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Crítica cinematográfica: Terrados, de Demian Sabini

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Día tras día aparecen en los medios de comunicación numerosos expertos en economía vaticinando un futuro desalentador para todos nosotros, palabras que, quizás sin pretenderlo, consiguen arrebatarle al ciudadano de a pie lo único que aún le queda: la esperanza. Sin embargo, también los hay que utilizan tópicos optimistas, frases como “la crisis agudiza las ideas” para animarnos a probar suerte y llevar a buen puerto, con mucha voluntad, nuestros proyectos sin que esta situación ponga trabas a nuestras ilusiones. Demian Sabini forma parte del segundo grupo, del que intenta hacer realidad su sueño al margen de la difícil coyuntura económica que azota al país en la actualidad; así, pensó que la desocupación que padecen los jóvenes alrededor de la treintena (como él mismo), una generación sobradamente preparada –carreras universitarias, masters, doctorados,…– que pierde su empleo y no encuentra otro a pesar de presentar un currículum impecable, merecía ser denunciada utilizando una buena película como altavoz. El resultado es Terrados, un film en el que Sabini ejerce de productor, director, guionista y actor con apenas 12.000 € de presupuesto –rodada en 21 días con actores que no cobraron– en el que esos jóvenes en paro buscan refugio en los terrados de Barcelona, lugares que les sirven para huir de la realidad y tomar distancia de sus dramas personales.

La idea de la película surgió de una anécdota real de Carolina Cabrerizo (Elsa en la película), quien comentó a Sabini como, en sus tiempos de estudiante y de vuelta a casa tras una noche de juerga, se colaba en algunos terrados para ver amanecer. Al director le pareció que ese escenario sería un refugio ideal para aquellos jóvenes en paro que no saben a qué dedicar las horas muertas mientras esperan que alguna empresa responda a los currículums enviados. De esta manera nacieron en su imaginación los protagonistas de la historia: Leo, Mario, Elsa, Pablo y Nachete, cinco muchachos –que bien podríamos ser cualquiera de nosotros– que no encuentran trabajo a pesar de su experiencia laboral, así que recorren la ciudad en busca de un terrado en el que pasar el rato, jóvenes sin posibilidades reales de formar una familia (alguno se ve obligado a vivir con sus padres), con uno de sus protagonistas (Leo, interpretado por Sabini) confuso al ver tambalear su relación de pareja al mismo tiempo que el desencanto se apodera de su realidad diaria.

Fotograma de la película
Fotograma de la película

Sin recrearse en dramatismos (de hecho, también hay lugar para el humor), Terrados muestra de forma sincera la realidad de una generación que ve cómo el presente se le escapa de las manos sin poder evitarlo, jóvenes abrumados por las continuas noticias negativas y tan desanimados que apenas prestan atención a su aspecto. Además, para ellos la calle se ha vuelto un lugar hostil en el que solo encuentran incomprensión (incluso por parte del entorno más cercano, que les acusa de no afrontar los problemas como correspondería a un adulto) en contraposición a los terrados, donde nadie les juzga, el grupo se muestra unido y solidario con sus compañeros de penurias, aquellos que sí entienden realmente lo que les atormenta, una extraña situación laboral que les ha arrebatado su razón de ser ya que, en palabras de Elsa, “… el derecho al trabajo sea el derecho de la ciudadanía por excelencia, el primer derecho. Por ello, quien pierde el trabajo ve mermado su derecho”, algo que nuestros gobernantes han olvidado por completo.

Lejos de ser una exaltación del dolce far niente, con esas reuniones pretenden sentirse menos solos y encontrar, así, la manera de salir de esa espiral de negatividad en la que se hallan. En su discurso encontramos una crítica al capitalismo –parece que nuestro presente inevitablemente deba reducirse al “gasto, luego existo”–, a la poca utilidad de la universidad –“estudia una carrera y no te faltará nunca el trabajo”, decían nuestros padres sin imaginar que, en un momento como el actual, aquello no sería más que un papel mojado–, a quienes piensan que los meses de paro son unas vacaciones pagadas –siempre que tengas un buen colchón monetario detrás, claro– y, por qué no, a una parte de esta generación que, frágil e idealista, cuando las cosas no salen como lo había planeado se ofusca en la negatividad y no encuentra salida. Sin embargo, en la película se vislumbra algo de esperanza en el futuro, la vida siempre nos depara una segunda oportunidad y hay que aprovecharla, aunque sea reinventándose y dejando atrás lo que, hasta el momento, consideraban que era lo suyo.

Rodada poco antes de que se iniciara la acampada del movimiento 15-M en Plaça Catalunya –finalmente el desencanto de los jóvenes se transformó en indignación–, Terrados es una buena muestra de cine necesario, aquel que no ignora los problemas de la gente y que considera que una película debe ser algo más que un mero entretenimiento; además, es el ejemplo de que una buena historia y las ideas claras compensan con creces la falta de recursos –si no fuera así hubiera sido imposible contar con una canción de Macaco en su banda sonora, “Con la mano levantá”, un tema publicado hace más de seis años que ya advertía que «el futuro pende de un hilo»–, de tal forma que incluso recibió el premio del público del Seminci de Valladolid, que valoró su compromiso con la cruda realidad del momento. Con todo, Demian Sabini no lo tuvo fácil para proyectar en los cines su obra: tan solo el Maldà de Barcelona programó su estreno el 19 de octubre, por lo que debemos felicitar a BTV por emitir en televisión el pasado 30 de noviembre esta excelente película, especialmente recomendada, tal y como refleja la dedicatoria final, para “todo el que, en algún momento de su vida, no ha sabido quién era”.

Título: Terrados
Director: Demian Sabini
Intérpretes: Demian Sabini, Alain Hernández, Carla Pérez, Carolina Cabrerizo, David Resplandí, Pablo Molinero, Jessica Alonso, Álex Molero, Anna Bertran, José María Blanco, Carol Groot, Jesús Rodríguez, Magda Puig, Óscar Aragonés, Jesús Comaposada, Pablo Sola
País: España
Año: 2011
Duración: 76 minutos

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Escrito por: Robert Martínez Colomé

Estreno cinematográfico: Drácula 3D, de Dario Argento.

El próximo viernes se estrena en España Drácula 3D, la última aventura terrorífica del maestro del género Dario Argento, una revisión actualizada y en tres dimensiones del clásico de Bram Stoker.

Jonathan Harker viaja en tren de Inglaterra al remoto castillo del conde Drácula, situado en los Cárpatos en la frontera de Transilvania. El propósito de su misión es catalogar la biblioteca de Drácula. Pronto, desconcertado por los simpáticos modales de Drácula, Harker descubrirá que es el prisionero del castillo. También comenzará a conocer perturbadoras facetas de la vida nocturna de Drácula.

Título: Drácula 3D
Género: Terror
Nacionalidad: Italia, Francia, España
Año: 2012
Director: Dario Argento
Reparto: Asia Argento, Rutger Hauer, Thomas Kretschmann, Miriam Giovanelli, Marta Gastini, Unax Ugalde, Morgane Slemp
Guión: Dario Argento, Enrique Cerezo, Stefano Piani, Antonio Tentori
Música: Claudio Simonetti
Fecha de Estreno: Viernes, 09 de Noviembre de 2012
Producción: Multimedia Film Production, Enrique Cerezo P.C., Les Films de l’Astre
Web oficial: www.dracula3dthemovie.com

Entrevista a Iván Morales, autor y director de Sé de un lugar.

Os presentamos en el espacio de entrevistas de Culturalia  la charla que mantuvimos la semana pasada con Iván Morales, autor y director de la obra Sé de un lugar, que se representa en el Teatre Romea, un éxito del teatro de pequeños formato que ha obtenido recientemente tres nominaciones a los Premios Butaca. Con él hablamos de la obra, del mundo del cine y del teatro y de los próximos proyectos de la compañía.

«Al final, Béré y Simó lo han dejado.
Quizás angustiado por la ruptura, parece que él no sale de casa ni para ir a comprar, puesto que contrata a un vecino indio, Shahrukh, para qué lo haga por él. En cambio, ella aprovecha su recuperada independencia para salir al mundo, viajar y experimentar con amantes de ambos sexos. Aún así, encuentra tiempo para visitar a Simó de vez en cuando, preocupada por su aislamiento. Los dos personajes intentan mantener una relación más allá de su fracasada historia de amor, una pretensión quizás contra-natura. O quizás no».

Sé de un lugar, ¿Una historia de amor o de desamor? ¿Una obra para románticos o para realistas?

Sé de un lugar es una obra de teatro que trata del amor y del desamor. Y de cómo amas cuando se supone que ya no amas. Y sobre todo de cómo quieres a alguien que no es tu pareja, pero que aún quieres que esté en tu vida. Es en esta dicotomía entre realista y romántico en la que los personajes van oscilando y luchan interna y externamente. Simó y Béré (Xavi Sàez y Anna Alarcón) son dos grandes románticos y dos personas que tienen puntos de lucidez, aunque a veces también de patetismo extremo. Es entre estos dos elementos donde se halla la propuesta y el juego de la obra.

La obra nos presenta una historia de viejos sentimientos para una época de nuevas tecnologías y nuevas formas de pensar. ¿Por qué?

En un principio, cuando comencé a escribir la obra, teníamos el referente de la realidad líquida de Zygmunt Bauman, porque es el pensador que ha sabido definir mejor la situación emocional en la que vivimos hoy en día. Hay una cosa que es natural y es que queremos compartir, que estamos hechos biológicamente para ello, aunque en la actualidad es muy difícil hacerlo. Es complicado cuando las formas de querer son tan abstractas. Los personajes de la obra tienen 38 y 32 años y aún se están dando golpes contra la pared en este aspecto, y yo creo que esto nos pasa a muchos.

El recorrido de la obra se inició en La Caldera (boca oreja/redes sociales), pasa por La Seca-Espai Brossa (éxito indie), gira por España y Cataluña y ahora ocupa el hall del Romea. ¿Os esperabais este éxito?

No, no te lo esperas. Cuando comenzamos a hacer Sé de un lugar, podíamos imaginar cosas, muchas cosas, y obviamente cuando tienes un sueño trabajas para que se haga realidad. Nosotros tenemos un compromiso con la obra y si lo tenemos es porque queremos ir muy lejos con en ella. Cuando haces las cosas no tienes tiempo de soñar, vas paso a paso.
Nosotros seguimos trabajando e insistiendo, y soñamos con ir más lejos con esta obra porque nos gusta mucho hacerla y nos lo pasamos muy bien con ella, y cada función para nosotros es un descubrimiento. Soñamos mucho pero vamos paso a paso, y esto es algo que no hemos de olvidar nunca.

¿Sé de un lugar ha ganado o ha perdido algo en el trayecto?

Ha mutado, han cambiado muchas cosas. Lo que tú verás hoy es el resultado de muchos aciertos y de muchos errores, de muchas decisiones pero también es el resultado de muchos accidentes. Pero todos estos accidentes los hemos ido utilizando en favor nuestro, nos han venido muy bien. Nos han obligado a esencializar, a ir más a fondo en lo que queríamos explicar porque desde el principio queríamos hacer un trabajo teatral sobre la intimidad. Sé de un lugar ha mutado además porque nosotros hemos cambiado, la situación social ha cambiado, y hemos ido adaptado en la obra todo esto y también nos hemos adaptamos mucho a los espacios.

La obra habla sobre la crisis de la relación, emotiva, de la pareja, pero ¿nos habla también de la crisis en la que vivimos inmersos (política, económica y social)?

La función que la gente verá sucede hoy. Son siete escenas y la última de ellas pasa hoy, y los personajes están en este mundo, en esta sociedad, y en esta ciudad, y obviamente padecen la crisis, la viven. El texto se ha adecuado a esto, y de hecho hay una pequeña sorpresa. Hemos querido hacer un pequeño regalo al público con el que compartimos un pequeño momento de catarsis que me he sacado yo, como autor, de la manga en esta última versión de la obra. Un pequeño regalo que ya verás que es muy naíf, muy tonto, pero que me gusta mucho porque es tan simple y tan tonto como en el fondo nosotros necesitamos a veces ser, tan iluso como el amor.

Háblanos un poco del público que va a ver Sé de un lugar.

Nos encontramos con un público bastante heterogéneo y esto nos gusta. Viene a vernos bastante gente joven. Viene también público más adulto que es el que asiste habitualmente a las representaciones del Romea. Así que se genera una mezcla muy curiosa que es, además, muy interesante para una obra como esta, que necesita tanto de la «respiración» del público.
Tener esta mezcla de público en la representación y ver como existen diversos planos de comprensión me gusta, porque realmente hace cambiar mucho las funciones. A veces se crean situaciones tensas, a veces la representación se convierte en una fiesta desde el primer momento… Esta es una forma de participación por parte del público que no es tan habitual en el teatro, puesto que los espectadores están creando una atmósfera que notan los mismos actores.

La obra tiene un importante componente de voyerismo, permitís al público observar la intimidad desde la intimidad. ¿Una oferta de entretenimiento propia de la época televisiva y de falta de privacidad en la que vivimos?

Lo que hemos tenido en cuenta a la hora de construir la obra es el hecho de que vivimos en un momento en el que cada vez es más extraño el contacto directo a la hora de comunicarnos, cada vez nos miramos menos a los ojos cuando hablamos, cada vez existen más pantallas electrónicas a través de las que vivimos.
Una de las cosas que pensábamos cuando creábamos la obra es qué puede ofrecer el teatro hoy que no pueda ofrecer otro tipo de entretenimiento, de dispositivo. Una de las respuestas es que te toque, que te mire, que te diga tío pasa una cosa y a ti también te está pasando, algo que no te lo puede ofrecer otro tipo de espectáculo o de experiencia… Nosotros teníamos muy claro que debíamos ofrecer algo con lo cual nada de esto pudiera competir.

¿Una obra como Sé de un lugar requiere algo más de la dirección y de la interpretación que una obra convencional?

El trabajo de Xavi y Anna como actores requiriere unas dosis de concentración muy alta, y para mí, como director, representa cederles una dosis de libertad también muy alta. Los intérpretes tienen una gran libertad para hacer su recorrido durante la actuación, como sea que esté naciendo en ese momento. Este es un aspecto que hemos trabajado mucho en los ensayos. Los actores durante la representación están prodigiosamente conectados entre ellos, pero también lo están con el público. Para eso se ha de ser muy valiente como actor.

¿En la representación final ha tenido más peso el papel conductor del director o la creación de los actores?

La suma final de la obra es la de una compañía y es el resultado de un trabajo hecho por muchas manos. Por otra parte el teatro posee una gran diferencia respecto el cine: en el teatro el autor/director escribe y dirige la obra, si es el caso, pero el montaje final, el decoupage, lo hacen los actores. Esto es básico y el director ha de otorgar a los actores esta prerrogativa. Esto hace que los actores tengan mucha mano en el resultado final de la obra, aunque el trabajo global sea de la compañía.

Experimentasteis con el precio y el concepto de la entrada: La Caldera 5 € con consumición y tapa; La Seca-Espai Brossa 12 €; Romea 16-18 € (con cerveza incorporada). Siempre con un aforo reducido. ¿Cómo ha funcionado la propuesta? ¿Un planteamiento de futuro?

Nosotros queremos que la experiencia sea global, de ahí el acompañamiento de la cerveza, que nos cede Moritz. Y la experiencia está en la obra pero también en lo que la acompaña, en la forma de relacionarte con ella, en la web, en los videos, en Facebook, y una de las cosas que nos gusta es que el espectador pueda escoger cuál es su experiencia con la obra.
A mí me gustaría que la gente fuera al teatro como va a los conciertos o como va al Salón del Comic, o sea a hacer el friki, a hacer el chorra, a bailar, a ligar, a vivir.

Con Sé de un lugar has dado el salto del cine y la televisión al teatro? ¿Algo esporádico o un cambio de destino?

Yo quería dirigir un proyecto más amplio al que estaba acostumbrado, sentía la necesidad de dar un paso más allá de dirigir cortos y escribir largos, y me sentía preparado para ello, pero fue imposible hacerlo en el cine. Y esto me llevó a hacer teatro, y como también era difícil hacerlo en teatro convencional al final decidí hacerlo de la forma en la que hacemos Sé de un lugar. La aventura nació mucho de estas circunstancias, lo que decía antes de los accidentes y de las frustraciones.

Actor, guionista, director de cine y de televisión, autor y director de teatro, en que ámbito te sientes más cómodo?

Al final no es el qué sino el cómo. A mi me gusta estar bien con la gente con la que trabajo, hacer cosas con gente que me entienda y llevar a cabo proyectos en los que crea. A medida que vas trabajando te vas definiendo y yo me lo paso muy bien con mi compañía de teatro, y me lo paso muy bien también escribiendo y me encanta ser actor… Me encanta mi trabajo y me siento agradecido por seguir trabajando tal y como está ahora la industria.
Al fin y al cabo todo es lo mismo, explicar historias. Cuanto más te gusten las historias que explicas y más creas en ellas, mejor lo haces, A mi me gusta mucho creerme las historias que explico porque es también, parte de mi trabajo.

Sé de un lugar ha obtenido 3 nominaciones a los Premios Butaca: mejor obra de pequeño formato; mejor texto y mejor dirección ¿Qué representa este hecho para la obra y para vosotros?

Las tres nominaciones nos han sorprendido mucho. Una cosa es la nominación a espectáculo de pequeño formato, una categoría que podía estar dentro de nuestras opciones, pero mejor dirección y mejor texto, con esto sí que no contábamos. Obviamente nos gusta mucho porque las nominaciones quieren decir que la obra ha gustado. Pero tampoco nos lo tomamos demasiado en serio porque el mismo año que representamos Sé de un lugar hicimos otra obra que nadie ha visto, Els desgraciats… Esto nos hace ser conscientes de que puedes hacer una diana, pero eso no quiere decir nada respecto al futuro.

Por qué se debe ir a ver Sé de un lugar.

El hecho diferencial más básico de la obra para mí, es que verás unos efectos especiales emocionantes, turbadores, reconocibles y hechos únicamente por dos personas, por el uso de su cuerpo y de su voz, y tendrás la oportunidad de ver a unos actores hablándote de cosas que seguramente tienen mucho que ver contigo, a un centímetro de ti y podrás ver una función única, porqué no será igual que la del día anterior o la del día posterior y esto estará pasando delante de tus ojos. Podrás ver a dos actores que llevan casi dos años con un texto que les permite desnudarse y que obliga, a su vez, a desnudarse emocionalmente al público.

Estáis trabajando en algún proyecto nuevo?

Bueno, con esto te doy una primicia… pero sí, estamos preparando una obra de teatro, que estrenaremos seguramente en julio y que se titulará Jo mai, protagonizada por Oriol Pla, Àlex Monner, Marcel Borràs, Xavi Saez y Laura Cabello. La dirección musical estará a cargo de Elio Reguera, y es nuestro punto de vista sobre el género negro. Jo mai es un noir a nuestra manera y una historia sobre la amistad. Este es nuestro nuevo proyecto y estamos trabajando en él a fondo. Al mismo tiempo estamos con los bolos de Sé de un lugar, queremos que además de la gira la obra haga temporada en Madrid, y estamos intentando realizar la versión cinematográfica de la obra, una adaptación con el equipo original, con Xavi, Anna, y con el director de fotografía y el ayudante de dirección que yo quiero. Y parece que todo esto lo podremos acabar haciendo.

Sé de un lugar” se representa en el Teatro Romea del 9 de octubre al 11 de noviembre de 2012.

PRÓRROGA DEL ESPECTÁCULO.
Se de un lugar  se representa en el vestíbulo del teatro La Villarroel del 5 de febrero al 13 de marzo de 2013.

Horarios: martes a las 20:30 horas y miércoles a las 22:00 horas.
Precio: 18 €

Texto y dirección: Iván Morales
Intérpretes: Anna Alarcón y Xavi Sàez
Ayudante de dirección: Lali Àlvarez
2.0: Juanjo Maria Tarrasón
Producción: Producciones Prisamata

Horarios: martes y miércoles a las 20:30 horas; de jueves  a sábado a las 22:45 horas y domingos a las 20:15 horas.
Precio: 18,80 € (con cerveza incluida).
Espacio de representación: Hall del Romea
Idioma: catalán
Duración: 1 hora y 20 minutos


Escrito por Jorge Pisa Sánchez

Fin de año musical con los conciertos programados por Promoconcert.

Se acerca un intenso fin de año musical de la mano de los conciertos programados por Promoconcert, que este año apuestan por los homenajes a grandes de la música (Glenn Miller, Whitney Houston, James Brown o Frank Sinatra), por el jazz (Cotton Club. The Cabaret Show) o por los Grandes éxitos de la música de Cine.

Os dejamos aquí un selección de los conciertos programados por Promoconcert:

Glenn Miller Orchestra
25/11/2012
Palau de la Música
18:00h

Director: Ray Mc Vay
Orquesta: The Original Glenn Miller Orchestra

Su música marcó una época, hizo olvidar las preocupaciones de una guerra e invitó a vivir el presente con optimismo. Esos valores siguen presentes tantos años después y han sido recuperados por la genuina The Glenn Miller Orchestra que es capaz de transmitir toda la fuerza de unas canciones a las que el tiempo no afecta. “Blue Moon”, “Chatanooga Choo-Choo”, “Over the Rainbow”, “In the Mood” o “Serenade In Blue” harán vibrar al público en este tributo al swing más auténtico.

Programa:
The Original Glenn Miller Orchestra
Dirigida por Ray Mc Vay
The Irresistibles Andrews Sisters y el espectacular ballet The Jiving Lindy Hoppers

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Remembering Whitney Houston
19/12/2012
Teatre Coliseum
20:30h

Orquesta: Jazz Katz Band
Solistas: Patricia Aikens, Larita Gaskins, Travaulya Wallace, Jania Harden y Nadine Walker

Fue una de las voces más cálidas y aterciopeladas de la música, que unía como pocas potencia y sensualidad. Con su canción “I Will Always Love You”, incluido en la banda sonora de El Guardaespaldas, y que se ha convertido en el paradigma del romanticismo, logró convencer a todos, incluso a los más incrédulos, de que el amor es para siempre.

A poco menos de un año de su repentina muerte, este espectáculo rinde un merecido homenaje a la indiscutible reina del pop de los años 80 y 90. Una cita obligada para todos los fans de Whitney Houston, pero también a los amantes de la música en mayúsculas. Su extraordinario chorro musical la hizo merecedora del sobrenombre de “la Voz” (en clara referencia a su compatriota Frank Sinatra), y la convirtió en la artista más galardonada de todos los tiempos, con dos premios Emmy y seis premios Grammy.

Cinco solistas de también extraordinarias voces (Patricia Lacey Aikens, Larita Gaskins, Travaulya Wallace, Jania Pace Harden y Nadine Walker), acompañadas de la Jazz Katz Band, interpretarán sobre el escenario a la artista estadounidense en diferentes momentos de su vida, desde su espectacular salto a la fama en 1985 con su álbum Whitney Houston, del que se vendieron 30 millones de copias, hasta su turbulenta etapa de lucha contra las drogas.

Programa:
I’m Every Woman
Nothin’ but Love
My Love Is Your Love
I Will Always Love You
I Wanna Dance With Somebody…

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James Brown, the Godfather of Soul
20/12/2012
Teatre Coliseum
20:30h

Orquesta: Jazz Katz Band
solista: Tony Wilson

Tony Wilson, el artista que consiguió dejar impresionado al mismísimo James Brown, hasta el punto que el legendario cantante lo eligió para interpretarlo a él en la película “Funk Blast”, encabeza el reparto de la producción “James Brown, The Godfather of Soul”, un vibrante tributo a la figura fundamental de la música negra.

Acompañado de la Jazz Katz Band, Wilson despliega sobre el escenario un estilo único y una maestría que convierten los grandes éxitos de James Brown («I Got You (I Feel Good)«, «Sex Machine«, «Papa’s Got a Brand New Bag«, «Please Please Please» y «Living in America«) en una explosiva combinación de energía y coreografía.

Programa:
I Got the Feelin’
Papa’s Got a Brand New Bag
It’s a Man’s Man’s Man’s World…

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Cotton Club. The Cabaret Show
22/12/2012
L’Auditori
22:30h

Orquesta: The Cotton Club Revue Jazz Band

El Cotton Club fue el más famoso night-club de Harlem (Nueva York) de la época de los gánsters y la ley seca. En sus escenarios actuaron los grandes nombres del jazz, y desde allí la música negra se extendió primero a Estados Unidos y luego a todo el mundo.

Ese mundo de jazz, claqué y placeres prohibidos que tan bien recreaba la película Cotton Club de Francis Ford Coppola llega ahora a España. Artistas como el genial trompetista Longineu Parsons, los cantantes Cornelius MD, Patricia Lacey Aikens o LaRita Gaskins darán vida a los grandes nombres del jazz que pasaron por el local neoyorkino (desde Louis Amstrong a Duke Ellington y Ella Fitzgerald), con títulos tan célebres como “What a Wonderful World”, “Summertime”, “Hello Dolly”…

La espectacular combinación de la música del Cotton Club Revue Jazz Band, y del vibrante baile del tap-dancing empujan irremediablemente al público a mover los pies y a ser felices.

Programa:
Hello Dolly
What a Wonderful World
Summertime
Minnie the Moocher…

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Grandes éxitos de la música de Cine
05/01/2013
Palau de la Música
22:30h

Orquesta: Cinema Symphony Orchestra

La Cinema Symphony Orchestra nos presenta un atractivo programa no sólo para cinéfilos sino también para amantes de la música en general, con las melodías inmortales que ayudaron a consagrar algunos de los films más taquilleros y premiados de la historia del séptimo arte,  y que con el paso del tiempo se mantienen vivos en la memoria del gran público como verdaderos clásicos del género: ET, Titanic, La Bamba, Grease, Jurassic Park, El Guardaespaldas, La bella y la bestia, La Sirenita, West Side Story, entre otros.

Programa:
E.T.
Titanic
La Bamba
Grease
Los 7 Magníficos
Obertura Clásicos de Disney
Jurassic Park
«I Will Always love You», (El Guardaespaldas)
La Bella y la Bestia
«Bajo el Mar», (La Sirenita)
West Side Story (selección)
New York, New York…

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Swinging Sinatra
19/01/2013
Palau de la Música
22:30h

Orquesta: Cinema Symphony Orchestra
solista: Tony Martelli
Directora: Karen Nixon

Fue la Voz con mayúsculas, única e irrepetible. Frank Sinatra nos dejó canciones imperecederas que siguen cautivando a las nuevas generaciones como antes conquistaron al público del siglo XX. Con el título “Swinging Sinatra”, el nuevo espectáculo de Promoconcert propone un homenaje al legendario cantante a través de sus títulos más conocidos: desde sus canciones melancólicas y de tristes amores como “Strangers in the night”, hasta la optimista “The Best Is Yet to Come”, pasando por la oda a la rebeldía de “My Way”, el canto a la ciudad de Nueva York en “New York, New York” o la poética “Fly me to the moon”.

Sobre el escenario, Tony Martelly, acompañado de la Cinema Symphony Orchestra, es un gran intérprete de Sinatra, que logra captar la esencia del cantante, su aire canalla y su porte elegante que lo convirtieron en un mito del siglo XX.

Programa:
Los grandes éxitos de Sinatra:
New York, New York
My Way
Strangers in the night
Fly me to the moon…

Para más información, precios y compra de entradas:
http://www.promoconcert.es/programacion.php?c=1

Crítica cinematográfica: Adam resucitado, de Paul Schrader.

«A principios de los sesenta, el famoso ilusionista judío Adam Stein (Jeff Goldblum) vive en una clínica psiquiátrica para supervivientes del Holocausto en el desierto de Negev. Manipulador, cínico y seductor, maneja a su antojo al resto de pacientes desafiando las normas del director del centro (Derek Jacobi). La llegada de un niño que se cree perro le hará reencontrarse con su doloroso pasado, cuando recluido en un campo de concentración fue brutalmente denigrado por un comandante nazi (Willem Dafoe) el cual a cambio de garantizarle la vida, le obligó a comportarse como si fuera su perro. A partir de su terrible experiencia, Adam luchará por devolver al niño su dignidad y así poder recuperar la suya«.

Adam Resucitado llega a las pantallas españolas con cierto retraso en relación al año de realización del film (2008). Algo no demasiado habitual, como tampoco lo es que se estrene en España una producción internacional de países como Alemania, EE.UU. e Israel. Lo que sí es algo más usual es que el film, dirigido por Paul Schrader e interpretado por Jeff Goldblum, Derek Jacobi y Willem Dafoe, trate sobre las secuelas físicas, emotivas y psicológicas que provocó el intento de exterminio racial judío por parte de la Alemania nazi. Algo que, en parte, y de otra forma, ya pudimos ver en el año 1997 en La tregua, la adaptación de la obra de Primo Levi, dirigida por Francesco Rosi e interpretada por John Turturro.

Adam Resucitado transita entre dos periodos temporales distintos. El primero nos traslada a la Alemania de los años 30-40, para mostrarnos la vida del ilusionista judío Adam Stein y las consecuencias que para él y su espectáculo de cabaret-circo teatral tiene la llegada al poder del nazismo, fiel reflejo de la violencia de unos tiempos que llevaría a Europa y al mundo a enfrentarse en la guerra más destructiva que ha llevado a cabo la humanidad. El segundo periodo temporal mostrado, y el principal de la película, nos transporta a los años 60, a una clínica psiquiátrica hebrea para supervivientes del Holocausto, que nos mostrará como las brutales heridas psicológicas y espirituales sufridas por la población judía y somatizadas por los supervivientes del genocidio aún siguen abiertas y lo difícil o imposible que puede ser sobrevivir con los recuerdos y los traumas acumulados en sus cuerpos y sus mentes.

Uno de los internos del centro es Adam Stein, famoso ilusionista judío que lo perdió todo, familia y objetivos en la vida, en un campo de concentración nazi. Stein tuvo que sumar, además, la humillación de verse obligado por el comandante nazi a hacerse pasar por un perro, mientras su mundo iba desapareciendo amenazado por la actividad de los crematorios humanos. La llegada al centro de rehabiliatción de un de niño que se cree perro, provocará en Stein una regresión traumática hacia el pasado, que solo podrá vencer ayudando al muchacho, convirtiéndolo, de nuevo, en un ser humano.

El reto de Schrader, por desgracia, no está a la altura de la novela que adapta, escrita por Yoram Kaniuk, ni del tema que intenta analizar, y puede que aquí esté la clave de los cuatro años de retraso del estreno de la cinta en España. Si bien el argumento resulta interesante y nos vuelve a llevar al infierno que solo los humanos, entre todas las especies del planeta, somos capaces que avivar, las actuaciones y el desarrollo de la película nos dejan en un limbo de expectación no resuelto.

Jeff Goldblum lleva el peso de la película, ya sea de aquella ambientada en la Alemania nazi como de la que acontece en el Israel de los años 60. Aunque su interpretación es elocuente y vívida, la trama del film marea demasiado y sin necesidad al espectador y no consigue narrar de forma certera aquello que quiere explicar: algo tan sencillo y tan complicado a la vez como es el porqué de la existencia del mal. Por no hablar del elemento «fantástico» que imbuye a su personaje, que no queda para nada explicado ni integrado en la película. El resto las podríamos considerar actuaciones secundarias, aunque a niveles diferentes. Derek Jacobi realiza una aparición más que de secundario de comparsa, algo que, seguramente, se debe o a la adaptación o la postproducción de la película, la tumba donde las más de las veces queda enterrado el duro trabajo de un actor. Willem Dafoe encarna al comandante nazi al cargo del campo de concentración, en toda una serie de escenas que explican muy poco los porqués de sus actos y consiguen tan solo mostrarnos un lienzo de las abominables experiencias vividas por aquellos condenados a vivir (y morir) entre los límites alambrados de un campo de exterminio. Algo que, por desgracia, ya hemos visto en muchas otras películas que tratan el tema.

El resultado es una película que analiza una materia mucho más que importante, inhumanamente trascendental, pero que no mueve al público de su butaca. Y cuando afirmo esto lo que quiero decir es que el film no hace vibrar el corazón ni apremia a meditar demasiado la mente del espectador, de allí que hablara ante de limbo de expectación.

Adam resucitado es una propuesta interesante por el tema que trata, las heridas abiertas provocadas por el mayor genocidio llevado a cabo por el hombre, pero que pierde gas a medida que avanza debido a una indefinición de su guion y a la forma y el ritmo de materializarlo en la pantalla. Toda una lástima porque la idea y la suma de actores que intentan darle vida, podrían haber alcanzado una nota y un acabado mucho mejor.

Título: Adam Resucitado
Dirección: Paul Schrader
Reparto: Jeff Goldblum, Willem Dafoe, Derek Jacobi, Ayelet Zurer, Hana Laslo, Joachim Król, Evgenia Dodina y Rapiteanu
Guión: Noah Stollman, basado en la novela El hombre perro, de Yoram Kaniuk
Fotografía: Sebastian Edschmid
Música: Gabriel Yared
Diseño de producción: Alexander Manasse
Productores: Ehud Bleiberg y Werner Wirsing
Año de producción: 2008
Fecha de Estreno en España: 19 de Octubre de 2012

Escrito por Jorge Pisa Sánchez

Curso: Un paseo por la historia del cine, organizado por la AEPHG

La AEPHG (Asociación Española del Profesorado de Historia Y Geografía) continua con la programación del curso Un paseo por la historia del cine, que reemprende sus sesiones el próximo sábado 20 de octubre de 2012. Aquí os informarnos de las próximas sesiones:

Sábado 20 de octubre11:30-13:30 «El cine de los años 50 y 60: la ciencia ficción.» José Manuel Heras FernándezProfesor de secundaria
Sábado 17 de noviembre10:30-13:30 «Paseo por el Madrid cinematográfico.» Alfredo López SerranoUniversidad Carlos III
Sábado 1 de diciembre10:30-13:30 «Cine e historia en España» Sebastián Bettosini DénizProfesor de secundaria
«Las series de televisión: evolución e influencia en el cine.» Roberto AlcocerCrítico de cine

Lugar: CEIP. Antonio Moreno Rosales
C/ Olmo, nº 4, Madrid
Metro: Tirso de Molina/ Antón Martín

Para más información:

Web de la AEPHG: http://www.aephg.es/

Crítica cinematográfica: Dredd, de Pete Travis.

Breve Sinopsis:

En un futuro cercano, Norteamérica es un páramo asolado por la radiación con una única y gran megalópolis que se extiende a lo largo de su costa este: Mega City 1. Esta inmensa y violenta urbe cuenta con una población de más de 400 millones de personas, cada uno de los cuales es un infractor en potencia. Los únicos que intentan imponer el orden entre semejante caos urbano son los jueces, a la vez agentes de la ley, jueces, jurados y verdugos. Y la perfecta personificación de estos jueces es Dredd, una leyenda viva de justicia blindada dedicado por entero a hacer cumplir la ley.

Hace ya 35 años que Juez Dredd apareció publicado por primera vez en las páginas de la revista británica 2000 AD. El guionista escocés John Wagner y el dibujante español Carlos Ezquerra fueron los responsables del alumbramiento.

El siglo XXII se presenta muy apocalíptico. Ha habido guerras nucleares y las personas viven hacinadas y degradadas en grandes urbes. La delincuencia es elevada y para controlarla están los Jueces, garantes de la ley y el orden: son juez, jurado y verdugo. Un cómic violento pero con dosis de humor negro generado por lo intransigente de su protagonista al relacionarse con hordas de mutantes, cyborgs y monstruos dispares que incumplen la Ley.

La película Dredd traslada con acierto el ambiente de decadencia, violencia y suciedad que impregna los paisajes del cómic de donde proviene. Incluso con algún breve pasaje de sexo como la muy sugerida felación, una escena que no pasaría la censura si la película hubiera sido producida por otros estudios. El apartado de la parafernalia armamentística de los Jueces también está bien explotado.

El irreconocible Karl Urban, al que vimos como Leonard McCoy en la nueva versión de Star trek (J.J. Abrams, 2009) o Éomer en la trilogía de El Señor de los Anillos (Peter Jackson, 2001-2003) aceptó el papel de protagonista porque el personaje de Dredd no se quitaba el casco nunca, como en el cómic. Según el propio Urban, le motivaba tener que interpretar emociones utilizando sólo su voz y su cuerpo. No sale mal parado ya que Juez Dredd muestra pocos sentimientos y solo vive para cumplir su trabajo a rajatabla.

Como todo policía que se precie, Dredd tiene en este film una pareja de patrulla, la novata y bella Anderson (Olivia Thirlby). Ella pone los sentimientos humanos y eso que es una especie de mutante que puede leer la mente de los que la rodean. Para ello su personaje necesita ir sin casco, ya que esta protección malogra sus capacidades. Debido a esta circunstancia podremos al menos disfrutar de su rostro e interpretación. Dos protagonistas con el casco puesto durante toda la película hubiera sido demasiado!!

La «mala de tebeo» de la función es la desfigurada Ma-Ma (Lena Headey). Una actriz que ya conoce el mal en su papel en la serie Juego de Tronos y que aquí se acentúa por la vía más drástica y sin sutilezas. Nadie va a fastidiarle su negocio de tráfico de droga, el argumento delictivo principal del film.

El problema de esta película es que el tráiler te la vende como otra súper producción basada en un personaje del 9º arte y no lo es. No deja de ser una película de serie B que aparenta gran presupuesto. Parece que te vayas a encontrar un argumento interesante con esa nueva droga (el SLO-MO, una especie de retardador temporal) y las bandas que trafican con ella por el medio, pero a la que entran en el mega bloque Peach Tress se acaba el argumento para convertirse en una Jungla de Cristal sin el ritmo y el vigor que tenían las entregas de la saga interpretada por Bruce Willis.

Dredd no es una mala película, entretiene y si se hubiera estrenado en los ochenta ganaría muchos puntos, pues su factura en la acción es de esa época, aunque con algunos aciertos visuales como el efecto de la droga rodados en cámara lenta (Slow-motion) o los diferentes planos de ciertas caídas libres, que lucirán más en su versión en 3D. Pero el producto final no deja de ser un continuo avance por parte de Dredd y su compañera Anderson atrapados en el mastodóntico edificio cargándose a los delincuentes que no son rival para ellos. No hay malos destacables, con más presupuesto algún robot no habría estado mal.

Es inevitable encontrar en todas las críticas de Dredd la comparación con la película Juez Dredd interpretada por Sylvester Stallone en el año 1995 y dirigida por Danny Cannon, de origen británico igual que Pete Travis, el director de la nueva entrega. Los fans del personaje no perdonaron a Stallone que se quitase el casco a los cinco minutos, ni que convirtiera al implacable y despiadado Dredd de los cómics en apto para todos los públicos. Tenían razón. La crítica también la vapuleo pero eso ya es normal siendo una película de Sly. Diciendo esto puede que me gane enemigos, pero considero la versión del año 1995 una película más entretenida, en la que pasan más cosas, aunque no capte la esencia del personaje y su mundo como en esta nueva entrega. Por otro lado en la versión del 95 la parte superior del uniforme se parecía más al original y el mentón y los «morros» de Stallone llenaban más la pantalla. Ni que decir que la esplendida banda sonora de Alan Silvestri lucía mucho más que la de Paul Leonard Morgan para esta nueva era en que vivimos de acordes sencillos, repetitivos, sin melodías, ni temas principales.

Título: Dredd
Título original: Dredd 3D
Nacionalidad: USA, UK; India
Productora: Lionsgate, Reliance, DNA
Director: Pete Travis
Guión: Alex Garland
Reparto: Karl Urban, Olivia Thirlby, Lena Headey, Jason Cope, Rakie Ayola, Warrick Grier y Wood Harris
Género: Acción, Ciencia Ficción
Estreno en España: 7 de septiembre de 2012

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Crítica cinematográfica: Los mercenarios 2: Es hora de recargar, de Simon West.


Breve Sinopsis:

Barney Ross (Sylvester Stallone) y su equipo de rudos y leales mercenarios siguen cumpliendo con éxito las misiones que les encomiendan. El señor Iglesia (Bruce Willis) vuelve a contactar con ellos para que realicen un trabajo como pago de una deuda: la recuperación de un objeto secreto perdido en un accidente de avión en territorio ruso. Para esta misión les es asignada una nueva compañera (Maggie, Yu Nan). Parece una tarea sencilla hasta que descubren que la mafia rusa, capitaneada por Jean Vilain (Jean Claude Van Damme), también está interesada en el objeto. Tras la muerte de uno de sus hombres, Ross buscará la venganza al mismo tiempo que intentará que una tonelada de plutonio no caiga en malas manos.

El grupo de mercenarios

La película da al público lo que busca, una ensalada sin tregua de tiros, testosterona desbordada, frases lapidarias, y el retorno conjunto de viejas glorias del cine de acción de los 80/90. Si ves una película porno buscas el porno, los diálogos, el argumento y la vida social no hace falta que sean muy consistentes. Esto es, en el género del cine de acción, Mercenarios 2: Es hora de recargar.

Sylvester Stallone interpretó y dirigió la primera aventura de Los mercenarios en 2010 como un homenaje a aquellas películas de acción de los ochenta, que tenían un mínimo de consistencia o pretensiones en su guión, variedad de secuencias y en las que la acción no copaba toda la película en sí. La primera parte buscaba el homenaje a este tipo de cine en la acción grotesca y pasada de vueltas, aunque algo confusa en las peleas, y lo lograba a medias, pero la trama era simplona y ridícula. No digamos nada (atención spoiler) de la escena final con la gratuita vuelta de Dolph Lungren de entre los muertos, después de una traición, al grupo de mercenarios.

En Los Mercenarios 2 Stallone también participa en el guión, aunque deja la batuta de dirección a Simon West (responsable, entre otras, de Con Air y Lara Croft: Tomb Raider). El resultado es una película mucho más divertida que la primera por el mero hecho de que la acción se desborda al 150 %. No es que el caballo del bueno corra más, es que ni lo ven los malos. La primera entrega pretendía que la acción se tomase un poco en serio. Esta ya ni de coña. En esa exageración radica el divertimento y no se le puede pedir más.

Los Mercenarios 2 se inicia al más puro estilo Equipo A, con la irrupción de una especie de tanque tuneado con guiño incluido, al verse estampadas las palabras “Bad Attitude” en su carrocería. Una escena rodada al estilo de la vieja serie de televisión. De ahí que los cientos de «malos» no acierten ni por asomo a ninguno de los miembros del grupo dirigido por Stallone, por mucho que disparen. Bueno, Stallone sufre un rasguñito de bala, pero porque estaba distraído que si no, ni eso!! La escena inicial culmina con una de las frases más antológicas dichas por Arnold Schwarzenegger en la gran pantalla, en esta ocasión dirigida al propio Stallone.

El plato fuerte de la película es que esta vez los protagonistas sí que se ríen de ellos mismos sin pudor y con contundencia. El film contiene diversos guiños a sus películas, a su edad (no son precisamente unos jovencitos!!), a sus frases recurrentes y lapidarias… Es como un Scary movie pero riéndose de los clásicos del cine de acción ochenteros. Algunos diálogos y salidas son antológicos. Además del homenaje a El Equipo A (al fin y al cabo son también mercenarios, aunque los de Stallone son más duros, dantescos y de dar miedo), se hace referencias a diversas películas como “En busca del arca perdida”, “Desafio Total”, “Solo ante el peligro”, «McQuade, el Lobo Solitario» o “Panorama para matar”.

Otra de las características que hace que disfrutes de Los Mercenarios 2 es la aparición estelar e impagable de Chuck Norris. En cambio Jean-Claude Van Damme como malo no resulta odioso. Lo único que despierta nuestro interés en él es ver cuántas bolsas tiene bajo los ojos, y es que la edad no perdona a nadie, ¡ni a los héroes de acción!. La clásica confrontación final no está mal y al menos está bien rodada, pero hay pocas peleas cuerpo a cuerpo a lo largo del film. Y es que la mayoría de «los mercenarios» ya no están para estos trotes y se limitan a disparar, que los malos ya irán cayendo.

El demencial tiroteo en el aeropuerto en el que, inexplicablemente, no se hiere a ningún civil, nos permite, sin embargo, ver en una misma secuencia de acción a Sylvester Stallone, Arnold Schwarzenegger, Bruce Willis y Chuck Norris luchar en el mismo bando (impagable el «pasaba por ahí» de Norris), una escena «de ensueño» para todos aquellos que gozaban con sus películas de acción rodadas en las décadas de los 80’s y 90’s.

Como bonus esta vez hay chica en el grupo (la atractiva Yu Nan), pero es imposible que pueda haber historia de amor. Es como juntar bestias y mujeres. Existe, con todo, un indicio de atracción entre Nan y Stallone, más inverosímil que la propia acción que se desencadena en la película.

RESUMIENDO: Machotes buenos contra malos malosos. Frases dinamita y leyendas vivas. Pura diversión para aquellos que dejen aparcados durante dos horas su sentido y su sensibilidad y vuelvan a aquellos años de alquiler de películas de videoclub de acción desconocidas y sin pretensiones. Evidentemente, eran otros tiempos…

Título: Los mercenarios 2: Es hora de recargar
Director: Simon West
Reparto: Sylvester Stallone, Jason Statham, Jet Li, Dolph Lundgren, Randy Couture, Terry Crews, Liam Hemsworth, Yu Nan, Arnold Schwarzenegger, Bruce Willis, Chuck Norris y Jean-Claude Van Damme
Genero: Acción
Duración: 102 minutos
Nacionalidad: USA
Guión: David Agosto y Ken Kaufman
Fecha de Estreno en España: 24 de Agosto de 2012



Escrito por Taradete

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Crítica cinematográfica: The possession, el origen del mal, de Ole Bornedal.


El próximo viernes 7 de septiembre llega a las carteleras españolas The possession, el origen del mal, un film de terror que nos narra, como su título indica, una posesión maléfica «basada en una historia real». Una película producida por Sam Raimi, dirigida por Ole Bornedal e interpretada por Jeffrey Dean Morgan, Kyra Sedgwick y Natasha Calis.

The possession nos acerca, de esta forma, a los peligros que comporta mezclarse, aunque sea de forma accidental, en los asuntos de ultratumba. Todo comienza y está ligado a una antigua caja, comprada en un mercadillo de segunda mano por Emily (Natasha Calis), la hija menor de la familia Brenek. El cofre, con un misterioso sistema de apertura y una enigmática inscripción hebrea, comenzará a ejercer un poderoso influjo sobre Em, cuyo carácter y comportamiento se irán envileciendo y volviéndose más violento. Una contrariedad que se suma a la difícil situación de divorcio que vive la familia, causada por las continuas ausencias laborales de Clyde (Jeffrey Dean Morgan) y las carencias afectivas que resultan de todo ello.

Las cosas se complicarán al sospechar Clyde que su hija puede estar poseída por un espíritu maligno, un dibbuk, que se está apropiando del cuerpo y de la voluntad de Em y que hará todo lo posible para conseguir aquello que no tiene, la vida. La familia Brenek luchará para liberar a su hija de las maléficas garras del espíritu maléfico enfrentándose a él con la ayuda de un joven rabino (Matisyahu, Matthew Paul Miller) y la mayor arma que tienen a su disposición, el amor que aún la mantienen unida.

The possession, el origen del mal, se desarrolla por las vías habituales de las películas del género que siguen la estela del gran éxito que supuso El exorcista en el año 1973. Algo que no hace desmerecer a la película, ya que el film de William Friedkin marcó, de una forma u otra, las líneas de desarrollo de la mayoría de películas que tratan la temática de la posesión/exorcismo.

Tras la presentación de la familia, y de los problemas que padece, provocados en gran parte por el absorbente trabajo de Clyde como entrenador de baloncesto y la poca presencia familiar que su dedicación le permite, hace la aparición la «fuente» de los problemas a los que se enfrentarán los Brenek, la caja ritual de origen hebreo donde está prisionero el espíritu maligno que aterrará a la familia.

El film de Bornedal alterna, de esta forma, las escenas más intimistas y familiares, como las que nos muestran los fines de semana compartidos por Clyde con sus dos hijas o los conflictos que suponen la nueva relación de Katherine (Kyra Sedgwick) con Brett (Grant Show, en un papel muy muy secundario), su nueva pareja. A estas se suman las escenas propiamente de terror en las que seremos testigos de la evolución «a peor» de Emily. Vale la pena indicar que las escenas de terror en The possession tienden a ser más «realistas» que en otras películas del estilo. Y entiéndaseme cuando digo más realistas: no veremos demasiados efectos especiales «terroríficos» sino que las escenas se centrarán más en la violencia que genera la posesión. Olvídense, pues, de niñas escupiendo un vómito verde, bajando las escaleras de formas poco anatómica, o levitaciones místicas. En este aspecto el film es más cotidiano.

Otro de los elementos que le hace salir al film, aunque solo sea un poco, de la plantilla habitual del género es su trasfondo judaico, que releva al habitual cristiano que tienen la mayor parte de estos films. De esta forma el sacerdote católico al estilo padre Carras es substituido por un joven rabino judío, no del todo ortodoxo, que se dispone a ayudar a la familia.

Por lo que respecta a las interpretaciones, todas son correctas. La única que destaca sobre las demás es la de Natasha Calis como la niña poseída, que consigue dar a su papel el toque inocente y maligno que la posesión requiere. Es curioso ver como el uso del maquillaje, del tinte de la fotografía, de una mirada como la de la escena del columpio y de una ligera ráfaga de viento, pueden dar a la muchacha un carácter tan siniestro. Algo que se agradece, ya que son pocas las películas de «terror con niño» que superan las dificultades de trabajar con menores. Digno de destacar es, también, por lo insólito de su papel, la interpretación de Matisyahu como el joven rabino que asistirá a la familia en su duelo contra el mal. Un papel que adapta, en parte, su singular opción artística como cantante reggae-jasídico en la vida real.

En lo que Possession, el origen del mal no es demasiado original es en el trasfondo familiar que nos propone. Este sí que parece que es un cliché difícilmente superable para las películas de cuño norte-americano, donde, al parecer, la unión, el amor familiar y los continuos problemas que una «buena familia americana» (y cristiana) han de vencer son como un mantra machacón que muchas cintas de terror no se pueden quitar de encima. Un leitmotiv que la mayoría de las veces repercute en el ritmo de la película en cuestión, sobre todo porqué prefigura, en muchos casos, el final de la historia.

Vale la pena indicar que aún siendo una producción Raimi, el film posee un toque más actual que el ochentero de su última producción Arrástrame al infierno (2009). Por lo que respecta a su director, Ole Bornedal, se le reconoce una amplia experiencia en los géneros del thriller y el terror con títulos como El vigilante nocturno (1994), La sustituta (2007) o Deliver us of evil (2009).

Aún así, The possession, el origen del mal, es una buena oportunidad para aquellos a los que les guste pasar miedo en la butaca (avisados están de que es un miedo más realista) y disfruten con los estrenos del género de terror. Y por si el tema de las taquillas les interesa o les influye a la hora de ir a ver una película al cine, que sepan que el fin de semana pasado The possession fue número uno en el Box Office estadounidense, recaudando la friolera de 17.700.000 dólares (la película tuvo un coste de 14.000.000 de dólares), lo que parece asegurar una segunda parte, algo de lo que ya ha hablado el bueno de Raimi.

Título: The Possession (El Origen del Mal)
Dirección: Ole Bornedal
Reparto: Jeffrey Dean Morgan, Kyra Sedgwick, Madison Davenport, Natasha Calis, Grant Show y Matisyahu.
Guión: Juliet Snowden y Stiles White
Productores: Sam Raimi, Robert Tapert y J. R. Young
Director de fotografía: Dan Laustsen, D. F. F.
Diseño de vestuario: Carla Hetland
Música: Anton Sanko
Género: Terror
Nacionalidad: USA
Fecha de Estreno: 7 de Septiembre de 2012

Escrito por Jorge Pisa Sánchez

Carlo Rambaldi, un genio de los efectos especiales.


El pasados 10 de agosto moría a los 86 años de edad Carlo Rambaldi, uno de los grandes especialistas italianos en efectos especiales y creador de algunos de los seres de ciencia-ficción más famosos del cine, entre los que hallamos al gorila gigante de la versión de King Kong del año 1977; el terrorífico y sanguinario depredador de Alien, el octavo pasajero y, sobre todo, el alienígena amistoso de E.T. El extraterrestre, uno de las personajes cinematográficos más famosos de todos los tiempos.

Terror en el espacio (1965)

Rambaldi poseía formación como topógrafo y era pintor y escultor licenciado en la Accademia di Belle Arti di Bologna. Destacó pronto en la ingeniería y la animación electro-mecánica creando esculturas y marionetas animadas. Su primera colaboración con el cine fue la creación del dragón Fafner de 16 metros de altura para el film El Tesoro de los Nibelungos, dirigido por Giacomo Gentilomo en el año 1957. Esta colaboración le permitió trabajar en multitud de películas italianas de género, principalmente de terror, giallo (muy de moda en Italia en los años 60 y 70), aunque también colaboró en películas de aventuras, péplums o ciencia-ficción. Entre ellas cabe destacar Terror en el espacio (1965), dirigida por Mario Bava, en la miniserie L’Odissea (Franco Rossi, Piero Schivazappa y Mario Bava, 1968), Una lagartija con piel de mujer (1971) de Lucio Fulci, Bahía de sangre (Mario Bava, 1971) o Frankestein’80 (Mario Mancini, 1972).

Cabe destacar que su colaboración en el film de Fulci (Una lagartija con piel de mujer) le valió a este último un juicio, ya que fue acusado de maltrato y crueldad animal en relación a las escenas donde se mutilaba a un perro. Rambaldi tuvo que mostrar los ingenios y los efectos que había utilizado para rodar las escenas en cuestión para conseguir la absolución de Fulci, hecho que nos informa del realismo de su trabajo.

King Kong (1977)

En el año 1975 Rambaldi se encargo de los efectos especiales de Rojo oscuro de Dario Argento. Al año siguiente inició su «aventura» americana, que le haría ser conocido en todo el mundo, al participar como constructor-ingeniero del gorila gigante en King Kong de John Guillermin (producida por Dino De Laurentiis y la Paramount). Su trabajo en la creación y los movimientos del gran gorila y de su mano mecánica, que sostenía en una de sus más famosas escenas el cuerpo de Jessica Lange, le abrió las puertas a nuevas colaboraciones en las grandes producciones en Hollywood.

A King Kong le siguió en el año 1977 Encuentros en la tercera fase (Steven Spielberg), en la que Rambaldi diseñó los pacíficos alienígenas que llegaban a la tierra para contactar con los humanos y que aparecían al final del filme, acompañados de la música compuesta de John Williams, con una de sus melodías más reconocidas. Ese mismo año Rambaldi colaboró, también, en la película El desafío del búfalo blanco (J. Lee Thompson), en la que contribuyó a la hora de dar movimiento al gran búfalo protagonista.

Alien, el octavo pasajero (1979)

Ridley Scott y Hans Ruedi Giger recurrieron a la experiencia de Rambaldi para desarrollar el movimiento mecánico del alienígena sediento de cuerpos humanos en Alien, el octavo pasajero (Ridley Scott, 1979) en el cual Rambaldi pondría todo su empeño en dar vida a una de las criaturas más terroríficas del cine, cuyo éxito propició tres secuelas más, dos precuelas (la primera de las cuales Prometheus se estrenó el pasado 3 de agosto) y tres derivados que enfrentan a aliens contra predators, y cuyo campo de batalla es la tierra (la tercera entrega de esta franquicia se espera para el año 2016). Todo un éxito de taquilla que ha perdurado a lo largo de los años.

Tras su participación en La mano (1981) y La posesión (1981), dos película de género, llegó el gran momento de Rambaldi cuando Spielberg satisfecho del resultado de su trabajo en el diseño de los aliens de Encuentros en la tercera fase, le fichó para la creación de un nuevo alienígena, esta vez tierno y pacífico, para E.T. el extraterrestre, (1982) uno de los films más reconocidos y estimados de todos los tiempos y uno de los más taquilleros de la historia del cine, hasta que fue desbancado de la primera posición en la recaudación mundial por el estreno en 1993 de Parque Jurásico, también del director Steven Spielberg.

E.T. el extraterrestre, (1982)

Después del éxito de E.T., Rambaldi colaboró con la segunda entrega de las aventuras de Conan (Conan el destructor, 1984), en la que dio vida y movimiento al monstruo/divinidad Dagoth con el que Conan debía enfrentarse para salvar la vida de la princesa Jehnna, sobrina de la malvada reina Taramis.

Ese mismo año Rambaldi diseñó también los gusanos de arena gigantescos que poblaban el planeta Arrakis en el film Dune (David Lynch), seguramente una de las producciones de ciencia-ficción más extrañas e incomprendidas de la historia.

Conan el destructor (1984)

Rambaldi se encargó posteriormente de los efectos especiales de films como Miedo azul (Daniel Attias, 1985), King Kong 2 (John Guillermin, 1986), La habitación del miedo (Armand Mastroianni, 1988) o Rage, furia primitiva (Vittorio Rambaldi, 1988).

Por su trayectoria profesional Rambaldi ganó tres oscars por sus trabajos en King Kong, Alien, el octavo pasajero y E.T. el extraterrestre.

Nos deja, pues, uno de los grandes del género, alejado de la memoria y el recuerdo de muchos, seguramente, porque su trabajo más artesanal y mecánico ha sido substituido en los últimos años por unos efectos especiales más informáticos y digitales, que potencian, evidentemente, su impacto sobre el espectador, pero que no poseen la magnificencia de aquellos efectos especiales más artesanales que dominaron la producción de las películas de los géneros de terror y ciencia-ficción de los años 80.

Carlo Rambaldi Requiescat in pace

Escripor por Jorge Pisa Sánchez