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Crítica cine: Doctor Sueño, Mike Flanagan (2019)

Sí, es verdad, en BlogCulturalia no nos hemos zambullido en el mundo Stephen King. En diez años de existencia tan solo hemos criticamos la novela Mr. Mercedes en 2015, el musical Carrie basado en su novela y estrenado en el Teatre Gaudí en 2018, y hemos reseñado este mismo año la serie La Niebla, basada también en otra de sus novelas. Por ello, hoy analizamos Doctor sueño, la secuela de El resplandor (Stanley Kubrick, 1980) estrenada el año pasado.

“La historia transcurre algunos años después de los acontecimientos de “El Resplandor”, y sigue a Danny Torrance (Ewan McGregor), traumatizado y con problemas de alcoholismo por los hechos vividos en su infancia en el hotel Overlook. Danny deberá ayudar a una niña de nombre Abra Stone, a quien debe rescatar de un grupo de viajeros que se alimentan de los niños que poseen el don de “el resplandor”.

Doctor Sueño representa una continuación, una actualización y un cambio con respecto a la trama de El resplandor, no solo porque seguimos la vida de Danny Torrance en época adulta sino porque la esencia de la trama se ha modificado. Pasamos de un relato más psícológico e intimista, plagado de hechos misteriosos acontecidos en el hotel Overlook, a una historia más de thriller, misterio y fantasía, algo que seguro no ha sido del agrado de todos los fans de King.

El film está relacionado con El resplandor, pero en muchos aspectos es casi totalmente independiente de su predecesora. Stephen King y Mike Flanagan, responsable de la aclamada La maldición de Hill House (serie que, por cierto, mantiene ciertas similitudes en su planteamiento con Doctor Sueño), han hilvanado una historia en la que el terror no está provocado por un lugar, por un pasado o por unas presencias oscuras, sino por un grupo o secta que se alimenta del resplandor de los niños con poderes psíquicos, contra los que Danny Torrance ha de luchar para salvar la vida de la joven Abra Stone.

Doctor sueño_1

De ahí que la película se inicie con la resolución de los problemas del joven Torrance y de su redención como persona, gracias a la ayuda de su amigo Billy Freeman, interpretado por Cliff Curtis, para convertirse después en un thriller fantástico en el que el protagonista tendrá que luchar contra el grupo de “devoradores de resplandor”.

Doctor Sueño es una película larga, unas dos horas y media, como las novelas de King, que desfallece en gran parte de su metraje. Uno espera ver una película de King con una textura parecida o vinculada a El resplandor de Kubrick, pero se encuentra un producto que está lejos de eso, aunque las escenas finales del mismo estén rodadas en el mítico Hotel Outlook.

La dirección de Flanagan es solo la correcta y las interpretaciones están bien, de eso no hay duda, si bien McGregor no acaba de trascender en su papel protagonista, en el que su principal rival, Rebecca Ferguson, la líder de la secta de “devoradores de resplandor” se impone claramente. Y el terror, más que terror es intriga con toques fantásticos, una lucha entre superpoderes que se asemeja en algunos momentos más a un producto Marvel que a una producto King. El contexto de la trama sí que posee ese ambiente folk propio de las novelas de King y la música, de The Newton Brothers, especializados en bandas sonoras de películas oscuras, le da un toque propio a la propuesta. Destacan también los efectos especiales que enriquecen el relato y una fotografía oscura como el relato de la mano de Michael Fimognari.

Si bien, Doctor Sueño es en parte una decepción por su precedente y su procedencia y porque uno espera ver algo que no le decepcione y le permita decir que no es verdad aquello de que “las segundas partes nunca son buenas”, aunque en esta ocasión se quede a medias.

Título: Doctor Sueño
Año: 2019
Duración: 151 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Mike Flanagan
Guión: Akiva Goldsman, Mike Flanagan (Basada en la novela de Stephen King)
Música: The Newton Brothers
Fotografía: Michael Fimognari
Reparto: Ewan McGregor, Rebecca Ferguson, Kyliegh Curran, Zahn McClarnon, Carl Lumbly, Alex Essoe, Bruce Greenwood, Jacob Tremblay, Catherine Parker, Robert Longstreet, Carel Struycken, Emily Alyn Lind, Selena Anduze, Jocelin Donahue, Chelsea Talmadge, Juan Gaspard, Deadra Moore, David Michael-Smith, Kevin Petruski Jr., Mistie Gibby, Met Clark
Productora: Warner Bros. / Intrepid Pictures / Vertigo Entertainment. Distribuida por Warner Bros.
Género: Terror | Thriller psicológico | Sobrenatural

NOTA CULTURALIA: 6,5
NOTA ABANDOMOVIEZ: 7,81

NOTA IMDB: 7,4
NOTA ROTTENTOMATOES:
• Crítica: 77%
• Audiencia: 89%

Crítica serie TV: La Niebla, Netflix

Hoy valoramos en Culturalia La Niebla, otra serie cancelada de la plataforma Netflix basada, en este caso, en la novela corta del mismo título de Stephen King escrita en el año 1980 y que ya había tenido una adaptación cinematográfica en el año 2007.

“Una aterradora tormenta eléctrica arrasa un pequeño pueblo. Al día siguiente, una densa y extraña niebla comienza a entenderse por la localidad. Este fenómeno antinatural deja a sus habitantes aislados, pero lo peor es que parece que hay algo más: comienzan a entreverse numerosas criaturas que no dudan en atacar a cualquier persona que se atreva a moverse a través de la niebla”.

La serie de Netflix, creada por Christian Torpe y que consta de diez capítulos, adapta y expande la novela de King en un intento fallido de generar diversas tramas para dar contenido a una serie de recorrido. Sin embargo, parece que la audiencia no respondió de la forma deseada por la producción de la serie.

Primero, esta es una serie non grata, seguro, para los más puristas, ya que su desarrollo se desvía muy pronto del canon de la novela de King. Si en esta la niebla hacía referencia al contacto fortuito de nuestra realidad con la naturaleza y los seres de otra dimensión provocado por un experimento militar y la angustia del confinamiento, ¡que curioso!, de parte de la población en las instalaciones de un supermercado, la serie respeta inicialmente esta base para luego avanzar sobre otras temáticas y situaciones no contempladas por King.

La niebla no solo responde a la contaminación de otra dimensión, sino que parece, a veces,  más vinculada a un apocalipsis moral y/o espiritual, en el que la niebla interactúa con la consciencia de cada uno de los protagonistas, enfrentándoles a sus terrores y sus miedos.

La niebla_1

Por lo que respecta al confinamiento, la serie se divide en tres historias vinculadas. La primera es la que sigue más la novela de King, mostrando el encierro de una parte de la población en el supermercado de la localidad, con todas las tensiones y problemas que esta puede provocar, salpimentado todo ello con la presencia en el mismo confinamiento de Alex Copeland (Gus Birney), una joven violada; Eve Copeland (Alyssa Sutherland), su madre traumatizada y Jay Heisel (Luke Cosgrove) su presunto violador. La segunda veta argumental se sitúa en la iglesia del pueblo, en la que otro grupo de supervivientes se ha resguardado y en la que una de las confinadas (Frances Conroy) comienza a mostrar un comportamiento cada vez más extraño. La tercera trama la protagoniza un pequeño grupo de supervivientes, liderado por Kevin Copeland (Morgan Spector), que lo arriesgará todo para volver a reunir a su familia.

Vistos los diez capítulos de la primera y única temporada, la valoración no puede ser muy positiva. Las tres tramas progresan poco a poco, como es habitual, complicándose y ampliándose a medida que avanzan, pero la serie no acaba nunca de definir qué es la niebla y qué diablos pasa en ella.

El desarrollo de la serie se centra en la evolución de los dos confinamientos, el del supermercado y el de la iglesia, y en los progresos del grupo liderado por Spector, mostrándonos escenas de auténtico terror y a veces escenas de thriller opresivo, sugiriéndonos, además, que no todas las cosas son lo que parecen. Todo ello envuelto en un halo de misteriosa niebla presente en todo momento.

Si la tensión de las situaciones está conseguida, el avance de las tramas y, sobre todo, el avance del conocimiento de lo que está pasando deja al espectador en una bruma de ignorancia que provoca frustración.

La dirección que como es habitual está en manos de diferentes directores (Guy Ferland, Nick Murphy, Adam Bernstein, David Boyd, James Hawes, Richard Laxton, Matthew Penn y T.J. Scott), mantiene un pulso común, si bien las subtramas que se van generando, en algunos casos algo tópicas, ralentizan demasiado el avance de las tramas principales sin darles mayor substancia. La interpretación de los actores y actrices es correcta, aunque la trama más religiosa, presente de alguna forma en la novela de King, avanza de una forma poco creíble fuera de Estados Unidos. El protagonismo de la serie se lo llevan los mienbros de la familia Copeland, a la que iremos conociendo poco a poco y de la que iremos descubriendo su historia anterior.

La Niebla de Netflix, hubiera necesitado algo más de concreción y menos artificio, pero, que se le va a hacer, esto es el pan nuestro de cada día en la ficción televisiva actual. La serie tendría que haber permitido al espectador concretar algo más sobre la naturaleza de la misteriosa niebla invasora, ya que las tramas de confinamiento son correctas. Pero el juicio de la audiencia lo es todo en la televisión, malas audiencias y la serie se acabó.

Título: La niebla
Año: 2017
Duración: 1 temporada (10 capítulos)
País: Estados Unidos
Dirección: Christian Torpe (Creador), Adam Bernstein, David Boyd, Nick Murphy, T.J. Scott, Richard Laxton, James Hawes, Matthew Penn y Guy Ferland
Guión: Christian Torpe, Amanda Segel, Andrew Wilder, Daniel Talbott, Noah Griffith, Daniel Stewart, Peter Biegen (basada en la novela La niebla de Stephen King)
Música: Giona Ostinelli
Fotografía: André Pienaar
Reparto: Morgan Spector, Alyssa Sutherland, Gus Birney, Danica Curcic, Okezie Morro, Luke Cosgrove, Darren Pettie, Russell Posner, Frances Conroy, Romaine Waite, Dan Butler, Isiah Whitlock Jr., Irene Bedard, Christopher Gray, Erik Knudsen, Greg Hovanessian, Bill Carr, Alexandra Ordolis, Holly Deveaux, Jennifer Kydd
Productora: Emitida por Spike. Distribuida por Netflix
Género: Intriga, Fantástico, Terror, Drama, Sobrenatural

NOTA CULTURALIA: 5,9
NOTA IMDB: 5,4
NOTA ROTTENTOMATOES:
• Crítica: 46%
• Audiencia: 49%

Crítica teatral: Carrie, el musical, en el Teatre Gaudí

Bién, como decía en el anterior post, estamos viviendo un momento de auge del teatro musical en nuestro país. Otra de las pruebas de ello es el estreno de Carrie, el musical en el Teatre Gaudí, un espacio que nos tiene acostumbrados desde hace tiempo al estreno de adaptaciones de musicales de éxito en el mundo anglosajón.

Carrie White es una joven marginada por sus compañeros de instituto y sobre-protegida por su religiosa y fanática madre. Una joven que acaba desatando el terror con su poderes telequinéticos en el pequeño pueblo donde vive cuando es llevada al límite en el baile de fin de curso.”

Así, a primera vista, a uno le podría parecer poco viable una adaptación musical de una obra de terror escrita por Stephen King, aunque el proyecto se hiciera ya realidad en Broadway de la mano de Lawrence D. Cohen, con letras de Dean Pitchford y música de Michael Gore. Pero sí, y ahora le llega el turno a Barcelona. El teatro Gaudí pone hilo a la aguja para presentarnos un espectáculo de gran calidad musical, con un cartel de jóvenes intérpretes que llenan el escenario central para dar vida a una de las tragedias estudiantiles más leídas de la literatura de terror.

Como es sabido, la novela trata de Carrie (Georgia Stewart) una joven dominada por el fanatismo educativo religioso de su madre, abandonada en el pasado por su marido, y el acoso sufrido por sus compañeros de instituto. Un argumento que toca de lleno el drama que viven a diario muchos y muchas jóvenes en las escuelas e institutos patrios. Para ello la obra ha actualizado “tecnológicamente” la trama para hacérnosla más próxima en el tiempo, no por otra la novela de King se público en el año 1974.

CARRIE_Teatre Gaudi_1El resultado tiene tanto éxitos como desaciertos. Lo que más destaca es el trabajo interpretativo y musical del reparto, en el que despuntan las intérpretes principales, esto es Georgia Stewart, Elisabet Molet, Laura Miquel, Marta Capel y Muntsa Rius. La calidad de las voces tanto en las actuaciones individuales, en dueto o en grupo es muy alta, y no olvidemos, compone el elemento primordial de un espectáculo musical. Las intérpretes principales están acompañadas por un grupo de actores y actrices que integran el resto de la compañía y que incluye a Mikel Herzog, Ferran Enfedaque, Lluís Barrera, Sara Lopez, Laura Dorca, Elisabet Paulet, Bittor Fernández, Pol Sanuy, Albert Artigas, Alexandre Ars Y Ana Extremera, dejando todos ellos un muy buen sabor de boca con sus actuaciones.

Es en el aspecto de la escenografía donde la obra se halla más condicionada por la capacidad productiva del teatro, ya que las más de las veces es un espacio vacío en el que se desarrolla la acción, siendo mínimamente ocupado por sillas, mesas o jaulas en el momento oportuno, lo que no ayuda a potenciar el resultado final. A lo que se suma lo poco impactante, debido seguramente a la falta de recursos, de la escena de la ensangrentación final, momento de clímax de la historia de Carrie.

Pero puede que lo más negativo de la representación, al menos el día del estreno, sea el apartado técnico. La noche del estreno el sonido no estaba a la altura del resto de los elementos artísticos de la representación, hecho este que impedía entender y seguir la mayoría de las letras de las canciones y, por consiguiente, facilitaba la pérdida del hilo argumental a los espectadores. Un hándicap este mejorable y que sin duda mejorará con el avance del calendario de representaciones, proceso este que elevará el nivel del conjunto en enteros.

Aún así, y teniendo en cuenta la mejora de este último aspecto, el Gaudí se puede poner una nueva medalla como Fàbrica de Creación Municipal de Musicales, ya que el esfuerzo productivo, interpretativo y, no lo olvidemos, de ilusión es muy alto y consolida a esta sala en una posición relevante en el ecosistema musical de la ciudad condal.

Carrie, el musical” se representa en el Teatre Gaudí del 15 de noviembre de 2018 al 4 de enero de 2019.

Dirección: Ferran Guiu
Música: Michael Gore
Letras: Dean Pitchford
Libreto: Lawrence D. Cohen
Adaptación: Marc Gómez Domènech
Coreografía: Xaro Campo
Dirección musical: Joan Comaposada
Reparto: Georgia Stewart, Muntsa Rius, Elisabet Molet, Mikel Herzog, Laura Miquel, Ferran Enfedaque, Marta Capel, Lluís Barrera, Sara Lopez, Laura Dorca, Elisabet Paulet, Bittor Fernández, Pol Sanuy, Albert Artigas, Alexandre Ars, Ana Extremera, Raquel Jezequel i Anna Valldeneu
Piano y dirección: Joel Signes | Joan Comaposada
Guitarra: Kiko Valín | Marc Sambola
Bajo: Jordi Sanchez | Cristina Aguilella
Batería: Berenguer Aina | Pinyu Martí
Diseño de sonido: Rai Segura
Diseño de iluminación: Daniel Gener
Producción: Eleven O’Clock Produccions

Horarios: Jueves, viernes y sábado a las 21:00 horas y domingo 19:00 horas
Precio: 26€. Entradas anticipadas 20€
Idioma: catalán
Duración: 120 minutos
NOTA CULTURALIA: 7 (pendiente mejora técnica)
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Jorge Pisa

Crítica literaria: Mr Mercedes, de Stephen King

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¿Es posible dar un giro en tu carrera y sorprender a tus seguidores cuando eres un escritor conocidísimo, con más de cincuenta títulos a tus espaldas? Probablemente Stephen King (Portland, Maine, 1947) se repitiera esta cuestión una y otra vez antes de escribir Mr Mercedes, su último libro publicado en nuestro país, mucho más que una novela, un reto para él: aparca momentáneamente la temática que tan bien domina (la del terror) para explorar un territorio nuevo, el de la novela policíaca, y lo cierto es que debuta con muy buena nota con esta historia sobre la sempiterna lucha entre el bien –representado por Billl Hodges, un policía de la vieja escuela con algo de sobrepeso– y el mal –ese Mr Mercedes del título, un joven que pasa totalmente desapercibido en su día a día, aquel vecino en el que nadie se fijaría nunca–, un juego perverso entre el ratón y el gato con giros argumentales sorprendentes y que cuenta con un último tramo sensacional.

King no pretende desafiar las habilidades deductivas del lector, no le plantea la duda sobre quién es el personaje que una madrugada de abril de 2009 utilizó un Mercedes-Benz SL500 de doce cilindros para embestir a un grupo de parados que esperaban lograr un empleo y convertirlos en «mermelada de fresa». Esa no es su intención ya que la identidad del asesino queda desvelada en las primeras cincuenta páginas, por lo que el interés del relato recae en el enfrentamiento entre ese desequilibrado escurridizo y el viejo inspector, ahora ya jubilado, que fue incapaz de darle caza en su día. Apenas un año después del suceso, los dos están retirados de sus “actividades”, así que, en cierto modo, ambos se necesitan mutuamente: el primero porque pretende sentir de nuevo la emoción de manipular a la gente a su antojo, siempre con fines siniestros, por supuesto, mientras que el segundo busca huir del tedio en el que se convirtió su vida desde que entregó su placa de policía, además de tratar de solventar los errores que cometió en aquella investigación.

El escritor Stephen King, en una imagen promocional
El escritor Stephen King, en una imagen promocional

Mr Mercedes cuenta con el sello propio de su autor, ese humor negro tan habitual en su literatura, además de dar forma a otro personaje demente y obsesivo que no desentona con sus anteriores criaturas literarias. Asimismo, King dibuja diversas escenas que evidencian su fascinación por el horror: desde la descripción minuciosa de la masacre que origina la historia a un episodio concreto de la infancia del criminal junto a su madre y su hermano pequeño (de una crueldad terrible), sin olvidar ese clímax final convertido en una carrera contrarreloj que dejará al lector sin aliento. Celebremos, pues, la irrupción de este nuevo Stephen King, un escritor renovado que sin duda se ha sentido muy cómodo en su nueva faceta, tanto que ya tiene a punto la segunda parte de esta trilogía policíaca protagonizada por el inspector Hodges bajo el título de Finders Keepers, a la venta a mediados del 2015.

Título: Mr Mercedes
Autor: Stephen King
Editorial: Plaza & Janés
Páginas: 492 páginas
Fecha de publicación: Noviembre 2014
ISBN: 9788401343117
Precio: 23,90 €

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Escrito por: Robert Martínez

El Sueño de la Literatura??

Hace unos días, durante una de esas tardes en la que te reúnes con tus amigos con el objetivo de hablar sobre cualquier tema, comenzamos a discutir sobre el papel de la literatura y de los libros en un mundo visual como el que vivimos hoy en día, donde el cine, el deporte, las nuevas tecnologías de la comunicación, y, sobretodo, la televisión, están consiguiendo captar, en gran medida, la atención y la adoración de gran parte de la población, sobretodo, la más joven.

Después de un buen rato lamentándonos de lo que se lee y de las obras que se leen hoy en día, alguno de nosotros comenzó a descubrir la importancia, que incluso algo como una novela o cualquier tipo de libro, puede tener en la vida visual de hoy en día. Solo hace falta pensar en la gran cantidad de grandes películas que desde hace mucho tiempo, se basan, y se han basado, en los libros, grandes y pequeños, para explicarnos, en imágenes, alguna historia. Uno de los ejemplos más recientes e importantes, en el caso del cine español, no es, ni más ni menos, que la adaptación de las aventuras del capitán Alatriste, de Arturo Pérez-Reverte (si no me equivoco, la película con mayor presupuesto en la historia del cine español). Así, gracias al texto literario, hemos podido sumergirnos, en el patio de butacas, en la España de los Austrias del siglo XVII y vivir, con nuestro héroe, los días de decadencia del poder de la Monarquía Española en el mundo.

No sólo eso, sino que, desde que éramos niños, hemos podido vivir en los tiempos de la Guerra de Secesión Americana, acompañando a Escarlata Ohara y su familia, a través de los duros tiempos en los que su autora, Margaret Mitchell, los situó; pudimos horrorizarnos con los mundos compuestos por autores como Edgar Allan Poe o H. P. Lovecraft, convertidos, una y otra vez, en escenarios cinematográficos; hemos vivido grandes aventuras viajando en el tiempo con la maquina ideada por H. G. Wells; hemos reflexionado sobre el futuro con las adaptaciones de las obras de Julio Verne; nos hemos muerto de miedo con varias de las películas y series basadas en los libros de Stephen King como Misery, It o Christine; hemos retrocedido en el tiempo a un mundo antediluviano con la adaptación del libro de Michael Crichton Parque Jurásico; hemos desarticulado grandes tramas con las películas basadas en las obras de John Grisham como La Firma; hemos retrocedido en el tiempo a la época del dominio romano de la mano de Charlton Heston en Ben-Hur, al mundo medieval con Ivanhoe y al mundo moderno con la versión fílmica de Los Tres Mosqueteros de Alejandro Dumas. Por no hablar de las películas de ciencia ficción que se basan en grandes novelas del genero: dos de mis preferidas, si me permiten que se lo diga, son Mensajero del futuro de David Brin y Contacto del gran Carl Sagan (siempre hay gustos para todo). Por no olvidar el reciente gran éxito de la película basada en la novela El Código Davinci.

Después de recordar parte de lo que el cine, la televisión y también, en gran medida, Internet (no hace falta más que ver la gran cantidad de páginas web dedicadas a la literatura y también a diversos autores) deben a la literatura, no tuvimos otra alternativa más que confirmar que, sea como fuere, aunque tengamos que leer en el futuro sin páginas de papel en un libro-pantalla o en un ordenador, la literatura y la satisfacción que se puede obtener a través de su lectura, nunca dejarán de acompañarnos. Solo hace falta saber en que formato nos llegará toda su magia. Por mi parte, si me permiten de nuevo, dudo que ninguna presentación de un texto que nos depare el futuro, y creo que nos sorprenderán varias, nunca podrá imponerse a la belleza y a las sensaciones de un libro escrito con sus entrañas de papel y sus letras impresas en tinta negra, no lo creen así??
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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez