David sabe que ese plan puede ser aún más peligroso y que solo le queda hacer frente a sus enemigos para defender su vida. El pasado que acecha como una sombra se cierne sobre él y la única esperanza de futuro que le queda.

Toda la obra se convierte en un claro homenaje a la cultura western, pero desde un planteamiento argumental totalmente vigente que entronca con la actualidad que vivimos, convirtiéndolo de hecho en un thriller de acción.

La narración refleja la lucha contra el terrorismo yihadista y la supervivencia de un  agente de la CIA en un entorno fascinante: el Oeste norteamericano; de forma que personajes y situaciones evocan los escenarios naturales de la cultura tradicional estadounidense, los que conectan directamente con sus raíces.

Es una novela intensa, basada en algunos hechos reales, que plasma un aspecto poco conocido de la actual guerra antiterrorista contra Al Qaeda: la persecución de agentes federales estadounidenses por parte de células yihadistas y cómo esto afecta a la seguridad nacional de Estados Unidos.

Quien se asome a esta novela encontrará la acción y suspense de un thriller político actual, pudiendo conocer de primera mano una operación de la CIA, pero también la aventura del paisaje del Oeste norteamericano, con todos sus elementos, y de unos personajes que encajan en la cultura western de hoy día.

El lector podrá encontrar alta tecnología e intrigas al más alto nivel, pero también la simplicidad de un caballo al galope y de la vida al aire libre. Y alguna que otra sorpresa. Todo ello en una novela que puede ser leída con facilidad y rapidez, conservando la tradición de la literatura western y de aventuras, pero sin perder intensidad y emoción actuales.

Título: El agente protegido
Autor: James Nava
Editorial: Sniper Books
ISBN: 9788493887100
Nº de páginas: 237 págs.
Encuadernación: Tapa blanda
Año edición: 2011
Precio: 18.95 €

Se pueden hacer pedidos en librerías o directamente a: info@sniperbooks.us

Más información en:
http://www.jamesnava.com/novelas/
http://www.jamesnava.com/2011/06/04/el-agente-protegido-de-james-nava/
http://www.jamesnava.com/2011/06/13/el-agente-protegido-comentarios-de-lectores/

Página de fans de James Nava en Facebook:
http://www.facebook.com/pages/James-Nava/292372160290

Entrevista: Toni Hill, escritor que presenta su segunda novela, Los buenos suicidas.

A mediados de 2011 aparecía en nuestras librerías El verano de los juguetes muertos, la primera novela protagonizada por el inspector Héctor Salgado que, a su vez, significaba el debut como escritor del barcelonés Toni Hill, una historia policíaca que obtuvo una excelente acogida entre los seguidores del género. Apenas un año después Hill publica la continuación del caso (Los buenos suicidas), y esa fue la excusa perfecta para que Culturalia se citara con él y hablar, así, de sus dos novelas, de los personajes protagonistas, de sus influencias, de la posibilidad de convertir a Salgado en un personaje televisivo, y, sobre todo, de la literatura de género que tanto le apasiona.

El verano de los juguetes muertos se convirtió en un éxito de crítica y venta, hasta tal punto que el libro será traducido a dieciséis idiomas. ¿Esperabas ese magnífico recibimiento para tu debut?

La verdad es que no. ¿Cómo te lo vas a esperar? Yo escribía la novela en casa, hablé con gente de la editorial y les ofrecí unos capítulos que ellos aceptaron, así que sabía que al menos se iba a publicar. Pero se hacía en Debolsillo y con una primera tirada de 10.000 ejemplares, algo totalmente diferente a lo que fue después. Y no tenía ninguna noticia de que aquello fuera a cambiar hasta que, en la Feria de Torino, la novela se vendió a siete países antes de que saliera aquí. A partir de ese momento, se cambió el plan de márquetin y toda la estrategia prestablecida.

¿Tuviste algún momento de pánico antes de encarar esta segunda novela? ¿Te sientes especialmente presionado por no decepcionar a quienes entusiasmó la primera parte?

Claro, si no, no sería humano. La presión existe, pero más que a la hora de escribir, está en el momento de pensar una trama; tenía clara la continuación de los personajes principales, pero me preocupaba generar otra historia que fuera distinta de la primera y, a la vez, suficientemente atractiva para quienes les gustó El verano de los juguetes muertos. A la hora de escribir me planteé una estructura diferente, pensé en hacer algo distinto pero que interesara al mismo grupo de gente, cambiar todo lo posible sin romper las reglas del género. Pero, claro, hay presión. De todas maneras, lo mejor para superarla es escribir: si te paralizas y no haces nada, entonces ni avanzas ni hay libro. Básicamente, la máxima presión estaba en que los editores extranjeros habían comprado las dos novelas, así que esperaban la segunda para saber si el éxito de la primera había sido casualidad o no.

El título de la novela, Los buenos suicidas, es un gran acierto, a pesar de que Salgado no crea que existan buenos y malos suicidas. ¿A qué responde ese título?

El título es casi irónico. Pensé que “buenos suicidas”, igual que “juguetes muertos”, implicaba jugar con dos conceptos opuestos, una idea que me gustó, así que propuse ese título y, después de darle mil vueltas, fue el que se quedó.

El protagonista afirma que hay bastantes más suicidas de lo que se publica en los medios. ¿Crees que el suicidio sigue siendo un tema tabú en la sociedad actual?

Es un tabú asumido. De hecho, un suicidio tampoco es exactamente una noticia, pero lo cierto es que no hay estadísticas, no se contabilizan, muchos se encubren, parece que si hay noticias de estas, la gente que quiere hacerlo se ve acompañada, posiblemente la idea de suicidios genere más suicidios; por eso, para evitar males mayores, quizás exista ese pacto de silencio.

Los sospechosos de Los buenos suicidas trabajan en los Laboratorios Alemany, una empresa especializada en la producción de cosméticos. Supongo que lugares en los que, día tras día, comparten sus horas personas tan dispares como los trabajadores de cualquier gran empresa son una mina para un escritor de novelas de misterio, ¿no crees?

Es una mina para un escritor de cualquier género, lo que sucede es que se utiliza muy poco, salvo que sean empresas algo diabólicas, como la de La tapadera, de John Grisham. Se utilizan poco porque al mismo tiempo hay que hablar de una serie de temas que yo aquí evité como pude: si hablas de ellos debes hablar de su trabajo, y las reuniones de márquetin son poco literarias. Es un ambiente casi claustrofóbico, estás obligado a volver allí todos los días, a relacionarte con personas con las que en principio no tienes nada en común; es una multitud de gente metida en un mismo lugar, con las presiones lógicas del trabajo a las que hay que sumar los conflictos que tengan entre ellos. Por eso es un material que da mucho juego.

En esta novela hay algunas referencias a la crisis que vivimos actualmente. ¿Es imposible abstraerse de una situación tan crítica como esta, incluso a la hora de escribir ficción? ¿Piensas que esas pinceladas sitúan a los protagonistas en un mundo real, y no de espaldas a la actualidad?

Sí, en este caso sería imposible porque mi intención es que la gente se identifique con los personajes. La novela pasa a principios del 2011, cuando estábamos con aquello de los “brotes verdes” que esperábamos que crecieran; ahora la crisis es mucho peor de lo que era en ese momento, por lo que debía abstraerme de las últimas noticias y recordar cuando la gente no estaba tan preocupada como ahora. Al mismo tiempo, yo quiero que la gente se identifique con los personajes, que piensen que Sílvia se parece a un familiar, o que ese compañero de trabajo es tan raro como Manel. De ahí que estos personajes se comuniquen como lo hacemos actualmente, esa gente no es tan distinta, llevados a un extremo, a la que conocemos; así, que Amanda se vaya a Luz de Gas a tomar una copa me parece algo natural por su estatus. Por eso intento poner referencias sin excederme, para no caer en un costumbrismo caduco que no aporta demasiado.

Héctor Salgado es un inspector de los Mossos d’Esquadra originario de Argentina. ¿Por qué escogiste a alguien que no ha nacido aquí para protagonizar tus novelas? ¿Fue una elección casual?

Fue casual que fuera argentino, pero no que fuera extranjero. Alguien de aquí no me acababa de convencer, así que, como he vivido un tiempo en Buenos Aires, pensé en hacerlo argentino, hay muchos en Barcelona desde hace tiempo, y de esta manera si tengo que hacer alguna referencia a cualquier calle de allí, la puedo hacer con conocimiento. Además, la idiosincrasia argentina tiene mucho que ver con la de Salgado, medio melancólico, medio irónico.

Portada de El verano de los juguetes muertos

Salgado se aleja de aquellos policías que merodeaban por los bajos fondos y buscaban consuelo en el alcohol. De hecho, su refugio es el jogging, y su único vicio son los cigarrillos. ¿Es una forma de reflejar la realidad de la profesión y dejar atrás los estereotipos literarios?

Sí, lo del alcohol en la actualidad me parece fuera de lugar. ¿Dejarías que alguien que beba constantemente llevara un arma? Eso está bien para los detectives privados, o en países con altos índices de alcoholismo, pero aquí no; por otra parte, me hacen gracia esos alcohólicos de postal, aquellos que beben y al día siguiente están perfectamente. Además, en El verano de los juguetes muertos parecía que el personaje avanzaba hacia el tópico, pero luego se subvertía: es un policía divorciado, sí, aunque ella lo ha dejado por otra mujer; también tiene tendencia a perder los nervios, pero se preocupa de su hijo y mantiene una relación cariñosa con su casera; hay gente a su alrededor que le quiere, así que tan malo no debe ser. Salgado no bebe, pero tampoco come, se aleja de las novelas mediterráneas que pasan el día comiendo; él no lo hace, y los fans están muy preocupados por su dieta. Sea como sea no me lo imagino cocinando, ni a él ni a Leire, con los horarios actuales es difícil dedicar mucho tiempo a cocinar.

El inspector Salgado encuentra su contrapunto ideal en Leire Castro, una agente de carácter, independiente y resolutiva que en la segunda novela investiga por su cuenta y riesgo el caso de Ruth. ¿Utilizar una mujer como compañera del protagonista ayuda a romper los tópicos machistas?

No, creo que ahora ya es algo habitual, en las parejas chico-chica se establece una especie de tensión sexual que siempre va bien, yo juego con el estereotipo porque ambos son totalmente distintos: Salgado es mucho más melancólico y neurótico que Leire, ella avanza siempre sin caer en flashbacks, mientras que él divaga, tiene otra manera de ser, quizás por la edad (cuarenta y tantos años frente a los casi treinta de Leire), y la forma de ser de ella hace que se centre en la investigación descuidando su embarazo hasta extremos arriesgados. Yo intento explicarlos no solo por cómo son ellos, sino también por cómo les tratan los demás, y está claro que a los dos les aprecian.

La comisaría en la que trabaja Salgado es uno de los escenarios comunes en tus dos novelas. ¿Realizaste algún tipo de trabajo previo de documentación sobre el día a día en una comisaría?

Lo cierto es que no, quizás debería haberlo hecho, pero es dificilísimo. Fui a la comisaria de Lleida, pero todas son iguales. Por otro lado, la realidad no tiene nada que ver con la literatura, en este país todo es distinto a cómo lo imaginamos: los policías no interrogan, lo hacen los agentes judiciales, hay pocos inspectores,… Nosotros tenemos una visión muy americana, y no se ajusta a la realidad de nuestro país, así que tan solo hay que intentar no cometer barbaridades. De todas maneras, tampoco quiero saber si lo que escribo es real, me conformo pensando que es perfectamente verosímil, posiblemente la verdad sería tan poco interesante que no merecería la pena leerla.

La novela anterior queda marcada por la desaparición de Ruth, la ex esposa del inspector, un suceso que en Los buenos suicidas tiene un gran peso. Sin que nos adelantes nada, pero ¿ya sabes cómo se resolverá todo? ¿Lo sabías ya en el mismo momento en que decides que desaparezca, o tu primera idea ha ido evolucionando?

Cuando decidí que Ruth desapareciera, la novela acababa ahí, sin investigación posterior, pero ya había imaginado qué le podría haber pasado. Todo el mundo lo considera una especie de cliffhanger, una puerta abierta para una segunda novela, pero para mí el final tenía sentido, demostrando que el vudú, subestimado en todo momento y que parecía que solo se lo creían las prostitutas nigerianas incultas, podía traspasar la línea y colarse en la vida de dos personajes no creyentes en él; esa era mi única intención cuando escribí el final de El verano de los juguetes muertos. Sin embargo, en la segunda parte no podía obviar esa desaparición. Así que, en efecto, ya sabía qué le había pasado, pero vosotros también lo sabéis, si pensáis un poco (Risas). La escena final de Los buenos suicidas debía terminar sabiendo quién llama a la puerta, y yo no pretendo mentir al lector: si la visita alguien es porque tiene que ver con su desaparición; si no, no lo pondría. El caso de Ruth podría ser una novela por si misma, pero yo lo resuelvo en dos, con el próximo libro se cierra la trilogía y en mi cabeza el final cuadra, es complicado pero encaja. De todas maneras no hay ni una pista falsa, en este momento tenéis el 70 % de la información necesaria, así que no habrá una gran sorpresa, es bastante lógico.

Eres licenciado en psicología y llevas años trabajando en el ámbito editorial. ¿Qué te hizo dar el paso de traductor a autor?

Portada de Los buenos suicidas

Hace años que trabajo en el mundo editorial, soy traductor, también he realizado funciones de corrector, y en todo este tiempo he visto muchos originales, y al final piensas: “Yo también lo sé hacer”. Pasan los años y decides demostrar que puedes hacerlo, así que encontré el momento ideal para dedicarme un tiempo a escribir, con las mañanas libres. Sin embargo, trabajar con gente de la editorial es un arma de doble filo: te harán mucho caso la primera vez pero, según el resultado, no lo harán la siguiente. Por otro lado, yo quería publicar la novela, sin pensar si se vendería o no. Y cuando ya había empezado vi que se me daba bien crear personajes y elaborar diálogos, lo complicado era crear la trama, por eso algunos meses me los pasé pensando en un mundo ficticio y escribiendo de madrugada.

Tengo entendido que eres un gran admirador de la literatura de misterio anglosajona. ¿Hay algún escritor que te haya influido especialmente?

Hay varios, desde que lees a Agatha Crhristie cuando tienes doce años te fijas en sus tramas elaboradas con coherencia, ella reflejaba su época, aunque sus personajes eran poco creíbles. Me gusta mucho Dennis Lehane: Mystic River es una novela que trasciende al género porque tiene todos los elementos de la novela criminal y, al mismo tiempo, un elenco de personajes que funcionaría bien sin el crimen. Otros escritores que me gustan son John Connolly y Michael Connelly. La verdad es que he leído más crimen anglosajón que de cualquier otro sitio, aunque en nuestro país también hay novelas muy buenas, como No llames a casa de Carlos Zanón, o Las niñas perdidas de Cristina Fallarás. Recomiendo especialmente La tristeza del samurái de Víctor del Árbol, a quien conocí en la Semana Negra de Gijón y cuyo libro ha sido premiado en Francia; es una historia ambientada en dos tiempos: los años posteriores a la Guerra Civil y el golpe de estado de Antonio Tejero (1981), dos tramas paralelas que funcionan bien.

Has necesitado tan solo dos libros para consolidarte como un buen especialista de novela policíaca. ¿Te imaginas cambiando de género en el futuro –pasar a novela histórica, de humor, de ciencia-ficción,…– o te sientes tan cómodo con las investigaciones policiales que no te planteas ese cambio?

Sí me imagino cambiando de género, y además pasará. Si cambio voy a eliminar el género, quiero hacer una serie de relatos aunque no se publiquen, escribir algo que empiezas y acabas en una semana, así la obsesión se elimina en pocos días. También me gustaría probar, en algún momento, con la literatura de terror, que parece que aquí está muy mal vista, de la misma manera que lo estaba la novela negra hasta hace apenas cuatro días. Aquí los géneros quedan arrinconados, no sé muy bien por qué, no sé si es por prejuicios, o por conservadurismo…

Tanto en El verano de los juguetes muertos como en Los buenos suicidas se intuye un material excelente para hacer una película. ¿Te lo han propuesto ya?

Pues sí, el proyecto está en fase embrionaria, y será una mini-serie de dos episodios basada en El verano de los juguetes muertos; los derechos están vendidos a Portocabo, pero el problema está en encontrar la financiación. En principio yo tan solo les echaré una mano, les daré mi opinión, pero el guión lo harán ellos. Creo que saldrá adelante, tienen muchas ganas y únicamente falta que las televisiones decidan financiarla. Ya veremos si será una realidad o no…

Los seguidores del inspector Héctor Salgado quedan desamparados al terminar Los buenos suicidas, impacientes, a la espera del próximo caso. ¿Puedes recomendarles alguna novela que te haya gustado especialmente en los últimos tiempos? No importa si es de género policíaco o no.

Sí, puedo recomendar varias: La tristeza del samurái de Víctor del Árbol, Chesil Beach de Ian McEwan, No confíes en nadie de S. J. Watson, por sistema yo recomiendo todo lo que escribe Philip Roth, y también la última de Jo Nesbø, un autor noruego que ahora es la gran sensación en Inglaterra y que próximamente verá cómo Martin Scorsese dirigirá la versión cinematográfica de su novela The Snowman.

No nos faltarán opciones, no.

Título: Los buenos suicidas / Els bons suicides
Autor: Toni Hill
Editorial: Debolsillo
Colección: Best Seller
Páginas: 384 páginas
Fecha de publicación: Junio 2012
ISBN: 9788499896786
Precio: 12,95 €

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Escrito por: Robert Martínez Colomé

Nueva Publicación: Vorágine, de Alexander Drake, Ediciones Irreverentes

Culturalia os presenta Vorágine, la nueva propuesta de la editorial Ediciones Irreverentes, una recopilación de ochenta y cinco relatos cortos surgidos de la mano de Alexander Drake, un itinerario a través del sexo, la violencia y lo tenebroso de la naturaleza humana.

Vorágine (obra ganadora del VII Premio Internacional Vivendia-Villiers de Relato) es una recopilación de ochenta y cinco impactantes y descarnados relatos cortos cuyo objetivo es explorar en el sexo compulsivo, la violencia, la naturaleza humana, el lado más oscuro del subconsciente y las vivencias que oculta la gran ciudad tras la capa de lo políticamente correcto, incluyendo grandes dosis de crítica social corrosiva. Son relatos escritos desde un planteamiento tragicómico y salvaje, desde el punto de vista de quien ha asumido que las buenas palabras de la sociedad son mentira. Con un estilo que se puede considerar influenciado por Bukowski (principalmente), de quien beben sus hombres sin futuro, aunque también por Chuck Palahniuk, Richard Ford y el primer Martin Amis; entre otros autores que han optado por el lado más crudo y visceral de la literatura. Éste es un libro de realismo sucio que juega a fundirse entre el psicoanálisis y la violencia urbana de su entorno. Resulta excitante en su violencia sexual en una primera lectura, pero deja una mueca que no sabemos si es una sonrisa o el rictus de quien ha comprendido el profundo terror de las cosas.

Alexander Drake (San Sebastián, 1974) es el seudónimo bajo el que se oculta el autor de Vorágine. Estudió Psicopedagogía en la Universidad del País Vasco. En 2009 publicó la novela La Transformación y en 2006 publicó el libro de fotografía e investigación Surfers, una visión antropológica de la cultura del surf.

Título: Vorágine
Autor: Alexander Drake
Editorial: Ediciones Irreverentes
Número de páginas: 196
ISBN: 978-84-15353-33-1
Precio: 17 €

Novetat editorial: Tots els noms de Barcelona, de David Izquierdo Salas, editorial Stoker Books.


Arriba a les llibreries catalanes Tots els noms de Barcelona, la primera novel·la de David Izquierdo Salas, una aventura d’intriga històrica que recorre els diferents períodes de la història de Barcelona i algunes de les seves llegendes. Una bona proposta de lectura per a l’estiu i per conèixer la màgia i el misteri que envolta la ciutat comtal.

Hi ha una llegenda centenària que diu que pel subsòl de Barcelona hi passa un riu.
Explica que les seves aigües corren sota els fonaments de la Bàrcino romana, desembocant mar endins.

A finals del 2010 un equip d’historiadors i arqueòlegs del museu d’història troben indicis de l’existència d’aquest riu secret i se submergeixen en les catacumbes de la ciutat antiga per trobar-lo.
El que descobreixen, però, resulta ser transcendental pel passat, el present i el futur dels habitants de la metròpoli mediterrània.

Tots els noms de Barcelona és un viatge pel misteri, la llegenda i la història de la ciutat. Cada nom és una època, i cada època batega plena dels noms dels seus protagonistes. Barkeno, Bàrcino, Madinat Barshiluna, Barchinona i, finalment, la Barcelona dels nostres dies.

Una llegenda que esdevindrà la font de la immortalitat i que farà descobrir al lector la vida quotidiana, les olors i fins i tot el tacte de cada pedra, cada racó i cada habitant d’una ciutat eterna.

David Izquierdo Salas (Barcelona, 1978) és llicenciat en periodisme i des de fa més d’una dècada  treballa als informatius de TV3, Televisió de Catalunya. Ha treballat també a la ràdio, com a guionista i locutor, i compagina la seva feina de periodista amb la d’escriptor. Tots els noms de Barcelona és la primera de les seves novel·les que surt a la llum pública.

Per tots aquells que gaudiu de la història, dels espais i de les llegendes de la ciutat de Barcelona, l’editorial Stoker Books està preparant un servei de visites guiades per conèixer més a fons les localitzacions on s’ambienta la novel•la.

Per obtindre informació del llocs de venda del llibre i més dades sobre la novel·la, dirigeix-te a:

http://www.totselsnomsdebarcelona.com/
http://www.facebook.com/totselsnomsdebarcelona
http://totselsnomsdebarcelona.blogspot.com.es/

Títol: Tots els noms de Barcelona
Autor: David Izquierdo Salas
Editorial: Stoker Books
Pàgines: 640
Any d’edició: 2012
Idioma: català
Format: tapa dura
ISBN: 978-84-939941-0-5
Preu: 25,85 €

Crítica literaria: El Hospital de la transfiguración. Stanislaw Lem, editorial Impedimenta.

Es siempre difícil iniciar la crítica de un libro, y más si es uno tan atípico a la producción del autor que lo escribe o a la imagen que de él tenemos. Y más, todavía, si este autor es Stanislaw Lem y nos ofrece una locuaz e inquietante visión del mundo y de las realidades que lo componen.

Mucho de todo esto lo posee El hospital de la transfiguración, una obra cuyo ritmo tranquilo permite al lector emprender un recorrido por los infiernos, y más concretamente por aquellos situados en el interior de un sanatorio mental (el que da nombre a la novela) en la Polonia invadida por las fuerzas nazis.

El hospital de la transfiguración nos propone un viaje en el tiempo, y no al futuro, como es habitual en Lem, sino al pasado, a sus primeros escarceos como autor y en la historia de su país, Polonia. La novela se inicia con el trayecto en tren que Stefan Trzyniecki, joven médico recién licenciado, realiza para acudir al entierro de un familiar en su pueblo natal. Una situación incómoda y extraña que le hace sentir fuera de lugar. Aún así, y tras celebrarse la ceremonia, Stefan se reencuentra con un antiguo compañero de estudios que le ofrece trabajo en el sanatorio mental de Bierzyniec. Stefan, algo desubicado, acepta la propuesta de su amigo en un momento, poco más allá del año 39, en el que Polonia ha sido invadida por el ejército alemán y el infierno de la Segunda Guerra Mundial ha iniciado su desbordamiento por el viejo continente, y en breve por todo el mundo.

Stefan inicia su trabajo en el sanatorio en el que descubrirá tanto a los enfermos como a los doctores especialistas y los métodos que allí utilizan, todo un catálogo de tratamientos y procedimientos que, en algunos casos, rayan la irracionalidad e incluso la brutalida. No se olviden, empero, que la novela nos sitúa en la primera mitad del siglo XX.

La transfiguración a la que hace referencia el título de la obra se puede referenciar a diversas realidades: el traspaso de la cordura a la locura, estados mentales y espirituales que, como veremos, no están excesivamente alejados; la transfiguración del protagonista marcada por el conocimiento de la realidad; la transformación del mundo y la degradación política y militar que comportó el último gran enfrentamiento mundial…

Lem nos presenta un fresco histórico de la época donde se permite, ya en una forma embrionaria y que daría grandes resultados en el futuro, reflexionar sobre el hombre y la bestia, si bien es difícil, a veces, diferenciar quién es quién. En este lienzo su protagonista se transfigurará (y nosotros de su mano) al conocer la esencia de la humanidad. En algunos casos son terribles las condiciones y las técnicas médicas que, de tanto en tanto, el autor nos detalla y el comportamiento de algunos doctores que se preocupan más de su propio avance profesional que de los mismos enfermos. A la par veremos como la locura es, a veces, una defensa ante la crueldad y la pobreza en una época en la que la vileza y la inhumanidad se extendían peligrosamente.

Lem nos narra su historia, sin embargo, con una gran naturalidad y frescura, propia solo de una mano (joven) que en el futuro dominaría la técnica literaria como un domador domina a una fiera en el circo. Su sencilla narración del día a día en el sanatorio y de la actividad médica se complementa con la descripción de los internos y de sus situaciones y desvaríos. Aunque Lem no se centra en los detalles ominosos sino que lo que le importa es la esencia del hombre, del loco encerrado y del loco que no lo está. Le interesan las personas, las situaciones, y el devenir del hospital y de una realidad que poco a poco se iría consumiendo en la hoguera de la historia.

El mundo externo al hospital también estará presente en la relación que mantendrá Stefan con los partisanos polacos o en el capítulo final en el que la locura nazi y su obsesión por la perfección aria afectará de forma catastrófica a la actividad del sanatorio. Si bien este último capítulo queda algo alejado de la línea general del libro, que nos muestra un componente algo más reflexivo y humanista.

Uno de los aspectos más interesantes de la novela es la relación que Stefan establece con uno de los internos del hospital, el poeta Sekulowski, que como alma pensadora, reflexiva y creadora, está internada en el centro, uno no sabe bien si por el miedo que todas las sociedades sienten por lo extraño o por la locura propia de la poesía y el pensamiento. La relación entre Stefan y Sekulowski prefiguran, sin duda, los grandes debates morales, históricos y científicos que Lem desarrollará en novelas posteriores y que lo llevan a reflexionar sobre los límites del hombre a la hora de comprenderse a sí mismo y de entender el mundo y nos permite ser conscientes de su escepticismo sobre el presente (para nosotros el pasado) y el futuro de la humanidad.

Sin duda El hospital de la transfiguración deja notar, también, las grandes presiones que sufrió el autor durante su redacción, ya que no olvidemos que fue escrito en el año 1948 bajo la férrea censura comunista soviética instalada en el bloque oriental europeo tras la derrota del nazismo, si bien no fue publicada hasta el año 1956 y después de haber sufrido varias reescrituras.

Aún así, El hospital de la transfiguración representa un buen ejemplo de lo que Lem puede transmitir a través de los manchones de tinta negra que ensucian el fondo blanco de las hojas de sus libros y nos permite reflexionar sobre el mundo y sobre lo humano, y sobre la especial e intrínseca relación que existe entre ambos elementos que se dan forma mutuamente en una relación inquebrantable y orgánica.

El Hospital de la transfiguración es un viaje, el que iniciamos con el protagonista en su trayecto en tren al entierro familiar, y que proseguiremos a través de un mundo rasgado por la barbarie, la de la medicina, la de la locura, la de la guerra y la de la aniquilación, para que nos hagamos las preguntas ¿Quién está más loco? ¿Qué nos ha llevado a la locura? y la más importante aún y la que más miedo nos puede provocar ¿Hemos dejado atrás la locura del siglo XX, sin duda alguna la centuria más salvaje y monstruosa de la historia humana, o está latente en cada uno de nosotros, esperando tan solo a que las condiciones sean las adecuadas para que su fuerza destructiva y creadora a la vez aflore de nuevo? A eso, sin duda, tendrán que responder ustedes mismos, aunque para hacerlo dispondrán de la guía que les proporcionará la maestría de Lem y el acierto de la editorial Impedimenta, que, sin duda ha hecho blanco en la diana a la hora de traducir por primera vez al castellano la que se considera la primera obra literaria del autor. Todo un acierto…

Título: El hospital de la transfiguración
Autor: Stanislaw Lem
Traducción: Joanna Bardzinska
Año de publicación: 2008
ISBN: 978-84-935927-6-9
Encuadernación: Rústica
Formato: 13 x 20 cm
Páginas: 331
Precio: 21,95 €

Escrito por: Jorge Pisa Sánchez

Publicació: Barcelona és bona si la música sona!, de Miguel Amorós i Xavier Torres-Bacchetta

En els darrers anys, Barcelona s’ha convertit en un referent per als músics d’arreu del món; bandes d’estils musicals molt diferents entre elles han fet, d’aquesta ciutat, el seu refugi ideal, el lloc perfecte per a desenvolupar les seves carreres. Així ho ha vist Miguel Amorós, un periodista que ha investigat durant tres anys els protagonistes de l’escena musical de Barcelona, i el resultat d’aquest treball és Barcelona és bona si la música sona! (Satélite K), un volum en què els músics més representatius de la ciutat comparteixen espai amb d’altres menys coneguts, un total de vuitanta grups que han estat immortalitzats pel fotògraf Xavier Torres-Bacchetta en els que ells consideren els escenaris més emblemàtics de Barcelona.

Macaco fotografiat a la Barceloneta

D’aquesta manera, Miguel Amorós presenta un excel·lent mapa per a conèixer les diferents músiques que es realitzen a Barcelona. El llibre mostra una ciutat cosmopolita on conviuen els barcelonins de tota la vida amb intèrprets vinguts d’arreu del món, i en què comparteixen escenari estils com la rumba catalana, l’ska, el funk, el flamenc, el jazz, el blues, el reggae, el pop, el rock,… A més, els protagonistes de Barcelona és bona si la música sona! aprofiten les pàgines del volum per a criticar algunes de les decisions, relacionades amb la música, que els polítics han portat a terme en els darrers anys, com la persecució a què són sotmesos els músics de carrer o la quantitat de locals que oferien música en directe i que han hagut de tancar; així, els Bloque 53 afirmen que “la ciutat va minvant musicalment a poc a poc”, mentre Macaco enyora quan “abans al carrer muntàvem amplis i micros i ens posàvem a tocar” sense donar explicacions.

Manolo García fotografiat a la vinateria La Pineda

A Barcelona és bona si la música sona! trobarem músics tan coneguts com Manolo García, fotografiat a la vinateria La Pineda (“Llocs com aquest són un parèntesi en el món modern”), Estopa davant els “blocs verds” de Cornellà (“Som un producte del que hem viscut i on ho hem viscut”), Muchachito parla de la seva vinculació amb el restaurant Xemei, els Gertrudis ens mostren el terrat on van gravar el seu tercer disc, Sicus CarbonellSabor de Gràcia– parla a la plaça de Rius i Taulet (“Barcelona és gitana i rumbera, com va dir Peret”),… Però també podrem descobrir bandes com Fufü-Ai, fotografiats al barri del Raval (“Des de fora, Barcelona és molt atractiva, però des de dins no és tan bonica com sembla: cada vegada es viu més per als turistes”), Daniel Higiénico es fotografia al Llantiol, Shiva Sound ho fa al barri del Born (“Barcelona és una ciutat que està en una mutació constant”), Tonino Carotone es sincera al bar Bidasoa,…

Títol: Barcelona és bona si la música sona!
Autors: Miguel Amorós i Xavier Torres-Bacchetta
Editorial: Satélite K
Pàgines: 180 pàgines
Data de publicació: Maig 2012
ISBN: 9788461580927
Preu: 21,95 €

Crítica literaria: Los buenos suicidas, de Toni Hill

Hace unos meses nos hacíamos eco del primer caso de Héctor Salgado, un inspector de los Mossos d’Esquadra que, de la mano del escritor Toni Hill (Barcelona, 1966), debutaba con El verano de los juguetes muertos, una novela policíaca que se convirtió en una de las grandes sorpresas literarias de 2011. El final de esa historia dejaba al lector sumido en una total incertidumbre, por eso Hill no ha querido que sus seguidores desesperen y, apenas un año después, publica Los buenos suicidas, el nuevo caso de Salgado y compañía que promete tanto misterio como el que había en su primera investigación, una historia que consagra al escritor barcelonés entre los mejores especialistas del género y confirma que el éxito de su predecesora no fue flor de un día, una novela plagada de intrigas y sorpresas que el lector devorará con avidez y que, una vez más, le dejará completamente desconcertado y deseando saber cómo se las ingeniará el autor para continuar la historia.

En la Noche de Reyes de 2011, una mujer decide poner fin a su vida en la estación de metro de Urquinaona. El caso es asignado al inspector Héctor Salgado, quien seis meses después de la desaparición de Ruth, su ex esposa, no pasa por su mejor momento: las noches de insomnio se eternizan al mismo tiempo que consume un cigarrillo tras otro, única válvula de escape para no caer en la más absoluta desesperación. No obstante encontrará refugio en el trabajo y en esa muerte que, quizás, no esté tan clara como los hechos indican: el móvil de la suicida está vacío, limpio de datos, y tan solo un mensaje en él, una desagradable foto acompañada de tres palabras: “No te olvides”. En paralelo, la agente Leire Castro, de baja por su inminente maternidad, empezará a trabajar en la desaparición de Ruth, una investigación que el tiempo ha aparcado en el cajón de los casos sin resolver.

Así, por sus casi cuatrocientas páginas desfilan un buen número de sospechosos, ya que las pistas dirigirán al inspector hasta los Laboratorios Alemany, una empresa dedicada a los cosméticos cuyos trabajadores guardan secretos compartidos y mantienen sospechosos pactos a la vez que desconfían unos de otros. Esta riqueza de personajes permite a Hill analizar diversos aspectos de la conducta humana y la forma en que cada uno encara los problemas, desde el temor y los remordimientos de unos a la entereza y la capacidad de liderazgo de otros, y todos ellos con una obsesión común: ocultar la verdad.

El escritor Toni Hill

Es inevitable que quien lea Los buenos suicidas la compare con El verano de los juguetes muertos. En este sentido, si le gustó la primera puede estar tranquilo, ya que las dos mantienen algunos puntos en común: en ambas novelas encontramos dos casos por resolver, unos crímenes cuyas investigaciones avanzan en paralelo sin entorpecer la lectura; además, los dos libros mantienen expectante al lector en todo momento, el final de cada capítulo es una provocación, un estímulo constante que impide dejar de leer, y todo gracias a la destreza de Hill a la hora de confeccionar minuciosas intrigas, su perfeccionismo hace que cuide hasta el detalle más pequeño mientras prescinde de cualquier dato accesorio, una habilidad que le permite hilvanar el caso actual con otro sucedido meses atrás de forma natural.

Sin embargo, entre las dos novelas existen algunas diferencias. Ahora Toni Hill da un paso adelante en su fórmula e introduce algunas variantes en la estructura de la historia que enriquecen el resultado. El cambio más significativo tiene que ver con el tiempo que dura la investigación del caso: si la primera se desarrollaba en tan solo cinco días, esta transcurre en un par de semanas, una solución para conceder más peso, mayor entidad, a los personajes, tener más tiempo le posibilita ahondar en la personalidad y las debilidades de sus protagonistas (los seis meses transcurridos han hecho mella en Salgado, ahora está desorientado, desconocer el paradero de su ex esposa le hace vivir atormentado día tras día, y a ello hay que sumarle la escasa complicidad que mantiene con su hijo, prácticamente un desconocido a quien debe cuidar sin saber muy bien cómo), además de consolidar las características que ya se apuntaban en la primera parte (Leire ya demostraba ser una agente inquieta, incapaz de quedarse en casa descansando, y ahora no duda ni un instante en hacerse cargo del caso de Ruth). Asimismo, Hill nos hace cómplices de las intimidades de los sospechosos, aquellas historias que aparecen en segundo plano y que nada tienen que ver con el caso de forma estricta, pero que quizás expliquen algunos de sus comportamientos.

Los buenos suicidas se presentó el pasado 7 de julio en la librería “Negra y criminal” –imposible escoger un lugar más apropiado que este–; allí, el anfitrión, Paco Camarasa, pura sabiduría noir, afirmó con vehemencia que esta segunda parte es mucho mejor que la primera, una sentencia que yo mismo comparto, así que, si me permiten el consejo, háganle caso: si se divirtieron con El verano de los juguetes muertos deben leer Los buenos suicidas sin más dilación, porque no hay duda que esta es la mejor propuesta para quienes disfrutan con las intrigas criminales de nuestros días.

 

Título: Los buenos suicidas / Els bons suicides
Autor: Toni Hill
Editorial: Debolsillo
Colección: Best Seller
Páginas: 384 páginas
Fecha de publicación: Junio 2012
ISBN: 9788499896786
Precio: 12,95 €

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Escrito por: Robert Martínez Colomé