Pues sí, de tanto en tanto, aparece por Culturalia una crítica de un libro de Stanislaw Lem, ligada a la publicación de sus obras por la editorial Impedimenta, que ha llevado a cabo una tarea digna de la mejor edición, tanto por su aspecto y formato, como por la traducción y la edición de los textos. Esta es la cuarta crítica que colgamos aquí del autor polaco, una concesión ganada por Lem por méritos propios.
Magnitud imaginaria, Biblioteca del Siglo XXI es otra pequeña joya dentro de la producción literaria de Lem. Tras Vacío Perfecto, en la que el autor llevaba a cabo una recopilación de falsas reseñas de libros que nunca existieron, en Magnitud imaginaria el lector se ha de enfrentar a introducciones o prólogos de obras que tampoco existieron nunca, hecho que provee al autor de una gran libertad a la hora de plantear los temas que se tratan en estos libros imaginarios. Entre ellos encontramos los prólogos de una obra de fotografía pornográfica realizada con cámara de rayos x en la que el cuerpo humano no es visible; el tratado que nos relata el intento de enseñar inglés a una colonia de bacterias; una obra acerca de la literatura bítica, es decir, la no escrita por el ser humano sino por sus computadoras o la creación de una extelopedia, o lo que es lo mismo, una enciclopedia de los saberes humanos del futuro.
Como ven volvemos a estar en la sala de juegos de Lem, en la cual las reglas de lo que se puede escribir y sobre lo que se puede reflexionar pierden su sentido y se desvanecen para dejar aflorar la valía literaria y el sentido del humor de un autor que, cual rey Midas, convierte lo que toca en oro, en este caso en material literario digno de ser leído y gozado por los lectores de cualquier época.
Y es que además de escoger con acierto su lista de temas prorrogables, Lem utiliza la contradicción presente en ellos para reflexionar sobre la vida y el espíritu humano. De ahí que podamos especular sobre las costumbres sexuales y el erotismo del ser humano; sobre los procedimientos de estudio científico y sobre cómo se llegan a establecer nuevas verdades científicas (que a veces pueden estar, incluso, equivocadas); sobre qué tipo de literatura podrían elaborar mentes o procesadores no humanos, y si estaríamos capacitados para entender una literatura que no está destinada a nosotros (aquí hallamos uno de los temas más constantes en la obra de Lem) y hasta donde puede llevar el despropósito humano en su intento de explicarlo y conocerlo todo, aún las cosas que no han ocurrido todavía y han de pasar en el futuro.
A esto se ha de sumar también, y como no podría faltar en un libro como este, un prólogo de Lem a su propia obra, con la que el autor polaco se atreve a rizar el rizo, y completar un trabajo que aunque breve (tan solo 138 páginas) se convierte en una delicia para el lector, que espera siempre hallar la genialidad, las ideas descabelladas y la reflexión profunda de un autor que, aunque enmarcado en el género de la ciencia-ficción, dispone de méritos propios para convertirse en un referente a tener en cuenta de la literatura polaca y europea de la segunda mitad del siglo XX.
De esta forma Magnitud imaginaria se convierte en una mueva oportunidad para los lectores de disfrutar de la genialidad de Lem, de su gran sentido del humor y de sus ganas de romper con las convenciones establecidas y vagar por espacios de creación literaria poco transitados por el hombre.
Impedimenta se lleva de nuevo la medalla publicando obras de Lem, y proveyendo al lector español de una biblioteca del autor no solo perfectamente cuidada sino también digna de estar ubicada en el mejor lugar de la mejor estantería de nuestra biblioteca. Se lo aseguro.
Título: Magnitud imaginaria, Biblioteca del Siglo XXI
Autor: Stanislaw Lem
Editorial: Impedimenta
Encuadernación: Rústica
Formato: 13 x 20 cm
Páginas: 144
PVP: 16,00 €
ISBN: 978-84-937601-2-0
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Jorge Pisa Sánchez



Desde un punto de vista totalmente distinto, Lucien Jerphagnon narra en esta espléndida y rigurosa obra la trayectoria de un hombre, que tras ver como su familia era exterminada a manos de su primo y emperador (Constancio II), fue confinado en un lejano palacio donde reinaba la delación. Recibió una educación exquisita y completa que parecía que le llevaría a convertirse en una alta autoridad eclesiástica. Sin embargo, el destino le tenía reservado un lugar en el trono imperial. Lo que nadie esperaba entonces es que de pronto revelara su secreta conversión al paganismo. Con un asombroso conocimiento de la época y una extraordinaria agudeza, el autor de la ya clásica «Historia de la antigua Roma» recrea la trayectoria vital de un hombre asombroso, al cual, incluso Gore Vidal le dedicó una de su mejores novelas históricas.
Situada durante el reinado de Domiciano (I d.C.), Señor y Dios Domiciano presenta una amplia imagen de esa época sirviéndose de dos personajes que están a la altura de las mejores creaciones de Lindsey Davis. Cayo Vinio Clodiano es un veterano con una desastroso historial matrimonial víctima del estrés propio de los legionarios que entran repetidamente en combate, pero en el fondo es un héroe, como tendrá ocasión de demostrar como miembro de la Guardia Pretoriana. Flavia Lucila ha tenido que enfrentarse desde muy joven a la soledad en una ciudad inhóspita y a abrirse camino por sus propios medios, pero su tesón le ha llevado a convertirse en una respetada peluquera en la corte de Domiciano. Del encuentro de estos dos personajes surge una apasionante historia en la que las aventuras y los flirteos no enturbian una esmerada y emocionante recreación del delirante gobierno de Domiciano.









