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Crítica teatral: Mrs. Dalloway, en el TNC

Hacía tiempo que no iba al TNC y que no disfrutaba de su programación teatral. El momento llegó el pasado domingo con Mrs. Dalloway, adaptación de la novela de Virginia Woolf dirigida por Carme Portaceli e interpertada en su papel principal por Blanca Portillo.

Virginia Woolf hace un recorrido de 24 horas por la vida de Clarissa Dalloway, desde que se levanta de buena mañana y empieza a preparar una fiesta para su marido hasta el inicio de la fiesta por la noche. Un recorrido marcado por las horas que toca la campana del reloj del Big Ben, por el tiempo que va pasando y que lleva a Clarissa a ir hacia delante y hacia atrás en el tiempo de su vida. El flujo de su consciencia, la consciencia sobre su vida, sus decisiones, llega en el mismo momento en que abre la ventana de aquel maravilloso día de primavera en que prepara la gran fiesta”.

La obra de Woolf, adaptada por Michael De Cock, Anna Maria Ricart y la propia Portaceli, nos propone una reflexión sobre la vida y sobre la lucidez, y en su ausencia sobre la locura, a través de un día en la vida de Clarissa Dalloway, una mujer que goza, debido a su posición, de todas las comodidades que una mujer puede disfrutar en la sociedad en la que vive, pero que no ha cumplido ninguno de sus propósitos vitales.

De ahí que en la obra al igual que en la novela se produzca un juego entre pasado y presente para mostrarnos la situación de vacío interior de su protagonista. Todo lo que pudo llegar a ser fue abandonado en la juventud al casarse con el señor Dalloway, ausente durante la representación, para alcanzar una posición de seguridad en la vida: el amor repleto de aventura con un joven del que estuvo enamorada, las ganas juveniles de cambiar el mundo, la lucha feminista, e incluso, la libertad sexual.

Por esa razón Mrs Dalloway nos pone como espectadores ante el espejo de la sociedad actual que, apaciguada por un espejismo de comodidad y saciada por la opulencia del consumismo, nos avoca a vidas grises, a vidas vacías en el que el paso de los años nos hace abandonar mucho de lo que soñamos antaño.

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La obra además, hace referencia al feminismo y la represión sufrida por la mujer, encarnada en el resultado de la vida de Clarissa Dalloway y en la relación sentimental existente entre los personajes más jóvenes, Raquel Varela, que interpreta a Elisabeth, la hija de Clarissa, y Zaira Montes, que da vida a Doris. Una relación que amenaza con romper el status quo familiar y quién sabe, el equilibrio emocional que Clarissa ha tratado de mantener a flote.

La obra como la novela no avanza de una forma lineal en el tiempo, sino que salta constantemente del pasado al presente para mostrarnos la evolución del carácter y de la vida de Clarissa, manteniendo siempre una prestancia escenográfica que impacta por su minimalismo y su destreza. Qué decir de las escenografías del TNC!!

A la trama propia de Clarissa Dalloway se suman escenas relacionadas con la vida de Max (Jimmy Castro) y Angélica (Gabriela Flores), una pareja tratada psicológicamente debido a los problemas de ella por superar una profunda depresión. De esta forma, la representación no solo salta del pasado al presente, sino también de una trama a la otra para confluir al final y permitirnos conocer más de cerca la realidad de Clarissa.

La obra, aunque con ímpetu coral, está diseñada para hacer destacar a la actriz principal, Blanca Portillo. Es un placer, siempre, ver a Portillo hacerse con cualquier papel y brillar con él, como en esta ocasión. Algo debido también a la acertada dirección de Carme Portaceli, que provee a la representación de un toque sensible y efectivo que acaba de envolver esplendidamente todo el ambiente sobre el escenario.

Mrs. Dalloway es una obra que vale la pena visionar, en la que todo se ha sumado, dirección, interpretación y adaptación, para regalarnos un gran disfrute teatral estas Navidades. Una recomendación: no se la pierdan!!

“Mrs. Dalloway” se representa en el TNC del 12 de diciembre de 2019 al 4 de enero de 2020.

Autora: Virginia Woolf
Dirección: Carme Portaceli
Versión: Michael De Cock, Anna Maria Ricart y Carme Portaceli
Reparto: Jimmy Castro, Jordi Collet, Inma Cuevas, Nelson Dante, Gabriela Flores, Zaira Montes, Blanca Portillo y Raquel Varela
Escenografía: Anna Alcubierre
Vestuario: Antonio Belart
Iluminación: David Picazo
Sonido: Jordi Collet
Coreografía: Ferran Carvajal
Producción: Teatro Español y Teatre KVS Brussel·les

Horarios: Miércoles a las 19:00 horas; jueves y viernes a las 20:00 horas; sábado a las 19:00 horas y domingo a las 18:00 horas
Precio: web TNC
Duración: 1 hora y 35 minutos sin entreacto
Idioma: catalán
NOTA CULTURALIA: 8
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Jorge Pisa

Estreno teatral: Galileu, en el Club Capitol

Hasta el próximo 21 de mayo podéis disfrutar de la obra Galileu en el teatro Club Capitol, una buena oportunidad para comprender la figura de Galileo Galilei y el impacto de sus descubrimientos astronómicos en el siglo XVII, de la mano de la música de Love of Lesbian.

El descubrimiento científico de Galileo Galilei fue fundamental para la vida de las personas de su época, para la filosofía, para la percepción del mundo y del ser humano y su lugar dentro el universo.

“Galileu” es una versión para todos los públicos pero también para los adolescentes, una versión esencial para explicar qué descubrió este gran científico.

Una obra representada por gente joven y dinámica, con la música poética de “Love of Lesbian”, interpretada en directo por los propios actores.

Galileu” se representa en el Club Capitol hasta el próximo 21 de mayo de 2017.

Dirección: Carme Portaceli
Actores: Oriol Guinart, Queralt Casasayas, Laura Aubert y Carlos Cuevas

Duración: 90 mins
Idioma: Catalán
Horarios y precio: web de Grup Balaña

Crítica teatral: Esplendor, en el Teatre Romea

Como os decía en la anterior crítica, este año el Festival Grec posee un claro adn político, en un esfuerzo de acercar el teatro a la realidad que nos rodea y que a veces nos sobrecoge. Este también es el caso de Esplendor, de Abi Morgan, dirigida por Carme Portacelli, una obra interpretada por Míriam Iscla, Lluïsa Castell, Gabriela Flores i Laura Aubert que nos habla del final de un régimen y de una realidad que está justo a punto de desaparecer.

“En una sala opulenta del Palacio Presidencial de un tirano europeo cuatro mujeres mantienen una frágil capa de cordialidad civilizada mientras fuera, con un clima terrible, una guerra se va acercando cada vez más. Una fotógrafa corresponsal de guerra espera el retorno del tirano, del presidente. Ella ha venido para hacerle una foto. La mujer del presidente, su mejor amiga y una intérprete le esperan con ella. Zapatos de Prada, vasos de vodka… hacen pasar el tiempo de espera. Él llega tarde, muy tarde… Las cuatro mujeres tienen secretos y sospechas. Las cuatro están en peligro”.

Esplendor es una obra que, así a primeras, nos propone un título algo confuso, ya que más que mostrarnos un momento de apogeo de un régimen político, lo que evidencia es justamente lo contrario, es decir, el episodio de hundimiento final de una realidad política a través de cuatro mujeres relacionadas de alguna forma con el presidente al que se está a punto de derrocar. De ahí que la obra pretenda, en parte, reflexionar sobre el poder y sobre lo frágil que este puede llegar a ser, a veces. Una reflexión con un claro toque femenino, propio de Morgan, autora de guiones como Shame, Sufragistas o La Dama de Hierro.

Las cuatro mujeres (Míriam Iscla, Lluïsa Castell, Gabriela Flores y Laura Aubert) nos detallan lo que pasa en la sala del palacio presidencial a través de un relato narrativo que se irá enriqueciendo con las vivencias y las opiniones de cada una de ellas. De ahí que la confusión prevalezca a menos en los primeros momentos de representación, ya que el espectador será testigo de la misma escena en varias ocasiones, aunque relatada desde diversos puntos de vista, algo que le obligará a estar muy atento a lo que se hace y se dice sobre el escenario.

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Por lo que respecta a la puesta en escena, la acción se desarrolla en un espacio dominado por un piano cubierto por bebidas, vasos y copas, hecho este que nos permite confirmar lo privilegiado de su situación y que podremos corroborar al conocer la situación del país de la mano de las cuatro mujeres reunidas. Puede incluso, que estemos asistiendo al último festín organizado por el presidente de la nación.

Y el tema que pretende analizar la obra, que no es otro que el poder o el “final” del poder, queda algo difuso, primero porque nunca sabremos en qué país se desarrolla la acción y porque la reflexión se queda en la mayor parte en titulares, aquellos que acostumbramos, por desgracia, a ver en los informativos y que en pocas ocasiones van más allá de una simple exposición.

La directora, Carme Portacelli ya nos propuso una reflexión acerca del poder o del poder tirano en El president de Thomas Bernhard, estrenada en el TNC el año pasado. En aquel caso la configuración de la obra era en parte similar a la de Esplendor, si bien en este caso a la obra le falta algo más de profundidad y de espíritu combativo, con el cual capturar al espectador y llevarlo a meditar sobre la realidad política actual. Una lástima ya que la temática y la producción prometían, ciertamente,  algo más.

Por lo que respecta a las interpretaciones, todas las actrices están correctas, aunque parece que la trivialidad de la obra en general no les ayuda a elevar sus interpretaciones. El único momento en el que la emoción se desparrama sobre el escenario es hacia el término de la obra en el que la primera dama (Míriam Iscla) nos ofrece un acto final de valentía vital.

Esplendor es una obra compleja, posiblemente demasiado, en su desarrollo escénico e interesante en el tema que trata, que obliga al público a permanecer atento, si bien este es un esfuerzo del que no se extrae demasiado provecho, ya que el espectador abandona el teatro con la sensación de no haber obtenido impulso visceral o reflexivo alguno. Toda una lástima.

Esplendor” se representa en el Teatre Romea del 30 de junio al 17 de julio de 2016

Autora: Abi Morgan
Directora: Carme Portaceli
Traducción: Neus Bonilla Benages y Carme Camacho Pérez
Intérpretes: Míriam Iscla, Lluïsa Castell, Gabriela Flores y Laura Aubert
Espacio escénico: Anna Alcubierre
Banda sonora: Jordi Collet
Vestuario: Antonio Belart
Iluminación: Ignasi Camprodón

Horarios: de martes a sábado a las 21:00 horas y domingos a las 18:30 horas
Precio: 18 – 28 €
Duración: 1 hora y 40 minutos
Idioma: catalán

NOTA CULTURALIA: 6,5
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Jorge Pisa

Crítica teatral: El president, en el TNC.

president_altaVivimos en una época en la que el poder y la corrupción, o más bien dicho, el poder corrupto, invade todos y cada uno de los ámbitos de nuestra vida diaria. Las noticias al respecto nos asaltan informándonos de las cantidades astronómicas desvalijadas de las arcas públicas (y que descansan en bancos suizos, andorranos o de cualquier otro paraíso fiscal), de las actitudes poco democráticas y, lo que es aún peor, de la incapacidad manifiesta de la mayoría de nuestros políticos. No es de extrañar, pues, que el teatro nos hable, también, de la infección política que recorre las venas del país. De ahí que el pasado 5 de noviembre se estrenara El president, de Thomas Bernhard, en el TNC, una adaptación dirigida por Carme Portaceli e interpretada por Francesc Orella y Rosa Renom.

Con el país en un estado de crispación creciente, la pareja presidencial acaba de escapar ilesa de un atentado que se ha llevado la vida del estimado perro de la presidenta y también de un coronel, confidente y amigo del presidente. El terror que experimentarán el presidente y la presidenta, acentuado por el riesgo de ser asesinados por su propio hijo, que se ha pasado a las filas anarquistas, revelará progresivamente el abismo que separa la solidez aparente de su poder y la mediocridad de su fragilidad real.

La obra de Bernhard es una crítica en la línea de flotación a la aristocracia del poder, a una casta política que utiliza el poder con el único objetivo de asegurar su supervivencia. Siendo testigos de la intimidad tanto del presidente como de la presidenta, el autor nos muestra no tan solo la menudencia, a veces, de la política, sino que también nos narra el inicio de la caída de los regímenes, tanto de los tiránicos como de los “democráticos”, que caen cuando las sociedades a las que representan pierden la confianza en ellos.

elpresident1_altaPortaceli nos presenta cuatro escenas dominadas por la presencia primero de la presidenta y después del presidente. A lo largo de ellas conoceremos la triste realidad que subyace a estos dos “grandes personajes” y seremos conscientes de la moral del poder que poseen, en este caso contaminada por unos comportamientos mezquinos y por la corrupción. Los dos personajes serán incapaces de entender el momento en el que viven y la voluntad de cambio que se está generando en su país, un hecho que sin duda les condena a una caída final que nos presagia el propio desarrollo de la obra.

Y es en este aspecto en el que el espectador puede hacer una lectura actual de la obra, una analogía entre la situación que nos muestran Bernhard/Portaceli y el contexto político y social que vivimos en la actualidad, en el que la situación política se ha degradado en gran medida debido a la corrupción que ha demostrado una clase política en parte tan decrépita como la que nos mostraba Bernhard a mediados de los años 70. Si bien, el contexto histórico de la obra no queda del todo claro. Bernhard mostró una amplia voluntad crítica hacia la clase política austríaca a lo largo de su obra. Si bien al espectador no se le ubica plenamente en la época en la que acontecen los hechos narrados sobre el escenario, lo que fuerza, sin duda, al público a reflexionar sobre los paralelismos con la situación de desafección que vivimos en la actualidad.

Sin embargo, la obra resulta algo extensa y reiterativa en algunos momentos, lo que sin duda se podría haber solucionado abreviando alguno de los actos, y hace referencia a uno contexto político y social que aunque en suspensión, no parece encajar del todo con los problemas que vivimos en la actualidad.

La adaptación de Portaceli hace hincapié en la interpretación de los actores principales, Orella y Renom, estructurada en falsos monólogos. Los actores siempre están acompañados, si bien, el peso del texto lo declaman ellos de forma individual, mientras que el resto de actores se convierten en meros sparrings teatrales que acompañan a la interpretación de los primeros. Las actuaciones de Orella y Renom están, como no podía ser de otra forma, a una gran altura, aunque, como ya he dicho, la extensión y lo reiterativo de la obra consiguen empantanar la recepción de la misma.

El president nos muestra hasta dónde puede llegar el poder cuando pierde la consciencia de sí mismo y olvida la razón de su existencia. Una lección a tener en cuenta en un momento en el que cada vez parece más claro que ciertas cosas están llamadas a desaparecer y a otras se les augura un futuro incierto.

El president” se representa en el TNC del 5 de noviembre al 28 de diciembre de 2015.

Autor: Thomas Bernhard
Dirección: Carme Portaceli
Reparto: Francesc Orella, Rosa Renom, Montse Pérez, Josep Julien, Daniela Feixas, Josep Costa y Sergi Misas
Traducción: Bernat Puigtobella
Escenografía: Paco Azorín
Iluminación: Maria Domènech (aai)
Vestuario: Antonio Belart
Espacio sonoro: Jordi Collet “Sila”
Caracterización: Toni Santos
Producción: Teatre Nacional de Catalunya, Temporada Alta i El Canal y Centre d’Arts Escèniques de Salt /Girona.

Horarios: de martes a sánbado a las 20:00 horas y los domingos a las 18:00 horas.
Precio: 23 €. Posibilidad de tarifas especiales
Duración: 2 horas
Idioma: catalán
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Jorge Pisa