Crítica teatral: Hate Radio, en el teatre Lliure.

HateRadio_HAU2-15.5.12__MG_2335_DanielSeiffert(c)_75Ayer asistí al estreno de Hate Radio en el Teatre Lliure, un proyecto teatral diferente y extraño en relación a la práctica teatral propia de la ciudad de Barcelona. Una obra de teatro/documental que reconstruye la sesión de un programa de la radio ruandesa RTLM (Radio Télévision Libre des Mille Collines) que alentaba el genocidio tutsi en Ruanda a mediados de los 90. Un espectáculo en muchos aspectos aterrador que permite al público ser testigo del estado de crueldad y de salvajismo al que el mal uso de la comunicación puede abocar a un país, una nación o una etnia y de los peligros que conllevan las más de las veces la paranoia política y social.

Les puedo asegurar que Hate Radio es un espectáculo intenso e impetuoso y también les puedo decir que el efecto que puede generar en el espectador es arrollador. Les explico: el escenario central del Lliure está ocupado por un cubículo rectangular sobre cuyas paredes aparecen enfocadas las imágenes, mudas inicialmente, de actores que encarnan a testimonios de la masacre étnica que sufrió Ruanda en el año 1994. Una vez relatadas algunas de las atrocidades cometidas las cortinas del cubículo se alzan para dejarnos ver una instalación que reproduce el estudio de radio de la RTLM, el medio de comunicación que vehiculó uno de los genocidios más aterradores de finales del siglo XX.

La obra reconstruye una sesión radiofónica de lo que podía ser un día cualquiera de los 100 que duró la masacre y en el que se produjeron más de 800.000 asesinatos. Les he de decir que Hate Radio es un espectáculo duro, ya que no pretende ser políticamente correcto ni hablar con medias verdades. Hate Radio es una obra que se podría considerar como un testimonio empírico, un memorial, sobre el escenario. Tras él se encuentra el International Institute of Political Murder, “un colectivo creado en el año 2007 que reconstruye sobre el escenario hechos históricos y los hace accesibles al espectador“. Espectáculos memoriales previos a este han sido Las últimas horas de Elena i Nicolaie Ceausescu o Los juicios de Moscú.

HateRadio_HAU2-15.5.12__MG_2243_DanielSeiffert(c)_32El espectáculo, para conseguir una mayor veracidad, se representa en los idiomas en los que radiaba la RTLM, esto es, en una mezcla de francés y kiñaruanda, la lengua mayoritaria hablada en Ruanda. Los espectadores por su parte, siguen el espectáculo a través de unos auriculares, cedidos por el propio teatro, y de subtítulos en catalán, situados en la parte superior del cubículo.

Detrás y previo a la exhibición de la que seremos testigos a lo largo de dos horas se halla un minucioso estudio y recopilación de material histórico, trabajo de archivo y entrevistas con testigos y supervivientes que permiten realizar una memorial respetuoso, aunque siempre subjetivo, en relación a los hechos históricos. Una representación y un cuidado esmerado en reproducir una emisión radiofónica que hace que el espectador se traslade al lugar y a la época del conflicto y que experimente en sus propias carnes, aunque desde una cultura y un contexto diferente, la realidad de aquel entonces, y de cómo un medio de comunicación, en este caso una emisora de radio, pudo no tan solo dar pie sino ponerse al servicio de una matanza que destrozó centenares de miles de familias y que, recuerden, llegó a nuestros hogares a través de otro medio de comunicación, la televisión.

El memorial Hate Radio nos permite ser conscientes no solo de un hecho concreto, en este caso la matanza que vivió Ruanda a mediados de los 90, sino que también nos posibilita iniciar un debate sobre el peligro que pueden comportar medios de comunicación que esconden intereses ocultos tras sus programas informativos o de entretenimiento, y digo esto en un país en el que la libertad de la que presuntamente gozaban la prensa y otros medios de comunicación ceden cada vez más a los intereses de los grandes grupos comunicativos y económicos y en el que llegamos a ver, a leer y a oír barbaridades que se defienden tras una titulación de periodismo o un certificado de tertuliano que permite, como arte de magia, opinar sobre cualquier cosa en una realidad marcada por la audiencia y el impacto comunicativo.

Como les decía Hate Radio es un espectáculo duro, tan duro como la realidad misma, que solo se representará tres días sobre el escenario del Lliure, esto es, hasta el próximo viernes 19 de julio. Les aseguro que lo que verán, si al final deciden asistir a alguna de sus representaciones, será difícil de olvidar.

Hate Radio” se representa en el Teatre Lliure Montjuïc del 17 al 19 de julio de 2013.

Autoría: Milo Rau
Intérpretes: Afazali Dewaele, Sébastien Foucault, Estelle Marion, Nancy Nkusi y Diogène Ntarindwa (Atome)
Dramaturgia: Milena Kipfmüller
Dramaturgia y gestión conceptual: Jens Dietrich
Escenografía y vestuario: Anton Lukas
Puesta en escena: Milo Rau
Diseño de sonido: Jens Baudisch
Vídeo: Marcel Bächtiger
Producción: Milena Kipfmüller
Producción ejecutiva local: Velvet Events
Asistencia: Mascha Euchner-Martinez
Figuración: Pedro Gutiérrez

Horario: 20.30 h
Precio: 30 €
Duración: 110 min
Idioma: Espectáculo en francés y kiñaruanda con subtítulos en catalán
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Escrito por Jorge Pisa Sánchez

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