La crisis del coronavirus COVID-19 ha afectado de pleno al cine en todos sus ámbitos, ya sea en la producción, la distribución o la exhibición. Uno de los ejemplos más claros ha sido Onward, la última propuesta de Pixar, que se estrenó a nivel mundial a principios de marzo, en los cines españoles el 6 de ese mes, una semana antes de que se aprobara el estado de alarma. Esta situación, como es lógico, ha afectado al recorrido y a la recaudación de la película dirigida por Dan Scanlon y doblada en las voces originales por Tom Holland, Chris Pratt, Julia Louis-Dreyfus y Octavia Spencer.
«Dos hermanos elfos adolescentes, Ian y Barley Lightfood, se embarcan en una aventura en la que se proponen descubrir si existe aún algo de magia en el mundo en el que viven que les permita pasar un último día con su padre, que falleció cuando ellos eran aún muy pequeños».
Onward es una producción Pixar y contiene mucho del adn de esta productora. La idea de la película está basada en las vivencias del propio director Dan Scanlon (Monstruos University, 2013) que perdió a su padre cuando era pequeño, de ahí el sustrato emocional del film. Y de ahí también el contexto de fantasía urbana de la película, en el que solo un atisbo de la antigua magia permitirá a los dos jóvenes hermanos elfos volver a estar, al menos un día, con su padre fallecido.
La película sobrepone un mundo real, o todo lo real que puede ser un mundo de elfos, al mundo de la magia ancestral que los protagonistas tendrán que descubrir para alcanzar su meta. Los dos jóvenes hermanos elfos son muy diferentes entre ellos, uno lanzado y atrevido ante la vida y otro miedoso y emocionalmente afectado aún por la ausencia de su padre. Será a través de los restos de magia contenida en los juegos de rol que ambos personajes se conocerán a sí mismos e intentarán superar juntos los obstáculos vitales a los que se enfrentan.
La trama de Onward alterna de esta forma la realidad elfa más pausada y convencional con momentos de acción y aventura que le dan al film un ritmo variado pero in crescendo hasta llegar al final, con escenas que nos recordaran películas como Willow, o las saga de Indiana Jones y, evidentemente, El señor de los anillos.
Un film ingenioso e inventivo en su propuesta y conmovedor en varios momentos, sobre todo en su desenlace final, y en el que la familia y los lazos familiares están muy presentes, no por otra es un film made in Hollywood. Todo ello tratado desde el sentido del humor típico de este tipo de producciones. Otro aspecto que destaca de la película es la calidad y el realismo de la animación, que provee al relato, dentro de su fantasía, de un toque de veracidad que le va muy bien.
La buena acogida de la película en la prensa se ha centrado, además, en la química del doblaje original de los dos protagonistas principales, los jóvenes elfos Ian y Barley, o lo que es lo mismo, las voces de Tom Holland y Chris Pratt. Si bien en la versión española no hemos podido gozar de esa interpretación, el doblaje del film mantiene la calidad a la que Pixar nos tiene acostumbrados, siendo las voces de los protagonistas las de los dobladores Mario García y Guillermo Romero.
En resumen, un film cuyo recorrido se ha visto tristemente afectado por la situación de confinamiento provocada por el COVID-19, pero que vale la pena ver, sobre todo en familia. Aprovechad pues vuestro tiempo obligado en casa para ver Onward, seguro que no saldréis decepcionados.
Título original:Onward Año: 2020 Duración: 102 minutos País: Estados Unidos Dirección: Dan Scanlon Guión: Dan Scanlon, Jason Headley y Keith Bunin Música: Jeff Danna y Mychael Danna Animación: Sharon Calahan y Adam Habib Reparto (voces): Tom Holland, Chris Pratt, Julia Louis-Dreyfus, Octavia Spencer, Mel Rodriguez, Kyle Bornheimer, Lena Waithe Productora: Pixar Animation Studios / Walt Disney Pictures Género: Animación | Aventuras | Comedia | Fantástico | Magia | Cine familiar
NOTA CULTURALIA: 8 NOTA ABANDOMOVIEZ: 7,03 NOTA IMDB: 7,5 NOTA ROTTENTOMATOES:
• Crítica: 88%
• Audiencia: 95%
El Centro Botín en Santander abre de nuevo sus puertas para contribuir a la reactivación de la actividad cultural y para que los ciudadanos de Santander y Cantabria puedan volver a disfrutar de su propuesta artística, formativa y cultural.
La apertura del Centro Botín en la Fase 1 de la desescalada espera ayudar a la recuperación paulatina del turismo en Santander. El centro posee una fuerte vocación local ya que 140.000 cántabros tienen ya su Pase permanente, hecho este que encaja con la reorientación hacia el propio entorno que la situación de «retorno a la normalidad» después del confinamiento está provocando en museos y centros de arte de todo el mundo.
Según el director general de la Fundación Botín, Íñigo Sáenz de Miera, “La Fundación Botín ha querido abrir el centro de arte en cuanto ha sido posible para contribuir a la reactivación de la actividad y de la economía convencida de que, ahora más que nunca, las artes pueden jugar un papel fundamental en el desarrollo personal y social”.
Con la vista puesta en esta reapertura, el Centro Botín ha adaptado su funcionamiento y el desarrollo de sus actividades para que los visitantes puedan disfrutar del arte y la cultura de una forma tranquila y segura, con un horario provisional de 10.00 a 14.00 y de 16.00 a 20.00 horas.
EXPOSICIONES ACTUALES:
Sala 2: ANRI SALA. AS YOU GO (CHÂTEAUX EN ESPAGNE) Comisario: Benjamin Weil, director artístico del Centro Botín
El albanés Anri Sala (Tirana, Albania, 1974) propone en este nuevo proyecto una reflexión sobre nuestra forma de relacionarnos con la imagen en una era caracterizada por la saturación mediática. La muestra implica una doble idea de movimiento: el inherente a una obra basada en el tiempo, que se apoya en la música y la imagen fílmica; y el del visitante, que crea una experiencia propia al entrar en la sala de exposiciones.
Sala 1: COLECCIONANDO PROCESOS: 25 AÑOS DE ITINERARIOS Comisario: Benjamin Weil, director artístico del Centro Botín
El Centro Botín inauguró a finales de 2019 esta exposición que conmemora el vigésimo quinto aniversario de la serie Itinerarios, realizando para ello una cuidada selección de veinticinco artistas, antiguos beneficiarios de las Becas de Artes Plásticas de la Fundación Botín en estos veinticinco años de existencia, reflejando así el compromiso de la institución con el arte más reciente y dando testimonio de la historia del arte contemporáneo en el cambio de siglo.
En la muestra pueden verse obras de Lara Almarcegui, Basma Alsharif, Leonor Antunes, Javier Arce, Erick Beltrán, David Bestué, Bleda y Rosa, Nuno Cera, Patricia Dauder, Patricia Esquivias, Karlos Gil, Carlos Irijalba, Adrià Julià, Juan López, Ro¬gelio López Cuenca, Renata Lucas, Mateo Maté, Jorge Méndez Blake, Regina de Miguel, Leticia Ramos, Fernando Sánchez Castillo, Teresa Solar Abboud, Leonor Serrano Rivas, Jorge Yergui y David Zink Yi.
Sala 1: RETRATOS: ESENCIA Y EXPRESIÓN Exposición permanente
Una selección de ocho obras procedentes de la colección de arte de Jaime Botín, patrono de la Fundación Botín, se exponen de forma permanente en el Centro Botín. Cronológicamente, el conjunto refleja casi en su totalidad el arte del siglo XX, iniciándose con Figura de medio cuerpo, creada por Isidre Nonell en 1907, y cerrándose con Self Portrait with Injured Eye, pintada por Francis Bacon en 1972. Otras obras que se exponen ya en esta sala son Femme espagnole (1917) de Henri Matisse; Arlequín (1918) de Juan Gris; Al baño. Valencia (1908) de Joaquín Sorolla; Mujer de rojo (1931) de Daniel Vázquez Díaz; El constructor de caretas (1944) de José Gutiérrez Solana y Retrato de mi madre (1942) de Pancho Cossío.
El cine de intriga y suspense nunca ha dejado de estar de moda. Al cabo del año no son pocos los estrenos en cines y televisiones en los que el crimen es cometido y/o perseguido. Lo extraño es que los protagonistas de estas tramas tengan una edad, como diría, avanzada, más de 75 años, como es el caso de La gran mentira, film dirigido por Bill Condon, e interpretado por Helen Mirren e Ian McKellen.
«Roy Courtnay (Ian McKellen) es un estafador profesional que no puede creer su suerte: ha conocido online a la adinerada viuda Betty McLeish (Helen Mirren). A medida que ella le abre su corazón, Roy se sorprende a sí mismo al darse cuenta de que alberga sentimientos hacia ella, convirtiendo lo que debería ser una estafa fácil y sencilla en una de las situaciones más complejas de su vida».
La película adapta la novela de Nicholas Searle plagada de intriga y de misterio, que se irán desarrollando a lo largo del film. Lo que en un principio parece una simple estafa más se irá complicando en una trama repleta de giros y contragiros, que incluso se vincularán con el pasado histórico de la Alemania nazi.
Como decía, uno de los aspectos que más destacan en el film es la edad de los protagonistas, algo no demasiado habitual en el cine actual en el que predomina la juventud de actores y actrices. En este caso la elevada edad de los protagonistas está obligada por las raíces históricas de la trama, permitiendo a Helen Mirren e Ian McKellen desplegar sus encantos en la interpretación. Ella como una viuda reciente de vida gris pero con un patrimonio muy destacable. Él como un estafador sin ningún tipo de escrúpulo que se verá afectado emocionalmente por la estafa que está llevando a cabo. A ellos les acompañan Russell Tovey como el hijo de la viuda Betty McLeish y Jim Carter como el socio en las estafas de Roy Courtnay.
La gran mentira es una película que está bien, que juega con la intriga en todos sus ámbitos y con los giros y contragiros tan habituales en el cine y las series actuales. Y es una buena ocasión para ver a una actriz y un actor maduros protagonizando un thriller criminal, un género en el que se imponen habitualmente edades y perfiles muy diferentes.
Título:La gran mentira Año: 2019 Duración: 109 min. País: Estados Unidos Dirección: Bill Condon Reparto: Helen Mirren, Ian McKellen, Russell Tovey, Jim Carter, Mark Lewis Jones, Jóhannes Haukur Jóhannesson, Phil Dunster, Laurie Davidson, Michael Culkin, Aleksandar Jovanovic, Athena Strates, Bessie Carter, Celine Buckens, Sonia Goswami, Ruth Horrocks, Nell Williams, Stefan Kalipha, Dino Kelly, Jag Patel, Lily Dodsworth-Evans, Stella Stocker, Julian Ferro Guión: Jeffrey Hatcher (Basada en la novela de Nicholas Searle) Música: Carter Burwell Fotografía: Tobias A. Schliessler Productora: Bron Studios / New Line Cinema / Creative Wealth Media Finance Distribución: Warner Bros. Género: Intriga | Crimen | Drama
NOTA CULTURALIA: 6 NOTA ABANDOMOVIEZ: 6,8 NOTA IMDB: 6,6 NOTA ROTTENTOMATOES:
• Crítica: 63%
• Audiencia: 85%
Arte en Pantalla llega en exclusiva a la Sala Virtual de Cine con algunos de sus títulos más exitosos. Los espectadores ya pueden ver desde sus casas los primeros títulos de la colección Los Grandes del Arte en el Cine que incluye títulos como Pintores y reyes del Prado, dirigida por Valeria Parisi y con la participación de Jeremy Irons, Frida. Viva la vida dirigida por Giovanni Troilo y con participación de Asia Argento, la exitosa Caravaggio: En cuerpo y alma de Jesús Garcés Lambert, y Michelangelo de David Bickerstaff.
El público podrá acceder a las películas mencionadas por 4,99€, sólo 3,95€ aplicando el cupón de uno de los cines participantes. De esta forma, la Sala Virtual de Cine sigue sumando contenido, con la colaboración de los cines adheridos a la iniciativa, que de momento suman más de 80.
Además de las nuevas incorporaciones, también está disponible La Pasión en el arte, el nuevo título de la Temporada de arte 2019-2020. Una conmovedora película que narra no solo la mejor historia jamás contada, sino posiblemente la mejor historia jamás pintada. En este caso, La Pasión en el arte, al ser estreno reciente, está disponible en la Sala Virtual de Cine a precio de entrada normal de cine, 6,95€. También se puede ver a través de las plataformas digitales de Vodafone, Rakuten TV y Huawei Video.
La Sala Virtual de Cine está disponible en la propia web y en la App de Android, Android TV, Apple TV, IOS (con AirPlay) y en la App para iPhone e iPad. Próximamente se sumarán a la iniciativa Amazon Fire TV, LG TV y Samsung Smart TV. Los usuarios podrán alquilar las películas en www.salavirtualdecine.com, y reproducirlas en la propia web o a través de las aplicaciones (Apps) antes mencionadas, durante 72 horas y hasta en 4 dispositivos.
Sala de Cine Virtual es un espacio creado para que el público, desde sus dispositivos móviles y de forma online, pueda ver los estrenos cinematográficos programados para estrenarse en salas de cine convencional, cuyo nivel de actividad es impredecible en las próximas semanas. Es una iniciativa de A CONTRACORRIENTE FILMS, en colaboración con cuantas salas y circuitos de exhibición decidan adherirse a la misma.
De esta forma, el espectador tendrá la oportunidad de poder ver los próximos estrenos cinematográficos directamente desde sus televisores, ordenadores, tablets o teléfonos móviles sin tener que salir de sus casas, dada la situación de confinamiento recomendada en este momento por las autoridades de nuestro país.
El pasado 9 de abril TVE estrenaba la miniserie El nombre de la rosa, adaptación de la más famosa de las novelas de Umberto Eco, una coproducción italo-alemana dirigida por Giacomo Battiato e interpretada por John Turturro, Rupert Everett, Damian Hardung, Michael Emerson, James Cosmo y Nina Fotaras.
La miniserie, que consta de 8 capítulos de unos 50 minutos cada uno, nos traslada a una abadía benedictina del siglo XIV en la que se están produciendo misteriosos asesinatos en los días previos al inicio de un debate que ha de tratar de la Iglesia como institución y del futuro de la orden de los franciscanos. Uno de ellos, Guillermo de Baskerville (John Turturro), tendrá que descubrir qué mente criminal está detrás de los extraños asesinatos ayudado por el novivio Adso (Damian Hardung), un joven que se enfrenta por primera vez a las realidades de la vida más allá de las puertas de su convento.
Es todo un reto versionar un doble clásico como El nombre de la rosa, por lo destacado de la novela original, una masterpiece de Eco y por la versión cinematográfica dirigida en el año 1986 por Jean-Jacques Annaud e interpretada en el rol principal por Sean Connery. Un reto que, desgraciadamente, no ha logrado aquello que pretendía.
La miniserie, con más tiempo narrativo que la versión fílmica, expande la trama de la novela y del libro con resultados poco prometedores. Sí la mayoría de la audiencia recuerda, seguro, la trama principal de las pesquisas de Guillermo de Baskerville y Adso de Melk para descubrir la causa y al causante de los diversos asesinatos que se van produciendo en la abadía, la serie intenta actualizar el relato y ampliarlo tratando con mayor profundidad el contexto histórico y la subtrama de la joven campesina occitana (Nina Fotaras) vinculada con Adso de Melk.
En verdad las jóvenes, ya que en la voluntad de actualización de la serie se crea una nueva subtrama protagonizada por Ana (Greta Scarano), la hija de los líderes de la heregía dulcinista, que acechará al inquisidor Bernardo Gui (Rupert Everett). Una ampliación bastante incongruente con la temática de la novela y de la película, en las cuales el protagonismo es ampliamente masculino. El acrecentamiento de las «tramas femeninas» ensancha a su vez el protagonismo del joven Adso de Melk, que vivirá una breve pero intensa historia de amor con la joven occitana.
Interesante, por otra parte, ha sido la escenificación del debate eclesiástico en la abadía y la posterior investigación criminal liderada por Bernardo Gui, que aunque con algunos exabruptos, ha permitido crear algunas de las escenas y de los diálogos más intensos de la serie.
Por desgracia, la ampliación de las tramas femenina y dulcinista provoca que el avance de la investigación de los asesinatos por parte de Baskerville pierda concreción y constancia, y el hecho de que TVE programara dos capítulos por semana, hace que sea difícil de seguir, perdiéndose así, por desgracia, el tuétano de toda la historia.
Por lo que respecta al guión y dirección, Battiato ha caído en algunos clichés muy habituales en las ficciones históricas ambientadas en la Edad Media. Uno de ellos ha sido potenciar la corrupción y los vicios del clero y los miembros de la Iglesia, presentándonoslo de la forma más negativa posible, menos en el caso de los franciscanos y de Guillermo de Baskerville. De ahí que el personaje de Guy sea muy oscuro y pérfido, contraponiéndolo así a la honradez de los franciscanos y de los personajes más humildes y, especialmente, a Baskerville. Eso explica el tono tan sombrío de la interpretación de Rupert Everett.
Por otra parte la interpretación de Turturro supera, sin duda alguna, a la mayoría de las otras actuaciones. Turturro ha sabido transmitir veracidad al personaje central de la ficción. Por el contrario Damian Hardung no acaba de hacerse creíble en su papel de Adso, sobre todo si tenemos en cuenta la pretendida historicidad de la ficción. Es cierto, sin embargo, que la ampliación presentista y romántica de las subtramas relacionadas con él no le han ayudado en mucho. El resto de las actuaciones son correctas en las que destacan, por su peculiaridad, la de Remigio (Fabrizio Bentivoglio) y la del afectado Salvatore (Stefano Fresi).
Como no podía ser de otra forma, los decorados, la escenografía y la ambientación de la trama son de lo más impactante de la serie. La abadía mostrada con tonos oscuros y fríos, en donde la nieve es omnipresente, transmite la sensación de retiro religioso y de misterio. Sin embaro, la biblioteca, que es uno de los escenarios destacados de la trama, está muy bien conseguida en su apariencia externa, pero poco en su distribución interior. Si bien, este era el elemento más difícil y exigente a la hora de plasmarlo visualmente, una dificultad ya existente en la novela y en la versión cinematográfica.
El nombre de la rosa es una pequeña gran decepción, ya que la producción ítalo-alemana se permite unas licencias que, aunque habituales en estos géneros y en estas ápocas, hacen un flaco favor la ficción y a su comprensión por parte de los telespectadores, lo que explica la descendente audiencia que ha tenido en TVE, que pasó del 7,5% de audiencia en la primera emisión el 9 de abril, al 5% en la segunda el 16 de abril y al 4.1% en la tercera el 23 de abril, pasando en esa jornada a horario late night.
Título:El nombre de la rosa Año: 2019 Duración: 8 capítulos País: Italia y Alemania Dirección: Giacomo Battiato Guión: Giacomo Battiato, Andrea Porporati, Nigel Williams (Novela: Umberto Eco) Reparto: John Turturro, Rupert Everett, Damian Hardung, Michael Emerson, James Cosmo, Nina Fotaras, Rinat Khismatouline, Max Malatesta, Richard Sammel, Greta Scarano, Benjamin Stender, Piotr Adamczyk, Roberto Herlitzka, Claudio Bigagli, Alessio Boni, David Brandon, Corrado Invernizzi, Fausto Maria Sciarappa, Guglielmo Favilla, Andrea Bruschi, Fabrizio Bentivoglio, Stefano Fresi, Sebastian Koch, Maurizio Lombardi, Tchéky Karyo Fotografía: John Conroy Música: Volker Bertelmann Producción: 11 Marzo Film / Palomar / TMG / Radiotelevisione Italiana (RAI) Género: Intriga | Drama | Miniserie TV | Edad Media | Crimen | Religión
NOTA CULTURALIA: 5,8 NOTA ABANDOMOVIEZ: Sin valoración NOTA IMDB:6,9 NOTA ROTTEN TOMATOES:
• Crítica: 57%
• Audiencia: 50%
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Como ya sabéis en BlogCulturaliahemos potenciado la sección de crítica de series de televisión, con especial atención a los géneros de terror, ciencia-ficción o afines. Hoy nos decidimos por Helix, serie de dos temporadas que emitió en España el canal Syfy entre los años 2014 y 2015 dirigida, entre otros, por Cameron Porsandeh, responsable también de la idea y el guión.
Helix es una serie con un planteamiento interesante y contundente en el que el riesgo de un virus letal inicia su propagación en una base de investigación en el Ártico, algo que como podéis imaginar, puede generar interés en una época de confinamiento como la actual provocada por el COVID-19.
La serie con dos temporadas emitidas se ambienta en cada una de ellas en lugares recónditos del planeta, ya sea una estación en el Ártico o en una isla remota en la que habita una extraña secta desde hace generaciones. En ambos casos los miembros de CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades) serán enviados para identificar el virus, contenerlo y encontrar una cura. En su trabajo, sin embargo, se encontrarán con diversos obstáculos, ya sea la gravedad de la alerta, los secretos que ocultan los personajes o los intereses de la extraña corporación Ilaria.
La ficción posee elementos iniciales interesantes ya sea en la idea, en la originalidad o en la tensión argumental, enmarcada en un contexto que une el thriller, el misterio, el terror y la ciencia-ficción e intenta avanzar en el relato de una forma científica o técnica. Sin embargo a medida que avanzan los capítulos la fantasía conspirativa se apodera de la serie, siendo el elemento más destacado de esta evolución la aparición de un grupo de inmortales, principales culpables de las tragedias que se vivirán en ambas temporadas.
Tanto la primera temporada como la segunda, de trece capítulos cada una, avanzan día a día, es decir, cada capítulo relata los sucesos acaecidos en una jornada dentro del microcosmos en el que está ambientada la serie, con lo que la trama está concentrada. Si bien, en la segunda temporada el argumento se bifurca en dos tramas temporales, aprovechando la realidad inmortal de algunos de sus protagonistas.
Por desgracia la evolución de la acción no ha sido la esperada ni ha mantenido la altura y si bien uno esperaba, como parecía al principio, una buena base científica de la ficción, a medida que avanza la serie esta se erosiona y se convierte más en un relato de terror gótico que otra cosa, sobre todo la trama de la segunda temporada, lo que afecta sin duda, al interés de la audiencia, que se ha ido reduciendo a marchas forzadas y que explica la cancelación de la serie.
Por lo que respecta a las actuaciones, la serie tiene de un grupo de personajes que se mantienen tanto en la primera como en la segunda temporada, aunque con una evolución algo singular. Entre ellos tenemos a los miembros del grupo del CDC capitaneados por el doctor Alan Farragut (Billy Campbell), recordado seguro por The Rocketeer (1991), y las doctoras Julia Walker (Kyra Zagorsky) y Sarah Jordan (Jordan Hayes). A ellos les acompañan el mayor Sergio Balleseros (Mark Ghanimé) y los doctores Peter Farragut (Neil Napier) yKyle Sommer (Matt Long), este último en la segunda temporada. Una mención aparte merecen los villanos de las dos tramas, el paternalista director del centro de investigación en el Ártico Hiroshi Hatake (Hiroyuki Sanada) y el hermano Michael (Steven Weber), el líder de la secta en la segunda temporada.
Unos personajes y una relaciones entre ellos que si bien se delimitan fácilmente al inicio de la trama, se irán desnaturalizando y haciendo cada vez más artificiosas a medida que la situación se descontrole y hará que muchas veces los personajes o sus acciones sean poco creíbles, incluyendo aquí también el comportamiento de los infectados. Hay que dedir al respecto que algunos de los personajes de la primera temporada son desperdiciados argumentalmente en la segunda. ¡Una lástima!
Una última referencia al apartado musical a cargo de Reinhold Heil, que incluye toda una serie de temas poco convencionales en una serie de este tipo, pero que ayudan a darle un toque de intensidad a que sorprende.
Helix es una serie con un planteamiento inicial interesante pero que va perdiendo enteros a medida que la trama avanza, para acabar enloqueciendo en la segunda temporada. Aún así trata un tema actual, la propagación de un virus mortal, aunque el aspecto científico se diluye en una trama más fantasiosa y gótica por momentos que va haciendo que el espectador vaya perdiendo el interés sobre todo el asunto. Una serie para seguir en una época de confinamiento como la que vivimos actualmente aunque sin demasiadas expectativas.
Título:Helix Año: 2014 – 2015 Duración: 2 temporadas (36 capítulos) País: Estados Unidos y Canadá Dirección: Cameron Porsandeh, Jeffrey Reiner, Duane Clark, Brad Turner, Jeremiah Chechik, Mike Rohl, Steven A. Adelson Guión: Cameron Porsandeh Música: Reinhold Heil Fotografía: Stephen McNutt Reparto: Bill Campbell, Hiroyuki Sanada, Kyra Zagorsky, Jordan Hayes, Neil Napier, Mark Ghanimé, Meegwun Fairbrother, Luciana Carro, Amber Goldfarb, Catherine Lemieux Producción: Lynda Obst Productions, Sony Pictures Television, Tall Ship Productions, Muse Entertainment Emitida por Syfy Género: Serie de TV | Ciencia ficción | Thriller | Enfermedad | Pandemia NOTA CULTURALIA: 6,5 NOTA ABANDOMOVIEZ: 5,62 NOTA IMDB:6,8 NOTA ROTTEN TOMATOES:
• Crítica: 81%
• Audiencia: 67%
—— Jorge Pisa
El descontento estalló, finalmente, a finales de marzo del año 238 en la ciudad de Thysdrus (El Djem), en la provincia de África proconsular, donde jóvenes pertenecientes «a nobles y ricas familias de Cartago» se rebelaron contra las duras exacciones impuestas allí por el procurador provincial. El incidente acabó con la muerte del magistrado imperial a manos de los siervos de los jóvenes amotinados. Los líderes de la revuelta conscientes de la gravedad de sus actos, que solo podían comportarles la represalia de las autoridades imperiales, optaron por nombrar emperador al gobernador de la provincia, Marco Antonio Gordiano (Gordiano I). Este era un senador perteneciente a una rica familia originaria seguramente de Asia Menor, de la provincia de Galatia o bien de Capadocia, cuya carrera política no había destacado demasiado hasta el momento, a pesar de su avanzada edad, que rondaba los 80 años.
Ciudad romana de Cartago en el siglo II d.C.
Aunque Gordiano fue reacio en un principio a aceptar la dignidad imperial, consciente del alto riesgo que esta acción comportaba, acabó por acceder a las demandas de la multitud, estableciéndose en la ciudad de Cartago y nombrando a su hijo, del mismo nombre, co-emperador (Gordiano II). Su situación, sin embargo, no era la más favorable, ya que los Gordianos no disponían de fuerzas militares a su cargo en la provincia, por lo que su candidatura a la púrpura imperial carecía de un apoyo militar sólido.
Gordiano I notificó al Senado y al pueblo romano, a través del envío de cartas, los sucesos que habían llevado a su proclamación como emperador. Poco después, a principios de abril del año 238, el Senado confirmó el nombramiento de los Gordianos y declaró a Maximinoy a su hijo enemigos públicos, tras lo cual nombró, de entre sus miembros, a un grupo de 20 senadores, los vigintiviri rei publicae curandae, para asegurar la defensa de Italia en ausencia de los Gordianos. En Roma la noticia de la proclamación de los nuevos emperadores provocó un gran desorden, durante el cual se dio muerte a varios de los hombres de Maximino, entre ellos a Vitaliano, el prefecto del pretorio y a Sabino, prefecto de la ciudad.
No sabemos con seguridad a favor de qué pretendiente se pronunciaron las diversas provincias romanas. Aún así parece que las orientales se decantarían por los Gordianos, mientras que la mayoría de las provincias de carácter militar optaron por Maximino. Una de ellas fue Numidia, gobernada por un tal Capeliano. Parece que este gobernador estaba enfrentado desde hacía tiempo con el mayor de los Gordianos por una cuestión legal. Para desgracia de este último Capeliano estaba al frente de la legión III Augusta, la única destacada en el litoral norteafricano, y de las tropas auxiliares asociadas a ella, con las que se dirigió hacia la ciudad de Cartago.
A mediados de abril del año 238 el ejército de Capeliano se enfrentó a las fuerzas reclutadas de forma apresurada por los Gordianos, constituidas por las milicias de la provincia, a las que venció ante las murallas de la ciudad. Gordiano II murió en el combate, mientras que su padre se suicidó ahorcándose al ser informado de la derrota y de la entrada de Capeliano en Cartago.
La desaparición de los Gordianos, sin embargo, no puso punto y final a la convulsa situación que su nombramiento como emperadores había propiciado, si bien dejaba al Senado romano en una posición extremadamente comprometida, ya que la cámara y con ella la población de Roma habían mostrado abiertamente su oposición a Maximino. De esta forma, cuando a finales de abril o principios de mayo llegó a la capital la noticia de la muerte de los dos Gordianos, el Senado optó por persistir en su actitud de rebeldía, deificando a los dos Gordianos y eligiendo de entre los vigintiviri, nombrados semanas antes, a dos de sus miembros, Marco Clodio Pupieno Máximo y Décimo Caelio Calvino Balbino, a los que nombró augustos, ambos con igual poder y rango, permaneciendo los restantes 18 candidatos como consejeros de los nuevos emperadores.
Pupieno y Balbino pertenecían ambos a las más alta aristocracia romana y tenían, en el momento de su nombramiento como augustos, más de 60 años, por lo que su elección se ha interpretado como una solución de compromiso entre las diversas facciones del Senado ante la amenaza que representaba Maximino. Según Herodiano y la Historia Augusta el mismo día que Pupieno y Balbino fueron proclamados augustos, el pueblo romano forzó a los nuevos emperadores a reconocer como césar a Marco Antonio Gordiano(Gordiano III), nieto del primer Gordiano y sobrino del segundo, un joven de 13 años que vivía en aquellos momentos en Roma. Parece que su proclamación se debería o bien a la intervención de los familiares y amigos de Gordiano I o a la actuación de una facción senatorial opuesta a los dos nuevos emperadores, Pupieno y Balbino.
Monedas de los emperadores Pupieno y Balbino
La situación vendría a complicarse todavía más ya que poco después del reconocimiento de Gordiano III como césar, se inició un enfrentamiento entre la plebe de Roma y la guardia pretoriana, provocado por el asesinato de diversos miembros de la guardia que atendían a una reunión del Senado. La lucha se prolongó durante diversos días y comportó la destrucción de gran parte de la ciudad. Aunque no sabemos cómo finalizó la contienda, parece que los pretorianos se acabaron atrincherando en su campamento (castra praetoria) situado en las afueras de Roma y que se rindieron después de que la plebe cortara su suministro de agua.
De esta manera la autoridad de Maximino, tras tres años de campañas militares en el norte, se veía desafiada no solo en las provincias sino también en la capital, en la que en poco más de un mes se habían reconocido hasta a cinco emperadores diferentes. Así, pues, cuando, a mediados de abril del 238, Maximino tuvo noticias de la proclamación de los Gordianos y de su reconocimiento por parte del Senado, decidió, tras reunirse con sus consejeros, marchar sobre Roma al frente de sus tropas.
La situación era aún potencialmente controlable por parte de Maximino, ya que hemos de recordar que ni en Roma ni en África sus adversarios disponían de tropas capaces de enfrentarse a las veteranas legiones que él mismo comandaba en el norte. Maximino, sin embargo, no lo tuvo fácil en su marcha hacia la capital ya que no solo se vio obligado a hacer frente a las duras condiciones en los Alpes en esa época del año, sino también a la falta de suministros, debido a que el Senado había ordenado almacenar en el interior de las ciudades todos los víveres y provisiones que hubiera en los campos para que Maximino no pudiera hacerse con ellos en su recorrido hacia Roma y había enviado magistrados a todas las regiones para defenderlas y dificultar su marcha a través de ellas.
Gordiano III
El acontecimiento que, sin embargo, sellaría el destino de Maximino fue la resistencia que opuso la ciudad de Aquilea ante su avance. Sus habitantes habían reparado apresuradamente las murallas de la ciudad para resistir a las fuerzas de Maximino y su defensa estaba a cargo de Rutilio Pudente Crispino y Tulio Menófilo, dos consulares elegidos y enviados allí por el Senado. Dirigida de esta forma la ciudad cerró las puertas ante la llegada de las tropas de avanzada enemigas.
Maximino, que aún estaba en camino con el grueso de sus fuerzas, envío una embajada constituida por un tribuno originario de la propia Aquilea y diversos centuriones para negociar la rendición de la ciudad. Los enviados, situados al pie de la muralla, comunicaron a los habitantes de Aquilea que Maximino«les ordenaba deponer las armas pacíficamente y recibirlo como amigo, no como enemigo». Parece que la proposición persuadió a parte de los habitantes de la ciudad y que solo el apremio de Crispino y Menófilo evitó que las puertas de Aquilea se abrieran a las tropas de Maximino.
La negativa de los aquileanos hizo enfurecer a Maximino que aceleró la marcha hacia la ciudad. Al llegar a ella decidió tomarla antes de proseguir su avance hacia Roma. Tras un breve descanso para las tropas dio inicio el asedio. Se produjeron varios asaltos, según Herodiano, prácticamente diarios. Aún así, los aquileanos resistían, defendiéndose con el uso de una substancia «mezcla de pez y aceite con azufre y asfalto» que caliente se lanzaba desde las murallas sobre los atacantes, y utilizando «antorchas empapadas igualmente con pez y resina, y provistas de una punta de flecha en el extremo» que una vez encendidas eran lanzadas contra los máquinas de asedio de Maximino y que al clavarse en ellas las incendiaban. La demora del emperador ante la ciudad de Aquilea permitió a Pupieno, encargado por el Senado de las operaciones militares contra Maximino, desplazarse hasta la ciudad de Rávena.
La firme resistencia de la ciudad de Aquilea hizo perder los estribos a Maximino que llegó a castigar a varios oficiales por su falta de ánimo e interés a la hora de atacar la ciudad. Las exigencias y la dura disciplina impuestas por Maximino acabaron afectando el ánimo de sus hombres, que tras cuatro semanas de infructuoso asedio y desmoralizados por el hambre y el cansancio se amotinaron. Según Herodiano y la Historia Augusta a principios de junio del año 238 diversos hombres de la II legión Pártica, preocupados por la seguridad de sus familias, que habían dejado en el campamento situado en el monte Albano cercano a Roma, se dirigieron a la tienda de Maximino, y arrancaron el retrato del emperador de los estandartes con ayuda de los pretorianos. «En el momento en que Maximino salía de la tienda en compañía de su hijo, seguramente con la intención de hablarles, les dieron muerte al instante», matando también al prefecto del pretorio y a todos los consejeros afectos a Maximino. «Finalmente, después de exponer sus cuerpos a los insultos y vejaciones de todo el que quiso, los dejaron para pasto de perros y aves. Las cabezas de Maximino y de su hijo, sin embargo, fueron enviadas a Roma».
Antigua Aquileya
No todas las unidades del ejército aprobaron, sin embargo, la acción, como fue el caso de las de origen panonio y tracio, las tropas que habían entregado el poder a Maximino en el año 235, aunque finalmente y a disgusto acabaron aceptando los hechos consumados. Poco después los soldados, en son de paz, se acercaron a las murallas de Aquilea para informar de la muerte de Maximino. Tras reconocer la autoridad de Pupieno, Balbino y Gordiano III se les abrieron las puertas de la ciudad y fueron abastecidos con todos los víveres que requerían.
La desaparición de Maximino no comportó, sin embargo, una mejoría en la situación política que vivía el Imperio. Pupieno y Balbino murieron meses después a manos de la guardia imperial y el reinado del joven Gordiano III tan solo perduró hasta el año 244, muriendo al ser derrotado por los persas o bien a manos de su sucesor Filipo el Árabe. De esta forma, con la muerte primero de Alejandro Severo (235) y más tarde de Maximino el Tracio (238), se iniciaba un periodo de inestabilidad política y de crisis económica y social en la historia de Roma que se prolongaría durante 50 años y que llevaría al Imperio romano a refundar sus estructuras políticas, sociales y económicas para hacer frente al nuevo contexto histórico al que se enfrentaba.
BIBLIOGRAFÍA ARTÍCULO Maximino el Tracio. El primer emperador soldado
Drinkwater, J., «Maximinus to Diocletian and the «crisis», en The Cambridge Ancient History, The Crisis of Empire A.D 193-337, vol. XII, Bowman, A. K.; Garnsey, P. y Cameron A. (eds.), Cambridge University Press, Cambridge 2008.
Frye, R. N., «The Political History of Iran under the Sasanians», en The Cambridge History of Iran, The Seleucid, Parthian and Sasanian periods, vol 3(1), ed. Ehsan Yarshater, Cambridge University Press, Cambridge 2006.
Sí, es verdad, en BlogCulturalia no nos hemos zambullido en el mundo Stephen King. En diez años de existencia tan solo hemos criticamos la novela Mr. Mercedes en 2015, el musical Carrie basado en su novela y estrenado en el Teatre Gaudí en 2018, y hemos reseñado este mismo año la serie La Niebla, basada también en otra de sus novelas. Por ello, hoy analizamos Doctor sueño, la secuela de El resplandor (Stanley Kubrick, 1980) estrenada el año pasado.
«La historia transcurre algunos años después de los acontecimientos de «El Resplandor», y sigue a Danny Torrance (Ewan McGregor), traumatizado y con problemas de alcoholismo por los hechos vividos en su infancia en el hotel Overlook. Danny deberá ayudar a una niña de nombre Abra Stone, a quien debe rescatar de un grupo de viajeros que se alimentan de los niños que poseen el don de «el resplandor».
Doctor Sueño representa una continuación, una actualización y un cambio con respecto a la trama de El resplandor, no solo porque seguimos la vida de Danny Torrance en época adulta sino porque la esencia de la trama se ha modificado. Pasamos de un relato más psícológico e intimista, plagado de hechos misteriosos acontecidos en el hotel Overlook, a una historia más de thriller, misterio y fantasía, algo que seguro no ha sido del agrado de todos los fans de King.
El film está relacionado con El resplandor, pero en muchos aspectos es casi totalmente independiente de su predecesora. Stephen King y Mike Flanagan, responsable de la aclamada La maldición de Hill House (serie que, por cierto, mantiene ciertas similitudes en su planteamiento con Doctor Sueño), han hilvanado una historia en la que el terror no está provocado por un lugar, por un pasado o por unas presencias oscuras, sino por un grupo o secta que se alimenta del resplandor de los niños con poderes psíquicos, contra los que Danny Torrance ha de luchar para salvar la vida de la joven Abra Stone.
De ahí que la película se inicie con la resolución de los problemas del joven Torrance y de su redención como persona, gracias a la ayuda de su amigo Billy Freeman, interpretado por Cliff Curtis, para convertirse después en un thriller fantástico en el que el protagonista tendrá que luchar contra el grupo de «devoradores de resplandor».
Doctor Sueño es una película larga, unas dos horas y media, como las novelas de King, que desfallece en gran parte de su metraje. Uno espera ver una película de King con una textura parecida o vinculada a El resplandor de Kubrick, pero se encuentra un producto que está lejos de eso, aunque las escenas finales del mismo estén rodadas en el mítico Hotel Outlook.
La dirección de Flanagan es solo la correcta y las interpretaciones están bien, de eso no hay duda, si bien McGregor no acaba de trascender en su papel protagonista, en el que su principal rival, Rebecca Ferguson, la líder de la secta de «devoradores de resplandor» se impone claramente. Y el terror, más que terror es intriga con toques fantásticos, una lucha entre superpoderes que se asemeja en algunos momentos más a un producto Marvel que a una producto King. El contexto de la trama sí que posee ese ambiente folk propio de las novelas de King y la música, de The Newton Brothers, especializados en bandas sonoras de películas oscuras, le da un toque propio a la propuesta. Destacan también los efectos especiales que enriquecen el relato y una fotografía oscura como el relato de la mano de Michael Fimognari.
Si bien, Doctor Sueño es en parte una decepción por su precedente y su procedencia y porque uno espera ver algo que no le decepcione y le permita decir que no es verdad aquello de que «las segundas partes nunca son buenas», aunque en esta ocasión se quede a medias.
Título: Doctor Sueño Año: 2019 Duración: 151 min. País: Estados Unidos Dirección: Mike Flanagan Guión: Akiva Goldsman, Mike Flanagan (Basada en la novela de Stephen King) Música: The Newton Brothers Fotografía: Michael Fimognari Reparto: Ewan McGregor, Rebecca Ferguson, Kyliegh Curran, Zahn McClarnon, Carl Lumbly, Alex Essoe, Bruce Greenwood, Jacob Tremblay, Catherine Parker, Robert Longstreet, Carel Struycken, Emily Alyn Lind, Selena Anduze, Jocelin Donahue, Chelsea Talmadge, Juan Gaspard, Deadra Moore, David Michael-Smith, Kevin Petruski Jr., Mistie Gibby, Met Clark Productora: Warner Bros. / Intrepid Pictures / Vertigo Entertainment. Distribuida por Warner Bros. Género: Terror | Thriller psicológico | Sobrenatural
NOTA CULTURALIA: 6,5
NOTA ABANDOMOVIEZ: 7,81 NOTA IMDB: 7,4 NOTA ROTTENTOMATOES:
• Crítica: 77%
• Audiencia: 89%
Este periodo obligado de confinamiento os ha permitido, seguro, iniciar la lectura de libros que teníais por casa pero para los que, por diversos motivos, nunca encontrabais el momento. En mi caso, esto es lo que pasaba con Globalia, de Jean-Christophe Rufin, una de aquellas compras que hice en Círculo de Lectores hace años, y que siempre tenía la condición de «próxima lectura».
«Tras las sangrientas diferencias de nación y raza, en Globalia se ha impuesto una uniformadora democracia universal. La sociedad disfruta ahora de salud y prosperidad, pero está adocenada en un paroxismo consumista. Todos hablan el mismo idioma, son ecologistas radicales, neurasténicos, ociosos y adictos a la cirugía estética. Para conservar la cohesión se mantiene a los habitantes en un inconsciente ensimismamiento mediático y atemorizada por continuos ataques terroristas. Como los atentados están disminuyendo, las autoridades globalianas han decidido crear un Nuevo Enemigo que garantice el terror. El enemigo será un elemento del sistema cuya función es cimentar aún más sus valores… Una divertida farsa de la sociedad contemporánea y un reflejo nada complaciente de un futuro probable».
Globalia es una distopía al estilo de 1984 y Fahrenheit 451, de hecho algunos de sus ingredientes como el control de la sociedad, la idea de enemigo común o la displicente presencia de los libros está presente en ella. Si bien, la novela amplia la receta con otros elementos propios de la trayectoria de su autor, como es la relación política entre las democracias ricas y los territorios menos favorecidos de la Tierra, la gestión medioambiental o la colaboración humanitaria internacional. Y es que Rufin además de ser un escritor francés con una amplia trayectoria editorial, también ha estado vinculado a la política y a los movimientos humanitarios, no por otra fue uno de los creadores de Médicos sin Fronteras.
En su novela Rufin nos presenta a Globalia, una democracia total que controla a la ciudadanía a través de mecanismos muy sutiles como el individualismo consumista, la desaparición de la historia y de las diferencias étnicas y culturales y la puesta en marcha de un sistema democrático que hace realidad todos los deseos de sus habitantes a la vez que vacía sus anhelos vitales. En este sistema de control democrático Baikal, un joven con ideas propias, no se encuentra a gusto y hará todo lo posible por alcanzar la libertad sea al coste que sea.
La trama de Globalia nos pone, de esta forma, en guardia ante las posibilidades de control social que puede ejercer el sistema hegemónico capitalista del futuro, sin rival después de la caída de la Unión Soviética. En la novela será omnipresente este régimen distópico al que han dado forma las clases supra-dirigentes, los elaborados y eficientes sistemas de control social y la situación de las No Zonas, territorios que podríamos considerar el Tercer Mundo, zonas periféricas subdesarrolladas pero que tienen un vínculo intenso con el mundo globaliano. De esta forma Rufin realiza, así, un análisis a través de su novela del estado de las relaciones socio-político-económicas del mundo actual.
Rufin lleva a cabo un fino trabajo de remache entre la realidad política internacional y una novela distópica, en la que el lector se irá sorprendiendo a la vez que va reconociendo un mundo que no es tan lejano y diferente al suyo. Aunque este remachado está conseguido, no se puede decir lo mismo de la trama, a la que le pesa la escenografía finamente elabora por el autor. Por desgracia al relato le falta las más de las veces la intensidad necesaria para interesar verdaderamente al lector.
Uno espera que al final de cada capítulo la narración acabe adquiriendo la intensidad necesaria, ya sea como un thriller distópico, como un relato de ciencia-ficción o como una novela de aventuras, acción y misterio. Aún así, el lector queda huérfano en su búsqueda ya que en ningún caso la intensidad se hará presente, perjudicando con ello la empatía con los personajes.
Rufin se dedica más a fortalecer la tramoya de su historia que a darle una verdadera intención, lo que hace que el esfuerzo final quede afectado y que incluso decepcione al lector. Una lástima porqué la historia y la definición del relato es interesante en un principio, aunque este se vaya lastrando a medida que avanzan las páginas y se lastre definitivamente en un final decepcionante.
Título: Globalia Autor: Jean-Christophe Rufin
Editor: Círculo de Lectores Formato: Tapa dura Páginas: 444 Año de publicación: 2005 Idioma: Español NOTA CULTURALIA: 5,5 ——
La resaca de la Semana Santa televisiva extiende su sombra sobre BlogCulturalia con la crítica de la miniserie San Agustín, otra de las producciones ambientadas en la antigua Roma que pueblan innumerables canales durante este periodo festivo.
San Agustín es la quinta entrega de una serie titulada Imperium, que consta de otros capítulos dedicados a Augusto, el primer emperador (2003), Nerón (2004), San Pedro (2005) y Pompeya (20. La miniserie dedicada a san Agustín está dirigida por el canadiense Christian Duguay con experiencia en biopics como Juana de Arco (1999), Hitler: El reinado del mal (2003), Pío XII, bajo el cielo de Roma (2010), Anna Karenina (2013) o Los Medici: Señores de Florencia (2016 -2019).
La miniserie se centra tan solo en algunos episodios de la biografía de san Agustín ya que esta es muy amplia, de ahí que se divida en tres tramas. La primera está ambientada en el año 430 d.C., cuando la ciudad de Hipona es asediada por los vándalos de Geiserico; la segunda se ubica en la juventud de Agustín y su aprendizaje como abogado en Cartago, su posterior actividad política y su conversión al cristianismo de la mano de San Ambrosio en Milán, capital en aquel momento del Imperio romano; la tercera se sitúa también en Cartago y relata, de una forma más breve, el debate público que se lleva a cabo entre cristianos y los (considerados) herejes donatistas.
Lo primero que destaca de la serie es la época en la que está ambientada. Salimos del Alto Imperio romano y de la omnipresente dinastía Julio-Claudia y nos trasladamos a los siglos IV y V d.C., al Bajo Imperio. Ya solo por eso la serie tiene mérito y más si pensamos que aspira a un relato realista e histórico del período, aunque a veces no lo consiga del todo.
Como la serie relata varias etapas de la vida de san Agustín, el personaje está interpretado por diversos actores. Matteo Urzia encarna a un joven Agustín; Alessandro Preziosi da vida a un Agustín más maduro y finalmente el gran Franco Nero interpreta a un Agustín de avanzada edad.
Como os decía, la miniserie se interesa por la juventud de San Agustín y sobre todo por su evolución personal y espiritual, o lo que es lo mismo, su progreso desde creencias paganas hasta su conversión al cristianismo. En este relato el papel de su madre Mónica (Monica Guerritore) es el contrapunto intensamente cristiano al personaje principal, una relación que marcó profundamente la vida de san Agustín. La serie también muestra la relación de este con la esclava Khalida, interpretada por la atractiva Serena Rossi. Entre estos dos personajes femeninos se construye la vida personal de Agustín.
La segunda trama importante de la serie es la que nos sitúa en la ciudad norteafricana de Hipona, de la que Agustín era obispo en el año 430, en el momento de la llegada de los invasores vándalos. Esta es seguramente la trama más imaginativa de la serie. Del enfrentamiento militar entre romanos y vándalos casi no se nos muestra nada, debido esto seguramente a la falta de presupuesto de la producción. Pero es que además la historia de amor entre Lucila (Katy Louise Saunders), sobrina de Agustín y Fabio Domicio (Sebastian Ströbel), centurión romano a cargo de las defensas de Hipona además de ser poco creíble y algo presentista, hace tensionar la trama de forma poco realista. Tampoco es demasiado creíble la defensa de Agustín de la colaboración entre romanos y vándalos, motivada, seguramente, por el énfasis de la serie en la idea de la multiculturalidaden la Antigua Roma (hemos de pensar que es una serie europea). En esta segunda trama destaca, también, la actuación de Alexander Held, que interpreta a Valerio, el gobernador de la provincia que mantiene una relación de amistad y odio con San Agustín.
La propuesta es, sin embargo, demasiado extensa en su duración y el ritmo no es el más adecuado, si bien, es entendible ya que la serie se interesa por la evolución íntima y espiritual de san Agustín, un tema que requiere un tempo propio de narración algo más lento. Por esa razón los diálogos adquieren relevancia, ya que nos permiten entender la evolución del pensamiento de san Agustín. Sin embargo, sobra, por ejemplo, el episodio del debate entre cristianos y donatistas, ya que no aporta nada a la serie, tan solo el motivo del enfrentamiento entreAgustín y el centurión Fabio Domicio y aumenta la tensión dramática en la relación entre este y Lucila.
Como decía, la serie hace un esfuerzo por mostrarnos la época de forma realista, en la que no aparecen las escenas con tintes de decadencia moral y espiritual a las que estamos tan acostumbrados cuando el cine y la televisión tratan estas épocas, por lo que se ha de felicitar a la producción. De ahí que la serie no haga excesivo hincapié en las omnipresentes escenas de orgías y bacanales para mostrarnos la decadencia romana. Aparecen, sí, en la época de juventud de san Agustín, pero parece que el aspirante a santo y Padre de la Iglesia llevó una vida algo disoluta en esa etapa de su vida.
También destaca la magnificencia de la ambientación con escenarios que, si bien no son muy variados, sí que están muy conseguidos y un vestuario que ayuda al espectador a introducirse bien en la época.
San Agustín es una mini-serie que vale la pena ver si te interesa este género y la época en la que transcurre su relato, es decir, la historia del Bajo Imperio y los primeros tiempos del cristianismo. San Agustín narra al espectador la vida de un santo destacadísimo de la Iglesia Cristiana de aquella época sin vapulear la historia y sin fantasear en demasía. Una buena oportunidad, y las hay más bien pocas, de disfrutar de una historia ubicada temporalmente en la tardo antigüedad que nos permite conocer una época muy desconocida por el amplio público.
Título:San Agustín Año: 2010 Duración: 200 min (2 capítulos) País: Italia, Alemania, Polonia Dirección: Christian Duguay Guión: Francesco Arlanch, Sebastian Henckel-Donnersmarck Música: Andrea Guerra Fotografía: Fabrizio Lucci Reparto: Alessandro Preziosi, Monica Guerritore, Gerald Alexander Held, Johannes Brandrup, Wenanty Nosul, Katy Louise Saunders, Serena Rossi, Sebastian Ströbel, Dietrich Hollinderbäumer, Aglaia Szyszkowitz, Götz Otto, Franco Nero, Vincenzo Alfieri, Sonia Aquino, Dominic Atherton Producción: Lux Vide, Rai Fiction, EOS Entertainment, Grupa Filmowa Baltmedia Género: Mini-serie de TV | Drama | Antigua Roma | Cristianismo NOTA CULTURALIA: 6,9 —— Jorge Pisa