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“Arbres” de La Virgueria: L’ombra que se’ns escapa

Les paraules com a medecina contra la soledat. Sense prescripció mèdica i amb efectes secundaris: l’isolament aclaparant. Els tres individus que aquí les prenen no saben viure. Però el seu alè vital els arrossega cap a un desig de sentir amb altre. Com arbres, les arrels els impedeixen moure’s. I també com arbres, poden estirar les seves branques.

La Virgueria planta un bosc a la Sala Beckett i ens hi convida a vagarejar. De primer, quedem encisats per l’atmosfera que s´hi respira: L’espai escènic de Margherita Mantovani és un tros d’ecosistema que projecta un ambient a mig camí entre la malenconia dels arbres que l’habiten i l’onirisme del lloc on voldrien créixer. Al centre, un banc transparent que empresona i capgira les ganes de fer bona ombra. I la música de Cesc X. Mor contribueix a assegurar-hi el seu hàlit de misteri poètic. No sabrem si somiem el neguit d’un trio d’amants incapaços d’estimar-se o si bé es tracta d’una intriga sobre voyeurs a punt de tocar-se.

Les paraules de Marc Artigau i Queralt formen frases capaces de localitzar punts de trobada d’una història hitchcokiana (que uneix amb decisió “Rear window” i “Vertigo”) sobre la fascinació i el fetitxisme. I esdevenen paràgrafs consistents els que defineixen els dos personatges més passius: l’obsessiu Llorenç, encegat pels raigs lunars, que crema de passió l’expectant Alba. Les escenes que els relacionen creen una relació creïble i suggeridora entre ambdós. El text també apunta punts de partida prometedors (la tercera en discòrdia i el seu accident terrorífic) que no arriben a créixer bé per l’artificiositat en què cau l’autor i l’entossudiment de voler lligar caps (els vertaders vincles de tots tres) on haurien d’haver volat sense por seguint la seva ambigüitat.

El director Aleix Fauró aconsegueix polir una mica els defectes de la dramatúrgia amb els moments coreogràfics de la seva posada en escena: La presentació del personatge de la Lluna és hipnòtica per la seva màgia i bellesa. Els moviments compassats d’ella mateixa i de l’Alba con si fossin una mostren una sensibilitat rellevant. El diàleg que, ensems, fusiona dos fent alternar a tots tres actors és d’un ritme excepcional. A més, Aleix aconsegueix una escena de gran delicadesa: la d’amor entre el Llorenç i l’Alba, per la tendresa compartida de les mans d’ell i la mirada d’ella que gairebé obliden qui és el vertader objecte del desig. Malgrat tot això, Fauró s’enfonsa intentant guiar els actors en termes generals: Cap dels tres no fa clorofil·la per culpa de la seva escorça rígida.

Per Juan Marea

“Arbres” es representa a la Sala Beckett de Barcelona fins al 30 de noviembre.
http://www.salabeckett.cat/archivo/arbres-de-marc-artigau-queralt-direccion-aleix-fauro

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Crítica teatral: “Paisaje sin casas” de La Virgueria: Mirando hacia nosotros mismos

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La ventana de delante no oculta.

Contemplar un paisaje puede causarnos placer. Como asistir a un espectáculo teatral. También la observación de un panorama nos puede inquietar. Como comprobar que una propuesta escénica aborda el lado más sórdido de nuestro entorno. Incluso darse de bruces con unas vistas desoladoras nos empujará a tomar conciencia de que las cosas no van bien.

La Virgueria, compañía que tiene como pulmón derecho el compromiso social y como pulmón izquierdo el nadar a contracorriente, enmarca su paisaje plantando en un suelo poético y minucioso unos personajes que aspiran a transmutar su condición de antihéroes en figuras que sobrevuelen con arrojo la miseria en que se hallan empantanados.

Aleix Fauró, diseñador de esta estampa honesta y bienintencionada, desperdiga en el escenario a unos actores esforzados y muy voluntariosos para que las proclamas del autor Pablo Ley se conviertan en clamor escénico.

Pero ocurre que es tanto el detenimiento del dramaturgo recreando su discurso en la descripción de la frustración existencial de sus personajes como morosa la narración de su quehacer diario que este “Paisaje” no solo no tiene “casas”, sino que además arrastra a su aridez la calidez que los personajes reclaman a gritos.

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 ¿Y si pasamos a la acción?

Y vayamos más allá de los efectismos de esta propuesta, como son la simpatía que suelen despertar en nuestra burguesa complacencia el retrato de los más desfavorecidos; o una escenografía realista que reproduce hasta el último detalle de una estancia doméstica.

Si nuestra mirada es clara y decidida, distinguirá el atractivo de comprobar que lo verdaderamente relevante en el aspecto dramatúrgico es la definición de los protagonistas a partir de su actitud de cronistas: uno de ellos (resultón Carles Gilabert) relatando hasta el último detalle sus andanzas de delincuente como “copiloto” aplicado de un compañero que nunca aparece; el otro (vulnerable Javier Beltrán), asintiendo y apostillando lo injusto que es este mundo del progreso para los que no pueden avanzar por veredas de consumismo.

Y luego está ese mundo exterior del que tanto hablan, que destripan y retuercen con puños de pasividad alarmante, y que les devoraría sin piedad en cuanto abandonasen su acomodada plática. Todo ello ejemplificado maravillosamente por Eduardo Telletxea (sugerente, contenido y verosímil) cuando irrumpe en escena episódicamente. La rudeza de su físico; lo parco de su expresión verbal y la resistencia a apalancarse de la criatura que le toca encarnar dinamizan el espectáculo y permiten también entrever lo rico que hubiese sido este “Paisaje” en el caso de haber dejado de lado la pretenciosidad de su discurso y si, además, sus protagonistas pudiesen expresarse sin tanto artificio literario y pose intelectual.

La vida, al fin y al cabo, es como insiste y persiste uno de los personajes: hurtar la lata de atún, cargar con ella como preciado tesoro y, sobre todo, dar buena cuenta de ella después.

por Juan Marea

Teatre Lliure
Plaza Margarida Xirgu, 1 de Barcelona
del 24 de abril al 11 de mayo
dramaturgia: Pablo Ley
dirección: Aleix Fauró
intérpretes: Javier Beltrán, Carles Gilabert y Eduardo Telletxea
espacio escénico: Ian Gehlhaar
iluminación: Andreu Romaní
en castellano
duración: 80 minutos (sin pausa)
horarios: de miércoles a viernes, 21 h; sábados, 21.30 h
precios: 12€ (anticipada), 15€ (1 hora antes en taquilla); descuentos: alumnos de interpretación (10% descuento); miembros de la Asociación de Actores y Directores Profesionales de Cataluña (1 entrada a 6€ y 50% de descuento para acompañante) 

Estreno teatral: L’hivern al cos, en el Teatre Tantarantana.


El Teatre Tantarantana estrena la nueva producción de La Companyia Virgueria, L’hivern al cos, un peregrinaje a través de los vacío físicos y emocionales dejados por aquellos que nos dejan.
El Coro de embarazadas avanza lentamente. Mirando al público cara a cara, suelta: “nadie nunca debería sobrevivir a sus hijos”. María está de parto. A las 06:04 del 14 de abril de 1992. Un polvo con una cánula. Aliens o la barriga más bonita del mundo. ¿Qué dicen las jirafas? Julio de 1997. Son las tres de la madrugada. ¿Has encontrado tu hermana?

L’hivern al cos es una pieza dramática que explora los límites de la ausencia, del gran vacío que nos queda dentro cuando perdemos a alguien querido. Intentando dar respuesta a la primera frase de la obra, “nadie nunca debería sobrevivir a sus hijos”, el nuevo espectáculo de La Companyia Virgueria se cuestiona cómo continúa la vida cuando el agujero de una ausencia es tan grande.

L’hivern al cos es un fragmento de la vida de María. Partimos de su deseo de ser madre, paseamos con ella por la aventura de conseguirlo, compartimos sus dudas, los cambios, los miedos. Vivimos con ella la obsesión, sus intentos frustrados de llenar el vacío que le queda cuando, por accidente, pierde una de sus hijas. En un intenso viaje emocional, tan triste y desolador como real y existente, somos testigos de cómo la vida se vacía de significado y María pierde todo contacto con su entorno real.

L’hivern al cos es un espectáculo visual y emocional que enfatiza la poética del texto a través del movimiento, la energía, la música y el color. Mezclando distintos lenguajes, jugamos con las temperaturas y la imaginación del público para crear el vacío de la ausencia y todos los paisajes que recorre la obra.

La Companyia Virgueria nace el 2007 con el espectáculo Diòptria. En abril de 2009 presenta Si avui és diumenge demà és dijous en el Obrador de la Beckett. Esta pieza se estrena oficialmente en la Sala Trono de Tarragona en noviembre del mismo año, hace temporada en el Versus de Barcelona y recorre distintas localidades de Catalunya. L’hivern al cos es el tercer espectáculo de La Companyia Virgueria y supone la consolidación de esta suma de energías como compañía teatral, emprendiendo un viaje que queremos que llegue lejos y, sobretodo, a muchos puertos.

L’hivern al cos” se representa en el Teatre Tantarantana del 17 de marzo al 10 de abril de 2011.

Dramaturgia y dirección: Aleix Fauró e Isis Martín
Intérpretes: Carme Vivó, Carmela Lloret, Elsa Lluch, Isis Martín, Marina Fita y Rosa May
Asesora de movimiento: Mar Medina
Diseño de luces: Anna Espunya
Espacio Escénico: Oscar Llobet y Anna Miralles
Vídeo: Ian Gehlhaar
Vestuario: Naftaline
Producción: La Virgueria

Horarios: de miércoles a sábado a las 21:00 horas y domingos a las 19:00 horas.
Precios: miércoles y jueves 15 €; resto de días 18 €
Idioma: catalán.
Duración: 1 hora y 25 minutos