Archivo de la categoría: Teatro

“Lo único que necesita una gran actriz es una gran obra y las ganas de triunfar” de Vaca 35: Despiadado servilismo en Tàrrega

La inteligencia convertida en arte escénico fue servida en Fira Tàrrega’2013 por la Compañía Vaca 35. Y pocas veces se me ocurriría expresarlo mejor: Se trata esto no solo de un espectáculo, sino también de una disección pormenorizada de las relaciones entre teatro y sociedad desde la microscópica muestra que propone la presentación en escena de dos actrices que interpretan “Las criadas” de Jean Genet y que además exhiben poco después su conversión en seres humanos dependientes: Se sirven entre ellas en ese día a día que el espectáculo nos muestra sin remilgos: Se alaban, se desprecian, se humillan para finalmente aceptar con una resignación fascinante que no pueden vivir la una sin la otra. Por ello, las vemos conviviendo de una forma deliciosamente impúdica: de la colada a la cocina; del baño a la cama pasando por el previo cuento de hadas para finalmente conciliar el sueño juntas en una misma cama.

Damián Cervantes, el director, maneja con precisión quirúrgica los temas que desea retratar y logra una conjunción admirable del tratamiento del espacio (el “Safareig” de Tàrrega escupe sordidez y encanto añejo a la vez), el enfrentamiento de las actrices (maravillosamente equilibradas: la rotunda Mari Carmen Ruiz desafía una y otra vez a la escuálida Diana Magallón; la ternura oronda de la primera casa estupendamente con la discreción estridente de la segunda) y, sobre todo, la dramaturgia, que merece párrafo a parte.

criadas estr                           Diana y Mari Carmen, adorables servidoras

Y ahí va. La compañía mexicana funde en una propuesta única la crueldad del texto de Genet, el humor socarrón de las dos “divas” después de la función para hacer una crítica despiadada del cretinismo de la profesión, y la miseria de la vida cuando no nos queda más remedio que aceptar al otro como único medio de supervivencia. Y añadamos a todo ello el simbolismo del juego escénico, certero: Las protagonistas se pasan la función barriendo el suelo, como verdaderas “criadas” que son de esta vida no siempre deseable y de la que nos empeñamos en borrar continuamente nuestros propios rastros.

Todo ello para hablar una vez más de la realidad desde la ficción teatral. O al revés.

por Juan Marea

http://www.firatarrega.cat/
http://www.vaca35teatro.com.mx/

“El Rei Borni” de Marc Crehuet: Tuertos de risa

El Reino de los Cielos a menudo nos queda lejos. Pero como somos miméticos por naturaleza social, nos empeñamos en intentar reproducirlo siempre que tenemos ocasión de coincidir unos y otros. Y a la sazón el autor y director Marc Crehuet corona a un indignado para ajusticiar al verdugo que le dejó sin un ojo en el transcurso de una manifestación cuando el último ejercía impecablemente su labor de gestión de masas al dispararle con balas de goma. Eso creía el orgulloso agente antidisturbios hasta que las circunstancias le ponen de nuevo frente al objeto de su celo profesional. Momento ese de resolver apresuradamente quién de ambos tiene derecho a ostentar el cetro.

Pero bajemos un poco el nivel. Os presento una comedia ácida sobre cuatro jóvenes confundidos en un panorama donde la pasividad solidaria y la cobardía existencial saltan de un mitin político televisado al comedor extrarradial de una pareja que por un momento pensó recuperar la vigencia de su deseo de ser felices al invitar a otra a cenar. La tensión ante la evidencia de no tener ni querer nada que compartir unos y otros se adueña del lugar. Y Crehuet nos lo sirve en forma de comedia de situación salpimentada de escenas jocosas ocurrentes, intérpretes carismáticos y un hilo conductor políticamente incorrecto: ¿puede alguien abandonar su ceguera sin preocuparse del prójimo? ¿sirve de algo la cantinela de la clase política de alto standing al proclamar el conato de austeridad si ni siquiera somos capaces de compartir con nuestra pareja o con los amigos de antaño? El ágape se sucede sin el menor entusiasmo por parte de los forzados comensales. Y cuando se descubra el pastel, no habrá quien apague sus velas incendiarias.

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¿Larga vida al Rey?

El drama entonces no solo pasaba por allí sino que precipita una acelerada caída de estos chispeantes antihéroes para elevarlos a la gloria del absurdo cuando se descubren cómplices de un secuestro de primer orden. Y el delirio de la trama se convierte en su mejor baza porque se nos sirve con unos diálogos frescos y deliciosamente verosímiles. El juego de equívocos potencia la habilidad de un reparto acertado y ecléctico que impone unos personajes estupendamente dibujados. Pues la ambigüedad con que su autor los lanza al escenario permite que superen la caricatura y los acerca peligrosamente a contrafiguras de los desarmados espectadores, a los que corresponderá ser “tuertos” en un desenlace escalofriante cuyo efectismo no molesta sino que congela hábilmente las carcajadas pulverizando por unos instantes la ficción.

Por Juan Marea

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Un trío vasallo

EL REI BORNI
Teatre Barts
http://www.barts.cat/ca/e-120/EL-REI-BORNI
Avinguda del Paral·lel,62, de Barcelona
Del 31 de agosto al 12 de septiembre
Horario: de martes a sábado, a las 21 horas; domingo, a las 20 h
Precios: de 15 a 18 euros
En catalán

Autor y director: Marc Crehuet
Reparto: Xesc Cabot, Miki Esparbé, Alain Hernández, Ruth Llopis y Betsy Túrnez
Escenografía: Pablo Sánchez, Noelia Güerri y Jaime Cavero
Diseño de luces y sonido : Xavi Gardés
Vestuario: Mar Muñoz y Mar Guixé
Coreografía: Tuixén Benet

“Tango”: Tres bailan solos al son de una hermosa música.

Bailar solo acaba siendo la mejor manera de escuchar la música. Cuando quien tiene que seguir su ritmo está convencido de que no hay que perder el compás. Pero a menudo exigimos una pareja de baile. Y a esta le solemos pedir que sienta como uno la pasión de moverse.

En “Tango” de Manuel Molins, tres personajes saltan a la pista buscando la manera de estar convenientemente acompañados. Sin conseguirlo.

Reunidos los tres entre coordenadas de sensuales aguas mediterráneas y el empeño de Marta por ser feliz amando, el escenario nos localiza un punto confluyente donde ella ha establecido su refugio con un amante que responde a su ideal, y en el que también deberá enfrentarse a un pasado que no pensaba desvanecerse simplemente por la voluntad de ella.

Todo está dispuesto en ese lugar para que, juntos, percibamos el aire del deseo: una terraza espaciosa, los preparativos de un ágape que se adivina suculento, y el mar como telón de fondo y narrador apasionante del desencadenamiento de acontecimientos. Molins, que además de concebir este “Shangri-La” sobre el papel también lo corporeiza ahora, dispone a lo largo de este espacio escénico las tres figuras que deberán transitarlo con tenacidad: tres personajes antitéticos para hablar de tres actitudes ante el amor. En su modalidad de romance apasionado e incendiario. Por eso la historia transcurre en dos noches de San Juan, aquella en que las hogueras de la playa tiñen de llamas festivas la arena de la playa.

Marina Viñals es la heroína, porque esta es una historia de las de antes. Con su trama morbosa y una tragedia siempre latente. Marina llena a “Marta” de vehemencia interpretativa: ansiosa en sus ademanes a la hora de presentar la situación de partida, arrolladora cuando se reúne con su amante y especialmente emotiva a la hora de venirse abajo su criatura reconociendo su dolor. Es entonces cuando trasluce la humanidad de su personaje. Le dan la réplica, por orden de aparición y de preferencia de sus latidos, Lluís Romaguera como su adorado Marc, contrapunto delicado al torrente de emociones que desplegará la protagonista: su mirada esquiva, sus movimientos vacilantes, su fragilidad interpretativa y su porte de galán joven casan bien con la condición de títere que asumirá el personaje en la función. Por último, Paco Alegre es el temible marido burlado pero nada apaleado: su voz suave pero firme y la frialdad de su expresión le ayudan a conferir al malvado titular una reconocible identidad.

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 Amor en una noche de verano

Una vez que las tres piezas de la historia ya están presentadas y el argumento que defenderán claramente expuesto, queda que la música que debe acompañarles sea la apropiada: Molins juega con elementos simbólicos que consiguen dotar al espectáculo de cierta magia redentora de la previsibilidad del argumento y la rigidez en el planteamiento del trío: ese hermoso tango que bailan una y otra vez la pareja del presente, la única posible (“El tango es el romance de la gente sin historia” pronuncian entre vaivén y vaivén) para volcar en él la fuerza del deseo fatal; la complicidad de ambos cuando reproducen su primer encuentro bajo el influjo terrible de Bee Gees, que destila comicidad y ternura; la belleza de las escenas tórridas. Y el tratamiento del mar que se proyecta a lo largo de la representación metamorfoseándose en el estado de ánimo de la intrépida protagonista: relajante al principio, pictórico después al potenciar la estética de esos momentos de ilusión y ardiente impaciencia de Marta, y rojo sangrante al precipitarse la tragedia final, efectista pero coherente.

Por Juan Marea

Tango”
Teatre Tantarantana
http://www.tantarantana.com/index.php/es/
c/ de les Flors, 22, de Barcelona

Horario: jueves, viernes y sábado a las 21horas; domingo a las 19 h
Precio: 18€
Duración: 1 hora y 25 minutos
En valenciano

Dramaturgia y dirección: Manuel Molins
Actores: Marina Viñals, Lluís Romaguera y Paco Alegre
Espacio escénico e iIuminación: Luis Crespo
Audiovisual: Ivan Arbildua
Vestuario: Pascual Peris
Coreografía: Salvador Peiró
Ayudante de dirección: Miguel A. Cantero

Entrevista a Martín Zaragüeta, responsable de prensa del Versus Teatre y del Teatre Gaudí Barcelona.

Martín Zaragüeta es el responsable de prensa de dos teatros barceloneses de pequeño/mediano formato ubicados en el circuito independiente de la ciudads, el Versus Teatre i el Teatre Gaudí Barcelona. En Blog Culturalia tenemos interés por conocer un poco más el trabajo que se realiza en las oficinas y tras las bambalinas del teatro, para poder ofrecer una visión más global y más precisa de la labor de todos los profesionales que contribuyen a la puesta en escena y la representación de una obra teatral.

178a103Entrevista:
¿Desde cuándo trabajas como responsable de prensa del Versus Teatre y del Teatre Gaudí Barcelona?
Desde junio de 2010 (3 años)

¿Explícanos, por favor, en qué consiste tu trabajo?
Mi trabajo consiste en coordinar toda la comunicación de ambas salas. Mis funciones van desde la creación de estrategias de difusión para los distintos proyectos que alberga y produce (mayoritariamente obras de teatro), hasta el control y asesoramiento sobre la imagen que el negocio quiere tener en la Red. Entre las funciones que coordino y ejecuto están la planificación de estrategias de comunicación, redacción de notas y dosieres de prensa, organización de ruedas de prensa, búsqueda y gestión de nuevas relaciones comerciales y de patrocinio.

¿Cuáles son las líneas de programación de los dos teatros? ¿Existen diferencias entre la programación del Versus Teatre y el Teatre Gaudí?
Dada la diferencia de edad entre las dos salas (el Versus tiene 17 años de historia y el TGB tan sólo 5), no se ha percibido la clara diferenciación entre ambas programaciones hasta hace un par de años, momento en el que el TGB ha logrado consolidar una línea de programación propia y firme, independiente del Versus y con su propio público fiel y su historia.

Un responsable de prensa trabaja sobre la base de la información y los documentos, en tu caso principalmente en relación a los dossiers de prensa. Háblanos del proceso de confección del dossier de prensa.
En realidad la mayoría piensa que todo parte de los dossiers de prensa, pero es complicado acotar la comunicación en tareas concretas y separadas. Comunicamos en cada dossier, en cada nota, en cada mail, en cada llamada, en cada tweet, en cada post… Cada momento, cada proyecto y cada receptor tiene su mensaje, su tono y su intención distinta. En cuanto a los dossiers de prensa, es esencial tener un permanente contacto con la compañía, adelantarse a las preguntas que pueden hacer los periodistas y tratar de incluir las respuestas en los dossiers, que al fin y al cabo tienen como objetivo facilitar la tarea a los medios y concentrar la información básica y noticiable de un montaje.

18410-versus_teatre_no¿Cómo realizas tu tarea de difusión de la información/programación teatral? ¿Qué medios utilizas? Según tu propia experiencia, en la actualidad, ¿cuál es el mejor medio de difusión de la información teatral?
Cada proyecto tiene su estrategia. Todo parte del público potencial que pueda tener ese montaje en concreto (según el género, el contenido, la autoría, la actualidad y un largo etcétera, es muy relativo y depende mucho del momento en el que se comunique). A partir de la definición de ese público, se define el eje comunicativo que le acompañará hasta el final (la novedad o el atractivo que hay detrás del proyecto) y se contacta con las vías de difusión habituales, que son los medios de comunicación tradicionales (televisión, radio, periódico, agencia…), las plataformas de promoción, las redes sociales y los líderes de opinión del sector.

¿Cómo ves la relación entre los medios clásicos (televisión/prensa/revistas/radio) e internet y las nuevas tecnologías de la comunicación?
Ambos son hoy en día igual de importantes para que la comunicación global del proyecto sea coherente y efectiva. En mi opinión, deben ir de la mano siempre. No sólo porque ayuda a que el espectador reconozca fácilmente la imagen del montaje, sino porque cada vez más los redactores son también comunicadores en su vida personal y en algunos casos más influyentes en las redes sociales que en el medio en el que trabajan. A veces puede hasta ser más efectivo un tuit de una figura relevante que un artículo en un importante periódico. Depende de cada caso, de cada montaje y del público que éste tenga.

¿Y las Redes Sociales? ¿Son un buen medio de comunicación para los teatros? ¿En qué redes sociales están el Versus Teatre y el Teatre Gaudí? ¿Cuáles os funcionan mejor?
Desde que llegué a trabajar a estas dos salas me apasioné por las redes sociales al descubrir que son una herramienta formidable para tener contacto directo con el espectador, para informarle, responder a sus dudas, ofrecerle mucho más que la obra que va ver, ofrecerle una experiencia previa y posterior, un espacio en el que pueda expresar su opinión, su crítica, su recomendación… Las dos salas están tanto en Facebook, Twitter, Youtube…pero sin duda la que mejor funciona para la difusión instantánea es Twitter, pues permite crear una red enorme y al momento en torno a una obra. Además es una plataforma que crece de forma exponencial si sabes dominarla y no agotarla, no saturar, que es uno de los peligros que tiene.

Cómo crees que ha afectado la crisis al teatro?
Sin duda, el teatro está muy afectado por la crisis, cada vez más. No sólo por la subida del IVA, que supone un varapalo para la subsistencia de los teatros, y todavía más para los teatros medianos y pequeños, sino porque los recortes en las ayudas a la cultura revierten directamente en la calidad y ambición de los montajes. Cada vez es más arriesgado crear y producir, puesto que la incertidumbre económica hace que todo el proyecto se tambaleé y a menudo ni siquiera nazca.

¿Cómo luchan el Versus y el Gaudí contra la crisis? ¿En qué les afecta?
Precisamente hemos tenido un ejemplo ideal. En el Teatre Gaudí hemos producido un montaje muy ambicioso que rompe completamente con la dinámica que la mayoría de salas están llevando a cabo. Evidentemente los recortes y la austeridad de la gente ante la crisis hace que los proyectos sean cada vez más baratos y modestos, pues de otra forma las cuentas no salen. Sin embargo, Ever Blanchet, el director de ambas salas, ha decidido escapar de la recesión hacia adelante y apostar por un montaje de 17 intérpretes y 4 músicos (con los gastos en derechos, nóminas, infraestructura y promoción que todo eso supone). The wild party es sin duda el montaje más caro y ambicioso que el TGB ha hecho en sus 5 años de historia. Muchos pensarán que se ha hecho en el peor momento, pero el riesgo es uno de los pilares de la dirección de Ever y si el resultado es provechoso, puede suponer un punto de inflexión y un reconocimiento de mucho impacto para la sala.

IMG_5225¿Qué trato crees que le dan los grandes medios de comunicación a la actividad de teatros como el Versus o el Gaudí?
Evidentemente existe cierta predilección de medios y periodistas hacia las líneas de programación de una sala u otra, pues siempre es subjetivo, pero en general depende de cada montaje. No hay que olvidar que el leitmotiv de las salas es el teatro y las obras. Por eso creo que el trato no depende tanto de una sala u otra, sino del montaje que haya decidido programar. La cobertura mediática va en función del estreno de turno. Una obra puede pasar desapercibida y la siguiente puede lograr un impacto enorme en los medios de comunicación, como ha sido el caso de The wild party. Precisamente este último ejemplo demuestra que los medios reconocen el riesgo y la apuesta cualitativa que la sala ha hecho.

¿Crees que la difusión y la comunicación afectan al éxito o no de una obra de teatro? ¿En qué medida?
Toda la comunicación influye en el éxito de una obra de teatro (tanto en su difusión offline como online). Estar presente en los medios y en el entorno de los espectadores es crucial e imprescindible para atraerlos al teatro, sin embargo, la clave del éxito siempre está en manos del espectador, que al fin y al cabo es quien paga su entrada y quién decide recomendarla en sus círculos o no. El boca a oreja ha sido y seguirá siendo la mejor comunicación para una obra.

¿El trabajo de un responsable de prensa se hace previo al estreno de una obra, mientras o después? ¿Con cuánto tiempo de antelación se realiza la difusión informativa sobre una obra de teatro?
El trabajo se hace antes, durante e incluso después. No se puede olvidar una obra después de su marcha, pues forma parte de la línea de programación y de la temporada, que también definen la reputación de la sala. Además, en muchas ocasiones los premios y reconocimientos a los montajes llegan muy a posteriori y es un orgullo recordar que fue esa sala quien apostó por ese proyecto. Por ejemplo, el espectáculo de danza de Marta Carrasco, No sé si…, acaba de recibir tres nominaciones a los MAX varios meses después de estar en el Versus Teatre. Es importante crear revuelo en torno a un montaje mucho antes de su estreno, así como reforzarlo durante su estancia en la cartelera.

¿Cuáles son los objetivos principales de la programación del Versus? y del Teatre Gaudí? ¿Los consigue?
En ambos casos, la intención es promover el riesgo, la autoría nacional, la reflexión… Temáticas que no devengan superficiales, que nos hagan regresar a casa con algo nuevo y algo con qué plantearse cuestiones. Además, ambas salas se han convertido en una plataforma sensacional para los nuevos autores del panorama teatral catalán. Muchos de los dramaturgos y compañías que han empezado aquí, han terminado haciendo temporada en grandes salas de Barcelona y Madrid. Incluso en París, como es el caso de Cor de Teatre, que se estrenó en el Versus con El concert. El público valora esta filosofía que hay detrás de la programación y por eso regresan y nos lo hacen saber, lo cual es muy reconfortante.

¿A qué tipo de públicos está dedicada la programación del Versus y del Gaudí? Tenéis algún tipo de público fiel?
Dada la amplia programación de las dos salas, es complicado definir a un solo público, sin embargo sí que tenemos un público fiel, que como sucede por ejemplo con los cines Verdi, se acerca a Versus sin saber qué hay programado, y sabiendo que muy probablemente encontrarán lo que vienen buscando. Esto supone una confirmación de que la línea de programación es coherente y tiene en cuenta al espectador.

tennessee-w-11En relación al Versus, ¿el teatro más alternativo se mantiene en forma? ¿Se defiende en su competencia con el teatro más comercial?
En las grandes ciudades europeas como Berlín conviven con total normalidad y ni siquiera se consideran competidoras, pues el público difiere de una a otra. En nuestro caso la convivencia es más complicada o competitiva supongo, pues dada la crisis que vivimos y la austeridad generalizada, el público termina sacrificando alguno de esos planes. Por ese motivo, cada vez es más importante apuntar bien con la programación y cuidar muchísimo a los espectadores, cosa que, entre otras, las redes sociales permiten.

¿Guardas especial cariño/afecto a alguna de las obras representadas en el Versus? ¿y en el Gaudí?
Por supuesto. Y no precisamente por el éxito que haya podido tener a nivel comunicativo, sino por lo que ha supuesto para el espíritu de las dos salas. Una obra ha podido pasar desapercibida en los medios de comunicación pero haber calado en los espectadores, que te lo hacen saber vía redes sociales o in situ. Un buen ejemplo es Una jornada particular, de la compañía valenciana La Pavana, un montaje precioso y formidablemente interpretado que tuvimos en el TGB en octubre de 2012 y que apenas apareció en los medios, sin embargo, hoy en día todavía hay espectadores que aluden a ella y regresan a la sala a raíz de eso. Por ese motivo la programación es una parte crucial de la imagen que da el teatro a la gente (no sólo la promoción y el éxito). Por otro lado, hay montajes que llegan a la sala con todo a favor y logran no sólo impactar al espectador por su calidad, sino también generar un gran revuelo mediático, como es el caso de The wild party. Aun así, a nivel de comunicación, cada proyecto supone un aprendizaje y un descubrimiento.

¿Cuál es la mejor preparación para alguien que quiera trabajar como responsable de prensa de un teatro? Periodismo? Artes escénicas? Nuevas tecnologías? Community manager?
Los títulos suelen abrir puertas, lógicamente, sin embargo lo esencial no está en la licenciatura, sino en la pasión e interés que pongas en ello. Yo sólo puedo hablar a partir de mi experiencia, y en este caso parte de mi pasión por la cultura, el cine, el teatro y por creer que soy un afortunado por estar trabajando y tocando de cerca todo el engranaje que se esconde detrás de un montaje. Poder asistir al proceso de creación, conocer a todos sus agentes, disfrutar con el proyecto que tienes que comunicar. A partir de ese entusiasmo, lo demás se aprende ya sea en la facultad o a base de esfuerzo y curiosidad. La experiencia es sin duda la mejor formación. Lógicamente, saber expresarse, saber reconocer a quién tienes delante o al otro lado del correo o el teléfono, y ser honesto con cómo comunicas una obra son elementos imprescindibles en este trabajo. Yo estudié Periodismo, sin embargo todo lo que he aprendido aquí no me lo enseñó nadie en la facultad.

En los meses estivales el Versus y el Gaudí no cierran. Son de los pocos teatros en Barcelona que mantiene una programación estival. ¿Qué representa esto para el teatro? ¿Y para un responsable de prensa?
Aparte de no hacer vacaciones en agosto, que se agradece, abrir en verano supone un añadido que el espectador agradece. Somos muchos los que nos quedamos en Barcelona esos meses y queremos seguir yendo al teatro. Versus y TGB llevan muchos años sin cerrar en vacaciones y hasta ahora la experiencia es más que satisfactoria. A nivel de comunicación, tiene una doble vertiente que lo convierte en una buena y mala experiencia a la vez. La mayoría de medios están a medio gas, las redes sociales bajan el ritmo, pero sin embargo la competencia es menor.

¿Existe alguna diferencia entre la programación habitual del teatro y la estival?
No tiene porqué. Quizás Ever Blanchet sí que tiene en cuenta que la programación de verano tenga más en cuenta a un público que normalmente no consume teatro en Barcelona, como los turistas, pero en general la línea de programación mantiene la misma filosofía los doce meses del año.

——

Jorge Pisa Sánchez

“Oceà” en el Versus Teatre: Prometedor Naufragio

El Mar, fuerza natural, salpica, empapa e incluso ahoga. Muchos somos los que sucumbimos a su poder de seducción. Y a veces vivimos para contarlo. Otras, nos fundimos en él. En un caso y en otro, su dualidad destructora y regeneradora gana la partida.

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                                     El Mar fascina, une y desconcierta.

El mar que suelta la Companyia Retret Teatre es una especie de gran magnitud y resonancia grandilocuente: Se llama “Oceà” y supone una presentación teatral en sociedad de la novela “Oceano mare” de Alessandro Baricco para bañistas atrevidos, esos que se aventuran a acudir a las salas teatrales barcelonesas en pleno agosto desconcertante. Esos que no solo pagan decididos una entrada para ser público convencido. También hablo de esos que no temen la poética del esteticismo escénico. Todos ellos, concurriendo en la intimidad del Versus Teatre.

Navegando sobre el oleaje embravecido por metáforas bellísimas, tiñéndose de espumosos cuadros plásticos con personajes encerrados en su obsesión y tangencialmente coincidentes, y escudriñando un fondo marino incrustado de reflexiones dialogadas y monologadas de profundidad casi insondable. Ahora me refiero a los actores. Zozobrando por la vacilante dirección de Ivan Padilla que lucha con empeño por guiar a su tripulación en un trayecto difícil y apasionante. La inexperiencia de sus actores logra impulsarles a una entrega entusiasta, que compensa las carencias a la hora de crear personajes con entidad propia.

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                             Corriendo en la orilla para estar a la altura.

Y la chispa intermitente de Padilla enciende por momentos el escenario: la introducción expresando con sensibilidad notable la angustia superviviente de su Savingny; la presentación coreográfica de todo el equipo actoral en hermosa simbiosis con el mar; la música elegante de Cels Monotron Campos que enfatiza la importancia de los encuentros de ese crepuscular grupo de criaturas a la deriva; la sensualidad de los momentos sexuales, tan marinos y al mismo tiempo terrenales.

Y por encima de todo, y volando con atractiva timidez, la sugestión de los horizontes dramatúrgicos señalados: ¿cómo captar una pintora la esencia del mar? ¿dónde concretar un científico los límites de aquél? ¿cómo amar el ser humano sin ahogarse en la inmensidad de las todopoderosas aguas?

El Océano que humedece la cartelera teatral desde el 8 de agosto es a veces excesivo en sus pretensiones, otras delicado en las distancias cortas y finalmente arriesgado. Como la Vida, que es su otro nombre.

por Juan Marea

Del 8 de agosto al 29 de septiembre
Versus Teatre
c/ Castillejos, 179, de Barcelona
http://versusteatre.com/

Horario: jueves, viernes y sábado a las 20.30 h; domingo a las 18.30 h
Precio: 20 €
En catalán
Duración: 1 hora

Basada en la novela de Alessandro Baricco
Dirección, dramaturgia y dirección artística:
Ivan Padilla
Intérpretes: Bàrbara Roig, Francesca Vadell, Lara Díez, Ramon Bonvehí, Dani Ledesma, I. Padilla y Cels Monotron Campos
Música: C. M. Campos
Escenografía: Xesca Salvà
Iluminación: Ruben Taltavull y Toni Luque
Ayudante de dirección: D. Ledesma

 

“L’última cinta” en el Almeria Teatre: Grabaciones revitalizadoras

Esto es una manera de hacer balance. Sin que se vea venir. Como quien no quiere la cosa. Desde la comicidad del clown encantado de haberse conocido porque nos ve cerca, en un patio de butacas confundido y deseoso de jugar con él.

Su llegada le viste de euforia mientras se pavonea de un extremo a otro del escenario. Bien ataviado con una gracia corporal que emana oficio y encanto.

A sus pies.

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                             Un clown y el drama de la vida sin improvisar

Pronto nos extrañamos con el juego de opuestos en que se sustenta el espectáculo: el mimo enérgico y voluntarioso se enfrenta a la seriedad de una oficina atiborrada de rancios archivadores. Uno y otra son más que viejos conocidos: de hecho la segunda se ha convertido en refugio, incluso búnker, del primero. Este, lejos de huir en busca de aire vital, se esconde entre cajas numeradas y cintas que reproducen con meticulosidad religiosa las experiencias pasadas mediante su propia voz exclamativa, chillona, chirriante, desgarradora.

L’última cinta” se desliza arriesgadamente por el filo del drama existencial pero con una colchoneta protectora a base de comedia amable. Cuando el artista, Víctor Álvaro, corretea por ese suelo de simpática mueca y elegantes gestos, la historia crece, emociona y causa expectación. Porque nuestro protagonista comunica, entretiene y crea una valiosa complicidad con nosotros. Sus gemidos infantiles iniciales por su gozosa aparición son seductores, algunos gags resultan entrañables (el momento en que pela y vuelve a cubrir con su piel el plátano es ingenioso y tierno).

El objetivo es ambicioso: Pretende recorrer el difícil trayecto de la risa al llanto en apenas sesenta minutos.

Al encaramarse en cambio en la cuerda floja de la vertiente trágica, su seguridad flaquea. La voz en off que discurre entonces se adueña de la función, y paraliza su ritmo al abocar el estatismo del actor a poco más que espectador de la narración, pretenciosa y confusa. Conseguimos averiguar que se trata de una recopilación pormenorizada de las vivencias del personaje, ordenadas metódicamente día a día, cinta a cinta, caja a caja, archivador a archivador. Él parece disfrutar su audición con ilusión morbosa. Pero nuestro interés va decayendo al no percibir en su expresión la progresión que pide tan trascendental relato. Tampoco el lenguaje escénico ayuda a paliar este defecto: Se encalla el desarrollo de la trama por recrearse demasiado el espectáculo en la ambigüedad, necesaria en toda expresión artística pero aquí insuficiente al no entrar en materia.

No obstante el mensaje, inquietante, es contundente: Hay quien vive reviviendo una y otra vez lo vivido y alejándose del mundo real se consuela en la comodidad de lo “diferido”, que ya ocurrió y que, por consiguiente, parece que podríamos “anticipar”.

Álvaro vuelve a encandilarnos al final de todo, cuando parece que todo está perdido y a modo de celebrado bis: tocando el ukelele, con irresistible ironía y voz clara y hermosa. Y se pregunta “¿Cómo puede ser que en este mundo tan bonito y maravilloso alguien esté triste o se sienta tan solo”’? La respuesta la sabemos todos más o menos y felicitamos a este bufón encantador por acusarnos tan certeramente.

 por Juan Marea

Del 25 al 28 de julio
Almeria Teatre
c/ de Sant Lluís, 64, de Barcelona
http://www.almeriateatre.com/ultimacinta.htm
En catalán
Dirección e interpretación: Víctor Álvaro
Ayudante de dirección: Júlia Bonjoch

Crítica teatral: Venus in fur, en el Teatre Goya Codorniu.

cartell-venus-in-furAunque sabíamos que la novela romántica es, desde hace tiempo, uno de los géneros más leídos (y vendidos) a nivel mundial, pocos podían vaticinar que un género que podríamos considerar como «pornografía romántica» (si encuentran una denominación mejor no duden en utilizarla!!), capitaneado por el fenómeno mediático Cincuenta sombras de Grey, de E. L. James, que el año pasado reventó la «taquilla» literaria a lo largo y ancho del planeta, generará un interés tal que creara un nuevo nicho de consumo cultural.

Esto es, en parte, lo que ha pasado, según mi parecer, con el estreno el pasado 12 de julio de Venus in Fur en el teatre Goya, la obra para dos actores (actriz y actor) escrita por el norteamericano David Ives, dirigida por Héctor Claramunt e interpretada por Joel Joan y Meritxell Calvo. Un claro ejemplo de que un producto teatral con generosos toques y ambigüedades sensuales y sexuales puede estrenarse en uno de los grandes teatros de Barcelona y de que los temas que se tratan en él, ya sean el sometimiento de la mujer por el hombre, el deseo sexual y las contradicciones del alma humana, pueden generar un resuelto interés en el público.

Venus in fur nos plantea una situación muy teatral. Àlex Novak (Joel Joan) ha finalizado una agotadora e infructuosa sesión de casting para hallar a la actriz ideal para encarnar a Wanda von Dunajew en la adaptación que él mismo ha realizado y dirige de la obra de Leopold von Sacher-Masoch, La Venus de las pieles, novela que dio origen, posteriormente, al término masoquismo. Novak decepcionado por el escaso encanto y profesionalidad que ha visto desfilar por el escenario reniega de las jóvenes actrices del momento en particular y de la condición femenina en general. Justo en ese momento una última aspirante, Wanda Jorba (Meritxell Calvo), entra a trompicones en el teatro y solicita un último casting ya que cree ser la candidata idónea. Novak, reticente al principió, cederá, para acabar subyugado ante el vigor interpretativo de la actriz. ¿Es posible que haya encontrado, al fin, a su Wanda ideal?

venus_87-11Venus in fur es una obra de reivindicación femenina, por el tema que trama y por la forma en la que lo hace. Y para ello el ambiente no podría ser más perfecto: un casting, aquel momento en que un intérprete (masculino o femenino) se lo juega todo a dos caras: el éxito (un sí) o el fracaso (un no, o un simple «ya te llamaremos»). Un contexto en el que existe un personaje dominante y un personaje dominado. Aunque la obra se esfuerza en demostrarnos que estas situaciones y este vínculo momentáneo no son, ni mucho menos estáticos, sino que pueden llegar a transformarse incluso completamente dependiendo, claro está, de las personas y de las reglas del juego.

Y de ese evolucionar de la situación es de lo que trata la obra. Si en un principio Álex se muestra negativo e incluso despectivo con la candidata, a medida que avanza el casting veremos como él mismo va siendo seducido por la capacidad de la joven acriz de mimetizarse con la protagonista de la obra. En medio de esta evolución seremos, además, conscientes del eterno «conflicto» de sexos en el que todas las estrategias están permitidas, siempre que lleven al éxito final.

Para mostrar todo esto los actores son básicos, y más en una obra en donde solo actúan dos. Joel Joan se mantiene fiel a su estilo interpretativo y a la imagen por él creada, la de un tipo seguro de sí mismo, con cierto éxito en la vida y con un toque de arrogancia ante los demás. Su partenaire, y un elemento básico en el desarrollo de la obra, es la joven Meritxell Calvo, a la que Claramunt/Joan dan la alternativa y proveen de una gran oportunidad en su carrera, iniciada profesionalmente apenas hace cinco años. La duplicidad interpretativa de Wanda/Calvo es la clave de la trama y la clave también de su resultado final.

Venus in fur es una apuesta teatral que juega con las vibraciones físicas y anímicas que tan de moda ha puesto entre la población, sobre todo femenina, Cincuenta sombras de Grey, citada por cierto con bastante chispa en la misma obra, y que nos permite recrearnos con ese juego de sexualidad, sensualidad y seducción que no es tan habitual hallar sobre los escenarios barceloneses. Una reflexión sobre la situación de la mujer en la sociedad occidental del siglo XXI que nos permite ser conscientes de que, aunque muchas cosas han cambiado desde el siglo en el que Sacher-Masoch escribiera Venus in fur, no se ha conseguido, ni mucho menos, la igualdad entre ambos sexos, un juicio este que veremos plasmado en la obra. Y una excusa como otra cualquiera para subir un poco más la temperatura de un verano que aunque parece que llegó con retraso, ha alcanzado las acostumbradas cotas de calor asfixiante a estas alturas del año.

«Venus in fur» se representa en el Teatre Goya del 12 de julio al 4 de agosto de 2013.

Autor: David Ives
Adaptación: Héctor Claramunt / Joel Joan
Dirección: Héctor Claramunt
Reparto: Joel Joan y Meritxell Calvo
Iluminación: Bernat Bosch
Vestuario: Maria Albadalejo
Caracterización: Toni Santos
Diseño de sonido: Albert Manera
Producción: Arriska y Focus

Horarios: de martes a viernes a ñas 21:00 horas; sábados a las 18:00 y a las 21:00 horas y domingos a las 18:30 horas:
Precio: de 26 a 30 €
Idioma: catalán
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Escrito por Jorge Pisa Sánchez

Grec’13: “Espai vital (Lebensraum)” en el Teatre Lliure: Hogar, mudo hogar

Para emocionarnos, no hacen falta las palabras. A menudo distraen y nos llevan caprichosamente por los vericuetos de la reflexión y hasta el examen de conciencia. Tampoco necesitamos conocer nuevas historias que nos alejen de nuestra predisposición a recorrer lugares comunes aparentemente ajenos.

Jakop Ahlbom lo sabe. Y pone todo su empeño de artista multidisciplinar en relajarnos a costa de construir y destruir una y otra vez un espacio mágico y vivo que aparece cada vez que se apagan las luces de sala y se desintegra suavemente al final del espectáculo.

El hábitat escénico de la tropa de Ahlbom desecha la lógica convencional. No se ofrece como lugar “para entrar a vivir”. Pero el surrealismo con el que está amueblado nos hace titubear. ¿Nos mudaríamos con ellos a protagonizar este cuento de amor a tres bandas entre dos inventores inseparables y una muñeca muy voluntariosa?

Lo vamos a pensar seriamente mientras asistimos admirados al despliegue de accidentes domésticos propiciados por dos mimos en combate continuo (payaso triste: el propio Ahlbom, impecable en su melancolía e implacable en su acrobacia; payaso alegre: Reinier Schimmel, estilizado moviéndose y estilista de la ingenuidad), desapareciendo con ímpetu por puertas y volviendo acto seguido (casi sin solución de continuidad) desde ventanas deliciosamente acogedoras.

La cosa no se detiene aquí: un baúl que les engulle después les escupe sin piedad al escenario. Las paredes giran, los muebles parecen no tener fin y sus moradores les hacen los honores enarbolando un ritmo trepidante, una agilidad elegante y la compenetración más inquietante. Cuando aparece en escena la tercera en discordia, llega el momento inexorable de creer en milagros: la muñeca (prodigiosa Silke Hundertmark) cobrará vida y al tomar conciencia de su nueva dimensión se integra maravillosamente en esa pareja de artistas silentes recalcitrantes. La coreografía entonces se torna en maravilla enloquecida. E impulsada por los dos narradores musicales que también poblaban la estancia (Leonard Lucieer y Ralph Mulder, casi fusionados con las paredes), el espectáculo es imparable. El venerable Buster Keaton, que bendecía a las criaturas desde el marco de un cuadro impávido, es finalmente sacrificado por el ritmo enfervorizado de las sorprendentes piruetas.

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Cara a cara y una magia única

La ambigüedad de la historia (que mezcla sugestivamente episodios macabros con la luminosidad de la candidez de los tres protagonistas), aderazada con la música de Alamo Race Track, alternando acordes crepusculares con apuntes de pop “naïf” y promovida por un escenario repleto de recovecos para sobredimensionarlo constantemente, resulta alarmante:

Triunfó la capacidad expresiva visual. Y como quedamos boquiabiertos y sin poder articular palabra a duras penas nos escabullimos del patio de butacas al final del “show”. Por poco nos quedamos a vivir allí, en medio de ese extraordinario caos de talento exquisitamente canalizado.

Por Juan Marea

http://grec.bcn.cat/es/programa/espai-vital-lebensraum
Teatre Lliure
Sala Fabià Puigserver
Duración: 70 minutos
Espectáculo mudo
Del 26 al 28 de julio
Dirección y movimiento: Jakop Ahlbom
Dramaturgia: Judith Wendel
Intérpretes: Jakop Ahlbom, Reinier Schimmel, Silke Hundertmark, Leonard Lucieer, Ralph Mulder
Música: Alamo Race Track
Escenografía: Douwe Hibma y J. Ahlbom
Iluminación: Yuri Schreuders

                                                                                                                                                              

Crítica teatral: Jo mai, en el CCCB.

Jo+mai+C2A9Helio+RegueraQue el teatro es diverso es una obviedad como decir que la vida es diversa. Y una muestra de ello nos la proporciona el Grec con la programación de Jo mai, una performance poético-teatral que nos habla de la juventud, del mundo en el que vivimos y de la capacidad de fracasar que posee el espíritu humano.

La sinopsis del espectáculo es, como veréis, algo liquida. Tres antiguos colegas de instituto, aún jóvenes, se reencuentran por las calles de una ciudad cualquiera, cada uno de ellos propietario de su propio infierno vital: el primero, Frank, con una infancia marcada por el maltrato; el segundo, Maxi, con problemas mentales que le acometen en forma de un ruido mental infernal que combate tocando música; el tercero, Isi, que no ha encontrado su sitio en el mundo y avanza en él a tientas. Todo puede cambiar con el proyecto, compartido por todos, de reflotar el bar de la madre de uno de ellos, llamado muy acertadamente Bar Amparo, un lugar al que llamar hogar y que permita afianzar las vidas de todos ellos. El encuentro con Julia, una chica que sufre los maltratos de su novio, puede poner en peligro la realidad creada por los tres amigos.

Iván Morales, autor y director de la pieza, nos presenta una performance teatral que sigue los pasos de su anterior obra Sé de un lugar, esto es, una disposición escénica que rompe la estructuración y las barreras habituales del teatro con una reflexión sobre la existencia cada vez más líquida que guía las vidas de las generaciones más jóvenes, y de las no tan jóvenes también. Y todo ello acompañado de música, un elemento importante en las obras de Morales. Si en Sé de un lugar se nos planteaba las dificultades afectivas y existenciales que vivían Béré y Simó, adornadas con un torrente poético y sentimental, en Jo mai el marco de referencia se amplía para abrazar a un grupo de jóvenes amigos a los que la vida no les ha deparado, por distintas razones, la suerte/éxito (tachen un concepto u otro a su gusto) por ellos deseado. El desencuentro vital es el mismo, aunque vestido con diferentes ropajes, un hecho este que universaliza la cuestión tratada en el espectáculo.

2089748-770x513Morales mantiene su apuesta por las jóvenes promesas de la interpretación con experiencia en el cine, el teatro y la televisión. Si en Sé de un lugar ya contaba con Xavi Sáez, en Jo mai incorpora a Marcel Borràs, a Oriol Pla y a Àlex Monner, este último la que parece la estrella más reluciente en los media catalanes en la actualidad. En el bando femenino Laura Cabello da la réplica a tanta testosterona junta con una actuación mesurada y creíble, con la que da vida, como no, a una chica maltratada por la vida y por la pareja, un ejemplo de lo actual de la propuesta.

Y de eso se trata. El espacio que acoge el montaje es el CCCB, y seguramente no se podría haber escogido un escenario mejor. Morales insiste en deconstruir la experiencia escénica habitual y acercarla todo lo posible al público, joven en este caso, como lo era el que abarrotaba el palco de butacas. La performance rompe los límites entre el escenario y el público, como ya lo hacía en Sé de un lugar. Las sillas delimitan un espacio central que es donde se representará la mayor parte de la acción, aunque a menudo los actores se mezclarán e interactuarán con el público, convirtiendo, en parte, el teatro en una experiencia compartida.

Morales persevera en su visión del teatro como un lugar en el que el público puede ver una representación teatral, compartir su experiencia con los otros e ir más allá. Un objetivo loable aunque a veces se corre el riesgo de alcanzarlo tan solo a medias, estirando en demasía un concepto, el teatral, para que abrace formas y conceptos que no son suyos. Parece, sin embargo, que Morales, de la mano de Cia. Prisamata, consigue su objetivo de trascender el teatro como teatro y alcanzar una experiencia escénica global, actual, contemporánea (y ahí creo que está la clave de todo), cercana y juvenil, si hemos de juzgar por el rango de edades del público presente y por la amplia y ostentosa ovación final que obtuvo la performance escénica.

El Grec, el CCCB y Morales se suman un punto en lo que a generación de públicos respecta y a su fuerza de llegada a una nueva realidad social que busca un teatro diferente o, como he dicho antes, una experiencia teatral distinta a la convencional que les hable de cara a cara, sin mentiras (o las menos posibles) y que les diga cosas que les interese, cercanas a su experiencia diaria en un mundo que cambia cada segundo y que pretende que todo lo demás se transforme siguiendo el ritmo por él impuesto.

«Jo mai» se representa en el espacio de teatro del CCCB del 25 al 28 de julio de 2013.

Autoría: Iván Morales
Dirección: Iván Morales
Reparto: Marcel Borràs, Àlex Monner, Oriol Pla, Laura Cabello y Xavi Sáez
Movimiento: Joana Rañé
Dirección musical: Helio Reguera (NITCH)
Dramaturgia: Anna Alarcón
Diseño de iluminación: Raimon Rius

Horario: 20:00 horas
Precio: 16 € (entradas agotadas)
Duración: 120 minutos
Idioma: catalán y castellano

“El viento en un violín” de Timbre 4: Música apenas audible

Claudio Tolcachir elige el teatro como “la ocasión para mirar en un espejo deformado todas las debilidades, extremarlas y hacerlas salir a la luz”.

E intenta que un vendaval desafíe las cuerdas delicadas del violín.

En un extremo, una historia disparatada que sacude las conciencias de unos seres nada tranquilos en su punto de partida: un joven inútil deseoso de dejar de serlo (el mismo Tolcachir, carismático y aparente) descubre la manera de dar la vuelta a su angustia al verse obligado (literal y violentamente) a crear una nueva familia. Con ello, conseguirá exterminar casi instantáneamente diferencias sociales, culturales y de opción sexual.

Sigamos: el conflicto constante que impulsa dicho protagonista se envuelve con las lazadas de una criada servil y deliciosamente humana (magnífica Araceli Dvoskin, cuyos silencios y breves réplicas salpican de vida este concierto) pero también se enreda con la simplicidad de los demás personajes. Y los nudos consiguientes que forman las interpretaciones del resto del elenco (poco matizadas y tendenciosas en los casos de la pareja de mujeres o bien muy pasadas de rosca en lo que respecta a las “criaturas” más burguesas como la locuaz madre o el psicoanalista farsante) acaban imposibilitando que la resolución vaya más allá del banquete de perdices y felicidad habitual de los cuentos de ¿hadas?.

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                             Todos a la cama y nadie que quiera hacerla.

En cambio, en el extremo de las cuerdas del instrumento citado podemos oír tenuemente el brío de algunos momentos celebrados por una comicidad desprejuiciada que habría supuesto hermosa melodía si la razón de ser de la obra fuese un vodevil o bien una comedia ligera. En estas escenas (el enfrentamiento entre el paciente y el profesional con el diván a punto de salir corriendo; los despertares de la criada a la señora en una alcoba siempre apresurada) sí que vislumbramos el esperpento del que hablaba nuestro dramaturgo y director. Pero para ello nos falta la capacidad de ahondar en el alma y la ironía a la hora de ridiculizar la manera de relacionarse unos y otros en ese mundo tan dispar que Tolcachir pretende acercar a golpe de chiste fácil y equívoco argumental.

por Juan Marea

Del 24 al 27 de julio
Horario: jueves y viernes, 20.30 h; sábado, 18 y 21.30 h
Descuentos a mayores de 65 años, menores de 14 años, Club Tr3sC, Tarjeta Rosa, Tarjeta Discapacidad y Carnet Jove
En castellano
Teatre Romea
http://www.teatreromea.com/es/showing
c/ Hospital, 51, de Barcelona
Dirección, dramaturgia: Claudio Tolcachir
Intérpretes: Inda Lavalle, Tamara Kiper, Miriam Odorico, Araceli Dvoskin, C. Tolcachir y Gonzalo Ruiz
Escenografía: Gonzalo Córdoba Estévez
Luces: Omar Possemato
Ayudantes de dirección: G. Cordoba Estévez y Melisa Hermida