Os presentamos en Culturalia una novedad del mes de agosto de la editorial RBA, La venganza de la geografía, del periodista, analista político y escritor estadounidense Robert D. Kaplan, libro en el que reflexiona sobre la importancia del factor geográfico en la historia de la humanidad y sobre su relevancia en la geoestrategia que dominará el planeta en el futuro.
En el pasado, el contexto geográfico y las realidades naturales de los imperios y las naciones siempre fueron determinantes en los conflictos internacionales. Así ha sido hasta ahora y así será en el futuro, por encima de cualquier condicionante que la globalización imponga. Esa es la sorprendente y brillante tesis que se postula en La venganza de la geografía. Serán la distribución del espacio, el clima y otras circunstancias exclusivamente físicas los parámetros que definirán el devenir de las diferentes regiones mundiales durante el próximo siglo.
Robert D. Kaplan es escritor y periodista conocido por sus artículos para el Atlantic Monthly, el Washington Post, el New york Times o el Wall Street Journal, entre otros diarios y revistas y es un experto en política internacional y en el papel de los Estados Unidos en las últimas décadas.
Título:La venganza de la geografía Autor: Robert D. Kaplan Editorial:RBA Páginas: 464 Formato: Rústica / 14,0 x 21,3 cm Precio: 24 € ISBN: 9788490560037 Sello: Actualidad Fecha de publicación: 30 de agosto de 2013
Ayer asistí al estreno de Hate Radio en el Teatre Lliure, un proyecto teatral diferente y extraño en relación a la práctica teatral propia de la ciudad de Barcelona. Una obra de teatro/documental que reconstruye la sesión de un programa de la radio ruandesa RTLM (Radio Télévision Libre des Mille Collines) que alentaba el genocidio tutsi en Ruanda a mediados de los 90. Un espectáculo en muchos aspectos aterrador que permite al público ser testigo del estado de crueldad y de salvajismo al que el mal uso de la comunicación puede abocar a un país, una nación o una etnia y de los peligros que conllevan las más de las veces la paranoia política y social.
Les puedo asegurar que Hate Radio es un espectáculo intenso e impetuoso y también les puedo decir que el efecto que puede generar en el espectador es arrollador. Les explico: el escenario central del Lliure está ocupado por un cubículo rectangular sobre cuyas paredes aparecen enfocadas las imágenes, mudas inicialmente, de actores que encarnan a testimonios de la masacre étnica que sufrió Ruanda en el año 1994. Una vez relatadas algunas de las atrocidades cometidas las cortinas del cubículo se alzan para dejarnos ver una instalación que reproduce el estudio de radio de la RTLM, el medio de comunicación que vehiculó uno de los genocidios más aterradores de finales del siglo XX.
La obra reconstruye una sesión radiofónica de lo que podía ser un día cualquiera de los 100 que duró la masacre y en el que se produjeron más de 800.000 asesinatos. Les he de decir que Hate Radio es un espectáculo duro, ya que no pretende ser políticamente correcto ni hablar con medias verdades. Hate Radio es una obra que se podría considerar como un testimonio empírico, un memorial, sobre el escenario. Tras él se encuentra el International Institute of Political Murder, «un colectivo creado en el año 2007 que reconstruye sobre el escenario hechos históricos y los hace accesibles al espectador«. Espectáculos memoriales previos a este han sido Las últimas horas de Elena i Nicolaie Ceausescu o Los juicios de Moscú.
El espectáculo, para conseguir una mayor veracidad, se representa en los idiomas en los que radiaba la RTLM, esto es, en una mezcla de francés y kiñaruanda, la lengua mayoritaria hablada en Ruanda. Los espectadores por su parte, siguen el espectáculo a través de unos auriculares, cedidos por el propio teatro, y de subtítulos en catalán, situados en la parte superior del cubículo.
Detrás y previo a la exhibición de la que seremos testigos a lo largo de dos horas se halla un minucioso estudio y recopilación de material histórico, trabajo de archivo y entrevistas con testigos y supervivientes que permiten realizar una memorial respetuoso, aunque siempre subjetivo, en relación a los hechos históricos. Una representación y un cuidado esmerado en reproducir una emisión radiofónica que hace que el espectador se traslade al lugar y a la época del conflicto y que experimente en sus propias carnes, aunque desde una cultura y un contexto diferente, la realidad de aquel entonces, y de cómo un medio de comunicación, en este caso una emisora de radio, pudo no tan solo dar pie sino ponerse al servicio de una matanza que destrozó centenares de miles de familias y que, recuerden, llegó a nuestros hogares a través de otro medio de comunicación, la televisión.
El memorial Hate Radio nos permite ser conscientes no solo de un hecho concreto, en este caso la matanza que vivió Ruanda a mediados de los 90, sino que también nos posibilita iniciar un debate sobre el peligro que pueden comportar medios de comunicación que esconden intereses ocultos tras sus programas informativos o de entretenimiento, y digo esto en un país en el que la libertad de la que presuntamente gozaban la prensa y otros medios de comunicación ceden cada vez más a los intereses de los grandes grupos comunicativos y económicos y en el que llegamos a ver, a leer y a oír barbaridades que se defienden tras una titulación de periodismo o un certificado de tertuliano que permite, como arte de magia, opinar sobre cualquier cosa en una realidad marcada por la audiencia y el impacto comunicativo.
Como les decía Hate Radio es un espectáculo duro, tan duro como la realidad misma, que solo se representará tres días sobre el escenario del Lliure, esto es, hasta el próximo viernes 19 de julio. Les aseguro que lo que verán, si al final deciden asistir a alguna de sus representaciones, será difícil de olvidar.
«Hate Radio» se representa en el Teatre Lliure Montjuïc del 17 al 19 de julio de 2013.
Autoría: Milo Rau
Intérpretes: Afazali Dewaele, Sébastien Foucault, Estelle Marion, Nancy Nkusi y Diogène Ntarindwa (Atome)
Dramaturgia: Milena Kipfmüller
Dramaturgia y gestión conceptual: Jens Dietrich
Escenografía y vestuario: Anton Lukas
Puesta en escena: Milo Rau
Diseño de sonido: Jens Baudisch
Vídeo: Marcel Bächtiger
Producción: Milena Kipfmüller
Producción ejecutiva local: Velvet Events
Asistencia: Mascha Euchner-Martinez
Figuración: Pedro Gutiérrez
Horario: 20.30 h Precio: 30 € Duración: 110 min Idioma: Espectáculo en francés y kiñaruanda con subtítulos en catalán
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Si algo caracteriza al pensamiento del ser humano es su gusto y su destreza a la hora de conceptualizar y crear categorías que aplicar a las situaciones por él vividas o estudiadas, sintetizando concepciones que le acompañan a lo largo de los siglos, ayudándole aunque también otras veces entorpeciendo su capacidad para entender la complejidad de la realidad que le rodea. Este es el caso de los conceptos muchas veces opuestos de Oriente y Occidente, cargados de juicios y sobre todo de prejuicios y que Gómez Espelosín trata de desentrañar al menos en su origen en época Antigua.
La nueva monografía de la editorial Akal dedica su primer capítulo a mostrarnos la progresiva fragmentación que a partir de época renacentista llevó al divorcio entre los estudios de la Antigüedad clásica (Roma y sobre todo Grecia) y el Oriente antiguo (que incluía también la historia del Egipto faraónico) y que marcó desde entonces la división académica entre ambos mundos. A partir de ahí Gómez Espelosín realiza un estudio histórico diacrónico de la evolución de las relaciones entre Oriente y Occidente desde época minoica y micénica (si tomamos el punto de vista propiamente griego), en el segundo milenio a.C. Un análisis que en su primer tramo se basa principalmente en el estudio del material arqueológico, los restos de la época más fácilmente recuperables, y la reflexión sobre los conductos comerciales que los llevaron de un lugar a otro y el trueque cultural que su intercambio comportaba, en el que predominaba el mayor desarrollo del mundo oriental.
A medida que avanzan las páginas del libro y el análisis alcanza las épocas arcaica y antigua de la historia helénica el autor incluye en su estudio el análisis de las noticias que sobre Oriente nos han transmitido los autores griegos, escritores como Hesíodo, Homero, Heródoto o Ctesias, una información de gran valor siempre que seamos conscientes de que el mundo oriental del que nos hablan la mayoría de ellos, encarnado en la amenaza persa, no dispuso de una tradición de narración histórica como la que nació y brilló en la Grecia antigua, y mucha de la información propiamente histórica que disponemos de él proviene del filtro subjetivo que los autores griegos reprodujeron sobre ellos.
La Real cacería del León, palacio de Asurbanipal en Nínive.
El estudio de Gómez Espelosín no se centra tan solo en el estudio del Oriente dominado por los aqueménidas sino que incluye también, algo lógico si tenemos en cuenta la cronología que abarca, el examen de las relaciones entre el Occidente helénico y otros importantes reinos y estados orientales como el de los hititas, los asirios, los pueblos del Levante mediterráneo, el Egipto faraónico o los estados establecidos en territorio de Asia menor, entre ellos el frigio o el lidio, grandes intermediarios entre las influencias orientales y el mundo griego. Todo ello da como resultado la constatación de las múltiples herencias y préstamos que el mundo occidental debe al ámbito oriental asiático del que en un principio no fue más que un apéndice comercial y que incluyen elementos como el alfabeto, los tipos de cerámica, el legado épico o incluso la reflexión sobre las estructuras estatales. Gómez Espelosín se detiene a examinar también las rutas comerciales que permitieron todos esos intercambios y los lugares más propicios donde estos contactos se produjeron, mostrando su amplio conocimiento de la época y de la geografía histórica del momento.
En los últimos capítulos de la monografía el autor analiza el origen del enfrentamiento entre griegos y persas durante las Guerras Médicas, a principios del siglo V a.C., sin duda alguna el crisol de la oposición entre los conceptos de Oriente y Occidente. Gómez Espelosín se interesa por el papel generativo de este conflicto tanto de la realidad helénica posterior basada en la democracia (en el caso de Atenas), la civilización o la ciudad-estado, como de la imagen que desde entonces (y en la actualidad) poseemos de Oriente.
Francisco Javier Gómez Espelosín
Por desgracia el autor no demuestra el mismo interés en su estudio por la época posterior al siglo IV a.C., por lo que su examen de la conquista de Oriente por parte de Alejandro Magno, o los periodos posteriores de dominación seléucida y romana quedan bastante excluidos de su monografía, debido a la propia especialización del autor en la historia del mundo griego y, me atrevo a afirmar, a la voluntad de publicar un libro de difusión manejable.
El libro finaliza con un último capítulo dedicado al análisis del proceso de invención del concepto de Oriente en la propia época antigua, una de aquellas nociones que de una forma u otra, ha sobrevivido hasta la actualidad y que contamina, sin lugar a dudas, nuestra percepción de la realidad cultural, política y social que predomina en aquellas latitudes.
Gómez Espelosín y la editorial Akal nos proveen de esta forma de una útil e interesantísima monografía con la que profundizar plácidamente en la conformación y evolución del mundo antiguo, derribando aquellos falsos puntos de vista que ven en el legado histórico europeo, materializado en la herencia de Grecia y Roma, una realidad pura y prístina desligada de los préstamos y las apropiaciones provenientes de otros focos culturales, en este caso orientales. El autor nos presenta un texto muy bien escrito, aunque un poco pomposo en determinados momentos, marca de fábrica del autor. Aún así el relato posee un ritmo sosegado y sobre todo didáctico y clarificador, una obligación exigible a un catedrático universitario de Historia. El libro incluye además, un amplio apartado de notas a pie de página, un increíblemente actualizado índice bibliográfico y varios mapas para situar al lector, algo que se agradece y más cuando hablamos de territorios no tan bien conocidos por los lectores.
Así pues Memorias perdidas, Grecia y el mundo oriental nos permite conocer las raíces de conceptos que nos pueden parecer muy actuales aunque tienen su origen en el pasado más remoto y que están basados normalmente en el «retorcimiento» de la historia y de la información que las más de las veces es llevado a cabo por intereses ajenos al progreso del conocimiento, supeditados a provechos personales e institucionales, algo esto último, que parece que nunca ha pasado ni pasará de moda.
De nuevo os presentamos en la sección de historia de Culturalia una de las últimas publicaciones de la editorial Crítica, Jerusalén, La biografía, la historia de una de las ciudades más sagradas y politizadas del mundo. Un recorrido por la ciudad santa desde sus inicios bíblicos hasta nuestros días.
Jerusalén es, a la vez, la capital de un poder político, objetivo de mil batallas, conquistas y destrucciones a lo largo de los siglos, y la ciudad santa de tres religiones: el lugar destinado a ser el escenario del Juicio Final profetizado por el Apocalipsis.
Simon Sebag Montefiore ha logrado el prodigio de evocar en estas páginas sus tres mil años de historia, contados a través de las vidas de quienes los protagonizaron, en una nómina que incluye reyes, políticos, conquistadores o profetas, de Salomón a Lawrence de Arabia, pasando por Abraham, Jesús o Mahoma, por Saladino, los cruzados, Suleimán el Magnífico o Winston Churchill, sin olvidar a la infinidad de hombres y mujeres comunes que han vivido, amado, sufrido o luchado en sus calles.
Simon Sebag Montefiore estudió Historia en el Gonville & Caius College de Cambridge. Durante la década de 1990 viajó por toda la antigua Unión Soviética, especialmente por el Cáucaso, Ucrania, Asia central y escribió sobre Rusia para el Sunday Times, el New York Times y el Spectator, entre otros periódicos. Ha presentado documentales para la televisión y ha escrito dos novelas, así como algunos ensayos, entre los que destacan King’s Parade (1991) y Prince of Princes: the Life of Potemkin (2000), nominado a premios de biografía Samuel Johnson, Duff Cooper y Marsh. En Crítica ha publicado Llamadme Stalin (2007) y La corte del zar rojo (2004).
Título:Jerusalén. La biografía Autor: Simon Sebag Montefiore Editorial:Crítica Colección: Serie Mayor Traductor: Rosa Maria Salleras Puig Fecha de publicación: 08/11/2012 Nº de páginas: 888 Idioma: Español ISBN: 978-84-9892-463-3 Formato: 15,5 x 23 cm. Presentación: Rústica con solapas Precio:
–Rústica con solapas: 25,90 €
–ePub: 15,99 €
Es curioso, al menos para mí, el tipo de obra y el tipo de escritor que voy a reseñar en esta ocasión: un autor de libros de historia comerciales, dos conceptos, las más de las veces contrapuestos en el mundo editorial. Tom Holland se nos presenta como un joven autor tanto de novela como de obras académicas con repercusión en las ventas (no me atrevo a utilizar la palabra bestseller) que tanto escribe sobre la República romana, como sobre el enfrentamiento entre persas y griegos o, como en el caso que nos toca ahora, sobre la configuración del mundo medieval.
Holland lleva a cabo, pues, en Milenio un análisis del mundo medieval desde los últimos siglos del Imperio romano hasta el siglo XI, haciendo especial hincapié en las centurias que inmediatamente precedieron y siguieron al cambio de milenio cristiano, o lo que es lo mismo, al año 1000. Aunque no es solamente el fluir de los acontecimientos históricos lo que interesa a Holland, sino también la perspectiva cristiana sobre la constitución y el paso del tiempo, y más concretamente, las interpretaciones apocalípticas que muchos cristianos de la época poseían sobre la llegada del fin del mundo y la segunda llegada de Jesucristo.
Milenio es, por otra parte, un libro que podríamos considerar de prosa histórica, que no de novela histórica, esto es, es una obra que no posee la dureza ni la firmeza de una monografía histórica al uso, pero que al mismo tiempo no está constituida por el relato de las aventuras novelísticas creadas a partir de sucesos y/o personajes históricos. Milenio es una obra que pretende explicar la historia, en este caso centrándose en el mundo medieval, pero de una forma amena, como si intentara narrártela, y por lo tanto presentándola, en parte, de forma subjetiva, un efecto típico de los «contadores de cuentos» y por lo tanto con un estilo más cercano al lector pero a la vez más parcial, más narrativo.
Tom Holland
Es una lectura, además, de segundo nivel, es decir, que no es la mejor apuesta para aquél que no conoce el periodo, sino que es recomendable iniciar la lectura del libro con una base de conocimiento mínima, que permita al lector recorrer sus páginas bien afianzado y sin perderse en el trayecto.
Milenio se configura así, como una obra que no se circunscribe tan solo al relato de los hechos históricos, que podemos hallar en multitud de otros libros, sino que lo que verdaderamente le interesa es la interacción entre la historia y la religión, o mejor dicho, de la historia y la cavilación teológica de pensadores y teólogos cristianos, y a veces también de las interpretaciones de reyes y soberanos respecto del fin de los tiempos, y como la reflexión sobre el tema, que se originó ya en época antigua tras la crucifixión y pasión de Jesucristo, fue evolucionando y adaptándose a lo largo del tiempo, al comprobarse de manera fehaciente el hecho de que el regreso de Cristo a la Tierra, del que informaban las Sagradas Escrituras, no se producía. De ahí que junto a los acontecimientos históricos Holland nos presente la reflexión teológica que diversos pensadores cristianos llevaron a cabo sobre el tema, elemento este que singulariza la obra. De ahí la mezcolanza de personajes históricos que encontramos en las páginas de Milenio, y que incluyen a reyes, nobles, emperadores y figuras estrictamente religiosas, entre ellas los papas, dos facetas de la vida pública, además, forzosamente unidas en época medieval y enfrentadas muchas veces por su voluntad de ejercer la mayor de las influencias sobre las almas y las vidas de los súbditos cristianos.
En su esfuerzo «narrativo-descriptivo» Holland nos guía a través de los diversos estados cristianos existentes en la Europa medieval, interesándose también en la historia política de los diferentes reinos y de sus reyes aunque dejando en un lado más secundario la historia menuda, aquella que afectaba más directamente y en el día a día a la mayoría de la población europea. Su amplio foco de interés recorre estados como Inglaterra, Italia, Roma, el Imperio bizantino, el mundo escandinavo e incluso las Españas, tanto la musulmana, que vivió en el periodo que abarca la obra una etapa de apogeo político, económico y cultural, como la cristiana, aunque se centra principalmente en la historia y en los soberanos de los dos estados descendientes del Imperio carolingio, esto es, Francia y el Sacro Imperio Romano Germánico, el corazón vivo de la Europa cristiana y medieval.
Milenio posee, además, un extenso aparato de notas y de índices (80 páginas) que incluyen una cronología, notas, bibliografía, índice onomástico y de materias y otro de mapas, en un ejercicio de divulgación muy propio de un autor acostumbrado a las adaptaciones históricas y a acercar a aquéllos interesados el patrimonio histórico proveniente del pasado. Un esfuerzo en este caso ingente que se salda con una extensión algo dilatada, pero que gustará a aquellos que pretendan profundizar más en una época y en una forma de ver el mundo de la que, sin duda alguna, proviene nuestra manera de entender, de valorar y de juzgar la diversidad de culturas y realidades que existen en la actualidad en el planeta.
Hoy os dejamos en la sección de Historia de Culturalia con una novedad de la editorial Akal, Memorias perdidas. Grecia y el mundo oriental, de Francisco Javier Gómez Espelosín, un interesantísimo análisis de las relaciones entre el Oriente y el Occidente en época antigua y de la creación de unos paradigmas culturales que han llegado hasta nuestra época.
Las historias del mundo griego y de las civilizaciones orientales han constituido habitualmente dos universos paralelos e independientes sin apenas relación. La imagen de una Grecia ideal, fuente y origen de las características definitorias de la civilización occidental, ha constituido también un obstáculo importante a la hora de contemplar la relación estrecha y constante que a lo largo de la historia mantuvieron ambos mundos. Oriente y Occidente son, en realidad, dos categorías conceptuales puramente artificiales e ideológicas que se construyeron en un momento determinado de la historia, que se consolidaron después y que han acabado configurando el imaginario colectivo a la hora de estructurar el mundo.
En este ameno e iluminador libro se estudian las fases principales de todo este proceso, desde las estrechas relaciones que se produjeron entre estos dos espacios geográficos desde la edad del Bronce hasta la época posterior a las conquistas de Alejandro al análisis de los principales obstáculos que han lastrado, en el terreno historiográfico, un estudio más global y coherente de estas relaciones, lo que nos ha impedido obtener una visión más real y compleja de dos mundos profundamente interrelacionados, diferenciados pero condenados en definitiva a entenderse, de manera amistosa u hostil, por los imperativos dictados por la geografía de los recursos físicos y por la inevitable tendencia a la movilidad de los seres humanos.
No es muy habitual que un libro, ya sea de historia o de cualquier otra temática, nos hable de otro libro, de su contenido o de las peripecias editoriales e históricas que este padeció. Una circunstancia que llamó poderosamente mi atención al ver El Giro en la sección de novedades de las librerías. La publicidad exhibida en su portada indicaba, además, que el libro había sido galardonado con los premios National Book Award2011 y el Pulitzer2012, hecho que acentuó aún más mi curiosidad, y que me llevó a iniciar su lectura de inmediato, priorizándola sobre otras pendientes (y que por desgracia aún lo están). Una decisión que resultó ser todo un acierto.
El Giro, de Stephen Greenblatt, es una pequeña joya entre los libros de historia, y un gustazo para aquellos que disfrutan leyendo sobre los libros y su lectura. Pero la propuesta de Crítica no se queda en eso. De la mano de Greenblatt y del De Rerum natura de Lucrecio, poema didáctico escrito en el siglo I a.C. que recreaba en verso los principios atomistas y agnósticos elaborados por el filósofo griego Epicuro, el autor realiza un recorrido por las épocas antigua, medieval y renacentista, para permitirnos conocer la historia de los libros considerados no solo como contenedores de ideas sino también como artículos físicos.
Pero comencemos por el principio. Greenblatt basa su historia en la vida de Poggio Bracciolini, un humanista buscador de libros que vivió en el siglo XV, aquella centuria que comenzó a ver en los clásicos griegos y romanos los pilares del conocimiento que aspiraban a alcanzar. Así pues, el autor nos sitúa en la época del Renacimiento en la que el ardor anticuario impulsó a muchos humanistas a recorrer bibliotecas y monasterios en busca de las obras de autores antiguos atesoradas en ellos (y muchas veces olvidadas) con la voluntad de copiarlas. Las andanzas de Bracciolini y su empeño de carácter cuasi-arqueológico, permiten al autor relatarnos el momento del gran hallazgo del De Rerum Natura, una obra de la que se conocía su existencia en la Antigüedad, pero que se daba por perdida en el siglo XV. A través de su re-descubrimiento, de su copia y de su puesta en circulación Greenblatt nos muestra como las ideas contenidas en un libro consiguieron hacer cambiar las formas de pensar y de entender el mundo a los espíritus renacentistas, subyugados hasta entonces por siglos de oscurantismo y supersticiones.
La narración de las aventuras librarias de Poggio y de los avatares sufridos por el manuscrito del De Rerum Natura de Lucrecio a lo largo del tiempo, permiten a Greenblatt realizar un viaje a través de la historia de los libros: de su escritura y publicación en época antigua; de las bibliotecas que los contenían, entre ellas la Biblioteca de Alejandría, una de las más famosas de la historia, o las bibliotecas privadas excavadas en Pompeya; del traspaso del mundo antiguo al medieval y del cambio de paradigma cultural y religioso que llevó a los libros a refugiarse primero y a malograrse después en las bibliotecas y scriptoriums monásticos y, finalmente, de su re-descubriendo siglos más tarde en la Europa renacentista, que volvió a valorar las grandes hazañas culturales y científicas llevadas a cabo por sus antepasados antiguos.
La lectura del libro de Greenblatt es una auténtica delicia. El autor nos embelesa con un texto fruto de su extenso conocimiento de las épocas y las temáticas que analiza y que le da pie, incluso, a perfilar un lienzo histórico de la Italia humanista del siglo XV, en el que además de tratar de los grandes hallazgos de los cazadores de libros y del alcance de los mismos, nos narra, con cierta sorna, las rivalidades existentes entre los intelectuales del momento, hecho este que humaniza a las grandes figuras del Renacimiento a las que acostumbramos a honrar en mayestáticas aureolas de celebridad faltas, muchas veces, de calidez humana y cotidiana.
En su periplo literario Greenblatt nos habla, sobre todo, de la devoción por los libros, por la lectura y por el conocimiento, y del esfuerzo de los hombres y mujeres de todos los tiempos por mantener y enriquecer el patrimonio cultural humano, si bien en este caso, y por razones obvias, el autor se centra en el mundo Occidental.
Stephen Greenblatt
Uno de los puntos fuertes de El Giro es el análisis que Greenblatt hace del atomismo en época antigua, y de la contienda intelectual que los partidarios de este sistema filosófico tuvieron que llevar a cabo para defenderse de todos aquellos que los acusaron de ateísmo y de sostener ideas contrarias a la naturaleza. Pero más revelador, aún, es el relato del impacto que los principios filosóficos atomistas tuvieron en época moderna, traídos de nuevo a la luz gracias al hallazgo de Poggio, y sus efectos estimulantes en las mentes del momento que ayudarían, con el tiempo, a acabar con el dominio intelectual detentado por la Iglesia cristiana, enemiga de todo aquello que se atreviera a desafiar su concepción del mundo. No olvidemos que, al menos en sus conceptos fundamentales, la ciencia actual es heredera de las ideas defendidas por los filósofos atomistas antiguos, desarrolladas gracias a un formidable ingenio aunque lastradas por el nivel tecnológico de la época en que se originaron.
Greenblatt nos cautiva y nos habla del mundo de la cultura y de su construcción a través del tiempo. Demuestra, asimismo, una gran originalidad que sin duda es uno de los elementos que le han granjeado los premios que su libro ha recibido. Y no se piensen que El giro es una obra de lectura compleja y pesada. Muy al contrario las 318 páginas que lo constituyen son poseedoras de un texto fácil, ameno e incluso cómico en varios momentos, sobre todo en aquellos pasajes en los que nos relata las vicisitudes de un buscador de libros como Poggio o su relación, a veces exaltada, a veces tosca, con otros humanistas.
Crítica nos regala, de nuevo, con una obra magnífica, traducida y editada también de forma magnífica. Como ya he dicho en algún otro lugar, un sello distintivo de la editorial. Y acompaña el texto con un amplio aparato de notas, de índices y de bibliografía, como no podía faltar en una editorial que mima las obras que publica.
El Giro es una oportunidad para sumergirse en la historia de la búsqueda del conocimiento y de ser testigos literarios de uno de los re-descubrimientos culturales que, seguramente, más afectaron a las mentes de aquellos espíritus renacentistas que miraban al pasado como fuente de inspiración. Un fantástico alegato de todo lo bello y todo lo bueno que puede llegar a contener un libro a través de las páginas de otro gran libro, el escrito por Greenblatt.
La AEPHG (Asociación Española del Profesorado de Historia Y Geografía) continua con la programación del curso Un paseo por la historia del cine, que reemprende sus sesiones el próximo sábado 20 de octubre de 2012. Aquí os informarnos de las próximas sesiones:
Sábado 20 de octubre11:30-13:30
«El cine de los años 50 y 60: la ciencia ficción.»
José Manuel Heras FernándezProfesor de secundaria
Sábado 17 de noviembre10:30-13:30
«Paseo por el Madrid cinematográfico.»
Alfredo López SerranoUniversidad Carlos III
Sábado 1 de diciembre10:30-13:30
«Cine e historia en España»
Sebastián Bettosini DénizProfesor de secundaria
«Las series de televisión: evolución e influencia en el cine.»
Roberto AlcocerCrítico de cine
Lugar: CEIP. Antonio Moreno Rosales
C/ Olmo, nº 4, Madrid Metro: Tirso de Molina/ Antón Martín
Es curiós el fet que quan iniciem la lectura d’un llibre d’història que analitza una altra època, sempre deixem que la veu, o millor dit, la mà de l’especialista, en aquest cas de l’ historiador, ens guiï, amb una visió subjectiva i a vegades personalista d’allò que ens està intentant exposar. Són pocs els casos en els quals, i en llibres de difusió, l’autor es converteix en un mer presentador i deixa parlar a aquells que van viure fa segles.
Aquest és el cas de La carn, cos i sexualitat a l’Edat Mitjana, d’Albert Toldrà, llibre publicat per l’editorial Base, que ens proposa una petita «visita guiada» a l’Edat Mitjana, i més concretament a la mentalitat i les formes de pensar sobre el cos (la carn) i la sexualitat de les persones que van viure en aquella època.
Toldrà, amb una llarga trajectòria en l’anàlisi d’aquestes matèries, que inclou, entre d’altres, Aprés la mort. Un viatge amb sant Vicent al més enllà medieval (2000); Mestre Vicent ho diu per espantar. El més enllà medieval (2010); Asmodeu. Dona, dimoni i sexe a l’edat mitjana (2011) o En nom de Déu. La Inquisició i les seues víctimes al País Valencià (2011), realitza un buidatge de les fonts escrites medievals per mostrar-nos, en primera persona, que pensaven els homes i les dones medieval sobre el món, el cos humà i les seves necessitats emotives i físiques, sobre el sexe i la seva vertadera imbricació en la configuració social i cultural del moment i dels tabús que envoltaven tots aquests temes, i que, no hem d’oblidar, encara sobreviuen, d’alguna manera, a la societat dels nostres dies.
Toldrà es deixa amarar de medievalisme (i, també, d’Edat Moderna) i permet parlar als autors de l’època perquè puguem conèixer el que pensaven. Autors com Sant Vicent Ferrer, Fray Luis de Granada, Ramon Llull, Joanot Martorell, Arcipreste de Hita, Francesc Eixemenis, Dante o Boccaccio… Un punt de vista que, encara que pròpiament medieval, hem de considerar parcial, ja que ens prové d’una part de la societat, aquella lletrada o que pertanyia al món de l’Església, allunyada en molts aspectes dels grups socials més humils, la veu dels quals no acostuma a arribar amb força fins a nosaltres. Tot i així, el llibre de Toldrà ens proveeix d’un gran nombre de visions, anècdotes i informació sobre el que la societat cristiana de l’Edat Mitjana (i Moderna) pensava sobre el seu cos.
Es curiós analitzar aquest tema des del punt de vista de gent d’Església com confessors, clergues, inquisidors i perseguidors de bruixes i heretges (categoria, aquesta última, que incloïa a tots aquells que tinguessin una visió religiosa o moral diferent de la catòlica oficial). I és a través dels ulls dels autors medievals que coneixem els costums i les formes de pensar i de comportar-se de la gent medieval. I ens permet ser conscient de que, en veritat, si ens oblidem de l’aspecte més tecnològic i modern, aquella gent cercava, en relació al sexe i la seva relació física i emocional amb els altres, el mateix que busquem nosaltres, i que aquesta ha estat una de les veritats fixes de la història de l’home i de la dona, per molt que certes institucions socials i religioses s’hagin esforçat a ocultar-la.
Albert Toldrà
El llibre de Toldrà ens ajuda a comprendre que la sexualitat sempre ha estat quelcom proper i volgut per les dones i els homes, no per altre, ha estat la única forma de reproducció que s’ha conegut fins fa menys de un segle. Es curiós confirmar que la literatura que podríem considerar «eròtica» o d’ «aventures sexuals», tant de moda últimament, fa segles que existeix (també a l’Edat Mitjana!!), i que no es limita al segle XX, com moltes vegades un està temptat de pensar.
Els puc assegurar que la lectura del llibre és un continu aprenentatge sobre la realitat històrica d’unes temàtiques poc tractades en els llibres de difusió. Toldrà ens guia a través de les idees i les falses veritats que la societat i sobretot l’Església posseïen sobre aspectes que no coneixien, o coneixien molt poc, i com certes supersticions científiques forçaven als homes i sobretot a les dones, a creure que posseïen un cos corrupte i pecaminós. Son molt interessants els capítols que Toldrà dedica a la visió medieval del cos de la dona i com aspectes com la vagina, la regla, l’embaràs, i el coneixement acientífic que es tenia d’aquests temes, condicionava el comportament i la vida de les dones del passat medieval i modern. L’autor, però, no es queda en una visió femenina, sinó que dedica també l’espai que li pertoca a l’estudi del cos de l’home, contrapart indispensable sense la que l’estudi del llibre quedaria incomplert. D’aquí que veiem també quina era la concepció oficial i religiosa del penis, de l’esperma o de les relacions homosexuals.
Són curiosos també, els exemples de literatura que avui podríem considerar contes eròtics i humorístics populars (les fabliaux franceses dels segles XIII i XIV) que ens permeten conèixer la imaginació més calenta i sexual d’aquelles èpoques. Són molt interessants les anècdotes i les històries que fan de la imaginació i la voluptuositat sexual intèrprets principals i en les que hi són presents els homes d’església, els nobles, els burgesos, els menestrals i els pagesos, i que ens informen de la naturalitat i l’espontaneïtat amb que vivien els nostres avantpassats llunyans aquests temes.
Toldrà fa parlar als protagonistes de l’època, i ho fa amb un estil gens complicat. No s’esperin el típic llibre acadèmic poc entenedor i de difícil lectura. L’autor s’esforça per mostrar-nos el passat de la mà dels que el van viure ajudant-nos sempre que pot a entendre el diferent ús de les paraules. Amb un estil molt proper i clarificador, però sense trair l’originalitat i l’ intencionalitat dels texts que ens mostra. Com els deia al principi, Toldrà ens fa de «guia turístic» textual gràcies a l’ampli coneixement arreplegat al llarg de la seva carrera investigadora i com a escriptor.
D’aquesta forma, La carn, cos i sexualitat a l’Edat Mitjana, ens permet visitar, literàriament, la realitat física i sexual d’una època molt allunyada de la nostra en el temps, però que sembla, en molts aspectes, molt propera a nosaltres, sobretot en allò relacionat amb les passions i la necessitat que els homes i les dones han tingut al llarg del temps d’ unir-se emotiva i físicament als altres, fent de la sexualitat la clau dels somnis que formen una part indispensable de la vida.
Aquí os dejo Una entrevista del programa Tierra de Sueños, del canal 25 tv. Relevancia: No solo se trata un tema interesantes, La realidad del anfiteatro y de los combates de gladiadores, sino que el entrevistado soy YO!!
Ya lo sabéis, si queréis saber un poco más sobre uno de los temas más notorios de la historia romana, darle al «play» de la entrevista. O mejor dicho, darle dos veces play, ya que el documento está dividido en dos fragmentos, uno de 7:52 y otro de 9:30 minutos.