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Crítica teatral: Un trozo invisible de este mundo, en el Teatre Lliure.

cartell_trozo_invisibleGabriel Celaya afirmaba que la poesía era una arma cargada de futuro. Un trozo invisible de este mundo pretende especificar que el teatro es una arma cargada de reivindicación y protesta, utilizada en este caso para hablar y sensibilizar al espectador sobre la angustiosa realidad de la inmigración y el exilio en un mundo, el actual, en el que la globalización nos permite conocer e incluso experimentar las realidades propias de cualquier rincón del mundo y al mismo tiempo potencia el control del mismo por parte de los poderes económicos y políticos más despiadados del planeta.

La propuesta de Producciones Cristina Rota y Teatro Español aterrizó el pasado 12 de septiembre en el Teatre Lliure con la intención de concienciar al público barcelonés de la lacerante situación en la que viven muchos inmigrantes, provocada principalmente por la falta de documentación legal que acredite sus aspiraciones de «ser». Un comienzo de temporada para el Lliure que lo enlaza con la anterior campaña teatral en la que pudimos ver los devastadores efectos del racismo y el odio en el memorial escénico Hate Radio.

Juan Diego Botto es el autor de un proyecto dirigido por el también actor Sergio Peris-Mencheta y en el que él mismo reconoce que su sensibilidad personal está implicada, como exiliado, junto a su familia, de la Argentina sojuzgada por Videla tras la desaparición de su padre en el año 1977. La obra se divide en cinco monólogos que nos muestran diversas micro-realidades que nos ayudan a re-construir una realidad global más general en la que la inmigración, la represión, la ilegalidad y el exilio están muy presentes. Desde los funcionarios que tratan con los inmigrantes internados en los CEIs (Centros de Internamiento para Extranjeros); a la fractura de los lazos afectivos y de comunicación; la humillación y el maltrato que sufren los inmigrantes por parte de ciudadanos «legales» del país de acogida; o los efectos de la represión política y la situación de desprotección y exclusión que muchos de ellos padecen en los países en los que acaban recalando.

trozo_invisible_escena_38_retalladaUn trozo invisible de este mundo, alusión que evoca a lo inmaterial de muchas de las experiencias humanas que comparten los inmigrantes, apuesta por un texto férreo y duro, aunque en él también hay lugar para el humor, sobre todo en las primeras dos historias. Aún así la propuesta no deja indiferente a nadie ya que sube al escenario una realidad por todos conocida pero de la cual nos intentamos alejar, al menos inconscientemente, debido a los elementos de debate ideológico, moral e institucional que su aproximación conlleva. La obra, por otra parte, posee un ADN compuesto principalmente de realidad, la que vemos por las calles o en los titulares de las noticias que acostumbramos a leer o ver en los medios de comunicación, normalmente tiznadas de pobreza, ilegalidad y criminalidad.

Los cinco monólogos están interpretados por el propio Botto, en cuatro ocasiones, y por la actriz y cantante Astrid Jones, que hace suyo uno de los momentos más intensos de la obra. Esta se desarrolla sobre un espacio que nos muestra la cinta de llegada de equipaje de un aeropuerto, como símbolo de arribada de almas y experiencias diversas con el solo objetivo de construir la vida justa y digna a la que no han podido optar en sus respectivos países, oprimidos la mayoría de las veces, no lo olvidemos, por la riqueza del primer mundo en el que habitamos nosotros.

El éxito de Un trozo invisible de este mundo se puede constatar de manera efectiva al comprobar el índice de asistencia de público y el fervor de los aplausos finales, una fogosidad muy rara de ver en el teatro y que confirma lo acertado de la propuesta. Aunque seguramente, lo más importante no es el grado de aprobación del producto, sino si la obra puede conseguir, o mejor dicho, si el teatro como metodología puede conseguir concienciar a la población respecto a la temática que analiza o si la gran mayoría del público que tanto aplaudió al finalizar la representación, incitados por la temática de la obra y su visceral apuesta por la humanidad que dicen reside en la mayoría de nosotros, cuando regresa a su casa vuelve también a su posición cómodamente inactiva e inconscientemente contemplativa, que abandonó en parte al ir al teatro, dejándose arrastrar por los medios de comunicación, manoseados conscientemente por otros, y que en muchas ocasiones van poco más allá de entretener a una audiencia aburrida y fastidiada para inculcarle a través de estratos y estratos de información banal, que el mundo es para aquel que se lo merece y que lo mejor que pueden hacer es consumir todo lo que puedan y seguir votando a aquellos políticos que les aseguran su tranquilidad social y la creación de todos los obstáculos posibles para que aquellos que vienen de fuera y que amenazan sus logros, queden trabados en un mar embravecido, en los alambres de espinas en que culminan los muros de la exclusión o en los compartimentos de carga de una furgoneta mal acondicionada.

«Un trozo invisible de este mundo» se representa en el Teatre Lliure Montjuïc del 12 al 29 de septiembre de 2013.

Autor: Juan Diego Botto
Dirección: Sergio Peris-Mencheta
Reparto: Juan Diego Botto y Astrid Jones
Escenografía: Sergio Peris-Mencheta y Carlos Aparicio
Vestuario y atrezzo: Carlos Aparicio
Iluminación: Valentín Álvarez
Espacio sonoro: Carlos Bonmatí
Música original: Alejandro Pelayo
Producción: Producciones Cristina Rota y Teatro Español

Horarios: de martes a viernes a las 20:30 horas; sábados a las 21:00 horas y domingos a las 18:00 horas.
Precio: 22€ – 29€; martes y miércoles, día del espectador / 24,65 € con descuento
Idioma: castellano
Duración: 1 hora y 40 minutos sin pausa
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Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: Cinco horas con Mario, en el teatro Goya.

ImatgeSi tuviera que recordar alguna de las novelas que me hicieron leer en el instituto, mi memoria no podría ir más allá de tres o cuatro títulos, entre ellos El árbol de la ciencia, de Pío Baroja; El misterio de la cripta embrujada, de Eduardo Mendoza; Caperucita en Manhattan, de Carmen Martín Gaite o Cinco horas con Mario, de Miguel Delibes, obra esta última que debido a la peculiaridad de su argumento y a la maestría de su composición ocupa un lugar privilegiado en mi memoria. No podía, pues, dejar pasar la oportunidad de acudir al estreno en el teatro Goya de la versión teatral de la novela, dirigida por Josefina Molina e interpretada por Natalia Millán.

Lo primero que me veo obligado a comentar es el cambio en el reparto que ha sufrido la representación. Si desde hacía 25 años el papel había sido interpretado por Lola Herrera, su edad, acumulada de forma natural a lo largo de la vida, la ha instado a ceder su lugar a Natalia Millán, que se ha hecho con un papel conocido por muchos y caracterizado por una luz escénica propia.

Cinco horas con Mario nos traslada a la España de la década de los años 60. Carmen Sotillo, a los 44 años de edad, acaba de perder a Mario, su marido, de forma inesperada. Tras el velatorio Carmen decide mantener una última e íntima conversación con él, un monólogo-diálogo en el que asomarán sus ideas, sus anhelos y sueños no alcanzados, sus reproches y sus secretos. Serán las últimas horas que Carmen pasará con Mario y su oportunidad para despedir a su marido.

8No hace falta, creo yo, hablar del texto y de su autor, Miguel Delibes, un referente donde los haya de la literatura española del siglo XX. De lo que sí que hace falta hablar es de la luciente actuación de Natalia Millán y de la fiel adaptación de la obra. Millán le da al espectáculo un grado de naturalidad, credibilidad y familiaridad que sabe captar la atención del público. Su interpretación da vida al texto y nos acerca a la experiencia vital de una joven viuda española en los años 60 y a sus reflexiones sobre la política y la sociedad del momento, el matrimonio o las responsabilidades familiares. Todo ese tipo de cavilaciones que surgen en los momentos de intimidad de nuestro ser en los que hablamos con nosotros mismos y en los que no cabe lugar para la mentira ni la adulteración. Así pues la obra se convierte en una introspección en la que conoceremos todo acerca de Carmen, mucho sobre su marido y bastante de lo relativo a la sociedad de la que formaron parte, de un pasado que poco a poco ha ido desvaneciéndose para dar lugar al presente en el que habitamos nosotros.

Josefina Molina nos presenta una inmejorable adaptación de la novela de Delibes, no por otra el autor participó en su momento en la misma. De esta forma nos parecerá estar realmente en un velatorio, o más concretamente en las últimas horas de vela íntima del difunto, y seremos testigos de la trascendental conversación que la protagonista nunca pudo mantener con su marido. Una propuesta que representa un acierto en muchos aspectos, si bien el ritmo, debido a lo estático de la composición, puede hacer resentir el desarrollo de la obra.

La adaptación de la novela de Delibes, que estará en cartelera hasta el próximo 11 de octubre, es una excelente ocasión para revivir un clásico de los de antes, aquellos que no necesitan de ostentosos abalorios para llegar al público y que se dirige a él de forma natural, apelando a ese paño de emociones que todos llevamos dentro y a unos sentimientos que, quien más o quien menos, todos compartimos ante la pérdida de un ser querido.

«Cinco horas con Mario» se representa en el Teatre Goya del 4 de septiembre al 11 de octubre de 2013.

Autor: Miguel Delibes
Adaptación: Miguel Delibes, Josefina Molina y José Sámano
Dirección: Josefina Molina
Reparto: Natalia Millán
Escenografía: Rafael Palmero
Iluminación: Francisco Leal
Música: Luis Eduardo Aute
Producción: Sabre Producciones

Horarios, precios y descuentos: ver web teatro
Duración: 1 hora y 30 minutos (sin entreacto)
Idioma: castellano

Crítica teatral: Totes les parelles ho fan, en el Teatre Gaudí.

539071_585176604879384_1366265816_n(1)No hace falta incidir, aunque aquí lo haremos, en el hecho de que en momentos de congestión económica y de crisis general el humor y la son-risa son remedios que nos dan fuerza y alivio para poder perseverar en nuestros objetivos y capear los malos momentos. Y el teatro Gaudí se ha empeñado en ofrecer a la ciudad condal varias dosis de medicación en formato de comedia. La primera nos la dio en el 2010 con Salvem les balenes… i el meu matrimoni què? en el Versus Teatre, a la que siguió Tu digues que l’estimes, en el Teatre Gaudí Barcelona en el 2012. Ahora le ha llegado el turno a otra comedia de relaciones con título algo expansivo: Totes les parelles ho fan, dirigida, como en los casos anteriores por Ivan Campillo y provista de forma teatral por la compañía Apunta Teatre.

Como en cualquier comedia que se precie lo principal es delimitar los personajes y las situaciones en las que se estos se mueven: Eva (Silvia Forns) y Víctor (Raül Tortosa) están pasando una mala racha como pareja debido a la falta de comunicación y de interés. Ella es una joven actriz en busca de una oportunidad; él es un ejecutivo cargado de ocupaciones. La incomunicación entre ellos obliga a Eva a tomar una decisión: abandonar a su pareja e iniciar una nueva vida. Para ello encuentra habitación en casa de Àngel (Ramon Godino) un profesor de yoga con una vida sentimental, por así decirlo, bastante vacía. Víctor, muy afectado por la marcha de Eva contacta con su amiga Maria (Laura Sancho), una camarera de noche especialista en artes marciales, que le ayudará a encontrar a su amiga, a la que creen en peligro secuestrada por un maníaco líder de una secta.

La obra tiene un planteamiento bien sencillo y nos dibuja a varios personajes muy diferentes que se ven obligados, por las circunstancias, a interactuar entre ellos, aunque no siempre de una forma relajada y pacífica. Totes les parelles ho fan es una comedia urbana y de sentimientos con estructura de serie televisiva. La obra nos muestra, por otra parte, la efervescencia de los caracteres y de los comportamientos que caracterizan a las sociedades del siglo XXI.

SONY DSCLa táctica vuelve a ser la misma que en propuestas anteriores: situaciones anímicas algo disparatadas que empujan a los protagonistas, y detrás de ellos a los actores, a lugares y comportamientos a los que no acostumbran, todo ello movido por el vigor de las relaciones humanas que aunque pueden parecer algo «estereotipadas» provocan un velo de humor en el público asistente.

Totes les parelles ho fan posee un ritmo rápido y desenfadado que se mantiene a lo largo de la representación, con los actores bien ubicados con respecto a los personajes y a la forma de actuar, no por otra el sello de producción es el mismo que en ocasiones anteriores. Por su parte el escenario del Gaudí permite al público seguir con más cercanía los avatares de los protagonistas que se desenvuelven en él a través de una tenue realidad escénica marcada por el escaso atrezo, un sutil juego de luces y el acompañamiento, al inicio y al final de la representación, de un enganchoso tema musical creado para la ocasión y tocado en directo.

Totes les parelles ho fan se podría considerar una terapia contra la crisis y los malos pensamientos que esta provoca ya que obliga al espectador a contemplar y reirse de los otros, en este caso de los atribulados personajes que recorren extenuados el escenario del teatro Gaudí. Y puede convertirse en un episodio más del éxito de público que cosecharon las anteriores propuestas de la compañía, si bien esto último lo tendrán que confirmar las cifras de asistencia proporcionadas por el propio teatro.

«Totes les parelles ho fan» se representa en el Teatre Gaudí hasta el 29 de septiembre de 2013.

Dramaturgia y dirección: Ivan Campillo
Reparto: Sílvia Forns, Ramon Godino, Laura Sancho y Raül Tortosa
Escenografía: Apunta Teatre e Isaac Coll
Vestuario: Elena Ballester
Iluminación y sonido: Roger Blasco
Caracterización: Toni Santos
Canción original ‘Totes les parelles ho fan …’: Joanjo Rubio (música) e Ivan Campillo (letra)
Producción: Apunta Teatre

Horarios: de miércoles a domingo a las 20:30 horas.
Precios: 20 €.
Idioma: catalán.
Duración: 1 hora y 30 minutos
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Escrito por Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: El Cor Delator, en el Versus teatre.

IM0005399_2¡Es verdad! Nervioso, muy, muy nervioso, lo he sido y lo soy; pero ¿por qué dirán que estoy loco? El mal ha agudizado mis sentidos, no los ha destruido ni los ha entorpecido. Sobre todo tenía un oído muy fino. Oía todas las cosas del cielo y la tierra, y además muchas del infierno. Así que ¿cómo voy a estar loco? Atiendan y observen con que cordura, con que tranquilidad les puedo contar toda la historia”. Inicio del relato El corazón delator.

Edgar Allan Poe (1809-1849) es el mayor referente estadounidense de la novela de terror en su vertiente del relato corto y uno de los primeros en usar esta modalidad de narración en aquel país. Él modernizó la novela gótica. Además de escribir excelentes novelas detectivescas y también algunas de ciencia ficción, el conocidísimo escritor fue también poeta y crítico literario. Su obra ha seducido a miles de lectores e influenciado a innumerables escritores posteriores. Sus relatos se han adaptado al cine y la televisión en múltiples ocasiones, e incluso han servido de fuente para el 9º arte, el cómic y, en el caso que hoy nos ocupa, también para el teatro.

Edgar Allan Poe fue un maestro en crear ambientes de terror sin recurrir a escenas muy truculentas. En muchos de sus cuentos componía lugares sórdidos y malsanos en los que la acción desembocaba en un inesperado y sorprendente final al estilo de películas como “El Sexto Sentido”, solo que unos 170 años antes. En sus cuentos los personajes caían en la locura, habitaban lugares decadentes o se enfrentaban a situaciones imprevistas de las que era muy difícil salir con vida. Véase El pozo y el péndulo, La caída de la casa Usher o El gato Negro.

Como hemos dicho sus relatos son muy jugosos. De ahí que Teatro Calánime se haya aventurado a adaptar uno de ellos, el titulado El corazón delator. Esta narración se publicó en el año 1843 en el periódico literario The Pioneer. Un relato de apenas seis páginas que nos narra un mundo de locura y obsesión.

_MG_9974Un hombre que convive con un anciano se obsesiona con este debido a que uno de sus ojos está velado por una membrana. Cada noche se adentra con sumo cuidado en la habitación donde duerme el viejo para expiarle y ahondar más en su odio irracional. El relato esta narrado en primera persona y el actor Roger Batalla lo hace suyo transformándose en un ser atormentado, a ratos cuerdo, a ratos no. De hecho recita el relato original casi palabra por palabra. Su obsesión y su miedo delirante están bien conseguidos. Su caracterización, además, consigue asemejarle al propio Poe.

El ambiente gótico está logrado gracias a la parquedad del decorado: Una cama desvencijada, unos pocos muebles, una jofaina de aluminio. La iluminación lo complementa adecuadamente. La penumbra constante, el juego de luces con los focos y las pocas velas encendidas. En la adaptación de Teatro Calánime La Muerte, interpretada por la cantante Mariona Ginès, pasea lánguidamente por el escenario, empujando al protagonista a la oscuridad. Tal vez la atmósfera construida se resquebraja un poco cuando en algunas ocasiones Ginès arranca a cantar, pero su presencia, vestida de riguroso negro, con una calavera por cabeza y repiqueteando al ritmo de un corazón perturbado, aportan quilates de espanto a la obra. La Muerte o acaso La Locura encarnada por Ginès es el único personaje que no aparece en el relato original, si bien permite dilatar en el tiempo algo más el espectáculo.

El tercer actor que compone el reparto es el violinista Joan Rigat que interpreta el papel del viejo que inflama la obsesión asesina del protagonista. Durante la obra toca el violín en directo logrando adentrarnos con su música en ese mundo sombrío engendrado por Poe y creando tenebrosos compases que materializan sonoramente su propio corazón, un corazón delator. Una de las escenas culminantes en la que nos muestra su ojo, fuente de todo mal, está muy lograda en cuanto al maquillaje y al juego de luz que resalta lo aterrador de su mirada.

La obra apenas dura una hora y es una buena adaptación del relato de terror original. Es una obra pausada y poética cuyo estilo y desarrollo son fáciles de detectar desde el primer minuto. Hoy con todo lo que hemos visto en el cine y la televisión de este género y con lo rápido que suceden las cosas en estos medios nos puede parecer anticuada y lenta pero no hay que olvidar su fuente, una adaptación muy fidedigna de un relato escrito hace nada menos que 170 años.

«El cor delator» se representa en el Versus Teatre del 12 al 29 de septiembre de 2013.

Autor: Edgar Allan Poe
Director Hugo Guzmán
Traducción Roger Batalla
Reparto: Roger Batalla, Mariona Ginès y Joan Rigat
Iluminación: Bernat Jansà
Diseño de vestuario y escenografía: Hugo Guzmán
Producción: Teatro Calánime

Horario: de jueves a sábado a las 22:30 horas y domingo a las 20:30 horas.
Precio: 20 €.
Idioma: catalán.
Duración: 60 minutos
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Escrito por Taradete

Pentateatre Atòmic en el Aquitània Teatre: Viaje alucinante sin aditivos

titol-per-determinarMinguet, Torres y Boix determinan.

¿Qué son quince minutos de tu vida? ¿En qué se convierten si les sumas tu expectación más la entrega del artista? ¿Y si el resultado lo multiplicas por la posibilidad de prorrogarlos cambiando de registro escénico? Deja la calculadora, aprésurate a dividir tu recelo y vamos al Aquitània.

Pentateatre Atòmic nos organiza una ruta por cinco satélites escénicos, que giran en torno al deseo de romper con ideas preconcebidas sobre el hecho teatral. Para ello, estemos dispuestos a recorrer las instalaciones de la antigua sede de la Filmoteca de Catalunya. Aquellos rincones que hasta ahora permanecían ocultos del interés del espectador, que se dirigía sin vacilar a la enorme sala de proyecciones. Ahora será allí donde nos agruparán para la visita. Y sin más escafandra que nuestra curiosidad, rápidamente constatamos que la atmósfera festiva se respira en cada parada. Porque en cada una nos aguarda una propuesta iconoclasta. Desentumecemos nuestros músculos, activamos nuestra capacidad receptiva y relajamos los prejuicios. Del cielo al infierno.

En la azotea del edificio pentaocupado, nos recibe la excelsa “Crisis”, pieza escrita y dirigida por el vehemente Marc González de la Varga y de exquisita ternura que nos invita a una fiesta de cumpleaños-sorpresa. Conocemos a Asunción (soberbia Alzira Gómez) y a su compañero Harpo (entrañable Albert Eguiazábal). Nos sirven una historia de corte clásico que recupera acertadamente la apuesta por el carisma de unos personajes anodinos a los ojos de quienes seguramente les rodean pero que con tesón escénico sus intérpretes nos harán recordar fuera de allí.

No debemos bajar la guardia porque bajando apenas un tramo de escalera nos abducen los “esbirros” de Iván Morales en el espacio de la antigua sala de proyecciones. Es el «Títol per determinar«. Como si se tratasen de primos hermanos de “Magenta”, “Riff-Raff” y el “Dr. Frank-n-Furter” escapados fugazmente del “Rocky Horror Picture Show”, la inquietante Carla Torres; el imprevisible Joel Minguet y un Oscar Boix maestro de ceremonias tan grotesco como ambiguo, nos señalan con el dedo en un ejercicio metateatral que explora entre el terror y la sugestión el siempre controvertido tema del liderazgo de la manada. Y nos dejan boquiabiertos por la habilidad de Morales de ponernos entre las cuerdas de la incomodidad de conciencia.

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Bonjour acecha y Riera no exorciza.

Tras un portazo certero, nos consolamos en los dominios del “Séptimo chakra”, de Raül Z. Méndez, disparate resultón que reduce el dramatismo de quien agoniza en su lecho pero que no pierde por ello el sentido del humor (despiadada Elisabeth Bonjour) y le enfrenta a un ridículo charlatán, otro gurú orientalista con denominación de origen de ciudad dormitorio del área metropolitana (divertido Josep M. Riera). Ahora vivimos comedia desenfadada y nos sorprendemos soltando carcajadas intermitentemente.

Pero el delirio vuelve después a rodearnos: Albert Garcés, Nano Márquez y “La nit dels petons” osan desafiarnos ahora con la crónica de un viaje constante al sentimentalismo enquistador desde un presente que no es más que una terrible premonición del futuro casi inmediato: sin apenas margen para la improvisación. El texto, algo confuso, se atasca cuando ya no puede avanzar más por mostrar sus claves muy pronto sin hallar un desenlace convincente. ¿Ironías del destino?

Y ahora ya estamos listos para paladear ese infierno que os anunciaba hace unos cuantos párrafos: “El Paco Donald” emerge de entre neones de la “Sala Amsterdam” para reunir lo más glorioso y lo más patético de la profesión de actor. Todo eso cabe en la rotundidad de su protagonista absoluto, Paco Moreno, un animador temible para los espectadores más rezagados y que roza por momentos nuestro rubor para señalarnos sin piedad como sus orgullosos cómplices cuando nos confiesa impúdicamente sus temores más humanos.

¿Alguien se atreve a volver a la Tierra ahora?

Por Juan Marea

el-paco-donald Moreno repudia a Daisy en pos del ansiado escenario.

Pentateatre Atòmic
http://www.pentateatreatomic.com/
Hasta el 6 de octubre
Aquitània Teatre
http://www.teatreaquitania.com/
Horario: de miércoles a sábado a las 21 h; domingos a las 19.30 h
En catalán y castellano

 

Fira Tàrrega-Teatre al Carrer’13: Animalidad Urbana

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Nosotros, complementos de nuestra curiosidad y prolongación de la necesidad de sentir viva nuestra inquietud artística.

Tàrrega, contenedor de espectáculos multiformes que en sus límites encuentran acomodo y la definen como enorme escenario global.

Que configura un territorio tan controvertido como Ciudad Juárez y lo erige en supuesto paradigma de la reinvención, esa opción tan aconsejable cuando se toca fondo. La Compañía Teatro Línea de Sombra se adscribe a esa premisa. Desde México, los “Baños Roma” se intentan abrir para que los conozcamos pero su pretenciosidad solo nos permite echarles un vistazo desde la rendija. Esta propuesta pretende provocar y alertar sobre el peligro de la desaparición de los grandes núcleos sociales cuando son progresivamente conquistados por otros pueblos. Pero va disminuyendo su aliento vital a medida que se despliega, como si el propio espectáculo fuera invadido por su pretenciosidad. Los actores olvidan que están allí para recrear y se empeñan, en cambio, en explicar. Peor que eso: en convencernos. Sus parlamentos, repletos de lamento político, no hallan apenas concreción escénica más allá de esbozos que por su inconsistencia alejan cada vez más la predisposición del paciente público. A pesar de ello, la conexión se establece intermitentemente cuando el equipo artístico ofrece momentos más cotidianos. Entonces, jugando con la maravillosa banalidad de cantar en el karaoke o discutiendo sobre cuál es la cerveza más rica, la compañía crea verdaderos momentos de reflexión que ya no son solo de ellos sino que nos llegan a pertenecer. Y lo dicen nuestras sonrisas, que son la antesala de la verdadera conciencia individual. Esa que unida a las de los demás puede ser social e incluso combatir por causas tan loables como la de Antígona, que lo único que quería antaño era poder enterrar dignamente a su amado hermano, llamado aquí “Juárez”.

ImageBaños que intentan salpicarnos
(Fotografía de Roberto Blenda)

Quim Girón nos abordó con decisión quirúrgica en la Plaça dels Comediants y se afanó en urdir un teatrillo de marionetas superpoblado por pollos que pasaban de ser estrangulados a amarse tiernamente y por muñecas que después de ser despedazadas por este aplicado “cirujano” acabaron integrándose en su cuerpo atlético y hospitalario. Entonces, “Indomador”, la propuesta de su compañía Animal Religion, empezó a desplegar alas, las de un artista que entona una parodia grotesca del primitivismo humano y de la diferencia de sexos socialmente apuntalada. Lejos de cualquier tipo de discurso trascendental, Girón se inclinó acertadamente hacia el guiño cómico constante sin darse tregua. El repertorio incluyó un recorrido exquisitamente marciano desde la ambigüedad sexual hasta la hilarante crítica del macho a través de una expresión corporal esforzada, de un carisma escénico creciente, unas acrobacias entusiastas y sobre todo una apuesta por el riesgo constante. Este “animalario” estrafalario y celebrado por todo el público es un claro ejemplo de que la experimentación, cuando parte de la entrega sincera y se completa con la complicidad del espectador, acaba siendo una gran fiesta: la de la magia escénica. Sin trampa ni cartón pero con un intérprete que por momentos fue recortable etéreo y con el que volamos lejos del cemento rutinario.

Por Juan Marea

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Girón atrapado en su animalidad

http://www.firatarrega.cat/fira/
http://www.teatrolineadesombra.org/
http://www.animalreligion.com/animalreligion/ANIMAL_RELIGION.html

“Sa història des Senyor Sommer” en el Círcol Maldà: Apasionante madurez

El enigmático Sr. Sommer aparece en nuestra vida como por casualidad. Pep Tosar nos lo presenta sin darnos ocasión de sorprendernos.

Porque dando rienda suelta a su naturalidad escénica acondiciona el espacio recogido del Círcol Maldà como sala de estar y allí nos distingue enseguida como sus visitas.

Para ello, el intérprete renuncia a cualquier clase de artificio y juega con una baza segura, la de los buenos comunicadores: su sonrisa de complicidad, el gesto familiar y un discurso dramatúrgico fresco.

Tosar está aquí para contarnos el despertar a la vida adulta de un niño solitario. Y el relato con que defiende su espectáculo le convierte en Pep desde el mismo momento en que nos recibe preparando él mismo el escenario. Es su manera convencida de aclararnos que nosotros hemos venido no solo para conocer a Sommer.

Esta historia melancólica podría haber optado por el tenebrismo. El niño que Pep suelta, en cambio, se expresa desde la inocencia infantil. Y el desconcierto de su personaje al ir vislumbrando que nadie de su entorno le sirve de referente a la hora de descifrar cuál es su lugar en el mundo Pep nos lo sirve con gracia desenfadada. El mismo niño que poco a poco, y de forma inconsciente, se ve obligado a admitir que su hosco vecino Sommer es el único que puede darle respuestas. Curiosamente, un espectro humano que huye de todo contacto social.

Esta historia sensible podría verse contaminada por el amaneramiento. Pero el narrador que interpreta Pep expresa su lamento con seductora ternura. Sommer proclama que lo único que quiere es que le dejen en paz. Y el público de Pep halla una calma infinita al escucharle cantar con una voz preciosa.

Esta historia hermosísima podría haberse quedado enterrada bajo la poesía impostada de sus imágenes. Nada más lejos de la realidad que vivimos con Pep, que alterna la descripción críptica de Sommer con el detalle ameno de anécdotas descacharrantes.

Sommer, de nuevo, aparece y su huida constante es sorprendentemente recibida como la nuestra cada vez que nos sentimos expulsados de este mundo absurdo de rutinas afectivas. Porque Pep no representa. Pep, simplemente (tomad el adverbio como el mayor eufemismo posible de estas líneas), comunica. Y cualquier atisbo de efectismo o ardid de presunción escénica no comparecen en “Sa història des senyor Sommer”: Tienen demasiado trabajo en los diversos garajes teatrales de la Ciudad Condal.

 Por Juan Marea

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 Tosar hilarante y enternecedor

 

 SA HISTÒRIA DES SENYOR SOMMER

Del 11 al 29 de septiembre
CÍRCOL MALDÀ
http://www.circolmalda.org/?seccio=espectacles2&idEspectacle=24

En mallorquín
Duración: 90 minutos
Horario: de miércoles a sábado a las 21 h, domingo a las 19 h
Precios: miércoles y jueves, 17 €; resto de días, 22 €.

Dramaturgia: P. Tosar, Xicu Masó y Lluís Massanet (basada en la novela “La historia del Señor Sommer” de Patrick Süskind)
Intérprete: P. Tosar
Dirección: X. Masó
Iluminación: Xavier Clot
Escenografía: Nura Teixidor

“Ârtica” de Ponten Pie: Frío exquisito en Tàrrega

La capital de comarca de L’Urgell desdibujó sus límites locales del 5 al 8 de septiembre con la ambición loable de construir, un año más, un ecosistema artístico poblado por artistas desafiantes del aburguesamiento escénico y en el que respirar el público la posibilidad de ser libres al compartir con ellos un espacio de creación continua. La programación de Fira Tàrrega-Teatre al Carrer’13 fue el resultado del riesgo de los profesionales que exhibieron sus trabajos y de la necesidad de sus espectadores de cuestionar sus prejuicios escénicos.

 La Compañía catalana Ponten Pie edificó una cabaña en El Molí de El Talladell, a dos kilómetros de Tàrrega. La capacidad de sugestión de estos artistas fue la mejor manera de dejar a parte nuestro desconcierto inicial por hallarnos en paraje apartado. Después de darnos la bienvenida, fuimos invitados uno a uno a habitar su interior. Para pasar con ellos unos instantes en un interior gélido, ataviados con abrigos protectores. El refugio que nos habían preparado estaba construido de madera pero lo que nos convenció a entrar en él fue la delicadeza que lo recubría, fabricada con las buenas maneras de sus artífices. Los tres se ganaron nuestra confianza mostrándonos que cuando hay sensibilidad por parte del artista, sutileza en la puesta en escena y habilidad para recrear una atmósfera ambigua pero acogedora, el público viaja deseoso donde se le proponga.

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Natàlia de Las Nieves

Ârtica” es una propuesta que desempolva la capacidad sensitiva del espectador, esa que suele permanecer en estado de hibernación en el acontecer diario: La vista porque expone una serie de episodios de gran belleza congelada, que uno percibe bien resguardado en el interior de la cabaña y a través de las ventanas. El tacto, al relacionarse la maestra de ceremonias con cada uno de nosotros acariciándonos esos ropajes que nos separan de la entrega total y uniéndonos a través de hilos que previamente ha tejido con irresistible fervor. Oído puesto que se nos deleita con unas melodías hermosísimas a medio camino entre la melancolía y la ilusión de estar juntos viviendo unos momentos mágicos. Y finalmente, el gusto. O, mejor dicho (si se me permite la licencia), el buen gusto. El que destilan Sergi Ots, Emilie De Lemos y Natàlia Méndez al transmitirnos con generosidad una intimidad escénica desde la cercanía espacial, la complicidad de iluminar y apagar el escenario en equipo y lo más difícil en un espectáculo teatral: Hacernos olvidar que procedemos de distintos lugares para empujarnos a crear todos juntos uno solo y común en el que hablamos el mismo idioma, dialogando artistas y público con nuestra mirada curiosa y afectuosa.

por Juan Marea

ImageSergi y Natàlia hilando nuestros sueños

http://www.firatarrega.cat/fira/programa/2013/6/artica
http://www.ponten-pie.com/

“Lo único que necesita una gran actriz es una gran obra y las ganas de triunfar” de Vaca 35: Despiadado servilismo en Tàrrega

La inteligencia convertida en arte escénico fue servida en Fira Tàrrega’2013 por la Compañía Vaca 35. Y pocas veces se me ocurriría expresarlo mejor: Se trata esto no solo de un espectáculo, sino también de una disección pormenorizada de las relaciones entre teatro y sociedad desde la microscópica muestra que propone la presentación en escena de dos actrices que interpretan “Las criadas” de Jean Genet y que además exhiben poco después su conversión en seres humanos dependientes: Se sirven entre ellas en ese día a día que el espectáculo nos muestra sin remilgos: Se alaban, se desprecian, se humillan para finalmente aceptar con una resignación fascinante que no pueden vivir la una sin la otra. Por ello, las vemos conviviendo de una forma deliciosamente impúdica: de la colada a la cocina; del baño a la cama pasando por el previo cuento de hadas para finalmente conciliar el sueño juntas en una misma cama.

Damián Cervantes, el director, maneja con precisión quirúrgica los temas que desea retratar y logra una conjunción admirable del tratamiento del espacio (el “Safareig” de Tàrrega escupe sordidez y encanto añejo a la vez), el enfrentamiento de las actrices (maravillosamente equilibradas: la rotunda Mari Carmen Ruiz desafía una y otra vez a la escuálida Diana Magallón; la ternura oronda de la primera casa estupendamente con la discreción estridente de la segunda) y, sobre todo, la dramaturgia, que merece párrafo a parte.

criadas estr                           Diana y Mari Carmen, adorables servidoras

Y ahí va. La compañía mexicana funde en una propuesta única la crueldad del texto de Genet, el humor socarrón de las dos “divas” después de la función para hacer una crítica despiadada del cretinismo de la profesión, y la miseria de la vida cuando no nos queda más remedio que aceptar al otro como único medio de supervivencia. Y añadamos a todo ello el simbolismo del juego escénico, certero: Las protagonistas se pasan la función barriendo el suelo, como verdaderas “criadas” que son de esta vida no siempre deseable y de la que nos empeñamos en borrar continuamente nuestros propios rastros.

Todo ello para hablar una vez más de la realidad desde la ficción teatral. O al revés.

por Juan Marea

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“El Rei Borni” de Marc Crehuet: Tuertos de risa

El Reino de los Cielos a menudo nos queda lejos. Pero como somos miméticos por naturaleza social, nos empeñamos en intentar reproducirlo siempre que tenemos ocasión de coincidir unos y otros. Y a la sazón el autor y director Marc Crehuet corona a un indignado para ajusticiar al verdugo que le dejó sin un ojo en el transcurso de una manifestación cuando el último ejercía impecablemente su labor de gestión de masas al dispararle con balas de goma. Eso creía el orgulloso agente antidisturbios hasta que las circunstancias le ponen de nuevo frente al objeto de su celo profesional. Momento ese de resolver apresuradamente quién de ambos tiene derecho a ostentar el cetro.

Pero bajemos un poco el nivel. Os presento una comedia ácida sobre cuatro jóvenes confundidos en un panorama donde la pasividad solidaria y la cobardía existencial saltan de un mitin político televisado al comedor extrarradial de una pareja que por un momento pensó recuperar la vigencia de su deseo de ser felices al invitar a otra a cenar. La tensión ante la evidencia de no tener ni querer nada que compartir unos y otros se adueña del lugar. Y Crehuet nos lo sirve en forma de comedia de situación salpimentada de escenas jocosas ocurrentes, intérpretes carismáticos y un hilo conductor políticamente incorrecto: ¿puede alguien abandonar su ceguera sin preocuparse del prójimo? ¿sirve de algo la cantinela de la clase política de alto standing al proclamar el conato de austeridad si ni siquiera somos capaces de compartir con nuestra pareja o con los amigos de antaño? El ágape se sucede sin el menor entusiasmo por parte de los forzados comensales. Y cuando se descubra el pastel, no habrá quien apague sus velas incendiarias.

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¿Larga vida al Rey?

El drama entonces no solo pasaba por allí sino que precipita una acelerada caída de estos chispeantes antihéroes para elevarlos a la gloria del absurdo cuando se descubren cómplices de un secuestro de primer orden. Y el delirio de la trama se convierte en su mejor baza porque se nos sirve con unos diálogos frescos y deliciosamente verosímiles. El juego de equívocos potencia la habilidad de un reparto acertado y ecléctico que impone unos personajes estupendamente dibujados. Pues la ambigüedad con que su autor los lanza al escenario permite que superen la caricatura y los acerca peligrosamente a contrafiguras de los desarmados espectadores, a los que corresponderá ser “tuertos” en un desenlace escalofriante cuyo efectismo no molesta sino que congela hábilmente las carcajadas pulverizando por unos instantes la ficción.

Por Juan Marea

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Un trío vasallo

EL REI BORNI
Teatre Barts
http://www.barts.cat/ca/e-120/EL-REI-BORNI
Avinguda del Paral·lel,62, de Barcelona
Del 31 de agosto al 12 de septiembre
Horario: de martes a sábado, a las 21 horas; domingo, a las 20 h
Precios: de 15 a 18 euros
En catalán

Autor y director: Marc Crehuet
Reparto: Xesc Cabot, Miki Esparbé, Alain Hernández, Ruth Llopis y Betsy Túrnez
Escenografía: Pablo Sánchez, Noelia Güerri y Jaime Cavero
Diseño de luces y sonido : Xavi Gardés
Vestuario: Mar Muñoz y Mar Guixé
Coreografía: Tuixén Benet